Páginas

Translate

LA PAZ — BOLIVIA. NDLeón


LA PAZ — BOLIVIA
(Fragmento de mi crónica inédita <<De la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias hasta el Santuario de las Aguas Grandes. Lima — Iguazú>>. NDLeón

Teleférico Azul  Municipio El Alto

La Paz oficialmente Nuestra Señora de La Paz. Es una ciudad ubicada a 3650 msnm, multicultural donde conviven tanto aimaras, quechuas, mestizos y extranjeros de diferentes latitudes del mundo.
Después de caminar por el centro de la ciudad me puse las pilas con dirección al Teleférico Rojo. En los últimos años la ciudad de La Paz ha dado un vuelco tremendo solucionando gran parte el sistema de transporte masivo con estupendos buses que cubren seis rutas. Pero, lo más alucinante fue encontrar teleféricos en el embudo del mundo andino. Gran avance tecnológico, futurista, de transporte masivo, ejemplo que deben emular las ciudades con problemas de tráfico vial, tugurizadas por su parque automotriz. Los teleféricos están distribuidos en cinco líneas (roja, amarilla, verde, azul y naranja) que unen la ciudad de La Paz con el municipio El Alto. En la actualidad es considerado el teleférico más largo, más moderno y de mayor altura del mundo.
Paseé en la Línea Roja y Azul. Aproveché para conversar con los usuarios. Lo anecdótico fue cuando conversé con un señor autóctono, muy elegante con un traje sastre clásico con chaleco. Impecable. Cadenita de reloj de bolsillo, prendedor de corbata y sortija, de oro. Zapatos de cuero legítimo bien lustrados. Dueño de una excelente oratoria, aimara y quechua hablante, ex profesor universitario y gallo viejo como yo; me expuso su punto de vista sociopolítico. Él no estaba de acuerdo con ningún gobierno boliviano. Ni con la derecha, cavernaria, bruta y achorada. Ni con la izquierda, absurda, revisionista y totalitaria. Me reveló que era hincha, fan y gran admirador de Adolfo Hitler y del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Que detenidamente, paso a paso, había leído Mi Lucha. Al escuchar tremenda revelación se me erizaron los trinches de mi hermosa cabellera, se me crisparon los vellos de mi atlética humanidad. Las peores imágenes de la segunda guerra mundial se me graficaron en el seso con una nitidez asombrosa. Increíble, hablar con un fanático nazi en estos tiempos, en pleno siglo XXI, era de temer y de antología. —“La solución para que Bolivia se haga respetar y prospere en su economía es hacer la guerra a los países limítrofes, a Chile primero, recuperar lo que nos han robado, liquidar a los enemigos de Bolivia. A los traidores. Desaparecer a la gente que no sirve, que no produce nada, que solo es gasto para las arcas del tesoro público nacional” —afirmó con una gélida convicción que me quedé atónito. Suerte que bajó en la Estación siguiente porque con lo dicho me quedé mudo, pensativo, medio cojudo.
De pronto, el cielo se nubló como un manto gris agobiante. Mis lentes se empañaron. La visibilidad se perdió. El firmamento lloró a goterones, fue como el llanto desconsolado de un niño engreído de mamá.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
La Paz, noviembre, 2017

PLUMAS EN CORRAL AJENO. NDLeón


PLUMAS EN CORRAL AJENO. NDLeón

Plumas en corral ajeno. NDLeón
Fotografía de Google

PLUMAS EN CORRAL AJENO
<<Yo tengo fe qve Alianza va a ganar. / Yo solo se qve tengo qve alentar. / Y todos jvntos la vvelta vamos a dar. / Vamos ALianza Lima qve tenemos qve ganar>> COMANDO SVR

En la esquina de La Oficina se hablaba de futbol, los tres grandes del futbol peruano se atropellaban en la tabla de posiciones. Faltaban cuatro fechas para que termine el campeonato. Los hinchas de las barras bravas estaban endemoniados, exacerbados. Peleaban la punta a tropezones, los clubes: Alianza Lima, Cristal y Universitario. Los de Trinchera Norte se portaban en forma delincuencial. Extremo Celeste imitaba el comportamiento del otro corral. “Comando Svr” cantaba ¡¡Corazón Alianza Lima, corazón para ganar, A la victoria volveremos para verte campeonar!!
Terminaba octubre portentoso. Era la última fecha que los íntimos jugaban con la milagrosa camiseta morada. Comando Svr y la hinchada confiaban en su equipo y en los dones del Señor de los Milagros.
El barrio era silencio. Algunos grupos preparaban seviche, parihuelas, pistolas y chicharras. Compraban licores de acuerdo a la chancha. Por mayoría decidían donde ver el encuentro. Algunos iban a la cantina, otros al bar restaurant. Los de siempre se acomodaron en los muritos de la esquina de La Oficina con trago barato, puchos y mucho blablablá.
Ramón Marqués Perón alias Cabezón se puso de acuerdo por WhatsApp con José María Sardoni alias El Gayina para ver el partido en su departamento sin pasar la voz a la muchachada. A la hora del encuentro era un soltero más. Cabezón era hincha acérrimo de Cristal y El Gayina feroz fanático de la Crema. Ambos unirán fuerzas por una causa común, arengar contra los potrillos victorianos.
La mujercita del Cabezón por asuntos estrictamente laborales tenía la obligación de viajar a Cajamarca el mismo día y a la misma hora del Alianza vs Cristal. Su misión consistía llevar merca; hierbas, comestibles, alucinógenas y medicinales; marimba moño rojo, skunk, de Matute Block; pacos, quetes y clavos de olor para una reconocida cocina artesanal. El trueque estaba pactado en verde$, comisión y buena atención. Cabezón llevó a su ñori al Aeropuerto Coco Chávez, la dejó en la entrada del Salón VIP Interprovincial. Le dio las últimas indicaciones.
Cualquier cosa me llamas. No te van a revisar. Pasa tranquila. Todo va a salir bien. Ora en el vuelo a San Judas él te protegerá La burrier pasó el control sin objeciones, lanzó un besito volado y desapareció de los mirones.




