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Ángeles en el Ángel. NDleón.

Ángeles en el Ángel. NDleón.
"Es triste ver como alguien que alguna vez estuvo tan cerca de ti, puede llegar a ser un total extraño".

De sorpresa, visité a mi padre, le caí un día cualquiera para que no se sorprendiera de mi ingrata estampa noctámbula. Yo sé que soy ingrato pero me fastidia que me lo haga recordar. Me paré frente a su nicho, me miró, nos miramos, y mudos iniciamos una breve conversación.

- ¡Esos claveles de cinco por un sol están hasta las caiguas, no van a ver el nuevo amanecer! 
- ¡Cinco por un sol cincuenta!
- ¿Qué bicho te picó?
- Estoy buscando el santo sepulcro de un amigo, en el barrio le hicieron su misa y no me invitaron... quiero dejarle un clavel y prender una vela… rezarle una canción hablada o uno de mis poemas cantados… estoy dolido, mi ángel de la guarda me ha contado que a Moché en vida lo cagaron, un amigo “su hermano” – así le decía él- lo cerró y se banqueteó con su plata y pertenencias… ¿Por qué hermanos humanos no nos podemos dar la mano?

Sentí un silencio frígido. Me di una vuelta por el "Pabellón de los Santos Inocentes". Busqué al señor que ordena las flores trepando en su frágil y antigua escalera de madera. En vano fue la búsqueda, no lo encontré.

El Ángel, el Cementerio General de El Ángel, presentaba un ambiente sórdido, lúgubre, fúnebre; sin vida, por no decir tétrico, no había ambulantes ni guardianes. Las visitan eran cortas a paso ligero. En el horizonte las nubes negras y densas coronaban el plomizo panorama. Los pocos parroquianos en minutos desaparecieron huyendo de los goterones que caían del cielo. Para ser verano llovía más fuerte que en invierno.

Los ínfimos rayos de luz desaparecían en gradación, me dirigí a la salida caminando por la pista central. Llegué al portón.  No había ningún vigilante en la caseta. Miré hasta donde alcanzaba mi vista, ninguna  alma en pena flotaba por los corredores. Súbitamente se escuchó un estruendo en el cielo y del estruendo escuché una perfecta voz de tenor dramático que me llamó desde el otro lado de la berma. Y sin que se abriese el portón, una imagen con aureola se apareció. Era una imagen blanquísima de luz que despedía destellos cargados de fuego, luz y fuego frente a mis miopes y cansados ojos, distinguí con esfuerzo que la imagen llevaba una espada de guerrero y una mirada de arcabuz.

- ¿Quién eres? –le pregunté a raja tabla con voz altisonante- Disculpa mi ignorancia pero no te he visto en ninguna estampita, no te conozco bacalao… ¿Quién eres tú? Por un momento pensé que eras mi papá…
- Sé que eres medio bestia, no te preocupéis… ¡Soy el que soy… soyyy, San Mané Arcángel… y no hay nadie como yo!
- ¿Y?... Aaah, ayer soñé que ganaba siete mil dólares… ¿Has venido para anunciarme el número premiado?
- ¡Estás grandecito para creer cojudeces! Tu padre me ha chismeado un chisme de camarín. ¡Y, qué casualidad! La verdad es para que te asombres, siempre yo apoyé a Moché en las buenas y en las malas y en mis brazos al paraíso se marchó. Su mal amigo, el Cruel Venenoso, lo rebuscó y rebuscó, y no paró hasta que encontró la sagrada agenda donde Moché tenía guardada las claves, los dólares americanos, el premio del pandero y su Tarjeta Ripley Dorada. Venenoso, se levantó la computadora, el equipo estéreo y le faltó tiempo y maña para levantarse la lavadora. Se agarró el dinero del funeral y se fue a pasear por los exóticos Restaurantes Campestres de Cieneguilla hasta Ventanilla.
- Por favor a mí no me cuentes nada, yo no quiero problemas ¿por qué mejor no llegas al barrio y explicas todo a todos?
- Cada vez que Moché pedía su mercadería, su plata y su pan, él le negaba el pan y el agua, pero ají eso sí le daba. Subía y bajaba las largas escalerillas, iba y venía sin razón aparente, el muy vivo se hacía el ocupado, y al final por aburrimiento no entregaba la merca ni la valiosa mercadería.
- ¿Quién es él? Menciona el nombre, por favor. ¿Quién es Venenoso? Dios Mío, líbrame de este martirio. Yo no quiero problemas, yo ya no confío en nadie.
- Mejor, porque ese es un ilegal, tiene malas juntas y chismea a la mala. Tienes que tener mucho cuidado. Es sanguijuela y sangrón y muerde la mano de su patrón. Venenoso como él solo. Sí se muerde, se muere.
- Yo quiero vivir tranquilo… sin líos, sin problemas, sin que nadie pregunte por mí a mis espaldas… ni golpeen a martillazos en las anochecidas noches el portón de mi laburo…
- ¡Fácil, muy fácil! Todo tiene solución. ¡Múdate del barrio y lograrás vivir en Paz!
- ¡Tú tás loco! Y mi mancha de la Esquina de La Oficina, mi Comando Sur, mi barrio blanquiazul.
- ¡El que quiere celeste que le cueste!
- ¿Quéee, en el cielo no hay otro color? ¡Ese color de pacotilla me enferma!
- ¡El Moché fue Celeste hasta el tuétano! ¡No me jorobéis!

Sonó un silbato. Escuché los pasos de un trío de hombres, dos se detuvieron. Se acercó el guardián sin decir palabra alguna. Olía a aguardiente de caña y a tabaco, se protegía de la lluvia con una gran capa negra de hule, abrió el candado, desenroscó la cadena del portón, me dio pase, salí y rápidamente desaparecí.



Regresé al barrio, busqué a quien contar lo sucedido, esperé y me acomodé en la esquina, pedí un aguardiente de caña… tomé una copita. De los nervios me dio ganas de hacer pipí, caminé media cuadra hasta llegar al arbolito enclenque… miré el cielo mientras me abría la bragueta, y nuevamente se me apareció una luz incandescente de baja revoluciones, ahora si distinguí claramente, tintineando, a un angelito chaparrito, de pelo cortito y canoso, ojos redonditos. Vestido con blanquito uniforme de chef bajito y enormes zapatillas chillonas celestonas.

