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El agrónomo del diablo (666). NDLeón

El agrónomo del diablo (666). NDLeón.
Para mi querido, Víctor Hugo Chávez Pariona, compinche de una y mil aventuras gastronómicas y calentados. Nk

El agrónomo del diablo no es una historia de venganza: es la venganza misma personificada. Su autor, Niky León, ha echado las especias y condimentos exactos con sus puntitos de sal y pimienta para que todo salga como se pide chumbeque. El escribidor lleva a sus personajes en un in crescendo que no decae y que no sube tampoco, manteniéndose todo en pindinga.

"La pacharaca tiene voz de mando para el maridito y en la madrugada subida en el palo le dice cantando: ¡A trabajar! ¡A trabajar! ¡No sigas durmiendo anda a trabajar! ¡Mantenido! ¡Levántate pacharaco ocioso para qué trabajes! El pacharaco al oír contesta muy enfurecido: ¡Para qué! ¡Qué te habrás creído! ¡Y para qué te tengo negra! ¡Qué voy a trabajar sí yo nací cansado pá trabajar! ¡Estoy cansado no sé trabajar!”.

Veache Cuchín, emulando a Vulcano, dios del fuego y los volcanes,
forjador del hierro y creador de armas y armaduras para dioses y héroes.

Génesis
En una semana de miércoles de un día de jueves, en un turbio quinto mes de un año bisiesto; dos transformers ignorantes y atrevidos hablaron sandeces de uno de los más grandes hijos putativos de las casitas blancas; hablaron mal, requetemal y peor del Agrónomo del Diablo. Las luciérnagas mutantes son los únicos que saben que del ingeniero agrónomo no se puede hablar mal, ni bien... ni pésimo, ni regular; solo se puede hablar que no se mojó cuando llovió en un febrero de verano ardiente; pues, tenía una capa de grasa impermeable adherida a su esmirriado corpus esqueleticus. Del agrónomo de las malas hierbas no se sabe casi nada; nada de su niñez, ni de su juventud; se cree que siempre fue adulto. Pedro Perico Simón, el hijo del pionero del graffiti huari, el amauta matemático-quipus-aritméticus Nicodemus Tello; se acuerda a lo lejos haber visto al agrónomo en las sabias disertaciones que dictaba su señor padre. El agrónomo sentadito en primera fila, feliz y contento, con dientes saludables gracias al secretísimo dentífrico que usaban los antiguos pobladores de la cultura Chavín de Huántar.

- ¿Tú que estás en los campus agrícolas de La Molina? ¿Cómo se pregunta?: ¿A ver tú? o ¿Haber tú?
- ¿Aber qué?
- ¿Cuál es primero, el cero o el uno?
- ¿Áaa?

Algunos antiguos vecinos murmuran que lo vieron de escolar con uniforme comando kaki en un centro de rehabilitación juvenil del jirón Unanue con Cisneros; otros dicen que no puede ser porque el que caminaba como vecinito del barrunto era un hombre joven, varón, soltero y maduro y el otro debe de estar bien Cocharcas-José Leal. La última vez que se le vio a este dandi victoriano no tenía arrugas, ni pliegues; ni deudas, caminaba sin pecados capitales concebidos. Pero eso sí, mantenía la misma postura aristocrática y los mismos ojitos vidriosos inyectados de venitas con sangrecitas escarlatitas. Nadie sabe de donde vino; sí del norte o del sur; de Chincha o de Cajamarca; de El Porvenir o de Balconcillo City; solo se sabe que el fumar produce cáncer y que el tabaco mascado, también, mata; o sea que es matarife.

Los más sinverguenzas, desconsiderados y envidiosos vecinos rajan de él, andan diciendo que Jesús Max De la Marcela le enseñó a caminar sobre los desérticos desiertos de la periferia de la gran Lima y de él aprendió el fíado, el regateo, la oferta y la demanda, el debe y haber y el saber desaparecer. De su profesor de la uni, el chino rata rector, aprendió hacer maravillas con tronquitos, palitos, yerbas y hierbitas; con plantitas medicinales y con las otras nocivas también. Aprendió a leer las hojas sagradas, a chaccharlas, a saborerlas con añejo ron y tabaco seleccionado. Ambas escuelas le marcaron la vida para siempre.

- Ingeniero agrónomo, ¿Usted es perito especialista en horticultura?
- Primero respeta para que te respeten, conmigo nada de orto, solo hábleme de cultura, de trabajo y sus consecuencias sobre la salud.

En una noche caliente del verano con una brisa refrescante que acariciaba suave y dulce, que embriagaba los sentidos y turbaba hasta los huesos. Los descerebrados merengues de barrunto equivocado festejaban otro empate de su chistoso merenguillo equipillo en la sala de honor de La Oficina. Festejaban con puro Yonque y unas gotitas de emoliente para bajar el cañazo. Y cuando cayó la tarde sacaron en procesión una labrada pipa humeante colombiana moño rojo; el agrónomo sabía qué significa las señales de humo comanches apaches y los peligros que se corre, se cambió de sitio, después la barajó y se movió a otro lado, y por último no aceptó nada de nada; sus principios y buenas costumbres, hasta ese día, no se lo permitían; los de barra brava no atracaron que no probara nada.

- ¿Estás con nosotros o no estás?
- ¿Por qué me hacen querer y no querer, acercarme y retirarme, volar y estar en tierra? ¡Maldíitos de miéeerda!

Triste y bochornoso escándalo de plumíferos cremosos en el bello, apacible y ejemplar distrito blanquiazul. Siguió el lío, el agrónomo negó tres veces, entonces los plumíferos maníaticos anales, lo botaron de su sitio cuadrectangular. Él olvidándose los buenos modales de Carreño, mandó a la rechuchadesumay a la terrible cofradía del corral. Agarrándose a trompadas con los demonios hipócritas del gallinero, liderados por el gordo Kike Yabar Potón; Machito, El Pelao; el Chino Men; y por los chatos pitufos Marlon Stone y el finado Arbertor, Drogerías Pári. El hipócrates Aldito, hermano de la tía de cuyo nombre no quiero acordarme fue incapataz de defenderlo, se quedó mirando como buen espectador de fútbol callejero. Al Agro lo hicieron apanado, callejón oscuro, la ruleta rusa, lo puntearon y cuando se le venía lo peor, sacó fuerzas de sus flaquezas, desamarró a la mala su agro chancabuque más pestilente y lo arrojó despiadadamente con todo su odio a sus colegas barras bravas; tremendo mortifero zapatazo dejaba una estela de crema merengue avinagrada por los aires, las gallináceas se abrieron como tímidas aves de corral, esquivando el kilo de cuero que se vino a estrellar, después de un recorrido de veinte metros, en la boquita de caramelo de la musicólaga dama joven Linda Mozza. Jodiéndole la jeta pintada, la nariz y el rush protector labial. Estropeándole el vestido tornasol de fiesta carnavalesca de invierno hasta las últimas consecuencias. Los desadaptados de las barras bravas se le fueron encima de nuevo, lo acorralaron, le gritaron:

- ¡Veache Cuchín, con la misma vara que mides serás medido!

Al escuchar 'vara y medido', aterrado, despavorido y lleno de susto invocó a los espíritus del mal y transformó su cuerpo decadente en una mole humana con una fuerza y poder casi ilimitado. "Antiguos espíritus del mal... transformen este cuerpo decadente... en Mumm-Ra... el inmortal", dio la sensación que se deslizó por los aires once pasos, paró en seco endemoniadamente, mandando piropos de todo calibre a sus cremosos secuaces y les gritó como en la trinchera norte.

- “¡Volveré y juro que los haréee pedazos! ¡Los améee con locura ahora se jodieron conmigo! ¡No pararéee hasta verlooos chupando… Shiumura siiin páasas! ¡Volveré! ¡Lo prometo! ¡Volveréeee! ¡Lo juro por la Cruz del Dasso! ¡Cucurafacha! ¡Huevonazasaurios!”.

Katty, la pirinola; prestó ayuda al instante a su comadre de faena, la socorrocó de emergencia y después de la cocida de un par de puntitos de oro. Las comadres movieron todas sus influencias apoyadas por otras tías de la vecindad para meter en cana al agrario; pero más fue el gasto, tiempo y fichas que perdieron. El tiro les salió por la retaguardia es decir por la culata. Buscaron por toda la zona, peinaron el distrito y adyacentes y ni michi. Espías por todos los rincones, por aire, tierra y mar, y nada. Al agrónomo del diablo se lo había tragado la madre naturaleza. El gran conchasú desapareció de la faz de nuestro planeta tierra sin dejar rastros.

Exodo
Hasta ese momento fue lo último que se supo de él. Desapareció del barrio, nadie daba razón de su existencia. Llegó una volada. En esta oportunidad no fue un pajarito el que trajo la mala noticia al barrunto si no un pajarote, Ricardo Be De la Liliana (a) Buitre disecado, trajo la noticia con chisme fresquito de su tierra sito en el oriente peruano: No se sabe como llegó, lo que si se sabe que el agrónomo llegó por equivocación, él no era, otro era el culpable.

