La ventana indiscreta

La ventana indiscreta
Agradecimiento a Elmer Keith. Creador del calibre .44 Magnum.

- @: Don Vito Ugo Veachy, Dos noticias, una mala y la otra peor. La mala, todavia no sé los resultados de mi examen B1. La peor, el cuento "La Ventana ..." está terriblemente mal escrito.

- @: "Recién va la primera leída, voy a seguir leyendo para hacer los análisis respectivos correspondientes".

Varios días después, il Dottore llegó a la conclusión.

- @: "¡Está huenasa! ¡Está de puta madre jajajaajaj! v.veachy.

Luego de un análisis exhaustivo de parte del profesor y discípulo indirecto de la doctora Martha Hildebrandt, el controversial Lingüista Analistólogo del Pasaje Abeja, Dottore Signore Don Vito Ugo Veachy, respiré tranquilo; hoy día por fin tengo en mi poder la carta pase con el correspondiente Visto Bueno para realizar la publicación del macabro cuento intitulado: "La Ventana Indiscreta, Requiescat in pacem" en mi página blog leonad@s.

Cuento basado en el relato de ultratumba de Thérèse Kent Lock Phana of Olives è Mont Ricco, última concubina del Conde Vlad Draculea.

- "¡Parece un cuento de terror ... enorme carencia de moral y de valores, cuánta innobleza!" (Vladivideo N° 230951).
- "Desde el punto de vista psicoanalítico es una obra de arte a la huevadita". (N.D.Löwe).

Había una vez, en la milenaria Ciudad Prohibida del Kom Dorg Pay, un pueblito de medio poniente - de medio poniente porque los parroquianos no ponían ni medio - instalado entre las escarpadas montañas de la jungla de cemento de Mongolia y de Kazajstán tirando para la derecha en los altos de un pasajillo donde cantan los pajarillos y aúllan los lobillos, muy lejos de los bosques embrujados, muy cerca del Emporio Comercial, de los chifas, picanterías, hotelitos al paso y salas de billar. En una casita de las tantas del paraje con vista a la Canchita del conocido Complejo Deportivo Popular "Fung Mong" vivía una antigua jugadora de Soccer llamada La Shy Na (en chino: Shi Na Pé) aunque no era de la China sino del más allá de lo evidente según los clarividentes. Nació en el millonario, exclusivo y aristocrático Barrio Rojo La Flo Ral. Barrio de ilusiones, de hermosas flores de plástico, jardines sintéticos, bouquets de rosas, jazmínes y tulipán Made in Taiwan, claveles rojos de tinta artificial.

La Shy Na, nuestra heroína, mujer enigmática de finos oídos tísicos, de día no se le veía con frecuencia en la esquina ni en el barrio, ella descanzaba o dormía y aún así sabía las andanzas, la pasión, la vida y crucificción de todo el vecindario de la juridicción, y de los otros pueblitos lejanos y cercanos, su perspicuidad era mínima, su poder chismográfico: Universal; traspasaba los límites de la fronteras de Las tres Américas con México y Cánada. Los sábados, domingos y días feriados como antiquísima sacerdotisa del dios BackusyJohnson hacía su aparición preparando sus polladas y el vacilón, demostrando su clase de antaño con sus eximias jugadas, sáques, entregas en prima, toquesitos, tiros libres e indirectos, chalacas de medio la'o, y maromas como un porfia'o.

Ella, La Shy Na, la amante, merece la gloria y tiene su historia en la calle Capón, motivó espantos porque no salió de blanco ... el vestido blanco e'taba empeña'o. Ella, solita en este lejano terruño del Extremo Oriente, sola contra el mundo, solamente con la compañía de su hijita ... y de sus doce hermanos y hermanas, primos y primas, sobrinos y sobrinas, compadres y comadres, y una sarta de haraganes y galanes, honrados y del otro lado.

La Shy Na aburrida hasta el cansancio; aburrida y fastidiada; aburrida, fastidiada e hinchada; requintaba y mentaba a los cuatro vientos su indignación que por culpa del huevón tenía que alimentarse sólo de sopillas y papillas; de huevos escalfados, rosaditos o estrellados, nada de tronchas ni de presitas soasadas. Ella le pusó el paralé, su estáte quieto, conteniendo su rabia en el cuartito de alquiler.

