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Crema Arequipeña. NDLeón.

Crema Arequipeña. NDLeón.

Con estima especial para Juan Carlos Cipriano de Morales Sachaca.

La narrativa siguiente es a colación de una sui géneris invitación de parte de los Directivos del Club Universitario de Deportes hacia mi persona, pero cuando leí la esquela me sorprendí más. “Misa en conmemoración por los 101 años del ídolo eterno “El Gran Lolo” en el Estadio Lolo Fernández (Breña).

-¿Breña?- me pregunté -No, no es Breña- me respondí. Les escribí: -“Mil gracias por la invitación. Por la gentiliza prestada me atrevo a decirles que la esquela tiene un error garrafal. Vuestro Estadio NO está en Breña, el Lolo está ubicado en el Distrito de CERCADO de LIMA”.



El error me transportó veinte años atrás. Hice memoria, repasé secuencias y me conté esta increíble historia que empezó a un mil tres kilómetros de distancia de la Ciudad de los Reyes, historia que trata, a ojo de buen cubero, sobre un acérrimo hincha casi fanático del Club Universitario de Deportes, individuo con instrucción superior universitaria y título universitario de la prestigiosa Universidad San Agustín de Arequipa.

Este ente cremoso nació en El Mirador de Los Andes a casi cinco mil metros de altura, vivía en el Distrito de Miraflores de la Ciudad Blanca y seguirá viviendo en la "Ariqhipay".

Conocí a este bicho raro cuando él era Jefe del Departamento Logístico de un diario de la Calle Caballo Viejo en el Cercado de Arequipa. Para marcar distancias aclaro que yo fui a dicho diario a dar una entrevista y promocionar mis dibujos, pinturas, libros y mí unipersonal “El Camaleón”.

-¿Caballero, por lo que he oído usted es del distrito de La Victoria de Lima?
-Sí, soy victoriano de pura sepa.
-¿Usted conoce a los jugadores de la Selección México 70?
-Julio Baylón, es mi amigo. Alberto Gallardo, Manuel Mellán son de mi barrio. Con Teófilo Cubillas, Roberto Challe, Hugo Sotíl, Lucho La Fuente, he jugado varias pichangas.
-Nosotros queremos traer a los jugadores de la Selección México 70 a Arequipa para que juegue con la Selección Arequipeña.
-¿Arequipa ya es una República Independiente para tener Selección?
-Estamos reuniendo a los jugadores arequipeños para armar una selección para conmemorar el aniversario de la fundación española de Arequipa.
-¿Ustedes son bien huachafitos, no? La historia nos cuenta que la fundación de Arequipa fue cuando el Inca Mayta Cápac respondió a sus súbditos: "Ari qhipay". ¿Por qué no festejan eso?



Una vez en Lima, el hincha crema previa telefoneada me visitó.

-¿Cómo está caballero?
- ¡Hola, Juan Carlos!– le respondí -Justo ahorita tengo tiempo libre, vamos.
-Cuando más rápido mejor. No aguanto el clima de Lima, todo frío, feo, sucio, cochino. ¡Caraju, no hay  nada como mi amada Arequipa! ¡No hay tierra más linda, ni más bella como mi hermosa Arequipa!
-Eres regionalista, bien por ti… una cosa… ¿Por qué eres hincha de un club limeño, si todo lo arequipeño es mejor?
-Eso es otra cosa’pe. Usté está mezclando conceptos. Ta’buscando la sin razón. De eso mejor no hablamos porque vamos a salir discutiendo. A mí no me gusta discutir.

En mi Volkswagen escarabajo alemán nos dirigimos a La Florida, a la sede del Club rímense. Mientras dribleaba autos y combis asesinas, el hijo del Misti me contó que en Argentina fue hincha del Club Atlético Boca Juniors.

-¿Qué? Estás mal. Boca es como Alianza y la U es como River Plate. Real Madrid es como Universitario y Barcelona es como Alianza Lima.
-Eso no interesa, yo soy hincha de Boca, del Real Madrid y de Universitario.
-Por tus raíces, tú debes de ser hincha del Melgar… del Foot Ball Club Melgar.
-¿Eso pa’qué sirve?
-Te cuento una anécdota argentina: “Un joven universitario le dice a Jorge Luis Borges: -Disculpe maestro, pero le tengo que decir... soy peronista- ¡No se preocupe! Yo también soy ciego -respondió Borges”.
-No entiendo ¿qué quiere decir?
-Que hay varios tipos de ciegos, los que no quieren ver y los otros.
-Sigo sin entender.
-No importa… volviendo al tema central, yo ya hice mi parte, logré hablar con varios de ellos, con Chumpitaz sobre todo… me dijo que el grupo puede viajar para la fecha acordada. Ahora tú hablas tu parte y se acabó el estofa’o.

Después de una hora de viaje llegamos al Club Sporting Cristal, donde las estrellas del fútbol peruano se reunían para animar un encuentro entre los equipos Rojo y Blanco de 'La Peña de los Jueves'. Saludé a Héctor Chumpitaz. Levantando los brazos saludé a todos en general.

-Hola Victoriano de la Rica Viky- me respondieron en coro.
-¡Holas, jóvenes de ayer y de hoy!… Maestro José que gusto verlo. Hola, Pedro, Ramón, Eloy, Luis, Nicolás, Orlando, Julio, Roberto, Teófilo, Perico, Cachito, Alberto, Cachorro… “Chupo” Arriola, mis respetos profesor. ¡Héctor el hombre es el men de Arequipa! Quiere saber con quién finiquita el contrato.
-Hemos acordado que tiene que hablar con José.
-¿Quién de los señores es José?- disimuladamente me preguntó el hincha crema andino.
-Es el sobrino de Arturo, Lolín y del ídolo eterno, el gran Lolo Fernández. Caudillo y capitán de Universitario por más de una década y capitán de la selección nacional. ¿No lo conoces? ¿Qué clase de hincha de la "U" eres tú, que no conoce a sus ídolos? Eres recontra figureti, tú sí tienen cerebro de gallina con el perdón de las gallinas. Oe, crema de ocopa arequipeña ¡Te presento al maestro Don José Fernández Santini! ¡Es el señor que está delante de tus narices! He dicho.