El ingeniero agrónomo pasó unas vacaciones en la Colonia Penal Agrícola de El Sepa, purgando condena y perfeccionando sus conocimientos sobre los pesticidas y plaguicidas como armas de doble filo. Ocupó un pabellón con una población de catorce reos: nueve por homicidio, tres por violación, uno por tráfico de drogas y otro por no tomar la sopa. Nadie sabe que delito cometió pero para empezar todos sabíamos que el perito agrónomo sí tomaba su sopita de caracol. El siguiente galpón más cercano se encontraba a cincuenta metros de distancia, estaba completamente casi derruido, y a manera de carpa de invasión con ramas, cajas, plástico, latas de baldes de aceite, habitaba al estilo de Juan el Bautista, un ex-búfalo conocido como Rosaté, y nadie sabía el por qué.

- ¿Y tú a qué te dedicabas afuera?- preguntó Rosaté.
- A la agronomía, soy master en suelos orgánicos preparados.
- Acá puedes practicar como en tu casa, jejeje.
- Eso espero.
- ¿Usté nunca se ha preocupado como poder salir de aquí?- preguntó bastante curioso el agrónomo.
- Si, pero me enteré que mi esposa se fue con un comunista de mierda, mi linda y jovencita amante viajó a Italia y se casó con un cabrón, mis hijos están ilegales en Estados Unidos, mi perro murió, a mi gato se lo comieron, y en mi casa vive mi suegra con un comanche retirado y a la vez abogado. Pero no me quejo acá tengo todo, casa, comida y potosí.
- ¿Si?
- Carne fresca y recién llegadita. Poto blanco aunque sea de…
- ¡Ya pé tío no me mires con esos ojitos libidinosos, a mí no se me prenda! ¡Yo soy bien machomen! ¡Pút ta mare!
- ¡Chinco minutos de maricone o tutti la vida morto! ¡Jajajaja!

Las semanas pasaron y los antagónicos caballeros hicieron migas con mucho respeto, conversaban de todo. El agrónomo hablaba de las yuquitas doradas de sabor nacional con su juguito surtido del Mercado Cooperativo Balconcillo; del rico seviche de carretilla express de El Huachano de la Av. Cánada; de la bodega de la juventud marihuanera de Don Panchito; de la chicharra de Parinacochas; de las raspadillas de siete colores de la familia Garibay; de la marimba de Matute Block; de las pastelerias de la Selva de Huamanga; de las licorerías del Boulevard Palermo; de los deliciosos fetuchines de la señora Nancy Moraes De L'Pera Cartera. “El que no conoce esto no es de Balconcillo mi causita de mi zóncorazonfora”. Con ese lema terminaba su exposición el agro reo. El anciano precioso antiguo hablaba de la importancia de llamarse Ernesto; de la constitución del setentinueve; de la declaración de los derechos humanos son una cojudez; que los jóvenes universitarios se habían autosecuestrados; de caballo loco y el perro del hortelano; el que no la debe no la teme; de la página once; de la hora peruana; que el pisco y el seviche son peruanos. Que nuestro cajón es más peruano que el seviche. Por Dios y por la plata. Y terminaba con su grito de batalla: ¡Soy inocente!

Pasaron cuarenta días y cuarenta noches, con lluvia torrenciales y fuerte humedad. Al agrónomo le provocó güevear en la tiendita de campaña del viejo compañero y lo encontró tieso, frío, en una palabra, cadaver, o sea muerto. Pasó el talán a los vigilantes, estos llegaron con un costalillo, metiron al muerto al costal junto con unas piedras de regular tamaño y unas hojitas de coca para la buena suerte. Fueron a pedir al jefe la autorización para dar de comer a los pececitos. En ese preciso momento se le prendió el foco al agrónomo del diablo, sacó al frío del costalillo, lo arrastró detrás de la cabaña, junto a un nido de hormigas, lo tapó con hiervas, basura, y con todo lo que tenía a su alcance; y como una escurridiza salamandra se metió al saco de gruesa lona; llegaron los vigilantes, cargaron el bulto y a la una, a las dos y a las tres, lanzaron la corvina (así se dice en jerga a los muertos) a las caudalosas aguas del río amazónico infectados de pirañas y otros depredadores acuáticos. Pasaron brevísimos minutos, se armó un hervidero de pececillos e instantáneamente un manto de pirañas flotando completamente muertas de indigestión fulminante por haber tratado de roer ese pellejo charqui duro contaminado de tóxinas, recinas pebecinas, pezuñacinas, formol y que más sabrá Dios. El aquamán había cortado la lona con la uña del dedo gordo de pie derecho. Llegó a la otra orilla nadando de pechito con un paiche de mediano tamaño en la mano, muerto de un infarto cardíaco por la terrible impresión de encontrarse frente a frente al rarísimo ejemplar náutico. El agrónomo se orientó por el curso, cauce y caudal del río, en el día por el sol y en noche por las estrellas hasta que se perdió en las sombras.
Muchos meses después se volvió a saber de él, fue cuando unos camioneros que traían troncos de madera a Lima, cuyos dueños eran unos irracionales inescrupulosos depredadores del ecosistema protegidos por políticos testaferros y corruptos; al agrónomo lo tenían de mandamás, contratado de caporal y jefe máximo en una sucursal del infierno verde.

Apócrifo
Después de varios años nos enteramos de las nuevas andanzas del agrónomo, usando nuevo nombre, el Cacique de Puruchuco, especialista en alquimia e injertos de plantas tropicales en la selva alta amazónica de San Martín, en los distritos de Uchiza y Tocache, hijo predilecto de la pura, adoptado por su maestro y guía, el patriarca gamonal Don Felipapá Noel. Y de Don Feli aprendió como se mueve la batea, mirar la batea como se menea, y como coger el batán con las porciones mágicas; a la suma de las cuentas corrientes sin electricidad; aprendió a calibrar milésimos fragmentos de fracciones para que el producto final sea de la más pura y alta calidad a nivel internacional. No era respetado, era temido o amado.

El profesor, Víctor Hugo Chávez Pariona, esperando la descomposición vegetal
para trasplantar los injertos de las amapolas nacionales. Santa, Ancash, PERÚ.

Al mejor estilo del camaleónico Rafael Rey, de los abogados y políticos congresistas parlamentarios, sin sangre en la cara; con concha, pana y elegancia; estaba totalmente preparado para regresar a la gran capital y enfrentarse a los plumíferos de las bravas barras, trincheras nor-oriente y a cualquiera que se le cruzara en el gallinero. A ritmo de rumbalakandungala apareció por el popular distrito blanquiazul, con la línea 23-A llegó al Boulevard Palermo de BalconCity. Se compró Un Sol de yuquitas bien fritas y tomó su juguito surtido para recordar tiempos idos en su Mercado Cooperativo. Nadie lo reconoció, llevaba un fino traje sastre estilo Sastrería Marchena's Muela y Maritín. Sorprendió su comportamiento y delicadeza y sus buenos modales, copiados exactamente de su antiguo compinche ‘el quechueslovaco escribidor’, cosa rara pues ellos siempre fueron como el agua y el aceite. El agrónomo (a) Cacique de Puruchuco se había preparado enteramente en todos los temas concernientes exclusivamente al barrunto; descifraba a la perfección los jeroglíficos del amauta Don Nicodemus Tello, ilustre cienciolocoeducador quipucamayoc y apócrifo subversivo de las cuestiones matemáticas corporales. Siempre se preguntó: “No sé por qué extraña razón sus matemáticas seguían caminos diferentes y por asombrosa irrealidad llegaban a lo mismo o al mismo número operacional, y es verdad palabra de Taita”. Se acordaba todos los chistes de Che Carlitos Champion; las jugadas de chiripa del pelotero callejero Julio Polo González y de su compadre el marcador Jorge Camión Albujar. Recordaba con nostalgia y al pie de la letra los secretos de la cocina victoriana del Señor Actor donde existía el riquísimo calentadito trasnochado. El Agrónomo cuando sonreía lucía una hermosa y blanca dentadura portatil enchapada en oro, y daba la hora con su buen corte de pelo a sus entrecanadas sienes.

La primera venganza fue en Diciembre antes de Navidad en el Día de Nuestra Señora de Guadalupe, cuando la Virgencita Patrona de la Comunidad salía en anda de su casa, la Iglesia Parroquial, cargada por los vecinos, uno de los cargadores era Machito, El Pelao. El agrónomo había contratado al ex-pip Eduardo Petro Pavoni para que en plena cargadera le arrebate el gorrito y la peluca postiza delante de la Virgen, y la madre del Señor lo reconozca como es verdaderamente sin mentiras, ni peluquines. Y así fue, todo el barrunto vio la pelada del Pelao Machito. La segunda venganza fue contra Kike Yabar y Marlon Stone, los llenó de acertijos y enigmas antes del esperado encuentro fúlbolero del "Clásico de Clásicos" y los destrabó en lo mejor de sus meditaciones cannabis colombiana punto rojo, los bajó a cero grados, se vinieron en picada con una depresión suicida a sus estimas personales perdiendo todas las ganas de joder y reventar el Estadio Monumental. Por sus culpas su equipillo perdió y las barras bravas de trinchera norte y trinchera oriente salieron a las calles sin rumbo ni direcciones, sin guías, perdidos como zombis.