- Oye Zha Pa Zo, cuando te dije que podíamos vivir juntos y compartir todo, no me refería a compartir mi dentadura postiza.
- ¡Pero yo he puesto el billete! Además te dije que yo lo iba a usar este fin de semana.
- ¡Pero ya estamos jueves y no devuelves ná! ¡Mirá hueveador, si no me devuelves ahorita mi "juego de comedor" te largas de la casa!
- ¡Me voy pé! mejor pa'mí! Prefiero perderte qué mantenerte!
- ¡Oe, ... pero deja mis dientes!
- ¡Me voy con los dientes, con tu cepillo y con la crema dental! Yo los compré, me endeudé, pagué "el juego de cubiertos" con mi habilidad! ...
- ¡Ya te jodiste guevón! Me las vas a pagar, ladrón! ¡Te atraparé, aunque sea lo último que haga! Yo soy una Player que lucha hasta el pitazo final ... y me vengaré con una goleada.
- ¡Vete al carajo! ¡Desmuelada!

La Shy Na que no es de la China, se quedó desdentada, masticando aire caliente de sus fauces como dragona, con sus pulmones agitados por la alturada discusión y fatigada por la altura. Había subido los sesenta y nueve escalones de dos en dos hasta el cuarto piso para encontrarse con Zha Pa Zo, el donjuanesco hueveador.

Después de lo sucedido el que pagó pato fue el esposo de la hija, el inocente (a) "Ful Ka Ye", fue mimado y dominado, hipnotizado soltó un sencillo sin pestañear para que compren el acero y fajos de billetes para confeccionar el instrumental, todo fue tan rápido que cuando al yerno querido se le pasó la vaina no recordaba ni su nombre, menos su apellido, peor su estado civil, ni su cuenta bancaria. Ya era muy tarde, estaba bolsiqueado de cuerpo entero hasta de la secreta del calzoncillo; su esposa conocía todos los huariques de su amado principe y cornuto gavilán pollero.

- ¡Antiguos espíritus del mal, transformen este Acero quirúrgico titanio en inmortales Colmillos y Molares del Nunca jamás!, soñó despierta La Shy Na.

Una vez que le entregaron sus herramientas, sus prótesis dentales prefabricada en la NASA; trituraba los huesitos, los cartílagos, las pepas; al bolo alimenticio lo hacía máchica, no dejaba nada en los platos, hasta las figuritas las desaparecía y se las comía, los platos de cartón los rumía. Ella hipócritamente decía que comía como pajarito. No llevaba la cuenta que comía todo el día, nada ni nadie la detenía siempre picando alguito con su juguito y su Tacu Tacu al costa'o, Anticuchos, Choncholíes, Kam Lu Wantan, Lomo Salta'o y taypá ... para chismear le metía jama y jama. Tragaba porque el chisme era su cantar y la agotaba física y mental.

Cuentan los historiógrafos de la esquina, que en una noche de luna llena de verano hubo una gran redada, con bala, caimán, palo y patada. Patutos, sirenas, escándalo, humo y gritos. Tiesos y rajados, petrificados y mojados, mudos, loros y cotorros ...

- ¡Chucha! ¡Transfórmense ! ¡Patrulleros!
- ¡Allá vienen! ¡Concha! ¡tamos cerca'os!
- ¡Corre! ¡Qué los tombos te siembran y te cagan!
- ¡Planeador abajo! ¡3, 2, 1, 0, Contacto!
- ¡Rayos Fotónicos! ¡Rayos Laser!
- ¡Sopleteros! Huyan!
- ¡Adelante Planetarios!
- ¡Proyectiles!

La Shy Na metida en su sarcófago modelo Tutankhamán, lista para hacer tuto con su capa de dormir y calcetines Sport. Al primer balazo de un .44 Magnum voló de su cama como guardapiolas y se trepó a la ventana sacando medio cuerpo a la calle, identificando a los buenos y a los malos; un jovenzuelo corrió por su pasaje, el tombo que lo seguía metía bala a discreción, La Shy Na gozando hasta el éxtasis orgásmico de tanto bochincheriano placer, recibió un balazo, nadie se dio cuenta, los minutos pasaron, los ánimos se calmaron, se tranquilizó el ambiente, sus familiares la llamaron para que no se enfríe ni se resfríe, ella lógicamente no reaccionaba ... parecía dormida.

