Translate
Camarones verdes
Gol, punto y fuga

Con cariño y nostalgia para mi hermano Pedro Alberto.
Unión Balconcillo Fútbol Club tenía los nervios de punta, no era para menos, a las cuatro de la tarde del cuarto domingo de marzo jugaba el último clásico victoriano de las vacaciones escolares. No era cualquier clásico. En esta oportunidad se definía el Campeonato Inter Clubes del Distrito de La Victoria. Su clásico rival, los organizadores del campeonato, Estudiantes de U.V.Matute, club de los antiguos fundadores de la Unidad Vecinal. Para mi y para varios de nosotros se nos había acabado las vacaciones, habíamos terminado secundaria el año pasado.
U.B. tenía una gran baja, en banca por expulsión con tarjeta roja se encontraba el caudillo, el mejor centroforward del campeonato, el ídolo de la afición; el talentoso, potente y macho jugador. Modestamente, yo. ¿Qué pasó? Lo que siempre pasa, faltando escasos minutos para que termine el partido un troglodita me faulió y mandó saludos a mamita; le respondí con un cabezazo en el pecho, lo estrellé contra el banderín del córner. El juez de línea luqueó y le pasó el talán al árbitro, mientras que el público me aplaudió, el referí no me perdonó, me mostró la cartulina roja y el camino a los camarines, y con el brazo en alto me expulsó. La ensarté, tenía que haberme controlado pero se me salió el indio y perjudiqué a mi equipo. En el barrio me llamaron la atención pero la falta estaba hecha. A llorar a la playa.
Llegó el esperado domingo, el clásico terminaba con un marcado tinte de final. Como nunca la gentita de Matute pidió protección a los altos mandos de la Guardia Civil, el Comanche de la Jefatura Distrital envió a más de cien policías para que resguardaran el partido. Mientras que los Matutinos con su técnico 'Chato Marimba', apostaban por la experiencia de sus jugadores; nosotros confiabamos en nuestro juego de equipo que nos había enseñado nuestro querido DT Don Eduardo. Pero al momento de jugar un clásico, las pizarras quedan de lado. Y por otro lado la cancha reglamentaria de la Unidad Vecinal tenía cualquier cantidad de piedritas y en algunas zonas tierra a granel, esto dificultaba el accionar del juego, pero esa dejadez era a propósito, pues, los dueños de la cancha la conocían como la palma de su mano.
Llegamos corriendo al encuentro, los jugadores y la hinchada trotamos las pocas cuadras a manera de calentamiento físico-mental, faltaban quince minutos para que termine el partido donde definían el tercer puesto. Acabó el encuentro y el equipo saltó a la cancha. Los suplentes y el entrenador se acomodaron en la primera fila de la tribuna y yo me fuí con la barra a la parte alta de la tribuna occidente para gritar y dar ánimo a los muchachos. Era un encuentro entre compadres, todos nos conocíamos, los contrarios eran nuestros amigos de fiestas y parrandas; también habían parejas de enamorados, uno era de UB y el otro de UV; pero fútbol es fútbol y en el momento que empezó el partido nos olvidamos de las amistades. Yo gritaba y tenía seco al marcador de nuestro brillante, hábil e inteligente puntero izquierdo neto, que dicho sea de paso era mi broder de padre y madre; la pisaba super bien; a la redonda la jalaba, la peinaba, la dormía, la trataba con cariño y tenía loco a su marcador, y este tronco duro apunte patadas quería arrebatarle la bola. El referí se hacía el bobo por no decir una lisura; no quería problemas con los dueños de casa ni alterar los ánimos de sus quinientos hinchas. Nosotros éramos once jugadores, cinco suplentes, el DT y diez fans de calidad.
El primer tiempo fue bastante aburrido, las barras fueron lo mejor del espectáculo. Desde los balcones de los blocks los dueños de casa recibían apoyo moral y hurras; pero mi voz era más fuerte, la más sonora y más bochinchera. Gritaba a todo pulmón jodiendo la paciencia a todo el vecindario de la unidad vecinal.
Segundo tiempo empezó con más fuerza y convicción, los dos equipos querían definir y punto. Después, por planteamiento táctico y estratégico, cuidar el gol a como de lugar. Pero las patatas y el juego brusco por ambas partes malograba el encuentro. Faltando dos minutos para terminar el partido por poquito nos crucifican, la bola se estrelló en el travesaño y rebotó con fuerza, nuestro volante ofensivo contuvo magistralmente la redonda con el pecho, al mismo tiempo rotó, miró a los extremos, lanzó el pase preciso al jugador mejor ubicado, a mi broderzinho, que viendo la jugada se desmarcó dejando en ficha a su guardian por la línea media, paró la bola con el muslo derecho y giró para su área, la línea izquierda; de paso le quebró la cintura a su marcador, picó la bola suavemente; sacó a otro del camino, enganchó para la coja, para la pata derecha; un matarife se fue en caldo; mi broder volvió a acomodar la bola con la zurda; corrió unos diez metros pegadito a la línea blanca; dos cancerberos lo esperaban en posta; enganchó la de cuero y la cambió de rumbo; cruzó la cancha y se metió al centro del campo contrario; internándose en el área grande; se paró en seco y de taquito retrocedió la bola, dos jugadores de UV desesperados se patearon entre ellos; el zurdiño hace la finta que va a patear con la izquierda, los defensas alocadamente formaron una barrera, tapando al arquero que gritó furioso y nerviosón no sabía como achicar el arco; el As no patea; hace la finta que va a patear con la derecha, pero nada; se da un pequeño autopase y avanza un pasito acomodando la pelota para su pie zurdo y chutea como los maestros. La bola sale como un poema, linda, y risueña, cruza los aires dejando una estela y se enrumba majestuosamente al ángulo superior de arriba. El portero con cara de tragedia e impotente, con los brazos caídos, vio como ingresaba la pelota ... Gol. ¡Gol! ¡Goooool! Gritamos con todo el alma.
