Páginas

Translate

Me llama mi yo. NDLeón

ME LLAMA MI YO. NDLeón




ME LLAMA MI YO
Mes a mes me moldeaste a tu capricho.
Me cegaste, me drogaste.
Me guiaste de la mano
A tu encendida estrella.
Por tu iluminada y alfombrada senda.

Lentamente me desperezo,
 Despierto. Reacciono.
Cuenta me doy que estoy
En la dirección equivocada.
Lejos de mi horizonte,
Metas y sueños.

Miro hacia atrás y te murmuro:
-Lo siento mamita linda.
Renuncio. Esto será lo tuyo
Yo quiero retos.
No sueños prestados
Menos los tuyos-.

Adiós, todo fue muy bonito
Escucho el llamado.
Me llama mi yo, apresurado.

Nicolás Daniel León Cadenillas
Lima, 2016.

PASADORES. NDLeón

PASADORES. NDLeón

Fragmento del libro «Cuentos breves para mi nieto»


PASADORES

A propósito de la amarrada de los pasadores a nuestro presidente Don José Pedro Castillo Terrones donde buena parte de la prensa y las redes sociales arden en adjetivos histéricos por la "humillación" hacia los dos efectivos de la Policía Nacional que ataron su calzado. Recuerdo cuando  regresé de Argentina en 1973, súper gordo, salí de Perú con setenta kilos de peso por Desaguadero, Puno, y retorné con noventa y cinco kilos por Tacna, carijo qué tortura, no me podía amarrar los pasadores; seis meses de gimnasia rítmica en la Escuela Nacional de Arte Dramático para recuperar el cuerpo atlético. En 1977 trabajé en el Atelier de Cerámica Artística y Utilitaria de mi amigo Fernando Marquina, sito en la calle Kantstraße de Berlín Oeste, por descuido, y de tanto cargar unas cajotas con cerámicos embalados para exportación me dio una lumbociática de la pitrimitri, recontra jodido, tampoco me podía amarrar los pasadores, tenía que pedir auxilio; en los años que viví en Alemania desde 2003 en la ciudad de Karlsruhe me rompí una costilla, me operaron del hombro derecho y del menisco derecho, tuve que pedir ayuda para movilizarme y también gran ayuda para amarrarme los pasadores. Nadie sabe lo de nadie. Hay mil y una razones por lo que no podemos hacer tal o cual cosa. Pero en la actual Lima mazamorrera y virreinal y en nuestro querido Perú gastronómico y de chismes, cada movimiento gratuito da que alimentar a los mercenarios de las noticias basura, se rasgan la vestiduras, machacan cojudeces e inclusive muchos colegas docentes reconocen y se sienten orgullosos que ven TV basura e invitan que los jóvenes, aunque sea, vean noticieros basura. ¡Qué ejemplo! Estamos en la degradación de los noticieros. Los intelectualoides son las voces de los opinólogos que despotrican desde Willax, El Comercio, Perú 21, RPP, Cuarto Poder, Ojo, Correo, etc. El periodismo dejó de informar, ahora el trabajo de los medios es desestabilizar y desinformar.

Simone de Beauvoir, filósofa francesa, dijo:

 — “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos” —. Los periodistas mermeleros, empleaditos del statu quo, cuestionan la veracidad de la historia.

Por lo tanto me atrevo a transcribir un breve pasaje del capítulo ‘Quinto de secundaria en mi gran unidad escolar’ de mi libro «Cuentos breves para mi nieto» (Branusac, 2011). Ojo, ojito, terminé secundaria en 1969 y en algunos pasajes de los treinta y cinco cuentos que contiene mi libro me apoyé en mi experiencia personal de mí mismo de mi persona.  

Y dice así:

Caminé una cuadra, salió Lebú Rospi:

—Compadre, préstame tu terno, en el colegio me han elegido Chaperón de la Dama de primavera y mi terno...

—Mi terno está en la lavandería, sí quieres te doy el recibo, lo sacas, lo usas, y nuevamente a la lavandería. ¿Qué dices?

—Dos lavadas en lavandería... gracias compadrito, chao.

Y así me la pasé hasta las nueve y media a eme, buscando ternero. Regresé corriendo a casa, nuevamente a meterme en el pantalón de miércoles... pujando, sudando, entró el pantalón, la camisa pasaba piola, me puse el chaleco, parecía camisa de fuerza...la mierda... me saqué el chaleco... lo colgué en el gancho, me pongo el saco, ¡Cónchsssumare! ¡No me cierra el saco!  —pensé rapidito — ¡Miércoles! ¡Lo uso abierto, pe! ¡Qué chú!

—¡Mamá! ¿Tito tiene su terno por ahí?

—¡No agarres nada! ¡No quiero pleitos!

—¡Mamá! ¿Me puedes amarrar los zapatos?

—Cada día estás peor, ¿Más inútil o qué? ¿Ahora no puedes ni amarrarte los zapatos?

—Me he puesto el terno y no me queda, estoy con las justas, no me puedo agachar, tengo que ir al colegio con terno. Ven pe.

—¡Ven tú! —fui a la cocina donde mamita.

—¿Ya?... gracias mamita... ¡No tan fuerte! No aprietes los pasadores tan fuerte. Ya. Gracias. Chao. Me guardas almuerzo.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2022

VOY Y VENGO. Lima — Cusco. NDLeón

VOY Y VENGO. Lima — Cusco. NDLeón


Niky & Ale. Cuscomanta, julio, 2022.


VOY Y VENGO. Lima — Cusco.

«Una conversación única con un sabio vale tanto como un mes estudiando libros» Proverbio chino

«Ayer 1° de agosto se acabaron las vacaciones que me di sin planificar las mismas. Fue un arranque de locura, sin implementos de viaje como acostumbro hacer como viejo mochilero. El plan fue llegar a Urubamba y regresar con las mismas a Lima. Pero no. Me quedé unos días. No me arrepiento. Fue genial. La conversa con mi hijita, que se ha instalado en el bello valle de Urubamba, cambió los planes. Además, las fiestas patrias ayudaron a la excepcional decisión. ¡Carajo, cómo cambian los tiempos! Me sentí protegido, cuidado, recibí consejos de mi Ale. Paseamos y nos dimos maña para limar esas asperezas cojudas de antaño. Conversamos de hoy y de lo de mañana, de nosotros y de nuestro entorno. De Piero, mi nieto con DNI, alumno universitario. Para noviembre del presente llegaré preparado para estar como saltimbanqui entre Cusco y Urubamba. Gracias mi'jita. ‘Yo, para conocer Grecia esperé cuarenta años y tú, mi querida Ale, en un abrir y cerrar de ojos llegaste a tu Ítaca’. Gracias por la estadía. Besos. Hasta pronto». Νικόλαος

En esta parte del camino, todos mayores de edad, mi hija Alejandra vio que su tranquilidad y porvenir estaba fuera de Lima. Armó mochila, respiró, viajó rumbo a la ciudad del Cusco, luego al valle sagrado de los Incas, Urubamba. Al irse a mejores climas andinos, me dejó un problema, que lo compartíamos cada mes al sacar los cálculos de los servicios. Ale había dejado su auto en la entrada del taller familiar, y el artefacto de cuatro ruedas estorbaba las benditas veinticuatro horas. Pasaron varios meses, pasó el verano y el otoño. Y mi Alekala apareció como por arte de magia. Retornó al barrio para finiquitar con algunas dificultades y malentendidos con sus caros allegados. También resolvió llevarse el coche.

