El Marqués y la Gitana - La Leyenda Urbana. NDLeón.

El Marqués y la Gitana - La Leyenda Urbana. NDLeón.

Papá Noel, viejo desgracia’o
Nos traes regalos del año pasa’o.
Un balón pincha’o y un chicle masca’o 
Ojalá los renos te dejen por ahí tira’o.


Después de una larga expedición por la costa, sierra y selva de América del Sur, opté por regresar a casita. En todo este tiempo de ausencia de la casa materna visité iglesias, ruinas, montañas, valles y cruces de los pueblos más alejados de las ciudades capitales. Regresé a mi barrio querido esperando descansar física y mentalmente, hacer una pausa sabática, cargar energías y volver a viajar, en esta oportunidad a la bella ciudad de Cajamarca, me esperaba un contrato de película y yo esperaba el adelanto, pues, tenía fuertes dolores en los bolsillos, ya que estos no reconocían los nuevos soles de hoy en día.

Desde una de las esquinas de la alameda palermitana; al lado de los gasfiteros, cambistas, timberos; veía los adornos de paz y navidad; terribles muñequitos de papánoeles, pinos y copos de algodón como nieve en las ventanas y puertas de los inmaculados vecinos. Se acercaba con fuerza el inicio del verano tropical y el nacimiento del niño Jesusito. El ambiente navideño se notaba en el mercado. Los vecinos que nunca saludaron en todo el año ahora tenían caras de buenitos. Hasta el más bandido, trafero y estafador tenía carita de angelito. La sacavueltera tenía carita de sor madre superiora. ¡Oh, cuánto amor, Dios mío! 



Boulevar Palermitano Victoriano.


En esta memorable fecha mi vía crucis siempre se repite año tras año. Con cuidado metí lentamente la mano al bolsillo izquierdo de mi pantalón de media estación y regresé a mi triste realidad. Saqué de mi billetera mi amuleto, un billete de diez dólares para cambiarlo a soles. Con la cara compungida entregué el billete. En ese preciso momento escuché un silbido conocido, era mi compadrito Mané, el gran arquero de fulbito macho. De jóvenes nunca jugamos en el mismo equipo siempre fuimos rivales, recuerdo que me malogró las mejores jugadas en el Mundialito de la Canchita de La Cuadrada. Mané fue una gran muralla, un bastión, máximo baluarte de los equipos que defendió.

-¿Maestro, cuándo has llegado?- me preguntó.
-Compadrito de mi corazón, hace una semana, estoy esperando mis pasajes para irme a Cajamarca, Celendín y Chota. La tierra de mis ancestros.
-Siempre me acuerdo cuando les ganamos, yo pateé el penal.
-Si me acuerdo pero ya es hora que cambies de disco, no jodas... de chiripa entró la bola... ja ja ja... fue un partidazo. 
-Te invito un par de chelas...
-No, gracias, tú sabes Mané que yo no tomo... chelas. Puede ser un aguardiente de caña- le recalqué.
-Yo paso. Te invito unas yuquitas con su jugo especial. ¿Te quedas para siempre o arrancas para no volver?
- ¿Volver? Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida que veinte años no es nada que...
-¡Contesta carajo!
-No, por el momento no tengo planes para viajar al extranjero. Ya estoy viejo, hay arrugas en mi frente, mis pupilas tienen un débil mirar y mis labios…
- Temblorosos y arrugados saboreando están los besos que ayer dieron y hoy no dan jajajajaj... loco de mierda, oe, tu hermano me regalo un libro tuyo de ti. Puta que'stá bacán. Yo no sabía que escribías compadrito lindo. Primera vez que leía algo tuyo. Tú sabes que yo leo todo comparito. Yo también cuento cuentos pero no escribo nada. Me los sé de memoria. Tengo un cuentito cortito bien trome, te lo cuento y tú lo escribes bonito. Te ganas alguito.
-Aguanta el carro... espera, acá tengo una grabadorita... me costo un ferro en Mesa Redonda. Uno... dos... tres... probando... probando, probando... ya, habla...
-Hee... humm... ¿tá grabando, no?
-¡Háaablaa! Normal no más... como quien chelea...
-Había un pata... que mentía... yo le decía... no me interesa... no me interesa lo que tú hagas es tu vidú de tu vivir de tu vida... tú vives así... es tu vida, no me interesa... ¡Cuñao, con este aparatito me pongo nervioso! ¡Me trabo!
-¡Ya!- guardé la grabadora en mi bolsillo de la camisa -ahora destrabate... ya no la vez, comienza del inicio de su principio... a mí cuentame la historia...  je je je, éte güeva triste...
-La verdad... esa es la verdad... esa es la güevada. La cojudez... la cojudez es que yo sabía, este pechito sabía... yo sé... él creía que yo no sabía... que era un secreto para todo el mundo...