El defensa marcador de mi broder se acercó a mi tribuna, señalandome con su dedo índice, estirando su brazo derecho e hizo puño y me desafió, me amenazó, me llenó de lisuras, groserías, improperios, escupiendo unas palabrotas me volvió a amenazar:
- ¡Termina el partido y te saco la mugre!
Ni bien se calló la boca en ese mismísimo instante el hombre de negro dio por terminado el partido, entonces el depredador aprovechó para abrirse paso ante la multitud y se me vino encima avinagradamente, yo de dos trancazos alcanzé la cancha y evité que me abolle en la tribuna. El jugador me hizo finta y me zampó un patadón, esquivé el zapatazo como torero y con todas mis fuerzas le metí un puñetazo en pleno rostro rabioso, el durísimo recto de derecha dejó sin reacción al valentón, pero el golpe me hizo ver a Judas calato por el dolor que me ocasionó, y antes que diga ay, como un resorte voltié y corrí en dirección a la única entrada y salida de la cancha; corrí veloz y desesperado con dirección a casita. Tres cuadras me siguieron como cuarenta matatirus. Llegué a casa recontra transpirado, sudando a gotones, qué miedo y qué librada. Pensándolo bien, esa corrida me sirvió para despojarme de mis demonios, en recapacitar sobre lo bueno y lo malo, en pensar en mi dignidad, en mi Yo.
Fue el último gol de mi broder que presencié, y fue la última vez que visité la famosa cancha del estadio de la U.V. de Matute.
Mujer bonita
"El sol se despuntaba, anunciando un nuevo día, en las calles se advertía, un barullo matinal y en el nosocomio, una vida se extinguía tras su lenta agonía partió hacia la eternidad ...".
- ¿Quíubo? Quo vadis, Domine Cefas?
- Quo vadis, Cefas?, significa: ¿Adónde vas, Cefas?
- ¡Viejo y cojudo! Paras hueveando, eso es lo que te gusta, el hueveo, … ¡Voy a comprar yuquitas!
- ¡Que te lo compre la ociosa de tu mujer, no te prepara ni el desayuno y te para maleteando!
- ¡Mi linda mujercita escucha todos tus pleitos! ¡Ella me cuenta todo!
- ¡Esa tiene la oreja pegada en la pared! Pero creo que no te cuenta ... todo, mi querido venao, entre nos, tu mujercita se hace la seria acá en el barrio. ¡Cara seria, poto alegre! ¡ja, ja, jajaj! Te chismeo que te están atrasando en el Sheraton Lima Hotel, jajajaj ... !Qué malo que soy!
- No me interesa tus chismes de eme, hablas por pura envidia. ¡Envidias mi felicidad!
- ¡Jajajajaja, habla claro pée jajajaja, bieeen graciosito eres, jejejejej!
- No te digo una grosería porque eres mi hermano mayor y yo respeto.
- Gracias Cefas ... No hay duda que el amor es ciego, jajajaj …
- ¡Sacolargodemiércoles! ... ¡Dime! ¿Tú has visto a mi mujer en el Sheraton?
El regreso a la realidad fantasiosa
¡¡¡Viven!!!
¡¡¡Viven!!!
Cuento carnavalesco dedicado a Yessy, "el trai'dor". ("lo lliva, lo traí").
En un lugar de La Frontera, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un empleadillo con sueldillo, ternillo limpiecillo, esposilla y perrillo renegoncillo, pero sin autillo.
Nuestro caballero andante se ganó el fastidio y raje de sus vecinillos por culpa de su linda mujercilla; ayer, bonita morenita con fragancia a flor canela; hoy, señito y blanquiñosa, gringa al pomo, huachafita y antipatiquita. Por ese insignificante motivo los vecinos del lugar los tuvieron entre ceja y ceja; igual que los sapos y las culebrinas que repitieron los rajes y las versiones inexactamente correctas o meticulosamente equivocadas. Este chismesito es la purita verdá.
En La Frontera muchas anécdotas se repiten en cada temporada carnavalesca pero esta es la inimitable y se espera que no se vuelva a repetir para ejemplo de las futuras generaciones y de los actuales jóvenes con ínfulas de semillas de maldá.
El barrunto conserva la vieja costumbre de jugar con agua por las buenas o por las malas; siempre jodiendo la paciencia al vecino desprevenido o al peatón desubicado. En pleno febrero, caluroso y veraniego, con ambiente de pichangas, chelas, tamales, anticuchos y hueveo; con párvulos correteando sin control; con cuarentones librados del pecado por el mañanero servicio de Misa; con tíos esperando el rico menú; con jóvenes picando sevichito alrededor de una destartalada carreta; otros haciendo hora, aguardando a la trampa para desaparecer y aparecer en la yapla. En la esquina del coso se armó la fiesta de sol y sombra. Fiesta acuática de los carnavales. En las azoteas, agazapados, los muy sacolargos con sus nietos esperando a sus víctimas para empaparlos con un buen y sorpresivo chapuzón.
