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REDADA EN EL PARQUE PANAMERICANA DE LA VIKY de NDLeón

REDADA EN EL PARQUE UNIÓN PANAMERICANA DE LA URBANIZACIÓN BALCONCILLO 3RA ZONA  DISTRITO LA VICTORIA

Para Julio Ramón. Mi querido primo Pequi.



REDADA EN EL PARQUE UNIÓN PANAMERICANA DE LA URBANIZACIÓN BALCONCILLO 3RA ZONA  DISTRITO LA VICTORIA

El super agente secreto XXL, extra large, cumpliendo sus labores de rutina como infiltrado en una clandestina colchonería de Aldana urbanización Santo Domingo, comprobó que utilizaban mercaderías adulteradas a base de alcoholes etílicos de baja calidad, droguerías y porquerías; encontró productos nocivos para la salud y el medio ambiente en paquetes, paquetitos con rótulos para el destinatario de turno: Luis, Hugo y Paco. Junto con licores listos para la distribución y cobranza. Tres días ininterrumpidos como agente encubierto en la mata de la mafia se reportó a su colega el Teniente Bigote y éste a su vez al Capitán Basura, y todo el chismoseo llegó a los oídos del corresponsal de guerra Mister Balán que se encontraba en la frontera de La Pólvora con Parínacochas con destino al humeante y nebuloso Paseo Boulevard Palermo para terminar su recorrido en el Parque Unión Panamericana. Este haciendo una temible operación de recontraespionaje logró que el plan abortara sin que los altos mandos dijeran nada, ni movieran un dedo, ni la tos; a los jefes les importaba un comino toda la labor del agente secreto. Primero pensaban en sus recursos y coimas, dejando para lo último los deberes sagrados de la institución.
¡Acá XXL, reportándose!
¿Ya, qué pasa?
¡Toy reportándome!
¿Quien eres?
¡XXL!
Espera voy a ver la lista de las claves. No’stá, dame tu nombre que yo lo anoto y le digo al Jefe que has llamado ¿Cómo te llamas?
Lyí Gha.
¿Cómo?
¡Gordon Lyí Gha! ... en encubierta soy XXL, MemoRon!
¡Ya! Qué le digo al jefe?
¡Qué tiene que actuar ahorita! ¡Cambio y fuera, güevón!
A los días se realizó una redada en los suburbios del barrunto buscando a los culpables, no encontraron a nadie; según el jefe de dicha división se realizaron los procedimientos adecuados y conforme a la Ley; y todo quedó en el olvido.
Como se acercaba el 30 de agosto, Fiesta de Santa Rosa de Lima, Patrona de Policía Nacional del Perú, los uniformados se pusieron las pilas y querían organizar sus polladas, tombolas, rifas y bailes folklóricos con la colaboración de los vecinos. Sin que les cueste de la suya, como siempre; los vecinos tenían que pagar los platos rotos, comprando los boletos, tarjetas, etc, a los señores de la ley.
El Presidente de la Junta Vecinal Comunal del Sector V de nuestra localidad, el ingeniero pelado comodín disfrazado, cuando fue a palabrear al Mayor Comisario para que se haga presente en la reunión comunal de inquilinos y propietarios, organizada por su directiva; pidió al Jefe que lo ayude a engatusar a los vecinos y le caía su parte. Era muy importante que acepten las compras fraudulentas realizadas en el centro comercial electrónico de jirón Paruro, los artículos parecían nuevos pero en realidad eran de segunda reparaditos en carretilla y pintados en el suelazo: Un par de alarmas, dos docenas de silbatos infantiles y bolsitas de pica-pica; artículos sobregirados en valor con facturas bamba del jirón Azángaro; el representante de la Ley y el Orden, muy acomedido y muy serio, preguntó al pelado:
¿A todo esto, cuánto hay para mi?
Una botella de whisky importado cigarrillos de marca, extranjeros, por el momento.
¿Eso es todo? ¡Oiga! ¡A la policía se la respeta!
Mi Mayor después se verá con la colaboración de los asistentes.
¡Repita la fecha, hora y lugar de la actividad para anotarlo en mi agenda!
La realización del simulacro de asalto y robo con la efectiva intervención de las fuerzas del orden , la inauguración de las alarmas para los casos de emergencias, la sopladera de los silbatos como arma de comunicación para intimidar y ahuyentar a los malhechores y para terminar, terminamos el programa con el brindis de honor con todos los presentes; será el 28 de Agosto a las veinte horas, ocho de la noche pe eme en el Parque Unión Panamericana cruce con la Avenida De las Américas en las canchitas de fulbito y centro de esparcimiento.
¡Cuente con nuestra Participación Ciudadana, ahí estaremos puntualmente haciendo respetar nuestro lema: «El Honor es su Divisa».
Cuentan los capos de la mafia que en el Parque Unión Panamericana se realizó la reunión del Sector Comunal con la asistencia de doce directivos y vecinos de la localidad. La reunión tenía por finalidad mejorar el control insuficiente sobre las ventas de insumos y aditivos; sandwiches y anticuchos; licores y emolientes, pan con relleno y caldo de gallina. Nada de perversión. El más más de la Comisaría, llegó vestido de civil para pasar piola y pasearse por el barrio sin hacer roche y poder chinear; cuando los noctámbulos lo ubicaron quien era, le tomaron fotos digitalescerebrales, gigantografías de pies a cabeza. El Jefe tomó la palabra a nombre de la PNP e impresionó a los presentes cuando manifestó:
«La Participación Ciudadana es la piedra angular en la lucha contra la corrupción. Juntos tenemos que desmitificar y erradicar lo negativo de la PNP, el lema de la PNP es: Vida que protege tu vida y no al cholo le meto palo y al blanco le cobro coíma o el policía es bien macho y no tiene miedo o el que me da la contra va preso, si no te matriculas te siembro y te jodo. Yo soy un policía operativo y conozco como piensa el policía. Juntos tenemos que promover la figura del policía comunitario, estrechamente vinculada al ciudadano, para que goce de un alto grado de aceptación y confianza ciudadana, que mantenga la naturaleza civil de su función, con una estructura jerarquizada que asegure su disciplina y el oportuno cumplimiento de las normas operativas».
Los mirones, sapos y público en general aplaudieron, muy sorprendidos, pero en el fondo todos pensaban que hablando no iban a solucionar nada, siempre lo mismo, bla, bla, bla, promesas, palabreo, mecida y lo mismo. Gran hueveo al populorum.
¿A qué hora es el simulacro con sirenas, silbatos y toda esa cojudez?
¡Por favor! ¡Respeta a las autoridades y a las damas!
¡Esas tías de jóvenes han sido jugadorazas profesionales! ¡Pendejas! ¡Son de la promoción de mi papá, mi papá las conoce como han jugado su pelota! ¡Han sido bravas!
¡Por favor te puedes callar la boca!
¿A qué hora empieza la función? ¿Qué es, una parodia o una chistosada?
¡Dentro de quince minutos va a empezar el simulacro! ¡Pasa la voz por favor!
Y mientras la autoridad pregunta, dime carita sucia si es cierto lo que dices de las señoras y cesa de gritar; el Sargento recibe una carta por lo bajo con un sencillo, la gente acalorada por la tardanza de la maniobra. El más más tomando una copa de vino entre los dedos, vino tinto para la sed, escuchó y todos escucharon el ruido de un motor acelerado, el auto pasa delante de la tribuna, raspando al público presente, a toda prisa, el chofer pisaba fierro a fondo.
¿Quién mierda a dado autorización para empezar el simulacro? bramó el Jefe.
¡Yo no sé señor!
¡Llama a Quétzon Gilpa!
El sargento está en la otra esquina con sus amigos de barrio.
¡Llámelo urgente! ¡Quién mierda a dado la orden, carajo!
Ni bien había terminado de decir sus lisurotas el Mayor de la tombería; atrás venía un cincuentón, jaleando, sudando, desmayándose, corriendo hasta las güevas, llorando, gritando con todo lo que le daba sus pulmones:
¡Rateros! ¡Mi autoooo! ¡Me han robado mi autooo! ¡Ayuda por favor! ¡Un carro, un patrullero para seguirlos! ¡Por amor de Dios! ¡Conchasumaaaare¡ ¡Policiiiaas! ¡Policia! ¡Socooorro!
El público y los mismos policias aplaudían la desgarradora interpretación del gentil hombre. Dramáticamente parecía real 
qué tal actuación del sujeto pensaron todos los presentes. El Jefe se levantó de su asiento y aplaudió con fuerza. Dando ánimos al señor «actor».
¡Esa es la Policia Nacional del Perú! ¡Sí, señores! ¡La PNP! ¡Al servicio de la Comunidad! ¡Juntas Vecinales y Participación Ciudadana! ¡Juntos para erradicar la delincuencia y corrupción en la Urbanización Balconcillo de La Victoria!
El asaltado mirando al Jefe desde la pista se acercó lentamente jadeando a la mesa; se acercó tambien el Técnico que tenía que apoyar en el patrullero el simulacro, haciendo la pregunta de rigor a la víctima.
¿Por dónde ha ido el carro, en qué esquina se ha cuadrado para hacer nuestra parte y seguir con el simulacro?
¡Qué simulacro, ni qué simulacro, güevón! ¡Es mi carro y me lo han robado de verdad! ¡Tú y tú simulacro de mierda se van a la putaquelosparió! ¡Estoy gritando, carajo! ¡Toy llorando! ¡Y ustedes que me aplauden! ¡Sarta de imbéeciles! ¡Qué policia Dios Mio! ¡En el Perú sólo ocurre esta cagada!
En ese momento pasa otro carro tocando la bocina, no tan veloz a media marcha, la gente mira y el chofer sacando la cara por la ventana, sonriendo, grita:
¡Me estoy robando el auto! ¡Jo, jo, jo! ¡Qué fácil!
El tombo preguntón corre al Patrullero Simulador; prenden el patuto y la sirena; aceleran, del auto sale una gran bocanada de humo, parecía un tren a carbón y empieza a avanzar en la dirección del auto robado a dos cuadras el patrullero se planta y corriendo nuevamente el mismo policia se acerca a la tribuna y le dice a su Mayor.
¡Jefe! ¡Nos quedamos sin gasolina! ¡ Hay que esperar un ratito!
Los policias del patrullero y el ratero del auto robado del simulacro empujan el vehículo hasta el grifo más cercano, haciendo chancha y pidiendo una colaboración con alguito al administrador del servicio de gasolinería. Después de una larga pausa regresaron al lugar de los hechos de la ficción, llevaban al ladrón enmarrocado y éste pidiendo perdón que ya no lo iba a volver hacer. El público se cagaba de risa. Era bastante chistosa la parodía.
Alguien dio la señal y sonaron el par de alarmas por unos minutos, las tías de la Directiva sacaron sus pitos y silbatos y empezaron a silbar todas cojudazas; regalando unos pititos de fiestas infantiles y bolsitas de pica
pica.
Para terminar, a todos los asistentes, inclusive a los señores murciélagos, a los señores de la noche, a los ahumadores, sahumeriodores, inciensodores, transformes y RoboCops, les alcanzaron su copita de plástico servida de una lija barata para realizar el brindis. 
—Mejor es el vinagre de mi casa dijeron los tíos invitados honorarios.
¡Salud por Balconcillo! ¡Salud por La Victoria! ¡Salud por la PNP! ¡Viva el Perú!
Cuando terminó la reunión, los vecinos del grupito Juntas Vecinales con su presidente, el pelado tramposo y tránsfuga a la cabeza (past
postulante en las últimas elecciones para vicealcalde). Se vendió por veinticinco centavos de camote al opositor del bando contrario; acompañaron al Jefe Mayor Comisario a su vehículo de su propiedad; nuevecito y de buena marca, un BMW, como si le sobrase el sueldo, se dieron con la sorpresa, descaradamente sorprendente que la puerta del piloto del lujoso auto estaba abierta, la guantera con los papeles desparramados, no había radio CD, ni espejos ni las cajetillas de cigarrillos rubios de contrabando, además había desaparecido la botella de scotch whisky de cinco litros que una hora antes se la habían regalado por su presencia al acto de honor. Faltaba también las cajitas de fósforos, dos encendedores y un rollo de papel higiénico.
El Jefe preguntó a los curiosos:
¿Alguién a visto a los sospechosos y en qué momento?
¡No hemos escuchado ningun ruido raro, todo igual, los gritos, correterías, las carreras, un derrape, un disparo y el descerraje de una puerta! ¡Todo normal!
Inmediatamente al Jefe máximo responsable de la Comisaría; los espias, los revendedores y sérvices correcaminos traedores (los que llevan y traen) le comunicaron que los choros eran de la emblemática Avenida De las Américas, que sin ser una vía peatonal se camina mañana, tarde y noche; al capo policial le dijeron que en simultáneo con la parodia le habían hecho la cagada. El Mayor con dos adjuntos fueron a transar a la cuadra 9, al nido de los roedores, en la puerta del llonja los lechuceros no le pararon bola porque estaba sin uniforme.
¿Y cómo sabemos que tú eres policia si taz de civil? ¡Idiota! ¡Policia y te dejas robar! ¡Güevonazazo! ¡Cojudazo! ¡Puta, qué eres general!
El Jefe máximo se retiró a su dulce hogar enojadísimo, dió las ordenes pertinentes, dejando un Patrullaje motorizado, dos motos; cuatro tombos en un patrullero y dos técnicos en bicicletas, uno en patines online, y varios a pie; para que controlen el Llonja y sobre todo a los informales; chequearlos para que no puedan chambear, ni entrar ni salir libremente, joderlos en los negocios de última hora. Al día siguiente no había arreglo y un nuevo patrullero hizo la posta y asi sucesivamente hasta donde yo sé. El santo y seña en cada esquina para tener cuidado de los policias, al caminar, era:
«Dicen que la zona está muy triste desde que perdiste, tu radio y tu cassett».
Hasta el momento todo sigue igual, sin arreglo, las calles solitarias y abandonadas, los patutos del patrullero cobrando puntualmente el cupo a los microcomercializadores, los motorizados cobrando por ver y por no ver. Los demás policias haciendo sobretiempo, cachueleando en lo que sea para que su mísero sueldo alcance en el mes. Escuchando testimonios de algunos residentes:
«Pese a que también se cuenta con el patrullaje del serenazgo del distrito y de los vehículos que fueron entregados al Municipio de La Victoria como parte del programa El Patrullero de Mi Barrio y ejecutando el Plan Telaraña». «Todo sigue igualito». «Me gustaría que la imagen policial renazca cual Ave Fénix y que algún día la Comisaría sea un lugar que proteja».
Saludos, después hablamos, hasta la próxima juerga.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Núremberg, 2009