—Pá, me voy a llevar el auto. ¿Me puedes ayudar?

—Es tu auto. Llévatelo... este espacio por seguridad tiene que estar libre...

—Quiero llevármelo al Cusco... ayuda pé…

—A estas alturas, la adrenalina ya no me cae bien. Deportes de aventura, manam kanchu…

Escuché cinco días la misma tonadilla.

—Pá, no encuentro a nadie. Ya pé...

—Qué revisen el auto. Encendido, filtros, frenos, embrague, llantas. Voy, llego y regreso…

Dos días después nos encontrábamos a mediodía en la carretera sur de Lima. El plan era salir lo más temprano posible, pero a la señora copiloto se le cruzaron encargos y despedidas. En el camino nos enteramos que faltó chequear la llanta de repuesto. Paramos cerca de Cañete. Un parche y otra hora de retraso. Con la ayuda de Google Maps y a una velocidad prudente en seis horas hicimos el tramo hasta Nasca. Una breve caminata de unas cuantas cuadras. Refrigerio y al sobre.

—Mañana salimos a las 6:00 am. Despertador bien fuerte, por favor —. Fue una orden castrense.

De Nasca para adelante saqué a relucir la estirpe de los grandes chóferes de mi época que ostentamos con orgullo nuestra licencia de conducir profesional. Máxima categoría del brevete automotriz. Para llegar a Puquio pasamos por una infinidad de curvas, cortas, largas, apretadas. Los camiones y tráilers, nos ponían nerviosos, entre ellos se rebasaban a velocidades fuera de lo permitido. Como si fuera fácil. Llegamos a Puquio aproximadamente en tres horas. Nos dirigimos a un mercadito. Tomamos un desayuno a base de café, quinua, ponche de habas, pan con huevo y pan con palta. La dueña del puesto, Doña Julia, fue gran amiga de la actriz Tula Camargo, colega de la ENAD. Estiramos las piernas por la plaza de armas. Fotos de rigor. Agua, galletas y continuamos el viaje con dirección a Abancay.



Preguntando nos enteramos que de Tintay a Abancay hay 181 km o sea tres horas de manejo más o menos. Mi hijita tomó la caña a las tres de la tarde. Fueron sus primeros kilómetros de apretar el acelerador en las carreteras andinas. Tres horas titánicas dominando los nervios con temple de acero tan igual a su papá. Llegamos a Abancay con bombos y platillos. El astro rey había desaparecido.

—Hacemos hora y nos vamos a descansar. Mañana salimos a las 6:00 a.m.

—Papá, solo falta cinco horas para llegar a Cusco. Sí salimos ahorita llegamos a las doce.

—De noche es peligroso. No conocemos la ruta… ay, riñones… bueno pues… compra chocolates, caramelos.

Nos acomodamos e internamos en la Carretera 3S de Abancay  rumbo a Cuscomanta.  En el mapa virtual no prevenimos la cantidad de curvas que nos sorprendería kilómetro a kilómetro. Alejandra súper mosca chequeando el google maps y yo con mi ojo de lince mirando la ruta llena de un serpentín sin fin. La ondulante carretera, la oscuridad y las ‘curvas de la muerte’ nos pusieron en estado de vigía constante. Como diría mi gran amigo Don Mario Villanueva Branda, la carretera de Abancay a Cusco tiene más curvas que gordita con vestido apreta’o. Llegamos a la ciudad de Cusco a la 1:00 a.m. A las 2:00 a.m. saboreamos un rico levanta muerto. De ahí al Hostel Don Gato. Recuperamos energías, paseamos por las calles del centro histórico del Cusco; la piedra de doce ángulos, San Blas, Santa Clara, Cienciano School, el Coricancha, etc; recorrí mis pasos, la primera vez que visité Cusco y alrededores fue en 1970, papá Niko me trajo para la fiesta del Inti Raymi, nos quedamos tres semanas, vimos en el Hotel de Turista la final del Mundial Mexico ’70, campeonó Brasil frente a Italia. En plena andanza recibí un mensaje por el celular del colega Rafo Calderón, actor y director de teatro, nos encontramos a mediodía en el frontis de la Catedral, él y familia, se encontraban de paseo por la ciudad imperial, caminamos un rato, coordinamos nuevo encuentro en el billar de la avenida Los Incas. Con Alejandra nos tomamos un té piteado. Telefoneé a los colegas cusqueños de antaño que participamos en la XI Muestra de Teatro Peruano – Cusco 1985. Me comuniqué con el mimo Rodolfo Rodríguez. Otro día conversé con el famoso caricaturista César «Chillico» Aguilar Peña. Me entrevisté con los integrantes del grupo teatral “Casa Darte”, Mauricio Rueda y Charlotte Giusti, coordinamos para compartir experiencias en noviembre próximo. El director Hugo Salazar del grupo Juglar siempre estuvo pendiente de mis movimientos con los colegas coterráneos. Mi especial agradecimiento.

Tocó partir a Urubamba, el valle sagrado de los incas. En los días siguientes nos dedicamos; Ale, Jolie y yo; a turistear por sus calles, ruinas, restaurantes, bares, cervecerías y otros centros y plazas públicas.

Todo fue muy bonito. Recibimos muestras de cariño de colegas y familiares. Lo «simpático y anécdotico» que algunos «amigos» de diferentes tiendas políticas han hecho leña a mi excursión por el ombligo del mundo. Por messenger y whatsapp han despotricado de mis degustaciones de Té Pitiado, Cubalibre sin Hielo, Emparedado con Café, Trucha a la Parrilla, Alpaca a la Plancha, Seviche Mixto con Cremas Oriundas, etc.

—Votaste por Castillo, eres terruco necio comunista y chupas y tragas como rico —.