Pasó un cuarto de hora y finiquitó la lora. El crema se acercó al grupo, nos despedimos, me murmuró algo en borrador, no le entendí nada, puso una cara compungida llena de malestares. Antes de subir al carro le pregunté su malestar.

-¿Qué pasó? ¿No atracaron?
-Sí… pero no aceptó redondear el pago.
-¿Explícate, no entiendo?
-¡La mía pé’güevón¡
-¡Puta, encima que eres arequipeño, hincha de universitario… eres coimero, cutrero y ladrón! ¡Dios Mío, sálvame de esta crema y nata! ¡Qué se regrese a su volcán en forma inmediata!

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Génesis de mi querido parque. NDLeón.

Génesis de mi querido parque. NDLeón.
Fragmento del cuento “La Rica Viky” de mi libro “Cuentos breves para Mi Nieto” Nk.

Nuestros papás se habían fijado la meta de construir su casa propia, empeñándose no sé por cuántos años compraron un terreno de 100 mt2. Llegamos de noche, no vimos adonde llegábamos exactamente, esto se deslumbró a las seis de la mañana, era un cuarto grande de madera, palos y cartón, y afuera del cuarto estaba el baño. Los rayos solares entraban por los cartones y plásticos que teníamos de techo, nos despertamos todos juntos; mi hermano y yo salimos a inspeccionar el terreno y la calle. Al frente de la casa teníamos un pampón lleno de basura, de botellas, piedras y de materiales de construcción. 


Y encima de todo eso jugaban a la pelota unos niños de nuestra edad. Nos invitaron a jugar contra ellos, como nos faltaba un jugador apareció nuestro vecino. Me estiró la mano y se presentó:

- ¡Hola, soy Beto!
- ¡Hola, soy Tino!, respondí dándole un apretón de mano.

Armamos dos equipitos y empezamos a jugar, los otros niños pendencieros nos metían tacles, patadas, puñetes, codazos. Beto paró el juego y nos guapeó:

- ¡Carajo! ¡Ustedes tienen que jugar igual que ellos! ¿De dónde han venido?
- ¡Ya, ahora si vamos a jugar! Contesté.

Y así fue como me gané mi primer ojo morado en mi nuevo barrio.

En una reunión de la toda la chibolada, acordamos limpiar el parque de toda la basura, vidrios rotos, latas, botellas, desmonte, y hacer nuestra canchita de fulbito para no estar jugando en las pistas, que cada día era más peligroso por el aumento del tráfico de autos, de micros y otras líneas de ómnibus. Tardamos como una semana y cuando íbamos a jugar una pichanga contra los vecinos del parque de al lado y entre nosotros, salieron nuestros papás a tomarnos fotos, a tomar fotos a los cerros de desmonte que habíamos formado para que los recogiera los camiones de la Basura. Todo normal. Bonito.


 Para el segundo sábado habíamos organizado un cuadrangular, con equipos de nuestra edad, todos los muchachos con sus camisetas nuevas, nuestras camisetas eran de color verde, ¡Las más bonitas! El primer partido, a las diez de la mañana,  jugamos nosotros como dueños de casa, cada tiempo duraba quince minutos. Ganamos raspando, con las justas. Casi con bronca. Los delegados de los equipos tranquilizaron a todos los jugadores y a las barras. Todo un ambiente de fiesta, con raspadillas, refrescos, canchita, helados. Todo lindo, no podíamos dejar que otro equipo se lleve el trofeo, una hermosa Copa, chiquita pero era un trofeo. En el segundo partido, partido con patadas y roces, jugando muy brusco, fue interrumpido por dos camiones de la Municipalidad que se metieron al terreno de juego, protestamos, comenzaron a regar el Parque, comenzamos a tirarles piedras para que se vayan, en eso llegó un carro con el señor Alcalde, protestamos diciéndole que nosotros habíamos limpiado el parque para tener un espacio donde jugar. El alcalde nos sacó una carta de los Padres de Familia del Parque, que decía:

- “... que todo esto es un abuso de las autoridades, que nuestros hijos limpian el parque para tener un espacio verde y se están exponiendo a la suciedad, que pueden enfermarse y contagiarse de un mal, por lo tanto deseamos que la Municipalidad realice el trabajo de sembrar y colocar árboles, que para eso pagamos los impuestos, por las áreas verdes, parques y jardines... ”

- ¡Pero nosotros hemos limpiado para tener nuestra canchita de fulbito! ¡No queremos parques ni jardines, ni áreas verdes, queremos una canchita de fulbito donde jugar!

- Lo siento muchachos, ya salió el presupuesto y esto se tiene que realizar, quieran o no quieran. La carta dice bien claro que los vecinos del parque quieren un área verde. No dice nada de una Losa Deportiva.


Miramos hacia una esquina donde estaban los adultos reunidos, todos cambiaditos, ya sabían que iba a llegar el Alcalde, un padre de familia se le acercó y en nombre de todos los vecinos, agradeció por la realización del trabajo por el bien de la comunidad

- ¿Señor Cervantes, ustedes sabían de todo esto? ¿No? ¡Aprovecharon que nosotros limpiamos para ir a la Municipalidad! ¿Por eso tanto empeño en sacarnos fotos? ¡Nos han utilizado! ¡Qué mierdas!”
- Miren chicos, el Parque por fin va a tener flores, grass, árboles y veredas. Ustedes tienen que estar contentos... si quieren jugar para eso está el colegio, a la hora de educación física ahí juegan.
- ¡El colegio no se ha hecho para jugar! ¿Quién le ha dicho a usted que el colegio es para jugar? ¿Usted nunca ha ido a un colegio? ¡El colegio es para estudiar! ¡Viejo de mierda!
- ¡Huevón!
- ¡Caga’o!
- ¡Mantenido!
- ¡Idiota! ¡Tarado! ...
- ¡Tino! ¡Le voy a decir a tu papá que me estás faltando el respeto!
- ¡Váyase a la mierda, dígale a quien quiera! ¡Cachudo! ¡Dígale a su mujer también! ¡Pesetero! ¡Arrastrado!
- ¡Mis hijas no juegan en este lugar por culpa de ustedes! ¡Qué son unos malcriados y tienen todo el parque descuidado lleno de basura!
- ¡Sus hijas no juegan acá pero se revuelcan de lo lindo en el otro parque con sus mariachis! ¡Viejo tarado!
- ¡Dentro de poco te van a traer nietos! ¡Zonzonazo!
- ¡Don Goyo! ¡Su hijo me está faltando el respeto!
- ¡Tino! ¿Es cierto eso?
- ¡Acá somos como veinte y al único que ve es a mi! ¡Pregunta a los demás si yo he faltado el respeto! ¡El señor Cervantes dice que si queremos jugar tenemos que jugar en el colegio! ¡Yo lo estoy corrigiendo que en el colegio no se juega! ¡Que el colegio es para estudiar! ¡Porque el que estudia! ¡Triunfa!