- ¡Doctor Chapatín!- le dije en broma.
- ¡Oe, güevas tristes! ¡Soy Moché!
- Eso quise decir. Ya sé.
- Sólo he venido a decirte una sola cosa: "Lo que te dijo San Mané Arcángel, es la purita verdá". Y ahora chausito, no he pedido permiso, me he escapáo del Edén, me voy rápidito para que no me caiga roche. Chao. Te estoy vigilando desde las nubes. Sigue portándote bien y no la caguéis… otra vez.
- ¿Dónde te puedo dejar flores?
- ¿Dónde más? ¡En tu corazón! Mi querido güevón.

Y entre trago y trago, y saludos de los buenos vecinos, me di cuenta que no todo es malo en esta vida. Que estamos rodeados de muchísima gente buena, de muchísima gente hermana. Y gracias a los consejos de Francisco -hijo predilecto de San Lorenzo de Almagro F.C.- ha llegado el momento de unirnos, hermanarnos y hacer oídos sordos a tantas palabras absurdas e insanas. He dicho. Amén.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

LEJANA. NDLeón.

LEJANA
 
Mil veces prefiero
escucharte decir no.
Que escuchar
un mudo silencio.
Me entristece
mirar tus ojos
que no dicen nada.
Lloro al sentir
tu alma lejana.
Muero verte partir
cuando estás
junto a mi.
 
Nicolás D. León Cadenillas
Lima, 2014.

NADIE. NDLeón.

NADIE. NDLeón.

NADIE

Recalco las huellas.
De mis primeros pasos.
De vivir sobreviviendo.
Caminando el camino.

Aprendiendo que,
En este frío infierno.
Lleno de vacío.
De dolor indoloro.
De alegría insulsa.
De victorias frustradas.
De promesas incumplidas.
De amores no correspondidos.
De enemigos buenos.
De amigos malos.
De envidiosos.

Caminando el camino.
Aprendo que,
 Todos somos iguales.
Nadie es más que nadie.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Chamba es chamba

CHAMBA ES CHAMBA
Para los trabajadores, obreros, artesanos y artistas.
Había llegado la hora cero, conseguir un trabajo estable. Con ayuda de San Judas Tadeo —"San Judas Tadeo, intercesor en todo problema difícil, complicado o imposible, consígueme una "chambita" cualquier chambita, chamba es chamba, para que me realice como ser humano viviente y pagar mis deudas a mis deudores, Amén —pasé la entrevista raspando, me dieron una fecha para que demuestre mis experimentados conocimientos en la planta de embalaje de la gran compañía de cosméticos, accesorios de belleza, pinturas al óleo, y no sé que más. El pago, seis euros la hora (6€ Uhr).
Llegó el día —Martes 13 / 07:00 AM. —a pesar que la nieve me llegaba sobre las rodillas, llegué a la hora exacta, mismo alemán, entré al complejo, en recepción el encargado me esperaba, me señaló el camino que debía tomar.
—Pasadizo izquierda hasta la pared roja. Subir al quinto piso por el ascensor Cé del centro de la izquierda. Derecha de frente hasta la reja, seguir de frente, pasar el control automático, seguir el camino amarillo con flechas amarillas en el piso, no detenerse, seguir las flechas y los cartelitos... etc. ¡Suerte!
El edificio era interminable. Camine que te camine, no había cuando llegar hasta que por fin llegué al final del caminito. —"Caminito cubierto de cardos, la mano del tiempo tu huella borró. Yo a tu lado quisiera caer y que el tiempo nos mate a los dos" —. Me detuve frente a una gran puerta azul de metal. Toqué el timbre. Encima del timbre había un cartel; lo leí y lo traduje después de haber tocado el timbre, decía: ¡Tocar Timbre! No escuché nada. Luego de un par de minutos automáticamente se abrió el portón, pasé, y el portón se cerró al instante. El caminito seguía y terminaba en la puerta de una oficina, eran los últimos cien metros, caminando seriamente repasaba en la más completa concentración todas las palabras y oraciones que podía acordarme de las novecientas horas de aprendizaje del curso de idioma alemán; caminé entre máquinas, enormes cajas de cartón, grúas y autoelevadores, andamios repletos de mercadería, enormes bobinas de plástico, rollos de papel; llegué a la puerta de la oficina, busqué a alguien con los ojos bien abiertos y antes que pronunciara mi saludo un empleado me preguntó:
—¿Herr Leon?
Moví la cabeza afirmativamente. Se puso de pie, salió de la oficina, me hizo un ademán que lo siguiera, y me llevó al lugar de los hechos en silencio, cruzó dos palabras con una señora de modales asargentados; indiscutiblemente ella era la jefa; con una seña me ubicó en el extremo de una de las largas mesas, en cada mesa trabajaban diez personas completamente zambullidos en el más completo silencio. Leí mentalmente las dos únicas palabras grabadas en un gran póster que tenía la imagen de una enfermera con el dedito índice de la mano izquierda en el centro de sus labios de rubi de rojo carmesi.
—¡Prohibido hablar!