Ramón regresó a casa con una amplia sonrisa, lo esperaba su amiguito de correrías don José María Sardoni. Este había prometido un botellón de Whisky Chivas Regal 12 Años para brindar por los años de leal amistad. Whisky comprado de bajada en altas horas de la noche con su rico falso de vuelto. Además, llevaría habanos cubanos, king sizes, caramelitos de menta, chizitos, papitas y manicitos. Se encontraron a la hora pactada en la reja del edificio, un apretón de manos, una palmada en la espalda fue el saludo del encuentro. Subiendo las escaleras Ramón Cabezón se sacó la casaca varonil de media estación, lució su camiseta celeste, gastada y desteñida, beso la insignia que se leía La Raza Celeste. En el departamento prendieron la teve de la sala, organizaron el bar y dieron curso al whisky escocés, brindaron con un largo sorbo. Tragos van, tragos vienen. Diez minutos de juego, no se habían acomodado y Cristal ganaba por un gol a cero. Brindaron por el rotundo triunfo. Cabezón siempre vanidoso prendió su nueva adquisición, un televisor digital de sesenta y cinco pulgadas que se encontraba colgado en el techo de su dormitorio. Invitó al invitado ver el partido de futbol más acomodado. Trasladaron los tragos, la vainilla y las golosinas al dormitorio en una mesita con rueditas. Los amiguitos se instalaron patas arriba en la cama matrimonial, aplausos a rabiar en cada jugada del equipo celestón. Aplaudían sin pudor. Bajó la temperatura, se acurrucaron sin zapatos bajo el edredón multicolor. El partido los excitaba, mentaban la madre en cada jugada fallada.
Mientras tanto en el Aeropuerto, por los parlantes, anunciaron que el vuelo a Cajamarca por mal tiempo se había suspendido. Por internet se supo la verdad. El pueblo cajacho había declarado Paro General, Huelga y Marcha. Cajamarca con hidalguía protestaba contra los abusos, corrupción, reclamos no solucionados, pésima administración de los gobiernos de turno. Contra Yanacocha. Contra la contaminación ambiental.
La esposa del Cabezón llamó varias veces. El marido muy entretenido no escuchó el timbre del celular. Tomó un Taxi Online, las calles se encontraban vacías, llegó al distrito blanquiazul en un santiamén.
Terminó el primer tiempo. Otra nueva sarta de sorbos de licor. Los minutos pasaban, Alianza flaqueaba. Otro contragolpe fulminante en la pantalla gigante. Dos pases. Cristal da la estocada, mete gol. Dos a cero. Los amigos saltaron hasta el techo, se abrazaron, festejaron como dos tías con cariño whiskero, los hielitos se derritieron. Gritaron el gol desde el balcón como palomillas de ventana y tres veces tres les latía el corazón. El gol significa la sublimación de la emoción. Sorbos de licor y tiros a granel. Nuevamente abrigaditos en el tálamo nupcial seguían muy atentos las jugadas.
Con este triunfo gano la Lotería, tenemos para comprar aditivos y pollito a la brasa.
La pareja gozaba de la barra Celestial. Faul. Penal. El centro delantero falló. Se abrazaron de cólera. Requintaron. Se miraban con tiernas miradas. No se dieron cuenta que la puerta del departamento se abría en silencio sepulcral. La señora de Ramón Cabezón Marqués había llegado. Dio los pasos necesarios para detenerse en medio de la sala, se sorprendió, quedó petrificada, fría como un témpano. Se ganó con un monumental espectáculo de aves de corral en su lecho nupcial. Los amiguitos abrazaditos mirando con desdén al cuadro de Villanueva, Alejandro. El crema muy sorprendido, in fraganti, saltó de un brinco al piso. Chancleteó sus mocasines. Quiso dar una explicación.