Fueron varios los intentos hasta que por fin llegó al final de su historia.

-Cuando tenga tiempo lo corrijo y te lo mando. No te preocupéis, Dios proveerá. Otro día yo te invito un par de chelas negras. Mis bendiciones mi querido amigo. Saludos para la familia- me despedí amicalmente con un fuerte abrazo. Cuando había caminado cincuenta metros de distancia reaccioné –¡Oe huevón  y las yuquitas y el jugo que me ibas a invitar!-.
- ¡Lo dejamos pa’otro día! ¡Chao!

Pasó dos semanas y corregí el cuentito. No le vi gran cosa, sólo aprendí una gran cantidad de adjetivos suaves y cariñosos que podía utilizar más adelante. Mi estilacho es más grosero, hiriente e irónico. Bueno, cada uno tiene su estilo peculiar de decir las cosas. Chequeé nuevamente las faltas de ortografía y lo mandé virtualmente por facebook.

"La siguiente historia fue narrada por Jesús Manuel Obrero Espinoza en el Bulevar Palermitano. Sentado, aturdido y abrumado por la duda, triste y sin fe, entre copas y copas de guarapos, chelas de cortesía, chicha en poto, chismes y groserías".

"Confesiones de Mané, el casi decente" de Jesú Mané.
"Escucha hermano mío esta triste y horrible confesión... lo juro por la beatita, por mi madrecita linda que esta es la verdad verdadera... esta es la güevadita. La cojudez es que yo sé algo que él creía que yo no sabía, que era un secreto para todo el mundo… pero yo ya lo sabía, aparte que la señora, la secreta amante confidente del profesor Salomón Patachín, me dijo: –Jesumané, esto es así o asá, así o así… yo la he visto, la vi al pasar, fue de casualidad, la vi por la ventana, como olvidar a esa gorda mondongona… yo estaba parada en la entrada, quise hablar, mejor no –pensé- otra vez será, que otra vez será, tierno amanecer, sé que nunca más. Como olvidar aquel momento en que la vi- observé detenidamente a esa gordinflona chata cachetona levantarse la agenda, los fajos de billetes, las alcancías de lata del cajón del armario, todo metía en su carterón; revisó los cajones del ropero, de la mesita de noche, se levantó las velitas de la virgencita, palmeó los almohadones, volteó los colchones, nada respetó-. ¿Y ese señor? Bien bacán de chaleco, jefe y campana. Válgame Dios. ¿Quién es la cachetona? La esposa de ese vil ladrón, mentiroso, comisionista, difamador, choro, sinvergüenza, flojo de mierda, imbécil, timador, cabrón, corrupto, vendido, aprovechado, cara dura, falso, inútil, pesetero, arrastrado, maricón, estafador, vago de mierda, saqueador, oportunista, embaucador, tramposo... hijo de la gran puta y 'arreiglador'...". "En el facebook todo el mundo escribe sus verdades… y la Monchi opinó -María Magdalena, tienes que hablar con el Marqués y la Gitana-… la cagó, nadie sabía quiénes eran… se suponía quien era pero no se decía, la Monchi dijo nombres... largó toda la güevadita... y un montón de patas que yo no los conozco, allegados de él, se quedaron picones… para mí como las güevas… explicaciones le di a mi esposa y también al Padrino, hablé con él con las manos ocupadas, cargaba la Biblia en la mano derecha y en la mano izquierda sujetaba un botellón de Whisky Johnnie Walker Etiqueta Azul, y respetuosamente le aclaré -Jefe, nada es personal jefe, usted que me conoce que soy derecho no dude de mí, son sólo negocios-. El Padrino, circunspecto me respondió -Cada hombre tiene su propio destino y ese no cambia-. Me invitó escuchar Misa, accedí, subimos a su camionetón 4x4 y nos dirigimos più velocemente a la Santa Misa de Gallo en la Basílica Catedral a rezar por estas almas podridas y malditas del barrio y sucursal". Mané

