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¿TRABAJAR? de NDLeón

¿TRABAJAR? de NDLeón


Bulevar la Ku’Damm o Kurfürstendamm en Berlín Oeste.
Foto de istockbygettyimages


¿TRABAJAR?

Con cariño para Fernando Marquina. Hijo predilecto de la Hacienda Casa Grande. La Libertad, Perú.

Me encontraba chancando barro en el Keramikatelier de mi amigo Fernando Marquina en la Kantstraße a tres cuadras de la Ku'Damm en Berlín Oeste; mientras esperaba una correspondencia de la bella Italia. La invitación al Coloquio sobre Pedagogía Teatral —Bérgamo 1977, LombardíaPasaban las horas tras horas y no llegaba nada; en el taller faltaba mano de obra, me ofrecí para colaborar en algo. Me mandaron al sótano a preparar el material. Pasaban los días y yo dándole duro al barro; comba y comba a los ladrillos de arcilla transformándolos en planchas ovoides con diferentes espesores, casi listas para ser trabajadas en el torno de alfarero y transformarlas en obras de arte utilitarias. Había momentos que no tenía físico, falta de costumbre, a la hora del fiambre no podía ni levantar la cucharita del café. Hasta ese momento pensaba que los artistas plásticos hueveaban. Craso error. Mis respetos para ellos con honor. Como neófito licenciado experto en cerámica no puedo dar detalles de la chamba porque estoy más perdido que Adán en el Día de la Madre. Pasaban los días sin noticias. El buzón del correo limpio de polvo y paja. Por lo tanto tenía que seguir metiendo martillazos a la arcilla. Cada combazo era una letanía. Un calvario de cada día como los cuarenta latigazos al gran Redentor que nos libró de pecados. En plena sacadera de mugre trompeándome con un bloque de arcilla requeteduro, machacando el material al compás del Rock de la Cárcel del Rey Elvis Presley, tocaron el timbre del taller, subí como quien descansa un ratito y a través del cristal vi al esperado amigo cartero con un manojo de sobres en la diestra. Recibí la correspondencia y miré uno por uno los nombres de los destinatarios, y nada; volví a chequear y leí en un sobrecito de formato casi cuadrado: F. Marquina y/o N. León; remitente la Embajada del Reino Unido, Inglaterra; sin darle importancia abrí el sobre, se trataba de una invitación para una entrevista. Al día siguiente acompañado de mi buen amigo Fernando Marquina, artista propietario del Taller de Cerámica, nos dirigimos a la Embajada y después de quince minutos de charla me otorgaron una Bolsa de Viaje de parte del Concejo Británico y un Curso de Iluminación Teatral por diez días. Acepté la invitación. Bérgamo podía esperar, Londres, no. Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti podían esperar; Hamlet, Macbeth, Sherlocks Holmes, no. Decidí por la aventura.
Ni corto ni perezoso alisté mi maletita viajera y en la noche me enrumbé a lo inimaginable. De Berlín Oeste al puerto de Rotterdam, Países Bajos, en tren; ahí tomé barco atravesando el Mar del Norte hasta el puerto de Harwich, Reino Unido. Bajé a tierra para dirigirme al tren que me llevaría a Victoria Station. Antes de dar un paso más la Policía de Migración me invitó a una revisión de rutina; no escucharon explicaciones y nos revisaron de pies a cabeza, a mi y a mi pobre maletita que la desnudaron en cuerpo y alma. Un oficial muy atento y muy sonriente me pidió mis documentos, entregué mi pasaporte con la visa inglesa y la carta de invitación del Concejo Británico. El oficial ojeó la misiva. Llamó a su compañero para que me interrogue.
Buono dia, yo hablarr poquitu Spanish.
Buenos días. Ay’am little spik Ínglish.
Usteé quererr vissitarr London?
Ay’mm invitet bai dí Britisch Cooncil.
¿Usteé quererr «Tra ba jal» in London?
¿Trabajar? ¡Yo nou trabajar en mi país! ¡Yo not trabajar acá!
Respondí instantáneamente fuerte sin pensar con una perfecta dicción del verdadero español victoriano de La Victoria. El Oficial dejó por unos brevísimos segundos su flemático comportamiento y soltó una típica carcajada de Lord inglés.
¡Jo, jo, jo! 
Cogió el sello firmemente y con un toque seco y preciso inmortalizó mi entrada al Reino Unido.
Bon voyage! Congratulations, Mister!
Zennkiú very masch Sir!