Hola, Cristal va ganando dos a…
¡Calla mierda! ¡Concha’etumadre! ¡Están en mi cama matrimonial! ¡Miserables! ¡Basuras hijo’eputas!
Se armó el tole tole, el celeste celestón estaba trabado por la rica cochinada. Mientras el trio discutía en forma acalorada Alianza Lima a ritmo de barrio y picardía le clavaba un golazo a los celestosos. El ambiente de las calles se contagiaba de euforia, de chelas y tabaco. La mujer, despechada, amenazó al marido, juró ante el santo madero que se levantará al compadre, al peluquero y al pulpero. Picoteará a los tres pájaros de un solo tiro.
 José María Sardoni, el crema, tartamudeando trató de explicar la situación con voz ronca, potente, afectada e impostada. Atinó a decir.
Amiguita… con tu marido nuestra amistad es pura y sincera. No pienses cojudeces. Estás pensando mal. Yo tengo esposa e hijos. Tu marido es mi amigo de la chiquititud… desde cuando éramos boyescout… no pienses mal… nos conocemos de chiquitos…
—¡Chiquito… rosquete de mierda! ¡Ay, qué asco! —Mirando al marido chilló —¡Tú eres el padre de mi hijo! ¡Qué ejemplo dios mío! ¡Tus nietos! ¡Por último se hubieran ido a un hotelucho! ¡Malnacidos! ¡Los odio… los odio con todito mi corazón! ¡Quiero vomitar! ¡Lárguense de mi casa! —De pura rabia a la ñori no le salía ni una lágrima.
Mientras la mujer gritaba y gritaba. El marido graznaba, no sabía que decir. De su cabezota no fluían las mentiras, ni los engaños. Estaba totalmente bloqueado. Repetía lo mismo como disco rayado.
No puedes pensar mal de mí. Toda la vida yo soy Cristal. Extremo Celeste. ¡Soy un varón! ¡Solo estamos viendo el partido! ¡Cristal va a campeonar!
¡Festejas en mi cama! ¡Maricón! ¡Televisores por toda la casa! ¡En mi cama! —Gemía indignada la dama.
El amigo cloqueaba dando lástima. Sabía lo que se le venía. El viperino chisme de su reputación de hombrón se caía. Se tambaleaba su imagen de viajero mujeriego.
-¡Gayina maldito! ¡Haz destruido mi casa mi hogar! ¡Le voy a contar a tu esposa! ¡Enfermos de mierda!
Se escuchó un gol. Por el estruendo y sacudón del edificio era gol de Alianza Lima Corazón.
¡Gol de Alianza Lima… dos a dos! Se escuchó en la tele ¡Apaga esa mierda Gritó Ramón Cabezón Marqués Perón.
¡No apagues nada! Ordenó la dama Cada quien explicaba su punto de vista sufriendo sus martirios, nadie escuchaba a nadie. La casa era un caos. Afuera en las calles era fiesta, algarabía. Alianza Lima guapeaba por el desempate. El hincha de la u logró escaparse. Bajó a grandes zancadas los tres pisos. En el último escalón escuchó a todo pulmón el tercer gol de Alianza.
¡Goool de Alianza Lima Corazón! ¡Acabó el partido señores y señoras! ¡Minuto 95” triunfo de un grande… de La Victoria corazón! ¡Alianza Lima líder absoluto del Descentralizado! El crema Gayina se desplumó de cólera.
La doña seguía juzgando la reputación de los amiguitos.
 Carajo, tantos viajes al Caribe, Curazao, Ipanema. ¿Viajes de trabajo? ¡Su madre le va a creer! Ahora entiendo tantos regalos, paseos, tragos y comida. ¡Diez Mil Dólares prestados! ¡Par de cabros!
La mujer se acercó a la baranda del balcón. Las piernas se le doblaban. Escuchó a un borracho reír: ¡Sí se avienta la gorda esta revienta como un globo con agua… puta sería la cagada! Los sapos se reían, los chismosos ya sabían lo que sucedía. El chisme apoteósico los llenaba de alegría. Los vecinos inquilinos del tercer piso vía WhatsApp enviaban los audios y estos se reenviaban en serie a los guaraperos de la esquina de La Oficina.



NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2019.  

PAVO A LA OLLA. NDLeón


PAVO A LA OLLA. NDLeón

El Chef Nicolás León del Rico Dasso

PAVO A LA OLLA
Cuando dije que iba a preparar un pavo, la gente de mi entorno del taller polifuncional donde trabajo dio el grito al cielo. Me preguntaron ¿Por qué pavo en octubre? Octubre es Turrón de Doña Pepa. Respondí al toque Quiero celebrar los cumpleaños de mi nieta Mariajosé y de mi hijita Alejandra María; el 74° Aniversario del Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú, el Día de Canción Criolla, y sobretodo… el impoluto día de mí nacimiento.
Como yo celebro todas las festividades paganas, católicas, dionisiacas, anárquicas, aproveché en sacrificar el pavo como los antiguos cristianos y meterle diente con mis allegados de los rincones mundanos.
En la mano tenía el billete para el canje de un pavo de seis kilos. Recogí el ave recontra congelado. Igual que en otras oportunidades cuando he tenido que recoger un pavo de ocho, nueve o diez kilos, nunca me entregaron uno con el peso acordado, siempre fue de mayor peso. Me movilicé por un pavo de seis kilos. Me entregaron uno de siete kilos. Cuando se descongeló el pavito pesó un kilo menos. Exactamente lo que marcaba el billete. La diferencia, un kilo de agua, cuesta al cliente Doce Soles. Joder. Un robo descarado aceptado por INDECOPI.
Para estar en paz y armonía con mí blanquiazul aureola compré por adelantado las dos cervecitas negras sin helar. Me serví un vaso profesional para alegrar el corazón y ahuyentar los espíritus malvados. Trocé el pavo apunte machete en presas medianas. Para templar los nervios y empezar mi labor de chef campeador me soplé un segundo vaso de cerveza. Acudieron a mí los duendes del arte culinario. En una olla mediana preparé una rica sopa con la menudencia, cebolla y fideos gruesos.
Con puño y letra anoté la relación franciscana de los comensales. No invité a mí gentita que se golpea el pecho y los buenos tragos lo consideran pecado mortal. En facebook publiqué un pensamiento tibetano. "Si alguien necesita de religión para ser bueno, entonces esa persona no es buena, es como un perro amaestrado". Varios contactos me eliminaron. Tampoco invité a mis colegas de juergas y jaranas porque la reunión fue de las doce horas meridiano a cuatro de la tarde. Tengo que respetar el sueño ajeno. No invité a mis vecinos del chilinge. Ni a mis íntimos porque de acá a una buena parte del camino estos muchachones de antaño están en constante chequeo médico o con un súper control conyugal. Los que llegaron fueron mis carretas, los viudos y divorciados, libres de control y sin horarios en el calendario. No tomé fotos porque varios de ellos tienen RQ de requisitoriados en el programa de recompensas por presuntos delitos prestados.
Para empezar con la maceración y la lluvia de buenas vibras, me serví el tercer vaso de la espumante cervecita, brindé por las almas en pena, el amor no correspondido y por los años recorridos. Comencé con el sagrado rito de la elevada gastronomía orgiástica palermitana. En una sartén freí el pavo trozado, en una olla sancoché la papa y en otra olla inicié la magia de los maestros de la cocina victoriana. Y colorín colorado… como prometí a mis allegados, les regalo mi receta para que pueda ser distribuida y copiada. Muchas gracias por la atención prestada. Nk

Chagdud Tulku Rinpochedud (1930–2002) fue un maestro tibetano de la escuela Nyingma del budismo tibetano Vajrayana.

Pavo a la olla victoriano. Nk

PAVO A LA OLLA VICTORIANO. INGREDIENTES:
Un pavo mediano // ½ kg ají panca molido // 02 cucharas ajo molido // ¼ taza orégano // 02 cucharas ají no moto // 02 tazas (500 ml) chicha de jora // 02 botellas cerveza negra 620 ml c/u // 2 ½ kg papa huayro o rosada.
Preparación                                                  
Lo primero, freír la carne trozada. Aparte sancochar la papa. Cuando estén listas retirar las papas. Guardar el agua. Calentar la olla con aceite y soasar el ají panca, ajo, media cucharita de pimienta, media cucharita de comino, ají no moto, orégano. Freír unos minutos. Verter la chicha de jora. Más dos tazas del agua de la papa. Hervir todo el contenido. Luego echar la carne, sancocharla unos 30 minutos, siempre probando. Bajar a fuego lento. Agregar un vaso con yapa de cerveza negra y echar las papas cortadas en dos. Esperar 10 minutos, final feliz.
Se acompaña con arroz blanco graneado o con puré de manzana o puré de camote.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, octubre, 2019.

TODO POR UN CULO. NDLeón


TODO POR UN CULO. NDLeón

Húmedos atardeceres.
Fríos. Calan los huesos.
Nos obliga a calentarnos.
Café piteado, ron y limón.
Nicolás León

Fotografía: Niky León



TODO POR UN CULO
La primera aparición de la morocha en el barrio fue en la triste estación de invierno con fuerte viento helado; humedad húmeda, garúa y frío. Fue cuando la muchachada calentaba cuerpo con largos sorbos de vino rosado al tiempo o descongelado. La morocha entró a la calle jalando una carretilla con un termo y un par de bolsas de mercadería. Caminaba a paso lento exhibiendo sus curvas y ondulante andar. Cruzó el barrunto en jean, chompa y abrigo; vendiendo tequeños, arepas y café. Sus ojitos estudiaban el ambiente, el mercado y a sus integrantes del laborioso barrio de oficios y malas artes. Grandes maestros, buenos bebedores de emoliente, ron o aguardiente. Así, la preciosura se ganó con los defectos y virtudes en su primera aventura comercial en el barrio popular.
Pasaron varias semanas y la señorita bonita apareció con los primeros rayos del sol primaveral, vestidita como un angelito celestial irradiando luz y vida con una licra blanca deportiva, blusita apretadita, sandalias caladitas que permitían ver sus deditos bonitos. En esta oportunidad jalaba una mejor carretilla, más amplia y más surtida. Ofrecía, café, emoliente, sánguches, refresco de frutas, tequeños, arepas, empanadas y alegría, sonrisas y ganas de vivir sin zancadillas.