MARY TIRAME LAS LLAVES de NDLeón

 ¡MARY, TÍRAME LAS LLAVES! de NDLeón

Dedicado al super agente del recontraespionaje urbano, Vicente Edward Véliz Rojas, The Chef Chato Edgar.
Llegaron como una jauría de hienas, se escabullieron aprovechando la oscuridad de la noche, de los focos descompuestos y de otros focos lapidados; se deslizaron sigilosamente como animales depredadores rapiñescos, ocultos e invisibles para el ojo inocente, esperaron, murmuraron; ellos, los enemigos del orden público, de la verdad y de la honradez. Las licorerías y todos los establecimientos comerciales habían cerrado, oscuridad en las avenidas y calles. Paró el microbús Comité 23M Santa Catalina, bajé a la volada con el pie derecho en la esquina de siempre, Avenida Palermo con Los Diamantes, no había nada ni nadie, pausadamente me dirigí a mi casita, a mi rico parque Miguel Dasso; atravesé la pista búlevar, caminé veinte metros más, y de la nada aparecerieron cobardemente cubiertos de negro los mutantes depredadores, me rodearon, uno con pistola en mano me increpó.
—¡Papeles!
—¿Qué? ¡Yo vivo acá! ¡Se han equivocado!
—¡Las manos en la nuca! ¡La cara a la pared!
—Vengo de trabajar!
—¡Calla mierda! ¡Tus papeles! ¡Colabora, carajo!


