Translate
Primer Coloquio Interprovincial de Artistas e Intérpretes de la Región Sierra Central
Hablando de invitaciones, todo este paraje me trajo a la memoria la invitación que me hizo el grupo de Teatro Vivencial de Lima Cuadrada para participar en el Primer Coloquio Interprovincial de Artistas e Intérpretes de la Región Sierra Central, evento que se realizó en un pueblecito desolado escondido en las quebradas incontrastables de los Andes. Hasta ahora me pregunto por qué tuvieron que organizarlo tan lejos, algunos dijeron que era para llevar cultura a los pueblos olvidados y alejados de las grandes ciudades; otros repetían como loritos: "Para promover la descentralización cultural", y otros no sabían qué responder. Pero en ese pueblecito vivían poquísimas personas, los jóvenes hacía tiempo que se las habían picado a las ciudades más cercanas y los más temerarios no pararon hasta llegar a Lima. En el lugar corría un viento frío todo el día, y de noche era una congeladora. Toda una semana torturándonos climáticamente, a los que se la dieron de valientes les dio un soroche de los mil diablos; pero la programación estaba hecha y dale que te dale se hicieron los cursos de capacitación y entrenamiento actoral en el espacio escénico y vacío. Algunos profesores floreaban con argumentos de que estaban impulsando el teatro mortal en el escenario desnudo. Para mí el patio donde daban los talleres era un escenario calato, triste y requetepobre. Al sexto día, a las seis de la tarde en punto, se bajó el telón de los talleres e inmediatamente desfilamos hacia la Plaza de Armas. Como encargado de la parte técnica y escenográfica aproveché el atrio de la Iglesia para improvisar un gran escenario; para eso me habían llevado, para que prepare el escenario del acto teatral, aproveché también, la escasa luz de un par de postes mal parados. El cura se puso como un pichín porque estábamos invadiendo su territorio; el público le replicó que la Iglesia le pertenece al pueblo y a las viñas del Señor; el curita amenazó con excomulgarlos, lo pifiaron y dejó de joder. Las autoridades, los cuatro campesinos que conformaban el público y los participantes del coloquio ya se habían acomodado a como diera lugar en los sardineles, banquitas, piedras, ladrillos o se habían colgado de los escuálidos arbolitos. Cada taller tenía disponible un tiempo limitado para demostrar sus conclusiones de lo que se había aprendido. Habló el Director General del Encuentro durante un par de minutos y - traduciendo el trabalenguas - dijo más o menos esto:
- “El coloquio sólo desea fortalecer, unificar y potenciar el teatro de grupo en el país a través del intercambio permanente para encontrar una línea de búsqueda de carácter exploratorio, que lleve al teatro de grupo al profesionalismo teatral”.
- "Doy por clausurado este Primer Coloquio Interprovincial de Artistas e Intérpretes de la Región Sierra Central y agradezco vuestro apoyo cuantitativo con una aseveración tajante, incontestable y empíricamente demostrable: Insisto en que seguiremos trabajando unidos por la cultura de nuestro país, muchas gracias compatriotas y conciudadanos, hermanos de otros países, gracias".
Tímidos aplausos y se dio comienzo a la maratónica función. Los autodidactas nos sorprendieron con ejercicios llenos de talento e imaginación, apreciamos silenciosamente Mimo I y II; Zancos y Malabares; Danzas, Imágenes Conceptuales y Escuelaidoras, Títeres y Muñecones. Al final, final, nosotros, como fin de fiesta, presentamos la clase maestra, una síntesis abreviaba de nuestra adaptación, en estilo barroco-rococó andino, basado en la versión cinematográfica de Peter Brook “Persecución y asesinato de Jean Paul Marat representado por los pacientes del Hospital de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade”, más conocida como “Marat-Sade”. Obra original del alemán Peter Weiss. Usamos todos los elementos preconcebidos, sabidos y copiados de otros grupos foráneos; giros corporales, vocales e instrumentales; actorales y sensoriales; declamando en diálogos cortos y rápidos o en monólogos, con o sin textos; con gestos mascaroides y expresiones con movimientos Arcósnicos corporales no verbales . Un espectáculo vibrante y brillante que duró treinta minutos exactamente. El público aplaudió de pie todas la virtudes y errores garrafales de los personajes y de los actores.