Frotándose las manos de sus diabólicas maldades en la esquina de Los Diamantes con Vizcardo y Guzmán, a un costado de La Oficina, se le cruzó un insólito extraño con pinta de franciscano renegado, lo contempló y sin proponérselo se le acercó, le habló del fuego de sus entrañas y le pidió un sabio y gran consejo para terminar con su ansiada y enfermiza venganza; el sesudo caballero en una síntesis filosófica le graficó una reseña del pensamiento dassiano palermitano de la victoriosa Rica Viky.

- "¡Me llega al güevo lo que hagas!". Sí quieres joder, jode y púdrete solo; sí quieres ser famoso: “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Para cambiar, primero, respétate a tí mismo. *"Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás" (* Facundo Cabral) ¡Recapacita o jodéte o vete a la mismísima éme con mayúsculas!
- ¡Yo sé quién eres trotamundo!- remarcó el agrónomo.
- ¡Yo también sé quién eres! Te reconocí por tu expresión rara y por tus ojitos cristalinos- respondió modestamente 'el escribidor', utilizando una frase de uno de sus últimos cuentos. Se abrazaron sin decir más palabras y se despidieron con una sonrisa fraterna.


El autor, Nicolás D. León Cadenillas, vecino  del Parque Miguel Dasso,
en abrazo fraterno con  su colega, Víctor Hugo Chávez Pariona,
personaje mítico de las Casitas Blancas.

Apocalipsis
En los últimos septiembres, el pueblo del Valle Del Santa, comunidad del Agrónomo, lo quiere santificar de santero por sus milagros que hace con la mamapacha, jardines y chacras. La voz popular es: ¡Sí el Cardenal es hijo legitimo de Satán, entonces por qué un humilde hijo del diablo no puede ser un santito!. Un día antes de la primavera a las cuatro de la tarde los parroquianos lo sacan en hombros al Agrónomo del Diablo, haciendo un recorrido directo sin escalas de la chichería de la Plaza de Armas hasta su dulce hogar, lo cargan completamente enchichado de chicharrón, y lo banderean por su nuevo barrio santino bien cargado para que no regrese al bar o para no se caiga ni se saqué la chochoca. Y colorín colorado este último y tercer cuento laboral se ha acabado.

Nicolás D. León Cadenillas
Karlsruhe, Septiembre, 2010


EL ZAPATAZO DEL AGRÓNOMO DEL DIABLO (666). NDLeón.
Racconto de los últimos minutos del agrónomo del diablo en La Oficina.

Dibujo a lápiz del artista escritor, vate y actor, Nicolás D. León Cadenillas.

Me trajeron a la memoria varios chismes, no presté oídos a ninguno de ellos porque sabía que la envidia los corroía y más que chisme eran habladurías.

- Carlitos, nunca pensé que te prestabas para la güevadita. Pensé que eras mudo porque nunca te escuché decir ni pío, me acuerdo que mirabas petrificado, te mordías las orejas de angustia y resignación.
- No podía hablar porque…
- ¿Estabas trabado? Con razón, también, te querías morder el codo.
- Si lo quieres decir asi, si. Escucha… yo lo vi ... estaba en la esquina, en la esquina de La Oficina. No te imaginas como quiero matar la amargura y el dolor que me produce la desgracia ajena. Quiero desahogar mis penas, mi llanto, mi culpa y mi tormento.
- ¿Chuchi, estás grifiado? Creí que estabas zanahoria.
- Yo estaba con el cieguito Aldito, el hipócrates; él hermano de la flaca Cecci...
- ¿Que michi has visto, Carlitos? Tú eres el Ciego Carlos; el otro, el Ciego Aldito. ¿Qué miércoles vieron? ¡Dos ciegos, no jodas!
- Yo vi todo, Aldito solo vio la mitad porque él ve solo con un ojo con el otro no ve ná. Lo que te quiero contar está en el parte policial de la policía, me llevaron a la fuerza pá que declare, y declaré lo que me convenía, cojudo no soy.
- ¿Cinco minutos es suficiente? Habla.
- Cuando llegué a La Oficina, el Agrónomo estaba completamente descuajeringado, yo no sé si se había metido un tiro de plata a lo Llanero Solitario pero lo vi tambaleándose, él se arrecostó a la paré de Oso Grasso, dio dos pasos pá delante y uno pa'trás; volvió a dar dos pasitos más pá delante y volvió a dar un pasito pa'trás. Miró pá La Oficina todo virolo, veía doble, todo a duque. Se agarró del poste, cerró los ojos mirando el cielo medio dormido y meó. Ya era de noche. Los mutantes y zombis merodeaban la esquina. Los apaches y las gallinas narices frías habían ocupado La Oficina, estaba full de llena, no había sitio pá sentarse. Las gallinas gritaban como si las estuvieran matando. El agrónomo estaba tomando racumín con Omberto del Boca, el veneno se lo había regalado El Padrino Tawa... Mozza le dijo algo y el agrónomo se agachó para recoger su Shiumura dos pasitas que estaba entre el murito y el jardincito; la Mozza le quiso patear la cara y perdió; el agrónomo le agarró la pata y ella se fue en caldo y se recontrasueleó, se sacó la connchasuumare; Cuchín recogió su racumín y se fue junto a los Marchenas.
- ¿A qué?
- ¡No sé!
- Los taradúpidos, el hijo del Riqui, el Chato Marlon Pitufo y el finado Arbertor, esperaron que se tomara otro sorbo de  Shiumura para sacarle la chochoca. Los otros fuguretis, toda la mancha crema, lo empezaron a gritar y a botar al agrónomo, él se defendió como los buenos pero era él solito contra todos los plumíferos que le hicieron carga montón, callejón oscuro, le rompieron los botones, el cierre… entonces el agrónomo se sacó su zapatazo chancabuque y se los tiró a ellos endiabladamente y la tabaza le cayó en la jeta a la Mozza. Le gritaron: ¡Cuchín, con la misma vara que mides serás medido! “¡Volveré y juro que los haréee pedazos! Respondió Cuchín. Después desapareció.
- ¡Carajo! ¡Para ser ciego eres bien sapo!
- ¡Pregúntale si quieres al ciego Aldito!
- ¿Y el ciego Miguel de las casitas blancas?
- ¡No vio nada… llegó tarzán!
- En la Comisaría quisieron arreglar con el Comanche pá que lo capturen y lo metan precioso y el jefecito no atracó. “¡A la Policía se le Respeta!”, les dijo. El jefe no quería manchar sus manos con un ripio. Vamos al Hotel o no hay arreglo, les propuso a las dos. La Mozza y la Katty no se ponían de acuerdo y empezaron a discutir. En el barrio Julyto sacó un bate pá romperle las costillas al gil de la Katty por atrevido. En la madrugada la Katty comenzó a pegar en las esquinas del barrio unos papelitos que había hecho en su computadora, empapeló todo el barrunto: “Se vuzca bibo oh muertho o biem shamkado al Hágromomo deL Diavlo @ Kushínn. Rekompemza: 001 poyada kon hadithibos i todo lo De maz. Rásom yomja del Oso serka A LaOffisina LAKKKTTTAAA”. Con el cuento de que tenían que reconstruirle el cacharro a su comadre, hicieron mil polladas donde se armaban unas orgías bacanales mismo Sodoma y Gamarra, Guatica y La Parada.
- Mira Carlitos ya pasaron los cinco minutos, yo no estoy para escuchar más cojudeces. ¡Adiós! ¡Que las luciérnagas te iluminen! ¡Espero que todo lo que me has chismoseado tenga alguito de verdad!
- ¡Por mi virgencita blanquiazul que todo es verdá! Pero la verdá es que el Agrónomo desapareció por el poto de los Andes. Así me dijeron.
- ¡Basta! ¡Ya no quiero escuchar más! ¡Chismoso de ... pacotilla!! ¡Nos vidrios!
- ¡Hey, suéltate un Sol pé... pá un pan! ¡Conshhhhhón!

Nicolás D. León Cadenillas.
Karlsruhe, Febrero, 2012.

Confesiones de Mané, el casi decente. NDLeón

Confesiones de Mané, el casi decente. NDLeón.
Dedicado a mi querido Gremio de Escritores del Perú.

La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír. George Orwell 

Después de una larga expedición por la costa, sierra y selva, opté por regresar a casita. En todo este tiempo de ausencia de la casa materna visité iglesias, ruinas y cruces de los pueblos más alejados de las ciudades capitales. Regresé a mi barrio querido esperando descansar física y mentalmente, hacer una pausa sabática, cargar energías y volver a viajar, en esta oportunidad a la bella ciudad de Cajamarca, me esperaba un contrato de película y yo esperaba el adelanto, pues, tenía fuertes dolores en los bolsillos, ya que estos no reconocían los nuevos soles de hoy en día.

En la esquina de la alameda palermitana, cambiando los últimos diez dólares que me alumbraban, me encontré con un viejo amigo, Mané, el gran arquero de fulbito macho. De jóvenes me malogró las mejores jugadas en el Mundialito de la Canchita de La Cuadrada. Fue una gran muralla, un bastión, máximo baluarte de los equipos que defendía.