Tristes opiniones de estos «dignos señores» que reclaman con odio visceral la vacancia por el bien de la democracia. Más que rabia, me da pena los comentarios con adjetivos sosos. Los que pensamos de manera diferente a estos fujiapristas, toledistas, humalistas, ppkistas y mierdistas; no podemos vacacionar como cualquier parroquiano, no podemos beber un trago, ni degustar una comida típica de la zona. Según el racionamiento de los pobres misios de derecha; los que pensamos diferente tenemos que recurrir a las carretillas de los agachados; al aguardiente barato; a un sol el pan con tortilla, un sol el vaso de soya o avena. Son de derecha, son católicos, se golpean el pecho, rezan, pero se comportan como el Tribunal de la Santa Inquisición.

«Una riqueza es para compartir, no para acumular solamente para uno mismo» «Compartir en la caridad hace al hombre más humano, el acumular amenaza con embrutecerlo, encerrándolo en su propio egoísmo»  Papa Francisco

Los que hablamos en contra del neoliberalismo hambreador, no siempre son comunistas, ni ateos, somos gente que estamos cansados de las desigualdades que nos ahogan día a día.

Primero de agosto, decidí regresar a mi querido barrunto victoriano. Las dos empresas conocidas tenían los billetes agotados. Alejandra pensando en mis huesitos y articulaciones me compro el boleto en la empresa de transporte «Turismo Molina Unión S.A.C.» un servicio Bus Cama, primer piso, asiente N° 57. Hora de partida: 07:00 p.m. Acto de presencia a las seis de la tarde. Puta ma're. Craso error.  Fue una equivocación mortal, una desgracia; impuntualidad al extremo.

—Señora, son las nueve de la noche, estamos desde las seis de la tarde ¿Qué más vamos a esperar?

—¡Sí quiere le devuelvo el pasaje!

—¿Eres chiflada o qué? No te digo una grosería porque eres mujer. Si quieres devolver el dinero me das cien soles más para pasar la noche en un hotel y para los taxis de hoy y mañana. 

El bus llegó a la diez de la noche. cuatro horas de pie, esperando como mamertos. Para colmo, gato por liebre. Ofrecieron un servicio competitivo y nos dieron uno muy por debajo del estándar ofrecido. Precio caro, servicio mediocre. Después de varias horas, pasando por el distrito de Chalhuanca, nos quedamos varados en medio del valle sin que se vislumbre una solución. Fueron tres horas más de espera para que llegué el transbordo. El segundo bus de Turismo Molina Unión se veía más viejo, gastado, charcheroso. Con seis asientos menos. Por lo tanto los números de los asientos no correspondían y se armó el tole tole entre los pasajeros. Seis personas viajaron sentados en la escaleras congelandose de frío. Bastó una hora y media para que el bus de auxilio comenzara a recalentar y sonar como maraca tropical. De nuevo varados por los cerros de Huaraccoyoc. Nuevas fallas mecánicas. Arrancó gracias a los Apus y de rato en rato el bus paraba para corregir algún desperfecto. Llegamos con las justas a Puquio. Buses defectuosos, empleados malcriados, público maltratado. La empresa contrató los servicios de transporte «Perla del Sur S.A.C». La gracia nos costó treinta y seis horas de viaje entre Cusco y Lima.

—¿Qué pasa con la Revisión Técnica Obligatoria?

*¡Jamás, señor ministro de transporte, fue el viaje más mortal… tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! César Abraham Vallejo Mendoza, vate universal.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, agosto, 2022.

TEATRO EN EL XVII ENCUENTRO BAQUERIZO de NDLeón

TEATRO EN EL XVII ENCUENTRO BAQUERIZO de NDLeón



TEATRO EN EL XVII ENCUENTRO BAQUERIZO — 2018

Después de varios Baquerizos en diferentes ciudades del Perú, donde exclusivamente se presentaban poetas, escritores y todos los géneros de la palabra escrita. Opiné, sobre las artes escénicas y sus paradigmas, de sus maestros; Dario Fo, Shakespeare, Lorca, Brecht, entre otros; y recalqué que los maestros escribieron, también, prosa, poesía, y de la buena. Todo esto para incluir en los programas a la madre de todas las artes: el teatro. Hubo dudas, múltiples negaciones a pesar que expliqué con base desde mi punto de vista de hombre de teatro.

Haciendo historia en agosto de 2016 en el programa Miércoles Culturales que organizaba el Gremio de Escritores del Perú GEP en Jirón Lampa N°208, presentamos (Daria Dorothee, yo y nuestra  artista invitada: Elcira Bustillos en la guitarra y canto) nuestra narrativa Teatral «El Oro de Cajamarca» Versión Libre del Grupo Fabulina. Función con entrada liberada y salida solidaria.

Hasta entonces habían pasado varios años de experiencias diversas. Di clases de teatro y oratoria en la facultad de derecho de la Universidad San Martin de Porres; viajé como escritor por diferentes puntos del país; realicé talleres, clases y asesorías presenciales y virtuales.

En el 2018 el Gremio de Escritores con una nueva directiva aceptaron la propuesta de incluir Teatro en el próximo Baquerizo. Me dijeron Una ‘performance’ de media hora no más . Algo es algo. Por algo se empieza. El presidente del GEP, el poeta Armando Arteaga, solicitó la narrativa histórica y por ende desempolvé del sueño de los justos el libreto de ‘El Oro de Cajamarca’.

Aceptado el reto brindado, busqué entre mis conocidos un actor y/o actriz para que me apoye en la realización escénica. No encontré a nadie disponible. Todos tenías su cronograma topado. De casualidad me crucé con la actriz y directora teatral Fabiola Alcázar, le conté mi tragedia. Meditó y sacó la graciosa conclusión.

Nicolás, ya estás viejo para estar dependiendo de otros. Hazlo tú solo. Yo te apoyo en la dirección.

No respondí de inmediato. Demoré unos días para darme el valor necesario. Revisé el libreto, le metí tijera hasta llegar solo a los treinta minutos de espectáculo. Me quedaba solo un mes para el día de la función. Planifiqué la producción a mis horarios libres. Ensayos en las tardes y largas caminatas para librar del óxido las entumecidas articulaciones.

Fabiola, acepto. ¿Cuándo empezamos?

Ahorita ¿Tienes el libreto?

Arrancamos con la primera página que trata de la leyenda sobre el origen del imperio de los incas, el dios Sol, sus hijos Manco Cápac y Mama Ocllo. Fue una semana estresante. Muchos movimientos corporales. El estilo de Fabiola era contrario a mis principios ortodoxos y ajenos a mi poca capacidad de aprenderme la letra de un porrazo. Concluida la semana, Fabiola renunció a la dirección por asuntos profesionales, personales y distritales. Tomé la posta, necesitaba urgente un ‘apuntador’ para que me ayude con la letra. Apareció por obra y gracia del Espíritu Santo, una asistenta, la poeta Cecilia Vásquez Mejía, terapeuta de lenguaje. Por escases de un ambiente para ensayar, hicimos las pasadas de letra caminando por las avenidas Arequipa, Du Petit Thouars, de sur a norte y viceversa; ensayos en los parques de la Exposición, Kennedy, Pedro Ruíz Gallo.