La alegría me duró poco. Conforme me acercaba a Londres el tren se me iba de costado por otro rumbo diferente. Muy diferente a lo que yo había marcado con una gran equis roja en mi plano; pregunté:
Sqüísmí! Guear wi goinn? Güear tu ind di final Guearabouts off the train Stéischon?
¿Cómo qué adónde vamos? ¡Vamos a la Estación!
Iff, yes! Bat that Stéischon, yuur name plíss!
¡Vamos a llegar a la Estación Liverpool!
Liberpuul?
¡Sí! ¡Liverpool Street Station¡
El cielo completamente oscuro, la oscura y tenebrosa noche nublosa con neblina de Londres se me nubló más; el cerebro y los ojos se me llenaron de una espesa y cargada neblina conceptual. Mirando por las ventanillas los barrios vecinos fue como si estuviera llegando al Purgatorio. Sólo puedo decir que la experiencia fue como comprar un pasaje para el Parque Kennedy ubicado en el corazón de Miraflores City, y después de pestañear, despertarse por las transversales callejuelas de la avenida San Pablo junto a La Parada en la populosa Rica Viky. ¡A las doce de la noche! Bajé del tren sin brújula, nadie tenía tiempo para brindar una orientación. Salían de la estación despavoridos. A todo esto me hice una pregunta sin sentido.
¿Y esto?
Con cigarrillo en mano y con una mirada entre soslayada y atrevida me perdí en medio de la tiniebla, caminé hacia lo desconocido como si fuera mi recordado barrio blanquiazul querido de nebulosa y clásica pre-fabricada neblina. Esa noche la libré, les caí en gracia a tres desadaptados delincuentes de la zona, tomamos un licor venenoso, me señalaron un huarique. El Ejercito de Salvación, salvado, fui cobijado en el albergue hasta las seis de la mañana; nos despertaron con campanadas de recreo. Después de un rapidito baño gatuno con pañuelito, muda de camisa, salí a las calles. Tempranito a primera hora me dirigí a las oficinas del Concejo Británico. Atravesé Londres. Me hicieron una gran recepción, tres influyentes burócratas me habían esperado con carteles, bombos y platillos en la Estación Victoria, y yo perdido en el tenebroso barrio bravo del noreste de Londres. El director jefe dio la orden de refrescar la garganta. Trajeron una botella del mejor whisky escocés, según el jefe, y él mismo sirvió los vasos. Esperé tranquilo con una pose al mejor estilo de un gentlenman.
You want ice? paré la oreja.
Senquiu, no, gracias — mi interlocutor sonrió complacidoCon hielo se malogra el whisky . De premio recibí otra rueda.
La secretaria del Concejo Británico me entregó un sobre lleno de programas, entradas en general. Teatro, mimo, títeres, opera, ballet. Pasajes para el bus y para el Metro. Uno de los grandes espectáculos fue El Rey Lear por la Compañía Royal Shakespeare. El otro fue El alma buena de Sezuán de Bertold Brecht en el Teatro de Greenwich. Siete contra Tebas de Esquilo representado por la Compañía de Teatro de Arte Griego de Atenas. Equus de Peter Shaffer en el Albery Theatre. Como fin de curso, la opera rock Jesucristo Superstar en el Palace Theatre. 
Las dos semanas que pasé en Londres fueron atareadísimas; corriendo de un lugar a otro, desde las diez de la mañana podía ver títeres y teatro. Correteando de un lugar a otro, solo, sin amigos ni colegas, solito, caminé solo por la ribera del río Támesis, por el meridiano de Greenwich y por los centros turísticos. En parte fue una gran ventaja porque aproveché al máximo mi tiempo. Visité la casa de Charles Dickens de estilo victoriano; el Covent Garden Market, el antiguo mercado, donde filmaron algunas escenas de My Fair Lady con Audrey Hepburn y Rex Harrison. Recordando mis andanzas siempre era lo mismo; me veo caminando abrazado con la neblina y cruzando los brazos para no dar la mano a la niebla ni a la bruma.
Llegó el día de la despedida, me puse bonito como alumno de primaria y desde Victoria Station inicié el feliz retorno. De Londres a la Estación Central de Berlín Oeste, luego tranvía al paradero Savignyplatz, dos cuadras a patita y llegué nuevamente a casita, al Taller Cerámico de mi buen amigo Marquina. Después de ésta breve experiencia que lindo fue regresar. Como dijo Dorothy en el Mago de Oz:
«No hay nada como el hogar».
Y ese mismo sentimiento fue lo que sentí con relación al taller de Fernando Marquinita. Aprendí de él escuchando sus consejos y sus anécdotas. Me acuerdo de las reuniones en la sala de exhibición y de las charlas de café con temas interesantísimos para un recién llegado como yo, fue un lujo compartir con el espontáneo y excelente auditorio. Y sobre todo, aprendí a chancar arcilla... con alegría.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Traunstein, 2010.

LOCURA EN LA OFICINA de NDLeón

LOCURA EN LA OFICINA de NDLeón




LOCURA EN LA OFICINA

Había regresado a la civilización, por varios años había sido el más más en el periodo de cosecha de la hoja sagrada, temido capataz en la cristalización de la droga en medio de la jungla de UchizaTocache, toda esa concentrada experiencia lo mantenía reservado en su lejano pensar. El amor de sus amores se había metido con su peor enemigo y por amor el antiguo sicario se había convertido en taxista, apretón, delivery microcomercializador de quetes y pacos. Para variar, su enamoradita de turno con nuevo amante vendía el peor seviche del barrio, obligado le tenía que comprar, y lo peor, comerlo a vista y paciencia de los mecánicos, paseros, pintores de chatarras, sopletes y alcahuetes.

Aburrido en Lima, recibía una mesada de sus jefes caídos a menos, propinas que no alcanzaban para la canasta mensual. Una botella de ron con su evervess ginger ale y limones lo descuadraban en su presupuesto semanal. La droga en Parina Street ya no era la de antes, no tenía salida. Revender y micro comercializar era una porquería. Mejor era trabajar unas horas en «Gamarra Gallery Gross Sex» vendiendo calzones, sostenes, licras, polos para las venecas que eran las nuevas mamis del centro comercial.

Un sábado, tarde de noche, el desorientado macerador se encontró con su broder, antiguo gaucho de las pampa argentinas, contó su tragedia. El gaucho estaba peor, había chocado su auto, le habían quitado el brevete, su mujer no le daba permiso para salir ni para visitar el templo del santo grial victoriano. Estaba secuestrado por su madre, esposa e hija en plena pandemia de covid19 coronavirus. Se encontraron porque se había escapado por unas horas de la férrea prisión conyugal. Se compraron un par de botellas de ron black, limones y se entonaron en la esquina, en los muritos del jardincito llamado por los parroquianos buenos y malos como «La Oficina». Hablaron sin lágrimas, como buenos victorianos de BalconCity. La primera botella se la acabaron como agua bendita de la parroquia Guapalupe. Recién en la segunda botella hacían pausas para contar sus tragedias urbanas, domesticas y de cana.

El gaucho se cayó de espaldas en las plantas de cactus que adornaban el jardín. Se acurrucó, como almohada la botella vacía. Dos tragos más, el veterano capataz le siguió los pasos, se metió al jardincito y empezaron a roncar. En plenos sueños el antiguo capataz gritaba nombres indescifrables, hacía pausa, luego temblaba como adoquín con tercianas. 

Agravado tienes que ir a la fiesta, si no vas tú no hay tono, la China quiere contigo, su esposo a partido a yunaissteies...

¡No quiero! Estoy casado. Mi mujer me ama. Yo la amo, nos amamos...

Pasó como una hora, nuevamente las voces le quitaban el sueño a Agravado.

¡Hurtoagravado, hay un tamal, busca cliente, te agarras el 50% de las ganancias!

¡No puedo! Estoy casado. Mi mujer me ama. Yo la amo, nos amamos...

En plena madrugada. Agravado gritó a los cielos.

¡Puedo nadar, cruzar el río Huallaga, pero primero es salvar a mi esposa... mi mujer me ama. Yo la amo, nos amamos...

Llegó la aurora, el fresco amanecer, la gentita del barrio hacían su cola con la distancia reglamentaria de metro y medio para comprar su pan, aceitunas y mantequillas con sus mascarillas y otros exagerados con máscara facial acrílica, guantes y bastones.

La voz del jardín fue escuchada nuevamente por Hurto Agravado.