El buitre me apuntó con el arma, me estrelló contra la pared, y los otros comenzaron a escudriñar mis bolsillos.
—¡No te muevas, mira la pared o te cagas conmigo! —gritó el cobarde.
—¡Se han equivocado!
—¡Calla mierda! —gritó su compinche.
El más avesado me estrelló la frente contra la pared, increpó:
—¿Y esto, qué es? —preguntó sosteniendo una bolsita.
—¡Qué será! ¡No es mío!
Requisaron la secreta, según ellos encontraron otra bolsita.
—¡Sí que eres bueno! ¡Habla!
—¿Qué?
Me sacaron la billetera, la rebuscaron, la desplumaron, quise protestar, sentí la Smith & Wesson calibre 38 en la mejilla. Veo como se reparten y guardan mi dinero en sus bolsillos. Se alegran como en fiesta infantil.
—Oiga, ese billete es... —recibí un rodillazo en el muslo.
—¡Es el producto de la droga, pasero de mierda conchadetumadre!
Muy bonito, resultó que yo era el malo de la película, me sembraron con cojudeces. Reclamé con miedo, recibí un cachetadón, murmuré:
—Ahí tengo más de doscientos dólares, y billetes de ...
—¡Camina, al patrullero! —me quedé mirándole la cara de reojo.
—¡Qué me miras hijodeputa! ¡Jefe, éte a la Comisería!
Con un golpe seco de cacha en la cabeza me zamaqueó y jaloneó hacia la camioneta.
—¡Te haces el güevón, tenemos las pruebas del delito, estás hecho!
Cuando los agentes del Escuadrón de las Águilas Negras de la Policia Nacional del Perú abrieron la puerta de la camioneta 4X4 policial, adentro apestaba a mierda, atontado me di cuenta que atrás habían dos detenidos esposados que se habían hecho la caca de miedo. Lloraban tímidamente.
En la Comisaría a punte golpe nos pusieron en fila para que nos hagan el parte de rigor. En ese momento éramos un grupo de diez personas. Uno de los detenidos miró al fondo de la oficina, susurró con los ojos rojimios por el llanto.
—¡Puta, el Chésu está de jefe!
—¿Qué? - pregunté lo más bajito posible.
—¡Chésu del Solar es una remierda!
—¿Quién? -
—¡El Comanche!
Miré disimuladamente al fondo de la oficina. Observé al Mayor Comisario, un flaco alto, dueño de una delicadeza y de violentísimos modales acabrados que me sorprendió. Tenía una mirada hipócrita evasiva de cobarde malo. Miró soslayadamente al grupo, se acercó a media distancia, le alcancé decir una palabra.
—Jefe, un minuto de su tiempo por favor.
—¡No quiero bulla, silencio!
Pasaron dos horas, los demás estaban en cana, yo seguía en el patio sentado en una banca. No me habían interrogado para el parte. Completamente mudo veía como entraban, salían, como cuchichaban, hasta que por fin el jefe se me acercó.
—¿Un minuto, qué quieres?
Hice un silencio sombrío, respiré recontramalhumorado pero con miedo.
—A mí me han sembrado y me han quitado toda mi plata, mis documentos, mi celular...
—¿Cuánto?
—Doscientos diez dólares, once billetes de veinte soles, y ripio.
El comanche giró bruscamente; buscó y encontró al valentón recostado en la gruta de la Patrona Santa Rosa; la Santita de vergüenza se había cubierto el rostro con su santo velo. El Jefe con su afilado y largo dedito índice llamó al subalterno, ingresaron a la oficina, un par de gritos y nuevamente silencio. De la oficina salió un tombito de grado inmediato inferior, señalándome primero, gritó, luego me miró con una risita estúpida:
—¡Queda!
El patio mal iluminado con un foco de 60W; jóvenes barriendo; trajeron más jóvenes de diferentes estratos sociales, ellos bien obedientes hacían cola para firmar los partes policiales fraguados con desparpajo, grosería y desfachatez. Las respetables autoridades escribían una cosa y la realidad nos decía otra. También habían otros detenidos sentados en el piso y cabisbajos. A todos los detenidos el miedo nos cubrió como un manto negro. Después de una larga espera, Chésu del Solar, el Comanche, me entregó mi billetera jironada con mi DNI.
—Puedes irte. Da gracias a Dios que te estoy dejando libre.
—A esta hora en la calle me matan, necesito pasaje, un taxi sería lo más sensato.
—¡Reza, encomiéndate al Señor Dios Omnipotente, burro de pacotilla!
Salí de la 12° Comisaría, tardísimo, agarré prolongación Andahuaylas; rezando y a paso acelerado regresé a mi barrio. A BalconCity. Llegué a las cuatro de la madrugada, cansado, asustado, golpeado pero vivo porque si hubiera llegado muerto habría sido en hombros y con un bonito terno de madera. Es una lástima decirlo pero estos desgraciados de la policia nacional saben matar gente inocente. Llegué a mi pasaje, me cuadré en la reja, grité, golpeé la reja varias veces con una piedrita, nada ni nadie. Caminé dos cuadras hasta llegar a la reja principal del Parque Dasso, igual, llamé, golpeé la reja con una piedra más grande; por el centro del parque, frente a la Cruz, se encontraba la figura de Don Luis Alberto, como siempre se hizo el ciego y sordo; él, Don Luis Alberto cuidaba el agua en el día, en las noches regaba el verde y bien solapa llenaba las enormes cisternas del edificio donde vivía, inmueble endeudado con cerros de recibos de agua, gracias a sus inquilinos y propietarios morosos y conchudazos. A sus espaldas los vecinos rajaban que robaba el agua a SEDAPAL, otros decían que el agua era de la Municipalidad; otros lo insultaban porque no compartía el robo. Por fin el guachimán se despertó, ingresé al Condomio Miguel Dasso, atravesando el parque vi a una joven madre de familia arranchándole la manguera al acuático ladrón bueno:
—¡Agua que no has de beber, compártela miserable, agua para tu molino eso si... hijo de tu madre!


Llegué a mi edificio, sin llaves, sin celular, sin que nadie se apiade de mí. Disimuladamente grité bajito a las ventanas del segundo piso de mi casita:
—¡Mary, tírame la llave!
Repití la acción varias veces, subí el volumen, golpeé la reja de mi edificio, grité con más euforia, en el climax de las llamadas solté un lamento aterrador gritando una lisurota; se abrió la ventanita de mi cuarto. Mi bella y linda esposita sacó su cabecita, me observó con cara de bruja, se retiró, me quedé mirando la ventana, y zuácate, me lanzó el manojo de llaves como si fuera la piedra de David frente a Goliath, con las justas dí un saltito para atrás y las llaves pasaron cortando el aire de mi perfil greco-victoriano, estrellándose en la vereda y marcando las siluetas de las mismas con chispas de fuego. Rapidamente recogí las llaves, miré a todos los rincones y confines del pasaje y del parque, nadie. Súbitamente abrí la reja del edificio, trepé la escalera y entré a mi casita agotado y agitado en mi alma.
—¡Por poco me matas con las llaves!
—¡Y tú nos vas a matar con tus escapadas! ¡Sinvergüenza! ¡Dónde te habrás metido!
—¡Los policias me llevaron a la Comisaría!
—¡Ese cuento cuéntaselo a tu abuela! ¡Ni mentir sabes, idiota!
Tratar de explicar era cosa de locos. Después de dos horas de pestañeo, salté del sillón, una afeitada a la rápida y salí a la calle con dirección al trabajo. Observé mi lindo pasaje, pensé —de madrugada es otra cosa — y desde el cielo escuché una inconfundible voz de mi vecinito del edificio del frente, imitándome:
—¡Mary, tírame la llave! —soltó una risita cachacienta y tiró un golpe de ventana.
Caminé dos cuadras hasta la carretilla de los agachados para tomar mi desayuno, todos los vecinos en mancha en vez de buenos días, me dijeron:
—¡Mary, tírame la llave!
Nadie me creyó la odisea con los delincuentes y corruptos de la Policia Nacional. Hasta el momento todos creen que llegué tarde por culpa de un vacilón, y todo eso por culpa del chismosón de mi vecinito El Chato Bocón.
Al final la vida sigue igual... corrupción, chantajistas, secuestradores, estafa o latrocinio calificado. Vulgares delincuentes, delincuentes con saco y corbata, engaño, mentiras, promesas incumplidas; muerte y asesinatos. Para mí la cancioncita de Sandro nunca pasará de moda:
«¡Al final la vida sigue igual! / El tiempo y el destino me han golpeado sin cesar / Más yo sigo adelante, sin dejarme doblegar / Pues no vale llorar, tampoco suplicar, hay que pensar que todo pasará / Y aquí ya ves, yo estoy y río igual / ¡Al final la vida sigue igual!».
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Karlsruhe, Abril, 2009.

EL DOCTOR JUAN DE DIOS MAYTA LIMA de NDLeón

 EL DOCTOR JUAN DE DIOS MAYTA LIMA de NDLeón




EL DOCTOR JUAN DE DIOS MAYTA LIMA
Nací en la Maternidad de Lima, ochomesino, enfermito con yaya, no nací como mis amiguitos de los años ‘50, fuertes y atléticos. Yo por mi parte por fuera, físicamente, se me veía excelente, bonito, un querubín; por dentro con malagüero. Sufría de dolencias en las vías respiratorias, un cuadro de principio de sinusitis; este mal me bloqueaba la respiración y me quebraba en medio de los juegos infantiles; fulbito, la pega, ladrones y policías, etc. Tenía problemas con el hígado, «enfermedad hepática», en un tiempo, creo que cuando estaba en cuarto de primaria, recibí cada ocho horas unas inyecciones que me dejaba el poto morado. Aparte tenía otros males. Gracias a mis múltiples dolencias físicas, motoras, conocí a mi médico pediatra señor Juan de Dios Mayta Lima, que de niñito fue el que me resucitaba de todos mis males terrenales. Mamá me llevaba en taxi a cada consulta. El consultorio quedaba en la Plaza Bolognesi. Cuando comencé a ir solo para el chequeo preventivo y por mis dolencias que aparecían de vez en cuando tomaba el ómnibus Línea 27 de Lince al Rímac; me orientaba mirando al monumento de Francesco Bolognesi, el consultorio quedaba justo en el segundo piso con dirección a la espalda de la estatua.
El doctor Mayta Lima era provinciano, hijo de un pueblito perdido en los Andes. Egresado de la Facultad de Medicina «San Fernando» de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Y era doctor de verdad, tenía doctorado.
En una oportunidad, yo ya bastante mayor, conversando con Mamita sobre el doc Mayta Lima, me contó que mi tíita Alicia León de Chihuán, esposa del tío chupaquino de Chupaca de Junín, Herculano Chihúan Aliaga, es quien había recomendado al galeno. Los esposos Chihúan-León tenían varios hijitos, mayores y menores que yo. Mamelena era principiante como mamá. Me tenía a mí y a mi hermanito Pedro Alberto que dicho sea de paso era mucho más sano que yo. Y así siguió la cadena, mamá lo recomendó a sus comadres, vecinas y amigas. El doc llegaba al barrio por las diferentes emergencias.
Cuando estaba por llegar a la edad de catorce años las consultas médica eran amicales.
—Mi querido Nicolás Jr. yo soy amigo de muchos años de tu papá, amigo de barrio y amigo antagónico en las justas políticas, tu papá de izquierda, yo no. Pero nos respetamos, cada uno con su ideal. Bueno, como ya creciste te voy a recomendar a un colega. Ya eres un jovencito, necesitas otro tipo de especialista. ¿Qué piensas estudiar después del colegio?
—Arte. Escuela de Bellas Artes…
—Es difícil vivir del arte, el artista no es bien pagado… mi vocación es fuerte, pero yo vivo de mi profesión.
El doctor Mayta Lima sacó de su bolsillo una llave antigua, abrió una puerta doble. En el centro de la sala se lucía un gran piano de cola. Sonrió, se sentó cómodamente en el banco y empezó a tocar música clásica, valses, boleros, polkas, música criolla y huaynos. Todos los pacientes en espera aplaudieron, pedían más, sabían de las artes musicales del doctor Mayta Lima.
—¡Carajo, era concertista! Y de los buenos…
Gracias a sus estudios de medicina humana el doctor Juan de Dios hacía ayuda, labor social. Antes de retirarme definitivamente de sus consultas me di cuenta que sus pacientes eran seleccionados según la billetera. Su auxiliar, asistente, recepcionista nos dirigía a nuestra sala de espera correspondiente. Una sala, la de la derecha, grande, era la espera de los humildes, de sus paisanos, ellos no pagaban nada. Otra sala, la de la derecha era la que nos tocaba a nosotros, los misios pero con oficio. Y la sala del centro, entraban sin espera, de frente, sin ver a los demás, eran los del billete.
—¿Mamá, te acuerdas del doctor Mayta Lima? —.
—Me lo recomendó tu tía Alicia. Yo te tenía a ti y a Pedro. Estaban pequeñitos. El doctor llegaba silbando, cantando, sus canciones de su tierra a la casa de Lince, de paso chequeaba a los niños del callejón. Era prieto, mediada estatura, muy simpático, de buen hablar, un caballero. Mayor que yo, menor que tu papá.
—Yo no recuerdo en que momento me sanó, mira, sigo sanito hasta ahora. Gracias doctor Juan de Dios Mayta Lima, estés donde estés, gracias.
* Fotografía: «San Fernando», histórica Facultad de Medicina de la UNMSM. Nuestra gratitud a esta antigua escuela de medicina y a sus eminentes médicos.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2023
 

SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO de NDLeón

SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO de NDLeón

Manifestación en la avenida Abancay, miércoles 4, enero.
Créditos: Paolo Zegarra / URPI - LR

SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO

Hay idiotas que siguen con la matraca que con un gobierno
de izquierda nos íbamos directo al abismo del mal, del infierno,
del averno, como la Cuba de Fidel o la Venezuela de Chávez y Maduro,
o la Argentina, campeona del futbol mundial FIFA Catar 2023.
Hasta donde yo sé, nunca hemos tenido un país socialista mucho
menos comunista. Ni nacionalista llegamos a ser.
La China de Mao no es comunista.
Rusia de Putin tampoco es comunista.
Ya no hay comunistas en el mundo entero.
Para orgullo de muchos somos un país bananero, que lindo,
capitalista que hasta el momento no somos, ni remotamente,
industrial, ni potencia mundial.
Qué alegría vivir en un paraíso lejos del asesino comunismo.
Qué felicidad, que el neoliberalismo nos quite, nos ahorque y nos mate.
No hay medicinas, no hay hospitales.
No hay cultura, no hay educación. ¡No hay circo!
Por la cutra no hay futbol, al menor encontrón nos eliminan en prima.
Gracias a dios que no nos “morimos” bajo el mandato de un ateo.
Dichosos porque nos vamos al cielo bajo el gobierno de un siervo del señor.
Lo dice un juglar del bar de la esquina.
Reniego del autoritarismo, odio la esclavitud, explotación y corrupción.
Ya se cumplió el objetivo. Vacaron al profesor.
Chévere, pero el pan sigue igual, cada día nos dan menos por un sol.
El gas sube. ¡Carajo, la cerveza también sube!
El salario mínimo sigue igual.
¿Entonces, en qué quedamos?
El mal fue extirpado, ahora tenemos a la señora Dina, la que
ha dado propina a mermeleros, faites, atorrantes y cuatreros.
¿Los precios de alimentos, insumos, canasta familiar, se mantienen igual
que cuando estaba el “analfabeto de los cerros” en el sillón presidencial?
¡Putama’re que no entiendo nada!
Treinta muertos y todo sigue igual.
Con la bendición del pastor de dios.
Que prestó los techos para un francotirador.
Recuperamos la democracia, gracias al divino dios,
honramos nuestra patria y festejamos en familia,
bendiciones a la gloriosa policía nacional,
fuerza armada; ejército, marina y aviación;
por traernos la tranquilidad celestial.
*FOTOGRAFÍA:
Manifestación en la avenida Abancay,
Lima 1, miércoles 4, enero.
Créditos: Paolo Zegarra / URPI - LR
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
LIMA, 2023

GALLINAZO NO CANTA EN PUNA de NDLeón

 GALLINAZO NO CANTA EN PUNA de NDLeón


Nicolás León como Porthos en Los Tres Mosqueteros


GALLINAZO NO CANTA EN PUNA

De Kindergarten hasta tercero de primaria participé en todas las actuaciones de mi escuelita fiscal. Mi mamita siempre en primera fila me aplaudía y se emocionaba hasta las lágrimas, me comía a besos y me repetía amorosamente al oído que yo era el mejor. En mi chiquititud me sentía en el cielo como el mejor tenor lírico—ligero del Perú y del mundo, como mi ídolo Luis Alva, conocido internacionalmente como Luigi Alva.
Por iniciativa de la tía María, ferviente devota de la cultura musical criolla, zarzuela y operetas; todos los sobrinos—nietos teníamos por obligación, más que por ganas, participar en el Coro de nuestro callejoncito ubicado a varios cientos metros de la Asociación Cultural Musical Domingo Giuffra en el Distrito de La Victoria; el responsable de los ensayos era nuestro primo Claudio, experto guitarrista de peñas y procesiones. Repetíamos dale que te dale al compás del tunnn de te, tun de te de su guitarra jaranera de la guardia vieja; ensayamos los valsesitos de antaño: «Madre» de Manuel Acosta Ojeda; «Luis Enrique, el Plebeyo» «El Huerto de mi amada» y «Bouquet» de Felipe Pinglo Alva y como fin de fiesta Claudio en un solo de guitara, la hacía llorar a la pobre, con «Anita», «Olga» y «Digna» emulando al maestro Pablo Casas.
—¡Este guitarrista toca con el alma porque cuerpo no tiene!
Todo el gran preparativo se hacía para el día del cumpleaños de nuestra mecenas, la tía María, por sus octogenarios años.
—Primito, tu ponte en la fila de atrás, en la última fila, tienes que cantar bien bajito, así me ayudas, y escucho a los otros cantar, tu eres un «Bajo» por lo tanto tienes que cantar bajo, bajito, despacito bien despacito. ¿Ya? ¿Has entendido?
—¡Sí!
Las veinticuatro horas del día de todos los días me la pasaba cantando; cantaba en la carpintería de mi tío, en mi casa y en el callejón con mis vecinos; cantaba los valses de Radio Nacional del Perú:
—«Trokimoki trokimoki, acutacutacutacu, acurrucucú paloma, échale caliche al chancho, eso quiere decir, salud compadre, que traigan más pisco para seguir tomando. Toma mieeentras, eso, dale, toma, catay, catay, chumay chumay» «Pío, pío, pollo, salgan todos a picar; pío, pío, pollo, salgan todos a picar, salgan todos a picar».
Mi improvisado público me rendía pleitesía:
—¡Qué bonito gordito! ¡Qué graciosito!
—¡Toma tu propina, canta en otro lugar!
—¡Anda a tu casa para que te escuche tu mamá!
—¡De grande voy a ser famoso como Luis Alva!
—¡Y te quedas en Italia, sobrinito!, jajajaja.
Aparte de mi melodiosa voz, tenía mi estampa de cantante de ópera clásica. Listo para debutar en el Teatro de La Scala de Milán.
En Cuarto de primaria la triste realidad me apretó contra el destino promisorio y vi mi futuro como el color del cielo de Lima. Los tres salones A, B y C, en orden alfabético y en fila india, en grupos de cinco en cinco, brindábamos lo mejor de nuestras voces al director del coro que era nuestro profesor de música y el jefe del departamento de expresión artística. Secamente nos esperaba sentado al frente del piano negro de cola. Dos señas y golpeaba las dos primeras teclas e inmediatamente respondíamos en el tono correcto o casi correcto. Repasando mentalmente las siete notas musicales para dar lo mejor de mí en la audición, me cuadré a dos metros del profe esperando la primera nota del piano.
—¡DOoOoo!
El profesor con un gran movimiento levantando los brazos no me dejo terminar y señaló la puerta, la salida, mirándome con las pupilas dilatadas, me dio a entender un cero de nota. Su sorprendida mirada significó:
—¡Silencio! ¡Vaya a su salón!
Fue una estocada mortal, matando de un cocacho todas mis aspiraciones, mis sueños infantiles; mamita y familiares por años me habían hecho creer en mi voz, en mi voz, en mi dulce y maravillosa voz.
Los sueños de ayer, las pesadillas de hoy. ¿Ahora, qué hago? ¿En verdad hay muchísimo que hacer? Y, desgraciadamente, el dolor creció en mi corazón a cada rato.
Quince años después...
Después de un riguroso examen me aceptaron en el Coro del Estado para formar parte del elenco de Proyección Social cuya finalidad era concretar las presentaciones de «El Barbero de Sevilla» de Rossini en las capitales de los departamentos. Dicho sea de paso yo me sabía la obra al derecho y al revés; sobre todo las partes del Conde de Almaviva, sus gestos, silencios y movimientos.
El negro Pedro «Perico
» de la Peña Victoriana Giuffra personificaba al Conde de Almaviva con un mimetismo absoluto. Tenía un vozarronzazo. Era un actorazo genial de quitarse el sombrero. Iniciamos la gira en primavera por Tumbes, Piura, Trujillo. Descansamos una semana. Próximo destino: Huánuco.
Después del reparador descanso nos enrumbamos en bus interprovincial a la sierra central, con mucha camaradería y cantando valsesitos del ayer, pasaban las horas.
—«Hay blancas con ojos negros y negras con dientes blancos; hay chinas que no son chinas y gringas a discreción. También hay lindas morochas, que tienen el pelo rubio, que tienen ojos azules pero negro el corazón».
Alguien advirtió como guía turístico.
—¡Si miran para allá, van a ver las Pampas de Junín!
Todos pedimos al chofer que pare por unos minutitos, para estirar las piernas y tomarnos las fotitos del recuerdo. Hacía un frío respetable. Pedro «Perico» salió del vehículo, dijo:
—¿Quién ha dicho que gallinazo no canta en puna?
Tomó aire con toda la capacidad de sus pulmones y lanzó al firmamento, un fuerte y potentísimo Do de pecho. ¡Y cataplúm! ¡Plop co plo toc! Ahí mismito se cayó patas arriba como un pollo, enterrando el pico a 4,105 msnm. Lo llevamos en silla de ruedas a Huánuco. Faltando más o menos media hora para la presentación, el tenor no daba señales de vida. El director me comenzó a mirar y tomar medidas a golpe de vista. Me llamó.
—Tú tienes la misma talla y el mismo estilo que Pedro «Perico».
—Disculpe pero hace tiempo que colgué los chimpunes. ¿Y que hay con eso?
—¡Lo puedes reemplazar y nos salvas la presentación!
—¡Mire señor director! ¡Los dos podemos ser XL extra large! ¡La única diferencia entre los dos es que él es el cantante lírico tenor y yo soy el encargado de la tramoya e iluminación! ¿Con qué voz?
—¡Con la que cantas valses! Te la pasas todo el día tarareando valses, polkas y también los pasajes del Conde de Almaviva. Yo te he visto, todas las funciones lo mismo, interpretas cada movimiento. ¡Tú puedes! ¿O tienes miedo?
—¿Miedo? Jajajajajaj ¡Miedo, no! ¡Pánico!
—Conociéndote tú puedes tomar el toro por las astas. A eso se llama «hacer un toro», es decir, entrar al ruedo casi sin preparación, pero lo vas a hacer muy bien. Además con tu físico estás salvado. Tienes pinta.
—¡Y si el toro es agresivo y me da una cornada, voy a quedar peor que Paquirri y sin Pantoja! ¿Y si me olvido de la letra?
—¡Improvisas! ¿No eres actor? ¡Para la función de mañana te preparo una sopa de cabeza de pescado con su culantro, limón y ají, hasta la guía telefónica te la vas a paporretear de un saque! ¡Yo te creía capaz de todo! ¡Victoriano de La Victoria!
—¡Sí! ¿Pero cantar? ... ¡Qué miér... coles! ¡Qué me suelten al toro de una vez! ¡Vamos al coso! ¡Que me sigan los valientes!...
Caminando hacía el escenario cerré los ojitos y me encomendé.
- ¡Dionisio una manito por el amor de Dios!
- *«Aquí, risueña en el cielo despunta la bella aurora, y tú no apareces aún ¿Y puedes dormir así? Aparece, mi dulce esperanza, ven, bello ídolo mío; haz menos cruel, oh Dios, la flecha que me hirió. ¡Oh suerte! Ya veo su amado rostro; esta alma amante ha merecido su piedad. ¡Oh, instante de amor! ¡Feliz momento! ¡Oh dulce contento que no tiene igual!».
De emergencia reemplacé al «gallinazo con soroche», fue la primera y última vez, debut y despedida, gracias a Dios fue la única vez que canté fuera de la ducha y con público. Acordándome de mi primo Claudio no seguí sabiamente sus recomendaciones.