Uno de los güeveador profesionales llegó con el chisme que había visto al vecinito modelo tomando unos copetines con los cuasi pituquitos de la vecindad en la licorería - telehipódromo de la avenida principal; y como cosa rara, estaba bien picadito con un pasito pa'delante y otro pasito pa'trás. Los mandamases de la collera se miraron y no dijeron nada, ningún gesto, ninguna mirada dejó entender que habían escuchado lo chismoseado. Sólo hicieron un mohín de mueca de irónica e hipócrita sonrisita gansteril y dieron santos y señas y contraseñas.
Pasaron los minutos y los jefes divisaron al inmaculado vecino que se acercaba con tambaleante pasito ligero, bien movidito por los buenos tragitos que se había soplado. El vecinito, modelito ejemplar de esposo y padre de familia llegaba al barrunto con terno blanco impecable, zapatos de charol blanco brillante, camisa, corbata y medias del mismo color, blanco, blanco. Todo de blanco pero con el plumífero corazón crema. Llegaba a su blanca casita adorada. Está demás decir que todo el tiempo los vecinos lo habían saludado con fingido respeto, pues de lejos parecía serio, de buenas maneras y buenas costumbres y con finos modales de urbanidad; de cerca nadie lo conocía ahora era la oportunidad.
Faltando once metros para que llegue a la meta es decir a puerta de su hogar, recibió los saludos de toda la patota al unísono y cuando se aprestó a responder los mismos con los brazos en alto, recibió una gran sorpresota, un chorrazo de agua fria. Del cielo le zamparon un baldazo de agua que lo dejó completamente espantado, horrorizado, empapado, mojado y descerebrado. Instantáneamente ipso facto, se desplomó y se zarandeó, agitándose con contorsiones violentas e indescriptibles como pescadito fuera de la pecera, todos pensaron lo peor.
- ¡Lo matamos!, se dijeron.
Mientras pensaban, a todos los presentes y sapos se les hacía un nudazo en la garganta. El larguncho vecinillo se retorció por la pista, se sujetó y agarró fuertemente el pecho a la altura del corazón, comenzó a respirar a borbotones, después de unos minutos de angustia, respiró y así poco a poco comenzó a tranquilizarse, comenzó a recuperarse, lentamente se arrodilló, miró el cielo, miró el sol, rezaba angustiosamente, lentamente abrió sus pálidas, delicadas y largas manotas; entre sus blanquiñosas palmas sujetaba un paquetito de papel blanco manteca que contenía un polvillo de "esa ri'cochinada", como dice El Chavo del Tornocho. El paquetito (la chusma lo llaman: "paco") por obra de arte y de magia se encontraba completamente seco. El ejemplar vecino había salvado su preciado cargamento. Los dos lázaros resucitados, el paquirri y el vecino modelo estaban fuera de peligro, habían sobrevivido al catastrófico baldazo de agua. La gente que vio el milagro, llena de estupor, glorificaron al idiotón, diciendo:
- ¡¡¡Viven!!!, gritaron los sapos, las culebras, las polillas, los curiosos y transeúntes.
- ¡Están con vida! ¡Sanos y salvos!, gritaron los inocentes.
- ¡¡¡Hay, qué rico!!! ¡Invita pé tío!, gritaron los hijos de la noche.
Todos los vecinos de la cuadra aplaudieron al mataor. Sin querer queriendo realizó una de las mejores faenas veraniegas de tauromaquia en el barrio. Por fin se supo quien era y de que pie cojeaba; cual era su estirpe y la clase de ejemplo; sin dudarlo cien por ciento hp negativo. El enigma estaba resuelto y no hubo que darle más vuelta al asunto.
- ¡Es de los nuestros!, gritaron los vampiros y moscardones.
- ¡Cállen el hocico!, respondieron solapamente los paseros.
- ¡Quién lo creyera!, persignándose, habló fuerte la tía monjita.
- ¡Qué ejemplo Dios Mío!!, dijo la cucufata hipócrita limpiándose la nariz fria.
- ¡Jamás hemos visto cosa igual!, estruendo general.
La blanquiñosita señito de pelo pintado había mirado de improviso por la ventana a través del cristal; vio las contorsiones de ese cuerpo espantoso de figura nada juvenil; se impresionó, muda y completamente perpleja observó el bullicio del vecindario. Con hidalguía medieval, cogió del cuello al cremoso güevo frito.
- ¡Levántate, desgracia'o! ¡Párate, caríjo, y entra a la casa!
Y lo metió a rastras sin decir más palabras. Se le vio humillada pero sin mostrar flaqueza, el brillo de sus ojos graficaba la rabia de rancia impotencia aburguesada. Gran cuchicheo de puerta en puerta. Adentro en la blanquiñosa casa, silencio aterrador.
Ni bien llegó la noche apareció un camión interrumpiendo la bulla de los pocos borrachitos carnavaleros. El mionca con baranda y tolva sorpresivamente se cuadró; el chofer uniformado preguntó una dirección, todos señalaron la casa del resucitado. El camión ni bien se cuadró frente a la fachada, inmediatamente como flotando salieron las camas, roperos, sillas, cajas; todo salía volando; cargaron el camión velozmente y en completo silencio; las chismosas no podían con su genio, abrían y cerraban las cortinas agüeitando el ambiente; se dirigían a la tienda y cuchichaban disimuladamente con descaro. Cuando el camión se retiró, los vecinos salieron de sus casas, el pipirisnice de los malos hábitos se había marchado y desapareció del barrio para nunca más volver.
