PRESENTACIÓN “DE CHORRILLOS… ” DE NDLEÓN – XV ENCUENTRO ESCRITORES - PUCALLPA – OCT 2016

Presentación del libro de narrativa de “De Chorrillos hasta las Playas de Río” de Nicolás Daniel León Cadenillas en el “XV Encuentro Internacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo” “Homenaje Oswaldo Reynoso – Miguel Gutiérrez”. Pucallpa – Ucayali. 
Del 27 al 29 de octubre de 2016.






Señores profesores, directivos, administrativos, alumnos de esta prestigiosa Universidad Nacional de Ucayali, reciban mis calurosos saludos; principalmente mis respetos a los integrantes de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales. Señores escritores y poetas, amigos y colegas del Gremio de Escritores del Perú. Público en general… Buenos días.

La presentación de esta narrativa “DE CHORRILLOS HASTA LAS PLAYAS DE RÍO”… trataré de hacerlo en diez minutos exactos como rige el reglamento. El libro tiene las características de formato A5,  con 75 páginas de papel marfileño distribuidas a modo de capítulos con la denominación de países. Tiene el prólogo del escritor Bruno Buendía Sialer y se imprimió en los talleres gráficos del Grupo Editorial Arteidea.





La obra está escrita en prosa y en primera persona, pertenece a la especie literaria de Testimonio. El desarrollo del trabajo tiene que ver con el periplo que le tocó vivir al protagonista a modo de crónica donde se manifiesta el espíritu aventurero, propio de una persona joven que va descubriendo y aprendiendo como consecuencia de su propia experiencia. Se inicia con la despedida al hacer alarde del viaje a otros países. Aunque visitar los países de América del Sur en la década de los setenta era bien difícil porque esta parte del mundo estaba viviendo las nefastas dictaduras militares en pleno operativo de represión contra la izquierda denominado “Plan Cóndor”. El autor emulando al Che Guevara tuvo la buena idea de tomar nota a modo de crónica lo que veía, percibía  y naturalmente formaba parte de una legión convulsionada en unas más que otras. Viaja de Perú a Bolivia, Paraguay, Argentina y Chile para retornar a su querida patria.

El protagonista ni bien salió de su barrio sufre por primera vez los estragos de la vida, las inclemencias del clima, la falta de dinero, sufre hambre, sed, del frío voraz y calor extremo, abrazador. Como joven, buenmozo, pintón, trotamundo, juerguero, marimbero, bebedor empedernido e irresponsable forni… esa palabra la dejamos para la imaginación… tiene que lidiar constantemente con las terribles tentaciones carnales y espirituosas, y así va ganando experiencia como todo buen mochilero bajo el lema:

-¡Llegar al destino sin trabajar! 
- ¡No trabajar ni en defensa propia!

Cito un pasaje:

- Como no hay bien que dure cien años, alistamos mochilas, nos tomamos la última foto con la vista del volcán Misti y proseguimos viaje. Agarramos el tren con destino a Juliaca, el viaje duró de seis de la tarde hasta las seis de la mañana, llegamos como pingüinos, no sentíamos las piernas, menos los pies, ni hablar de los zapatos. Estábamos congelados, con veinte grados menos cero, sobre 3,830 msnm. Nos descongelamos tomando unos vasos calientes de emoliente pitiado… En La Paz el frio era peor que en Juliaca.

- En Bolivia viajamos en el  famoso Tren de la Muerte de Santa Cruz de la Sierra a la Estación Ferroviaria de Corumbá en Brasil.

- El Tren de la Muerte de Santa Cruz para nosotros fue la única alternativa de transporte, las condiciones de viaje fueron algo incomodas con hacinamiento, asaltos, broncas, sudor, olor a pezuñas y sobacos. Muchas horas de viaje con improvisados ambulantes al paso en cada paradero. Cada uno viajaba donde le daba la gana. En el techo, estribos, pasadizos, debajo de los asientos. El tren de la muerte era famoso por sus malos augurios, desgracias, infortunios, accidentes y muertes. Al final el viaje tuvo su encanto de gente.

- En Brasil, en la ciudad fronteriza de Corumbá, ciudad asentada en el pantanal, para pasar las horas de la noche, nos metimos a un Salón de Billar. Jugamos con apuestas, chelas, cigarros, al final, los brasileiros nos invitaron aguardiente y comida típica de la zona. El local cerró sus puertas y nosotros nos fuimos a dormir encima de un vagón de carga lleno de costalillos de estiércol. Dormimos calentitos.