-¿Maestro, cuándo has llegado?- me preguntó.
-Compadrito de mi corazón, hace una semana, estoy esperando mis pasajes para irme a Cajamarca, Celendín, Chota. La tierra de mis ancestros.
-Te acuerdas cuando les ganamos, yo pateé el penal.
-Si... de chiripa entró la bola, si me acuerdo. Un partidazo.
-Te invito un par de chelas.
-No, gracias, yo no tomo... chelas. Tomo ron o aguardiente- le recalqué.
-Yo paso. Tu hermano me regalo un libro tuyo. Está bacán. Tú sabes que yo leo todo comparito. Yo también cuento cuentos pero no escribo nada. Me los sé de memoria. Tengo un cuentito cortito bien trome, te lo cuento y tú lo escribes bonito.
-Aguanta el carro... espera, acá tengo una grabadorita... me costo un ferro en Mesa Redonda. Uno... dos... tres... probando... probando, probando... ya, habla...
-Hee... humm... ¿tá grabando, no?
-¡Háaablaa! Normal no más... como quien chelea...
-Había un pata... que mentía... yo le decía... no me interesa... no me interesa lo que tú hagas es tu vidú de tu vivir de tu vida... tú vives así... no me interesa... ¡Cuñao, con este aparatito me pongo nervioso! ¡Me trabo!
-¡Ya!- guardé la grabadora en mi bolsillo -ahora destrabate... ya no la vez, comienza del comienzo de su principio... je je je, éte güeva triste...
-La verdad... esa es la verdad... esa es la güevada. La cojudez... la cojudez es que... yo sé... él creía que yo no sabía... que era un secreto para todo el mundo...

Fueron varios los intentos hasta que por fin llegó al final de su historia.

-Cuando tenga tiempo lo corrijo y te lo mando. No te preocupes, Dios proveerá. Otro día yo te invito un par de chelas negras. Mis bendiciones mi querido amigo. Saludos para la familia- me despedí amicalmente con un fuerte abrazo.

Llegó el día que corregí el cuentito. No le vi gran cosa, sólo aprendí una gran cantidad de adjetivos que podía utilizar más adelante. Mis adjetivos son más groseros e hirientes, estos eran suaves y cariñosos. Cada uno tiene su estilo peculiar de decir las cosas. Chequeé nuevamente las faltas de ortografía y lo mandé virtualmente por facebook al muro.

"La siguiente historia fue narrada por Jesús Manuel Obrero Espinoza en el chismógrafo huarique 'El Trinche Marchena's'. Sentado, aturdido y abrumado por la duda, triste y sin fe, entre copas y copas de guarapos, chelas de cortesía, chicha en poto, chismes y groserías".

"Escuche hermano mío esta triste y horrible confesión...por mi madrecita esta es la verdad verdadera... esta es la güevadita. La cojudez es que yo sé algo que él creía que yo no sabía, que era un secreto para todo el mundo… pero yo ya lo sabía, aparte que la señora, la secreta amante confidente del profesor Patachín me dijo: –Jesumané, esto es así, asá… yo la he visto, la vi al pasar, la vi por la ventana, fue de casualidad… yo estaba parada en la entrada, quise hablar, mejor no –pensé, otra vez será, que otra vez será, tierno amanecer, sé que nunca más. Como olvidar aquel momento en que la vi- observé detenidamente a esa gordinflona chata cachetona levantarse la agenda, los fajos de billetes, la alcancía de lata del cajón del armario, todo metía en su carterón; revisar los cajones del ropero y palmear los almohadones, voltear los colchones-. ¿Quién es la cachetona? La esposa de ese vil ladrón, mentiroso, comisionista, difamador, choro, sinvergüenza, flojo de mierda, imbécil, timador, cabrón, corrupto, vendido, aprovechado, cara dura, falso, inútil, pesetero, arrastrado, maricón, estafador, vago de mierda, saqueador, oportunista, embaucador, tramposo... hijo de la gran puta…". "En el facebook todo el mundo escribe sus verdades… y la Monchi opinó -María Magdalena, tienes que hablar con el Marqués y la Gitana-… la cagó, nadie sabía quienes eran… se suponía quien era pero no se decía, la Monchi dijo nombres... largó toda la güevadita... y un montón de patas que yo no los conozco, allegados de él, se quedaron picones… para mí como las güevas… explicaciones le di a mi padrino Tawa, hablé con la Biblia en la mano y le aclaré -Nada es personal jefe, son sólo negocios-. El padrino, circunspecto me respondió -Cada hombre tiene su propio destino-. Me invitó escuchar Misa, accedí, subímos a su camionetón 4x4 y nos dirigimos più velocemente a la Santa Misa de Gallo en la Basílica Catedral a rezar por estas almas malditas del barrio".

"Los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de sus verdaderos protagonistas."

Seguidamente arreglé mi maleta con ponchos, chullos, guantes, medias de lana, calzoncillos largos y más medias para estar listo para la gran retirada. Y gracias a Dios me retiré a tierras andinas lejanas.


Juntos en las heladas punas de los Andes peruanos.
El veterano actor victoriano Nicolás León y  el Santo Padre Francisco.

Pasó una semana, en el octavo día a las seis de la mañana mi hermano Jorge Francisco me comunicó por celular que había una pareja de vecinos que estaban ofendidísimos con el insulso e inofensivo cuento. Ellos se sentían aludidos por todo lo que decía el cuentito de fantasía. Llegué en menos de lo que canta un gallo, exactamente a las once de la noche. Efectivamente, una procesión familiar me esperaba en la puerta de mi residencia laboral. Una pareja de esposos, hijos, hijos políticos, sobrinos y sobrinas, vecinos no gratos, dos gatos y un perrito que ladraba insistentemente al compás de los gritos y alaridos de sus amos. Sin más preámbulos ni saludos por cortesía recibí fuertes adjetivos negativos.

-¿Oye güevón promiscuo de mierda, cuánto te ha pagado ese miserable para que escribas esas cojudeces?- me cuadró el jefe de la familia.
-¡Qué va a pagar ese muerto de hambre, no tiene ni donde caerse muerto!- gritó una jovencita de pelo pintado.
-Hermano, ante todo, buenas noches, yo recién he llegado de viaje, no sé nada de lo que tú estás hablando. Este mes no he escrito nada...
-¿Y lo qué está en el feisbú?
-No es mío, yo solo lo he corregido, yo no soy el relator, el inventor, el narrador. Ahí bien clarito dice: "La siguiente historia fue narrada por Jesús Manuel". Yo lo que hice fue grabar el cuento, lo grabé y lo pasé a WordPad y lo corregí, y lo mandé por facebook. El relator es otro; yo sólo soy el corrector, el corrector de estilo.
- ¿O sea que tú no sabes nada?- preguntó con los ojos desorbitados el lisuriento señor.
- Pero qué tengo que saber. Te vuelvo a repetir el cuento fue narrado por el narrador... y yo sólo he cumplido la función de transcriptor, no soy el escritor, soy el que ha tecleado las teclas del ordenador... el corrector de estilo. Por favor, entiende.
-¡No te hagas, tú eres vivo... bien vivo eres!- me gritó la dama.
- Por la Misericordia de Dios todos somos seres vivos... si todo este problema es virtual, escribe una respuesta virtual en Twitter o en Facebook, pega una respuesta en tu Muro y asunto arreglado. Como hacen los políticos y miles de personas hoy en día. "Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios".
-¿Qué cosa? ¿Qué cosa has dicho? ¿Hijo de Dios? ¡Faltoso eres... respeta... no te pases! ¡Eres vivo!
-Reflexionemos, no creo que estoy hablando mal. Nosotros somos seres vivos e inteligentes. No actuemos precipitadamente. Estamos discutiendo por tonterías. Pongamos a Francisco como testigo.
-¡Carajo, güevón, tu hermano va a salir a tu favor!
-Francisco, Nuestro Santo Padre y pongamos también a Nuestra Señora de Guadalupe y a Nuestra Señora de Las Victorias como testigos.
-¡Sube al carro! ¡Sube al carro!- sin respeto me tutearon a gritos.
-¿Para qué? ¿Qué tiene que ver el carro en este asunto? Por lo que he leído y mecanografiado no figura ningún nombre, ni un sobrenombre conocido. ¿Tú eres La Gitana?
-¡No!- respondió la incendiada dama.
-¿Alguna vez has robado?
-¡No! ¿Tú eres vivo, no?- gritó nuevamente muy enfadada la dama.
-¿Entonces, por qué estamos peleando, Dios Mío?- miré y pregunté tratando de poner calma -¿Tú eres uno de los adjetivos que dice el cuento?- pregunté al iracundo y exacerbado esposo.
-¿Eres gracioso, no? ¿No me digas que tú no sabías?- me respondieron con tono amenazador.
-¿Oye, tú te sientes aludido de qué, por qué?- sin alterarme pregunté para bajar los ánimos caldeados.
-¡Has puesto Marquézz!- me respondió con furia contenida el padre de familia.
-¿Y tú de cuándo acá eres Marqués? ¿Marqués de qué? ¡Carajo, ni yo, a mucha honra yo tengo el orgullo de ser Cajamarquéz. Yo tengo familia cajacho, shilica, chotana. ¡Oye, güevas triste, yo te conozco de párvulo, conozco muy bien tus nombres, tus apellidos y tu chaplín. ¡Tú no eres el protagonista del cuentito! ¿Qué tanto jodes? ¡El personaje en cuestión es ficción! ¡Aleluya!- pensé que acababa la discusión pero no, una vocecita siguió echando leña al fuego.
-A mi padrino le dicen ahora "Márquezz"- gritó la juvenil gringa al pomo.
-¡Será por Quezzz de queso! ¡No creo que sea por Marqués! ¡Ya basta, qué acabe esta cojudez!- respondí atosigado.
-¡Ese cojudo de Jesús Manuel está que habla y habla cojudeces!- replicó el señor malhumorado.
-¡Entonces, tú sabes el problema! ¿Qué pito compongo yo?
-¿Pero, tú no te me hagas el que no sabe?- me volvió a repreguntar el irascible esposo gritón.
-¡Abrevia las cosas, tú sabes donde vive, búscalo, conversa con él, habla, qué te explique la güevadita! ¡Cháncalo, y soluciona tus odios! Yo no sé nada. Yo he llegado de viaje. ¡Palabra de Dios!- retrocedí un paso, giré militarmente, di la espalda bruscamente e ingresé a mi local. Escuché más gritos, amenazas, lisuras, blasfemias; después de un cuarto de hora se hizo el silencio, por fin acabó la discusión.


