POR TUMBA TUMBA LO CONOCERÉIS. NDLeón
«La Historia de Teodoro Huamán Tumba Tumba de Eduardo Navarro Ibañez, es una de las obras de teatro más representadas en todo el Perú desde la década de los '70 hasta la actualidad, escrita para ser puesta en escena en cualquier espacio (teatros, salones universitarios, plazas, comunidades campesinas, fábricas, etc.) busca la interacción con los espectadores. Nos brinda una mirada distinta del provinciano que llega a la capital a enfrentar una ciudad que lo margina. Teodoro Huamán, asume un rol de protesta y defensa de su mirada de la realidad como un motor de cambio y transformación de nuestra identidad».
POR TUMBA TUMBA LO CONOCERÉIS
Dice en el Evangelio de Mateo, en el
Sermón del Monte: «Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el
árbol malo da frutos malos» (Mateo 7:16-17).
Y eso viene a cuento
porque, cuando hablamos de Eduardo Navarro, lo que realmente nos dice quién fue
no son las fechas ni los títulos, sino lo que dejó hecho. Sus obras son las que
hablan por él. Hoy, al recordarlo, más que mirar al hombre, conviene mirar lo
que sembró. Porque las palabras se las lleva el viento, pero los hechos se
quedan.
En los años setenta,
tiempos de Reforma Agraria y de migraciones masivas hacia las ciudades, Navarro
escribió Teodoro Huamán Picaflor (Tumba—Tumba). Imagínense: campesinos
que llegaban con la esperanza de una vida mejor y se encontraban con
explotación y desprecio. Teodoro es uno de ellos, pero también es todos ellos.
Es la voz del migrante, la lucha por la tierra, la resistencia frente al poder
económico y político.
La obra no se queda en el
teatro como entretenimiento. Es denuncia, es memoria. Teodoro habla con un
lenguaje sencillo, irónico, filoso, y pone en evidencia la usurpación de
tierras, la especulación inmobiliaria, la usura y el abandono del Estado.
Navarro entendió que el
teatro podía ser mucho más: un espacio para recordar y cuestionar. Al darle
palabra a un campesino migrante, convirtió a Teodoro en una crítica viva al
sistema y en una invitación a no dejar de señalar las injusticias.
Y lo más potente: Teodoro
Huamán se montaba en plazas, escuelas, barrios, comunidades rurales, talleres
universitarios. No necesitaba grandes escenarios ni luces. Era un teatro que
caminaba junto a la gente, que se hacía presente donde estaba la vida cotidiana.
Por eso, cuando hoy
recordamos a Navarro a través de Teodoro, lo que hacemos es reconocer que el
teatro puede ser memoria y denuncia, que un personaje sencillo puede
convertirse en altavoz de una historia colectiva que todavía sigue. La obra no
ha perdido vigencia: nos sigue interpelando, nos recuerda que hay voces que la
historia oficial prefirió callar, pero que siguen ahí, esperando ser
escuchadas.
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| NICOLÁS LEÓN y EDUARDO NAVARRO |
*EDUARDO ALBERTO NAVARRO IBAÑEZ (n. Cusco, 1947 — + Lima, 2024). Estudió teatro en el INSAD, y Sociología en la UNMSM. Creó el Teatro de la Federación Universitaria de San Marcos TFUSM. En los años ’70 organizó los Festivales de Teatro Popular y Universitario Lima, Arequipa y Ayacucho. Creando la Federación Nacional de Teatro Popular (FENATEPO).
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2026

