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Recordando recuerdos sobre la Mesa de Teatro de Lima. NDLeón.

RECORDANDO RECUERDOS SOBRE LA MESA DE TEATRO DE LIMA de NDLeón
BORRADOR PARA UNA CRÓNICA ANUNCIADA.
Gracias a una llamada telefónica, el camaleónico actorazo Carlos René Ravines SánchezTirado conocido por la guardia vieja como «Pocho Ravines» nos citó a una reunión de carácter estratégico para charlar sobre nuestro próximo viaje a Cajamarca y finiquitar las condiciones del contrato.
Llegamos puntuales a la reunión según nuestra puntualidad hora Cabana, solamente con media hora de retraso. Pedimos gaseosita y un trio de chelas negritas. Hablamos el tema de interés común luego llamamos por móvil al adjunto del señor Rogger Asto, director de la película «Atahualpa».  El adjunto de nombre Álvaro nos aseguró que de todas maneras viajamos el lunes 10 de febrero del presente a las cinco de la tarde por la Agencia GHBus de La Victoria.
Antes de despedirnos le expliqué a Pocho Ravines que me encontraba recolectando datos para escribir un homenaje a nuestro querido y recordado director teatral Vidal Luna, maestro que nos dirigió en la obra «Túpac Amaru» del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún. Cuyo estreno fue en abril de 1974 en el Teatro Segura; con la platea, balcones y galería, requetellenas.
¿Pocho te puedo hacer una entrevista sobre tu experiencia con Vidal Luna?
¡Pregunta, lo que quieras!
Buenas tardes, amigos y amigos, señores y señores, acá frente al actor Pocho Ravines alias Carlos René Ravines...
Primeramente, un aclare cuñadito, esto va para todos ustedes... yo ya no soy Pocho... porque Pocho quiere decir opaco, deslucido y yo no soy ningún opaco ni deslucido, ahora soy René...
¡Cómo la rana René! jajajja
Soy René... gón ahora... así que cuidate, ón.
René Carlos, repito, estoy haciendo una crónica sobre nuestra gira con el Grupo Mesa de Teatro de Lima con la obra «Túpac Amaru»... ¿Qué sabes tú? Dame datos, fechas, has memoria de toda la gira, el pre-estreno, anécdotas, güevaditas, locuras. Qué Dios te ilumine. ¿Qué te acuerdas de la Mesa de Teatro?
«La Mesa de Teatro de Lima» . Hermano, ya me has iluminado con este bonito y hermoso recuerdo... recuerdo que tenía veintitantos añitos de edad. Vidal Luna Coraquillo, director y gran actor, encarnaba al Visitador Areche. Norka Moya hacía de Micaela Bastidas, excelente... Rolando Ortiz estaba impecable como Túpac Amaru... Pedro Alejandrino... como Bernabé Villavicencio. Juancito Rodríguez, Benito de la Matalinares...
—¿Cómo llegaste al grupo?
Gilberto Torres, QEPD y De Dios Goce, me llevó el libreto a mi casa, me dijoAcá hay un personaje para ti me dio la dirección de Vidal Luna, jirón Carhuaz 323, Breña. Junto al Colegio Rosa Santa María.
No sabía que Gilberto estuvo en esto. Buen actor y amigo. Interesante, sigue...
Me acuerdo que yo me iba a ensayar a una playa de Magdalena. Un día llegué bien tempranito, habían dos chicas, sólo éramos los tres en toda la playa. Me unté mi crema para el sol, mi bronceador hawaiian tropic, a los diez minutos me acerqué donde las chicas, mismo galán, soy actor, no. Les dije: Preciosuras, cuiden mis cositas por favor y para impresionarlas me metí al mar, las olas reventaban como cinco metros de altura. Zás, brazadas van, brazadas vienen. Pensé regreso y les saco plan a las hembritas al rato volteé, miré, estaba lejísimo, creo que había avanzado como un kilómetro, con las justas vi dos puntitos, eran ellas... me asusté, me entró la desesperación, me flaquearon las fuerzas, me hundí, seguí nadando contra la corriente, me hundí de nuevo, quise flotar como muertito, no pude, puta, me estaba ahogando, grité ¡Socooorroo!
¡El teatro peruano se hubiera salvado de una vez!
Un pata entró, me abrazo con sus brazos y me salvó... después me dijeron que había sido un albañil que trabajaba en la Municipalidad... me salvó... me dio respiración boca a boca... si no ahorita no estuviera contando esto, estaría muerto...
¿Y qué mierda tiene que ver esa anécdota con el teatro?
¡Es que ahí estudiaba el libreto, pé, ón! Deja contar, carajo. Me acuerdo que en uno de los últimos ensayos generales sin pausa, Vidal invitó a la crema y nata de los eruditos del teatro nacional. Gente de Histrión, Teatro de Arte; de la ENAD; del TUC; de San Marcos. Ernesto Ráez, opinó— Están muy bien, trabajen como grupo sin individualismos y llegaran muy lejos —. Eso nos motivó bastante. Al Obispo Juan Manuel Moscoso y Peralta lo hacia Wilder Delgado, después Miguel Lack, Guillermo Mieses. Cuando salimos de viaje con un apretadísimo cronograma llegamos a BarrancaParamonga, Huaral, Huacho, peinábamos pueblo por pueblo, ejemplo: Ancash. Santa, Chimbote, Moro, Huaylas, Yungay, Caraz, Carhuaz, Huaraz, Recuay, Manco, Sihuas, Monterrey y algunos otros lugares inhóspitos para nosotros... en bastantes oportunidades dormimos en ruta. En hotelitos. Hotel de Turistas. Armábamos y desarmábamos la escenografía, la iluminación, cargábamos la mesa que pesaba un güevo. Y proseguíamos el viaje a otro pueblo. Fue bonito trabajar por esos pueblitos, la gente nos recibía como autoridades.
Te acuerdas, trabajamos en cosos taurinos, plazas, placitas, plazuelas; parques, ramadas, al aire libre; coliseos, cines, iglesias, mercados, en bonitos teatros, teatros derruidos o abandonados. Colegios, universidades, institutos, haciendas, etc. De Lima hasta Tumbes, pueblo por pueblo, de Tumbes a la Provincia de El Oro, Ecuador. Machala, Zaruma, Piñas, Santa Rosa, Huaquillas. De almuerzo todos los días lo mismo: Frejoles con Cabrito. No había elección. Estábamos jodidos pero después nos acostumbramos. En un Cuartel Ecuatoriano Grupo de Artillería N° 1 Bolivar, Teatro Militar de Guabo dimos función, nos dieron una cena de gala en el comedor de los oficiales junto con los Coroneles y oficiales del alto mando. El General Jefe Gobernador de la Provincia pidió el libreto, lo leyó y nos contrató. El público principal, la tropa, los soldados. Nos aplaudieron hasta decir basta. Acá en Perú hacer teatro para las fuerzas militares o fuerzas auxiliares es impensable.
Exactamente... algunas veces dimos cuatro funciones diarias. Matinal, matinée, vermouth y noche. Bajo la lluvia; el sol y la luna; con luz eléctrica, velas y petromax. Terminábamos cansadísimos pero con la gran satisfacción y gran alegría de haber sudado...
¡La camiseta bicolor!
De haber sudado encarnando a los grandes personajes de la Historia del Perú. Me estaba olvidando: En el norte peruano y en Machala unos mosquitos atravesaban la ropa y nos picaban día y noche. ¡Qué ganas de joder!
Hay una anécdota de Pocho. Estábamos patas arriba en el campamento después de la función de noche, a Pochito se le ocurrió ir al baño, tú abrías la puerta y el baño era el matorral, tenías que meterte dentro de la chacra. Pocho cargaba su bacinica para arriba y para abajo, pero sólo era para hacer pichi, no caca. Pocho entró entre los cañaverales. Pasó un par de minutos, dio un grito de la jijuna y regresó con el poto rojo al aire. Los zancudos se habían banqueteado con el potito del blanquiñoso.