Mi papá tragando saliva no defendió ni atacó a nadie, lo escuchado le parecía un cuento bastante conocido. Lo cierto que nos quedamos sin canchita de fulbito. La primera firma que había en la solicitud para el señor Alcalde era la de mi papá. ¿Cuándo no? Siempre su mano negra y los vecinos sus borregos. Tuvimos que seguir jugando en las pistas por un buen tiempo.

Pasaron varios almanaques. Todos los muchachos, vecinos cercanos y distantes éramos una misma mancha. Éramos los hijos del parque, había pasado la etapa de mirarnos con desconfianza. Cuando niños cuidábamos celosamente nuestra cuadra, después nos juntamos con las otras manzanas, y al final era un todo. Armábamos nuestros equipos de fútbol o fulbito jalando gente de las diferentes cuadras para enfrentarnos a los otros distritos en fútbol y en bronca. Pues, estábamos preparados físico y mentalmente para dejar en alto el nombre de nuestro querido parque.

Fueron bonitos tiempos, y esos tiempos felices no volvieron jamás.

Nicolás D. León Cadenillas.
Grötzingen, Mayo, 2008.

En mi parque. NDLeón.

EN MI PARQUE. NDLeón


Poema inspirado en el Parque Miguel Dasso de la Urbanización Balconcillo.
La Victoria.

EN MI PARQUE. NDLeón
Cerré los ojos. Abrí los brazos.
Caminé a tientas por las despostilladas vereditas.
Miré a la izquierda. Encontré la fija mirada.
De mí satánico entrañable Satán.
¿Al Averno? Estás equivocado, hermanito.
Yo no soy tan malo como para ir a tu huarique.
Miré al cielo blanquiazul. Encontré una dulce mirada.
¿Azrael, para que voy ir a tu vergel?
No soy tan bueno. No soy malo, malo.
Ni bueno, bueno, tampoco.
No pierdan el tiempo. Déjenme en mi parque.
Al costado de la cruz o juntito a mi arbolito.
Donde los perros hacen pichi y cantan los pajaritos.
Bajo la espesa sombra de bullas y melodías.
¿Para qué ir tan lejos? Aquisito nomás.
Acá me quedo en mi tierrita con baches y hoyitos.
No acepto incomprensibles explicaciones.
Con guadaña y cruz preparen mi profunda fosa.
Métanme vivo, con palos, amordazado.
Pero de acá no me muevo ni encadenado.
Me quedo en mi terral marchito con mosquitos.
En mi parquecito, redondito, lindo y golpeadito.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
La Victoria, Mayo, 2014.

El Peripillo Pin Pín. NDLeón.

El Peripillo Pin Pín. NDLeón.
Canto Coral en Balconcillo.

Se acercaba mayo, presto con la familia y collera teníamos que hacer un plan bamba de emergencia para agarrar de largo todo el fin de semana; jueves, viernes, sábado y domingo. Pensé en mi amigo Pedro Arias “Pedrarias”, el taxista diurno, nocturno, noctámbulo por excelencia con muchos kilómetros de recorrido.

Al siguiente día, según el plan B, muy temprano llegué a la esquina, para sorpresa mía divisé al taxista sentado en uno de los muritos de La Oficina con la mirada perdida hacia la calle Los Diamantes. Le pasé la voz, no contestó. Me acerqué, lo saludé, le di la mano. Ensimismado, no tenía la misma fresca mirada de otros días.




-¿Pedrarias, qué haces acá, este no es tu córner?
-¡Quiero tomarme un trago!
-¿Pero tú no tomas trago? Te hace daño.
-Quiero desahogarme… ¡Conchassumadre!
-¡Aguanta loco! Todo tiene solución… y si no tiene solución… ¿de qué te preocupas?
-¡No te hagas el graciosito güevón! Si lo cuento en ‘féisbuc’ nadie me lo va a creer.
-Te invito un emoliente piteado.

Pedrarias al primer sorbo apretó los labios y sin que le pregunte nada aflojó su tristeza, desaguando su dolor me convirtió en su paño de lágrimas.