Al día siguiente, listos para embarcarnos en el bus interprovincial, los Directores Asociados, el señor Director General, el personal artístico (directores, asistentes, actores y actrices); dramaturgos, profesores e intelectuales convocados; todititos peroraban con erudición pasmosa sobre el próximo Coloquio en otra ciudad ... abandonada cuando fueron interrumpidos por un anciano de la localidad.
- Señores Maestros, por qué ningún cuento que ustedes presentaron ha mencionado a nuestros desaparecidos, desaparecidos por el ejército, en complicidad ... el cura del pueblo ... desaparecidos ... el silencio de la iglesia ... nuestras autoridades ... nada ...
- Háganos llegar sus propuestas a nuestras oficinas en Lima o las envía a nuestro correo electrónico; finiquitó el Director.
- Acá no tenemos computadores, ni colegio; sólo la Iglesia, el Municipio y la Comisaria ... el colegio está diez kilometros abajo …
- Nuestro trabajo es antropológico didáctico humanístico, no se preocupe que haremos una denuncia ante las autoridades correspondientes cuando las condiciones se presenten en su momento oportuno de manifestación creadora; pierda cuidado y tenga confianza que trabajaremos en ello, para eso estamos aquí, para apoyar y apoyaremos ni bien lleguemos a nuestras oficinas en la Ciudad Capital.
El anciano se retiró volteando los ojos al cielo como hacen los ciegos, los ilustrados lo habían escuchado como sordos. Peor que en una tragedia griega. ¿Fin?
GLOSARIO (del latín glossarĭum):
Escuelaidoras: Escuelas-hueveadoras (Huevo, del latín ovo, deriva en huevear, hueveando, mintiendo).
Mascaroides: Máscaras con tiroides (del griego thyreoeides o escudo).
Arcósnicos: Arcos- Nicos (Nicos del griego Nike, victorioso. Movimientos victoriosos de Arcos).
Maquillaje negromarrónoscuro
- Mi personaje es el malo, el maldito de la obra, un indio de la sierra.
- ¿Y qué tiene que ver el color con un malo, maldito e indio de la sierra? ¿No entiendo?
- ¡Es un indio serrano maldito, pues!
- Oe, güevón, tú eres de Pomabamba. ¡Y te estás maquillando para interpretar a un serrano! ¡Estás mal compadrito! O sea teatralmente el serrano tira para negromarrónoscuro. Te deseo ... ¡Mucha mierda!! (Mierda; en cristiano actólico: actor-católico; significa Suerte).
- Lo que tú estas haciendo en este momento es joder, no me dejas concentrarme en mi personaje!
- Oe, para no ofender ¡Yo! !El burro por delante! Soy descendiente de serranos de la sierra norte, de Celendín y Chota, “y al chotano ni la mano”; somos tan serranos como nuestros queridos amigos: Malco Oliveros que es de Conchucos; Lucho Ramirez, de Yungay; Edmundo Torres, de Lampa; Víctor Prada, ancashino; Maura Serpa, de Izcuchaca; Juan Arcos, huancavelicano; Carlos Riboty, cajamarquez; Hugo Bonet, Cuscomanta; Delfina Paredes, cusqueña; Don Luis Álvarez fue serrano arequipeño; … Raúl García Zárate, Manuelcha Prado, ayacuchanos; Aurora Colina, de todas las sangres, Cajamarca, Cusco, Surquillo … tú los conoces muy bien ... de dónde maquillaje color marrón oscuro, tú crees que estás en las covoyadas del viejo oeste, donde los buenos eran siempre los blanquitos, bonitos, ojos azules. ¡Idiotón! … ¡pero te deseo mucha mierda!
- ¡Dile al Director, pues!
Me contaron que en las sucesivas funciones el protagonista salía sin maquillaje; bueno, sólo con lo necesario teatralmente hablando. Me alegré, bien por él, bien por mi, bien por todos. Bien por el teatro. Aprendimos mancomunadamente una gran lección .