"A pesar de tener las luces apagadas, distinguí detrás de las cortinas...
la silueta del chismoso cantautor"

En la densa oscuridad de la noche y a pesar de tener las luces apagadas, distinguí; detrás de las cortinas de las ventanas del segundo piso de la casa del frente; la silueta del chismoso cantautor Pochito Cabrera, acompañado no sé con quien, filmando el altercado. En la azote del mismo inmueble, camuflados entre de los adornos de navidad, detrás de Papá Noel, se habían atrincherado paparazzidamente, el Ángel y su hermano Mariano, y otros gallos más. Miré a las casas vecinas, izquierda y derecha, todos el barrunto se había ganado con el escandaloso rochezazo. -¡Qué vergüenza Dios Mío, Jesús, María y José Salomón os pido perdón!-

-¿Qué miran sapos de mierda?- a lo lejos se escuchó la aguda vocecita de la chatita de cabello oxigenado.

Para evitar problemas mayores y vivir en Paz con mi comunidad, pedí ayuda al señor... Secretario General del Gremio de Poetas.

"Señor Secretario General del Gremio de Poetas, Cuentistas y Cuenteros, colegas todos. Desconozco como funciona la parte Jurídica del Gremio. Quiero hacer una pregunta al aire. Bueno, me contaron una historia, una anécdota muy sencilla para que yo la pula y la devuelva bonita casi decente, no tan barrio como la están pasando de boca en boca. La grabamos, la transcribí, para mí era un cuento ficticio. Nosotros los artistas escuchamos y leemos todo lo que nos caiga. Pero... ahora aparece un señor con su señora, vecinos del barrio, a mi pesebre laboral, estos señores se han dado por aludido, me amenazan, me han gritado en la calle, me hacen bulla en mi trabajo, psicológicamente estoy mal, me perturban el sueño, tengo pesadillas, no puedo dormir, no puedo caminar tranquilo por las calles de mi querido barrio, no puedo salir de noche, ni hacer el mercado. ¿Qué hago? ¿Funciona el Departamento Jurídico del Gremio de Poetas? ¿Tengo que ir a la Comisaría a hacer una denuncia, necesito un abogado? Tengo que velar por mi salud, yo soy veterano escribidor, además que soy actor, modelo y pintor, no puedo estar lastimado físicamente, un golpe en la cara me malograría un contrato y no puedo trabajar hasta que desaparezca el ojo morado. Yo quiero que los amigos del Gremio de Poetas me den una respuesta; fehaciente, clara, concisa y concreta; para hacer un descarte o una severa denuncia. Muchas gracias compañeros del Arte Escrito.
¡Por la LIBERTAD de EXPRESIÓN! ¡SÍ a la PRENSA LIBRE!
¡ABAJO la LEY MORDAZA!

Hasta este momento no he recibido respuesta alguna, me inquieta y preocupa la tardanza. ¿Seguirá funcionando en nuestro barrunto, la hora Cabana?

Nicolás D. León Cadenillas
Lima, 2014.

Recuerdos. NDLeón

RECUERDOS. De Nicolás D. León Cadenillas.
Dedicado al GRUPO CADENILLAS.

Rebuscando en mi escritorio, en la pila de libritos y de papeles viejos encontré una hojita, viejita también, había unos apuntes de mi puño y letra; recordé que lo escribí después de un rezo en la Santa Misa por los Difuntos en la Iglesia de Santo Domingo del Centro Histórico de Lima. Acompañado de café y de mi mamita escribí nombres y apellidos de los abuelos, regiones, pueblos, ríos, tíos y datos de la familia que no sé que grados ni de que generación. Recuerdo que mamita después de varias preguntas sucesivas, me puso el estáte quieto.

- Sí hubieras visitado a la familia más seguido no estarías pregunta que te pregunta.

Me sonreí, pensé en lo que iba a decir y le dije:

- Nunca me voy a olvidar el matrimonio de Elenita Cadenillas con Gabino Quintanilla en la casa de mi tía Estelita García Cadenillas.

Boda religiosa de Gabino Quintanilla y Elena Cadenillas.
Padrinos: Don Alejandro Cadenillas Pastor y Doña Rosa Elena Cadenillas Uribe.
Oficializó la Santa Misa el RP. Thomas.

Hicimos silencio, nos miramos y con la miraba perdida en el tiempo, má me preguntó.

- ¿Tú te acuerdas?.
- Sí, una mañana, temprano, nos arreglaste con unos chachás nuevos, tú eras la madrina, y nos llevaron al matrimonio, era la primera vez que veía concientemente un acto religioso que me impresionó vivamente, tuve conciencia de lo que se trataba toda la jarana.

Pasaron los años, intenté escribir unas líneas para mi blog y todo se quedó en un borrador lleno de nostalgia; imágenes, fotos, caras y nombres se quedaron grabados en mi memoria. Ahora nuevamente tengo entre manos la hojita con los datos. Volví a mis recuerdos, difusamente me salpican bonitas imágenes; los hechos ocurrieron ante los ojos de un niño bueno; tenía ocho años de edad aproximadamente, y ya sapeaba y distinguía lo malo de lo bueno. Lo malo era bueno y bonito, y lo bueno era super aburrrido, estudiar y estudiar.

Parando la oreja escuchaba nombres y apellidos raros: Pastor, Carvajal, Ponte, Valdivia, el tío Ernesto; la tía Petita, después me enteré que era la misma que yo conocía como la abuelita Peta, de Petronila; Susana Perseveranda; tío Sixto; los Wilson; los Zevallos; los Guardamino; tío Víctor; los Aliaga que después se convirtieron en los Chihuán León; el tío Goyito, mi abuelo Gregorio León; Celendín, Chota; Carola Hermenegilda; De la Cruz; AlCapone, Santiago, Alejandro, Rasputín, Marx, Lenin, Nadezhda, Trotsky, Stalin, Mao, Tatán, Odria, Apolinario, Pomabamba; etc, y muchos nombres más que se me escapan de la memoria.

En el matrimonio de mi primita Elenita todos estuvimos bonitos; una gran fiesta con bastante comida, música, baile. Yo me encontraba paradito en la puerta de la casa y veía como un grupo de los mayores se tomaban las fotos, y también como otro grupo limpiaban los platos de comida; me metí hasta la cocina, mi mamá me agarró del hombro y me llamó la atención; yo reaccioné llamando a gritos a mi tía Estelita.

- ¿Elenita, qué quiere tu hijo? ¿Niky, qué quieres?
- ¡Quiero mi comida!

Y mi tiíta linda me alcanzó un platazo como para adulto, sí la memoria no me traiciona, cabrito a la norteña con arroz y una yuca sancochada entera. Como quien dice, pá que no jorobe la pita. Me sirvieron con un cucharonazo un vasazo de chicha de jora de un barril de madera que estaba en el centro del callejoncito y después del suculento almuerzo no me interesó nada.

Ocho años más tarde, paseando por el Rímac en una esquina de la avenida Francisco Pizarro; mi papá la llamaba Malambo; mis tíos Santiago y Alejandro Cadenillas me invitaron un par de buenos tragos de cervecita Cristal heladita que me zarandeó y después nos fuimos a almorzar a la casa de mi tiíta Estelita Cadenillas Pastor de García.

Poco a poco me esfumé en la ingratitud y dejé de visitar a las familias del Rímac, de los Molinos; de Barrios Altos y Maravillas; me perdí físicamente, pero en el recuerdo y en el corazón los llevo a toditititos eternamente.

Nicolás Daniel León Cadenillas.
Karlsruhe, Febrero, 2012.