Programa IPASA - Cine Teatro Chincha. 1974.

En el grupo fuimos varios de la Escuela Nacional de Arte Dramático. Rolando Ortiz, Norka Moya, Juanito Rodríguez y yo, Don Nicolás León... bueno, a mí me contrataron meses antes de egresar de la Escuela Nacional de Arte Dramático. El adjunto de Vidal Luna, nuestro querido Wilder Delgado del Grupo Histrión, había seguido mi trayectoria como alumno desde mi primera presentación hasta principios del tercer año. Me habló de la gira por el país, sueldo, viáticos, todo pagado, yo acepté sin titubeos. Al final fue como año y medio viajando por la costa y sierra. Yo pasé la prueba de fuego reemplazando a Humberto Cavero en «El Huancapetí está Negreando» de Áureo Sotelo. Pocho, tú no trabajaste ahí porque tu calidad interpretativa estaba todavía en pañales, estabas verde... después con tantos ensayos y aprendiendo de tu maestro Nicolasito, maduraste y...
¡Qué triste es tu vida, pena me das! Tengo la satisfacción y orgullo que en «Túpac Amaru» yo hice tres personajes. Si la obra duraba dos horas y cuarto, yo actuaba dos horas. Empezaba con el Corregidor Cabrera, un tipo todo arrugado, viejo, cobarde Perdón Excelencia por no haberme hecho anunciar pero mi dignidad pide venganza ¡Venganza! contra estos bárbaros. ¿Qué ha sucedido señor Corregidor? ¡Exijo venganza! ¡Qué lo agarren y lo corten en pedazos y que boten toda su carroña... ¡Corregidor Cabrera!. Vidal daba un golpe fuerte a la mesa, yo reaccionaba, eso le gustaba a Vidal, una vez me dijo que lo hacía muy bien, muy natural. ¡Corregidor Cabrera! Usted parece una señorita! Quiere comportarse como tal la cosa es que una vez que salía de ahí, embalado me cambiada, me transformaba en don Miguel Montiel y Surco, un acomodado criollo del Cuzco que apoyaba económicamente a Túpac Amaru. Montiel, joven guapo, delicado, yo me sentía un...
¿Travesti?
No tanto así, peeeé. ¡Un adonis! En la función del Colegio Guadalupe de la avenida Alfonso Ugarte, LimaPerú. Este personaje, Don Miguel, empezaba un poco amanerado con una caminada sofisticada de la época virreynal Señor Visitador...  de la platea me silbaron juiii juií me mandaron besitos volados, yo seguía normal Ilustrísima, me sorprendió mucho su llamado pero mucho más acaba de sorprenderme el disturbio que hay en la Plaza y que sea un sacerdote quien... Ese sacerdote me interrumpía el Obispo Moscoso está cumpliendo su misión... y esto que el otro. Oh, perdón, no lo sabía pero de cualquier manera no considero prudente exacerbar los ánimos de la población —. El Visitador Areche levantaba un libro prohibido de Montesquieu y me lo enseñaba, preguntaba ¿Don Miguel conoce este libro? O sea que el servicio de inteligencia de ese tiempo había allanado mi casa.
¿No era los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega?
Eran dos libros, uno de Montesquieu y otro de Garcilaso Lo he mandado llamar porque usted está manteniendo conversaciones secretas con Túpac Amaru —. Me ha mentido, todo lo que me ha dicho hasta ahora a sido pura mentira...—. Vidal levantaba la voz, yo recriminaba más fuerte, nos mirábamos fijamente...
¿Y se besaban salvajemente apasionados?
En ese momento sonaba un redoble de tambores. El pelotón de fusilamiento viene en su búsqueda señor Montiel —. En una función se me cayó una lágrima, pensé, joven me van a matar, dos lágrimas. Ah, don Miguel, toda su fortuna va a ir para la Corona de España cerraba mi puño como diciendo... concha, encima que me mata me jode con mi plata, me voy trapo, trapazo... salía del escenario, me sacaba el abrigo, corría al camarín, me cambiaba, me empapaba el cabello, todo bien prensa'o me hacía mi colita. Ponía una cara de mierda, me sentía un hijo de puta, un reverendo patán como los congresistas que tenemos ahora. Una vez...
¿Nombre del personaje?
Don Tadeo Diez de Medina, Juez del Tribunal... una vez, apagué todas las luces del camerino, esto fue en Trujillo, prendí un fósforo a la altura de mi cuello. ¡Carajo! ¡Me asusté, vi al demonio con ojos de fuego! Me asusté de mi propia cara. Aluciné... yo me concentraba y me decía: Yo no soy Carlos René Ravines Sán... 
-Para un ratito, en esos tiempos eras...¡Pocho Ravines! No jodas, ¡güevonazo!
Yo no soy Carlos René... soy el juez Tadeo Diez... un Juez desgraciado como los corruptos que tenemos actualmente en el Palacio de Justicia... ahora chao, me voy al Sindicato de Actores Intérpretes del Perú que me están esperando.
Terminamos en un cinco... ¿Dónde fue que te trancaron la puerta de tu camerino? ¿En Chiclayo o Cajamarca?
Ya, ese cojudazo fue Willy Mieses, mi primo, creo que fue en Trujillo... puta me cerró la puerta por joder... ¡Me jodió! Yo tenía que entrar con el personaje «el Corregidor Cabrera». Terminé de maquillarme, volteé y la puerta cerrada, toco despacito, toc, toc... escucho a Areche, toqué un poquito más fuerte, nada. Comencé a tocar más duro. Desesperadamente toqué y toqué, grité: ¡Abríd la puerta, abríd la puerta, puercos de mierda! Le metí un patadón a la puerta, me la tiré abajo, corrí en un espacio estrechísimo, di un salto como caballo desbocado encima de no sé quienes, qué bestia, le metí un empujón al sirviente del Visitador... y entré a escena como la gran puta... ¡Ja ja ja ja! ¡Qué buena historia! Ja, ja, ja Perdón Excelencia por no haberme hecho anunciar... —.
Los actores nos dimos cuenta que... no entraste por la puerta... si no por la pared, jajaja...
¡Nooo!
Yo te vi… yo era Don José Antonio del Valle y Torres, Mariscal de Campo del Ejército Realista...
Ja, ja, ja... ¿Cuántas anécdotas no, cuña'o?
Espero encontrar a los otros actores del elenco de la gira... para entrevistarlos. Si se puede hacer una reunión. Llevar flores a la tumba de los caídos, a Vidal Luna, a Wilder Delgado, averigua si hay otro.

Carlos René Ravines Sánchez-Tirado y Nicolás Daniel León Cadenillas.

Hoy día jueves, seis de febrero del 2014. en la cuadra quince de la avenida Brasil nos reunimos, Luis Gutiérrez, Mirko Suarez, Carlos René Ravines y Nicolás León. Próximos a viajar a la ciudad de Cajamarca. Dios mediante. Bendiciones. Queda con Dios.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2014.