¡Se cayó solita! (Cuento dramático)
sonrisas por afuera y por adentro ganas de llorar". María Elena Walsh
En la Escuela de Dramaturgia y Escritura Teatral se respiraba un aire de efervescencia política y de reivindicaciones sociales. Fue la época de la autonomía de los talleres teatrales, cada taller era libre y responsable de sus actos. El punto común fue escoger, meticulosamente, la obra idónea para críticar el sistema capitalista burocrático revisionista burgués. Mi taller escogió "Antígona de Sófocles" versión de Bertolt Brecht; tuve la responsabilidad de interpretar a Creonte; hasta el momento me acuerdo alguito del diálogo.
ANTÍGONA: ¿Buscas aún algo más que mi muerte?
CREONTE: Nada más; lo tengo todo.
ANTÍGONA: ¿Qué esperas, pues? La tiranía tiene la ventaja de poder hacer y decir lo que le venga en gana. Tú dices lo que quieres y no quieres que se te conteste.
CREONTE: Este punto de vista es solo tuyo.
ANTÍGONA: No, es de todos: pero ante ti cierran la boca.
El taller B trabajó la adaptación de Augusto Boal sobre "Mujeres de Atenas de Aristófanes". Ahí colaboré como asistente de Dirección. El taller de egresados reestrenó la tragedia "Las Troyanas" de Eurípides. Allí, en las funciones colaboraba como luminotécnico. Era el polifacetico de la Escuela hasta que se me cruzó, mi hada madrina, la profesora de expresión corporal.
- Tardes buenas, querida profesora …
- Justo estaba pensando en tí. ¿Sabes bailar rock?
- ¡Sé bailar mambo, salsa, cha cha chá, tropical andino, flamenco, vals, zamacueca, huayno, rock, twist y lo que me pongan!
- Te voy advirtiendo que son números musicales con coreografías.
Acepté la oferta, la paga era poca pero yo estaba muca. La profe reclutó un grupo de jóvenes de las escuelas de teatro y ballet, además de contar con los bailarines profesionales de la tv. El libreto estaba basado en el texto del Evangelio prohibido de Judas Iscariote a la manera de Jesús Cristo Super Estrella, "Judas Cristo", un refrito con bastante música rock, pasajes de Carmina Burana y otros bailes clásicos roqueados. La figura principal y protagonista era una conocida bataclana con programa propio en la tele, cuyo programa entretenía a la radical y recalcitrante extrema derecha de rancia y prosapia baja alcurnia. Ella hacía de Maria Magdalena, su actuación era para llorar, pero era la del billete, era la irreemplazable.
Un mes de ensayos y un mes de presentaciones. La obra tenía una duración de una hora full baile sin pausa ni respiración. En la escena cumbre de la obra el cuerpo de baile lanzaba por los aires a la diva, yo la recibía bailando y girando sobre mi eje; poniendola en bandeja al primer bailarín que la esperaba con los acordes de El Lago de los Cisnes; minutos más tarde terminaba el espectáculo con el último movimiento con la Sinfonía Nº 9 Op. 125 en re menor, Himno de la Alegría, de Ludwig van Beethoven.
En la última función, todos estábamos trapos, cansados y agotados. Llegó un público de lo más lindo que desde el saqué aplaudió y acompañó con palmas y oles el ritmo y saoco de los artístas. Todos los muchachos se exigían el doble, llegó mi escena y cuando lanzaron por los aires a la diva no tuvieron la fuerza suficiente para mandarla hasta donde yo acostumbraba esperarla. La dueña del circo cayó de espalda con un ligero golpe en la nuca, rebotó en la tarima y yo sobre el pucho con un fuerte envión la levanté, giré con ella y bailé disimulando la desgracia, aunque la dama no sabía donde estaba ni que hacia en mis brazos. Soplándole el rostro se la pasé al primer bailarín y este me agradeció con una lisurota de la gran pepa, cargó a la diva y la sostuvo fuertemente y se dedicó a girar y bailó el Danubio Azul, sin vals, sin azul y sin danubio. Terminó el espéctaculo y cuando el público se retiró el productor y esposo de la diva se me fue encima; timidamente con una precisa llave aikido lo saqué del piso y con un respetuoso golpe de karate le dí su estate quieto. Suerte que entendió a la primera y se tranquilizó. La diva me puso tarjeta roja y me la juró que me iba a ser la vida imposible para que no trabaje en ningún espectáculo de la capital ni en las ciudades principales, menos en los canales de televisión.