La jefa en cuestión se dirigió a mí utilizando una sola palabra, después me explicó todo con gestos y mimo:
—¡Míre!
Y así empezó mi chamba contra el tiempo. Consistía en alimentar a los demás como si fuera una banda sin fin. De una gran cajototota que contenía tres cajas grandotas, y estas a su vez contenían cajas del tamaño de cajas de zapatos; la jefa y su asistente me alcanzaron las primeras diez cajas; cinco color marrón oscuro y cinco marrón claro. Mi chamba consistía en abrir las cajas, sacar unas cajas pequeñas y de ahí otras cajitas más pequeñitas; abrirlas con mucho cuidado y sacar el contenido: un lápiz de cejas y por otro lado un colorete. Todas las cajas abiertas tirarlas a una caja grandota de basura de metro ochenta de alto ubicada en mi espalda; los lápices acomodarlos en una caja colocada a mi izquierda y los coloretes en otra caja de color a mi derecha. Las demás personas unían con una finita cinta transparente Scotch, un lápiz y un colorete, y los introducían en otras cajitas de colores con el nombre de la empresa y después a otras cajas más grandes y hacían el montón en una parihuela de un metro cuadrado aproximadamente. Todo esto en el más completo silencio. Recontra mudos. Conforme pasaba la primera hora estuvimos rodeados de cajas, se cumplió la primera hora exacta, y como arte de magia aparecio un mastodonte con un autoelevador/patito, y en menos de lo que canta un gallo se llevó todo el material desapareciendo detrás de unas rejas automáticas. Pasó otra hora, igualita la jarana. Para pedir el material que faltaba, levantaba el brazo derecho o el izquierdo, según el producto. No hablaba. La asistente miraba las cajitas de recepción y me traía nuevamente cinco cajas de lo que faltaba. Se cumplió las cuatro horas del turno. Acabó todo, cerramos todo. Un paso al costado, la jefa nos chequeó con la mirada, contó los productos al ojo; en una tarjetita rosada puso mi apellido y un Visto Bueno: "Gut", en cristiano significa: "Bueno". Me entregó una tarjetita y me mandó a la oficina del segundo piso donde la Frau Tochter Des Teufels. Me hice presente, recibieron la tarjeta. —"El lunes lo llamamos" —
me dijeron.
Esperé la llamada todo el día lunes, el martes, el miércoles, todos los días del resto de la semana; llegó otro lunes. Tomé la iniciativa. Llamé a la oficina de la señora Tochter Des Teufels. Volví a llamar. Y volví a llamar. En la quinta llamada me contestaron.
—Tenga la amabilidad de volver a llamar a las cuatro de la tarde para que hable directamente con la Gerente de Recursos Humanos y Personal, la señora Tochter Des Teufels. Adí.
A las cuatro de la tarde o'clock llamé, sonó el timbre un montón de veces, una voz grabada me decía cualquier cosa ininteligible y de sopetón escuché la voz campanuda de la gerente de personal.
—Herr Leon, debido a su poco conocimiento del idioma alemán no podemos contratarlo. Gracias.
—¿Y las cuatro horas de trabajo? ¿Cómo hacemos?
—Será para otra oportunidad. Clic.
Me metieron la yuca, nunca más me contestaron una llamada. Vetaron mi nombre.
Comprando un clavel rojo, me acordé del Secretario de Prensa y Propaganda del Buró Textil del Comité Central, señor Don Nikko León, mi padre. Que por los años sesenta del siglo pasado, repetía y les machacaba la lección a los jóvenes obreros de las Fábricas, Confecciones Inca Cotton y Tejidos La Bellota.
— "La Plusvalía es el trabajo realizado no pagado... es el trabajo que la patronal no te paga... métete eso en la cabeza, recibe un digno pan, no migajas".
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Karlsruhe, 2010.

VIDA. NDLeón

VIDA

Esperé el tercer tiempo.
Repensé, que escribir.

¿Escribir, mis miedos, mis odios,
mis soledades, mis dudas,
mis burlas e ironías?

¿Escribir mis retazos de alegría?

De amores, no sé qué decir.
Cuando elegí, perdí.
Me eligieron, enloquecí.

Juegos de azar, no aprendí.
En juegos de la vida, corrí.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014

El tío va, el tío viene y en el camino… NDLeón.

El tío va, el tío viene y en el camino… NDLeón.

Dedicado con afecto fraternal a Leonel Siles Calderón.

»Nadie puede ser esclavo de dos amos, porque preferirá a uno más que a otro. Y si obedece a uno, desobedecerá al otro. No se puede servir al mismo tiempo a Dios y al dinero.» Lucas 16:13

Con premura me dirigía al Emporio Comercial de Gamarra a dejar unas tarjetas de pollada bailable y de pasada comprar en San Pablo pescadito cortadito para sevichito en el Terminal Pesquero de La Parada. Repasaba mi lista cabizbajo, preocupado, sí el sencillo que llevaba, me alcanzaba.

Entre las avenidas De las Américas con Prolongación Parinacochas de Balcon City me crucé con el simpático tornero, “El Chavo”, gran pelotero químbero de afición y diestro metal-metalero de profesión. Me llamó a su esquina, me ofreció un desayuno donde la tía Xuxa de la carretilla amarilla. Me tomé un café al paso con su pan con camote. Lo acompañé a su taller y el Chavito para sacarme pica se puso a contar unos relucientes ‘verdes’ entre alegre y melancólico.

-¿Tá güena la chamba?
-No, la chamba no pinta. No pasa ná.
-¿Y, esos dólares, te cayeron del cielo?
-¡Pú ta! ¡No sé sí me han caga'o per qué chú!
-Más tarzán me cuentas. No tengo tiempo… ¡Oe, cuenta péee!
-Este bille me lo trajo el Chimichurri Tabasco... 
-¿Quién?
“El Cerrojo del Barrio”… él que la lleva y la trae, él que va, él que viene y en el camino…
-¡Yá! ¿Qué pachó?
-¿Te acuerdas de mí costi'a la blanquiñosa de Cienegui'a? Bueno, mientras duró el noviazgo abrimos una Cuenta Corriente pa'cer una chancha par'el matri, la luna de miel y comprar unas cositas para el depa. Como todo se fue a la michi, cada uno por su la'o. Hasta ahorita yo no sé que ha hecho “el Cerrojo”, pero me ha traído este billete que me ha mandáo la costi'a.
-Te cayó del cielo, pé.

Antiguos inquilinos de La Oficina

 En una oportunidad el papá del Chavo habló en la esquina de La Oficina que su hijito con su nueva novia, una pituquita de Cieneguilla, preocupados por el futuro político y económico, estaban ahorrando para casarse, viajar a Mollendo de luna de miel, pedir un crédito para comprar un mini departamento o construir un tercer piso en la casa de su mamita, y vivir felices comiendo perdices.

El servinacuy duró como un año y medio, ambos tenían sus valiosísimas virtudes y sus grandes defectos, y como ninguno de los dos dio su brazo a torcer, sanseacabó la ilusión. A la noviecita le faltó calle y paciencia, aparte de la falta de costumbre de soportar el maleteo, con o sin razón de la noche a la mañana cortó con filuda guadaña la amorosa relación con el fiel peloterazo de pichangas y de tarjetas pro-salud.

Cada uno tomó su rumbo y todo continuó como si nada hubiera pasado. Retomaron poco a poco sus vidas, ni se preocuparon por el billete guardado.

En La Oficina el chisme dio su versión por qué el Chavo sólo recibió lo que recibió. Rotos los palitos de los tortolitos, apareció en la Esquina como buitre carroñero de La Oficina, el coprófago urbano conocido como “CIZA, el Cerrojo”, este infaltable personaje ni corto ni perezoso maquinó una gran jugada de taquito.