La Maldición de Villanueva Menestrón. NDLeón.

La Maldición de Villanueva Menestrón. NDLeón
«Confiemos en la buena fe de los hombres y en la benevolencia de los reptiles» William Munny 
Caminando por los soleados callejones de la Rica Vicky me crucé con el nieto de uno de los más grandes y queridos fundadores del distrito de La Victoria, Don Mario Canuto Villanueva Branda. El nieto, Alexander Ricardo, ahora treintón, me reconoció en el acto. Me saludó y me dateó: —El domingo es cumpleaños de mi abuelo ¡Almuerzo! le voy a decir que te he ampayado y que te he invitáo… si no vas que te mande la maldición de los caballos. Tás advertido. —¡Si voy! —respondí. De la maldición algo me acordaba, comencé hacer memoria pero me quedé en ficha.
El señor Villanueva actualmente es la reencarnación victoriana de Matusalén. Sería un pecado no asistir a sus ochentaitantos almanaques. Con mi delicado estilo hipocritón pregunté a mis hermanos, quien iba, todos menos uno, por motivo de fuerza mayor no podían asistir. Hicimos una chancha para comprar el regalo a nombre de toda la familia. Una hora antes de mi partida, les comuniqué.
—A las once de la mañana parto, si quieren ir marcan tarjeta en la puerta de mi casa, no espero, once en punto.
Es bueno aclarar que el señor Villanueva, vecino notable del Distrito de La Victoria, en 1990 de un día para otro desapareció del barrio, se mudó, nos quedamos llenos de tristeza; cuando nos visitó, nos explicó. —Muchachos, por mi mejoría, mi casa dejaría —. Y no se equivocó. Construyó su linda casita en Ventanilla para su adorada esposita y familia.
Su alejamiento fue breve, regresó a su querido barrio que lo vio nacer; a Balconcillo, su residencial urbanización; su patria chica. Su público lo reclamaba, sus hinchas lo adoraban, lo recibieron con guitarra, castañuelas y cajón. Se distanció de la fabricación de puertas y ventanas; con fierros y chatarras empezó un proceso de creación. Creó figuras como experto artista plástico. «Don Quijote», «Sancho Panza», «La Paloma de la Paz», «El Pesebre», «Ed y su Criado», «David y Goliat», «El Chismoso», «La Cartera de la Gitana» etc. Son algunas de sus obras de renombre que más o menos recuerdo de su colección personal.
Llegué al almuerzo a medio día. Las alitas al cilindro ya salían de la cilindrada; abrazos y besos con las damas de la casa; la señora Greta, la bella esposa y María Victoria, su linda hija; abrazos con los hijos; Pablo Pedro, Ricardo Benedicto, Alain Marcelino y Ronald Melchor; apretones de manos con los cónyuges, nietos y bisnietos.
Ricardo conocido con Richard Bat, prendió el equipo y empezó el bullón, los vidrios de la casa y de las casas de los vecinos tiritaban por el escándalo musical. Empezó el bailongo; merengues, salsa, música del recuerdo y bailes de Perú Negro. Pisco, cerveza, cachina y whisky a granel.
Sacamos las bancas a la calle, nos acomodamos en los muritos de piedra junto al cilindro. Hicimos una rueda, Don Mario al centro nos contó una anécdota. Festejamos. Contó otra. Hubo hasta aplausos.

Nicolás León, el escribidor y Don Mario Villanueva, el artista plástico.