¡Agravado, tómate un interprovincial, vente urgente a Uchiza Tocache nos están bombardeando, quemando los pastizales, cocales, cabañas, aeropuertos! ¡Necesitamos de tu sabiduría extraprogramática incaica cajachoshilico!

¡Noo, noo, noo! Estoy casado. Mi mujer me ama. Yo la amo, nos amamos...

Pasaron dos horas, ocho de la mañana, el gaucho se despertó, Agravado fue despertado. El dueño del jardín los granputeó, le habían cagado su cactus genuino ancashino.

¡Puta madre, vete a tu casa huevón... tu mujer debe estar preocupada, suerte que no te ha pasado nada! ¡Tu mujer te ama, tú la amas, ustedes se aman! 

¿Qué mujer huevón? Yo soy soltero...

Todo había sido una terrible pesadilla en el jardincito de La Oficina. 

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2021.

PRÓLOGO de ELID BRINDIS

PRÓLOGO de ELID BRINDIS

Pocas veces tenemos la oportunidad de asistir a un diálogo interior, y qué mejor que hacerlo a través de la poesía. En II Desamor (Poemario urbano) encontramos ese diálogo interno que el poeta sostiene con sus fantasmas, con ese recuerdo latente que perturba su estabilidad emocional y lo obliga a conceder espacios inusitados a la inspiración en busca de respuestas.

Nicolás León Cadenillas, un «zaguero central» que rompe esquemas, ejerce su derecho a la autocrítica, a la crítica y al reclamo social, en un lenguaje y estilo personal propio, con la mínima influencia de los constructores de poemas de las grandes épocas pasadas, los llamados «monstruos» de la poesía.

Ese diálogo del que hablamos se advierte en toda su magnitud cuando el hablante lírico se expresa en segunda persona, escasamente en primera o tercera persona, sobre todo cuando se enfrenta a la amada y sus fugaces apariciones, desapariciones y, a veces, etérea presencia velada en los versos.

En sus poemas de largo aliento León Cadenillas narra historias inconclusas pero conectadas en ese diálogo interminable, entre presencias fugaces y ausencias prolongadas, mientras que en sus poemas breves hace gala de reflexiones introspectivas de vivaces matices que pueden provocar en el lector reacciones controversiales, por decir lo menos; pero como solía decir Octavio Paz, la poesía sirve para transmitir emociones y sentimientos.

Un ejemplo de lo anterior, es decir, de la transmisión de sentimientos, tanto como de la vivacidad de matices en poemas cortos, lo encontramos en «Ave fénix», en el cual el poeta, en breves versos, describe la vida del artista en una profunda reflexión práctica, o en «INRI», en el que hace de los signos de puntuación el ideal amoroso con que puede soñar cualquier amante.

Como ha quedado escrito, de II Desamor (Poemario urbano) se pueden decir muchas cosas, aparte de ese diálogo introspectivo que mantiene el hablante lírico con la «amada ausencia», y sella ese lenguaje de la orfandad sin amor en «Sin respuestas» o, como lo dice el poeta: «tus respuestas sin respuestas».

El «victoriano de La Victoria» no se entretiene creando una figura, imagen o forma, un hilo conductor preciso que predomine a lo largo de sus poemas. Más bien, en su lenguaje urbano hace un atinado recuento de situaciones que desembocan en el título, o que nacen de él: «Desamor», pero sin que este se convierta en una característica o en una constante dentro de sus letras.

Sin embargo, no deja de lado otros aspectos que forman parte del paisaje humano, como la locura, los abrazos, los besos, incluso aborda de manera poéticamente escatológica el tema de la muerte, específicamente el suicidio, en «Morir», al mismo tiempo que proyecta un reclamo social contra las instituciones oficialmente constituidas en el tema de la salud, sin perder ese diálogo insondable entre la poesía y la «amada ausencia».

Y es posible desvelar otros misterios de la poética de León Cadenillas, pero no hay nada más alentador para un poeta que ser leído, por lo que se augura una cálida acogida a II Desamor (Poemario urbano), sobre todo para los lectores que gustan de la voz fuerte que caracteriza a un actor de teatro como lo es Nicolás León. En resumen, este es un poemario al que no es necesario desearle suerte puesto que nació con ella.

Elid Rafael Brindis Gómez (México)