*«Ecco, ridente in cielo». Il Barbieri Sevilla.

*Fotografía: Nicolás León como Porthos en Los Tres Mosqueteros del escritor francés Alexandre Dumas.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Chiemsee, 2010

TEATRO /PUBLICO. Comento de NDLeón

TEATRO /PUBLICO. Comento de NDLeón

CIEN AÑOS DE TEATRO Y DE PÚBLICO EN EL PERU

Diciembre 2022 // Libro inédito de Alberto Mego

Alberto Mego, actor, escritor, director, editor, hombre de teatro, luchador social.



CIEN AÑOS DE TEATRO Y DE PÚBLICO EN EL PERU

Al leer las primeras páginas del trabajo de Alberto Mego, sentí como si me perteneciera, como si fuera algo mío. Leer lo que he estudiado en mis años mozos, releerlo desde el punto objetivo de Mego es otra cosa. Fue el detonante para sumergirme en la narrativa que tenía en mano, el libro inédito de un estudioso, colega y artista. Que agradable es desasnarse leyendo la veracidad de la historia desde el punto de vista social que en muchos casos no nos es contada, recibir respuestas a las preguntas que siempre flotaron en el ambiente y nadie las plasmó con precisión en su espacio y tiempo.

Leer sobre el teatro nacional entrelazado con nuestra historia «democrática», la que hace guiños a una sociedad banal en el quehacer político, es grato. El párrafo sobre César Vallejo, «El arte y la revolución», me gustó porque muchos en la actualidad desconocemos al Vallejo revolucionario, combatiente, claro está, eso no se enseña en los colegios, ni en las universidades. El capítulo que habla sobre EEUU después de la segunda guerra mundial es bastante significativo porque la gran mayoría sigue pensando que el «amigo del norte» Estados Unidos de América es el amigo bueno, el dadivoso, el democrático, y lo cierto es que es el ladrón malo de la película.

El lenguaje coloquial del libro, da como resultado una fácil lectura. Como diría mi mamá: —Como para brutos —. Con paciencia se puede leer todo el libro de un tirón.

Lo referente a los años sesenta lo escuché repetidas veces en las conversaciones de mi papá con sus camaradas y compañeros del sindicato textil; por las noticias de los periódicos El Comercio, La Prensa y Unidad. Por los arcaicos noticieros de la televisión. También por los quince minutos del avance Del Mundo al Día que se proyectaba en los cines donde satanizaban a nivel internacional a Cuba, a las revoluciones, al cambio socio-político. Todo era al compás de lo que dictaba Estados Unidos. Por lo tanto, la investigación de Mego es acertada, sincera y real.

Soy contemporáneo con el autor del libro, mi buen colega Alberto Mego. Somos de la generación de los setenta. Viví el entramado político del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada. Mego nos describe esta parte del camino con las olas culturales, con un estilo pedagógico y dialéctico. Y yo lo comparto, lo recomiendo. Disfruto lo leído porque es parte de mi vida. Cada línea es un repaso a la memoria de lo que hemos vivido y afrontado, es como volver a caminar sobre nuestros pasos perdidos. Recuerdo la crisis del artista y del ciudadano a pie, el toque de queda. Las jaranas “de toque a toque”, que como jóvenes aprovechamos con bailes y canciones el castigo del gobierno. Muchos puntos de los años ’70 los tengo presentes, pero estaban prendidos con alfileres. Cada línea es una afirmación a lo vivido. Se nota claramente el arduo trabajo de parte del autor de transcribir los hechos y experiencias.

«Una aureola romántica e idealista se parte en el aire y por adelantado también el vértigo dramático del devenir histórico» Alberto Mego

Los años ’70. Es mi generación, la que inició protestas y rompimiento del cordón umbilical con nuestras familias y con el statu quo que nos tenía amordazados. Estuve presente en el cambio como uno de sus protagonistas. En el ámbito cultural teatral vi la creación del Teatro Nacional Popular —TNP regentado por el gobierno. Vi nacer a grupos de Lima: Yego, Yuyachkani, Cuatrotablas. Viajé con el Grupo Mesa de Teatro de Lima, pueblo por pueblo, por la costa, sierra del norte peruano hasta el Sur de Ecuador. Hicimos patria por el teatro épico, histórico y cultural. El aprendizaje fue fuerte, difícil, con muchos sueños. Pero hicimos nuestra parte. Estoy anonadado de lo que estoy leyendo de los años ’70. Mientras yo veía el mundo a través del teatro y de las artes, Alberto Mego nos plasma un panorama amplio de todos los pormenores socio político artístico del momento en que se dieron los actos.

Por los paros y las huelgas que era el pan de cada día me atreví a viajar a San Pablo, Brasil. Crucé el sur peruano; pasé por los países hermanos de Bolivia y Brasil. El retorno por el norte argentino en la tercera semana de agosto (1973) en tren de Salta a Antofagasta, ahí me encontré con la gran huelga de los transportistas financiada por la CIA. Salí de Chile como pude. En Lima (11 /septiembre) me enteré del golpe militar de Augusto Pinochet y asesinato a Salvador Allende. La anécdota es que realicé el viaje en pleno Plan Operación Cóndor, que consistía en una terrible represión política y de terror a los opositores de los gobiernos de esta parte del continente. Egresé de la Escuela Nacional de Arte Dramático especialidad actuación. Trabajé con diferentes grupos culturales de Lima, como actor, director, titiritero, mimo. Fui actor y escenógrafo en el Teatro de la Universidad Católica TUC del jirón Camaná. Participé en las veladas culturales en el Bar Palermo de la avenida La Colmena, punto de encuentro de todas las artes. Al bar llegaban connotados artistas plásticos; literatos, músicos; hombres de teatro, radio, cine y televisión. Alumnos y profesores de la ENAD, TUC, Bellas Artes, Conservatorio, Club de Lima y otros. Se armaban lecturas, presentaciones de libros, cuadros y bosquejos; recitales con música, clásica y popular; poesía y declamaciones. Cada tramo de esta deliciosa lectura, tanto en lo político, artístico y social, me conmueve y reflexiono sobre nuestro quehacer teatral, no me trae nostalgia sino fuerza, porque participé poniendo cimientos en cada acción social y en cada encuentro cultural nacional.