Repetí la curiosa maldición de los caballos que me había dicho el nieto mayor.
—Don Mario Menestrón, una preguntita. Su maldición… ¿Cuántos caballos arrechos son?
—Diecisiete.
—Yo estaba seguro que eran veinticinco.
—Veinticinco es mucho, ya pé. 
—¡Papá, cuenta cuando te cabecearon con la máquina! —uno de sus hijos solicitó.
—¿Cuál máquina? ¿La máquina para sacar oro? —preguntó Don Mario.
—¡Sí! Esa misma —en coro todos sus hijos gritaron y al unísono rieron.
—¿Cómo tú no te acuerdas de la máquina que hicimos con el Chavo? —me preguntó.
—No me acuerdo en esa época viajaba entre Ron, Pisco y Nasca. Pero cuente, cuente. «¡Te puedes aguantar el hambre pero un chisme, no!».
—¡Papá, yo también estuve ahí, ah! —metió la jeta el famoso Richard Bat.
—Hice la máquina con el Chavo por solicitud de El Pachá y Compañía… y a las finales no me pagaron… puta, me dieron Cien Dólares, al cambio era un ripio que no valía nada. Estos cojudos querían pagar lo que ellos querían como si yo fuera un jornalero, pagar por las horas de trabajo y no por la fabricación de una máquina. Fue un trabajo de tres semanas de full chamba, la máquina era una impresionante obra de ingeniería. Por mi madrecita para los entendidos en arte moderno era una joya inigualable, bacán pé.
El Pachá miró la máquina, sonrió, miró a su sirviente, suspiró lleno de satisfacción, refregó rápidamente sus delicados deditos con uñas esmaltedas de tono neutro; el servil sirviente al vuelo notó el gesto —¿Cuánto es el daño? —preguntó. Yo como artista cerrajero con respeto y parsimonia, miré al Pachá y le dije. —Pachá, gracias por la chamba, te estaré siempre agradecido… bueno, no te voy a cobrar los sobretiempos, ni los detallitos de última hora… fueron veinte días… descontando los descuentos me debes Dos mil Soles Oro… el Pachá puso cara de sorprendido, el mandadero tradujo. —¡Tás güevón, mucho! —Mucho qué, si quieres factura dieciocho por ciento más… con boleta… —¡No queremos nada! —Se metió nuevamente el antipático huelepedos. —Hijito, tú no te metas, deja conversar —le dije al metiche de miércoles. —A mí no me hijées, yo soy del Cóndor de El Porvenir —me respondió el bufón de esquina. Me achoré. —Yo soy fundador de la Rica Viky y un imbécil cómo tú no me va a faltar el respeto. Oye, igualáo de mierda, yo soy tu mayor, respeta, tú no me tutees… tú eres el sirviente cagón, cállate el hocico, caracol de mierda ¿Tienes caca en la cabezota? Entiende imbécil, nadie te dio vela en este entierro, no metas el pico, no jodas... esto no es una puerta ¡No es una puerta, no es una ventana, ni una tremenda cacana!... ¡Esto es una máquina! —grité —Una máquina qué va a servir para extraer oro en la mina de tu patrón... minería aurífera... entonces yo cobro como una máquina. ¿Has entendido?  ¡Zarrapastroso, convenido de mierda! ¡Cachudo! ¡Pericote de mierda! ¡Pájaro frutero!
—¿Qué les pasa? —les dije. —¿Qué pasa, qué? —me contestó el imbécil, el payaso cantor, el ayayero del Pachá. —¡Sí un cerrajero solamente gana Treinta mangos diarios! —. Volvió a meter el hocico la basura esta. El Pachá no decía nada, el otro lo miraba y traducía sus señas. Le contesté educadamente. —Y yo alguna vez te he hecho un trabajo de cerrajería a tí para que jodas. —¡No! —Me dijo. –Entonces como dices que yo gano Treinta Soles diarios —. Se puso atrevido el baboso este. Miró al Pachá y en combina, dijo: —Déjale el billete y después le traemos el resto —.
—El taller era del Chavo, había que pagar la luz, el agua, teléfono, los servicios, la asesoría del Chavo… para eso ha estudiado, yo tenía que dejar un tanto por ciento al taller. Gratis de camarón yo no estaba. También le metieron cabeza al Chavo… y eso que el Chavo era amigo de estos dos güevones, también lo jodieron, no le pagaron nada.
—Después me enteré que se les perdió ese líquido como plomo… ¿Cómo se llama?… —¡Mercurio! —su nieto Alex lo ayudó. —¿Ustedes saben quién se lo llevó? Ese… el de las casitas blancas… —¿Garrotillo Chico?, preguntó Alain. —No —¿Cuchín? –No, ese que le gustaba las plantas, la hierba… puta que se la comía… —¡Víctor Hugo! —dijeron todos los presentes. —Ese se la llevó, decía que no había sido. —Yo no he sido, yo no he sido — repetía. —¿Y sabes cómo se larga? Intoxicó a toda su familia y vecinos y los mandó al Hospital. Las criaturitas jugaban con el mercurio como si fueran bolitas, que saben ellos del peligro, pé —.
—A Genaro Gepetto le pidieron prestado una llave para ajustar unos tubos, una llave Stillson, grandototota, brava, muy buena. Made in USA. La llave se fue a la michi. Se les cayó al precipicio… y derechito se fue al infierno. No la podían sacar, no podían meterse porque había un hielo de la gran puta, hacía un frío del carajo… nunca le pagaron la llave a Genarito, lo cagaron —.
—Don Mario, ¿Le dieron un plano o algo por el estilo? —pregunté de sapo.
—¡No, no había ni mierda!
—¿Usted sabía qué iba a fabricar un maquinón?
¡No, nunca me dijeron!... si no... pon esta vaina aquí, otra acá, corta a recuyá... ese fierrito sueldalo ahí, ese fierrito cortalo en dos... el mandadero me dirigía como si fuera ingeniero y la chucha su madre. No me dijeron nada, al final era una señora máquina... sí me dicen que es una puerta yo cobro doscientos soles... pero si el fierrito me lo pones acá y el otro fierrito allá, corta un fierrito chiquito, puta, yo voy cortando, soldando, limando... carajo, sin saber íbamos armando una máquina industrial... me hubieran traído un plano y yo lo hacía al toque, con tanta cojudeces perdimos cualquier cantidad de tiempo... porque con una puerta, yo... puta, tan pam juá juá pim tin ¡Mierda, sanseacabó! la puerta está lista en un día... no miento trabajé veinte días de ocho de la mañana hasta las ocho de la noche para estos cojudos, no habíamos abierto el taller y ya estaban ahí, esperándonos. El remedo de payaso me dijo -En otro sitio nos cobran trecientos soles- le respondí en prima Lo hubíeras hecho allá pés gúevón, he perdido mi tiempo con ustedes por la puta madre .
—Ah, bueno —Don Menestroni hizó una pausa, pensó y siguió con la narración —El calzonudo cantor de segundilla, se subió a la caña, el Patrón al toque lo siguió. Yo salí del taller, me puse delante de la camionetota 4x4… les grité:
—¡SE VAN A LA MIERDA, AHORITA LES HECHO LA MALDICIÓN DE LOS DIECISIETE CABALLOS ARRECHOS!
Pablito, el hijo mayor de los varones interrumpió, sonriendo nos dijo: Por lo que me contaron, mi papá se dirigió al centro de la pista, miró fijamente el Edificio del Correo Postal de la Avenida De las Américas, cortó el aire con un tufazo de improperios, levantó los brazos como el mago Albus Dumbledore (leer Harry Potter de J. K. Rowling), y golpeándose el pecho, gritó como sonero del son.
¡Ya me cagaron! ¡Jódanse cojudos! Prosiguió Don Mario Me dan este ripio de paga...  entonces mis oraciones paganas de mis ancestros afrovictorianos... yo, yo, yo les lanzo la maldición de los diecisiete caballos arrechos... y esa máquina no va a servir ni funcionar porque yo no quiero que sirva ni funcione... y les caiga un alud... «Yo, Menestrón Villanueva… los maldigo, los maldigo, hijos de puta rechuchasumadres… les deseo lo peor, conchadesusmadres…cachudos, mil veces cachudos… estafadores de mierda. Los maldigo con la jijuna maldición de los… Diecisiete Caballos Arrechos… ¡Qué la máquina de mierda nunca funcione, que el invierno en la sierra y en las punas se adelante… que a la miserable mina cagona le caiga toneladas de nieves, pestes y frías heladas, sequías y mierda en abundancia… y que una avalancha de nieve y huaycos cubra todo el campamento… y lo sepulte todo. Mil veces prefiero que mi plata, mi plata que no me han pagado miserables de porquería esté enterrada en el abismo infernal de las 'catatumbas'… por los siglos de los siglos… mueran todos como Sansón y los filisteos… y que nadie la disfrute, menos el tarado del mayordomo sirviente arrastrado de mierda y su Pachá».
—Acá entre nosotros, me puede decir ¿Quién es El Pachá y su Criado? —traté de sacarle el dato.
—¡Nooo, pé. No seas sapo. Se dice el milagro pero no el santo!
Así es la cosa... hay que tener mucho cuidado, Don Menestroni está rodeado de gente buena pero él no es tan bueno que digamos lo dije con cariño y respeto, y rematé preguntando al dueño del cumpleaños ¿Y una vez instalada la máquina en la mina, funcionó?
—¡NUNCA FUNCIONÓ!

*Los nombres de los protagonistas han sido cambiados para que los aludidos no jodan pidiendo ni dando explicaciones, ni llamando por teléfono a personas inocentes, ni estén tumbando el Portón del Bien Amado Atelier, ni haciendo escándalo en medio de la calle como vulgares hijos de… La Victoria. El autor.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima. 2014.

Crónica dentro de una crónica. De NDLeón

Crónica dentro de una crónica. De NDLeón.
'Sé que pensar un poco en los demás es una manera de distraerse de uno mismo'. Kirk Douglas.

Cosas de la vida y de la muerte. No fue casualidad, yo sabía que podía llegar, fue cuestión de tiempo, yo llegué primero... al velorio. Lo inevitable, me encontré con el famoso director de cine y televisión, muy promocionado por la prensa "especializada" en espéctaculos y "cultura". El venerado de la filmografía de chollywood; siempre rodeado de sus lacayos y ayayeros; me saludó, me sorprendí. En ese momento teníamos un punto en común, fuímos amigos del muerto.

Degustando un rico café de lata, conversamos diversos temas. Charlamos del gremio; del colega finado. Él hablo de él y de sus últimos viajes por el Perú profundo haciendo documentales para el mercado internacional. Me pidió una idea. Le dije que en Lima, por lo caótico y por su embrujo encantador, había muchos temas que se podía explotar para realizar un buen documental.

Nos acomodamos en el corredor de la entrada del chalet, en una larga banca de madera, pusimos cara de compungidos. Después de unos cortitos de aguardiente para soportar el dolor se escucharon algunas voces en cuchicheo. Por todo los comentarios que oía de nuestro finadito parecía que era otro el difunto. -Tan bueno que era. Gran padre. Buen hijo. Gran amigo. Gran hermano. Gran colaborador. Muy servicial. Leal compañero.- Abrí mi boquita viperina. -Manda a uno de secretarios, que se acerque al cajón y sapée al muerto, creo que nos lo han cambiado- lo dije con sorna, nos reímos bajito como se acostumbra en los velorios y nos contamos unos chistes sobre el frío.