Me enviaron el programa, fecha, día y hora de la presentación. En un USB grabé música instrumental andina. La esquela decía:

—«XVII Encuentro Nacional e Internacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo ‘Cultura, Migración y Literatura’. SEDE: Universidad Nacional Tecnológica de Lima Sur. Distrito Villa El Salvador LIMA. Jueves 22, viernes 23, sábado 24 noviembre 2018».

Ya no había escapatoria, ni marcha atrás. Ordené el vestuario, una camisa de vestir granate; pantalón negro, a los zapatos le mandé poner media suela; un palo de escoba pintado de amarillo como la barra de oro; una cruz forjada con varillas de construcción de media pulgada; un manto andino Hecho en La Parada; la biblia me la obsequió un excatólico regenerado en un Centro de Rehabilitación del barrunto.

Nicolás León, el señor actor victoriano


Llegó la hora. El público, artistas de la palabra escrita, nacionales de Lima y provincias; unos cuantos extranjeros y alumnos de la universidad. El sonidista brilló por su ausencia, llegó cinco minutos después de acabar la presentación. Su refrigerio fue de extrema necesidad. La apuntadora parecía público, se quedó anonadada, por momentos, de la interpretación victoriana de La Victoria de la zona de las yuquitas fritas. Los ensayos habían dado sus frutos, todo salió como estaba calculado. Los textos bien dichos con sus intenciones dramáticas y pausas que retumbaban el recinto. Al término de la ‘performance’ el público aplaudió con cariño y satisfacción. Gracias a ello, salieron invitaciones para otros certámenes culturales. El poeta, escritor, editor, Francisco Adriano León de Salamanca fungió las veces de fotógrafo profesional, tomó las instantáneas precisas para la posteridad.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2018.

ES JUAN El MIMO de NDLeón

En una oportunidad me dijeron: —¿Puedes llevar tu obra de teatro a Lurigancho? —Sí, voy donde me inviten —respondí. —A la cárcel —replicaron. —Ah, ¿A cuál? —pregunté. —Al Establecimiento Penitenciario de Lurigancho —. —A Luri. Claro que si ¿Cuánto hay? —. —Te damos almuerzo bien taypá, licor y te llevamos y traemos a tu córner en taxi –pensé, respondí. –¿Le dices lo mismo a los abogados que visitan a sus clientes en cana? –me miraron mal. Tartamudearon. –Puta, te pones complicado —. –No soy complicado, soy un artista profesional que cobro por mi trabajo—. No fui al Penal, y en ese mes primaveral tampoco fui a los teatros de los conos, ni a los distritos vecinos, menos a los locales de los amigos. Todos querían ver mi espectáculo sin que les cueste un sol. ¡Gratis! ¡Qué les regale un libro! Carajo, soy un ánima en pena. El zapatero remendón, la costurera, el jardinero, el mecánico, planchador, pintor, párroco y hueveadores; cobran. Y todos pagan. Conclusión: Al artista urbano «le dan duro con un palo y duro también con una soga; son testigos… la soledad, la lluvia, los caminos...»* «Piden pan, no les dan; piden queso, les dan hueso; pide ají... ¡eso sí!»**. Vaya manera de joder. Por eso estamos como estamos.

*César Vallejo, vate universal.

** Aserrín Aserrán, canción popular española.


¡ES JUAN, El MIMO!

De: Juan Arcos

Para: Juan Mimo

Hay experiencias que se quedan en el anonimato, otras afloran sutilmente por lo tanto se tienen que contar. Soy artista. Malo para los negocios y contratos, pésimo para pasar el sombrero, la venta de los libros me cuesta un ojo de la cara. No tengo esa virtud. Mi papá vendía hasta piedras. Mamita con su arte de corte y confección mantenía a la abuela, tía y hermano. Yo hasta el momento no puedo mantenerme ni con pan con mantequilla. Las experiencias geniales tienen que ser compartidas con los grandes de las artes, los señores del silencio, de la música y guitarra, del verso y zapateo y con otros virtuosos colegas. La siguiente experiencia será contada al compás del zorzal criollo Carlitos Gardel; del pincel de Quinquela Martín, música de Astor Piazzolla y Rodrigo; del genial Maradona y muchos ilustres más.

Hace muchísimos años, Juan se encontraba en Buenos Aires, estudiando; dictando cursillos de tres meses, clases personificadas; vendiendo folletines, panfletos y libritos de sus amigos escritores. A veces, muchas veces, aquí y otras allá, actuando en las calles, en las grandes avenidas y en las plazas donde no le iba mal tampoco le iba bien. Por su labia académica le metió letra a una preciosura de chica, muy linda, contorneada, bien proporcionada, había sido su alumna en uno de esos cursos acelerados «Aprende Mimo en Quince Días». La jovencita aparte de lo bonita, tenía un don especial para el mimo, la pantomima y la actuación. La pasaban bien, muy bien, bonito.

En una presentación realizada en el amplio hemiciclo universitario, con buen público, salió una función A1. Excelente. El artista recibió una lluvia de calurosos aplausos. Un joven con saco y corbata se acercó al improvisado camarín, le susurra a Juan que quiere contar con sus servicios, le entrega una tarjeta de visita personal, acotó:

—La próxima semana a primera hora, me telefonea —el artista respondió afirmativo moviendo la cerviz de arriba para abajo.

El domingo del sagrado día del asadito, nuestro héroe se encontró con su grupo de amigos de la huevadita y milonga, les dijo.

—¿Cómo llego a esta dirección? Me han entregado esta tarjeta…

El intelectual del grupo, profesor universitario y prestidigitador, leyó la tarjeta, exclamó:

—Puto, acá tenés que cobrar. Esta congregación maneja mucha guita che. Las sinagogas argentinas mueven harta guita. ¿Entendés? ¿Cuánto cobraste la última vez?

—Al cambio, aproximado, Cien dólares.

—¿Público, cuántos?

—Quinientos más o menos.

—Je, je, no puede ser. Yo voy a ser tu representante, voy contigo el día lunes. ¿Tenés traje?

—¿Terno? No… puedo conseguir…

—Te presto —habló uno de los invitados.

—¿Tenés sobretodo, gabardina? —el mimo movió cabeza de izquierda a derecha.

—Te presto, te va quedar bien —colaboró el pibe.

—¿Calzado? —el artista miró sus chancabuques de minero con punta de acero —. ¿Cuánto calzas?

—Cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, depende…

—Yo te presto, son de charol solo lo uso para fiestas, tratalo con cariño —habló un buen samaritano.

—¿Camisa? —Juan miró su camisita.