Fotografía: Niky León


El grupo de muchachones tomaban unos rones en la puerta del emblemático bar restaurant. El líder de la mancha era el dueño del local, criollazo enamorador, la miró acaramelado de pies a cabeza y de casualidad enseñó el drilo que llevaba en el bolsillo. La chica, diosa angelical, le devolvió una mirada bella e ingenua. El don Juan avispado, murmuró a su gentita.
—¡Qué tal culazo! —Todos movieron las cabezas de arriba abajo.
—Este sol es tramposo. Más tardecito hace frío. Te invito una copa de ron —. Lanzó la primera piedra el amigo embilletado.
—No. No bebo.
—¿Qué vendes?
—Café, sándwiches…
—Dame cuatro...
—¿Con todo?
—¿Qué, sale con todo?
—Bandido eles. Muy glacioso.
—¡Está rico! ¿Quién lo ha prepara’o?
—Yo lo hago todito, soy cocina plofesional.
—Yo soy el propietario del restaurante necesito una socia cocinera. Espera un momentito y hablamos. —Los muchachos entendieron la indirecta y arrancaron.
El don Juan del barrio, metió letra, a los dos días a la chica bonita se le vio atendiendo a los comensales, luego pasó por caja, de vez en cuando dirigía la cocina, sus opiniones eran finas llenas de sabiduría. Por puntaje mayor se ganó el puesto de administradora. El dueño la premió alquilando un departamentito en La Molina como nidito de amor. El negocio prosperó, cada día más clientes llenaban todas las sillas, las ventas no paraban, se despachaba por delivery, para llevar o comer en el local. Según la logística, la estrategia debía mejorar.
El dueño asesorado por la diosa morocha se vio obligado a comprar congeladora nueva, horizontal y vertical. Cilindro y caja china. Licuadora industrial. Lavadora súper profesional. Ollas a presión, cocinas de inducción, extractor de jugo, filtro de agua, purificador de aire, sartenes, cuchillos, cubiertos y accesorios para la rica chef internacional.
Todo era bonito. Hasta que en una mañana de amor y placer la chica tuvo una gran idea. Trabajar las 24 horas al derecho y al revés.
—Amol ¿Pol qué mejol no me das la llave del negocio? Vendo desayuno templano y tú llegas  pal’menú a mediodía. Así ganamos un estla y telminas de pagal todo ante de acabal el año .
El enamorado accedió e inmediato desayuno se vendió. La chica llegaba a las seis de la mañana, abría el local. Los comensales saboreaban pan con chicharrón, relleno o camote; cau cau o un rico calenta’o. Café, café con leche, té o anísa’o.
La empresa triplicó su ingreso. La joven era fuerza, punche y hermosura. Atenta, cordial y jovial. El ingreso era líquido. La pareja vivía en bonanza con salud y confianza. De un momento a otro las calles se vistieron de morado, llegó octubre con  el victoriano Señor de los Milagros, el milagroso visitó el barrunto. El Señor Crucificado caminó por las calles y huariques bendiciendo puerta por puerta los locales comerciales; perdonando a los pecadores, a sus fieles traidores y al conocido Cabezón ladrón, cobarde y soplón.
Al día siguiente de la procesión, el don Juan enamorado estaba agotado por los rones a discreción. La diosa morena lo despertó a la cinco de la mañana, lo incentivó para que cumpla con sus obligaciones que dios manda. Fue un mañanero voraz y excitante sin bulla pero radiante. La chica rica de buen culo lo dejó extenuado, más exprimido que limón de sevichero.
—Duelme mi amol. Voy al negocio. Dame las llaves del auto. Duelme. Glacias pol todo. ¡Te amo!
La musa encantadora fraseo las palabras muy lento, arrullador, aterciopelado, tanto amor fue una estocada al corazón, un cariño como nunca el cacherito había escuchado. El matador sonrió, acomodó las almohadas y se zambulló en un profundo sueño reconciliador. Durmió patas arriba como un dios. Se despertó a las once de la mañana porque sonó insistente su móvil de última generación. Sonámbulo, perdido en el espacio, contestó.
—¿Qué pasa broder? ¡Deja dormir huevón!
—¿Oe, por qué no has abierto la chingana?
—¿Qué? Mi ñori ha ido temprano…                                         
—¡Compadre, tu negocio está cerra’o!
Un silencio sepulcral se escuchó en el aire. Los compadres tragaron saliva. El fogoso enamorado llegó en taxi al negocio, acalambrado, serio y preocupado. En las rejas, puerta y cortina corrediza no había ningún candado. Abrió la puerta y encontró todo pelado. Vacío. Limpio. Al cacherito lo habían desplumado.
En estos días al santo varón se le ve en el jirón Gamarra jalando una carretita con dos termos grandes ofreciendo refresco, empanadas y habitas saladas.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS.
Lima, octubre, 2019.