Periodista y editor

ENTRENAMIENTO: HORARIO de NDLeón

ENTRENAMIENTO: HORARIO de NDLeón
Fragmento de mi libro «Cuentos breves para mi nieto». Nk
ENTRENAMIENTO: HORARIO
En tercero de secundaria, elegido como el mejor atleta de mi salón, gané un premio que consistía en un libro «Manual de Carreño de Urbanidad y Buenas Costumbres», leerlo era para sufrir. El técnico de atletismo J.Chumpi me invitó a pertenecer a la selección por mi alto rendimiento y buen estado físico. ¡Qué honor! Habló con el jefe del Departamento de Educación Física e hicieron una reunión invitando a los demás convocados, brindamos con chicha morada. Soñaba despierto viendo mi foto con la medalla de oro del primer puesto. ¡Carajo, qué orgullo! J.Chumpi me dijo que había hablado con su jefe y que me iban a prestar los dos pares de zapatillas que necesitaba para entrenar y competir hasta que me compren las mías. Acepté el trato. A la semana siguiente empezaban los entrenamientos. ¡Qué orgullo!
Fue un día viernes que nos entregaron el horario para los entrenamientos de las distintas especialidades. —¡Chucha! ¡Cónchale! ¡Horror de horrores!... ¡Qué es esto! ¡No puede ser?... ¡No se habrán equivocado? Escandalizado, les pregunté a los otros atletas.
El horario de entrenamiento decía:
ATLETISMO DE CAMPO: Lunes, miércoles y viernes: 7:00 a.m. Martes y jueves: 6:45 a.m. Sábado: 10:00 a.m.
—¡Qué honor, ni cojudeces! ¡Esto era una salvajada! ¡Abuso de autoridad! ¿Cómo me voy a levantar de madrugada? ¿Están locos?
Llegó el lunes, traté de estar a la hora, cuando llegué todos estaban listos, el técnico ni me miró, me cambié rapidito y me puse a trotar, todo fue suavecito como para conocernos. Faltando cinco minutos para las ocho de la mañana nos mandaron a cambiarnos. Cuando salí de la ducha, me esperaba J.Chumpi. 
—Oye Tolentino... ven... nosotros somos amigos, soy tu profesor y soy tu amigo... ¡Carajo!... ¡Qué sea la última vez que llegas a esta hora! ¡La próxima vez que vengas tarde te vas a la mierda! ¡Te boto de la selección! ¡A mí no me vengas con huevadas! ¡Entendiste! ¡Y me sacas buenas notas carajo! ¡Acá no vas a huevear! ¡Deporte y estudio! ¡Si te sacas un rojo! ¡Te jodes conmigo! Después los padres creen que es por el deporte que se sacan malas notas. ¡Mira mis fotos en la galería de honor, por el deporte y por el aprovechamiento! ¡Mañana temprano quiero que llegues primero que todos! Ahora a tu salón. Rápido—.
Quise contestar, decir que no iba a poder. Pero pensando detenidamente durante las clases, era mejor estar en el colegio que escuchar las letanías de papá. Y así empecé a prepararme físico y mentalmente con mi medalla de oro. En cuarto de secundaria seguían los entrenamientos, full time, mejoré un montón, había roto mi récord varias veces en todas las disciplinas donde estaba anotado para el campeonato Inter escolar. El equipo estaba concentrado y unido, gracias a las carajeadas de nuestro técnico entrenador. Faltaban quince días para la contienda. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos avisaron que ya no se realizaba el campeonato inter escolar de atletismo por orden del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Habían suspendido el desfile militar también. ¡Qué huevada! Tanta preparación para nada, suerte que mis papás no me habían comprado mis zapatillas atléticas, sino hubieran hecho un chongazo. Me dije un susurro al oído. —No hay mal que por bien no venga —fue lo único que se me ocurrió decir. ¡No! también dije: —¡Militares de mierda! ¡Conchasúmadre! ¡Ahora ni medallas ni nada carajo! Como ya no había entrenamiento. ¿Para qué? Tenía más tiempo para estudiar, me puse a estudiar como loco a recuperar tiempo perdido, más vale tarde que nunca, me dije. Y comencé a sacar mejores notas, mis padres sorprendidos, yo también. Acabó el año escolar. Salí con un curso jalado, Religión. Cura de mierda, cualquiera se puede equivocar cuando se reza el Padre Nuestro en pleno examen, el curaca lo quería al pie de la letra. Joder. Asistí a Vacacional, de enero a marzo, aprendí de paporreta el padre nuestro, ave maría, gloria y el credo. Amén.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2010

SEGUNDOS O TERCEROS… HURRA de NDLeón

SEGUNDOS O TERCEROS… HURRA de NDLeón

Adolfo Suárez Perret, campeón mundial, 1961.

SEGUNDOS O TERCEROS… HURRA

«Desgraciado el país que necesita héroes» Bertolt Brecht

«Doblemente más desgraciados si los héroes son segundones o terceros» Nicolás León

«Nuestras bravas deportistas consiguieron el subtítulo mundial en una vibrante campaña que puso a todo el Perú de fiesta». «El equipo nacional perdió dejando pundonor en la cancha» ¿Por qué siempre tenemos que festejar los subtítulos o las derrotas? ¿Por mediocridad? Si hablamos de «competencias» la presea de oro es la única que cuenta, la que se festeja, lo demás al archivo. Qué mala costumbre nacional. Nos llenamos de laureles deportivos con segundones o terceros puestos. Esos festejos son malos ejemplos para todos los ámbitos culturales, deportivos, sociales. Perdimos la Guerra del Pacifico, nuestros vecinos se han llegaba buena tajada del territorio nacional, perdimos los conflictos armados con Ecuador y Colombia; varios de nuestros caudillos, traidores conocidos. Lo curioso es que estamos llenos de monumentos, bustos, avenidas con nombres de muchos que no lo merecen.

―«Somos los mejores, nuestro equipo quedó segundo en la Libertadores» ―¿Qué? Tenemos que recordar al Club Cienciano del Cusco, Campeón en la Copa Sudamericana 2003 y en la Recopa Sudamericana 2004.

Estoy segurísimo que Brasil nunca va a festejar el «Subcampeonato» de la Copa Mundial de Fútbol Brasil 1950, conocido como «El Maracanazo». Ni me imagino que Argentina festeje el «Subcampeonato» de la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990. Maradona requintaría desde los cielos celestes. No veo con certeza que los grandes del box, Foreman, Frazier o Bonavena festejen sus derrotas frente al gran Muhammad Ali. Solo en el Perú festejamos derrotas. Seguimos añorando a nuestra selección nacional de México 1970. Aplaudimos a la selección de Paolo Guerrero en su ida y vuelta de la Copa Mundial FIFA Rusia 2018.

Tenemos medallas de oro. En TIRO: Edwin Vásquez Cam, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, en la especialidad de pistola libre a 50 metros. BILLAR: Adolfo Suárez Perret, campeón mundial en la especialidad Tres Bandas, en Ámsterdam (Países Bajos), en 1961. SURF: Felipe Pomar en 1965 y Sofía Mulánovich en el 2004. Así mismo tenemos en AJEDREZ a Julio Ernesto Granda Zúñiga, primer Gran Maestro Internacional, (1986). Se encuentra entre los mejores ajedrecistas del mundo.

En cada distrito existe una infinidad de parques, avenidas, calles, pasajes con los mismos nombres de señores que dejaron sus vidas por una causa justa, por un Perú mejor, también tenemos nombres y apellidos de muchos rastreros que traicionaron su suelo patrio sin embargo la historia de los historiadores mermeleros los limpian de polvo y paja. Sería buen ejemplo develar monumentos, estatuas, bustos; inaugurar calles, avenidas de los prototipos de hombres y mujeres nacionales de los campos científicos sociales; antropología, historia, filosofía, lingüística, literatura, psicología y arte; así también como en el deporte. En vez de festejar como loquitos un subcampeonato, un tercer puesto o una efímera participación mundial, tenemos que valorar a nuestras Medallas de Oro. Se tenía que decir y se dijo.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, enero, 2021.