En 1975 ingresé a las filas del grupo Homero Teatro de Grillos. Participé en la II Muestra de Teatro Peruano y en varias Muestras más.

Alberto Mego describe la efervescencia de Lima y provincias de los años setenta con escrupulosidad, el quehacer teatral y la agitada olla de grillos del ambiente nacional. Sus notas de esta parte del camino esta recreada con puntualidad.

Mego nos habla del método Grotowski que invadió esta parte del camino, se puso de moda en Lima y provincias; todos los grupos de teatreros se perfeccionaron en volantines, piruetas; saltos pa’tras y pa’lante; gestos, aullidos. Todo basado en las fotografías de los libros y revistas del autor del Teatro Pobre, que de pobre solo tenía el nombre, pues era subvencionado. En 1977 viajé becado a Europa, Berlín Este, a un curso de dirección teatral para teatro para niños y jóvenes. Además, fui invitado al Coloquio Tercer Teatro en Bérgamo dirigido por el italiano Eugenio Barba, director del Odin Teatret, agrupación teatral ubicada en Holstebro, Dinamarca. Uno de los maestros era Jerzy Grotowski, creador del Teatro Pobre. Yo representaba a los Grillos. Grotowski nos invitó a su Teatro Laboratorio en la ciudad de Wroclaw en Polonia. Vimos la preparación del actor y la obra «Apocalypsis cum figuris». No vi ningún volantín, parada de cabeza, saltos o malabares. En Lima di charlas de mi periplo por Europa. Expliqué, la errada “interpretación auténtica” de las ilustraciones fotográficas, y la gran diferencia entre el entrenamiento del actor grotowskiano y su trabajo de actor en el escenario.

Alberto Mego nos aclara el panorama cuando narra las experiencias en Lima y en Ayacucho del grupo danés Odin Teatret y de su director Eugenio Barba.

Las anotaciones de las Muestras de Teatro Peruano y de la creación del Motín de Alberto Mego, son clases modelos que siempre debemos tener presente. En la actualidad se está perdiendo la esencia de la Muestra. La interrelación, la ayuda mutua, fraterna y coloquial entre los grupos brilla por su ausencia. Tenemos que rescatar valores solidarios, si no lo hacemos nosotros quien lo va hacer. La muestra no es un festival, es un aula de aprendizaje y enseñanza. Los mayores tenemos que delegar funciones y cargos, y los jóvenes deben evitar la burocratización para que todo fluya con armonía. Desde la primera Muestra hasta la última ha corrido mucha agua bajo el puente. Debemos actualizarnos para bien. El calor humano es lo primero. Los sueños y las metas no se pueden quedar a mitad de camino en un recodo sin memoria. Transcribo una cita del investigador Christian Franco, nos dice: —«Si Cuatrotablas es una gran Mentira, Yuyachkani es la Traición» —. ¿Por qué lo dice? Tenemos que leer el libro de Mego.

Como la sociedad a la que corresponde continúa siendo un desafío para el futuro, cada uno de nosotros tenemos un papel estelar, protagónico o secundario, que nos regirá en nuestra utopía de alcanzar nuestras metas. Recomiendo este libro por su alcance social. Nos sirve para conocer el pasado y no cometer los mismos errores. En la actualidad estos altibajos sociales nos llevan a menos. Desde el punto de vista de la educación, arte y cultura, hemos retrocedido.

Gracias a mis múltiples facetas en el quehacer escénico, a mis experiencias laborales en el teatro peruano, este libro de Alberto Mego cala también en el quehacer social. El libro es un reencuentro con todo lo que hemos vivido en lo teatral y en social como ciudadanos, como hombres a pie, como artistas, cada página es una vitrina de experiencias del teatro peruano. Conoceremos respuestas cuando hayamos leído este libro del autor nacional Alberto Mego.

*Nicolás Daniel León Cadenillas. Actor y escritor peruano. Actual Secretario de Asuntos Interinstitucionales del Gremio de Escritores del Perú.

Lima, 28 de diciembre de 2022

HACIA UN TEATRO POBRE de NDLeón

 HACIA UN TEATRO POBRE de NDLeón

Dedicado a mi colega de carpeta teatral Malco Oliveros

 


HACIA UN TEATRO POBRE

La historia del teatro peruano está escrita con tinta indeleble. Tenemos grandes artistas que sacan la cara por lo nuestro; y algunos, muy lejos de las subvenciones estatales, siguen triunfando con nombre propio en el mundo entero. Me acuerdo de los famosos grupos que en un momento dado atravesaron nuestras fronteras y triunfaron en otros continentes; dictaron cátedra, y tuvieron seguidores por doquier. No quiero hablar de los grupos que fueron cobijados por un partido político mecenas; hubo grupos que no aportaron ni chicha ni limonada; y otros sin querer queriendo se convirtieron en fieles seguidores del «teatro pobre», «pobre» y «barato». Al final salió una gran generación de jóvenes «actores» que más parecían hombres—goma, pero en lo referente a actuar, actuar, dejaban mucho que desear. Me invitaron a un estreno por las afueras de Lima, al igual que a otros cuatro colegas que estaban cuadrados en el mismo paradero igual que yo; nos reunieron en un punto común y de ahí nos llevaron hasta el «local actoral». Los cinco veteranos éramos los expositores del Magnánimo Fórum Teatral después de la función.

En la fachada del local nuestra primera impresión fue primaveral. Luz, color, sencillez, limpio, juvenil. El grupo tenía más o menos trece meses de fundado. Era una fusión de varios grupitos de baile, música y teatro. Varios de los jóvenes integrantes se habían formado en los frecuentes Workcenter de teatro grotowskiano que dictó un célebre director y actor autodidacta en colaboración con famosos grupos internacionales de la ciudad capital. En las labores manuales, algunos jovencitos que se mantenían en el anonimato, colaboraban eficazmente, según ellos, no querían ser famosos. Cuando hizo su aparición el director general de la obra, nos explicó los alcances, los valores éticos del mensaje que quería dar. Su patrón de trabajo se basada en el Teatro Laboratorio, en la colección completa de los escritos teóricos, Hacia un teatro pobre, y en algunos testimonios de las conferencias del maestro polaco Jerzy Grotowski, destacada figura en el teatro vanguardista contemporáneo del siglo XX. La meta del joven director era conseguir la reencarnación y reformar la concepción del actor santo. Nos contó, además, que había visto un video de Eugenio Barba con el maestro director en el Coloquio Internacional de Teatro de Grupo en Bérgamo, en el norte italiano, donde Grotowski explicó su técnica mística. Nosotros, los encargados del Foro, nos mirábamos perplejos. Teníamos que ver la obra para entender todo el contenido literario conceptual del joven director. Su verbo era bastante altisonante, y hablando, y hablando, nos dimos cuenta que el joven director pasaba por alto, mejor dicho, obvió el tema cuando uno de nosotros repitió varias veces que el Teatro Laboratorio recibió subvenciones; recalcando que, con una caja chica de por medio cualquiera se dedica las veinticuatro horas diarias a investigar y entregarse en cuerpo entero a un fin. El director para tapar el hueco del tema, insistió que sus actores estaban preparados para seguir el apostolado y cumplir lo mejor posible con su misión mesiánica. Por fin llegó el momento de la acción, se acercaba la hora para que suene la tercera timbrada, y se dé inicio a la espectacular función; todos nos pusimos nerviosos; comenzaron a llegar los invitados, público en general y las autoridades de la localidad; el Alcalde no llegó pero mandó a su edecán y a sus asesores; llegaron los profesores vecinos como representantes del magisterio; los directivos de la Asociación de Propietarios; el Sargento Mayor Comisario de la Policía Nacional llegó, impecablemente uniformado, acompañado de dos guardias que tenían como lema: Participación con la ciudadanía y seguridad. Apagaron los dos focos de la entrada, nos quedamos a oscuras por unos minutos, al fondo en el escenario se veía una velita prendida, los actores comenzaron a encender más velas de diferentes tamaños. Escuchamos la voz del director.

—«Por favor, debemos despojarnos de nuestros zapatos, vamos a ingresar al recinto sagrado de los actores santos».