—Puta che ¿Cómo jodés? Eso no es camisa…

—Te doy camisa y corbata —otro de los incondicionales apoyó la causa.

—Me llamas. Trata que la cita sea a partir de las cuatro de la tarde… ¿Ah, tu chica?

—¿Qué tiene que ver mi chica?

—¿Seguís con la buenamoza? ¿Pasá su número?... ¡Soy tu representante!

El artista del silencio el día lunes a golpe de diez de la mañana llamó por teléfono al dueño de la tarjeta, contestó una voz femenina, diplomática, carismática y matemática.

—El doctor no lo puede atender hoy día. Mañana a partir de las cinco de la tarde.

—Mañana, martes, a las 17:00 hrs. Muy bien, correcto. Gracias.

Juan llamó a su representante.

—Hermanito la cita es para mañana martes. Cinco de la tarde.

—Nos encontramos una cuadra antes en el bar Piazzola, atento con tu novia.

El día martes a las 4:45 p.m. Juan hizo su aparición en el bar de la esquina, súper elegantísimo, mismo gentleman andino. Cinco minutos más tarde se detuvo un taxi. El chofer abrió la puerta, bajó una hermosura de mujer. Miss Argentina. Ingresó al bar, saludó a los presentes. Se acercó al artista del silencio. Sonrió coquetamente.

—Hola, Juancito! —Juan abrió los ojos, exclamó.

—¡Eres tú, estás irreconocible, ja! —Sin jean, polo y zapatillas era un cambio  fenomenal.

Llegó el representante.

—Ya saben, ustedes no hablan nada. Juan, tú callado chitón boca. Mudo. Dejamé todo a mí. Y aprende. Corrientes tres cuatro ocho. Piso veinte ascensor. A la izquierda. Oficina dos mil tres.

—Doctor ha llegado el señor Juan. Pasen…

El doctor se sorprendió de ver tres personajes honorables.

—Nosotros contamos con un auditorio de mil butacas. ¿Cuánto dura su espectáculo? Por las luces y equipo técnico no se preocupen. ¿Cuánto serían sus honorarios profesionales, tiene factura? —El doctor quería finiquitar el negocio lo más pronto posible.

La duración del espectáculos es de sesenta minutos exactos… usted conoce el curriculum del maestro. Mi representado es un artista internacional que ha recorrido su país, Sudamérica y Europa. Ha presentado sus obras en los mejores teatros de Madrid, Londres, París, Berlín, Roma…

—No conozco su Hoja de Vida. He visto el espectáculo, muy buen trabajo. Calidad, profesionalismo, lo felicito…

—Perdón mi estimado doctor. ¿Doctor en qué especialidad?

—Soy doctor en Economía… —una respuesta con aire de respetable.

—Somos colegas. Soy catedrático en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. ¿Cuánto ofrece usted?

—Trescientos Dólares…

El representante se levantó enérgico, con cara de indignación, un golpe seco al escritorio, un par de pasos, volteó como sargento. Masticó las palabras. Lacónico reafirmó.

—¿Qué? ¡Él es Juan! ¡Es Juan, el Mimo! Por favor, usted está ofendiendo nuestra capacidad histriónica y de mi representado —. Se hizo un silencio.

—Bueno si estoy ofendiendo decime el precio, la tarifa —. Silencio dramático.

—Tratándose de vos, somos colegas mí estimado amigo… ¡Mil dólares!

El doctor en economía lanzó una mirada ardiente. De nuevo otro silencio fúnebre y profundo.

—Déjeme consultar.

El doctor en economía, representante de la sinagoga  de los judíos—argentinos, la mayor y más numerosa de Buenos Aires marcó varios números telefónicos. Habló en hebreo, árabe, inglés, húngaro y español. Su rostro no reflejaba nada. Un rostro neutral como en tiempos de conflictos. Nuevamente se hizo otro silencio, más largo que el anterior. El mimo pensó que los mandaban a la porra, la chica con mirada perdida y sonrisa congelada estaba pálida como papel bond A4. El representante seguía en la perspectiva gerencial como sargento primero.

—¿Puede ser setecientos dólares?

—Auméntale Cien dólares y el espectáculo es tuyo. Decí que sí.

Los economistas se estrecharon la mano. En el calendario se marcó la fecha, día, hora exacta. Se firmó el contrato. Ficha técnica. Cuatrocientos Dólares de adelanto.

—¿Sí los jóvenes desean hacer preguntas, no hay problema?

—El fórum lo hacemos sin costo. Gratuito. No hay problema.



Llegó el día de la función. Auditorio lleno total. Juego de luces profesionales. Sonido de gran calidad. El Mimo extraordinario. El espectáculo fue una clase modelo de los parámetros espaciotemporales del mimo arte «Hecho en Perú». Al finalizar la obra de arte, un estruendoso aplauso fue la recompensa para el artista del silencio. Se dio un breve fórum. «Diferencias y similitudes del mimo, pantomima y expresión gestual». La anécdota es y seguirá siendo que el artista del gesto; al igual que muchos capocómicos, vates, maromeros de la palabra escrita o hablada; nunca más tuvo un contrato parecido. Regresó a su triste y cruda realidad, pasar el sombrero, salida solidaria, contar las monedas, un vaso de vino, choripán con chimichurri al atardecer. Medias de lana al anochecer. Y aleluya, aleluya, esta histórica crónica del mejor de los mimos nacionales se ha acabado.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, julio patriótico, 2022.

PRESIDENCIABLES. NDLeón

PRESIDENCIABLES. NDLeón



PRESIDENCIABLES. El mal menor

En el crudo invierno mazamorrero victoriano del barrio asistimos religiosamente a una de las tantas polladas bailable pro-bolsillo, me encontré con varios conocidos míos de mí y viejos amigotes de antaño. Entre trago y trago recordamos cuando nos metíamos a las chacras a cazar palomas, robar frutas y choclos, meternos a las acequias cochinas a chapucear; las escapadas a las playas de Barranco y Chorrillos en los tranvías. También recordamos las guerritas en las huacas con las hondas, se acababa el juego cuando alguien salía con la cabeza rota. Recordamos la ladrillera, el riachuelo, el artesano que confeccionaba apunte navaja los “yanquis”; los partidazos contra los barrios vecinos y las grandes mechaderas después de cada partido. Entre bronca y bronca nos hicimos grandes amigos hasta la actualidad. ¡Qué lindo aquellos tiempos de libertad, igualdad, fraternidad!

En el curso de la conversación, hablamos de todo un poco. De la mediocridad del futbol nacional, de los programas inútiles de la televisión, prensa mermelera, de los párrocos usureros; de nuestros hijos y nietos. Hicimos hincapié en la educación en casa y la del colegio. Hablamos de política… y ahí, en ese punto álgido se jodió todo el respeto que nos habíamos brindado hasta el momento.