EL TEATRO ES LA VIDA. Respuesta de NICOLÁS LEÓN

EL TEATRO ES LA VIDA. Respuesta de NICOLÁS LEÓN

Nicolás León, actor nacional


EL TEATRO ES LA VIDA. Respuesta de NICOLÁS LEÓN
El día martes 22 de diciembre del presente año me enteré vía Facebook de una breve y bonita crónica «El Teatro es la Vida» de nuestro común amigo y compañero del Gremio de Escritores del Perú, Roncal Rodríguez, con fecha 27 de marzo de 2020 sobre el Día Mundial del Teatro. Mi opinión es la siguiente:
—(TRABAJADORES DE TEATRO EN EL GEP… EL MÁS IMPORTANTE DRAMATURGO PERUANO, JUAN RIVERA SAAVEDRA). Indiscutible, Rivera Saavedra es un importante dramaturgo nacional, mi profesor y caro amigo, pero Roncal se olvidó mencionar a la gran SARA JOFFRÉ GONZALES, asociada al GEP, dramaturga, directora, actriz, poeta, escritora, periodista, profesora, editora y crítica teatral; con reconocimientos y premios en el Perú, Latinoamérica y Europa. Fundadora del grupo «Homero, Teatro de Grillos»; creadora y promotora de la Muestra Nacional de Teatro Peruano, el más importante encuentro teatral del país, y de la Muestra de Teatro Universitario. En el año 2010, Sara Joffré, fue jurado calificador en el premio literario Casa de las Américas. A Sarita el GEP la honró de manera especial en el XI Encuentro de Poetas y Escritores Manuel Baquerizo 2012 que se realizó en la ciudad de Cajamarca. Cómo olvidar a Sara Joffré en una crónica sobre el teatro peruano. —(Y UN RECUERDO DEL ESPLENDOR QUE FUE Y ES LA GRAN YADI COLLAZOS). Conocí a Yadi Collazos, actriz del Grupo de Teatro Setiembre y presidente del MOTIN, Movimiento de Teatro Independiente del Perú. Yo fui representante de mi grupo «Los Grillos» en la creación del MOTIN en Puquio, Ayacucho.
—(IGUALMENTE, UN ABRAZO FUERTE A QUIENES NOS PRIVILEGIAN CON SU AMISTAD Y CAMARADERÍA: …). Por falta de espacio, Jorguito omitió mi nombre. Etiquetó a más de sesenta personas, mencionó una buena cantidad de artistas teatrales, excelentes profesionales, sin embargo, omitió el nombre del «señor actor», artista que se ha presentado varias veces en los distintos escenarios del Gremio de Escritores del Perú, Baquerizos y en provincias representando al GEP. La compañera Lola Maritza Cruz Astete se dio cuenta que faltaba el nombre del asociado del GEP, dramaturgo, director teatral, teatrólogo, poeta, escritor, maromero, fotógrafo, dibujante, secretario de organización del Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú SAIP: Don NICOLÁS LEÓN, ex presidente del grupo Homero, teatro de grillos; organizador, crítico, supervisor en Lima y provincias de algunas Muestras Nacionales de Teatro Peruano; itinerante cultural a lo largo y ancho del territorio nacional y en el extranjero; hijo predilecto del distrito de La Victoria. Me pregunto ¿Cómo olvidar a Nicolás León? Artista multifacético que representó al GEP en el III Encuentro de Escritores y Artistas Sanmiguelinos – julio 2015 en San Miguel de Pallaques, Cajamarca, evento organizado por APESAM. Sigo representado a la institución en cualquier punto donde me encuentre haciendo cultura sociopolítica histórica. En mi currículo, hoja de vida, reseña biográfica, menciono que soy socio activo del Gremio de Escritores del Perú. En enero del año en curso, presenté mis libros en la Tertulia Cultural de los jueves en «La Casa del Poeta» en Santiago de Cuba, después de la misma, obsequié en nombre del Gremio de Escritores del Perú libros de mi autoría y libros de colegas representativos del GEP. Acto que documenté en mi crónica de viaje sobre Cuba publicado en Facebook, página blog Leonadas, entre otros medios. El amigo y compañero Jorge Luis, publicó que me lleva en el bobo. Me siento alagado y muy querido. Agradezco su cariño.
—(TEATRO DE LA UNIÓN PARA LA LABOR COMUNAL, TULC, 7° ZONA URB. PERÚ, SMP, PARTICIPÓ EN 1980 EN LA X MUESTRA DE TEATRO PERUANO). La VII Muestra se realizó en Iquitos, setiembre, 1980. La X Muestra se realizó en 1983 en Lima. La obra que llevó a la Muestra el TULC: «Se administra justicia» (Edición 1967) es de SARA JOFFRÉ (Se omitió el nombre del autor de la obra).
—(TULC… HAN PASADO CUATRO DÉCADAS… BETO BENITES, FUSIONÓ IDEALES, ARTE Y VIDA… * GRACIAS, FELIPE). Somos pocos los que nos mantenemos en los ideales del arte y de la vida. He cumplido mis Bodas de Oro, cincuenta años en el trajinar como hombre de teatro. Me alegra haber conocido en sus inicios a los jóvenes, Beto Benites, Felipe Sifuentes Peña, y al grupo de emprendedores culturales del Teatro de la Unión para la Labor Comunal (TULC). Los vi debutar en la Muestra. Colaboré con ellos en la creación escénica de la obra «Al fondo al sitio» de Sara Joffré. Los ensayos fueron en Los Grillos y en la casa de Sarita.

Yo había finiquitado el tema, pero en el transcurso de la semana por «bandeja» recibí una serie de «notas» que cuestionan mi proceder y el «tono avinagrado», así dicen, con el que expuesto el asunto, me cuestionan que no es la manera correcta de aclarar imprecisiones con discusiones. En ningún momento he discutido, solo he corregido las omisiones y equivocaciones. Por más «notitas» que se escriba del teatro nacional, estas tienen que ceñirse a la historia desprotegida, agobiante y de lucha del teatro peruano. No puede ser a la champa menos a la de dios. No se puede omitir la realidad, ni los nombres de sus forjadores. Desde mi principio solidario corregí la nota por respeto a los artesanos, artistas hacedores de las diferentes manifestaciones escénicas.
Conclusión: En el teatro uno aprende actuar repitiendo la plana varias veces, corrigiendo los errores; puliendo el texto, el gesto, la acción... «Pero un análisis realizado en profundidad reclama, también, el estudio de la recepción, procesamiento y reelaboración de la información individual y, luego, la proyección social como un nuevo producto» B.B. «Educar es la función más noble que hemos encontrado para ‘el teatro’» Bertolt Brecht
Por lo tanto, si el camarada Jorge Luis Roncal Rodríguez u otros interesados quieren escribir sus notitas sobre teatro peruano deben consultar a los entendidos, ir a las fuentes. Estamos para apoyarlos en lo referente al teatro dialéctico, teatro nacional, Muestra Nacional de Teatro Peruano.