PECADO PERDONADO. NDLeón


PECADO PERDONADO. NDLeón


PECADO PERDONADO
Luis Alberto después de muchas cutras, robos, engaños, se dio cuenta que su grupo de amigos de la infancia se le estaba distanciando. Ya no participaban en sus comilonas y borracheras pro-bolsillo. Su carácter irascible lo traicionaba. De chico fue el matón de los boys scouts Patrulla Las Hienas, de joven sus fechorías eran graciosas, sobre todo cuando se escapaba de los restaurantes sin pagar. En el servicio militar obligatorio no duró ni seis meses, lo expectoraron por sobón, rastrero y adulón. En el barrio su deleite era contar sus delincuenciales acciones. Más tarde, escondía lo robado como buen excelso reducidor, cuidaba de todo como la botica de al lado. De adulto lo pescaron en pleno hurto agravado, echó a su colega de robo, lo traicionó, y pagando un rescate se libró por poquito de ir de la fiscalía al penal. Se dedicó al micro comercio de delivery, en bicla, moto o en auto. —Para despistar a los sapos —decía, según él era el pendejo que hueveaba a la policía.
Riqui y Danni, dos exprontuarios, exconsumidores, exmicrorevendedores de la vaina, enjaulados en el duro proceso de sanación se convirtieron en hermanos evangelizadores, cristianos, con la palabra del salvador. No tenían ni secundaria completa pero se sabían la biblia de paporreta. Estos redimidos jaladores llevaron en peso, a rastras, a Luis Alberto a su templo Victoria Manos a la Obra con un único objetivo, librarlo de Satanás, del vicio consuetudinario, de las deudas con la justicia y del despiadado cobrador contumaz. 
Luis Alberto, al año de servir a amo ajeno formó en el garaje de su casita su templo, dio cargo y encargo a sus familiares más cercanos. Su esposa, la respetada señora Kion, era la encargada de recibir el diezmo de cada día, regalos y donaciones. La paz había llegado a sus corazones. Pero todavía quería más. Armó grupos para que salgan a las calles llevando la palabra, las alcancías y su tarjeta con dirección postal.
            Algunos jóvenes se revelaban, otros se retiraban. El hueveo con el cual adoctrinaba no tenía sustento y menos peso, era superficial o hasta las caiguas.
            Después de la oscuridad se hizo la luz, le llegó un veneco, joven atlético, pelo ensortijado, ojos almendrados; antichavista; alto y con un léxico de diccionario. La amada esposa inmediatamente guió al forastero por el sendero del bien, lo alimentaba y adoctrinaba como dios manda. Hasta que les tocó salir a la calle, el pastor Luis Alberto formó parejas para que peinen el barrio; a su esposa junto con el veneco les encomendó el barrio más controvertido, lleno de delincuencia, pájaros fruteros, ambulantes, cantinas, bares, hostales de mala muerte y hoteles sin estrellas, prostivedettes y gente de mal vivir.
La pareja, señora Kion y Veneco pintón, cumplían su santa misión cristiana a carta cabal, pregonaban con tesón la palabra del redentor. Los hoteles prendieron sus luces de neón, en las cantinas empezó a sonar el son, música chicha, rock endemoniado y las exitosas salsas románticas.
Hasta en sueños he creído tenerte devorándome y he mojado mis sábanas blancas recordándote / En mi cama nadie es como tú, no he podido encontrar la mujer que dibuje mi cuerpo en cada rincón sin que sobre un pedazo de piel / Devórame otra vez, ven devórame otra vez, ven castígame con tus deseos más que el vigor lo guarde para ti / Ay ven, devórame otra vez, devórame otra vez que la boca me sabe tu cuerpo, desesperan mis ganas por ti… —.
Desde las rockolas los predicadores escucharon a Eros, dios de la atracción sexual y del perreo. La pareja se sofocó, pidieron agua, les invitaron un vaso cerveza a cada uno. Se sentaron en un murito, rezaron por el pecado acumulado y siguieron caminando con la biblia entre sus manos.
Al día siguiente el pastor Luis Alberto y todos los fieles devotos buscaban a la singular pareja. Según los leales sabuesos, la señora Kion y el Veneco, se habían extraviado entre los tenebrosos jirones de Humboldt con Giribaldi del populoso barrunto de El Porvenir. Segundo día, el pastor presentó una denuncia de la desaparición a la comisaría. Tercer día, libres de mortajas aparecieron los tortolitos. Sin biblias y sin peinado bonito.
— ¡Satanás se apoderó de nosotros! —gritó la señora.
— ¡Líbranos señor! —Volvió a gritar la doña.
— ¡Helmano Luí, peldónano! —gritó el agraciado veneco.
Luis Alberto, el pastor, les pidió silencio. Todos entraron a la cochera y rezaron con cánticos plagiados y versículos copiados para espantar al terrorífico demonio de la tentación y perdonar a cada uno de los pecadores con la promesa que ya no lo vuelvan hacer nunca jamás y mucho menos en el barrio plagado de pecadores, lleno de borrachines, envidiosos y chismosos.
   Juráis por la cruz y por las santas escrituras del nuevo testamento no hacerlo de nuevo. ¿Lo juráis?
   ¡Lo juro! —a dúo los pecadores juraron.
   ¿Palabra de dios?
   ¡Palabra de dios! —los pecadores se lamentaron a grito pelado.
   ¡Jehová sálvalos! —la cofradía ayudó en el juramento.
—Bueno, que no se vuelva a repetir la tentación del diablo. Podéis ir en paz.
A la semana siguiente Luis Alberto cerró su templo y volvió a las calles… a ser nuevamente el terrible estafeta, matón de esquina y sangrón del compadrón. En su barril sin fondo su ego estaba herido, crucificado, por un agudo dolor en su amplia cornuda frente y eso era muy latente para todos los presentes y, nunca más habló de la palabra de dios.
* Letra «Ven, devórame otra vez» de Palmer Hernández.
** Fotografía de Google Red.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2019