Carta de un juicioso sobre un juicio. NDLeón

Carta de un juicioso sobre un juicio. NDLeón
Fragmento de la narrativa inconclusa intitulada “La balada del marqués y la gitana”. Próximamente pirateada en las avenidas de Javier Prado, Du Petit Thouars y Cinco Esquinas. El autor. 

“Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigirte un monumento.”  Immanuel Kant.

Señor Manuele Dell’Arco
Caserio La Noria s/n  
Lapa Quebraba – Los Abrojos
Sullana – PIURA.

Estimado Manuele, después de un juicioso examen me atrevo a formular lo siguiente: Esos bichos carroñeros nunca fueron tus amigos, los verdaderos amigos no se pierden, son para siempre. Yo soy escéptico en muchos puntos por ese mismo motivo nunca me interesó perder el tiempo con cobardes, cínicos, mentirosos, hipócritas, desleales; en conclusión, ahí radica tu sinrazón. Les diste pan, agua y comida, y estas hienas te mordieron la mano, el corazón, y se aprovecharon de tu sangre a traición.

Que la presente quede entre nosotros, no la vayas a reenviar a todos tus seguidores y fans. En vista de tanta hipocresía, descaro, mentira, falsía, no escribo ningún nombre, ni apodos, ni chaplines, ni sobrenombres. No quiero problemas, mi lastimada ánima no lo permitiría, no soportaría otros golpes por la espalda. Tengo la mente sana, el cuerpo me pasa factura, soy de la generación de la tercera edad, una visita más al Juzgado y este humilde servidor la pata estirará. La verdad que ya tengo fastidio de enfrentarme a cara de palos, potos calientes, a falsos e insolentes que rechinan los dientes con oscuras grasosas heces malolientes.


Nicolás León, actor profesional.
COMUNIDAD ARTÍSTICA NACIONAL
Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú - SAIP

Estoy escribiendo una obra de teatro con todo lo ocurrido en la magistratura. Es interesante y anti estresante ver como se mueven las lenguas viperinas. Tanto de los acusados como de sus patrocinados. No me sorprendió escuchar  tanta mentira, tanta infamia, tanta bajeza, tanto agravio, tantos inventos de situaciones y de hechos con el fin de desprestigiarme y descalificarme como artista ejemplar de la comunidad. Ahora resulta que no hubo golpes, ni de frente ni a traición, no existieron los criminales carterazos, botellazos, amenazas, que todo fue producto de mi conflictiva imaginación. Que fue una triste pesadilla que me merecía por cachuelear contigo noche y día. Una de sus abogadas es moralista con moral de inmoral y la otra detallista, esta última dijo, que mi explicación ha sido muy ordenada, concatenada y muy bien escrita, pero no aceptan que soy artista de la palabra oral y escrita. No aceptan que recibo honorarios por escribir cuentos con saoco, con azúcar y bastante son. Cuentos imaginarios que no perturban la razón, salvo que tengas rabo de paja, la conciencia sucia, nefastas ideas en la cabezota, delirio de persecución por ser un triste tramposo, mal amigo y huevón.

En la Audiencia la dama del carterón, en su alegato y defensa repitió la lección –El artista anda relacionado con personas de mal vivir- puntualizó la dama. Muy graciosa la tramposa, yo converso con sus familiares, con sus cuñados, tenemos los mismos amigos; a sus íntimos compadres los conozco antes que ella aprendiera a caminar. Hay un dicho popular: ‘Al que le caiga el guante, que se lo chante’. Se siente aludida, coincidencia de la vida. -Tengo un montón de personas que me pasan todas las informaciones que el artista anda haciendo y diciendo- la ñori de la cartera siguió jodiendo con ayudadita de su abogada. Me pregunto, sí le pasan informaciones por que no le pasan mis cuentos, mis crónicas, mis poemas, una Biblia y un diccionario, y que me responda con un mordaz comentario. –El artista no tiene oficio ni beneficio, es un hombre de mal vivir. Una amiga me comunicó que este sujeto había escrito malas palabras sobre mi esposo y yo. Mi amiga siempre me presta su cuenta féisbuc y yo visualizo lo que él escribe de todo el barrio-. Exclamó con un grave falso suspiro la dama del carterón. Como piadoso creyente en Cristo Jesús respondo con un pasaje de la Biblia: ‘¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano (Mateo 7:1-5). ¿La señora sufrió de amnesia? Olvidó las perradas que hace a espaldas de la moral y buenas costumbres. –Al artista se lo llevaron al extranjero porque acá no hacía nada bueno, vino una dama vieja y se lo llevó- la dueña del carterón, atacó, su abogada le metió un codazo para que cierre el hocico; yo me reí, solté una carcajada; la señorita autoridad me llamó la atención. –Me están ofendiendo- atiné a decir en defensa propia. Como artista siempre fui atrevido, aventurero y el miedo no me paralizó, viajé donde el Oráculo de la Artes me iluminó. Pensé en mis vecinos, Julio Baylón, Hugo Sotíl, Claudio Pizarro; en mis amigos que viven en Nueva York, Tíbet, El Cairo, Sydney, ellos viajaron como yo por un mundo mejor.

Después de un alegato repetitivo, manoseado, falseado; le tocó el turno al trompeador del velotorio. Se fue por las ramas; habló de burlas, escondidas, de casas vendidas; que soy malo, que hago daño, que soy huraño; que soy amigo de indecentes, menesterosos, prontuarios, notarios, boticarios, locarios, vicarios, y de una lista sin fin.

El trompeador ordenó sus ralas ideas, miró a su patrocinada, esta le hizo una mueca y el cabezota empezó a paporretear la letra aprendida -Él dice yo soy actor donde va dice soy actor también dice que él cobra cuando escribe que yo sepa él es actor pero para teatro pero narrador de cuentos no sé si habrá sido o no o lo será si habrá estudiado o no yo no he visto que escribe pero escribe en feisbú y a mi me lo han conta'o porque yo no tengo feisbú, ni interné, ni iméil- el agresor trompeador hizo una pausa, no se acordaba que seguía, leía los labios de su tutora, se quedó con la boca abierta enseñando la gastada prótesis dental prestada.

El que estudió para profesor es profesor, el que estudió ingeniería es ingeniero. Yo estudié para ser actor y soy actor. No he mentido. Y un actor en el Perú, además de actuar, dirige, mete martillo y brocha gorda, construye el escenario, instala las luces; escribe, adapta escritos, se convierte en dramaturgo; cobra la entrada, es el maestro de ceremonias, él es el asistente del director, el técnico y el director general. Punto final. Después de una ardua labor, el actor recibe su paga, el actor es un trabajador igual que todos, y todo trabajo tiene derecho a una remuneración. ¿Dónde está el problema? ¿El problema es cuando me pagan o cuando cobro?... Entiendo tengo que vivir del aire.

El bicho trompeador recordó la lección –Acá hay cosas que están pasando, el policía que estuvo en la investigación, no me contestaba el teléfono cuando yo lo llamaba, cuando vine a pedirle la resolución me miró con mala educación, me respondió de la manera más vulgar y descarada, me dijo en forma prepotente e insolente: Oe, tu escrito tiene mucha contradicción. Y no me miró a la cara, siguió trabajando como si nada.

El lema de la PNP, A la policía se le respeta, no puede ser pisoteada por este atrevido bicho malcriado. Quiere un trato gentil y amigable cuando el trato de un buen policía que se respeta es imparcial para todos los conciudadanos.


XIII Encuentro Nacional e Internacional de Escritores
"Manuel Jesús Baquerizo" - Nov. 2014 - Chulucanas - PIURA.
El Vate y Escritor Victoriano: Don Nicolás D. León Cadenillas.

El bicho hablando por hablar, habló sandeces el cabeza de heces, habló como siempre, taradeces. De su cabezota le salió ideotas, puro bla bla bla pero nada de presentar pruebas objetivas, fehacientes. -A la Gobernación yo también le voy hacer una denuncia contra el Gobernador porque me tilda que yo soy una persona agresiva y un montón de cosas. Yo solo lo he amenaza’o pero en ningún momento al artista no lo he toca’o.  A la Gobernación han ido personas, hermanos marianos, ángeles dassianos, arcángeles parinacochanos, querubines palermitanos a presionar al Gobernador para que salga las Garantías Personales a su favor.

El secretario miró pasmado como este bicho insolente denigraba la inmaculada investidura del señor Gobernador acusándolo de arreglador por estar presionado. Y con una sonrisa idiota, soltó una estúpida oración: -Yo no sé porque tanta cosa en una supuesta agresión porque no ha habido agresión, claro que ganas no me faltan para apanarlo, ehh, hummm... pero todo esto es supuesto porque no es real es una cosa imaginaria de la imaginación. ¿Usted me entiende, no?

La autoridad, sesuda e inteligente, meditó. Escribió tres palabras con letras de regular tamaño en una pálida hoja A3. Marcó la palabra del centro con un marcatexto made in pequinés. Trazó unas líneas, hizo michi tres en raya. Dibujó artísticamente símbolos monetarios conocidos que se proyectaban en sus cutreras pupilas de sus risueños y coludidos ojos negros. Miró a la audiencia, pidió silencio, circunspecta siguió con su farsesca representación, preguntó. 