-Resulta… que como caído del cielo... llegó de los ‘yunaites’ mi hermano, mi amigazo el ‘Cholo Pancho Loco’.
-¡El caritativo Marcelino, Pan y Vino!
-El mismo, Pancho Loco. Hace más de un año me vio que yo estaba pateando latas, no tenía ni pa’un pan. Taba’guja. Me ofreció ayuda, me dio un carro en alquiler-venta. Yo atraqué. Acepté las condiciones. Leí el contrato. Hicimos las transacciones del negocio ante la atenta supervisión de un Notario Público, todo legal. Quedamos en una cantidad mensual… en dólares. Cuando finalizó el primer mes, le llevé su plata a la casa de su abuelito, Pancho Loco agarró el billete, me dio el número de su cuenta corriente, me abrazó y comisionó a nuestro gran amigo Roberto Ladrón de Guevara Hurtado más conocido como “El Peripillo Pin Pín” para que chequee el auto y la paga puntual. -Confío en ti mi ‘broder’- me dijo. Agarró sus maletotas y se regresó a los Estados Unidos de Norteamérica.
-Carajo, que buen amigo. Un pío devoto.
-Yo puntualmente hacía mis depósitos todos los fines de mes, sacaba copia al ‘báucher’. El cambio de moneda me jodió, le mandé un ‘iméi’. -Compadrito’toy caga'o con el cambio del dólar, no puedo pagar tanto. Hazte una rebaja- Pancho Loco me respondió -Ta’bien. Arregla con Peripillo, yo arreglo con él-.
-¿Aceptó tu propuesta?
-Sí. Llegó fin de mes, Peripillo tempranito me tocó la puerta de mi cuarto- ¿qué pasa? – le pregunté. –Ya no deposites al Banco- me dijo- entrégame la plata a mí, acá tienes tu recibo- me entregó un papelito. -Puta, era un recibito de librería escolar-. Me tiró letra -Es para mejor control del dinero, lo depositaré en el First National City Bank.
-¿Y cuánto era de plata al cambio?
- Espera’pe. No te preciputes. Para ese entonces Pancho Loco ya no me llamaba a mi celular. -¿Estará amargo, qué raro?- pensé. Llegó otro mes, otro recibito, y empezamos la cumbiamba de los recibos van, recibos vienen. Al final yo no debía plata, pero ‘Peri… Píllo’ me debía recibos… ji je je. Para mi sorpresa hace una semana me tumbaron la puerta a patadones, era Pancho Loco con una banda de secuaces de las ‘White Houses Pólvoring’… yo me sorprendí -¿Pancho, qué haces acá?- me alegré. Pancho Loco me metió un empujón, me gran puteó - ¡Güevón, imbécil de mierda, vengo por mi carro! -¿Qué carro, estás bien güevón, tú?- también me achoré. -¡Hijo’eputa, no te dije que depositaras el billete en mi cuenta corriente, no has depositado ni mierda!- Metí la mano a mi billetera -Tas cojudo, mira, acá tengo los ‘báucher’ y los recibitos con copia que he pagado puntualmente- ¿Qué recibitos ni ocho cuartos? -Pancho Loco no entendía explicaciones, me puse fuerte- Los que me daba Peripillo. Tú tranzaste la paga y me dijiste que arregle con Peripillo, él me dijo que le de la plata a él y él me daba los recibos por la plata que le daba y él hacia los depósitos… yo le di el billete a él porque al mes que le tocó cobrar me quiso quitar el carro por orden tuya… -¡Yo no di ninguna orden que te quitaran el carro… chéssu… desde hace meses yo no veo mi plata, carajo!- Yo tengo el ‘méi’ y las copias.
- Se armó el bolondrón… misma telenovela…
- Aguanta’pe. Hace una semana que le hago la guardia a Peripillo… me dicen que ha viajado. Yo sé que está en caleta, no sale ni por la ventana. Pancho Loco en la madrugada ya viajó a ‘Niuuyork’. Haciendo cabos, la pendejada está que Peripillo se ha tirado toda la plata, viajó a Pucallpa, Iquitos, llegó a Manaos, celebró su cumpleaños como bueno en La Oficina, todavía figureti el puta… ¿y el dueño del billete? Caga’o. Y de relancina me ha caga’o a mí… ahora no tengo carro, no tengo trabajo, no tengo ni mierda sólo arrugas. Con esa clase de amigos para que quiero enemigos… bueno, ya pasó. Colorín colorado el gran… Peripillo me ha desfalcado.  Chao, cuña’o.

Me quedé con medio vaso de tibio emoliente piteado pensando en silencio, recordé el Evangelio de Lucas: "El bolsillo lleno y el corazón vacío”.  De un sorbo bebí el líquido elemento y de la esquina me despedí.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

REMODELACIÓN URBANA DEL PARQUE MIGUEL DASSO

REMODELACIÓN URBANA DEL PARQUE MIGUEL DASSO. NDLeón.
Terminó la REMODELACIÓN Urbana del Parque Miguel Dasso. 
¿Nuevamente en abandono?
Sólo Dios y las Autoridades Ediles lo saben. 
La Victoria, Lunes 28 de Abril de 2014.

En febrero, para ser exacto, el 05 de febrero de 2014, pegué fotos en mi álbum de mi página facebook con el siguiente texto:

“VER PARA CREER. SI NO LO VEO, NO LO CREO”.
Después de un montón de años la Municipalidad de La Victoria y su alcalde prestaron atención a las miles solicitudes de los vecinos e inquilinos del Parque Dasso. El señor alcalde Arq. Alberto Sánchez-Aizcorbe Carranza en su segundo periodo de burgomaestre por fin decidió arreglar las pistas, vereditas, rotonda, jardines de nuestro querido parque.


"Si así lo hiciera, Dios os ayudará; si no, Él y el Inmaculado Parque Miguel Dasso lo demandará”.
Urb. Balconcillo. Distrito de La Victoria. 05/Febrero/2014.

Niky León del Dasso.




El sábado 26 de Abril del presente año, a las 6:00 p.m. se realizó una reunión extraordinaria sorpresa con carácter extra programático presidida por nuestra querida vecina señora Edy Jurado.

Se habló de varios puntos. Como Primer Punto, la basura. Muchos vecinos se quejan de la basura, se decidió multar a los que arrojen basura en cualquier sitio y a deshora. Segundo Punto, tierra de nadie. Se quejan de la delincuencia y de la vista gorda del guardián, muchas veces esos mismos vecinos quejosos a la hora del pago son los terribles e incorregibles morosos. Tercer punto, la idea es hacer un empadronamiento de los autos y prorratear el sueldo del guardián  con los respectivos dueños de los autos que serán exclusivamente vecinos -inquilinos y propietarios- del parque. Cuarto Punto, un llamado a los vecinos que no se apropian de los espacios que no le pertenecen. Nadie puede adueñarse de la pista. La pista es de uso público.

Pero para mi sorpresa el punto más resaltante y sorprendente fue cuando se manifestó que, a nuestro Municipio Victoriano y a su Gerencia de Desarrollo Social y a la Gerencia de Desarrollo Urbano, ya se le acabó la caja, el billete, ya gastaron todo el presupuesto para la remodelación urbana del Parque Miguel Dasso, dejando todo a medias, inconcluso, hasta las huevas.




Recién me enteré que la Comisión de la Junta Directiva del Parque Miguel Dasso, después de cuatro años de trámites documentarios, de luchar contra la burocracia enquistada en la municipalidad victoriana, de guerrear heroicamente con ahínco cada día laborable; con tenacidad, terquedad, paciencia y sabiduría, lo único que logró conseguir fue un magro presupuesto para la remodelación de la pista y vereda del contorno. Nunca salió presupuesto para las vereditas internas (los caminitos) mucho menos para el óvalo del centro del parque. Pero las autoridades ediles prometieron que algo se podía hacer.