Para no tener problemas y no se tergiverse en chismes, dimes y diretes, escribí las clásicas frasesitas de telenovela:

"Los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de sus verdaderos protagonistas." "Todo parecido con la realidad es mera coincidencia." "Los hechos y/o personajes son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia."

Seguidamente arreglé mi maleta con ponchos, chullos, guantes, medias de lana, calzoncillos largos y más medias para estar listo para la gran retirada. Y gracias a Dios me retiré a tierras norteñas andinas lejanas, llenas de campiñas verdes, de colores y amores.

Pasó una semana, en el octavo día a las seis de la mañana mi hermano Jorge Francisco me comunicó por celular que había una pareja de vecinos que estaban ofendidísimos con el insulso e inofensivo cuento. Que este cuentito se había convertido en una estrella viral. Ellos se sentían aludidos por todo lo que decía la narrativa de fantasía. Llegué en menos de lo que canta un gallo, exactamente a las once de la noche. 

Efectivamente, una procesión familiar me esperaba en la puerta de mi residencia laboral. El señor golpeaba con fuerza el portón de metal. Lo secundaba su señora gritando groserías con rabia. Solo faltaba que escupiera espuma de la boca. Aparte de la chabacana pareja, se encontraban sus hijos, hijos políticos, sobrinos y sobrinas, ahijados y ahijadas, varios vecinos no gratos, dos gatos y un perrito con pedigrí que ladraba insistentemente al compás de los gritos y alaridos de sus amos. Sin más preámbulos ni saludos por cortesía recibí fuertes adjetivos negativos.