-Chavo, Chavito, hermano de mi cofradía  ¿Es verdad que te han choteado?
-No. Fue por mutuo disenso.
-¿Y el billete del ahorro? ¿La plata? ¿Te cagó?
-No. No es lo tú te imaginas. Hablamos y se acabó. ¡Qué le saque provecho al bille! Por mi parte ya fue. No quiero saber nada… ni de ella, ni del vil metal. Agradezco a mi familia que me ha apoya’o para seguir adelante.

El lleva y trae se quedó mudo, miró el ventilador del techo de la tienda que giraba en la misma dirección de las agujas del reloj. Pensó, se despidió a la volada, a la apurada sacó su libreta de notas y marcó en su celular el número premiado. Nadie contestó. Cruzó la doble vía a ritmo de guaguancó, toreando carros y micros como torero bufón. Corrió hasta la avenida Cánada, se persignó y subió a un colepato que lo dejaba hasta el cruce de la avenida Javier Prado Este con Circunvalación. No sabemos cómo llegó a la mansión de la señorita del billetón.

-¡CIIZAA! ¡Hola Cerrojito, qué sorpresa, bienvenido!
-Hola, Azucena, pasaba por acá de casualidad, y… la verdad, es para que asombres… me dio muchísima pena… mucha pena tu separación con Chavito… mi humilde y bondadosa esposa lloró… pero… ¿Es verdad la cruel separación?
-Cambiemos de tema. Ya pasó. Mañana viajo a Europa. Estoy estresada. Me voy por un mes.
-Siiií… me sorprendió la separación ¿Por qué pelearon?
-No hemos peleado. Hemos terminado nuestra relación sentimental nada más, y punto.
-¿Y la plata? Perdón… ¿Y los ahorros que tenían mancomunadamente?
-Está en la Cuenta Corriente.
-Hummm… ¿Tú no piensas quedarte con el dinero del Chavo, no?
-No. De ninguna manera. Si el Chavo lo solicita se lo entrego. Yo no quiero hacerle daño. Él necesita ese dinero más que yo. Que las aguas se tranquilicen y ya se verá el momento preciso para hablar con él. Yo no quiero nada.

El Cerrojo, el reconocido tío va tío viene, transpiró, se despidió y balbuceó -Ya regreso- anotó el número del celular de la bella dama y salió cueteado de la residencia mansión. No había micros, ni ómnibus, corrió varios paraderos como galgo inglés. Llegó al barrio, el Chavo había cerrado su negocio. El Cerrojo peinó la zona, visitó La Oficina; Parina y varios pasajes de relancina; el tele-hipódromo de Palermo. Preguntó en cada esquina, después de media hora le pasaron el dato que, el Chavo estaba en casa de su mamá. Corrió, su esposa desde la azotea lo arengó, así corrió más de prisa. Cuando llegó Chavito se disponía pasear a su hijito.

-¡Chavo! ¡Chavito! ¡Azucena me ha llamado por teléfono y me dice que va a viajar a Europa por un mes, que si quieres tu plata yo puedo recogerla, confía en mí Chavito, necesito tu venia y autorización!
- No me interesa… que lo aproveche… estoy dolido, sufrido, triste, solo y amargado con los crisoles rojimios por el llanto porque he llora’o por culpa de esa mujer.
- Escucha pé, yo voy en tu nombre. Que me entregue a mí el dinero y te traigo tu billete.
- Si no es molestia, anda. Cualquier cosa me llamas por teléfono.
-Pasa pá el pasaje pé.

En un trís, el Cerrojo llegó a la mansión de la ahorrativa ex-novia. Llegó sudoroso, jadeando, transpirando, tambaleando hasta la remaceta donde la señorita Azucena. Nuevamente, ella lo atendió decentemente como gran amiga y confidente.

-¿Deseas una limonada helada o un vaso de cervecita?
-¡Azucena, dice el Chavo que me entregues el dinero! Eh, bueno… el Chavo dice me puedes entregar su parte… ¿No vas a dudar de mí, no? Yo nunca me he portado mal con los amigos…
- No te preocupes Cerrojito. No dudo de tus buenas acciones. Espera un cinco… Uno, dos, tres, cuatro, cinco mil dólares americanos. Tienes que tener cuidado, toma cincuenta soles para que regreses en taxi. Ahora uno no puede confiar en nadie, hay cada delincuente con saco y corbata que uno no sabe con quién confiar ni por donde caminar. Te dejo, tengo que terminar de hacer mis maletas. Chao. Saluda a tu esposa y… gracias por todo. Good bye. “Hasta la vista, Baby”.

El Cerrojo tomó sus precauciones, regresó al barrio en Taxi. Buscó a su gran amigo, al Chavo, con sonrisa de oreja a oreja le entregó el dinero contante y sonante, verdes verdosos de la yunaítes, Made in USA.

-¡Chavo, lo conseguimos, me entregó tu plata!
- ¡Carajo!
-¡Uno, dos, tres mil dólares! Me dijo que te haga provecho.
-¿Tres? ¿Qué? ¿Tres no más? La mitad era como cinco… asu mare, peló la cagada esa… ¡Yuca!
-Eso es lo que me dio, si desconfías, llámala…
- No quiero hablar con esa cojuda…
-Chavo, invítate una chela pé… por la gauchada, una bien heladita.
- Vamos a La Oficina, yo invito… espera voy a llamar a mi batería, llama tú a tu compadre. Pero no me vayas a traer al güevón sapo del escribidor, ese cojudo tumba la fiesta… y chismea como mierda en su página blog.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

POEMA 28. NDLeón.

POEMA 28

-¿Amor? 
-¿En qué piensas?
En mí...
ahora en ti...
después será en nosotros.
-Muy gracioso...
-¿Qué te crees?
-¿Artista?


Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Peregrinaciones febrerianas Pro-Salud

PEREGRINACIONES FEBRERIANAS PRO-SALUD
Para Elisabeth Ermel, por su fina, bonita y franca amistad.
Un viaje de aventura en quietud y silencios.
Yo aprendí que uno nace, crece, se reproduce y muere. Pero no todo es malo en esta ciencia ficción que llamamos vida, estoy consciente de ello, pero... Tayta Diosito es grande. Mientras tanto jugaré a los dados eternos.
De la noche a la mañana detecté un objeto no identificado -OBNI- en el cuello. Un primer chequeo médico; segundo y tercer chequeo con especialistas. No diagnosticaron el mal. Mi médico de cabecera me derivó a la Clínica Filder.
Die Filderklinik – Krebsvorsorge.
La Clínica Filder – Previsión de cáncer.