- En el tren brasileño el trayecto por el Mato Grosso hacía Sao Paulo nos consumió una terrible humedad y un intenso calor. Nosotros soportamos estoicamente más horas por fallas mecánicas. El tren estaba lleno de mochileros asiáticos, europeos, latinoamericanos, dos peruanos y bolivianos. Todos aportaron sus excentricidades y locuras. En el tren, algunos señores fumaban dentro de los vagones unos cohetones preparados por ellos mismos, y afuera, en los estribos, los jóvenes fumábamos la rica y digestiva y aperitiva marihuana, marimba colombiana de la buena moño rojo, anti estresante y relajante. Después de todo y toda la tortura, vimos paisajes inolvidables.

El protagonista conforme avanzaba en el viaje cada día era peor… pero siempre se la agenciaba para tener una cajetilla de cigarrillos y una botella de ron. Atraviesa todo Mato Grozo, llega a San Pablo, Belo Horizonte, Ouro Preto, Río de Janeiro, Curitiva, las Cataratas de Iguazú. Entra a Argentina y las tropas de gendarmes descaradamente desvalijaban a todos los que ingresaban a turistear, es ahí donde el autor del libro pierde su diario de viaje que era lo más preciado que tenía y donde había anotado al detalle muchos hechos, llevándose con ello su gran sueño de pasar a la inmortalidad de haberse publicado posteriormente. Después de cruzar todo el norte argentino llega a la estación ferroviaria Tolar Grande del Departamento Los Andes de la Provincia de Salta donde muestra sus dotes de barrio popular. Cito:

- En Tolar Grande nos quedamos varados, la policía chilena no nos dió el pase por falta de dólares, no reconocieron la tarifa de estudiantes, nos dijeron mil razones y nos bajaron del tren. Preguntamos cuando venía el siguiente tren. Un tren por semana fue la respuesta seca.

- Los gendarmes argentinos nos pidieron que bajáramos a la Estación. -Está prohibido caminar fuera del campamento- nos dijeron. El soldado jefe argentino se apiadó de nosotros y nos consiguió un cuarto en el campamento militar. A las seis de la mañana sonó el corneta y saltamos de los colchones. Colaboramos cortando leña con hacha. El hacha estaba hecha hielo de congelada y pesaba como un vagón de tren. Después del desayuno nos trasladaron a los cuartos del dispensario rural de la Estación como alojamiento. Todo el día hacía frío en Tolar Grande y en la noche era una congeladora industrial. En una de las salidas, vimos movimiento en la pampa, nos acercamos cautelosamente. Once jóvenes, entre veinte y treinta años de edad, estaban apostando unos vinos y asados. A un equipo le faltaba un jugador. Nos miraron de pies a cabeza.

  - ¿Che, sabés jugar a la pelota? - preguntó el capitán del equipo blanco.
- ¡Soy peruano pibe ¡Ya te olvidaste de la eliminatoria de Mexico 70!
- ¡Che, no jodás! Contestá! ¿Qué jugás?
- ¡Defensa! - grité super confiado. Empezó el partido y por mi lado fueron los ataques, yo me encontraba oxidado. Cinco minutos de juego y ya perdíamos tres cero por mi culpa. Mi marcador pasaba como perico por su casa. Hasta mis compañeros de equipo se reían de mí torpeza. Las piernas las tenía anquilosada y entumecidas por el frío. Nuevamente el macho se me vino encima con pelota pegada a los chimpunes, le puse la pata recontrafuerte como Roberto Perfumo, un jalón como Chito la Torre, una quimba como el Cholo Sotil, un pase como Roberto Challe, y un golazo como Perico León. Me ahogué en la celebración de mi gol. Quería que acabe el partido, pedí cambio, me mandaron a la mierda. Seguí jugando como Daniel frente a los leones. En el segundo tiempo demostré mis dotes y condiciones innatas de armador. En Minas Gerais aprendí algunos trucos de campeones. Terminamos empates.

 - Mañana la revancha.
- Yo no puedo mañana - dije con voz tétrica lazarística.
- Si ustedes no hacen nada. La próxima semana recien se pueden ir.
- Mañana es mi velorio. No puedo más - ríeron todos. Pusieron leña al fuego de la parrilla, sacaron de una caja de cartón unos enormes churrascazos. Abrieron los vinos mercenarios La Riojana, vino malo, tipo lija, pero efectivo para la digestión. Los peruanos nos pegamos un atracón de padre y muy señor mío. Quedamos bien curados con la bendita sangre del Señor. Con el trencito bajamos a Salta para recursearnos un sencillo más. Salí a las calles a chambear, a las plazas a manguear, laboré en la Plaza de Armas haciendo Teatro de la calle, Mimo y Pantomima, pedí limosna, limpié carros; me aburrí y seguí la ruta hasta Lima - Perú.





Y esto es todo por hoy, el libro está en el Hall de este gran Auditorio en la Sección Exposición Venta a precio popular: Diez Nuevos soles. Por favor compren, necesito vender mínimo diez libros para regresar a mi casa, a Lima – Perú. Gracias.

Nicolás Daniel León Cadenillas.
Pucallpa, viernes 28 de octubre de 2016.

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