El maestro del celuloide y tevé me chismoseó un dato del colega muerto que yo desconocía hasta ese momento. El colega estaba en la privilegiada lista de honor, a dedocracia, para recibir un premio por su trayectoria artística por parte del Congreso Nacional, enteramente apoyado por la bancada siniestra de la alianza parlamentaria, y por afuera, tenía el apoyo incondicional del gángster de la municipalidad, el mudísimo señor Alcalde. El coleguita mantenía buenos contactos con los gobiernos de turno y siempre lucía un color para cada ocasión, tenía un juego de camisetas y carnés de todos los partidos políticos. 

- ¿Qué, me estás diciendo que fue un comodín político?- sorprendido pregunté.
- Pzzzz, eso no se habla, conversar no es delatar. Yo rezo para que, Perico Pe de los Palotes, descanse en paz aquí en la tierra y de Dios goce en el cielo como gozó acá en la tierra. Como profesional fue bueno, nadie dudó de su capacidad… su disciplina y su carácter indómito y salvaje y prepotente y otras hierbas... dejó mucho que desear, complicó las buenas relaciones humanas. Pero en el fondo de su alma fue muy bueno.

El artísta de la cámara acentuó la palabra "bueno", me miró con unos ojitos tiernos para que yo afirme lo mismo también. Me quedé gélido como un témpano. Me acerqué al cajón y miré por última vez al santo varón... gran compañero y excelentísimo padre de familia.

Llegó el momento del adiós, la vida tiene que seguir; me despedí, crucé abrazos con el cineasta, se me vino a la mente un proyecto. Una versión libre de un extraordinario original. El tema lo tenía en proceso cerebral, hirviendo en mi subconciente después de haber disfrutado el documental "Buena Vista Social Club", cuyas escenas donde algunos de los músicos hablan sobre su vida, sufrimientos, luchas, sueños y experiencias; con humor, con bastante alegría, saoco y tumbao que contagian y transportan al escenario; me tocaron las fibras más intimas de mi ser.

- ¿Y, sí hacemos un documental sobre el Día del Padre? Como festejan los distintos barrios, en las diferentes clases sociales, en los cementerios, en los restaurantes ¿qué tal?
- Buena idea, te doy plazo una semana para que presentes tu propuesta- me respondió el Pasolini andino. Me entregó su tarjeta de presentación. Nos despedimos y cada uno marchó a sus labores.

Tarjetita por el Día del Padre.

En casa me imbuí en los origenes del Día del Padre. Armé un cuestionario de preguntitas a manera de encuesta para obtener material para hacer el guión. Imaginé imágenes y visualicé paso por paso el documental. Opté por recopilar temas callejeros. Por experiencia sé que la fiesta comienza con una pichanga de futbito y se remata con full vaso, gran borrachera. Me cuadré en la esquina conocida como La Oficina -Ron y Tabaco.

Esperé unos minutos, llegó el primer cuarteto de parroquianos; me dirigí al cocho más extrovertido y pragmático de la collera.

- Mi querido y respetado "Don Leonel Misti", buenos días ¿le puedo hacer unas preguntitas?
- Preguntitas y explicaciones hazle a tu mujercita, a mi no te me hagas el graciocito, ón. ¿Qué, ahora tás de tíra? De soplonazo. Con el respeto que se merece usted señor soplón no me preguntes ni mierda.
- Colabore, pée, plís, usted que es el más anticucho, dé el ejemplo. Queremos una opinión sobre el Día del Padre.
- ¡Día del Padre! Eso pá que sirve. A cualquier hijo de vecino se le llama padre. El Día de la Madre es la voz. Madre hay una sola. Padre es cualquiera. Además, para tu apunte, padre no es el que engendra... sino el que cría, él que educa y da abrigo y papa. ¿Acá cuántos galifardos son papás? Y no ponen ni un sol.
¿Usted fue padre responsable?
- Escucha... cuando recién nos instalábamos como nuevos vecinos en esta nueva urbanización residencial construída sobre los terrenos de sembríos de una antigua hacienda de pan de llevar. Mataperreaba yo por los pedregales y por los olvidados estanques como nuevo vecino, colono, explorador y descubridor de abandonados huertos ajenos. En este barrio me crié, jugué mi pichanga, me formé para bien... o para mal.
- Muy bonito pero que tiene que ver con el día del padre. Señor usted parece político se va por las ramas y me deja en ficha.
- Deja hablar para que te culturices y sepas valorar la herencia que te deja el barrio. Yo crecí acá, igual que tus padres; y bastante adulto, no fue tanto a mi parecer, a la edad de Cristo cargué mi cruz como lo pide el santo sacramento del matrimonio. Me casé con mi vecina y amiga de la chiquititud... de La Frontera junto a las Casitas Blancas de La Pólvora.
- Perdón que interrumpa… ¿en esa época casarse treintón era sacrilegio, mal visto… solterón maduro...?
- Calla, cierra el pico... nosotros fuímos una generación de flojos, no salímos del barrio, nos casamos entre nosotros, si no fue con la amiga fue con la vecina. Mi compadre Manuel se casó con Gladys; Riqui Ricón con la hermana de Manuel; el Chato Daniel, broder de Riqui, con mi vecina; el Cabezón Hugo con Lily, Perico con Haydée; Enrique con Marilú, Humberto con Bussy; Carlos Cachay con Ana María, la buenamoza del Parque, yo fui a su quinceañero, ... ¿en que me quedé? Ya... Tico con mi sobrina Nelly; el Pera con la Nancy, Sambo con Gipsy, la flaca Gladys con Lenin, Alaín con Nancy, Pablito con Irene... no sigo, te va a faltar una grabadora. Ah, yo me casé con mi linda Valichita, Gladys Valeriana Vicenta... Larco Herrera... trabajé sin reposo para poderme casar. De palanca, chaleco, cobrador, llenador de micro, mensajero, campana, lechucero, cocinero, estibador. Después del casorio mi Valicha, pú... sacó las garras... jejejeje... el matrimonio es un martirio, convivir un oficio, quien aguanta más hasta la eternidad...
- Por favor responda lo que le pregunto, usted no me responde lo que yo le pregunto.
- Sigo y termino para que no jodas. Tuvimos la bendición de la Virgen María Santísima de la Esperanza Macarena. Nuestro hijito nació sanito, gracioso y bonito. Le pusimos por nombre Rodrigo Nicolás. Rodrigo en homenaje a un antiguo familiar, hidalgo y guerrero castellano, Don Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador; y Nicolás por la ley que rige el Santoral, por San Nicolás de Mira. Pues, la criaturita nació en diciembre y en el distito de Mira-flores.
- Al grano. Eso es otra historia. Al grano, por favor no le dé más vueltas al asunto. Vaya al grano. Usted me está meciendo.
- Oye, yo conocí a tu abuelo, a tus padres, te conozco desde que estabas en la barriga de tu mamita, y me dices que yo te estoy meciendo. Ustedes son los mecedores, güeveadores, cuentistas; igualitos, cortados con la misma tijera. ¡De tal palo, tal astilla! Mentirosos hasta decir basta. Traicioneros, embusteros, basta ya de tanta milonga, tú y tus preguntitas, se van a la mismísima... se acabó.
- Disculpe Don Leonel... continue por favor... lo escucho...
- Ser papá para nosotros fue un tiempo de sorpresas y aprendizaje todo cambió en nuestras vidas. Fue interesante, novedoso, bonito. Prioridades inmediatas, mediatas, sueños, proyectos. Todavía me acuerdo cuando mi hijo empezó a caminar, a correr. Recuerdo... carajo, esto es un viaje a través del tunel del tiempo; recuerdo sus primeros balbuceos. La primera palabra completa que pronunció mi Rodrigo fue "papá". Para orgullo del padre y gran sorpresa para la mamá. Recuerdo cuando le llegó la hora de ir al nido, al colegio, cuando le llegó el momento de aprender las vocales, a leer las letras, las consonantes; a captar los sonidos de cada letra, sílaba, diferenciar cada fonema. Su mamá, lo apoyaba en sus prácticas. -Eme a... eme a...- Al niño se le formaba un espiral en los ojos, más perdido que Tarzán en el Día del Padre. -Pe e pe, erre o... ¿qué dice? -¿Ca rro?- De nuevo, pe e pe e erre o... ¿qué dice? -¿Guau guau? Grrrrrroo guau guau- Otra palabra, Rodri escucha con atención -Peee a pa, pee a pa- Pa... pa ¿Papá? ¡Papá!- Por fin. Bravo mi hijito lindo! Yo estaba segura que no tienes los genes de tu padre... ves que fácil es, repite. Pé a pá, pe a pa- ¡Pa pá!
- ¿Cómo hijo, usted, qué opina del Día del Padre?
- Hace ya como cuarenta años que yo soy huérfano de padre. Yo no tengo padre, yo no tengo madre, yo no tengo a nadie que me quiera a mí. Huérfano soy, sólo llevo tristeza y martirio en el alma... ¡Suena más triste que el carajo! Nosotros aprendimos a sacarle la vuelta a la tristeza. A falta de pan buenas son tortas... Mi papá fue bien trabajador, inventor, mercachifle. Responsable, simpático, austero, humilde. Metódico, ordenado, nada de exageraciones; no tomaba, licor, se entiende; no fumaba, ni cigarros ni cigarrillos, ¿se entiende, no? no sé como ahora esta juventud se meten esa cochinada al coco. Mi papá tuvo quince hijos con la misma... en cuatro mujeres. Mi mamá fue la que lo capturó, lo agarró cansado, lo casó. A todos los hijos nos crió juntos. Todos nos conocímos. Compartíamos el mismo pan. Comíamos en la misma mesa. Y los varoncitos fuímos al mismo colegio nacional.
- ¿Cómo padre de familia una opinión por el Día del Padre?
- Hace tiempo que dejé de ser padre de familia ahora soy abuelo de familia. Estoy redimiendo los pecados del pasadoYa no soy el mismo. Tan sólo hago lo que puedo para sobrevivir a la inactividad y algún día retirarme para descansar para siempre. Soy mayor. Yo no soy nadie para juzgarme a mi mismo, si fui buen o mal padre. Hice lo que pude. Lo que estaba a mi alcance. Mis hijos han salido a su mamá, buenitos.
- Usted me ha contando la historia de su vida.
- "Pero no me preguntes la historia de mi vida, mi vida ha comenzado cuando llegaste tú porque antes en sus páginas hay tantos desengaños, mentiras y fracasos en cosas del amor". Ese Mario Cavagnaro es el desgüeve.
Don Leonel, para terminar sus datos por favor. ¿Su nombre de pila? Completo.
- ¿Vas a publicar eso?
- No. De fresa no... primero discernir, luego compagino lo más resaltante... confíe en mi...
- Nicanor Leonel… Ibárruri De Vivar.
- Lugar de Nacimiento.
- Lima. En los Barrios Altos. En la Maternidad de Lima.
- ¿Edad?
- Saca tu cuenta. Yo fui al kindergarten con tu tío Yésus Christof, el hijo del carpintero José... Zuazo "el Macha".
- ¿Grado de Instrucción?
- Secundaria completa.