La Filderklinik de Baden-Wurtemberg es uno de los tres hospitales con orientación antroposofía en Alemania. El Hospital atiende pacientes hospitalizados y en forma ambulatoria. La primera fase principal de la construcción del Hospital fue diseñado por el arquitecto Christoph Klein y el artista Wilfried Ogilvie.
- ¡Qué sea lo que Dios quiera!- pensé-. ¡Pichón!- volví a pensar ipso facto.
Lunes 11
Puntualmente -10 de la mañana- me santigüé en la recepción de la Clínica Filder, me enviaron al Departamento Ambulatorio. Inmediatamente me sacaron muestras de sangre, me chequearon el corazón. Un enfermero me llevó a mi cuarto.
- No hay de que preocuparse. Cuatro días a lo mucho-. Me dijo.
El cuarto para dos personas. En la otra cama el paciente esperaba el certificado de alta. Nos presentamos y el colega se puso a hablar de su país, Hungría, y de sus treinta y más años maravillosos en Alemania.
- Me voy a casa. Ya la ciencia me ha desahuciado. Tengo cirrosis terminal, me dijeron que es consecuencia del abuso de alcohol. Yo nunca he tomado licor alguno. Bueno, ya pasó. Estoy repasando mi vida con tranquilidad. Adiós, suerte.
- Adiós-. Contesté.
Llegó las 7 de la noche. Una enfermera entró al cuarto, apagó las luces.
- Buenas noches-. Cerró la puerta.
Martes 12
Fue una noche sumamente tranquila, silenciosa y larga. Doce horas de quietud. 7 de la mañana entró la primera enfermera para el control de rutina. Todo normal. Me alcanzó una botella de agua de 1.5 litro.
- Tiene que tomar todo en menos de una hora.
- ¡Salud!
Tocaron la puerta a las 10 de la mañana. Llegó la hora de la Tomografía Computarizada, también denominada escáner (CT). Chequeo general en toda mi atlética humanidad. 
El Centro de Oncología Integrativa en la Filderklinik es otro mundo dentro de un mundo diferente, ofrece una medicina holística integral para las personas que sufren de cáncer.
Regreso al cuarto. Tengo un nuevo vecino de cama. Está ido, meditabundo, desmejorado, sumido en sus reflexiones. Me mira y no me ve.
En todo el Hospital se siente un aire puro lejos del nefasto electrosmog (no televisión, nada de laptop ni computadoras). Sólo periódicos, revistas y libros. La Clínica está ubicada en un hermoso lugar, con lindo paisajes a los alrededores, tranquilo, lejos del mundanal ruido.
Después de un montón de tiempo mi vecino de cuarto repara en mí. Nos saludamos.
- Hola, me llamo Nicolás León.
- Hola, yo soy Herbert. León ist Löwe?-. El amigo sonrió por primera vez.
- Si, Löwe es León.
Llegó la hora de la cena, 5 de la tarde, nos acomodamos en silencio en la mesita. Cada uno hizo su ritual personal en completo silencio. No rezamos de frente le metímos diente a las frutas. Silencio.
- ¿Cuánto tiempo llevas enfermo?-. Silencio.
- Desde septiembre... ¿y tú?- me preguntó.
- En noviembre sentí una bola en el cuello ahora tengo varias pelotitas y no saben si es maligno o benigno, bueno o malo, rojiblanco o blanquiazul, cangrejo o escorpión.
- No te preocupes esta Clínica es muy buena... yo sé lo que tengo-. Largo silencio nuevamente. Nos dedicamos a escoger la comida con la punta de los tenedores pensando en nuestros males.
- ¿Qué profesión tienes?-. Pregunté. Silencio.
- Soy cantante de opera... Tenor... -. Me contestó.
- Interesante. Eres un hombre de arte-. Silencio.
- ¿Y tú, qué profesión tienes?
- En mi país soy actor.
- Somos colegas-. Sonreímos. Silencio. Terminé mi taza de té y me serví otra taza pero esta vez de café.
- ¿De dónde eres?
- De Perú. De Lima-Perú.
- Cultura Inca de Yma Sumac.
- Ya, Yma Sumac, Juan Diego Florez, Luis Alva.
- Luigi Alva. Yo conocí a Luigi Alva. El vive en Italia. En la Scala de Milán con Rossini, con Verdi...
- Con el Barbero de Sevilla, con Aída...
Seguimos hablando sobre la cultura quechua, aymara, azteca, maya; del ballet de Cuba de Alicia Alonso; del Teatro Colón de Buenos Aires. Hablamos del folklore peruano, del folklore del norte argentino; del folklore cubano, boliviano, brasileño.
- Son pueblos que tienen el baile y el canto en la sangre-. Afirmó.
También hablamos de Berlín, del Berliner Ensemble, de la ópera de tres centavos, de Mackie Messer. Él habló del folklore ruso del Ballet Nacional del Cáucaso, Los Cosacos del Cáucaso. De la danza originaria de Ucrania, el Kazachok. Nuevamente hicimos un largo silencio.
- En el Perú ustedes tienen "Medizinmann?"
- Medizinmann?... ¿Chamán? ¡Chamanes! Si. Bastantes.
Miramos nuestros platos vacios. Nos miramos. Llegaron un par de enfermeras le suministraron pastillas, jarabes y otros medicamentos. Yo mientras tanto salí a dar varias vueltas por el piso. El doctor jefe de turno me comunicó que mi mal está localizado en un sólo lugar. - No hay de qué preocuparse. El tumor puede ser bueno o malo. Es curable-. Me confirmó con una sonrisa de oreja a oreja.
Miércoles 13
Después de 12 horas en el limbo. 7 de la mañana abrimos los ojitos, Herbert y yo.
- Buenos días. Tenemos que hacer de cada día un buen día.
- ¿Ahora, qué vas hacer?
- Me toca punción. La biopsia -le dije- nada de desayuno únicamente agüita.
Llegó el chequeo de rutina. Para mi sosiego en el pasadizo de la biblioteca rompí las reglas del Hospital, escuché radio por mi celular, un concierto de J.S.Bach. Comencé a dar vueltas por todo el piso, por el cuarto; subí y bajé por todo el Hospital. Encontré abierto de par en par las puertas de terapia y rehabilitación con arte; miré los cuadros y los programas culturales de pintura, dibujo; música, coro, conciertos; cerámica, escultura, etc.
Una doctora con papeles en mano me encontró en uno de los corredores a las 4 de la tarde. Me comunicó que no hay necesidad de hacerme la punción, que mi tratamiento puede continuar con mi médico en Karlsruhe.
- Mañana se puede ir a su casa.
Nos tocó la hora de la cena. Después de cenar no sabía que hacer, di varias vueltas por el cuarto. Frente al gran ventanal me quedé mirando el paisaje pensativo, suspiré.
- Ayayay...
- "Ay ay ayayay... lloraba... ayay ay ay ay... cantaba... de pasión mortal... moría... Dicen que por las noches nomás se le iba en puro llorar. Cómo lloró por ella que hasta en su muerte la fue llamando. Cuentan que esa paloma no es otra cosa más que su alma... Cucurrucucúuu... paloma, cucurrucucúuu... no llores..."- cantó el tenor. Yo reí- "La cucaracha... la cucaracha...
- ... Ya no puede caminar / Porque le falta porque no tiene / La patita principal / La cucaracha, la cucaracha / Ya no puede caminar / Aunque le falta una pata / Nunca deja de bailar /..."-. Canté yo. Ese momento fue la última sonrisa que compartimos. Silencio general en todo el Hospital.
Jueves 14
Igual que todos los días, siete de la mañana nos visitó la enfermera. Yo estaba listo esperándola.
- Tenga- me dio una jeringa con mi nombre- vaya a Ambulatorio Oncológico necesitamos una muestra más de sangre.
- ¿Dónde espero los documentos de alta?
- Aquí.
Regresé después de media hora, se llevaban a mi colega de cuarto al quirófano, lo alcancé con la mirada y nos dimos el último adiosito agitando los dedos. Once y once de la mañana, me visitaron dos doctores y una enfermera, me dieron la última chequeada de despedida. Me entregaron las constancias, documentos, datos y un par de CéDés de las fotos del CT. Agradecí. Recogí mis enseres y me dirigí a la puerta principal. Salí de la nave espacial, me mezclé con los mortales con muchísima razón pues soy uno de ellos.
St. Vincentius-Kliniken gAG Karlsruhe
San Vicente Clínica gAG Karlsruhe