Ahora es cuando nos tocó participar a los vecinos del Dasso. Hablando en cristiano, la Comisión de la Junta Directiva nos pidió en Asamblea que hagamos una chancha para donar bolsas de cemento al Municipio para que ellos terminen el parchado. Sabiendo que lo que necesitan las vereditas y el óvalo, construirlas nuevamente. Parchado es gastar perdigones en gallinazos.

“POR FUERA FLORES Y POR DENTRO TEMBLORES”.
Aplaudimos la labor indesmayable de la Comisión de la Junta Directiva, cuyo Presidente es el señor William Ferrer; aplaudimos el trabajo titánico de la señora Vice-Presidente Edy Jurado, y aplaudimos la labor de la Secretaria señora Lina Ramos.

Como el presupuesto para la remodelación del parque fue enjuto, es por ese motivo que nosotros los vecinos del Dasso en un esfuerzo mancomunado estamos donando dos bolsas de cemento por familia para que la Municipalidad termine el trabajo y el parque no quede inconcluso y abandonado otras cuatro décadas más. La Municipalidad dice que no tiene presupuesto, llámese dinero. Pero ofrece arena, cascajo, material humano, maestros de obras, albañiles, supervisores, veedores, ingenieros, arquitectos, y etc.




Otro sí, es increíble como una de las municipalidades más ricas del Departamento de Lima, una de las municipalidades más ricas de la Provincia de Lima, nuestra Municipalidad del Distrito de La Victoria no tenga presupuesto para un modesto parque:

-¡Se le acabó el presupuesto para la reparación, reconstrucción, remodelación urbana del Parque Miguel Dasso!

Haciendo historia, después de 40 años de espera, pagando predios, arbitrios, mantenimiento de parques y jardines. Sí, hemos esperado pacientemente 40 años la famosa remodelación de nuestro parque, y en menos de lo que canta un gallo al municipio de la Rica Viky se le acabó el sencillo. 

-¿Y quién paga el pato? Respuesta: El alicaído vecino dassiano. 

Los inquilinos y propietarios, tienen que colaborar con su donación, con su óbolo, con su dádiva, meter la mano a su reparchado bolsillo con hueco para que el municipio concluya sus obligaciones y llevarse las palmas el día de la reinauguración.

Todos los señores alcaldes que han pasado por el Concejo de La Victoria han depredado las arcas victorianas, no quiero decir que el actual Alcalde Arq. Alberto Sánchez-Aizcorbe Carranza haga lo mismo, pero por decencia tiene que demostrarnos su calidad de líder con honestidad y honradez.

Parafraseando al vil delincuente limeño: “Él es el Alcalde pero yo no sé nada”.

En el Dasso todos sabemos la verdad y esperamos lealmente que termine de una vez el trabajo prometido y completo, porque una promesa es deuda y un voto es algo más.


Nicolás D. León Cadenillas, vecino del Parque Miguel Dasso desde Septiembre de 1960 hasta la fecha.

Para terminar y no caer antipático, no vale hacer la ñanga ni mentir para que se vea concluido el trabajo de la comuna.  Me imagino que después de resanar todo lo que falta, tenemos que esperar al señor Alcalde, a sus ingenieros y burócratas para que corten la cinta de honor, rompan la botella de champán, revienten cuetes, y hagan toda la finta pro-campaña periodística publicitaria de la Inauguración de nuestro parque, nuestro querido Parque Miguel Dasso.

Dios nos coja confesados. Amén.

Nicolás D. León Cadenillas
Vecino del Parque Miguel Dasso.

Carlos Gringo del Dasso. NDLeón.

Carlos Gringo del Dasso. NDLeón.
Leyenda sobre Carlos Aristondo y su gran actuación en el clásico encuentro entre Atlético Dasso vs Sport Castro en el Campo N° 4 del Centro Polideportivo Recreacional de la Unidad Vecinal de Matute.

Carlos Aristondo (a) "Carlos Gringo".

El “Sport Center Juan Castro Association Football Club” se inscribió en el Campeonato de la Liga del Distrito de La Victoria sin inscribir a uno de sus jugadores estrella, Carlos Aristondo alias “Carlos Gringo”, puntero izquierdo por excelencia. Aristondo reclamó a los dioses del Olimpo y a los dueños del club, sus amigos de jirón Juan Castro, coludidos en la garrafal anomalía le dieron mil una excusas. Le explicaron que él no tenía la característica psicológica de los diferentes sistemas de juego de conjunto que exigía el exquisito entrenador. Y entre risitas de complicidad a sus espaldas dijeron que su reemplazo era un señor jugador con laureles deportivos, fama y distinción.

Carlos Gringo no lo podía creer que su amical collera lo había choteado sin ninguna razón aparente, todas las explicaciones no tenían sustento de peso. Buscando la Cruz del Sur, pensó en voz alta. -¿Quién está detrás de todo esto? Sólo puede ser un macabro invento de un ser sin cerebro, sin valor y sin corazón-. Compungido ingresó a su Rico Dasso por el pasaje José María Corbacho, se cruzó con el gran capitán del Club Atlético Dasso. El antiguo crack le preguntó.

-¿Gringo, ustedes cuando juegan?
-¡No tengo equipo! Estos güevonazos no me han inscrito, me pasaron por alto. Puta, dicen que son mis amigos y me han fauleado a la mala.
-¡O sea estás libre? Juega pa’mi equipo, nos falta un delantero que corra. Vamos al Club, yo le habló al entrenador.
-¿Quién es?
-Nikolaos K’Dnias.
- Lo conozco. ¿Y ese güevón, qué sabe de fútbol?
-Si sabe, sabe más de lo que tú te imaginas y tiene cartón.
-Cartón bamba, será.
-¿Oe, quieres jugar o no?- recibió su estate quieto el mortificado Carlos Gringo.

Feliz Reencuentro de Vecinos del Parque Miguel Dasso en Charlotte. USA.
Carlos Antonio Goycochea Aguilar, Richard Serra Custodio, Pablo Villanueva, Carlos Aristondo, 
Paul Villar, María Serra Custodio, Humberto Peña Aguayo, Oswaldo Tagle, Hernán Tipiani.