SIN PAÑOLETA. NDLeón

SIN PAÑOLETA. NDLeón



SIN PAÑOLETA
(Para Ingrid, mi primita linda)
Loquita, en mis sueños siempre apareces
sin pañoleta, libre y desnuda, sentada en
el borde de la cama contándome aventuras.
De bajo el puente, del río y la alameda, de
Ventura Rossi, de los callejones de antaño
de Malambo. Mientras hablas, tus labios
rojos como aves en el cielo, tu piel morena
con sabor a piel, tu voz afranelada,
sublime música, me arrulla. Bebo extasiado
el néctar de tus ojos moros.
Dios bueno que castigas al enamorado.
Dios malo que apachachas al solidario.
Corrige al equivocado.
Llega el alba, el aleteo de las palomas.
Pestañeo. Miro con el rabillo
veo que no estás. Mi pesadilla es
cada día volver a la cruda realidad.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2019

ÚLTIMO PARADERO. NDLeón


ÚLTIMO PARADERO. NDLeón



ÚLTIMO PARADERO
Aprendí a compartir. Dividir mi ración.
Llámese, almuerzo, caña o aguarrás.
Aprendí, también, meter golpe,
trompearme, defenderme, granputear
decir no. A mandar a la mierda a quien
más lo necesita. Cuando perdía, después
de clases, llegaba a casa abollado.
Recordaba, que los únicos golpes que
no duelen son los de mamá. Después,
todo en la vida tiene precio y dolor.
Dolor en el trabajo que nunca llegó.
En el amor no correspondido.
En el sueño no cristalizado.
La vida para vivirla hay que meterle
ganas, punche, esfuerzo. Si luchas logras
objetivos, metas, eso dicen. Bien por ti.
Si pierdes, saber perder, empezar de
nuevo. Tantas cagadas nos da la vida

solo queda encoger hombros, levantar la
mirada sacar pecho, emprender, paso a 
paso la caminata. Con decencia, dignidad.
Hasta que nos jalen las patas, nos echen
tierrita, nos lleven flores, y nada más.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2019.


CRÍTICA CONSTRUCTIVA de NDLeón


CRÍTICA CONSTRUCTIVA de NDLeón
<<Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos
dijeron: Cierren los ojos y recen. Y cuando abrimos los ojos, ellos
tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia>> Eduardo Galeano

Después de un mes sabático recuperé suficiente energía como para juntar unos cuantos chivilines, remendé la utilería y el vestuario. Llegaron las propuestas de varios centros culturales. Para acelerar los trámites y cumplir con los formalismos presenté a cada institución las cartas correspondientes, currículum vitae y ficha técnica de la obra.  Solo quedaba cruzar los dedos y esperar.
No me podía quejar, los tres meses de gira artística por las ciudades andinas de Perú, Bolivia y Argentina estaba dando resultados. Las redes sociales y los medios digitales me mantuvieron en contacto con mis allegados, ayayeros y también con unos infaltables mercenarios que me seguían los pasos.
En la primera entrevista, las partes aceptamos conformidad sobre todo en lo económico. Lo demás fue fácil. El local se comprometía realizar la producción y propaganda. Genial. Solo una cláusula me preocupó, decía: —Espacio libre dos horas antes de la presentación; ensayo a la italiana; instalación de iluminación, escenografía; chequear audio y sonido; ordenar escenario, butacas platea—. Mientras esperaba el día del reestreno, hojeaba mi libreto y chapaleaba en el ordenador. Me WhatsAppearon el flyer, me gustó. Llamativo, tenía su jale, dulce e irónico. Inmediato lo pegué en mi portada.