El Cholo Manolete, otro espécimen que no vive en el barrio; camuflado en la sombra bajo un arbolito; bien mudo, le dijo al gordo Kíkiriquí.
- ¡Dios perdona el pecado pero no el escándalo!
- ¡No metas a Dios! ¡Cojudazo! ¡Y pasa el paco!
Y esto es todo lo que me ha chismoseado el Ño Carnavalón Quedsón. (Lima/02/2008).
¡Es un gran tíiicher!!
- ¡Hola! ¿Eres nueva, no? ¿Vas a estudiar acá? ¿Si ... o no?
- No sé ... pero me gustaría ... estoy esperando al Profesor Sir D'Leyón Leonés.
- ¡Al profesor D'Leyón Leonés! ¿Pero para qué? Es el profesor más aburrido de todos los profesores de la Escuela. Es más pesado que un tanque a pedales. Tiene ideas antiguas y muy pragmáticas, rígidas, su trato de la codificación y decodificación de los contenidos semánticos en las estructuras lingüísticas no es exacto; peor con el trato de la sintaxis entre las relaciones de las sintagmáticas y paradigmáticas existentes; maltrata al teatro político, es anárquico ... todo lo sabe, es un sabe lo todo, porque ha viajado por el país, dicen que fue jefe de la sección cobranzas de una empresa de papeles y útiles de escritorio, ni siquiera viajó como actor se cree el que sabe más; como actor tampoco es muy bueno que digamos, cumple a medias los objetivos; palabrea a los cachimbos ... pero después poco a poco nos damos cuenta que es puro floro. Florero es el hombre. Hasta el momento no me explico como lo siguen contratando, cuida su puestito agarrándose de sus garras como buen felino; su curriculum está lleno de fotos, cientos de fotitos, pura pose y de amarillentos recortes de periódicos, pero no se le ve en acción, es pura teoría, en el ruedo se ven los toros ... en cambio el Maestro en Pedagogía Teatral y Arte del Mimo, el Doctor Don Juarcos Silennz, él sí conoce lo que dice y sabe cualquier ... ¡Oh, perdón, disculpa, por cierto, mi nombre es Christopher Lee Quíspe Sotíl!
- ¡Hola! Yo soy María José del Perpetuo Socorro ... Leonés ... y D’Anglade.
- ¿Leonés?
- ¡Si!
- ¿Síiiiií? ¿Tú eres Leonésss? ¿El ... profesor ... qué ...?
- ¡El Profesor aburrido, anárquico y lleno de fotitos! ... ¡Es mi abuelo!
- ¡Hummm!, perdón pero no me vayas a malinterpretar lo que he dicho, yo he querido decir que ... ¡Es un gran tíiicher! ¡Válgame Dios!
- Te entiendo, ahí viene mi abuelo.
- A sido un gusto conocerte ...
- ¡Chaoo!
Virus, cangrejos y scorpiones Online
Los nombres mencionados han sido exhaustivamente trucados para no herir susceptibilidades. Amén.
"El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan". Arturo Graf.
Mi caro, estimado y recordado profesor, Alí Adolfo, reciba mi cariño y parabienes desde tierras lejanas del extremo oriente del Este, y haga extensivos los mismos a vuestra linda y numerosa familia. Nuevamente, vivitos y coleando, después de librarnos de la terrible resaca por festejar otro Nuevo Año Gregoriano; ahora debemos de cranear detenidamente nuestros futuros planes para que todo marche sobre ruedas. Atrás quedó el Nacimiento de Nuestro Salvador pero conforme pase la borrachera y pasen los días no debemos olvidar sus piadosas enseñanzas.
Le cuento que Doña Claudia Agripina, su abnegada esposa, me escribió unas líneas y con mucha alegría le respondí, le conté de mis planes y le comenté que me gustaría volver a visitar las Cataratas de Iguazú y pasear por la bella ciudad de Curitiva del Paraná, también le expliqué alguito sobre el uso del ordenador, pues a ella le parece complicado pero es muy simple y no tiene porque abrir y revisar todos los correos que le envían, la señito puede elegir solamente los que le interesan y eliminar el resto; para chatear tiene que hacer el mismo procedimiento, elegir con quien conversar. Todo muy sencillo.
Pero lo más gracioso, curioso y sorprendente fue que después de mi inocente e inofensiva respuesta; automática e inmediatamente comenzé a tener noticias y correos remitidos por usted. Uno tras otro y en portugués. Pero hasta el momento no entiendo por qué vuestros correos electrónicos están sumamentes cargados de tantísimos VIRUS. ¿Lo hace por joder? Yo entiendo algo de portugués, y sus VIRUS INFORMATICOS vienen en portugués por coincidencia. "Maior vírus do mundo". ¿Qué raro, no? Hasta el momento sólo me he dado cuenta de varios links super cargadísimos de VIRUS, será porque acostumbro a Eliminar un choclón de emails pero sé que me ha mandado más, muchos más; sería mal hablado si digo un número porque cada día aumenta la cuenta. Según mi compadre del alma, el ángel Exterminator Antivirus RINESA, vuestros email son camionadas de VIRUS, gusanos y cucarachas, ¡Peligrosísimos!, tenemos que estar alerta y tener muchísimo cuidado con el cargamento.