Y esto es todo por hoy, felices fiestas y próspero año nuevo 2021... seguiremos marchando, exigiendo al MINCUL que se desahueve. Decirle al gobierno fascista morado, a la Policía Nacional y al Ministerio Público: Basta de «terruquear» a dirigentes, a civiles, a los artistas populares por el simple hecho de marchar, opinar, cantar, recitar diferente al señor presidente. No más mecidas, la lucha continua…

«Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno» Emiliano Zapata ***Fotografía y diseño: Francisco León
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, dic, 2020.

De: Jorge Luis Roncal Rodríguez… EL TEATRO ES LA VIDA
Jorge Luis Roncal Rodríguez está con Fabiola Alcázar y 60 personas más...
"El teatro es poesía que se levanta del libro y se hace humana", dijo un grande, Federico García Lorca. En este día, mi abrazo inmenso a todos los trabajadores de teatro que plasman ese enunciado, en especial al más importante dramaturgo peruano, Juan Rivera Saavedra. Y un recuerdo del esplendor que fue y es la gran Yadi Collazos.
Igualmente, un abrazo fuerte a quienes nos privilegian con su amistad y camaradería: Mary Soto, Beto Benites, Fabiola Alcázar, Lucho Ramírez, Lucho Paredes, Mary Oscátegui, Aroma de Octubre, Walter Ventosilla, Carmen Aroni, Eliana Vásquez, Guillermo Injoque, Bruno Buendía, Jorge Rodríguez...
Precisamente con los muchachos del barrio recordábamos el teatro gestado en la 7ma. Zona de la Urb. Perú, SMP, Teatro de la Unión para la Labor Comunal (TULC), que participó en 1980 en la X Muestra de Teatro Peruano, según el memorioso Beto, quien acota que era la primera vez que se presentaba en este tipo de certámenes una agrupación de barrio.
La obra que llevó a la Muestra el TULC es "Se administra justicia", con un elenco integrado por Elena Palomino, Beto Benites, Felipe Sifuentes, Gloria Guerrero, Walter Cier.
Han pasado cuatro décadas y si bien de todos ellos quien se mantiene en la actividad teatral es Beto Benites -tremendo actor-, queda la huella, inmune al tiempo, de un latido que fusionó ideales, arte y vida.

Elena Palomino y Beto Benites

* Gracias, Felipe, por la foto: Elena y Beto en plena actuación.
JORGE LUIS RONCAL RODRÍGUEZ
Lima, viernes, 27 de marzo de 2020

II DESAMOR de NDLeón

II DESAMOR de NDLeón


II DESAMOR. Poemario urbano virtual...
Muchos lectores están sorprendidos de tanta tristeza y melancolía. Los versos; no son lastimeros, ni pesimistas; están basados en experiencias vividas; asimiladas con los ojitos que ven y el corazón que siente; otras fueron recogidas en el barrio, con el grato y bendito licor de las cantinas, chinganas y bares con aserrín aserrán los maderos de San Juan piden pan no les dan, piden queso les dan hueso. He tratado de llevar la pauta de los antiguos cancioneros de los bardos criollos de valses, pasillos y boleros cantineros. El autor


Nicolás Daniel León Cadenillas, actor nacional victoriano.


PRÓLOGO
Nicolás León es a pesar de su formación, actor, poeta y dramaturgo, un hombre de barrio. Tal definición es un estandarte que porta con orgullo.
Lo podría definir como un hombre de placeres sencillos. En esa sencillez, y en su manera de decodificar la existencia, se encuentra la fuerza y la verdad de su poética.
Muchas veces, confundimos lo complejo con lo complicado. lo primero a veces viste los ropajes de la simpleza, lo segundo los oropeles de la rimbombancia para ocultar su falta de profundidad y justificar la lejanía con el lector popular. 
Niky es el juglar de Balconcillo. Su obra tiene el gusto, el olor y el sabor de aquel BalconCity que eleva, gracias a la magia de su pluma, a la categoría de «lugar literario». 
Todas las esquinas (la Oficina y cualquier esquina) tienen la posibilidad de ser sublimadas. Pueden adquirir otra existencia, en un mundo que rescata solo lo mejor de ellas, donde incluso los desamores y los engaños nos toquen suavemente, como una llovizna de verano.
Francisco León
Escritor - Editor

PICHANGA EN TOLAR GRANDE de NDLeón

PICHANGA EN TOLAR GRANDE de NDLeón

Crónica de un mochilero. Del libro de mi autoría De Chorrillos hasta las playas de Río. 2015.

Niky León, 15° -0
Argentina, agosto, 1973.

PICHANGA EN TOLAR GRANDE

En la fronteriza Estación Ferroviaria de Tolar Grande del Departamento Los Andes de la Provincia de Salta, Argentina, en plena puna salteña, 3508 msnm; los chilenos, controladores y policías, no nos dejaron continuar el viaje, desconocieron la tarifa de estudiantes. Razones van y vienen y nos bajaron del tren. Sonamos. Nos quedamos en la intemperie abandonados a nuestra suerte. Preguntamos cuando venía el siguiente tren. 

Un tren por semana respondieron.

El sargento primero, máxima autoridad militar de la Estación argentina, hombre de buena voluntad, nos cobijó, nos adoptó hasta que pasara la marea. Está prohibido caminar fuera del campamento nos dijeron. El soldado jefe argentino se apiadó de nosotros y nos consiguió un cuarto en el campamento militar. A las seis de la mañana sonó el corneta y saltamos de los colchones. Colaboramos cortando leña con hacha. El hacha estaba hecha hielo de congelada y pesaba como un vagón de tren. Después del desayuno nos trasladaron a los cuartos del dispensario rural de la Estación como alojamiento. Un señor, empleado administrador del Ferrocarril General, nos brindó con mucho cariño el almuerzo y la cena en su cabaña familiar, el primer plato era a base de menestras y terminábamos con una rico plato hondo de sopa caliente que al menor descuido se convertía en una raspadilla de verduras. Todo el día hacía frío en Tolar Grande y en la noche era una congeladora industrial. En una de las salidas, vimos movimiento en la pampa, nos acercamos cautelosamente. Unos jóvenes, entre veinte y treinta años, estaban apostando unos vinos y asados. A un equipo le faltaba un jugador. Nos miraron de pies a cabeza.

¿Che, sabés jugar a la pelota? preguntó el capitán del equipo blanco.