-Buenas noches… el timbre no está malogrado… ¿Por qué tanto escándalo? Van a despertar a todos los vecinos, más respeto por favor…
--¡Oye pavazo de mierda! ¿Tú qué chucha tienes conmigo?
-Demorate un poquito, yo no soy del Cristal ¡Nada de pavazo!
-¿Güevón maricón de mierda, arrastra'o, cuánto te ha pagado ese miserable ese para que escribas esas cojudeces concha‘esumare?- me cuadró el macho machote jefe de la familia.
-¡Qué va a pagar ese muerto de hambre, no tiene ni donde caerse muerto!- gritó una jovencita de pelo pintado a lo prostivedette.
-Hermano, ante todo, buenas noches, yo recién llego de viaje, no sé nada de lo que están hablando. Este mes no he escrito nada, nada de nada, ni en periódicos, ni revistas...
-¡No te hagas el cojudo ni ocho cuartos, idiota de mierda! ¿Y lo qué está en el feisbú, qué chucha es, no te hagas el güevón?
-¿Facebook? ¿Dónde, en qué muro?
-¡Qué muro ni muro güevón en el feisbú! Lo que has puesto pe‘: Mondongona, gorda, grasosa, ladrón, mentiroso; ya no te acuerdas güevón... difamador, choro… ¡Pendejo eres!... El Marqués y la Gitana... ¿Qué chucha es?
-¿Ah, eso? Eso no es mío, eso tiene firma de Jesús Mané, yo solo lo he corregido, yo no soy el relator, el inventor, el narrador. Ahí bien clarito dice: "La siguiente historia fue narrada por Jesús Manuel". Yo lo que hice fue grabar el cuento, lo grabé y lo pasé a WordPad, corregí las faltas de ortografía, sintaxis, semántica, algo sencillo, terminé y lo mandé por facebook. El relator es otro; yo sólo soy el corrector, el corrector de estilo.
- ¿Osea que tú no sabes ná?- preguntó con los ojos desorbitados el lisuriento señor.
- Pero qué tengo que saber. Te vuelvo a repetir, el cuento fue narrado por el narrador... yo sólo he cumplido la función de transcriptor, no soy el escritor, soy el que ha tecleado las teclas del ordenador... el corrector de estilo. Por favor, entiende.
-¡No te hagas, tú eres vivo... bien vivo eres!- me gritó la sebuda Madame.
- Por la Misericordia de Dios todos somos seres vivos... si todo este problema es virtual, escribe una respuesta virtual en Twitter o en Facebook, pega una respuesta en tu Muro y asunto arreglado. Como hacen los políticos y miles de personas hoy en día. "Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios".
-¿Qué cosa? ¿Qué cosa has dicho? ¿Hijo de Dios? ¡Faltoso eres... respeta... no te pases! ¡Eres vivo!
-Reflexionemos, no creo que estoy hablando mal. Nosotros somos seres vivos e inteligentes. No actuemos precipitadamente. Estamos discutiendo por tonterías. Pongamos a Francisco como testigo. Okay.
-¡Carajo, güevón, tu hermano va a salir a tu favor!
-Francisco, Nuestro Santo Padre y pongamos también a Nuestra Señora de Guadalupe y a Nuestra Señora de Las Victorias como testigos.
-¡Sube al carro! ¡Sube al carro! ¡Vamos aclarar esto!- sin respeto me tutearon a gritos.
-¿Para qué? ¿Qué tiene que ver el carro en este asunto? Por lo que he leído y mecanografiado no figura ningún nombre, ni un sobrenombre conocido. Solo dice el Marqués y la Gitana, nombre inventados por decir algo. ¿No me digas que tu eres "gitana"? ¿De Dónde?
-¡No! ¡Yo no soy gitana!- respondió la incendiada dama.
-¿Alguna vez has robado?
-¡No! ¿Tú eres vivo, no?- gritó nuevamente muy enfadada la dama- ¿Acaso tengo cara de gitana, de ladrona? ¡Responde! ¿Tengo cara de ladrona?
-Desde mi punto de vista artístico surrealista abstracto... ¡Sí!... para mí tú tienes cara de ladrona; cuerpo de jugadora profesional; manos de cleptomaníaca y...
-¡Yo no soy ladrona, maldito, yo no soy la Gitana!
-¿Entonces, por qué estamos peleando, Dios Mío?- buscando paz miré al cielo, pregunté al iracundo y exacerbado esposo tratando de poner calma –Punto uno: La señora dice que no es la Gitana. Punto dos: ¿Adónde queremos llegar con el cuento?-.
-¿Eres gracioso, no? ¿No me digas que tú no sabías?- me respondieron con tono bastante  amenazador.
-¿Oye, tú te sientes aludido de qué, por qué, que qué, tú eres ladrón, estafador, mentiroso, cutrero? - sin alterarme pregunté para bajar los ánimos caldeados.
-¿Tú sabes que yo e’robao?
-Hasta el momento no, si estás libre de pecado tira la primera piedra, que me preguntas a mi. ¿Quién soy yo para juzgar? Yo solo sé lo que nada sé.
-¡No te vayas por las ramas güevón! ¡Has puesto Marquézz!- me respondió con furia contenida el padre de familia.
-¿Desde cuándo acá hay un Marqués en el barrio? ¿Marqués de quéee? ¡Carajo, ni yo, a mucha honra tengo el orgullo de ser Cajamarquéz y soy feliz, de haber nacido en la tierra del sol, donde el inca legó la herencia de su valor. Yo tengo familia cajacho, shilica, chotana. ¡Oye, güevas triste, yo te conozco de chiquito, conozco muy bien tus nombres, tus apellidos y tus chaplines. ¡Cabeza de panetón! ¡Cabeza de maceta! ¡Calabaza, calabazón! ¡Cerebro Cerebrón! ¡Entiende, tú no eres el protagonista de nada! ¡Nadie habla de ti! ¿Qué tanto jodes? ¡El personaje en cuestión es ficción pura imaginación!- se produjo un silencio- ¡Aleluya!- pensé que acababa la discusión pero no, una vocecita siguió echando leña al fuego.
-Mi tío padrino es el "Marquezz"... - gritó la juvenil huachafita gringa al pomo.
-¡Será por Quezzz de queso! ¡No creo que sea por Marqués! ¡Ya basta, qué acabe esta cojudez!- respondí atosigado.
-¡Mi tío es el Marquezzz! ¡Él es Marquezzz!- volvió a gritar la huachafita.
-¡Ese cojudo de Jesús Manuel está que habla y habla cojudeces!- replicó el señor alias Cerebro Cerebrón.
-¡Entonces, tú sabes el problema! ¿Qué pito compongo yo?- traté de persuadir para calmar los ánimos.
-¿Pero tú no te me hagas el güevón el que no sabe nada?- me volvió a repreguntar el irascible esposo matón gritón.
-¡Abrevia las cosas, tú sabes donde vive Jesús Mané, has toneado en su casa, has gorreado papeo, búscalo, conversa con él, habla, qué te explique la güevadita! ¡Cháncalo, y soluciona tus odios! Yo no sé nada. Yo he llegado de viaje. ¡Palabra de Dios!- por precaución retrocedí un paso por si acaso para evitar un golpe traidor, giré militarmente, di la espalda bruscamente e ingresé a mi local. Escuché más gritos, amenazas, lisuras, blasfemias; después de un cuarto de hora se hizo el silencio, por fin acabó la discusión.