¿Por qué? ¿Qué le pasa maestro? No sé si lo hace porque se le chispoteó, adrede, de pica, de rabia o pena; de vejez o de casualidad; no sé. Cualquiera que sea la respuesta hágamelo saber por favor; por curiosidad quiero saber; la curiosidad me mata y por curioso llené de VIRUS mortales la computadora de mi suegro con su primera cartita que abrí.
Ña Claudia Agripina, su lindita esposa, me escribió que ustedes llegan cansados, agotadísimos del trabajo, pero ... caray, me doy con la sorpresa y veo con admiración que usted tiene todo el tiempo del mundo para enviar montononones de VIRUS, le sobra el tiempo para hacer MICHI con los VIRUS provocando una VIROSIS a todos mis contactos. Me manda VIRUS, CANGREJOS, SCORPIONES ONLINE como sí fuera una persecución y caza de brujas.
Sacando mis conclusiones, creo, pienso, carburo que usted le dio la orden a su monísima, fiel, mosca muerta y obediente esposita para que me envíe saludos fingidos como lágrimas de cocodrilo, y cuando respondí de buen corazón sobre el pucho usted tomó puntería para descargar a mansalva sus perdigonazos de VIRUS INFORMATICOS portugueses. ¡Sí, así fue y creo no equivocarme!.
Bueno, lo tomo con calma, "que no cunda el pánico", hay "HERRORES" en la vida, hay fracasos y hay aciertos, yo lo sé; cualquiera se equivoca o comete una locura es normal hoy en día.
Con la ayuda de la Virgen De La Macarena yo pienso que todo este envío de VIRUS es producto de las casualidades y del mal funcionamiento de las redes cibernéticas. Le voy adelantando que cualquiera sea su respuesta, a usted, a ustedes, los seguiré queriendo como siempre, igualito no más. Total somos libres de tener opiniones diferentes, de tener diferentes credos, equipos de fútbol, elegir nuestro partido político, etc.
¿Su Excelencia no quiere que su servidor llegue por Paraguái? o ¿No quiere que lo visite? Correcto, no hay problema, no lo visito. Sigo de fresa hasta Misiones donde tengo amigos peruanos que anclaron hace muchos años por esos lares y todavía mantenemos contacto. Y también le están llegando vuestros VIRUS.
¿O son mis escritos los que le molestan? Yo sé que mis cuentitos no están a la altura de su Best Seller "Cuentazo, mecida y resbaloza" que usted escribió, protagonizó y autobiografió; sólo pido al Todopoderoso una orientación suya de usted, es lo minimo y suficiente, que me bastará para que algún día yo pueda llegar a la cúspide y cima de la po-pu-la-ridad.
Según la cultura porteña del Llaoca, el peor enemigo de un Cuentista es otro Narrador de Cuentos, un colega por ejemplo, que por celos, envidía, estupidez, bajeza; habla mal, calumnia, mete el cuchillo por la maleta. Pero yo nunca he levantado falsos testimonios, ni he mentido contra usted; entonces por qué su comportamiento impersecuto, iracundo y enfermizo contra mis redes cibernéticas, emails, contra mis contáctos y joda a mi Internet? ¡Sólo Dios y su peinador lo saben!
Necesito una respuesta, una respuesta de amigo, de amigos y cómplices que fuímos alguna vez en el derrotero de la vida.
Siempre he dado por asentado que usted es campechano, mundano, pecador - como yo creo que soy - y no creo que usted haya cambiado o ahora es usted un viejo huevón, idiotizado, adoctrinado, aculturado y amargado. No creo. Por mi parte después de tantos y tantos almanaques ya no le pongo mala cara a la vida ¡Intríngulis-Chíngulis!
Antes que me olvide saludos para Nando Armindo Lugo, para sus señoras e hijitos. Saludos para José Luis Chilavert, un señor, un caballero, ídolo de ídolos; y reciba los saludos de un mazamorrero, Coco Palomino Aguarico, del Barrio de Chamaya, Pastaza - Breña - lo conocí en la Peña Latina.
Que Dios y Nuestra Señora Santa María de la Asunción le cuide, ilumine, guie y proteja. A usted y a toda su familia. Se despide su Atento y Seguro Servidor.
Nicasio del Sagrado Corazón de Lima Trece.
¡Pá Nikilás, no seas duro, pé!
Viendo la Fußball-Bundesliga alemana y uno que otro partido del Barcelona F.C pienso nostálgicamente en mi hijo, y a lo lejos me pregunto.
—¿Por qué no fue futbolista mi hijito?, me respondo en silencio comprometedor. «Porque el oráculo marcó su destino... caminar junto a los dioses y mortales de las artes...» ¡Oráculo de miéer… coles! ¿Por qué jodió a mi'jito? Farfán, Pizarro, Guerrero, salieron del Alianza Lima de La Victoria, mi hijo también es Aliancista y... ¿Qué pasó? Soñaba despierto mejor que dormido, mi nieto es la voz; pensé alegremente; él es la cristalización del sueño, ese muchachito será el futuro goleador de la familia; mi hija o sea su mamá, del Alianza; su papá del Alianza ¡Los abuelos del Alianza Lima Corazón! ¡No hay pierde! Un correo electrónico de parte de mi hijita que durante todo el año en curso había brillado por su ausencia como buena hija pródiga me sacó de mi sueño y me volvió a la cruda realidad. —¿Qué habrá pasado? ¿Espero que no sea nada malo? —Pensé inquieto con el corazón en la mano.