Después de entrevistar a Don Cicuta, los demás tíos se hicieron los estrechos. Hasta que por fin capturé a otros papás; a padres modelos; padres representativos; padres buenos, buenos padres y no tan buenos que digamos ni tan malos como para alabarlos; les hice una seudo entrevista de campo y cerré el material recopilado con mi creatividad y fantasía.

Una semanita quemándome las pestañas, tratando de crear una secuencia de la más alta calidad artística, cultural y social. Llegué a la reunion del cineasta y ayayeros contento y satisfecho de la misión cumplida. Como invitado fui el primero en leer. Con mesura y pausadamente leía mi trabajo, de vez en cuando una pregunta. Full motivado llegué a la conclusión y fin de la lectura. Todos los caballeros de la mesa redonda se quedaron en silencio. El régulo director estrella tomó la palabra.

-Esto no tiene ningún Plot, no tiene ni un ápice de focus group, ninguna trama argumental que atrapé, tiene todo lo contrario, es un típico subgénero rascuacho. -Se puede convertir en un documental de culto- opiné. -¿tú qué quieres? que la gente piense.¡Estás hasta las güevas! Esto no tiene nada de glamour. Parece un manifiesto socio-político del siglo pasado. -Las condiciones económicas siguen igual, dónde está el problema? ¡Más riqueza, más pobreza!- increpé jocoserio disimulando mi tono irónico-. -¡Te has puesto bruto de tanto leer, te has jodido el cerebro! Sigues con esas ideas anárquicas, por eso sigues misio, pateando latas, vende tu talento al mejor postor. ¡Marketéate! Al diablo con tu sindicato; libérate, sé libre, oferta y demanda, neoliberalismo es lo que manda... nosotros hacemos lo que le gusta a la teleaudiencia. La gente no tiene que pensar en su realidad. ¡Yo mantengo una media de 30 puntos en el rating!, ¡Con este manifiesto nos vamos a la ruina- recalcó el ilustrado levantando mi expediente- trabaja para un grandazo y gozas la vida! ¡No te arrepentirás!- golpeó la mesa con el file.

El guión pasó de mano en mano, hojeado, tachado, sacramentado, y en un trís desapareció de la mesa de trabajo. Con elegancia rechazaron mi escrito. Para que no termine en el tacho de basura, lo busqué con la mirada por toda la oficina.

¡Bueno, gracias por todo, me voy. Pero antes dar a Dios lo que es de Dios, si no sirve, me devuelven mi trabajo! ¡Es mío!

Salí de la oficina, me dirigí a recepción, uno de los lacayos se prestaba a sacarle copias. Con la mirada le dije devuelve lo que no es tuyo, me entregó el file con la cabeza gacha. Rescaté a tiempo el invalorable expediente. 

De los errores se aprende, no debí haber aceptado la invitación, ni asistir a la bufonesca mesa redonda, me equivoqué de cabo a rabo. Desde el principio mi idea fue graficar las relaciones humanas y sociales de un barrio popular y documentar como piensan sus habitantes, los jóvenes y las personas mayores. Como sobreviven dentro de su limitaciones, sin pensiones, sin seguro. Sus felicidades, alegrías y llantos. La idea fue contar una historia de familias humildes, de gente sencilla, que son felices a su manera. Contar una crónica dentro de una crónica.

En un sobre manila oficio guardé el libreto en un cajón secreto bajo siete llaves.

-Algún día servirá para hacer algo interesante- me dije en complicidad con mi espejo.