Terribles adornos navideños


En la densa oscuridad de la noche y a pesar que las luces de la cuadra estaban apagadas, distinguí detrás de las cortinas de las ventanas de todo la calle, las siluetas de los chismosos vecinos que se habían ganado con el escandaloso rochezazo. -¡Qué vergüenza Dios Mío, Jesús, María y José Salomón os pido perdón!-

De los arbolitos y adornos navideños sonaron las nostálgicas canciones de navidad. – Ay, que triste navidad voy a pasar sin ti, solito aqui en mi hogar y tu lejos de mi,  Ay, que triste navidad... -

-¿Quéee míiiran sapos de mieeerda?- La 
amenazadora pregunta se escuchó como cuchillo caliente en el aire fresco, el atronador grito relampagueó en medio del silencio, la dueña de la viperina aguda vocecita era la chatita de cabello oxigenado, sobrina ahijada del nuevo noblecillo de alta alcurnia del barruntillo… y entre sombras navideñas, en esa misma noche de paz, amor y navidad, nació la irreverente tragicómica leyenda urbana del espeluznante Marqués de las Yuquitas y de su consorte la majareta Gitana de la Carterata.

Nicolás D. León Cadenillas
Lima, 2014.

1 comentario:

Anónimo dijo...

el q dice la verdad no miente , al q le cae el guante que se lo chante, cachito cachitos tuyos pedazo de adornos q dios te dio,caracol caracol ra ra ra , la verdad duele jajajajajajajja
el pedo es el alma de un mojon que se va al cielo amen