—Oe, tú con el APRA te levantaste todo el municipio ¿Qué hablas?

—Freddy, no te hagas el huevón, primero con Castañeda, luego con Elías Cuba, ahora  puedes vivir hasta los cien años sin problemas…

—Toledo te apadrinó, a mí con el milagro del Apóstol Santiago de la Asociación Cabanista, hay gato encerrado…

—¿Y tú de cuando acá eres comunista? Tú eres anarquista…

—¿Yo? Nunca…

—Tú apoyaste al profesor ignorante de mierda, te me caíste loquito…

—Tú eres Fuerza Popular, apoyas a Keiko Fujimori. Sacas pecho. Marchas todos los domingos y fiestas de guardar. Bien por ti. Cada quien apoya a quien le venga en gana. Miren, escuchen, tenemos que analizar la estupidez de los insultos… hacemos historia… estábamos en el colegio cuando el primer gobierno de Belaunde naufragaba, se le hacía agua la canoa. El 03 de octubre de 1968 el general Juan Velasco Alvarado lo derroca y lo destierra. Pasaron doce años de choreo castrense. En 1980, por fin, elecciones generales. Ese año voté por primera vez a mis veinte y nueve años de edad, y voté por el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, sabiendo que su primer gobierno había sido catastrófico. Hasta la huevas. Belaunde le ganó al «Zapatón» Armando Villanueva… 1985 voté por el doctor Alfonso Barrantes Lingán, perdió, ganó «Caballo Loco»… en el ’90 voté viciado, Mario Vargas Llosa tenía su plan de gobierno bajo el brazo, sus ayayeros no me convencieron, y Alberto Fujimori fue apoyado por el Apra. Voté viciado. Ni para uno, ni para el otro… en el 2001 mi voto fue para Alejandro Toledo, le ganó a Caballo Loco por una cabeza…  2006 mi voto fue para Ollanta Humala. En el 2011 de nuevo voté por Ollanta Humala, le ganó a Keiko Fujimori. 2016, el lobbista Pedro Pablo Kuczynski le ganó a la hija de la corrupción… hasta el momento, ganadores y perdedores de las elecciones ¡Corruptos! Están presos, perseguidos, el más cobarde se metió un tiro… y acá viene lo bueno. Elecciones 2021. En la primera vuelta de las elecciones del 2021 mi apoyo consecuente fue para Verónica Mendoza, hubo piedras en el camino; la Vero no pasó. Segunda vuelta, mi apoyo y voto fue para el político, profesor, rondero y dirigente sindical chotano Pedro Castillo Terrones de Perú Libre… no había otra. En los últimos cien metros dos opciones: El profesor y la ChiKa. Dos formas, dos estilos de corrupción. Yo a sabiendas voté por el lápiz. Bien, el 49% votó por Keiko. ¿Critico? No. Cada quien es libre de elegir a su ladrón. Pero, no. Ahí no han quedado las cosas. Los perdedores, tercera vez que pierden, ofendidísimos, vienen a joder y siguen jodiendo que somos fanáticos terrucos. Hay que saber ganar, hay que saber perder. No puedo escribir nada, ni opinar, porque ustedes, mis amigos, me han puesto una etiqueta de: —Comunista, socialista, vago, sindicalista, ignorante, anárquico, misio, ignorante; promiscuo;  pobretón; borracho, perdido, mujeriego, bandido, vagabundo; caviar, mantenido; ladrón; jugador, trasnochador; vicioso; y otros piropos más que se me escapan de la memoria —. Ustedes saben que soy «Librepensador». ¿Qué culpa tengo yo que la jefa de la organización criminal más grande de Perú no gane las elecciones? ¿No le gusta perder? Entonces, fácil, que no se presente a las elecciones generales presidenciables. Que postule a la APAFA del colegio de sus hijas; al club de señoras de su barrio; al Club Regatas Lima; a su Asociación Peruano Japonesa. Lo malo es que por ella y sus secuaces todo el Perú está dividido.  El congreso marcha bajo las patas de los caballos; Fuerza Popular tuvo setentaitantos hijos de la guayaba en el Hemicirco y no hicieron nada de nada. Encima la Chika vociferó  —«Ese proyecto sale cuando sea presidenta. No me interesa así se perjudiquen diez mil, cien mil personas. ¡No va!» —. La cagó. Y siguen jodiendo con las marchas, marchando por un tapers con diez soles. ¡Qué vergüenza! ¡Cara’epalos!  ¿Qué ejemplo les estamos dejando a los jóvenes? Hay que ver el mundo optimista. La suegra no te visita, agradece a dios. Se te malogró el celular, bacán, lee un libro. Te abandonaron, cambia de chapa, pon tranca a la puerta. Tu equipo de mil amores, no campeonó, chévere, ahorra. Vivan la vida. Ya estamos viejos para cojudeces.

Me retiré con fuertes abrazos a los chibolos de antaño. El frío y la humedad, calaba hondo en mi atlética humanidad.

—El próximo sábado, mediodía, juegan los muchachos en la Canchita de Corbachito High School. Traes tu chata de ron –me gritaron los muchachones.


NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2022.

 

CLASES AD HONOREM de NDLeón

CLASES AD HONOREM de NDLeón



CLASES AD HONOREM

Por el Día del Maestro, la gente anda diciendo por ahí que no sé nada de lo que sé. En mi muro de Facebook, estoy recibiendo unas clases extraprogramáticas gratuitas, sin solicitarlas. Ad honorem. Lo gracioso es que de vez en cuando doy una que otra opinión para mis amigos y conocidos. ¡Zas! Aparece un comentario de un ‘experto’ en la materia, que me recrimina como si fuera mi conciencia, diciéndome que estoy errado, equivocado, que debo leer tal o cual libro, que soy fanático en mis opiniones; además me tildan de rojo, rojete, rojimio, socialista, comunista, ignorante, pobretón; tanto por los temas políticos, deportivos, artísticos o en cualquier disciplina que manifiesto mi saber. O sea, por las huevas, he viajado por lo largo y ancho del territorio nacional, Sudamérica y Europa; me he tropezado como ratón de biblioteca; cultivado, estudiado; por las puras caiguas tengo profesión con título y cartón, afición y vocación.