-¿Tiene algo más que decir?
-Atrás de todo esto hay personas que le pagan al artista, le dan plata, joyas de oro, tarjetas de crédito, paseos y campamentos en el hotel de la playa sureña. Le pagan para que nos desprestigie. Gentes delincuentes que no figuran en la SUNAT. Vendedores de whisky sin impuestos. Contrabandistas de metales preciosos. Reducidores informales. Peluqueros que levantan muros sin autorización de la autoridad municipal. Taxistas caneros, Políticos compañeros… gentes que están detrás de él y lo utilizan como chivo expiatorio.
-Diga un nombre de una de las personas que está detrás del artista.
-¡El señor Manuele Dell’Arco!- gritó el maldito matón del velatorio.


Certificado a:
NICOLÁS D. LEÓN CADENILLAS 
por su participación como:
 ESCRITOR - PONENTE

Mi querido Manuele, me quedé tan sorprendido, enmudecido, sólo atiné a pensar en la triste realidad. -¿Manuele Dell’Arco? ¿Cómo? Primero dice que Manuele Dell’Arco es un muerto de hambre que no tiene ni para un pan. Ahora dice que Manuele me mantiene y  me paga. Todo el barrunto sabe que Manuele le dio de tragar todos los días en tiempos de vacas flacas al mechador de la esquina. ¿Olvidó, los tappers de kilo de comida que Manuele le invitaba, las propinas que le entregaba, los regalos de los galones de gasolina? Nunca devolvió los favores, ni los tappers, y Manuele, el bondadoso, por decencia no se los pidió- me mordí la lengua, me sentí amordazado, atado, quise gritar a cuatro voces la espantosa difamación. Solo sé que la ley divina llegará porque la ley de los mortales en nuestro país como siempre camina para atrás.

Il tuo amico e collega.

Niccolò Gattopardo Vendicatore.
L'Angelo Custode

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Reseña cuentos breves para mi nieto de Sara Joffré

Reseña cuentos breves para mi nieto de Sara Joffré.
Comentario de la dramaturga, Sara Joffré, sobre
“Cuentos breves para Mi Nieto” de
Nicolás Daniel León Cadenillas.

CUENTOS BREVES PARA MI NIETO
(Reseña cuentos breves para mi nieto de Sara Joffré)


En el bello Distrito de Miraflores, Abril / 2011.
Sara Joffré del Callao y Nicolás León de La Victoria.
Fotografia: Rodrigo León Palma.

"Cuentos breves para Mi Nieto" es la recopilación de treinta y cinco cuentos donde se entreteje la vida, pasión y resurrección de un victoriano de corazón. La temática es simple pero bastante arraigada a la idiosincrasia del vecino del blanquiazul barrio popular. Entre cuento y cuento se descubre el lento caminar, la vida y las costumbres de nuestro héroe. Desde su nacimiento hasta el momento que lo convierten en abuelo para dicha y tranquilidad del protagonista. El autor.


Presentación Libro “Cuentos breves para Mi Nieto”. 
Sala de Encuentros María Reiche del Parque Mohme.
Municipalidad Distrital de La Victoria.

"Reseña cuentos breves para mi nieto". "Nicolás León Cadenillas, hace su primera aventura en la faceta cuentos, con este libro dedicado a su nieto. Ternura, grosería, desenfado y un contagioso deseo de resaltar que se viva lo que se viva, vivir es justamente eso. Tal es el contenido al que nos enfrentamos. Por mi parte encuentro tan divertida y sencilla la manera de narrar de Nicolás, Nikki como es su nombre de cariño, que paso rápido sobre algunas evidentes incorrecciones gramaticales, casi imperdonables en otro tipo de literatura que no fuese esta coloquial confidencia. Realmente el libro está dedicado a toda su familia en primera instancia. Pero es indudable que un poco más un poco menos nos encontramos reflejados en algunos pasajes. Y gozamos en todos. En un formato no precisamente bello, con un costo para la venta de 10 soles, vale la pena correr el riesgo de conocer a este autor que se enorgullece en ser aliancista, del barrunto de La Victoria, y otras cositas más muy interesantes y que ya las conocerán al leer el libro". (Lima, 16 / Abril / 2011). Sara Joffré.


Mil gracias por todo, mi querida Sarita. Nk

La jugada maestra. NDLeón.

La jugada maestra. NDLeón.
Dedicado a los honrados ganadores de las Elecciones Juntas Vecinales
del Distrito de La Victoria del 30 de Noviembre de 2014.

En uno de mis cuentos escribí -Los contrincantes tenían experiencias y ardides para enfrentarse como titanes-. En esta oportunidad narraré, la siguiente emotiva crónica para nuestros queridos vecinos de buena voluntad, un pasaje anecdótico que sucedió en nuestro lindo y casi decente barrio palermitano de la Zona N° 32. 

Elecciones a la vista en la Zona N°32 de la Urbanización Balconcillo del Distrito de La Victoria. Uno de los antagonistas sólo tenía una carta en su última jugada, tímidamente acariciaba su último As bajo la manga. Su derrota era inminente; vox populi, vox Dei ("la opinión popular, la voluntad de Dios, debe obedecerse").

El candidato a Presidente de la Junta Vecinal de la Lista N° 2, rezó, pidió ayuda a Diosito, a los santos, ángeles y arcángeles.  Su Santo Ángel Custodio Dassiano le dio el dato. -Ahora o nunca-. Yuri León, lider de la Lista N° 2, citó al más camaleónico de los vecinos de la vecindad. Faltaban dos días para las elecciones, el colegiado Yuri León movió milimétricamente sus piezas de ajedrez; movió sus peones y alfiles con precisión; sus caballos y torres con discreción; guiado por el  querubín victoriano, preparó una entrevista, movió de su trinchera al cuestionado caballero, lo sacó de su incontrastable fortín a su ejemplar vecino ladino  Edwin Cárdenas Cangalaya y lo paseó por las orillas del filudo filo del abismo. El plena conversación Yuri le prometió el oro y el moro y un gran cargo en la sociedad. Después de una amena charla lo bajó al llano y sólo lo designó como ayayero principal, primera voz en la gran marcha vecinal, cocinero del engrudo para la pega de los carteles y cartelones, sembrador de banderolas y pancartas, repartidor de volantes y de  algunos pasquines. El ejemplar vecino Edwin Cárdenas se indignó, gritó, levantó los brazos, cerró el puño amenazador y se marchó vociferando con gritos y alaridos; a todo pulmón y a voz en cuello lanzó hurras por la Lista Número Uno.

-¿Te crees pendejo? ¡Estás equivocado, güevón! ¡Ahorita me voy donde la Lista Uno a poner este pechito, sano y trabajador! ¡No a la corrupción!

Vecinos notables de BalconCity posando en el Boulevard Palermo:
Edwin Clotildo Cárdenas Cangalaya,
Genaro Geppeto Serra Candioti y Nicolás Daniel León Cadenillas.

Al día siguiente toda la zona treintaidos estaba enteradísima que Edwin Cárdenas Cangalaya, el vecino ejemplar, había cambiado de camiseta. Unos cuantos lo aclamaron por el gran cambio. Nadie más opinó. El vecino ejemplar, gritaba en cada esquina, repartía volantes, invitaba yuquitas fritas y galletitas. Se consiguió una bocina prestada y desde su ventana gritaba como gran jefe Coyote Herido Enjaulado. Con la radio a todo volumen y casetes rayados, Edwin Clotildo Cárdenas Cangalaya, oriundo de Sicaya: Mentía, mentía y mentía a favor de la Lista N° Uno.

-¡La Lista N° Uno es para la Zona N° 32! ¡La Zona N° 32 Campeona con la Lista N° Uno! ¡Vota por la Lista Número Uno! ¡La Uno es la solución, erradicaremos la prostitución, la ociosidad, la trafa, el alcoholismo y la drogadicción! ¡Lista Número Uno, Marca el Uno! ¡No te hagas el Dos!

Todo el barrio de gente decente, escuchó todo el día la altisonante y aburrida perorata hasta la saciedad.

Después de Misa, el pueblo católico de la Zona N° 32 al frente del fraterno hermano Rolando, se enrumbó al sufragio vecinal. En ese triste momento la Lista número Dos perdía. Los católicos se miraron con hidalguía, miraron la Cruz y en nombre del Santo Padre Francisco marcaron con huella indeleble la Santa Cruz sobre el cuadrado de la Lista Número Dos.

Con el voto de los piadosos católicos vecinos de Edwin Cárdenas; votos de los colegas, amigos y conocidos de Edwin Cárdenas y votos de los familiares, compadres, cuñados y sobrinos de Edwin Clotildo Cárdenas Cangalaya, la Lista N° Dos, Triunfo, ganó ampliamente las elecciones de la Junta Vecinal.

La gran jugada genial, la gran jugada maestra, la única carta para la decisión final, el As bajo la manga, siempre la tuvo el cerebral Yurito León de la Lista Número Dos. Presidente Electo de la Zona N° 32.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

Elección de la Junta Vecinal Palermitana. NDLeón.

Elección de la Junta Vecinal Palermitana. NDLeón.

'Ganar o perder, pero siempre con democracia'. Sócrates. 
(Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira).