Mi doctor de cabecera como buen intermediario en esta oportunidad me designó el Hospital San Vicente de Karlsruhe. El martes 19 fui al chequeo ambulatorio, me atendió un doctor que conoció Cusco, Puno y Bolivia en viaje de aventura y extrema juventud. Me dio la mano para que me inscriban lo antes posible en la lista de espera del cronograma de internados y operaciones. Se fijó el día jueves.
- Sehr gut! Ahora todo lo que has respondido en alemán dímelo en spanisch.
- No tengo alergias, estoy bien de la sangre, me funciona bien el estomago, el hígado, no tengo problemas con mis demás organos vitales. No hay problema con la anestesia.
- Bravo. Mucho bueno. Nos vemos el jueves a las 8 de la mañana en punto. Tú no preocupar cáncer ser eliminado. Chao muchacho.
Dos días después, jueves 21, 8 de la mañana, me interné. Viernes a primera hora me operaron del tumor en los ganglios linfáticos (cuello). Siguió una serie de chequeos durante una semana, exámenes de sangre, orina, jugo gástrico, vista, etcétera, en las matinales mañanitas, mediodías, vespertinas tardes y noches nocturnas.
Los resultados demostraron que no tengo cáncer pero sí un mal dormido que recrudeció después de muchísimos años. Estoy cargando los estragos de una inquieta e indisciplinada juventud con nebulosas anochecidas, parrandas, amanecidas y perdidas. Ahora la dolencia será combatida con paciencia y cócteles de antibióticos por seis meses consecutivos.
Y como dijo el filósofo huancavelicano Arcostóteles: "Está bien, después de lo bailado a estas alturas del partido no nos queda otra. Total, ya la vivimos, vamos para el segundo tiempo y para los descuentos que también suman".
Gracias a la ciencia de Filderklinik, St. Vincentius-Kliniken, y la venia de Papalindo, sigo en la canchita de la vida para pichanguear un tercer tiempo suplementario.
Salí caminando a casita.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
BW. 2013.

Recordando recuerdos sobre la Mesa de Teatro de Lima. NDLeón.