Nicolás Daniel León Cadenillas.
Chieming, 2013.

Yo soy el Internazionale del billar. NDLeón.

YO SOY EL INTERNAZIONALE DEL BILLAR. NDLeón
Dedicado a mis recordados amigos. Algunos ya se fueron al cielo. Otros retornaron a la tierra donde nacieron o se refugiaron en el incontrastable, extraño y lejano Valle de Dios.
  
Llegó el verano ardiente de febrero, las calles y avenidas llenas de gente están y por el aire resuena una música retro chicha celestial, chicos y chicas cheleando una helada y una sin helar; los mayores timbeando con cubiletes bien sentaditos a la manera de retrete en el murito del jardincito, los más viejitos con naipes en mano y de vez en cuando definiendo la partida con papel, piedra o tijera, con trampas y jan ken pon. Bajando los nervios con copitas de aguardiente o de pisco, fumando dañinos cigarrillos zanahorias en la alegre esquina denominada, por propios y extraños, como La Oficina.

Todos llenos de felicidad, tarareando el antiguo exitazo de los "Earth, Wind & Fire" conocidos en el barrunto como los "EWF", silbando el pegajoso tema "Después de que el amor se ha ido"… "Algo sucedió en el camino, lo que solía ser feliz era triste. Algo sucedió en el camino y ayer fue todo lo que tuvimos".

Los ejemplares de papás modelos y algunos sacolargos haciendo cola para llegar a la caja de la panadería; la cola llegaba hasta la emolientera carretilla de la rosadita buenamoza cajacha Rosalía; los coleros lo primero que piden al cajero es el rico y calentito pan; huevos y mantequilla; para el desayuno de cada día. De yapa, unos tamalitos de chancho o de gallina, salchichas huachanas y paltas de La Parada para rellenar la barriga y aguantar hasta el medio día.

El rey del taco, capo de increíbles tiros de carambolas, el diestro triunfador indiscutible, "El Internazionale del billar francés", se entretuvo en la timba, cuando perdía todo el dineral que poseía con buenas copas de nasqueño aguardiente de caña, se arriesgó, jugó el desayuno, se armó de valor con la del estribo y sorprendiendo a sus vecinos sacó cinco ases y campeonó. Recuperó el desayuno, el almuerzo y el lonchecito.

Movido entre pisco y nazca se acercó a la cola del pan. Delante de él haciendo la colita se encontraba la hermosa y escultural fémina de Nuestra Señora de Las Victorias, "La Bella Dama", señora de acaramelados labios rojos y pelo negro como el ébano, hermosa dama victoriana por sus cuatro lindos costados, linda y dulce como Blancanieves versión Lima limón, tostadita por las brisas de las playas de Barranco, Agua Dulce y del Malecón.

"El Internazionale" no siempre prudente en sus acciones, se equivocó magnánimamente de cabo a rabo, decidió tener una aventura, y de la manera más vulgar y descarada propuso a "La Bella" que sea su enamorada. Coqueteó, sonrió, habló sandeces y estupideces, invitó cien gramos de jamonada y diez panes franceses. "La Bella" entre sorprendida y fastidiada, lo miró con destellos de fuego al insolente, le dio a entender una feroz granputeada con repetidas mentadas de madre. Buscó desesperada ayuda, para sorpresa suya más atrasito tomando su emolientito, se encontraba su esposito, conocido como "El Manosanta del Park", se había ganado con todito el disfuerzo y atrevimiento del atrevido "El Internazionale". Como buen esposo éste le guiñó el ojo a su bella mujercita y sonrió.

-¿Cuándo nos vamos a la playa mamacita rica? Yo pago todo, no te preocupes.
-Mi esposo es muy celoso, señor. Nos ve y nos mata a los dos a cuchilladas.
-¡Yo soy, el Internazionale! ¡Conmigo, no pasa nada!

"Manosanta" se acercó pausadamente como un semipesado ropero de cuatro cuerpos con ruedas hidráulicas, se puso entre los dos. Entre el irrespetuoso galán y su bella esposa.

-¿Te gusta enamorar mujer ajena? ¡Enamora a la madre de tus hijos! ¡Infeliz!
- ¡Cuidadito con lo que dices! ¡Yo soy, el Internazionale!


"El Internazionale" se salió de la fila, dio pasitos a lo Cassius Clay, levantó los brazos haciendo punche, su bestial musculatura se marcó como un sólido portón de pipas de roble. Movió los brazos como aspas de molino haciendo olas y remolinos. Levantó las piernas a lo Jean Claude Van Damme. Menospreció a su rival. Hizo cinco planchas con una mano. Abdominales, saltitos de rana. Saltó con giros de 180º como La Mole. Entró furibundo a dar pelea en el hall de la panadería, se cuadró como un avezado Samurái asesino a sueldo frente al fiel y protector esposo. Levantó su poderoso brazo derecho como Popeye el marino. "Manosanta" miró el cielo azul emulando al hermano Francisco de Asís frente a los lobos, y en una fracción de milésima de segundo metió un rapidísimo y seco recto de derecha al mentón del gran mechador callejero, experto en full contact, taekwondo, karate, honorable maestro del sagrado templo Shaolin de la Rica Vicky. "El Internazionale" fue doblado, salió despedido en cámara lenta dando tumbos para la derecha e izquierda, arriba y abajo, se aguevó todito, retrocedió como doce pasos con los ojos desorbitados como corderito degollado por Abraham en combi asesina, babeó, meneó los cachetes y se dejó caer pesadamente de rodillas en medio de la transitada avenida principal. El maestro Shaolin, experto en artes marciales, hincado y herido en su amor propio hizo puños, se golpeó el amplio pecho robusto como Tarzán frente a los monos, apretó los dientes como Comando de Fuerzas Especiales, respiró como Bombero sin paga, gritó como Gallina culeca, se levantó enérgicamente como un descerebrado Búfalo abusivo y maleducado, embistió como un tren sin frenos… "Manosanta" el angelical esposo lo esperó tranquilo y paciente, y milimétricamente le conectó un sófero gancho de izquierda que lo despegó de la ardiente pista. "El Internazionale"  rebotó dos veces en el pavimento, del abotonado bolsillo de la camisa salió disparado su Carpenter Pencil Nº 2 rojo sangre. También volaron por los aires sus lapiceros, cigarrillos, la cajita de fósforos. De sus pantalones despedidos fueron varios objetos; la billetera llena de papelitos, fotos, recibo de luz y tarjetas de visita, su peine, sus lentes de sol, un ripio de sencillo; boletos de microbús. De sus zapatos atropellados y desparramados por un lado cayeron diminutas virutas y montoncitos de aserrín aserrán de los maderos de San Juan.

"Manosanta" el gladiador bueno, miró alrededor suyo, miró a los de La Oficina, retó a los timberos y traferos, retó a todos en general, a los jóvenes peloteros, a los sapos, culebrinas y escorpiones.

-¿Alguien saca cara por este Interbolas?

Nadie respondió, todos miramos las nubes que pasaban, las moscas que volaban.

Contamos hasta treinta, "El Internazionale" no reaccionaba, lo ayudé para que no lo atropelle un auto. Estaba frío e idiotizado. Bien noqueado. Nunca lo habíamos visto en ese vergonzoso y calamitoso estado.