Cada uno de nosotros buscó la manera más apropiada para quitarse el calzado, acomodamos los zapatitos al costado de la entrada y en fila india ingresamos al recinto por un pasadizo de unos veinte metros de largo hermosamente decorado con una finísima alfombra pasionaria de aserrín y arena fina como las de Semana Santa; y a los costados adornada con piedritas chiquitas pintadas de blanco. Los actores nos esperaban inmóviles, con los torsos desnudos, sus largas cabelleras bien peinaditas, llevaban unos pantalones cortos pero anchotes y descalzos. El director a nosotros cinco nos acomodó en lugares estratégicos. Nos sentamos en unos cojines en el suelo. Un impactante tercer gong. Empezó la función. Un grito ululante de un actor que empezó a correr como loco por el escenario; lamentos, abrazos y volatines; actores parados de manos recitando algo indescifrable, otros parados de cabeza; de vez en cuando uno de ellos decía una frase, y zas, un salto mortal, para adelante y otro para atrás; yo no le encontraba el sentido; déjate llevar, pensé por un momentito. Desbordante energía plástica gimnástica y acrobática circense, todo junto. Llegó un instante que solo una vela quedó prendida en el centro del escenario; volvían a prender las velas con encendedores a bencina haciendo sonar las tapitas de los mismos como castañuelas. Yo me preguntaba ¿Dónde está Grotowski en todo esto? De tanto pensar y con un dolor de cabeza, entre alocadas pesadillas algo me acordé de las ilustraciones del libro; ajá, estos jovencitos están tratando de representar las ilustraciones del libro grotowskiano; eso fue lo que me percaté, sí la memoria no me fallaba, después de darle muchas vueltas al drill gimnástico que tenía delante... ¡Ay, de mí! Una hora intensa de recontrasuelazos, gritos, gemidos, acrobacia, muecas, gestos grotescos sin decir nada, por ahí una palabra que se entendía; a los artistas el sudor les brotaba como un manantial que regaba a los que estaban en las primeras filas; sudor, lágrimas, solo faltaba sangre en la arena. Cuando acabó el espectáculo, yo, también, terminé extremamente agotado. En líneas generales: No entendí nada. Nuevamente me hice otra pregunta ¿Ahora que voy a decir en el foro? Largos aplausos, seguimos aplaudiendo y no nos prendían la luz; el director general cruzó el escenario como un monje de monasterio en peregrinación, y con su fino dedito apretó el interruptor, y no prendió nada. Habían desaparecido los dos foquitos, al igual que los dos jovencitos guachimanes que se quedaron en la puerta; un actor santo nos acercó una vela prendida y nos dimos cuenta que, habían desaparecido las tres cuartas partes de pares de zapatos como por arte de luz, magia y color. Este es el mejor número de la noche; me dije para mí mismo refunfuñando.

—¿On’stán las tabas? —gritó un poblador angustiado.

—¿Qué pasa con los zapatos? —preguntó otro.

—¡Han desaparecido! —respondí.

—¿Estás seguro, no será parte del espectáculo?

—¡Por favor colega, no sea usted tan güe... nón!

El Comisario llamó la atención al director y lo puso en la lista de primer sospechoso del robo. Lo citó para el día siguiente. Pasaban los minutos. Unos vecinos muy buenitos fueron a sus casas a traer unas chancletas. A mí me tocó un par cuatro números menos de lo que calzo. Con los talones al aire caminamos como diez cuadras para llegar a la pista principal y tomar una combi. Regresamos en silencio. Para romper la tensión y nuestro fastidio, pregunté.

—¿Y ustedes que iban a decir en el Fórum?

—¿On’stán las tabas? ¡Señor expositor!

Y el silencio continuó.

*La Noche de las Velas de Pedraza

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Karlsruhe, 2011

EXILIO / ASILO. NDLeón

EXILIO / ASILO. NDLeón



EXILIO/ASILO

—Luis Alberto: ¡Ese serrano, profesor, comunista, terrorista, bruto, debe de ir preso por corrupto, asesino, por su culpa cuatro panes por un sol!

Luis Alberto me extraña pero no me sorprenden tus escritos con pensamiento alanista; glorificando la masacre de Accomarca; la matanza en los penales; prisiones de San Juan de Lurigancho y el Frontón y cárcel de mujeres de Santa Bárbara, etc.)

Mi familia a pesar de flamear diferentes banderas políticas recuerda a los apristas muertos en las luchas contra las dictaduras; recuerda a los padres, abuelos; apristas, muertos, asesinados, por los dictadores de turno.

Los tiempos han cambiado y te ves levantando la bandera de los asesinos dictadores. Estas contento. No te cabe en tu pellejo tanta alegría esquizofrénica. Aplaudes los veinte y siete muertos en las protestas de Ayacucho, Apurímac, Cuzco, Junín, La Libertad, Arequipa.

Esperamos que la sombra de la muerte injusta no llegue a tu hogar.

“Entre 1932 y 1945 miles de líderes y militantes apristas sufrieron cárcel y destierro y cientos de ellos encontraron la muerte a manos de sucesivos gobiernos autoritarios. La historia oficial aprista se ha incorporado en su narrativa circunstancias estas dolorosas y las ha resaltado como hitos fundamentales no solo de la historia partidaria sino también de la historia peruana e incluso latinoamericana.” “Víctor Raúl Haya de la Torre, dirigente máximo e ideólogo del partido, vivió en el exilio en MÉXICO desde 1923, volvió al Perú en julio de 1931.” “Víctor Raúl estuvo exiliado en México gracias a la fraternidad de los países hermanos de Panamá, CUBA y México.” Otrosí: “El Caso Haya de la Torre o Caso del Asilo (Colombia contra Perú) fue un caso llevado a la Corte Internacional de Justicia, en el cual los gobiernos de Perú y Colombia resolvieron la controversia por el asilo político al líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre.” “Víctor Raúl estuvo asilado en la embajada de Colombia desde el 3 de enero de 1949 hasta el 6 de abril de 1954. Fue, como él decía, su asilo-prisión-diplomática.”

¿Luis Alberto te has olvidado las enseñanzas de VRHT y de la sangre derramada de los héroes apristas?

Gracias por dar a conocer tus principios, tu insensibilidad política.

¡Feliz Navidad!

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2022

AUTORES Y AUTORES DE NDLeón

AUTORES Y AUTORES DE NDLeón



AUTORES Y AUTORES

«Para escribir historia es necesario que no exista ninguna pasión, ninguna preferencia, ningún resentimiento, lo que es imposible evitar cuando a uno le afecta el acontecimiento. Creemos simplemente poder asegurar que para describir bien este acontecimiento o al menos para relatarlo justamente, es preciso estar algo lejos de él, es decir, a la distancia suficiente para estar a salvo de todas las mentiras con las que pueden rodearle la esperanza o el terror» MARQUÉS DE SADE, historia secreta de Isabel de Baviera, reina de Francia.

En estos momentos estamos viviendo un contra sentido, juzgamos graciosamente por el pasado, presente o futuro de las acciones de cada ser que decimos conocer pero no tenemos ni la remota idea del compromiso del vecino en cuestión.

*Héctor Béjar fue «juzgado y condenado» el pasado agosto del 2021 por pseudos políticos e intelectuales de tiendas opuestas; lo calificaron de «terrorista». Opinión idiota. Sí seguimos así tampoco se podrá mencionar a César Vallejo, vate universal; a José María Arguedas; José Carlos Mariátegui, y sigue una larga lista de pensadores, artistas populares, que están marcados por solo llevar esperanza, un libro, música, pan y vino al pobre de espíritu y del bolsillo.

En el transcurso de estos últimos años he tenido problemas laborales porque en mi curriculum vitae está escrito a cincel y martillo una beca de dirección teatral para obras de teatro para niños y jóvenes en Berlín Este en la República Democrática Alemana. Además, llevé unos cursos de títeres y mimo; en Praga y Varsovia; ciudades de la cortina de hierro. Para el intelecto que piensa de diferente manera «soy un comunista depredador, pezuñento». Adjetivos distantes de la realidad. «Soy libre pensador». Los fanáticos no dicen nada de mi estadía en Londres, Roma, París, Barcelona, Estocolmo, Amsterdam, Copenhague, etc. No. No dicen nada. Les altera una fotografía mía en las tumbas de Carlos Marx, César Vallejo, Fidel Castro, José Martí; en los monumentos de Bertolt Brecht, Salvador Allende, Ernesto Guevara. Pero no aplauden las fotos que estoy posando en el Partenón de Atenas, Corintos, Egeo; instantáneas en la ciudad del Vaticano, plaza San Pedro, museo, capilla Sixtina; canales de Venecias; castillos de Buckingham y de mi tocayo Nicolás Copérnico; el balcón de Romeo y Julieta; la plaza Güell, los canales de Venecia, sinagogas, mezquitas, templos luteranos, etc.

Desde mi butaca en el gran teatro de Dionisio, dios del vino, colaboro con los colegas jóvenes y sobretodo con mis íntimos colegas de antaño. Estoy leyendo un libro inédito sobre el teatro peruano en los últimos cien años, para mi sorpresa estoy encontrando respuestas a las muchas preguntas que nos hacíamos en la Escuela Nacional de Arte Dramático —ENAD. Genial, buen trabajo.

Dentro de nombres conocidos de algunos artistas hay varios que solo mencionarlos traen polémicas por la ignorancia o abuso de nuestras autoridades. Es tabú leerlos u opinar sobre ellos. No se pueden mencionar en los grupos whatsapp, pues, no pasan la censura burocrática, cibernética, por estrechez cultural o por intolerancia. Da temor intercambiar ideas. Está de moda «dime que lees y te diré quién eres». Leo a Jaime Bayly, súper. Leo a Magaly Medina, extraordinario. Pero si leo a un Dario Fo, Eduardo Galeano, Eduardo González Viaña, estoy en falta por alterar el orden público, castigo delito penal o según los indignos estoy haciendo apología y merezco mazmorra. Ay, Dios. Te quiero Perú.