¡Soy peruano pibe! ¡Ya te olvidaste de la eliminatoria de México 70!

¡Che, no jodás! ¡Contestá! ¿Qué jugás?

¡Defensa! grité super confiado. Empezó el partido y por mi lado fueron los ataques, yo me encontraba oxidado. Cinco minutos de juego y ya perdíamos tres cero por mi culpa. Mi marcador pasaba como perico por su casa. Hasta mis compañeros de equipo se reían de mí torpeza. Las piernas las tenía anquilosadas y entumecidas por el frío. Nuevamente el macho se me vino encima con pelota pegada a los chimpunes, le puse la pata recontrafuerte como Roberto Perfumo, un jalón como Chito La Torre, una quimba como el Cholo Sotil, un pase como Roberto Challe, y un golazo como Perico León. Me ahogué en la celebración de mi gol. Quería que acabe el partido, pedí cambio, me mandaron a la mierda. Seguí jugando como Daniel frente a los leones. En el segundo tiempo demostré mis dotes y condiciones innatas de armador. En Minas Gerais aprendí algunos trucos de campeones. Terminamos empates.

La linda familia que se apiadaron de nosotros. Arg, agosto, 1973.


 Mañana la revancha.

Yo no puedo mañana dije con voz tétrica lazarística.

Si ustedes no hacen nada. La próxima semana recién se pueden ir.

Mañana es mi velorio. No puedo más rieron todos.

Pusieron leña al fuego de la parrilla, sacaron de una caja de cartón unos enormes churrascazos. Abrieron los vinos mercenarios La Riojana, vino malo, tipo lija, pero efectivo para la digestión. Los peruanos nos pegamos un atracón de padre y muy señor mío. Quedamos bien curados con la bendita sangre del Señor. Con el trencito bajamos a Salta para recursearnos un sencillo más. Salí a las calles a chambear, a las plazas a manguear, laboré en la Plaza de Armas haciendo Teatro de la calle, Mimo y Pantomima, pedí limosna, limpié carros; me aburrí y me fui a Tucumán.

*Fotografías del baúl de los recuerdos en Tolar Grande, agosto,1973. Arg.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Karlsruhe, 2010.

PASEO POR HUANCAYO de NDLeón

PASEO POR HUANCAYO de NDLeón

De mi libro «Cuentos breves para mi nieto».

Dedicado a Julio Marroú Miró. ¿Te acordás hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!

(Tango. Tiempos viejos).

 

Nicolás León en el Tren Macho.

PASEO POR HUANCAYO

En una Semana Santa con feriados y Domingo de Resurrección. Nos pusimos de acuerdo para irnos a pasear por la incontrastable y bella ciudad de Huancayo, eso si con pareja, como mi costillita del barrio no podía ir, ni le daban permiso fui con una amiga y colega de estudios. Los demás, cuatro amigos, dos de mi barrunto y dos de surquillo, llevaban a sus lindas noviecitas y vecinas, unas lindas y tremendas joyitas en bruto, sin pulir se lucían vistosamente por su originalidad.

Éramos cinco pelucones con ropa de colorines, con pintas de vagos profesionales, buenos para nada, con blue jeans apretados y descoloridos, botas gastadas y manchadas de aceite por las motos. Nos comunicábamos con ademanes, gestos, gritos y toda clase de movimientos y morisquetas; hablábamos unos encima de otros, con una perfección extraordinaria de entendimiento.

El promedio de edad de la collera era aproximadamente veintidós años. Viajamos en tren, el punto de reunión fue la Estación de Desamparados, doce horas de viaje, chacota, licor solapa y besitos a las gilas. En Huancayo paseamos por el Cerrito de la Libertad mirando toda la ciudad y el Valle del Mantaro; en uno de los restaurantes comimos unas ricas truchas traídas del criadero de Ingenio. Para bajar el opíparo almuerzo nos fuimos caminando hasta llegar a la Plaza de Huamanmarca que significa «Tierra del halcón», para gran novedad del grupo.

Tres días llenos de caminatas, en las mañanas para recuperar fuerzas tomábamos de desayuno, en el Mercado más cercano al Hotelito, jugo de frutas con cerveza negra, huevos y algarrobina. De almuerzo nos metíamos unas Pachamancas o Lechones con papa y bastante ají con huacatay, a lo bestia, compartiendo el rancho con nuestras parejitas.

En el penúltimo día de hueveo, las chicas estaban super cansadas de tanto turistear y sentían más frío en las noches y era verdad el frío estaba bien picante, las mandamos al Hotel para que se entretengan viendo televisión y nosotros nos fuimos a hacer tertulia como buenos contertulios. Escogimos un bar en el centro de la ciudad, con música y juegos de azar. Nos acomodamos en la mesa principal con vista a la puerta y veíamos la fachada del frente donde funcionaba una Academia de Artes Marciales con profesores de la Federación Peruana.

Pedimos seis cervezas heladas, cubilete con cinco dados y un mazo de naipes. Empezamos jugando «Cachito clásico: Callao cinco rayas», cada uno tenía su estilo y sus palabras mágicas de la buena suerte, todos con su cábala para ganar y chupar gratis.

En plena bulla y piconería entraron al local unos señores de blanco y pelo cortadito, se sentaron a un extremo de la sala y nos pidieron que bajemos el volumen. Les contestamos que si pedían con un «por favor» bajábamos la bulla. A regañadientes pidieron «por favor». Bajamos el volumen. Seguíamos tomando y jugando en orden, siempre con la alegría que dan los tragos. Después de una hora el grupo uniformado nos pidieron callar porque uno de ellos quería hacer un brindis por un año más de la Academia de Artes marciales. Al momento que hicieron el brindis nosotros también brindamos con ellos. Fue el primer y gran error. Teníamos que estar distanciados de los karatecas y judokas porque comenzaron a mirarnos con malas caras.

Seguían las chelas en ambos grupos hasta que recibimos un par de besos volados y varios piropos:

—Para la de rojo —ese era yo.

—Para la China —ese era mi compadre Zambo.

—Para las dos reinas de la peluquería —seguía la joda.

—¡Maricones de mierda! ¿Por qué no se cortan el pelo y se visten como hombres? —más piropos.

Nosotros no «escuchábamos» las insinuaciones, seguíamos jugando, pero la hiel se nos revolvía por el hígado y por toda nuestra humanidad. Nos miramos haciéndonos señas con los ojos, con la lengua, con los dedos, pero nada de hablar, solo gritos de alegría por el juego. Contamos hasta diez, diez profesores de artes marciales y nosotros cinco pelotudos metiéndonos en problemas, siempre lo mismo… concha su madre.