-¡Escribidor! ¿Escribidor, por qué me has abandonado? ¡Cobarde de mierda! ¡Güevón!
-Oe, te he librado, ón… qué más quieres, te he sacado de la pista para que no manches de sangre ningún carro.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2013.

Túpac Amaru y la rebelión. NDLeón.

TÚPAC AMARU Y LA REBELIÓN. NDLeón.

«Para Vidal Luna Coraquillo, artífice de muchos sueños» Nk
El grupo Mesa de Teatro de Lima se encontraba en las postrimerías de su gran gira a nivel nacional con el drama sociopolítico «El Huancapetí está negreando» de Áureo Sotelo. Para el siguiente año barajaron nuevos nombres. Me llamaron, reemplacé a un gran actor y amigo, se dio tiempo para asesorarme en el estudio del personaje. Después que me vieron donde las papas queman me contrataron para el siguiente montaje que ya contaba con un cronograma anual copado que consistía en presentaciones en Lima Metropolitana y alrededores, gira por el norte andino y costeño, y varias presentaciones en la provincia de El Oro, Ecuador. La obra a tratar era de carácter histórico-social de tres actos «Túpac Amaru» de Oswaldo Dragún, dramaturgo argentino.

Pensando en la gira, pueblo por pueblo, tuvimos dolores de cabeza con el decorado, lo simplifiqué con tres cortinas de época, una mesa y un gran sillón rococó. Acepté nueva responsabilidad, fui contratado como escenógrafo jefe. Éramos doce actores y dos actrices; el director asumía funciones de actor, productor, prestidigitador, encantador de serpientes, logístico, contratista y maestro de ceremonia. Dos o tres actores me asistían con la realización, armado y desarmado de la escenografía; otros grupitos se encargaban de la iluminación; vestuario; despejar y limpiar el escenario, etc.


Después de varios meses de trajinar, pueblo por pueblo, llegamos al departamento de Cajamarca, hasta ese momento todo había funcionado como reloj inglés, exacto. La primera función en tierras cajamarquinas estaba programada en un pueblito muy lindo a veinte minutos de la ciudad de Cajamarca. De un momento a otro, saltó del anonimato nuestro polifacético actor Ravines-Ravines, sacó pecho, pidió hacer el perifoneo. Sus motivos fueron explícitos; sus raíces, sus ancestros, sus bisabuelos, abuelos fueron cajamarquezazos; sus padres cajachos shilicos chotanos. El director aprobó el pedido.
Desde la antigua casona del Palacio Municipal, una empleadita de la sección caprichos burocráticos nos guio hasta el local multifuncional; salón comunal, salón de actos y auditórium; cuando quitaron la tranca del portón nos llevaríamos una linda sorpresa; el local estaba convertido en depósito de todo lo inservible; abandonado, descuidado, cochino; era el fiel reflejo de la desidia de sus depredadoras autoridades. Inmediatamente nos pusimos manos a la obra, con ayuda de dos empleados, sacamos del basurero los cachivaches a la calle para que otros empleados lo desaparezcan, todos colaboramos, menos el Super Star, Ravines-Ravines.
El estropeado escenario solo contaba con una pequeña puerta en el lado contrario a nuestras marcaciones, teníamos que girar a 180° lo ensayado. Nos convertimos en magos y trapecistas de alto riesgo para instalar la escenografía; el enorme telón de fondo sirvió para cubrir las paredes laterales y con un par de descosidas por ambos lados solucionamos la entrada y salida; para caminar entre la pared y el telón de fondo obligado tenía que ser de costadito como buenos bailarines de ballet. De puntitas. Quince minutos antes de la función, nos reunimos en círculo y nos dimos las últimas sugerencias e instrucciones. Todos, menos el actor Ravines-Ravines, sabíamos cómo caminar en el escenario. Ravines-Ravines utilizó hasta los últimos minutos en mirarse en su fashion espejo de mano, maquillarse, acicalarse y arreglar su vestuario, y su caracterización. El actor en el primer acto interpretaba a un viejo terrateniente que las huestes de Túpac Amaru lo habían atacado, incendiando sus pertenencias, perseguido por el valle para eliminarlo.
La función empezó media hora más tarde por culpa del alcalde y su banda. El local lleno de bandera, no entraba ni un alfiler más. Como no había timbre ni campana, se dio la señal con el tambor; primer, segundo y tercer tamborazo.


En orden de aparición, demostramos nuestra valía; primero, el director-actor, como el visitador Don José Antonio de Areche; segundo, mi entrañable colega del
«Rico/Rico-Ron y Tabaco» como el Obispo del Cuzco señor doctor Don Juan Manuel Moscoso y Peralta; y el tercero en aparecer era yo, interpretando un excelente personaje, el mariscal de campo Don José del Valle y Torres; los tres personajes representaban los poderes de la opresión española: poder político, poder militar y poder religioso. Escena tras escena, funcionó lo acordado; los tres experimentados jugábamos estratégicamente en triangulaciones, paredes, quimba y gambetas; dejando en el centro el suficiente metro cuadrado, espacio libre, para que los actores de reparto se lucieran con sus personajes. El señor actor super estrella Ravines-Ravines cerraba el primer acto. Fanfarria y bulla, redoble de tambores, la grabadora con el volumen alto. En off, gritos —¡Alto! ¡Deténgase o disparo! —. Ravines-Ravines, brillaba por su ausencia, horrores demoraba, lo esperábamos mirando la puerta izquierda; «Areche» improvisó, gritó: —¡Déjenlo pasar! —. El actor Ravines- Ravines no encontraba la «puerta», se había hecho un nudo en una esquina del estrechísimo pasadizo con todos los adornos y utilería que llevaba encima. E inesperadamente se levantó el telón de fondo, y el actorazo ingresó por la «pared» del estudio del visitador. Nosotros seguimos actuando normalmente, el actor de carácter no respetó el espacio, atravesó las "paredes», caminó por el "gran ventanal de fondo", salió por una «pared», regresó por la «ventana lateral», avanzó hasta el proscenio, se tiró abajo la cuarta pared, y de la corbata bajó dos escalones llegando a la platea. Su espectacular demostración actoral necesitó muchos metros cuadrados más, se salió de los parámetros restringidos; mandó las marcaciones al tacho; hizo lo que le vino en gana, espectacularmente. Terminó su gran faena y salió por cualquier sitio, salió por la «gran ventana central», levantó nuevamente el telón de fondo y desapareció del escenario. En nuestro concepto escenográfico «la gran ventana central» era la gran «ventana» de un segundo piso por donde Areche observaría la ejecución de Tupac Amaru. Cuando terminó el espectáculo, recibimos los saludos del alcalde a nombre de todo el pueblo, grandes aplausos y fin. Al gran actor Ravines-Ravines le brillaban los ojos de contento, estaba feliz como una lombriz, su euforia delante de sus coterráneos nos había revelado el lado oscuro de su personalidad. Nadie le dijo nada. Fue el peor castigo a su egoísmo, vanidad y narcisismo. La llamada de atención fue en otra ciudad, muy lejos de Cajamarca.

WIKIPEDIA: Túpac Amaru no es solamente la historia de la famosa rebelión inca del año 1780. Es la eterna lucha de dos mundos que se combaten, empleando para ello todas las armas a su alcance. Areche, el Visitador español, el último de los conquistadores, puesta toda su inteligencia al servicio de su concepción del mundo, frente al inca Tupac Amaru, hombre sencillo convertido en héroe por su pueblo, y principalmente por sus propios enemigos.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Stutensee, 2012.