Al día siguiente fuí el actor más famoso del país, mi foto, las críticas, los comentarios de espectáculos y cultura sólo hablaban de mi. En la Escuela Dramática me dijeron que yo era un ave de mal agüero, que había recibido los rayos de la sabiduría de los dioses del teatro por ir contra los preceptos de Harold Pinter; Bertolt Brecht; Dario Fo; Federico García Lorca; Henrik Ibsen; los nuevos Maestros del teatro dialéctico, moderno y contemporáneo del último siglo.
Levanté los hombros y me prometí no aceptar nunca más, otro bodrio igual; pero con el transcurrir del tiempo no he cumplido con mi palabra. De vez en cuando he participado en cada bazofia de telenovela!
Como la ironía es privilegio de las mentes malvadas ... pensé.
- "Mejor que hablen de uno, aunque sea mal".
Comentario: El cuentito me hace recordar cuando yo era jovencito y bailaba bonito; era agilito, y también bailé Rock and Roll con famosos en la televisión. (León De Pauleit).
Escenario empetrolado
Después del suculento papeo, caminamos por la Plaza de Armas y paseamos por algunas avenidas. Regresamos al teatro repitiendo nuestros textos. Subimos al escenario y nos dimos con una sorpresota. Habían trapeado el escenario con petróleo, nos miramos incrédulos, yo grité al cielo.
- ¿Quién michi a trapeado el escenario con petróleo?
De la caseta de donde pasan los rollos de las películas, salió una vocecita feliz.
- Yo señor, buenas tardes, Don Vidal me pidió que limpiara el escenario porque lo iban a utilizar ahora en la tarde.
- ¿Pero con petróleo? ¡No! ¡Eso no se hace! Con petróleo no …
- ¿Y con qué lo iba a limpiar? Yo no soy brujo para saber como limpian ustedes, acá limpiamos con petróleo ... y sí no limpio me botan del trabajo.
El protagonista, la estrella, el super star, dio su opinión.
- Con un poco de cuidado no hay problema. Hay que agradecer la buena voluntad, en otros sitios nadie se preocupa de nada y todo es un basural. ¡Gracias señor! ¡Muy amable!
- Otro día no me des la contra delante de extraños, vas a terminar flagelado como tu personaje, te voy a meter los cuarenta latigazos sin compasión, ¡Idiotón!
Llegó la hora acordada y como bandadas de aves de rapiña llegaron los alumnos de los colegios nacionales; varones y mujeres; levantaron todo el polvo de la platea, gritaron de la A hasta la Zeta innumerables lisurotas; tercer campanazo; apagamos las luces y empezó el espectáculo. Increiblemente, increible, silencio total como para no creerlo, los jóvenes estaban atentos, ningún cuchicheo, y nosotros que habíamos pensado lo peor; los jovencitos super atentos y concentrados tenían unos papelitos entre sus manos y tomaban notas; ahí estaba el truco para tenerlo ocupados. Todo marchaba excelente, sólo faltaba la entrada triunfal del protagonista; fanfarrea, aplausos, éxtasis; la estrella entra a paso ligero como Super Star y cuando quiso detenerse en el centro del escenario como estaba marcado, se siguió de largo con su expresión musical, se metió una resbalosa con filigranas, cayendo de potosí, deslizándose directamente hacia el proscenio y llevándose de encuentro las candilejas y terminando con un doble salto mortal sin red al vacio foro; sacándose espectacularmente la madre; todos los actores hicímos doble concentración para no matarnos de la risa delante del respetable público, algunos nos fuímos a los bastidores y bambalinas, otros se quedaron dando la espalda en los laterales, nos reímos, carcajemos a lo mudo; el Super Star no podía salir del foro. El actorazo estaba bien magullado, super chancado, pero la función debía continuar y continuó. Los estudiantes gritaban que repitieran la escena, bulla general, seguimos actuando, con señas nos pusimos de acuerdo y le metimos tijera a la función, terminamos una hora antes del final y mucho antes de la salida escolar.