Un escritor, amigo físico y virtual, escribió un comentario en mi muro de Facebook, luego pegó textos y enlaces de libros de Historia del Perú de secundaria; según él, para que yo aprenda. Cosa ridícula, el referido prosista no asiste a mis eventos culturales; escenificaciones teatrales, presentaciones de libros, poemarios, exposiciones y exhibiciones de arte culinario. Lo abordé con discreción.
—¿Qué pasa profesor? Joda en su muro, me está quemando la película. Respeta al colega—. La joda no me es extraña, muchos vecinos, condiscípulos, colegas en las diferentes manifestaciones artísticas hasta el día de hoy no me han visto actuar en una obra de teatro. Coleguín, fuera de broma no jodéis. Después que observes el trabajo con tus antenitas de vinil sobre la invasión y saqueo de Cajamarca en la que me zambullo, desenvuelvo, reflexiono como el monje Domingo de Soria Luce, personaje principal que relata paso por paso la sed y el hambre por el oro y por el poder de parte de los secuaces de Pizarro; te escucharé atentamente —.El inquisidor siguió jodiendo.
—¿General Francisco Pizarro? ¿De dónde sacas tu fuente histórica? Estás fuera de lugar…
—¿Fuentes?… mi barrio blanquiazul, Rostworowski, Prescott, mis viajes por Qosqo, Xauxa, Caxamarca, Catalunya ¿Por qué? ¿Quieres plagiar o copiar? Te espero. Lleva licor para después de la función.
—¡Pizarro nunca fue general! Fue criador de cerdos. Infórmate bien.
—Francisco Pizarro de niño, en Trujillo España, cuidó chanchos. Pero, muy joven se dedicó a las armas. En la invasión trajo consigo los títulos de gobernador, marqués, capitán general y alguacil mayor. Lee y después de la función te doy una clase de Historia. Deja de pajearte con Wikipedia, eso no te ayuda. Lleva billetes para la Salida Solidaria.
—Esos son puro cuentos, que para justificarte te los tienes que creer.
—Oe, la historia de los españoles en América la escribieron los españoles. ¿De dónde me sacas otras fuentes históricas, otras versiones, otras chácharas? Te me estás cayendo mi querido calichín. Mucho bla bla blá y pocas nueces.
El diálogo era de nunca acabar, le sugerí que, como exquisito escritor de fábulas y cuentos para párvulos, se tomara el trabajo de averiguar todo lo relacionado a la conquista del Tahuantinsuyo y que no joda la paciencia al maestro multidisciplinario. Le expliqué que el texto original de Jakob Wasserman es una novela basada en hechos históricos, con diálogos, muy teatral Y el fin de la escenificación es entretener, pensar, reflexionar en el ser y haber. Que, si hubiera querido narrar la historia histórica real verdadera de verdad hubiera trabajado el libro del bostoniano William H. Prescott, Historia de la conquista de Perú. Me despedí con una frase brechtiana: —Soy actor solidario, comprometido con mis ideas y buenas costumbres. Tienes que escuchar el fondo no ver pajaritos. Te quiero ver en la platea. Acepto críticas y comentarios de todo calibre con tu firma, así creeré en tu palabra. Sino no.
El diálogo terminó en lío de comadres. Plop, ipso facto me bloqueó, me eliminó de sus contactos. ¡Qué tragedia! ¡Ave María Purísima sin pecado concebida!



Llegó el día, la hora de la función. El colega y muchos amigos, no fueron como siempre y un par de invitados de honor, eximios letrados, amantes de las artes, tampoco aparecieron. Se dio la función con platea abarrotada, fueron cuarenta y cinco minutos álgidos de drama, música, cantos, cánticos y poesía. Los más jóvenes se sentaron en el piso. Al final se armó un fórum aleccionador. El productor preguntó:
—¿Alguien tomó foto para el álbum de los recuerdos? —Se escuchó.
—Estuve tan absorta viendo la actuación del señor actor, que ni se me ocurrió sacar la cámara. Buena obra, gran mensaje.
—La vida es corta por eso hemos de vivirla intensamente. No vale detenerse.
—La podemos continuar en el Queirolo Quilca con Camaná.
Una veintena de seguidores dijeron, ya. Esperando un taxi se me cruzó un par de vates, eximios letrados, con aires filosóficos, me plantearon varias preguntas:
—Si tú dices que eres actor, cuida tu físico, se te ve con una silueta antiestética, no quiero decir gordo porque te puedes ofender. Cuidado con el colesterol, diabetes... 
—Sí… también con la demencia senil… Alzheimer… artrosis, artritis ¿Qué más?
—Lo digo por tu bien, no es broma… cuídate. Otra cosa, el texto es extenso. Necesita un corte, nadie soporta hora y media de función. Métele tijera.
—La obra dura una hora pedagógica. Miren el vídeo en YouTube. A ustedes un tufillo de envidia los ciega. Hubieran querido estar en mis zapatos con Dionisio… se han quedado perdiendo el tiempo en marchas aprofujimoristas con mis hijos no te metas, celeste macho rosado mujer. Vuestro precio, un táper naranja.
—¡Yo no soy aprista! La verdad, más bonito hubiera sido si solo hubieras contado la historia verdadera y no meter la política porque se te nota que eres caviar.
—¡Ay dios, trágame tierra! En la Escuela Nacional de Arte Dramático donde estudié actuación y en un Taller Internacional de Teatro de Grupo en Europa me dijeron anarquista, solo por el simple hecho de ser un artista crítico y no plegarme a ninguna bandera política. ¿Entendieron?
La llovizna y a la humedad nos cubrió con un manto negro. Llegamos al Queirolo Bar. Cambiamos de atmósfera, de conversación, en ese breve momento todo fue felicidad.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, septiembre, 2019.