Desde muchos almanaques apoyo la Constitución Política de 1979 que firmó el maestro y guía del Apra don Víctor Raúl Haya de la Torre, el medio día del 12 de julio de 1979, en Villa Mercedes, Ate Vitarte; por tal motivo soy un desadaptado social. La Constitución del ’79 defendía los derechos humanos, sociales, políticos, económicos y laborales de los ciudadanos peruanos. Los defensores de la Constitución /fujimorista/ 1993 me tildan de rojete, terruco; hasta los apristas me aborrecen. La Constitución Fujimori confeccionada tipo sastre, hecha a medida, moderna, neoliberal, desde mi punto de vista sirve para saquear.

Da la casualidad que estoy hojeando, es un decir, varios links sobre el «Teatro Campesino» de Víctor Zavala Cataño, que ha cumplido más de cincuenta años de recorrido por los escenarios nacionales. Compartí algunos vídeos del homenaje por los cuarenta años de la publicación del libro Teatro Campesino con comentos de grandes maestros de la escena nacional. Entre ellos: Don Oswaldo Reynoso, Áureo Sotelo, Rafael Hernández, César Vega Herrera, Reynaldo Arenas, Hernando Cortés, y otros. Y saltó la liebre, Ave María Purísima. Un estate quieto más peor que la inquisición del  ciprianesco Cipriani:

—Es increíble la capacidad que tenemos de sabotearnos, boicotearnos, echar abajo el trabajo laboratorio teatral. ¿Qué necesidad tienes de compartir videos de Víctor Zavala Cataño? ¿Cuál es el objetivo?? ¿Qué tiene que ver Zavala Cataño en las Muestras Nacionales de Teatro Peruano? Se va a perder la unidad monolítica unitaria del grupo. Hay jóvenes que no quieren saber nada de política en el teatro peruano. Para eso hay otras ventanas. En este grupo de teatro artístico de arte puro y entretenimiento para la familia, no puedes, no —.

Respuesta Nk.— Zavala Cataño es un referente del teatro a nivel nacional e internacional, es el creador y padre del Teatro Campesino. Conocí al profesor Víctor Zavala Cataño por los años setenta. Yo era alumno de la Escuela Nacional de Arte Dramático —ENAD. Las obras de Zavala Cataño eran representadas por estudiantes universitarios, grupos de barrios populares, pueblos jóvenes, comunidades campesinas; muchos de sus actores no eran académicos, eran obreros, vecinos, amas de casa, etc. En 1974 presencié en Cajamarca su obra «El Gallo» por el Teatro de la Universidad Técnica del Cajamarca. En 1976, III Muestra de Teatro Peruano —MTP. En el local de «Homero, Teatro de Grillos» (Callao), la Asociación Cultural Yawar bajo la dirección de Tomás Temoche presentó la obra «El Collar» de Zavala Cataño. En 1979, VI Muestra (Cajamarca), Zavala Cataño participó como dramaturgo y director. En 1980, VII Muestra (Iquitos), organizado por el grupo Urcututo, el grupo de teatro Los Grillos llevamos la obra «Que sucedió en Pasos» de César Vega Herrera. La obra de teatro campesino «La Gallina» de Zavala Cataño fue presentada por el Teatro de la Universidad de Cerro de Pasco. Zavala Cataño director del «Taller de Teatro Escena Contemporánea», defensor del teatro popular, colaboró en la Mesa de Crítica. En 1981, VIII Muestra (Cerro de Pasco) se concentraron connotados directores y dramaturgos: Víctor Zavala Cataño, Juan Rivera Saavedra, Áureo Sotelo Huerta, Jorge Chiarella Krüger, Fernando Fernández, Orlando Mendoza, Manuel Luna. En 1982, IX Muestra (Tacna), se formalizó los Talleres de Capacitación, el profesor Zavala Cataño desarrolló el tema «Introducción a la dramaturgia popular»; Rafael Hernández «Movimiento Teatral Peruano y el Teatro de Bertolt Brecht», etc.

Nota de Aclaración. —«Desde el punto de vista político, sociológico, dogmático, yo no comparto el ideario de profesor Víctor Zavala Cataño. Estoy muy lejos de pensamientos, consignas, sectas, templos y partidos políticos.  Solo me limito a aplaudir su ejemplo como hombre de teatro, su energía, creación, dedicación como artista peruano. NICOLÁS LEÓN».



«Víctor Zavala Cataño (Huamantanga, Canta, 1932 —Lima, 2022) fue un hombre de teatro, poeta, actor, músico, escritor, profesor universitario, director, dramaturgo y artista legendario. Considerado uno de los dramaturgos más importantes del siglo XX. Sus obras: El gallo, La gallina, El cargador, El collar, El turno, El arpista, La yunta, El despojo, entre otras. —EL GALLO –Obra escrita por Zavala Cataño en 1965, en Ayacucho, sobre la base del argumento de una película china. Premio Nacional de Obras en un Acto (1966). Estrenada en Lima por el Teatro Universitario de San Marcos y en Huánuco por el Teatro Experimental Universitario (1966). Repuesta por el Teatro de La Cantuta (1967), Teatro de la Universidad de Ingeniería (1968), Casa de la Cultura de Huancayo, Casa de La Cultura de Trujillo, Centro Universitario de Comas, Grupo Farol 20 de Huaraz, Grupo Hontanar de Puquio y muchas otras instituciones de los más variados lugares (San Pedro de Lloc, La Unión, Canta, Ayacucho, Jauja, etc.) y de las más variadas conformaciones (aficionados, profesionales, escolares de primaria, estudiantes de secundaria, etc.). Esta obra ha sobrado el millar de representaciones».

En estos momentos (diciembre/2022) de judas, caos, crisis política; de «vandalismo», «terrorismo», «neoliberalismo salvaje», represión, traición, acomodo; el pan de cada día debe ser la lectura social para entender la triste actual realidad peruana, leer a los ninguneados: José María Arguedas, «Yawar Fiesta»; Manuel Scorza, «Redoble por Rancas»; César Vallejo, «El Tungsteno», etc.

Leer al filósofo y teólogo Gustavo Gutiérrez Merino Díaz autor de la «Teología Latinoamericana de la Liberación». Sus propuestas teológicas se centran en la relación entre salvación, liberación y desarrollo; y en la opción preferencial por el pobre. «La pobreza es el resultado de estructuras injustas y pecaminosas. La pobreza no es una fatalidad, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. Es resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales, está ligada al modo como se ha construido la sociedad, en sus diversas manifestaciones». En ese sentido, las dos preguntas fundamentales de su pensamiento son: «(1) "¿existen dos órdenes paralelos —es decir, un fin autónomo y secular del ser humano, y una revelación sobrenatural—, de tal modo que el hombre se moverá en dos ámbitos del saber y de la vida completamente separados e independientes uno del otro? ¿O bien el ser humano, en su más profunda unidad como persona, es llamado por Dios a construir la vida individual y social religiosa y éticamente?”; y (2) "¿cómo decirle al pobre que Dios lo ama?”. ​ En ese marco, sus planteamientos siempre se han mantenido críticos contra las estructuras sociales injustas que perpetúan la pobreza en la América Latina y a las posturas clericalistas al interior de la Iglesia». GUSTAVO GUTIÉRREZ

Debemos seguir la prédica en defensa de los derechos humanos de Óscar Arnulfo Romero y Galdámez conocido como monseñor Romero, sacerdote salvadoreño asesinado: «[...] Las mayorías pobres de nuestro país son oprimidas y reprimidas cotidianamente por las estructuras económicas y políticas de nuestro país. Entre nosotros siguen siendo verdad las terribles palabras de los profetas de Israel. Existen entre nosotros los que venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; los que amontonan violencia y despojo en sus palacios; los que aplastan a los pobres; los que hacen que se acerque un reino de violencia, acostados en camas de marfil; los que juntan casa con casa y anexionan campo a campo hasta ocupar todo el sitio y quedarse solos en el país. [...] // El mundo de los pobres con características sociales y políticas bien concretas, nos enseña dónde debe encarnarse la Iglesia para evitar la falsa universalización que termina siempre en connivencia con los poderosos. El mundo de los pobres nos enseña cómo ha de ser el amor cristiano, que busca ciertamente la paz, pero desenmascara el falso pacifismo, la resignación y la inactividad; que debe ser ciertamente gratuito pero debe buscar la eficacia histórica. El mundo de los pobres nos enseña que la sublimidad del amor cristiano debe pasar por la imperante necesidad de la justicia para las mayorías y no debe rehuir la lucha honrada. El mundo de los pobres nos enseña que la liberación llegará no sólo cuando los pobres sean puros destinatarios de los beneficios de gobiernos o de la misma Iglesia, sino actores y protagonistas ellos mismos de su lucha y de su liberación desenmascarando así la raíz última de falsos paternalismos aun eclesiales. Y también el mundo real de los pobres nos enseña de qué se trata en la esperanza cristiana». ÓSCAR ROMERO

**Fotografía: XXIII MUESTRA NACIONAL DE TEATRO PERUANO —MNTP. 

*HÉCTOR BÉJAR RIVERA (Huarochirí, 2 de septiembre de 1935) es un escritor, sociólogo, artista plástico y abogado peruano; catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fue guerrillero del Ejército de Liberación Nacional en los años 1960 junto a Javier Heraud.

https://www.youtube.com/watch?v=YD5odIgbLM8&t=360s

https://www.youtube.com/watch?v=MU0dIbI0e-4

https://www.youtube.com/watch?v=EhSqAkka45o

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Lima, 2022