—Alejandra@: Hola papi ¿Cómo estás? ya t imaginaras para q t escribo no? Jejeje... Se acerca la navidad y m imagino q habrás juntado pal regalito d tus nietos, no? Pierito ya está más grande y Es Muy Inteligente y Bonito como TÚ. m ha pedido una guitarra xq kiere aprender a tocar... ya pé papá, no seas duro, es pa' tu nieto, no puedes kedar mal! Bueno espero tu pronta respuesta, ¿Ok? T mando muchos besos, t kiero mucho, Ale.
¡Es muy inteligente y bonito como tú! ¡Qué bueena! Me quieren agarrar de Papanoelero... jojojojojojo… Yo ya cumplí con mis hijos, ¿por qué yo? ¡A qué palo se arriman! Decidí tomar el toro por las astas y respondí la solicitud seriamente como un padre y abuelo responsable que los años han enseñado a bregar por la correcta Vía Láctea.
—Niky@: ¡Ale! ¡No desesperéis! ¡Dios proveerá, hija mía! Te cuento que la semana pasada Paco de Lucía me ofreció una guitarra profesional super barata. No acepté. Le dije que yo quiero un futbolista en la familia para que nos saque de pobres. Mi hijito, artista; tu mamá, artista; tu, artista y yo, un señor actor. Nuestra única esperanza para salvarnos de las inclemencias económicas es Piero Angelo ¿Y le vas a comprar una guitarra? ¡¡NO!! Cómprale una pelota de fútbol, chimpunes, mételo a los calichines del Club Alianza Lima. Con el «bueno para nada» de su padre no puedes contar para nada. Yo soy hincha de Feliciano, de Santana. Pero prefiero un jugador de fútbol como Claudio Pizarro, Jefferson Farfán, Paolo Guerrero, por favor, te lo suplico, con un futbolista mi vejez está asegurada, no quiero terminar mis días en un asilo de barrio popular, hazlo por tu papito adorado. ¡El Fútbol es la Voz! Tschüss! Tu papito querido.
Con la salomónica aclaración, di por solucionado todo pedido y todo préstamo. Hasta nuevo aviso. Pero no contaba con la pluma ciber que me tocó el corazón marchito. El telegrama virtual de mi nietito Piero Angelo.
—Peyo@: hola abuelito niqui que cosa me vas a regalar por navidad quiero que me compres una guitarra porque mi mama no tiene plata. tu tienes plata en una lata vieja de café. te mando un beso y un abrazo. posdata feliz navidad.
De niño escribíamos nuestras cartitas sin borrones, explicando que nos habíamos portado bien y que habíamos pasado de año escolar. Pero ahora el pedido es a delivery, de frente y directo. Ablandado y tocado del corazón envié dos emails, uno para nieto lindo y el otro para su mamita.
—Niky@: Pierito, mi querido nieto. Yo no tengo plata pero te quiero mucho, bastante, ¡Un pocotón! Tu abuelito Niky. «posdata feliz navidad».
—Niky@: Alejandra, Querida mamá que no tiene plata. Te enviamos los datos para que recojas la guitarra. Esperamos que no sea un trofeo colgado en la sala; con tu ayuda y orientación que Pierito aprenda a tocar nuestras canciones de la costa, sierra y selva; como lo hace el Maestro Dr. Raúl García Zárate. «El fútbol peruano pierde un goleador pero los ángeles y los mortales ganan un ruiseñor». Saludos y Feliz Navidad, D&N.
Contentos de haber actuado como Papanoeles… contentos con los corazones contentos, llenos de alegría; nuevamente mi loquilla me escribió unas líneas jaraneándose y explicando la iniciativa de mi inteligentísimo y bonito nieto.
—Alejandra@: JAJAJAJAJA... Papá, el correo q mandó Piero fue escrito palabra por palabra por él mismo... yo no le sugerí nada ni le puse nada... fue tan solo su imaginación, jajaja, lindo mi hijo!!!! Ahorita mismo salgo a recoger la guitarra. Mil gracias a ustedes por el regalo... y estoy segura q Piero sabrá aprovecharlo. Besitos. Tu hija linda q no tiene plata... Alej
Y para terminar los ajetreos y esperar el nacimiento de Nuestro Salvador en Paz, el tío—padrino me dio la estocada final. Adiós sueños. Fue duro aceptar la realidad pero fue lo mejor. Ahora tenemos que esperar el primer concierto para seguir soñando de verdad.
—Rodrigo@: Jajaja, pá no es para desilusionarte pero Piero no sabe parar una bola y menos patearla, tiene dos pies izquierdos. Igualito al fulero de su papá. ¡¡Así que tá bien que ustedes le hayan regalado una guitarra!! ¡Bravo! Rigo.
—Alejandra@: ¡¡Pá, Rigo tiene razón px, resignación no más!! Jejeje¡Feliz Navidad a todos! ¡¡ Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2011 !!
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Karlsruhe, 2011.
Esquí alpino y supervivencia en los Alpes
- ¡A la segunda va la vencida!