RECORDANDO RECUERDOS SOBRE LA MESA DE TEATRO DE LIMA de NDLeón
BORRADOR PARA UNA CRÓNICA ANUNCIADA.
Gracias a una llamada telefónica, el camaleónico actorazo Carlos René Ravines SánchezTirado conocido por la guardia vieja como «Pocho Ravines» nos citó a una reunión de carácter estratégico para charlar sobre nuestro próximo viaje a Cajamarca y finiquitar las condiciones del contrato.
Llegamos puntuales a la reunión según nuestra puntualidad hora Cabana, solamente con media hora de retraso. Pedimos gaseosita y un trio de chelas negritas. Hablamos el tema de interés común luego llamamos por móvil al adjunto del señor Rogger Asto, director de la película «Atahualpa».  El adjunto de nombre Álvaro nos aseguró que de todas maneras viajamos el lunes 10 de febrero del presente a las cinco de la tarde por la Agencia GHBus de La Victoria.
Antes de despedirnos le expliqué a Pocho Ravines que me encontraba recolectando datos para escribir un homenaje a nuestro querido y recordado director teatral Vidal Luna, maestro que nos dirigió en la obra «Túpac Amaru» del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún. Cuyo estreno fue en abril de 1974 en el Teatro Segura; con la platea, balcones y galería, requetellenas.
¿Pocho te puedo hacer una entrevista sobre tu experiencia con Vidal Luna?
¡Pregunta, lo que quieras!
Buenas tardes, amigos y amigos, señores y señores, acá frente al actor Pocho Ravines alias Carlos René Ravines...
Primeramente, un aclare cuñadito, esto va para todos ustedes... yo ya no soy Pocho... porque Pocho quiere decir opaco, deslucido y yo no soy ningún opaco ni deslucido, ahora soy René...
¡Cómo la rana René! jajajja
Soy René... gón ahora... así que cuidate, ón.
René Carlos, repito, estoy haciendo una crónica sobre nuestra gira con el Grupo Mesa de Teatro de Lima con la obra «Túpac Amaru»... ¿Qué sabes tú? Dame datos, fechas, has memoria de toda la gira, el pre-estreno, anécdotas, güevaditas, locuras. Qué Dios te ilumine. ¿Qué te acuerdas de la Mesa de Teatro?
«La Mesa de Teatro de Lima» . Hermano, ya me has iluminado con este bonito y hermoso recuerdo... recuerdo que tenía veintitantos añitos de edad. Vidal Luna Coraquillo, director y gran actor, encarnaba al Visitador Areche. Norka Moya hacía de Micaela Bastidas, excelente... Rolando Ortiz estaba impecable como Túpac Amaru... Pedro Alejandrino... como Bernabé Villavicencio. Juancito Rodríguez, Benito de la Matalinares...
—¿Cómo llegaste al grupo?
Gilberto Torres, QEPD y De Dios Goce, me llevó el libreto a mi casa, me dijoAcá hay un personaje para ti me dio la dirección de Vidal Luna, jirón Carhuaz 323, Breña. Junto al Colegio Rosa Santa María.
No sabía que Gilberto estuvo en esto. Buen actor y amigo. Interesante, sigue...
Me acuerdo que yo me iba a ensayar a una playa de Magdalena. Un día llegué bien tempranito, habían dos chicas, sólo éramos los tres en toda la playa. Me unté mi crema para el sol, mi bronceador hawaiian tropic, a los diez minutos me acerqué donde las chicas, mismo galán, soy actor, no. Les dije: Preciosuras, cuiden mis cositas por favor y para impresionarlas me metí al mar, las olas reventaban como cinco metros de altura. Zás, brazadas van, brazadas vienen. Pensé regreso y les saco plan a las hembritas al rato volteé, miré, estaba lejísimo, creo que había avanzado como un kilómetro, con las justas vi dos puntitos, eran ellas... me asusté, me entró la desesperación, me flaquearon las fuerzas, me hundí, seguí nadando contra la corriente, me hundí de nuevo, quise flotar como muertito, no pude, puta, me estaba ahogando, grité ¡Socooorroo!
¡El teatro peruano se hubiera salvado de una vez!
Un pata entró, me abrazo con sus brazos y me salvó... después me dijeron que había sido un albañil que trabajaba en la Municipalidad... me salvó... me dio respiración boca a boca... si no ahorita no estuviera contando esto, estaría muerto...
¿Y qué mierda tiene que ver esa anécdota con el teatro?
¡Es que ahí estudiaba el libreto, pé, ón! Deja contar, carajo. Me acuerdo que en uno de los últimos ensayos generales sin pausa, Vidal invitó a la crema y nata de los eruditos del teatro nacional. Gente de Histrión, Teatro de Arte; de la ENAD; del TUC; de San Marcos. Ernesto Ráez, opinó— Están muy bien, trabajen como grupo sin individualismos y llegaran muy lejos —. Eso nos motivó bastante. Al Obispo Juan Manuel Moscoso y Peralta lo hacia Wilder Delgado, después Miguel Lack, Guillermo Mieses. Cuando salimos de viaje con un apretadísimo cronograma llegamos a BarrancaParamonga, Huaral, Huacho, peinábamos pueblo por pueblo, ejemplo: Ancash. Santa, Chimbote, Moro, Huaylas, Yungay, Caraz, Carhuaz, Huaraz, Recuay, Manco, Sihuas, Monterrey y algunos otros lugares inhóspitos para nosotros... en bastantes oportunidades dormimos en ruta. En hotelitos. Hotel de Turistas. Armábamos y desarmábamos la escenografía, la iluminación, cargábamos la mesa que pesaba un güevo. Y proseguíamos el viaje a otro pueblo. Fue bonito trabajar por esos pueblitos, la gente nos recibía como autoridades.
Te acuerdas, trabajamos en cosos taurinos, plazas, placitas, plazuelas; parques, ramadas, al aire libre; coliseos, cines, iglesias, mercados, en bonitos teatros, teatros derruidos o abandonados. Colegios, universidades, institutos, haciendas, etc. De Lima hasta Tumbes, pueblo por pueblo, de Tumbes a la Provincia de El Oro, Ecuador. Machala, Zaruma, Piñas, Santa Rosa, Huaquillas. De almuerzo todos los días lo mismo: Frejoles con Cabrito. No había elección. Estábamos jodidos pero después nos acostumbramos. En un Cuartel Ecuatoriano Grupo de Artillería N° 1 Bolivar, Teatro Militar de Guabo dimos función, nos dieron una cena de gala en el comedor de los oficiales junto con los Coroneles y oficiales del alto mando. El General Jefe Gobernador de la Provincia pidió el libreto, lo leyó y nos contrató. El público principal, la tropa, los soldados. Nos aplaudieron hasta decir basta. Acá en Perú hacer teatro para las fuerzas militares o fuerzas auxiliares es impensable.
Exactamente... algunas veces dimos cuatro funciones diarias. Matinal, matinée, vermouth y noche. Bajo la lluvia; el sol y la luna; con luz eléctrica, velas y petromax. Terminábamos cansadísimos pero con la gran satisfacción y gran alegría de haber sudado...
¡La camiseta bicolor!
De haber sudado encarnando a los grandes personajes de la Historia del Perú. Me estaba olvidando: En el norte peruano y en Machala unos mosquitos atravesaban la ropa y nos picaban día y noche. ¡Qué ganas de joder!
Hay una anécdota de Pocho. Estábamos patas arriba en el campamento después de la función de noche, a Pochito se le ocurrió ir al baño, tú abrías la puerta y el baño era el matorral, tenías que meterte dentro de la chacra. Pocho cargaba su bacinica para arriba y para abajo, pero sólo era para hacer pichi, no caca. Pocho entró entre los cañaverales. Pasó un par de minutos, dio un grito de la jijuna y regresó con el poto rojo al aire. Los zancudos se habían banqueteado con el potito del blanquiñoso.


Programa IPASA - Cine Teatro Chincha. 1974.