Por los poros la adrenalina hasta el tope y el corazón en la boca, uno de nosotros respondió mentándoles la madre, la tía, la madrina y la abuelita. Los karatekas habían esperado ese momento, se levantaron de sus sitios sonriendo, mirándose con confianza de saberse ganadores, se acercaban lentamente como en las películas del viejo oeste, nosotros los veíamos venir, pero no hacíamos ningún gesto, ni de miedo ni de valor, estábamos concentrado en lo que teníamos que hacer. Los seguíamos con la mirada. Respirábamos lo necesario. Al primer ataque de los karatekas me tocó a mi hacerles frente, contratacando con el banquillo en el que estaba sentado y dando los golpes certeros terminé mi actuación arrojando la banquita al centro del grupo agresor, abriéndome y dejando libre el paso para que dos de nosotros levantaran la mesa con botellas, platos, ceniceros y se las zamparon al grueso del grupo contrario. Zambo ya estaba preparado con su correa en la mano y después de dar varios hebillazos se acomodó en la puerta y el último como despedida les levantó la banca por los aires. Inmediatamente después de la demostración sincronizada como defenderse ante peligrosos adversarios, emprendimos la de villa diego, cada uno por su lado y en diferentes direcciones, no nos conocíamos y en fuga mucho menos. En la madrugada del día siguiente uno por uno llegamos a la Estación del Tren, con diferentes prendas de vestir, nos sentamos a la distancia acurrucados de nuestras lindas parejitas y cuando el tren emprendió la marcha rezábamos y no veíamos la hora de estar en casita con nuestras preocupadas mamitas.

En Lima, haciendo nuestras tareas cotidianas y en la noche reunidos en la tienda de la tía Alicia, por teléfono nos leyeron un artículo que había salido en el periódico huanca:

«Delincuentes de Lima masacran a profesores de artes marciales de las especialidades Kárate, sipalki, aikido, judo, kung-fu, tac-kwon do, artes de combate, defensa personal, deportes de contacto y lucha libre. Los delincuentes, facinerosos muy peligros para nuestra sociedad con amplios prontuarios delictivos se encuentran fugados. Los diez profesores de la academia de Artes marciales de la ciudad se encontraban reunidos en la pollería celebrando un año más de vida institucional cuando fueron atacados por los delincuentes, todos ellos se encuentran en cuidados super intensivos en el Hospital el Carmen. La policía peina toda la zona para dar con los maleantes».

Nunca se habló más del tema. Y ahora en está oportunidad lo escuché nuevamente en mi corazón.

*Fotografía: Tren Macho. Estación de Tren de Huancavelica. Martín Molina Castillo —Tárbol.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS.

Karlsruhe, 2009.

MARCHA ARTÍSTICA de NDLeón

MARCHA ARTÍSTICA de NDLeón

GRAN MARCHA ARTÍSTICA NACIONAL


MARCHA ARTÍSTICA 
«Tienen que ser perfectos idiotas para decir 'terroristas' a todos los que no piensan como ellos». «En estos momentos la Policía Nacional y el Ministerio Público están deteniendo, acusando, ‘terruqueando’ a dirigentes, a civiles, a artistas populares por el simple hecho de marchar, opinar, cantar diferente al señor presidente. No hay dialogo, esto es fascismo puro. —¡Prohibido grafitis, pintas, afiches, pedir nueva Constitución! —. Los ‘sediciosos’ son señalados como terroristas».
En la tarde un vecino de lengua viperina e imagen de vil cucaracha me señaló por la bandeja de entrada como «terrorista». ¿Por qué? Porque ha leído una crónica de mi autoría sobre el genial Diego Armando Maradona, y este bicho asocia a Diego Maradona como «terruco» por el simple hecho que Diego está en las estampitas junto con Fidel Castro, Nicolás Maduro, Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva, etc. Nadie discute que el Diego tenía sus ideales políticos, pero decir que fue «terruco» es idiota. Este sujeto no recapacita que Maradona tiene fotos con el Santo Padre Francisco, Pelé, Freddy Mercury y Queen, Mike Tyson, Ronaldinho Gaucho, Roberto Gómez Bolaños ‘Chespirito’, entre muchos famosos más. También ha leído mi gracioso relato "Delfos" donde opino sobre el gobierno de Alan García y compinches. Se ha golpeado el pecho tres veces cuando critico a los jerarcas fascistas de la Iglesia Católica y chanco a los Pastores usureros del barrio.
Hizo hincapié que utilizo frases de Bertolt Brecht, Dario Fo, Eduardo Galeano, César Vallejo, José Carlos Mariátegui, Alfonso Barrantes Lingán. Insiste que soy un «rojimio», «comunista», «sindicalista», por lo tanto «terrorista». Que me ha visto en fotos de Facebook. Le contesté que también utilizo frases de Immanuel Kant, Constantino Cavafis, Juan de Patmos, García Lorca, Juan Rulfo, Charles Bukowski, Peter Brook, González Viaña, Sara Joffré.
Oye, mal sapo, pertenecer al Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú SAIP o al Gremio de Escritores del Perú GEP, no nos hace comunistas, ni rojos. Un gremio agrupa a trabajadores de la misma profesión y un sindicato los defiende. Si me vez en «Marchas», estoy protestando contra el abuso y la corrupción. Ahora estoy apoyando desde lo más profundo de mi corazón carmesí el «Paro Agrario» contra el maltrato y malas condiciones laborales de los agricultores del sur, norte, este y oeste del Perú. Hay que ser solidario contra la explotación. Tenemos que luchar para mejorar las condiciones de vida, por la canasta básica, abrigo, casa, educación y cultura. Los agricultores están hartos de tanta explotación, y nosotros los artistas estamos hartos de tanta mecedora, de la negación a nuestros reclamos, de la invisibilidad galopante para los hombres de las artes .
Solo me queda invitar a nuestra GRAN MARCHA ARTÍSTICA NACIONAL que realizaremos el miércoles 9 diciembre a las 14:00 horas en la Explanada Ministerio de Cultura, Av. Javier Prado Este 2465, San Borja.
«POR EL DERECHO LABORAL DEL ARTISTA PERUANO»
¡ARTISTAS, UNIDOS TODOS YA! ¡NO FALTES
*Fotografía: María Teresa Pérez Gómez.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2020.