En las tres últimas temporadas el Sport Juan Castro presentó escuadras competitivas. Equipos de once estrellas con sus respectivos suplentes de buen nivel; dirigidos por el As de la trampa del offside y del cerrojo, el maestro DT. Grígori “Rasputín” Cipriani. Destellaban con luz propia: Rolando “Rolo” Marallano como puntero mentiroso, más mentiroso que puntero; Leonidas “Leo” Marallano, poeta creador volante ofensivo; Julio “Luglio” Marallano, como el satánico muro central defensa líbero carnicero. Los tres hermanos Marallano conformaban la columna vertebral del “Sport Juan Castro F.C.”. Los demás integrantes eran jóvenes de gran valía: Miguel “Micky” Aguilar, la saeta de la imprenta; Víctor “Veache” Chávez, el armador oficial, dribleador y pasero; Abel “Abelito” Fernández, la luciérnaga del área chica; y otras promesas.

“Atlético Deportivo Miguel Dasso” tenía un equipo remendado de jugadores cumplidores, mediocres por decir algo. De lejos tenían una pinta de tronco seco aunque lo rieguen no brota, de árboles chuecos difícil de enderezar, eran unos vagos de mierda para entrenar pero madrugadores para vergelear. Pedro “Perico” León, el zurdo que jugaba por la derecha. Francisco “Paco” Noriega, en el pórtico; Alberto “Beto” Peña, el caudillo del rodillo verde; Nicolás “Niky” León, defensa central, terminó secundaria y se malogró en tierras extrañas. Pedro “Pedrito Ruiz” Albújar, era el abuelo joven del barrio. Daniel “Chato Daniel” Fernández, el conductor del equipo, hacia dupla con su hermano Ricardo “Ricky Ricón” conformaban la línea media de la volante.

Lo que se vio en el primer tiempo, según los entendidos en tácticas y jugadas de laboratorio fue, Juan Castro demostró clase, técnica, garra y gran dominio de la lectura del match. Los gladiadores del Dasso sudaron vergüenza deportiva con sangre, lágrimas, huevos, cojones y hombría. Sólo se defendieron.

En el segundo tiempo, Sport Juan Castro, el equipo de las estrellas adelantó sus líneas, presionó. Carlos Gringo del Atlético Dasso, super  concentrado en el extremo izquierdo de la línea central –por indicación del técnico- esperaba bola sin desmarcarse. De atrás le mandaron un patadón, Carlos Gringo arrancó, hizo un pique de campeón, corrió en diagonal, cruzó la cancha, alcanzó la pelota un metro antes del área grande y fusiló, al arquero lo pescó frío porque hasta ese momento estuvo de espectador, la bola ingresó en el ángulo superior izquierdo. Carlos Gringo mojó a base de velocidad. Les ganó el vivo a los ases del Juan Castro. Jugó a sus espaldas como ángel justiciero y vengador.

Sport Juan Castro, herido en su amor propio, presionó en base a su calidad, pases de laboratorio, chiches y rotación. Manejaron la redonda a su regalada gana y también con discreción. Controlaban el tiempo con sabiduría pero no tenían el espacio para patear con puntería.

De sorpresa a Carlos Gringo nuevamente le mandaron un zapatazo, fue un calco del primer pasezote, y con esa jugada hizo el segundo de la tarde para pasar a la historia de los gloriosos pergaminos de nuestro querido Parque Miguel Dasso.

El juego se tornó brusco, lleno de fricciones. Luglio Marallano recibió la orden de masacrar al goleador. Carlos Gringo presiente la arremetida, salta y con disimulo mete un cachetadón. Tarjeta amarilla para los dos. Juan Castro se adueñó de la pelota, dominó las acciones como titanes de otra galaxia.

-¡Qué bonito juega Sport Center Juan Castro que va perdiendo dos a cero!- gritó el heladero.

Atlético Dasso se amuralló en su área, despejaban todo lo que se movía. Reventaban la bola por las tribunas, al córner, laterales. El capitán y bravo caudillo despejó la redonda a lo bestia, la pelota rebotó en el chimpún del contrario llegando hasta el medio campo. Carlos Gringo pica, la toca, pisa, de taco se da un autopase, amaga, corre – en fracción de segundo brindó un espectáculo como le gusta a la gente del clásico fútbol victoriano. Hace la ñanga 3-44 con sombrerito y huacha a la colombiana moño rojo, y se va como guepardo, alcanzando una velocidad punta entre 95 y 115 km/h, solo y frente al desubicado arquero, con clase y estilo lo colgó magistralmente; el humillado guardapiolas se derrumbó como una papaya madura.

Cuando el árbitro dio por finalizado el partido, todos los hinchas, fans, vecinos y simpatizantes del Atlético Dasso levantaron en hombros a sus once guerreros dassianos. La multitud agradeció al Arcángel Miguel y al Ángel de la Guarda. Los vecinos y jugadores del Sport Center Juan Castro rumiaron el polvo de la derrota. Trataron de Judas traidor a Carlos Gringo por haber jugado con la camiseta verde green del Dasso, hablaron tonterías y sandeces sin pensar, pues Carlos Aristondo, es y siempre será hijo predilecto de nuestro querido Parque Miguel Dasso.

Arriba: Carlos "Torita" Chávez; Carlos "Gazú" Goycochea; Hernán Tipiani.
Centro: Carlos "Gringo" Aristondo; Oswaldo Tagle; Paul "Cabezón" Villar; 
Humberto "Beto" Peña; Omberto "Chino" Tagle; Juan "Tora Tora" Chávez.
Abajo: Pablo "Pablito" Villanueva; José Serra; Richard "Custodio" Serra.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Inocente. NDLeón.

Inocente.
De Nicolás León.

Ni él mismo se la creyó cuando llegó a la base seis, maltratado, curtido pero entero, rápido y bonito; vivió siempre de mantequilla con desórdenes, desbandes y picafloreando.