¿Por qué a esta altura del partido me vienen a decir que mi ‘fanatismo’ no me deja pensar? Que nubla mi cerebro. Me ciega. ¿Y quiénes son ellos para llegar a semejante deducción.¡Que debí votar por la mejor opción o sea por la Chika corrupción! ¡Qué por mi culpa el Perú se está yendo al averno económico; que mi acción y mis actos son anticívico, antimilitar, anticonstitucional! Ayayay papalindo, agárrate juerte. ¡Qué malo que soy! Que no entiendo  que las casonas viejas de Lima son Patrimonios Culturales de la Humanidad; que las casonas viejas de Cuba son viejas por culpa de la dictadura castrista; que sigo sin entender la gran diferencia de las dictaduras chavistas comunistas contra la bonanza peruana, que nuestro gobierno rojiblanco es democrático y laico, que respetamos la Constitución de 1993 redactada por el mejor presidente de nuestra historia republicana, que nuestra economía neoliberal e igualitaria es un paraíso comparado con nuestros vecinos, que los pobres somos pobres porque no trabajamos de sol a sol. Que no entiendo que el fraude electoral sí fue fraude aunque la comisión del congreso del fraude diga que no encontraron fraude. Que con este gobierno del lapicito del profesor; serrano terruco; pronto vamos a caer en las garras de la dictadura dictatorial del proletariado del comunismo marxista, maoísta, leninista, gonzalista, perúlibrista, cerronista, huaylashistas; etcétera.



—«Pronto seremos como Cuba, Venezuela, Bolivia. Este gobierno debe caer a como dé lugar, por las buenas o por las malas; ojo, el periodismo nacional fue secuestrado en las serranías, el presidente se ha construido un Helipuerto con nuestro dinero, el dinero de todos los peruanos. Abajo el tirano chotano, al chotano ni la mano…» —.

—A propósito los que dijeron que se largaban del país si ganaba Pedro Castillo, los sigo viendo en cada esquina de la Lima Jardín, Lima Histórica, Lima Cuadrada, Lima la Horrible. ¿Cuándo se van del país?

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, julio, 2022.

EL RECOMENDADO de NDLeón

EL RECOMENDADO de NDLeón



EL RECOMENDADO

Algunos dicen que es el Karma. Lo dudo. Es cuestión de la mala leche de algunos frescos, sinvergüenzas, car’epalos. En pleno verano con limitada chamba por culpa de la bendita pandemia, sobrevivía arreglando unos cuantos autos; pintura, planchado y mecánica; en mi reducido taller de ochenta  metros cuadrados. Se hacía lo que se podía. Muchas veces solo cambiamos repuestos. La calle estaba dura. A deshora, fuera del horario laboral llegó una llamada de uno de los más complicados amigos del barrio conocido como «El Inmobiliario», una joya de los huariques del mal vivir del Boulevar Palermo Street Yuquitas Fritas.

—Nicolás, my dear brother. How are you? Hablé con tu brother me dice que estás en Lima. Un favor como para mí. Tengo mi chochera que está buscando un espacio pa’su carro para dejarlo por unos días hasta que llegue el repuesto pa’su carro…

—Peter, mi querido Patto, el espacio no es cochera… es un lugar de gente decente, trabajadora, no hay sitio para vividores, sangradores, passtrulos…

—Cuña’o te estoy hablando en serio. Te van a pagar. Yo garantizo, tú me conoces…

—Por lo mismo que te conozco ¡Vete a la mierda!…tú eres fujimorista o sea corrupto… pídele favores al cura de la parroquia…

—¡Se te va a pagar! ¿Un mes de cochera cuánto es?

—¡Cuatrocientos Cincuenta Soles! Cincuenta por ciento adelantado…

—¡Hecho! Mi pata está llegando en media hora a tu taller. Se llama Roberto D’Pasapera…

—Entiende. Ya estoy harto de pelear por cojudeces. Saludos para tu esposa. Carne blanca…

Dicho y hecho. El susodicho D’Pasapera llegó con un par de mecánicos empujando un automóvil de color azul pastel Chevrolet.

—Hola, Nicolás. Estoy esperando que llegue el repuesto. En Lima no hay. Lo están trayendo del…

—Cuádralo ahí, deja la llave, adelanto Doscientos Veinte y Cinco Soles.

—Te puedo dejar Ciento Veinticinco después te yapeo.

Pasó una semana y no llegaban los Cien Soles restantes. El susodicho D’Pasapera no respondía. Llamé al Inmobiliario, el garante. Nada. Tampoco respondió. Escribí por WhatsApp al señor garante Peter Sardón Castillo.

—Tu recomendado no paga. Falta completar el adelanto de 50%

—Y yo que tengo que ver, llámalo a él…

—¡Tú eres el garante! Me está hueveando con: «Mañana yapeo; me olvidé; tu número de cuenta interbancaria o tienes cuenta de Interbank; a esa hora hago siesta; no tengo efectivo; espérame unos días más». ¡Qué concha! ¿Hasta cuándo?

—Denuncialo pe. No pago yo y van a pagar los recomendados...

—Sardón, yo te tengo mucho aprecio, cariño, respeto y pensé que el señor que estabas recomendando era de tu misma camada. Tú me llamaste, hablaste conmigo, pediste un favor. Ahora los dos se comportan como unos hijos de la gran puta. Qué decepción. Así hablas mal del profesor presidente… ¡CDTM! Ahora yo, el estafado, soy el gil.

—Puta cuña’o, sabes que me llega al pincho lo que creas o sientas por mi persona, yo simplemente te hice una consulta. No soy tu agente…

—Hubieras ensartado a otro. ¡Mantenido de mierda!

—Puta madre, sigues con la perorata. Habla con tu abogado yo no tengo nada que ver con tus negocios…

—Gracias mi querido Peter Sardón Castillo…

—Pero claro pes. Me tienes huevón con tus cobranzas…

—Gracias

—¡De nada!

—Abriste la bocota, me cagaste. Perdí...

—Sigues. Ya cánsate peee

A los quince días el dueño del auto envió un Yape completando el 50%.

—¡Termina el mes y sacan el auto, necesito el espacio! –envié el mensaje a los dos compinches faltando cinco días para completar el mes de cochera.

Me fui al norte peruano por asuntos profesionales. Efectivamente sacaron en auto pero no pagaron el saldo. Empezaron los problemas. Los conchudos se tiraban la pelota. Con palabras respetuosas les solicité que yapeen el saldo.

—¡Oye hijo de puta pagas o te rompo el carro conchadetumadre!

Entendieron y poco a poco empezaron a pagar por puchitos.

Hasta que llegó el fatídico día de una llamada sombría, con llanto reprimido, lágrimas negras aguantadas, voz quebrada del famoso Inmobiliario Peter Sardón Castillo.

—¡Nicolás! ¿Tú ves por el barrunto a D´Pasapera?

—No. El popular Robenn D’Pasapera, no. Me quedó debiendo Cincuenta Soles…

—Si lo ves me das un timbre…

—¿Qué pasa?¿Covid?

—Qué bueno fuera, el puta me ha cagado… otro día te cuento…

—¿Otro día? ¡Tas’huevón! Ahorita cuenta. Te perdono todos tus pecados y deudas… cuenta… ¿Te robó tus pacos?

—No. Estafó en mi compañía.