"Computare"
La obra "Computare" se estrenó con la aceptación de la crítica local y público en general. Tuvo un éxito sorprendente gracias a la trama y contenido irónico de los temas candentes socio-político-económico de la realidad nacional; y por la gran interpretación de sus integrantes. La excelente actriz mantenía en vilo al espectador, y los dos actores se desenvolvían de las mil maravillas. Ellos oficiaban de acólitos de la gran sacerdotisa teatral. Con un escenario inusual; un pasadizo de un metro de ancho por diez de largo, a los extremos: un rústico sillón y al otro lado una gran caja de madera de pino para embalaje aéreo con sus sellos de aduana, espacio donde la diva demostraba su talento de prima donna; canto, baile, drama, malabares, magia, ilusionismo y prestigitación. En una de las funciones de gala, el director invitó a colegas y críticos internacionales. La obra empezó brillante y transcurría minuto a minuto en su mejor apoteósico nivel, era lo normal; entonces ocurrió lo inesperado, la dama en un simple giro perdió el equilibrio y se fue al fondo de la gran caja, pero ella muy profesional, siguió recitando sus textos como sí nada hubiera pasado, y salió del fondo cantando la bella canción "Lili Marlene".
Al final entre las felicitaciones y aplausos y más aplausos, una pregunta suelta de uno de los invitados:
- ¿Esa caída fue de casualidad, premeditada o ensayada?
- ¡Ensayada mi querido Alfonso Alat! ¡Acá nada se hace de casualidad, serendipia o chiripa, tú bien sabes que todo tiene un por qué escénico! y ¡Muchas gracias por tu pregunta!
Cantar como las aves libres
- Yo no entiendo a los sabios, te ofrezco una labor en mi palacio y dudas en contestar. Comentó el soberano.
El aprendiz dudaba, dirigió la mirada a la hermosa jaula de oro, adornada de perlas y rubíes, miró a los ojos de la hermosa ave en cautiverio buscando una respuesta.
- ¿Te gusta? Preguntó el soberano.
- Es muy bella. Es una lástima ...; contestó a medias el novel chamán.
- ¡Canta!; ordenó el soberano y la avecilla cantó: “Soy feliz ... feliz, feliz, feliz”.
De los jardines del palacio, el aprendiz escuchó un coro de aves libres entonando un verso.
- “¡Somos li-bres, seá-moslo siempre, y antes nie-gue sus luces el sol, que faltemos al voto solemne que la patria al Eterno elevó, ... !”.
- ¿Lástima qué? Retomó la pregunta el soberano.
- Lástima ... lástima que ... yo no tengo buen oído musical; contestó el aprendiz.
Agradeciendo al soberano la invitación, regresó a su aldea, tomó su arpa y se puso a cantar como las aves libres.
Teatro La Cabaña: Los dominios de Dionisio
Por fin había llegado el día del estreno, los ensayos habían sido tediosos y conflictivos; después de tres meses interrumpidos salpicados de problemas existencialistas nos encontrábamos con algunas horas de tranquilidad, armonia y paz. Llegué puntual a "La Cabaña", a la hora programada; ingresé feliz de la vida, silbando y tarareando a todo pulmón el estribillo "La Balada de Macki Navaja"; un segundo antes de entrar a mi camarín el director bruscamente me reprende por tanta osadía y desvergüenza.
- ¡Carijooo, chiflar en el teatro trae mala suerte!
- ¡Macki Navaja es teatro!
- ¡Silbar trae mala suerte! ¡No sea patoso!
- A chichi, no sabía ... "Si el diablo tiene cuernos, la serpiente cascabel, Mackie tiene una navaja, pero nadie la puede ver. Jamás deja rastro en un crimen, es astuto como el chacal, con sus guantes Mackie Navaja, borra huellas, sus huellas de rufián, ...".
Canté bajito para hacer las pases y me apresté a entrar a mi camarín, en eso, escuché la réplica de la primerísima primera dama del teatro nacional.
- Eso de mala suerte es una tontería. Tenemos que desterrar las cábalas y superticiones del Averno. ¡Creo en Jesucristo Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Su Único Hijo Nuestro Señor! ¡Cristo Jesús, Omnipotente y Todopodero nos cuida con Amor! ¡Con Amor derrama sobre nosotros el don de la Sabiduría, ven Espíritu Santo eterno Amor! ¡Por amor soy de tí y seré toda la vida, mientras viva, por amor, por amor, por amor! ¡Tenemos de una vez por todas echar esos blasfemos mitos y leyendas a la Santa Hoguera Inquisidora! ¡Yo rezo, Josemaría me protege ... y rezo por ustedes, colonia de pecadores!