Muchos de su cofradía mancaron cuando recién pisaban los cincuenta. De cincuenta a sesenta tuvo muchas historias y mucho pan que rebanar. Varios de su pichanguera mancha arrastraban los pies, repitiendo siempre lo mismo y añorando sus gloriosas copas en tardes cheleras.

Víctor Humo De la Frontera el destino le dio una segunda oportunidad, un tercer tiempo con suplementario. Día a día se la jugaba de cachuelo en cachuelo. Se distanció de las cantinas, de las bromas malsanas, del doble sentido y de todo lo corrompido. En los ratitos de ocio recitaba sus décimas que escribía con faltas de ortografía.

Como buen criollo mazamorrero piropeó a la nueva viuda y le ligó. Se le veía bañadito, cambiado, afeitado y con el pelo cortadito.

En el córner de las cuatro perillas, en pleno arrumaco, mimos y halagos, escuchó con suma ternura.

-Amor, vas a ser papá. ¡Estoy esperando bebe!

Impresionado no dijo nada, se mordió la lengua, se le endurecieron los músculos faciales, se le paró la respiración y se le paró todito. La viuda sonriendo le aclaró:

-¡Inocente! Es mentira. ¡Inocente!

Víctor Humo no reaccionó. Estaba tieso y listo para que lo metieran al cajón.

Morgue Central de Lima.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014. 

Tucumán. NDLeón.

Tucumán. NDLeón.
Fragmento de la crónica “De Chorrillos hasta las playas de Río” de Nicolás León.

En el comedor de la Universidad Nacional de Tucumán de purita casualidad me encontré con un ex-compañero de la Escuela de Teatro, más conocido por su sobrenombre artístico, Naranjo Crush. Estudiaba Psicología. Le expliqué que no tenía donde dormir. Me llevó a su casa. Una casona antigua rodeada de callecitas y callejones de tierra. Todititos los cuartos estaban subarrendados a la colonia peruana. Peruanos del norte, centro y sur. Me dieron una bolsa de dormir y me señalaron un sillón en el corredor del segundo piso. Ese era mi córner hasta que me aburra y me vaya.

Aparte de la Universidad de Tucumán conocí la Plaza de Armas, el Palacio de Gobierno, la Casa Histórica, la Catedral, la Estación de Trenes, y... casi nada más, creo.

El comedor de la Universidad se convirtió en mi centro de operaciones. Un día llegué más tarde que de costumbre y vi en el pizarrón, en medio del improvisado collage de avisos, recortes de periódicos y otros, un póster de una película argentina que habían estrenado en mayo del presente, "Juan Moreira-drama histórico", me dio la curiosidad de leer los créditos de la ficha técnica. Dirección: Leonardo Favio. Producción: Leonardo Favio. Guión: Leonardo Favio. Protagonista: Rodolfo Bebán. Obra basada en la novela homónima Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez. Llegué a la mesa en silencio con cara de reflexión. Cosa rara.



- ¿Hey, quién se te murió? ¡Estás cabizbundo y meditabajo!
- Ese cineasta Leonardo Favio es el mismo Leonardo Favio que canta: "Hoy la vi, fue casualidad / Yo estaba en el bar, me miró al pasar / Yo le sonrei y le quise hablar / Me pidió que no, que otra vez será / Que otra vez será, que otra vez será / Tierno amanecer, sé que nunca más"...
- Si, es el mismo. Es nuestro más grande director de cine... gran peronista, gran compañero, un gran argentino como hombre y como artista con gran compromiso social, nacional y popular... es un monstruo de gran talento y de un vuelo lírico sin parangones... actor, compositor, guionista, canta y produce sus propias películas...
- "Hoy corté una flor y llovia llovia / esperando a mi amor y llovia llovia / Cuando llegues mi amor te diré tantas cosas o quizás simplemente te regale una rosa"...

Nos enfrascamos en unos lindos comentarios y críticas de cine y teatro en general. Apareció otro nombre que desconocía, Alfredo Alcón, extraordinario actor argentino de fama internacional. Me recomendaron dos películas que había protagonizado: "Martín Fierro" basada en el poema homónimo de José Hernández y "El santo de la espada" basada en la novela de Ricardo Rojas sobre la vida del Libertador José de San Martín.
 


 
- De chico yo vi películas de Carlitos Gardel, de Libertad Lamarque, Luis Sandrini, Hugo Del Carril, Amelia Bence, las tetazas de Isabel Sarli, el fútbol de Armando Bó. ¡La época de oro del cine argentino!
- ¡Andá, vos sos un pelotudo!- se rieron de mí.
- ¿Puta, qué no me creen? ¡Cojudazos! jijijijiji- reímos todos.

...

Nicolás D. León Cadenillas.
Ka, 2013.

Caminos del Inca. Nicolás León.

CAMINOS DEL INCA de Nicolás León.
Dedicado a Freddy Mosca & MOSCA’S Racing Factory.

En una oportunidad nos pasaron el yaraví que nuestra estrella del volante del Circuito Turismo Competición, Freddy Mosca, participaría en el “Gran Premio Nacional de Carreteras Caminos del Inca”. Sacando la raíz cuadrada y cálculo matemático, creo que fue por los años ’70.
 

Don Freddy Mosca Osorio.

En la algarabía nos quisimos trepar al bus que habían alquilado los fans de Freddy, sus emblemáticos ítalopaisanos de la famosa “Colonia USA Motors”. Nos pelamos, con tanta gente el bus quedó chicote de cabo a rabo.

¿Oe, esa gallada son norteamericanos?
No.
Entonces ¿por qué les dicen Colonia USA?
«Colonia de la Unión de Serranos Arequipeños».

Los jóvenes nos agenciamos una combi. Teníamos que salir en la noche para encontrar buena ubicación en las alturas con vista a la carretera. El Ciego Aldo pasó la voz que arriba hacía un frío terrorífico, que llevemos buenas casacas, chullos, chompas gruesas y algo más.

Frente al Taller MOSCA'S cuadramos la combi. Nos acomodamos de acuerdo a las circunstancias. En la caña, yo. Copilotos, los Compadres Queridos, el Loco Manuel y el doctor  Miguel Chulapa. En la parte trasera, poniendo disciplina, el Ciego Aldo; Gonsha Simón, el Pavo Eduardo, el Psicodélico Paco, el Chato Rena, el Ciego Carlitos y diez jóvenes marimberos más. Cada uno con su mochila, dos botellas de licor y una galletita de soda. Uno que otro llevaba una latita de atún.