—¿Y dónde está la novedad? Ese pata es estafeta, hurto agravado, pirata, filibustero, corsario, peor que Fujimori. Delincuente profesional. Le debe a mi hermano y a las mil vírgenes… cuenta…

—Lo recomendé en mi trabajo… estafó, robó, se tiró mi celular, y lo peor hermano se levantó mis tapers con la fotito de mi Keiko presidente…

—Tú lo has mantenido, te lo llevabas de viaje por Cancún, fue tu pareja, perdiste amigos por caminar con la mierda esa…

—¡Aguanta, no fuimos pareja! No jodas… fuimos socios…

—En la cochinadita… je, je… cuenta, cuenta…

—Chismoso de mierda…

—Comunicativo…

—Me dejó pésimo con mi cliente, mi mejor sponsor, yo vivo de la consultoría financiera... ¡Qué digo, pésimo es poco! Lo peor de todo es que se hace el huevón, no reconoce el hecho, ni pidió disculpas... o sea yo soy el idiota que me tengo que hacer el cojudo…

—Tú no eres idiota, eres un buen profesional. Te equivocaste con él de cabo a rabo. A más de medio mundo le ha hecho cagadones…

—Mi error fue dejarlo administrando varios inmuebles cuando viajé a Miami. Vendió propiedades con su segunda. A mí retorno la SUNAT anuló todo lo que él compró. Las otras cagadas son peores. Le dije claramente que mi negocio no es vender propiedades con 'problemas' y ante tanta insistencia le presenté a mi sponsor. ¡Cabeceó a mi sponsor!  Hijo’eputa. Chorea con una tal Doris Alva Orlandini, su mujer lo chalequea. Es una organización criminal. Encima esta pandemia de mierda. El Covid 19. Los bancos, el congreso…

—Felizmente cuentas con verdaderos amigos mi querido Patto Sardón. Llegará el día del juicio final para ese maldecido. Nada dura para siempre. Tiene antecedentes. Ten cuidado. Cuídate. Sé prudente. Dios proveerá. Abrazo fraterno.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2022.

CARLOS MENDOZA — MESA DE CRÍTICA — 2022

 CARLOS MENDOZA — MESA DE CRÍTICA — 2022

XXIX Muestra Nacional de Teatro Peruano

Macro Región Norte Cajamarca  VIRTUAL.

Del jueves 27 al domingo 30 de enero de 2022

FICHA TÉCNICA: Grupo: BAL VIC Teatro (Celendín)

Obra: Cajamarca, el encuentro

Actuación y dirección: NICOLÁS LEÓN 

Música: Antonio Zevallos Medina

Asistente de dirección: Cecilia Vásquez Mejía

 


CARLOS MENDOZA — Cajamarca, el encuentro. Es de gran gusto saber que un actor de la trayectoria de Nicolás León Cadenillas participe en la Muestra, creo es una acción, gesto que habla muy bien del propio actor de la valoración que tiene a este espacio maravilloso que sobrevive al tiempo como la Muestra. Justamente por su reconocimiento e importancia en la vida teatral nacional así que agradezco y felicito que Nico esté en esta Muestra. Por lo que he visto, la obra es netamente discursiva, es decir, está sustentada en el texto e información respecto de la formación del Imperio Inca y la conquista española. Es absolutamente claro. Los elementos que utiliza para su puesta en escena son una silla, un manto andino y algunos elementos que son códigos, cogidos por el actor, alcanzados por un ayudante en escena, visiblemente en escena y en esto quiero señalar que eso es un tema por resolver. No sé si están o no están en escena porque hay una actitud como si no estuvieran, como que hay un seguimiento del texto con una timidez pero la presencia está ante los ojos del público, ahí hay que tomar la decisión que si son parte de, debe de haber una actitud, una corporalidad que armonice con la propuesta escénica, son parte de la obra ellos no son servidores de escena, generan una narrativa y sí no es correcta distrae y podía jugarle en contra hacia el protagonista. Lo mismo con el vestuario. La ayudante de escena está con un traje típico. El músico, su música está muy bien trabajada, conoce el instrumento, colabora muy bien, pero esta y no está, incluso vemos las zapatillas que no encajan con el espacio, está indefinido, este entorno de personas en escena distraen la atención, el foco principal que es este actor. Lo que hemos visto es un teatro discursivo en la historia, declamadas, recitadas con solvencia, con presencia, con una muy buena voz del actor. Pero, más allá de eso no relieva una situación dramática o conflicto, situación crítica de ese momento de la historia de nuestra nación. Se magnifica la época inca como mundo ideal, perfecto y sabemos que tampoco fue así, hay un exceso por la retórica. Todos los personajes están presentados con este carácter rimbombante y solemne como que se requiere de matices emocionales, Nico es el dramaturgo, no aparece el personaje pueblo, sería interesante explorar dramatúrgicamente y darles voz a ellos para que nos cuenten lo que vivieron, los que vieron, pensaron, permitirnos esa licencia. Como leía esto que está pasando el pueblo. Otra cosa que me pareció muy buena y coincido con lo que han comentado los compañeros, las rupturas planteadas les dan frescuras, tienen ese componente crítico pero son pocos o no muy claros. Recuerdo cuando el actor hace cual desfile cívico militar, sentí una propuesta crítica al tema de esta educación en un falso triunfalismo muy presente en los desfiles cívicos patrióticos contemporáneos. Sentí un golpecito de crítica, después no lo vi más. Lo mismo, cuando hace mención a RPP con los diálogos de fe, me pareció licencia válida rica que encaja con el espectador que está pendiente en qué momento nos invita a la reflexión para hablar del papel de la iglesia dentro de la historia, allí está el componente crítico del actor, del dramaturgo, de la obra frente a la iglesia católica y su relación con la conquista española. Un detalle importante cuando nos habla de los peruanos, en el relato me parece que no debía mencionarlos, no había peruanos. Estamos dentro de la comunidad inca previos a la fundación del Perú. Se debe encontrar otra denominación porque los peruanos nacemos como productos del mestizaje. Creo que hay cosas por trabajar, me parece un contenido muy potente, muy actual, si jugamos al tema del bicentenario de la independencia. Hay que revisar atrás, porque la independencia tiene una relación con esta dependencia de la conquista. Gracias Nico, ha sido un gusto verte y sobre todo en el escenario.

CARLOS MENDOZA CANTO — Presidente del Consejo Ejecutivo de la Red de Interculturalidad at Universidades Católicas de América Latina y el CaribeHa trabajado como director y productor en el Teatro Nacional del Instituto Nacional de Cultura- Lima (1996 - 2000). Centro Cultural José maría Arguedas del CAFAE-SE (2004 - 2006). Y en su proyección personal, el centro Cultural Ocholcalo (2013 a la actualidad).