En el grupo fuimos varios de la Escuela Nacional de Arte Dramático. Rolando Ortiz, Norka Moya, Juanito Rodríguez y yo, Don Nicolás León... bueno, a mí me contrataron meses antes de egresar de la Escuela Nacional de Arte Dramático. El adjunto de Vidal Luna, nuestro querido Wilder Delgado del Grupo Histrión, había seguido mi trayectoria como alumno desde mi primera presentación hasta principios del tercer año. Me habló de la gira por el país, sueldo, viáticos, todo pagado, yo acepté sin titubeos. Al final fue como año y medio viajando por la costa y sierra. Yo pasé la prueba de fuego reemplazando a Humberto Cavero en «El Huancapetí está Negreando» de Áureo Sotelo. Pocho, tú no trabajaste ahí porque tu calidad interpretativa estaba todavía en pañales, estabas verde... después con tantos ensayos y aprendiendo de tu maestro Nicolasito, maduraste y...
¡Qué triste es tu vida, pena me das! Tengo la satisfacción y orgullo que en «Túpac Amaru» yo hice tres personajes. Si la obra duraba dos horas y cuarto, yo actuaba dos horas. Empezaba con el Corregidor Cabrera, un tipo todo arrugado, viejo, cobarde Perdón Excelencia por no haberme hecho anunciar pero mi dignidad pide venganza ¡Venganza! contra estos bárbaros. ¿Qué ha sucedido señor Corregidor? ¡Exijo venganza! ¡Qué lo agarren y lo corten en pedazos y que boten toda su carroña... ¡Corregidor Cabrera!. Vidal daba un golpe fuerte a la mesa, yo reaccionaba, eso le gustaba a Vidal, una vez me dijo que lo hacía muy bien, muy natural. ¡Corregidor Cabrera! Usted parece una señorita! Quiere comportarse como tal la cosa es que una vez que salía de ahí, embalado me cambiada, me transformaba en don Miguel Montiel y Surco, un acomodado criollo del Cuzco que apoyaba económicamente a Túpac Amaru. Montiel, joven guapo, delicado, yo me sentía un...
¿Travesti?
No tanto así, peeeé. ¡Un adonis! En la función del Colegio Guadalupe de la avenida Alfonso Ugarte, LimaPerú. Este personaje, Don Miguel, empezaba un poco amanerado con una caminada sofisticada de la época virreynal Señor Visitador...  de la platea me silbaron juiii juií me mandaron besitos volados, yo seguía normal Ilustrísima, me sorprendió mucho su llamado pero mucho más acaba de sorprenderme el disturbio que hay en la Plaza y que sea un sacerdote quien... Ese sacerdote me interrumpía el Obispo Moscoso está cumpliendo su misión... y esto que el otro. Oh, perdón, no lo sabía pero de cualquier manera no considero prudente exacerbar los ánimos de la población —. El Visitador Areche levantaba un libro prohibido de Montesquieu y me lo enseñaba, preguntaba ¿Don Miguel conoce este libro? O sea que el servicio de inteligencia de ese tiempo había allanado mi casa.
¿No era los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega?
Eran dos libros, uno de Montesquieu y otro de Garcilaso Lo he mandado llamar porque usted está manteniendo conversaciones secretas con Túpac Amaru —. Me ha mentido, todo lo que me ha dicho hasta ahora a sido pura mentira...—. Vidal levantaba la voz, yo recriminaba más fuerte, nos mirábamos fijamente...
¿Y se besaban salvajemente apasionados?
En ese momento sonaba un redoble de tambores. El pelotón de fusilamiento viene en su búsqueda señor Montiel —. En una función se me cayó una lágrima, pensé, joven me van a matar, dos lágrimas. Ah, don Miguel, toda su fortuna va a ir para la Corona de España cerraba mi puño como diciendo... concha, encima que me mata me jode con mi plata, me voy trapo, trapazo... salía del escenario, me sacaba el abrigo, corría al camarín, me cambiaba, me empapaba el cabello, todo bien prensa'o me hacía mi colita. Ponía una cara de mierda, me sentía un hijo de puta, un reverendo patán como los congresistas que tenemos ahora. Una vez...
¿Nombre del personaje?
Don Tadeo Diez de Medina, Juez del Tribunal... una vez, apagué todas las luces del camerino, esto fue en Trujillo, prendí un fósforo a la altura de mi cuello. ¡Carajo! ¡Me asusté, vi al demonio con ojos de fuego! Me asusté de mi propia cara. Aluciné... yo me concentraba y me decía: Yo no soy Carlos René Ravines Sán... 
-Para un ratito, en esos tiempos eras...¡Pocho Ravines! No jodas, ¡güevonazo!
Yo no soy Carlos René... soy el juez Tadeo Diez... un Juez desgraciado como los corruptos que tenemos actualmente en el Palacio de Justicia... ahora chao, me voy al Sindicato de Actores Intérpretes del Perú que me están esperando.
Terminamos en un cinco... ¿Dónde fue que te trancaron la puerta de tu camerino? ¿En Chiclayo o Cajamarca?
Ya, ese cojudazo fue Willy Mieses, mi primo, creo que fue en Trujillo... puta me cerró la puerta por joder... ¡Me jodió! Yo tenía que entrar con el personaje «el Corregidor Cabrera». Terminé de maquillarme, volteé y la puerta cerrada, toco despacito, toc, toc... escucho a Areche, toqué un poquito más fuerte, nada. Comencé a tocar más duro. Desesperadamente toqué y toqué, grité: ¡Abríd la puerta, abríd la puerta, puercos de mierda! Le metí un patadón a la puerta, me la tiré abajo, corrí en un espacio estrechísimo, di un salto como caballo desbocado encima de no sé quienes, qué bestia, le metí un empujón al sirviente del Visitador... y entré a escena como la gran puta... ¡Ja ja ja ja! ¡Qué buena historia! Ja, ja, ja Perdón Excelencia por no haberme hecho anunciar... —.
Los actores nos dimos cuenta que... no entraste por la puerta... si no por la pared, jajaja...
¡Nooo!
Yo te vi… yo era Don José Antonio del Valle y Torres, Mariscal de Campo del Ejército Realista...
Ja, ja, ja... ¿Cuántas anécdotas no, cuña'o?
Espero encontrar a los otros actores del elenco de la gira... para entrevistarlos. Si se puede hacer una reunión. Llevar flores a la tumba de los caídos, a Vidal Luna, a Wilder Delgado, averigua si hay otro.

Carlos René Ravines Sánchez-Tirado y Nicolás Daniel León Cadenillas.

Hoy día jueves, seis de febrero del 2014. en la cuadra quince de la avenida Brasil nos reunimos, Luis Gutiérrez, Mirko Suarez, Carlos René Ravines y Nicolás León. Próximos a viajar a la ciudad de Cajamarca. Dios mediante. Bendiciones. Queda con Dios.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2014.