Agarramos Carretera Central y le metí fierro a fondo a la carrandanga, de fresa hasta San Mateo de Huánchor donde se divisaba mejor cada accionar de cada bólido. Después de varias horas llegamos al destino. Estacionamos la combi asesina en un lugar seguro y tiramos pata cuesta arriba como hora y media. El Ciego Aldo reconoció el lugar.

¡Acá es! ¡Acá! ¡De acá se ve bien bacán los derrapes, las curvas y contra curvas, subidas y bajadas, picadas y sacadas de mierda!- nos informó como erudito en la materia el Cieguito Aldo.

Llegamos trapazos al Mirador. Nos tiramos patas arriba a un costado del precipicio. Colocamos nuestras banderas e hicimos nuestro precario asentamiento campestre.

Es la primera y última vez que vengo a ver una cojuda carrera de autos. ¡Pá’cojudos los bomberos!
«No te rindas por favor no cedas, aunque el frio queme, aunque el miedo muerda» recitó el Loco Manuel.
«Aunque el sol se ponga y se calle el viento, aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo, porque esta es la hora y el mejor momento» ¿compadre que sigue?… ah, ya… «porque no estás solo, porque yo te quiero».  ayudó al improvisado declamador.
¡Puta! Con esas voces pobrecito el maestro Mario Benedetti.

Había luna llena que nos iluminaba alegre y risueña. De sopetón un frío que nos atormentó. Más tardecito nos sacudió un frío del carajo. Nos pusimos encima todo el ropero. Nos acurrucamos entre nosotros, mismo pan con pesca’o sacando manteca. Chulapa abrió la primera botella de whisky, tomó un buen sorbo sin respirar y a pico limpio la acabamos ipso facto. El frío recrudeció, otra botella de whisky. Abrieron un vodka, luego un ron, otro ron y nos pusimos a tono. Prendimos unos cuantos cigarrillos. Siguió el frío de miércoles, continuamos con otra botella de aguardiente. Pasaba la noche al compás que pasaban las botellitas de alcohol que contrarrestaban el frío de mierda que quemaba. Por cansancio nos quedamos dormidos. Y para nuestra desgracia al toque apareció el sol y el gringo nos achicharró en minutos. Nos desvestimos, algunos quedamos en paños menores, otros en shorts, biviríes, gorrito o pañuelo en la cabeza. Por radio transistor portátil nos enteramos que faltaban dos horas para que pasen los autos por nuestra zona.
 
 
 

En el extremo de nuestro Mirador, a cien metros de distancia, llegó otro grupo de jóvenes cantando canciones de misa. El Ciego Carlitos, sapo urbano  profesional, nos dio el talán que esa collera eran colegiales.

Los varoncitos rápidamente armaron una parrilla, prendieron fuego al carbón, de sus mochilas sacaban kilos de carne, chorizos, salchichas. Las damas ceremoniosamente arreglaron el espacio, extendieron una gran tela que les servía como mantel, colocaron tres botellitas de vino, una canasta de panes y en el centro la Santa Biblia Católica.

Por nuestro lado no teníamos físico, nadie miraba nada, estábamos heridazos, agonizando o muertos. Como diría el Chato Rena ¡Hasta las güevas! Sudosos, con sed de sed, ninguno de nosotros había traído agua. Toda nuestra guarnición era sólo alcohol.

El Doctor Chulapa tomó la iniciativa, se acercó al Grupo Juvenil y pidió agua. Los colegiales excursionistas habían perdido el brillo, estaban amarillos o blancos, sentados como zombis. Un par de jovencitas aferrándose a un arbusto vomitaron delante del doctor Chulapín. El guía le alcanzó un botellón de agua bendita y vasos de plástico. De paso le susurró.

Si quieren comer, coman hermanos. Estamos mal. Nos vamos, regresamos a la carretera. Bajamos ahorita.

Chulapa de un silbido llamó a la tropa. El primero que se acercó fue su compadre, el Loco Mané; luego el depredador Carlitos, el Ciego. Al final, todos nos abalanzamos como jauría de mutantes hambrientos.

¡Desayuno gratis! gritamos en mancha.

Las botellas de Misa de la Sangre del Señor quedaron chicomas. El Pavo Eduardo encontró una canastita con hostias, se las comió solo sin invitar a nadie. En diez minutos no quedó rastro de comida. Sacudimos los carbones de la parrilla, doblamos la tela dentro de la canasta, y agradecimos como buenos hijos de Jesucristo.

¡Alabado sea el Señor! ¡Chochera, todo está consumado, hermano bueno, muchas gracias! ¡Vayan con Dios y con cuidado!

Abrimos otra botella de licor para bajar la grasita. Nos acomodamos en el Mirador del Precipicio. Quietitos miramos la carrera de autos, algunos hicieron siesta, abrimos otra botella. El Ciego Aldo encontró la Biblia, arrancó la última hoja, todos alegremente nos miramos en complicidad. Los autos corrían a grandes velocidades en fila india, uno tras otro, por momentos la tierra hecha polvo no dejaba ver el gran espectáculo. Cuando divisamos el carro de Freddy Mosca festejamos como locos, abrimos la última botellita que nos iluminaba para celebrar.

Terminó la carrera descansamos no sé cuánto tiempo. Nuevamente llegó la noche. Bajamos con traspiés y dificultad. Alegres llegamos a nuestra combi, nos desparramamos unos sobre otros. En el más completo silencio pero muy lindos, hermosos y rosaditos llegamos a Lima como si la mano de Dios se hubiera posado entre nosotros.
 
 
Freddy Mosca y Nicolás León, vecinos emblemáticos de la Urb. Balconcillo. La Victoria.

Freddy Mosca, El As de BalconCity, en esa memorable carrera no campeonó pero nos llenó de gran satisfacción.

Todo ese manchón que fuimos a aplaudirlo somos sus vecinos de antaño y por más que no nos deja dormir con todo ese escándalo de tantos ruidos de competitivos motores aguerridos, nosotros con nuestros silencios siempre estaremos apoyándolo hasta la recta final.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2014.