Leyendo el libro de la escritora Pilar Roca Palacios, "Terror en los Andes" texto que tiene como subtítulo "La violencia como sistema en el Perú colonial" nos damos cuenta que seguimos siendo gobernados por el terror, por la mentira, por la traición, el engaño, conjuros, tarjetazos y tazas de café con el patrón de turno.

De muy joven me di cuenta que las elecciones eran como un partido de béisbol donde no existe un empate. Se gana o se pierde. Para ser breve transcribo la cita del Inca Atahualpa: -Usos son de la guerra, vencer o ser vencido.

En las actuales elecciones más que proponer un plan de trabajo se utiliza el golpe bajo, el maleteo; el puñal por la espalda, el cuchillo por los costados; la lengua viperina en cada esquina; se habla de los deslices, gustos y colores de los contrincantes. Sólo se ataca o se contraataca. Pero no se da el plan para servir mejor a la comunidad.


El buen vecino dassiano, actor/escritor, 
Don Nicolás Daniel León Cadenillas.

Viendo como se resolvía la votación de la elección de las juntas vecinales en mi pequeña patria mía de mi lindo distrito blanquiazul bello y querido. Me sorprendió como uno de los candidatos mostró hidalguía, honradez y un verdadero plan de servicio a la comunidad. Haciendo memoria, este inusitado hecho me transportó por los años '60 cuando fui testigo de un triunfo bastante halagador.

En lo novelesco de las acciones haré una profunda pausa para narrar lo sucedido lo más exacto posible. Este acontecimiento se suscitó cuando dos señorones de alcurnia se enfrentaron para ganar la Secretaria General de la Comunidad y gobernar por tres años su localidad desde el Dorado Balcón Azul Plateado.

Por la educación, instrucción, caudillaje y monedas de plata, reales, centavos y pesetas, todo el vecindario sabía que se trataba de una buena lid, 
pesos pesados en el ardid, duelo magistral en el árido despoblado como en las antiquísimas películas del viejo oeste mexicano.

Dos listas antagónicas enfrentadas por un ideal. El bien contra el mal. Lo blanco y transparente contra lo negro y turbio. La Lista N°1 presidida por el Licenciado Don Lluís Edilberto Sebastiano Alicate y Halcón contra la Lista N° 2 liderada por el Teólogo Señor Don Maximiliano Nabucodonosor De Corbacho y Aragón. 

La fecha del sufragio la eligió la Junta del Voto, marcaron con un brochazo de tinta indeleble color rojo sangre en el Cívico Calendario del Décimo Primer Mes del Año: -Viernes 13. Nueve de la mañana. Elecciones en el Parque Redondo junto al Madero Terciado en forma de Cruz.

Increíble pero cierto, las elecciones vecinales empezaron a la hora exacta. Demás está decir que las primeras personas y primeros grupos eran los simpatizantes de la Lista N° 1. Ellos llegaron leyendo el diario El Comercio, diarios amarillos o cuchicheando en voz baja. Desfilaban con ropa de marca almidonada. En familia, limpios, con zapatos nuevos brillantes, bien peinados y bañaditos en cuerpo y alma. Dejando adrede sus terribles pecados capitales en los balcones soleados del olvido. Todos bien aleccionados marcaban la cédula de sufragio con trazo instruido, golpeándose el pecho, implorando que continúe la hipocresía y falsía. Orando entre dientes. Escribiendo correctamente la equis o la significativa cruz del Cristo Jesús. 

Pasaron tres horas y los pseudo inmaculados herejes de la Lista N° 1 mantenían varios cuerpos de ventaja. Cien votos contra seis. Gran goleada de madrugada.

El Teólogo sin perder la calma ni la fe, les dijo a sus cuatro gatos: -De nada sirve ganar o perder si no estamos unidos como hermanos. 

De los cielos se escuchó las trompetas de Jericó, los ángeles desde los cielos y hombres de buena voluntad despertaron las consciencias sanas y puras de los conciudadanos marginados por años por los pseudo pituquitos de media mampara que siempre se inscribieron primero. Los muros de la ignorancia y sumisión cayeron, unos tras otros. El verdadero pueblo, hijo predilecto de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe; hermanos, hijos, madres y padres de la Zona N° 82 decidieron dar su voto al mejor. En una masiva procesión se acercaron con alegría, cantos y tonderos. -Los últimos serán los primeros- se escuchó la consigna en cada esquina. Obreros, artesanos, artistas y jóvenes progresistas votaron por el señor Maximiliano De Corbacho y Aragón, votaron por su límpida directiva y por su sesudo plan y gestión a favor de la población; todos hermanados marcaron su voto con pundonor y sabia decisión por la Lista N° 2 del Teólogo De Aragón. Lista pura y transparente como el agua del manantial de nuestro Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipotente.

En plena fiesta democrática electoral empezó la crítica malsana como una vil estocada por la espalda a traición. A la Lista N° 1 se les escapaba la mamadera, la teta y la razón. Atacaron ciegos de ira, sin bases ni conocimiento tratando de quebrar los mandatos del pueblo unido jamás será vencido. Sus ataques uno tras unos fueron derruidos como marionetas de cartón

-¡Señor, señoras, señoritas! ¿Cómo van a votar por la Lista N° 2? Esa gente es promiscua, son ladrones, indignos, drogadictos, marginados de la sociedad, alcohólicos, filibusteros, ladrones, reducidores y proxenetas, cafichos, vagos y ociosos, maleantes y marcas; las mujeres son putas, vendedoras de drogas, prostitutas, sangronas e ignorantes… si gana la Lista N° 2 lo sentirán- amenazó el licenciado Don Lluis con fina voz de codorniz
-Lluísito… yo estudié con tu mamá, fui gran amiga de Rochi, estudié en el Rosa Pérez de Santa Cata, fui su amiga de colegio y de barrio. Yo conozco a los señores de la Lista N° 2, son buenos vecinos. No hables mal. Yo soy candidata de la lista dos. Ahí está mi nombre. Lee primero antes de hablar. Y no soy prostituta, ni sangrona, ni ignorante. Lluísito Alicate, muchacho malcriado, retírate de mí vista y no sigas hablando tonterías- fueron las palabras sabias de la abuelita gestora del vaso de leche de la vecindad.
-Lluís, nunca escupas al cielo perque el escupitajo que lanzas te caerá en el rostro. Yo estudié con tu padre en la escuela de chóferes. Él nunca fue ejemplo para nada, ni para nadie. Fue una reverenda cacana... un bandolero y de lo peor y también conocí a su pareja, ella fue tres veces más peyor que María Magdalena. No repitas estupideces de las farisaicas. No tapes el sol con un dedo. No la caguéis- opinó el abuelo viejo, fundador de La Oficina y del Bar de La Esquina.

No se sabe si por complicidad o desidia de la ONPE o del Ayuntamiento de Nuestra Señora de las Victorias se acabaron las cédulas. Los simpatizantes de la Lista N° 2 esperaron más de una hora para cumplir con su deber cívico. Voto a voto llenaban las ánforas. El Lluísito, líder de la lista número uno se hacía la pichi y armaba vergonzosos berrinches. Después de media hora nuevamente faltaron cédulas. Otra pausa. Llegó la hora del cierre, las 16:00 PM. Doscientas personas simpatizantes del buen vecino Don Maximiliano Nabucodonosor De Corbacho y Aragón no votaron por falta de precaución de las autoridades en cuestión.

Mientras esperaban el conteo dos de las respetadas señoras del uno, mandaron indirectas en complicidad con un señor testarudo y cabezón. 

-Mira esa gente. Con esa facha quieren representar al barrio. Si ganan hemos retrocedido. Qué vergüenza.
-¿Oye poto flojo, ya no te acuerdas cuando le ponías los cachos a tu esposo? ¡La otra también es poto alegre, pendejas, ahora se hacen las muy estrechas! ¡Y tu pavo celestón, huevón! ¡No hables mal de una dama, tú tienes madre, hermana, hija y mujer! ¿Que no sientas los cachos que te dan de comer? ¡No es pretexto para hablar sin saber!
-¡Basta! Yo os digo: no repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra- el sabio Teólogo finiquitó la tonta discusión.

Con cara compungida el presidente de la Junta de Votos, dio a conocer el resultado:

-¡Ochenta por ciento de los votos ha favorecido a los representantes de la Lista Número Dos de la Zona 82 de la Bella Urbanización Palermitana de Nuestra Señora de las Victorias!
-¡Felicitamos a los ganadores de parte del Señor Alcalde y de las autoridades competentes!

Derrochando alegría los buenos vecinos, los ganadores, regresaron a sus hogares con dicha de haber apoyado con un granito de arena por el bienestar de la sociedad. Pero siempre hay gente que no sabe perder y hablan cualquier cojudez.

Los vecinos, allegados y simpatizantes de la lista ganadora esperaron el mes de enero para aplaudir a los vencedores, apoyarlos para que desempeñen con honor, dignidad y rectitud lo ofrecido en el plan de trabajo a favor de la Comunidad. Si así no lo hicieren, que Dios y la Patria os lo demanden.

Nicolás D. León Cadenillas.
La Victoria, Noviembre, 2014.