Diciembre del 2010. Ahora llegó el momento de descobrarmela, pensé que todo esto sería más fácil, ya había pagado piso, por lo tanto todo sería más facilito, más papayita. Sonó el reloj despertador, como buen creyente me persigné al toque, abrí las persianas y todo estaba completamente oscuro de oscuridad solar. Miré el reloj y éste no se había equivocado: Siete de la mañana, y afuera parecía media noche. Miré el termómetro: Diez grados bajo cero (-10° C). ¡¡Mamá!! En el noticiero metereológico habían pronosticado, un buen día. Hasta el momento no entiendo, ni entendí que quisieron decir con buen día. Las clases empezaban a las ocho de la mañana en punto. Salímos con tiempo de la casa, afuera una menuda y persistente nevada nos esperaba, subímos al automóvil, me llevaron directamente al cadalso. Llegamos al lugar de los hechos, bajé del auto y recibí un cachetadón de viento frío que me rajó la cara, los esquís parecían dos raspadillas heladísimas, me acomodé los guantes de lana y encima los guantes de cuero, me pusé las botas reglamentarias super rígidas especiales, fue como ponerme dos botas de yeso que parecían cascos. Suerte que tenía debajo de mi ropa de esquiar mis calzoncillos largos y dos pares de medias de lana, dos camisetas térmicas de manga larga, encima del traje una chompa de alpaca de Puno, y un casacón de cuero blanco de oso polar, mi gorrito de lana con orejeras y encima mi gorro modelo Chavo del 8, pero el frío me calaba los huesos. Mis acompañantes me quisieron acompañar, se miraron y se arrepentieron, cuando giraron para regresar con dirección al auto, el primero se sacó el ancho, él con sus bastones y experiencia volaron por los aires, mientras que el segundo se caía en cámara lenta sacándose la mugre, y yo mirando todo el espectáculo, tiritando y muriéndome de frío. Me faltaba cincuenta metritos para llegar a la caseta del club donde me esperaban los demás kamikazes suicidas. Caminé por el caminito lleno de nieve que parecía enjabonado, casi arrastrando los pies, lentamente, con paso de pingüino a lo Carlitos Chaplín, rezando para mis adentros llegué sanito. Gracias a Dios. Me preguntaron mi nombre y respondí moviendo los ojos, tenía toda la cara congelada y no podía mover los músculos faciales. La hipotermia me había afectado y comenzé a amodorrarme. Un grito militar me puso en alerta.
- Guten Morgen!! ¡¡Buenos días!! ¡Mi nombre es Otto Wismarck! Yo soy el instructor del curso de esquí alpino. Como todos ustedes son adultos me pueden llamar: "¡Señor proffesor Otto Wismarck!". Bueno, acabó el recreo, los esquís en sus sitios ¡Pónganselos! ¡Rápido! ¡Ya hemos perdido mucho tiempo! ¡Síganme, nos dirigimos a la otra loma!
No había banquita ni nada que se parezca. Pusimos los esquís bien acomodaditos en el suelo sobre la nieve, acoplamos el primer botín por la punta y talón. Al intentar colocar el segundo botin en su respectivo esquí, empezaron los problemas, todo se movía, los esquís, la nieve, y suavemente nos empotrábamos en el hielo como grandes papanatas. Por fín cumplí el objetivo, apoyado de los bastones me di una ayudadita para arrancar y zuácate, gran volada de costado, sacándome la ñoña de padre y señor mío. Me levanté ligerito por experiencia conocía el truco para estar de pie. Llegó el momento que nos deslizabamos como profesionales, uno detrás de otros, en fila india, sincronizados armoniosamente, muy bonito y artístico, nos llegó una curva amplia y con toda elegancia seguí de frente, no pude voltear, volé de palomita como en los dibujos animados, después del aterrizaje forzoso me levanté con nieve hasta en los calzoncillos. La clase seguía, los gritos del instructor también, saludaba y felicitaba a algunos y seguía de frente con otros, mejor dicho, de mi. Gracias a Dios que en plena clase no me dio ganas de hacer pichi porque sino hubiera sido un espectáculo mayor aparte, con tanta ropa y encima sin ningún arbolito a la redonda, hubiera sido una tragedia china. Faltando pocos minutos para que finalice la clase del primer día, los últimos minutos de las seis horas interrumpidas, nos tocó una bajadita, teníamos que inclinarnos doblando las rodillas, buscando nuestro punto de equilibrio, los palos sujetarlos firmemente entre los brazos y el cuerpo, tomamos más viada en esa posición, todo chévere hasta que los esquís flaquearon, no pudieron mantenerse paralelamente estables y se abrieron como tijeras de danzantes ayacuchanos y en el último segundo del primer dia de clase me saqué la jijunagranpepa. Antes que yo pida chepa, el instructor dio por finalizado la clase.
- ¡Mañana nos encontramos en el mismo lugar! ¡Por favor ocho en punto!
Me saqué los esquíes y la siguiente pendiente la bajé con los esquíes sobre el hombro. Los demás se sonrieron a mis espaldas. Un instructor de los infantes me dio ánimo.
- ¡Suerte que hemos tenido un bonito día!
- ¡Quéee!
- ¡No ha hecho tanto frío!
- ¡Diez grados bajo cero te parece un bonito día! ¿Quién es el loco Dios mío? ¿Tu o yo?
Y así fueron pasando los días, y todos los días, y todos días con las mismas letanías, con altibajos, caídas, bajaditas, subiditas, frío, más frío, golpes, dolores, moretones, vendajes, frotaciones, miedos, pesadillas, temblores, entumecimientos, agarrotamientos, primeros auxilios, etecé, etcétera, etcétera. Hasta que se acabaron las clases del curso de los interrumpidos diez días.
- ¿Pero ... una preguntita? ¿Aprendiste o no aprendiste esquí alpino?
