GANAMOS A LOS DE BREÑA de NDLeón
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| Parados: Bernardo Vera, Grimaldo, Julio Alzola, Parravicini, Villar, XX. Cuclillas: Luis Seminario, Moromizato, Eleazar Soria, Remigio Morales, XX Entrenador don Cesar Brush |
GANAMOS A LOS DE BREÑA
Según el cronograma del campeonato inter escolar de futbol a nivel nacional nos tocaba enfrentarnos de visita con la selección de la Gran Unidad Escolar «Mariano Melgar» del distrito de Breña.
Fui invitado a formar
parte de la delegación deportiva. Acepté al toque, consciente que perdía
clases, pasos y exámenes difíciles de superar.
En el departamento de
educación física, los jugadores recibieron la última charla táctica con
detalles precisos de movimientos defensivos y ofensivos; rotación, función de
los stoppers y del líbero; jugadas preparadas a balón parado.
En fila india, bien
uniformados con las impolutas camisetas deportivas la delegación se dirigió al
bus escolar. Los jóvenes se acomodaron en los asientos designados; adelante de
copiloto el D.T., atrás del chofer, el auxiliar de disciplina y yo, el corresponsal
de guerra. No era un partido más, era la confrontación de la sincronizada
fuerza, carácter y valentía del Ugarte de San Isidro contra el juego pícaro,
alegre, audaz y ofensivo, toque fino y vistoso del seleccionado de la unidad
escolar Melgar, conformado por algunos jugadores palomillas conocidos como los Carasucias
de Breña del Club Atlético Defensor Lima: JJ Lora Ávalos, Puchito
Oliva y Pinocho Urrunaga.
El bus AU era viejito pero
esta vez prendió en una, como nunca, soltamos una sonrisa; abrieron el portón,
era un viaje breve, pero con mucha responsabilidad. En el mes anterior habíamos
realizado una gira deportiva por las ciudades de Huamanga, Huancayo y Tarma, el
bus cumplió y soportó extremas altitudes.
Cuando llegamos a la cancha
neutral del cuartel de la Guardia Republicana del Perú, ubicada en la
legendaria Quinta de Presa en el distrito del Rímac; nos recibió un Sargento 1°
y su adjunto; pudimos leer el lema de la institución «Honor, Lealtad y Disciplina»,
vimos, también, la imagen
del santo patrón el Señor Crucificado del Rímac. El Sargento nos acompañó
hasta la entrada del estadio, las tribunas estaban llenas de miles estudiantes
del Melgar, les habían dado asueto para que apoyen a su colegio. Rodeaban la
cancha deportiva; también nos rodearon a nosotros. Pusimos, cara de malandros.
Solo éramos veintiún representantes del Ugarte; en el gramado diecisiete
jugadores; once titulares, seis suplentes y el director técnico don César
Brush; en la tribuna tres hinchas incondicionales; el chofer, el auxiliar de
educación y yo.
En los periódicos de Lima, los titulares deportivos decían:
—GUE Mariano Melgar: Favorito
Pitazo del árbitro. Se dio inició al partido. La selección de Mariano Melgar tomó posesión del balón desde los primeros minutos mostrando errores en los pases definitorios. Por su parte, la selección del Ugarte planteó un esquema defensivo con una ordenada línea de cuatro; dos laterales y dos marcadores centrales; formando un muro inexpugnable. La selección del Melgar arrinconó a los ugartinos con múltiples y variantes jugadas; triangulaciones, paredes, huachas; y cantidades de remates. El partido se veía difícil. Un tiro a quemarropa, gran desviada del arquero. Tiro de esquina a favor de Melgar, todos atentos a la jugada. JJ La Lora se acercó sigiloso al arquero del Ugarte y le metió un furibundo puñetazo a lo Cassius Clay enterrando en las redes al arquero Parravicini. El árbitro ordenó al arquero que se levante. Parravicini se levantó grogui, perdido, con los ojos en blanco. En esa época no había tarjeta, ni amarilla, ni roja. El árbitro era el juez absoluto. Se realizó el córner, Papá Vera, defensa indiscutible, realizó un amague de pase, alejando el peligro con categoría e inmediato sacó un pase largo preciso, buscando la velocidad del puntero por la banda izquierda.
A los diez minutos del primer tiempo un despeje a lo macho del defensa Julio Alzola les ganó la espalda a los melgarinos que se encontraban en el campo ugartino. Petunia Seminario salió de su marca, quedó libre, picó, se desmarcó como un avezado carterista victoriano, agarró carrera, tomó posesión de la redonda y desde la media cancha corrió en diagonal hasta el arco contrario, antes de entrar al área grande pateó la redonda en forma magistral, la bola hizo un extraño giro en el aire y se clavó exacta en el ángulo izquierdo muy lejos del arquero. Fue un maravilloso gol. Después del gol, Melgar contratacó, Ugarte se replegó. Desde ese momento el arquero Parravicini mostró reflejos y un posicionamiento espectacular, desviaba el balón en cada arremetida, volaba de cabo a rabo, de palo a palo, teniendo como aliados a los parantes y travesaño. Evitó un gol cantado dejando boquiabiertos a los espectadores. El cronómetro avanzaba, el arquero ugartino se convertía en un héroe mítico, en una muralla, achicaba, cortaba peligrosos centros con plena confianza. Los alumnos del Melgar lanzaban gritos agónicos cuando guardameta desviaba cada pelotazo. Faltando cinco minutos para el final, el Ugarte se defendió con «alma de templario», fuerza, coraje y disciplina de guerrero; no pasaba ni el aire; dormía la pelota en las esquinas y en los laterales. En el pitazo final, griegos y troyanos, remarcaron la hazaña de un equipo que frenó a una de las potencias del torneo. Los conocedores de futbol aplaudieron el trabajo y la disciplina del equipo de la GUE Alfonso Ugarte. Cada puesto rindió con honores. Para el arquero fue una brillante labor. Fue un partido de infarto que se recuerda con añoranza. Alfonso Ugarte de San Isidro se llevó a casa el triunfo 1-0 frente a la Mariano Melgar de Breña.
Al día siguiente en los titulares de los diarios se leía:
—Cayó el favorito
*G.U.E “Alfonso Ugarte” (4-5-1)
Arquero: Parravicini, Torres Marius
Defensores: Julio
Alzola, Bernardo Vera, Amaro, Villar
Mediocampistas: Grimaldo
Verano, Manuel Mora, Oscar Salas
Delanteros: Remigio Morales, Moromizato, Tamashiro, Gadea, Eleazar Soria, Luis Seminario,
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2026

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