- ¿No la ven que está dormida? Pobrecita mi tía. Está dormida, está dormida.

Parecía dormida mostrando su animalidad humanizada estirada como cuando llega de amanecida después de una buena perdida con juerga, jarana, comida y bebida; la movieron, su hijita intuyó lo peor. Con llanto en los ojos y en su mirada no quiso oír a nadie.

- ¡No me digan nada, es mentira, es mentira, sólo sé que no está dormida!

Como hija única tomó la iniciativa de meterle un cachetadón para provocar una reacción, después del tercer cachetadón y antes del cuarto, La Shy Ni Ta linda del callejón abrió sus ojitos de alcancía, sonrió, tenía entre los dientes el plomo y sonriente lo escupió. Todas las miradas se dirigieron a la bala calibre .44. Sus "dientes de titanio con incrustaciones de Los Diamantes" le habían salvado la vida para que siga chismeando mientras Diosito decida.

Todo volvió a la normalidad, pasaron cuarenta y seis días exactamente y La Shy Na se ganó la loteria sin comprar número. Uno de sus charros cantores "El Mariachi Ka Ne Bo" le regaló un terrenito después de agarrarse a machetazos con los del Cártel de La Mar y antes de morir a balazos por el cazador de recompensas Wa Lo Agi Le "E'Chaski" el terrible sableador malo.

El lotecito en metros cuadrados no era ni grande, ni pequeño, ubicado en los arenales del norte de Los Ála Mos cruzando el Puente Kamo Té y el Río Zorrillo del Naranjal.

-¡Algo es algo peor es nada!

Dijeron al unísono los invitados y la plañidera en el velorio momentos antes que salga la luna y se oculte el sol. Los varones amigos, enemigos, simpatizantes, conocidos, todos en completa armonía apoyaron la idea y la cruzada que tenía como objetivo levantar la cabreriza y el hostal. Todos colaboraron, jóvenes y viejos, clientes nuevos y antiguos; los jóvenes y nuevos con más ahínco, pues, querían en la inauguracion debutar, sin pagar.

- ¡Mamá Dora! ¿Dónde lo pongo?
- ¡Oye, yo no me llamo Dora, soy La Shy Na! ¿Ok?
- ¡A mi me dijeron, pregúntale a la mamá Dora!
- ¡Dora será tú maý!
- ¿Dónde pongo esto?
- ¿Qué son? ¡Huevos! ¡Estoy harta de tanto huevo!

Construyeron el inmueble en menos de lo que canta un gallo, de lejos parecía y de cerca era una realidad. La hijita experta en "Debe, Haber y Desaparecer" dibujó el boceto básico y los planos, en lirismo y en conclusión el proyecto finalizó como una canción dedicada al Mojón, y así se construyó.

-Qué mierda sabe el burro de alfajores? preguntó un Arquitecto en Interiores.

En el segundo piso junto al corral de las lechuzas, cuervos y urracas; al costado de las aves de corral y abajo de las palomas; le construyeron a La Shy Na su Slee Ping To Reón de tres metros de altura sin ventanas, con un tragaluz en el techo, con cruces y hostias consagradas y cabezas de ajos cocinadas.

A partir de las veinticuatro horas en punto, todas las noches con puntualidad matemática se escuchaba un roer por toda la casa; los huéspedes y familiares no podían dormir tranquilos, compraron trampas, venenos, raticídas; pero nada. Pasaron cuarenta noches con sus días y por fin cesó el molestoso ruido nocturno. La culpable de todo el gasto innecesario fue La Shy Na, ella estuvo royendo el muro con sus dientes postizos de titaneo, haciendo un agujero del tamaño de su puño, mataba o moría, para estar en contacto con el mundo exterior "de afuera" en las tenebrosas noches y saciar su sed de averiguar y chismear la vida ajena de la buena gente de su nuevo y bonito barrio del Oli Bar.

Eso es to ... eso es to ... eso es todo amigos. (KA,Juli,2010)

1 comentario:

tatiana dijo...

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