- ¡Estámos en los dominios de Dionisio y él nos protege! ¡Vale!
- ¡Pamplinas! ¡Estamos en el siglo XXI, primer siglo del tercer milenio!
El director me miró como profesor bueno y condescendientemente, me palmeó el hombro, suavemente me dijo:
- ¡Por favor, no vuelvas a silbar! ¿Vale?
Contesté afirmativamente sin decir una sola palabra. Entramos a nuestros camarines y sonó el primer timbre. La primerísima primera actriz hizo lentamente mutis hacia su camarín, cerró la puerta y se escuchó un rosario de mortificaciones, en latín. Los nervios nos salían por los poros; un actor se preocupaba de su peinado. Otro actor tenía cara de tener la horca en el cuello. Nos dijimos, mierda, sin la Diva. La primerísima primera actriz pide por favor unos minutos más de alargue antes de tocar el tercer timbre. No encuentra sus lentes de contacto. El público exige puntualidad y los técnicos seguidores de Baco, y de la sangría, deciden no esperar más. Se persignan, hacen una señal y mandan el tercer timbre. Se apagan las luces, los actores toman sus posesiones. Se escucha la respiración quebrada de uno de ellos. Luces y acción. Con una lluvia de aplausos empieza la función. A lo lejos se escucha la incomparable voz de la protagonista, de la primera actriz, segundos de expectación, aparece la diva, aplausos de todos los rincones del teatro que se viene abajo por la euforia de la platea; la divina tomó impulso y gallardamente se dirije al centro del escenario para dar inicio a su primer y magistral soliloquio épico; tropieza en la nada, trastavilló y voló por los aires su reluciente dentadura postiza, rebotando y se deslizó unos metros hasta la siguiente bambalina ante la mirada atónita de los presentes y público que no se perdió ningún detalle. Gran carcajada general. El director mandó apagar las luces para empezar de nuevo, sin antes decir:
- "Rezarás a tu Dios y a tu santón; pero el Teatro es del dominio absoluto de Dionisio, nuestro dios y protector, del arte y del buen vino" "¡Pardiez!".
Tres minutos de pausa y Dionisio nos protegió, palabra de Dios.
El Mirador de Lamas
Me encontraba en la Región Norte de la Ceja de Selva, parado en una esquina mirando para adelante, para atrás, todos los establecimientos cerrados, todas las calles vacías de gente están. Desde que amaneció me pareció un viernes trece, extremadamente dificil y agitado. No había movilidad, ni bus interprovincial en la Ciudad de Pedro Ruiz Gallo del Departamento de Amazonas. Tenía que esperar hasta medio día y yo debía estar a medio día en la ciudad de "Santa Cruz de los Motilones de Tarapoto". Gracias a Dios que conseguí un taxi colectivo que nos salvo, a mi y a los otros perdidos como yo; el asunto es que llegué unos minutos tarde; noventa minutos exactamente; me comuniqué por celular con el Profesor y nos pusimos de acuerdo de encontrarnos en la puerta del Auditorio del Instituto Nacional. Llegué tarde nuevamente, el maestro músico y el maestro teatrista me esperaban muy preocupados. Un saludos de médico y ensayamos ininterrumpidamente dos horas. Después acomodé el escenario y salí a tomar aire y de paso me tomé una sopita wantán especial. Regresé al teatro-auditorio, armé los cachivaches, me cambié de ropero; el vestuario, demasiado grueso para los grados de calor que envolvía el ambiente. Como siempre, repasé mi texto; me advirtieron que faltaban cinco minutos para empezar la función. "Cuando quieran" fue mi lacónica respuesta. Una persignada y listo. Tomo mi posición en el centro del escenario, prenden la iluminación del proscenio; el maestro músico inicia los acordes de la partitura excelentemente majestuoso, magistral, como en las jaranas de los dioses del Olimpo, un solo de guitarra al mejor estilo norteño; una ligera pausa y yo empiezo con mi ritual escénico con la obra del tragicomico Luis Castañeda Alcalde "La verborrea y triquiñuelas del mudo ladronazo". Se