- ¡Eso qué interesa! ¡Lo más importante es que sigo vivo! ¿Entiendes? ¡Estoy vivo! ¡Qué pregunta! ¡Esa pregunta ni se pregunta! ¡Dios Mío!
Infracciones muy grave
En Lima llegó la novedad de las multas peatonales. Mi hijo Rodrigo escribió sus apreciaciones en un par de ensayos sobre la nueva ley. Estos me llegaron vía correo electrónico. El describió objetivamente la mala y exabrupta aplicación de esta nueva ley, la falta de criterio de las autoridades, que sin enseñar Educación Vial, ni ensayos, implantaron el reglamento sorprendiendo a los ciudadanos, originando nuevas animaladas y aumentando el caos.
- Como se ve que las autoridades no caminan por las calles de Lima.
Hablando de imprudencias me acuerdo como si fuera ayer de las infracciones que cometí en la ciudad de Berlín. Después de visitar un taller, galeria, pinacoteca; hojeamos el plano para guiarnos una vez más y regresar a nuestro telho, nos dimos cuenta que directamente en línea recta transversal diagonal para abajo quedaba el huarique, contamos los cuadritos y calculamos como veinte cuadras más algunas áreas verdes, o sea matemáticamente hablando teníamos que caminar treinta minutos aproximadamente más o menos; nos preguntamos y nos respondimos sin pensar.
- ¿Sí o sí? ¿Lo hacemos?
- ¡Sí, cómo quien conoce!
- ¡Entonces, paso de vencedores!
Entre conversa y conversa, avanzamos con tranquilidad, cruzando los parques sin usar los caminitos, pasándonos la luz roja, atravezando las pistas por cualquier lugar sin pensar en las esquinas ni en las señales correspondientes; y en lo mejor que estábamos, a lo lejos se divisaba el edificio del hotel, se nos cruzó una baranda, grande fue nuestra sorpresa: No había pase. Habia letreros de desviacion, por los dibujitos y por las palabritas escritas entendimos claramente un rotundo no. Atención y prohibición.
- „Achtung! „Achtung Zug!” „Achtung Zug kommt!” „Zug fährt durch!” „Zug fährt ein!”. (¡Atención! ¡Atención tren! ¡Atención tren se acerca! ¡Tren pasa! ¡Tren llega!).
- „Verboten” . (Está Prohibido).
Miramos a la derecha y a la izquierda, y los puentes más cercanos estaban lejitos entre quinientos y ochocientos metros de distancia, pensamos que era un vueltón. Como buenos peruanos y limeños para remate, flojonazos pa'caminar, optamos por lo más fácil, cruzar a la qué chú, ósea, como sea, y como jugando saltamos despreocupadamente la baranda, la pasamos sin precaucion e hicimos lingo con los rieles de los ferrocarriles, la otra baranda nos esperaba a unos treinta metros; unos saltitos más y solucionado el problema; un pasito por aquí, otro pa'llá, otro par'acullá; antes de llegar a la mitad del cruce escuchamos unos ladridos de unos perritos, volteamos a observar, nos paralizamos, reaccionamos relentos, muy tarde nos percatamos que los perritos venían en nuestra dirección con cara de pocos amigos; el par de Dobermanns nos hizo aligerar el paso, nos faltaron patitas, tropezabamos con los rieles, los cánidos nos alcanzaron; suerte que teníamos nuestras mochilas que nos sirvieron de escudos evitando las feroces mordidas; con terror y pánico les gritamos palabras y palabrotas en todos los idiomas para que se vayan a joder a otro sitio.
- Eztoop! Scharaff!
- Jallt! ... ¡Mamáaaa!
- ¡Juira Merda! ¡Ajo!! ¡Pútt!
- ¡Retrocede hasta la baranda, güevonazo!
- ¡Y qué crees lo que'stoy haciendo, cojudazo!
- ¡Láaargo! ¡Atráaasss!!
- ¡JeschúMáiyJosshhéee! ¡Uuuuuusha!
En el peor momento de angustia y rezos escuchámos una voz áspera, firme y disciplinada en perfecto español, nos quedamos mudos de asombro:
- ¡Alto! ¡A casa!
Los engreídos al toque como mansas palomitas se fueron por donde habían venido. Nuevamente la voz encimada por una larga sombra de su dueño, gruñó.
- "Es scheint, daß Sie sind Ausländer!" "Nicht respektieren!" "Jetzt kommen die schnelle Zügen!" "Folgen ihm in den Weg!" ("¡Por lo visto ustedes son extranjeros!" "¡No respetan!" "¡Ahora vienen los trenes rápidos!" "¡Sigan su camino!").
Siguió refunfuñando. Lo mejor era quedarse callado. Atiné a preguntar.
- Eggprejen espánisch?
- ¡No!
Me arrochó y nos dejo con la palabra en la boca. Transpirando pasamos la baranda, en ese mismísimo instante pasó un tren a toda viada como un soplo extremadamente tétrico, frío, fantasmal; zarandeando bruscamente el aire, el polvo, la tierra y las almas en penas; nos miramos sorprendidos. Nos dio escalofríos. Habíamos cometido todas las infracciones de prohibición en un cinco; en un santiamén como decía mi tía María. En las pocas cuadras que nos faltaban nos dio pesadillas, se me bajó la presión; ni más, ni más hago este tipo de estupidez; me dije para mis adentros. Luego, reafirmé:
- En Lima todo es tan diferente. Sí respeto las señales de transito es segurísimo que me atropella una combi asesina. ¡Lo juro por mi madrecita!