siguen prendiendo las candilejas y las diablas del escenario; el profesor teatrista cajamarquez se transforma en el mago de las luces, y se bate en un duelo aparte con todos los efectos luminotécnicos a su alcance, además, hace las veces de apuntador y también cantante, haciendo la segunda voz en los cánticos cantineros victorianos al mejor estilo de Iván Cruz. Por mi parte todos mis movimientos fueron friamente calculados, adquiridos en los últimos cuarenta años de continua labor; poesía, narración épica, acercamiento, distanciamiento didácticamente magisteriales; rematé el espectáculo haciendo un homenaje a mi maestro, el gran Anthony Quinn, danzando el famoso Sirtáki de Zorba el griego. Terminé hecho una sopa, sudé hasta la última gota gorda. Por mi madrecita que me ilumina y siempre la tengo presente que no miento, esta vez es la purita verdad, verdadera de veracidad. La función salió espectacularmente apoteosica. Los reporteros gráficos se empujaban por tener la primicia. Aplausos, lágrimas, flores, coronas de rojos claveles; la pasada de sombrero reglamentario y me despedí del público de la cariñosa "Ciudad de las Palmeras". El maestro teatrísta y director del Grupo Hormiga me embarcó en un taxi con rumbo a Lamas.
Llegué a medianoche al Hotel, me habían reservado un cuarto con una hermosa vista panorámica. Me encontré instalado en un hermoso rinconcito cerca del cielo. Desperté muy temprano, los cantos de las aves y la luz solar me pasaron la voz como ángeles tropicales. Tomé conciencia del lugar, Alojamiento Los Girasoles, Pizzería Titi, el barrio Ankoallo, El Mirador de la Cruz; sí hubiera visto un manzano creía que estaba hospedado en el paraiso terrenal. Descansé a piernas sueltas, en hamacas o mecedoras. Antes de las doce del meridiano, llegaron jóvenes del Instituto y algunos integrantes de grupos de danza y teatro; hablamos de la obra, de la profesión, del debe y haber; del Sindicato; algunas fotos y fotitos con celulares, autógrafos y fin de la entrevista.
Llegó la hora del almuerzo, mudé de ropa, me vestí a lo Tarzán; mirando el hermoso jardín del Edén empecé a degustar la especialidad de la casa con su caracteristico buen sabor de la buena comida alemana de Baden; una hermosa pierna de jamón ahumado acompañado con nata agria, peras cocidas y mermelada. Justo en pleno festín, ensimismado en la delicatessen del manjar, tocaron, tímidamente, la puerta del apartamento; pregunto que desean, no oigo respuesta, me dirijo hacia la puerta y veo dos jovencitos, una parejita, cada uno cargando un maletín profesional de videocámara y de cámaras fotográficas con accesorios, lentes y micas. Me piden mil disculpas por la impertinencia y me explican que necesitan con carácter de urgencia tomar varias fotos para una revista de habla hispana. Les pido que esperen un momentito, que todo tiene solución, ¡Qué no cunda el pánico!; me vuelvo a poner el chacha de faena, me acicalo bonito, bien peinadito y los dejo pasar al cuarto. Los dos jovencitos muy simpáticos me hablan del hermoso día mientras arman sus máquinas y trípodes. Yo, modestamente, tomo asiento, dándole la espalda al gran manto nativo, y con el rabillo del ojo me miro en el espejo para percatarme que todo está en su sitio. El jovencito de la cámara fotográfica me sonrie y le pregunta a su colega:
- ¿Lista?
- ¡Lista!; contestó la camarógrafo.
Yo sonreí lo más natural posible, aguantando la respiración y sumiendo la barriga; mentalmente dije "wiskytiwisky", siempre sonriendo. Los dos jóvenes me observan, me sonrien, y atraviezan el cuarto con sus instrumentos, abren completamente las dos hojas de la gran ventana y comenzaron a filmar y fotografiar el barrio nativo Wayku y el divino paisaje desde El Mirador de la Cruz de Lamas.
* Lamas, conocida como la 'Capital Folklórica de la Amazonía'. Antonio Raymondi la llamó "Ciudad de los tres pisos naturales".