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SAP: Mi reseña histórica ...

SAP: MI RESEÑA HISTÓRICA... Cuento tetradimencional actoral.
Con cariño para mi querido gremio de hermanos teatreros. El autor
«Hay siempre algo de locura en el amor;
pero siempre hay algo de razón en la locura»
Nietzsche
Me faltaban seis meses para terminar con mis altos estudios profesionales en la prestigiosa Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD) de Lima, sito Parque de la Exposición, imprevistamente se me cruzó el cazatalentos del Grupo Mesa de Teatro de Lima, Wilder Delgado; añejo actorazo macerado en las canteras de Histrión, Teatro de Arte; me explicó a la rapidita que necesitaban un actor; de estampa, carácter y valía; después de una breve conversación de un cuarto de hora en la cafetería de la Escuela fijamos otra fecha de encuentro, sellando la plática me alcanzó un sobre cerrado, me advirtió —Leélo con paciencia y lentamente, sí tienes alguna duda, pregunta —. El contenido era nada más y nada menos que un extraordinario contrato por un año, con cláusulas muy precisas arriba y abajito en chiquitito unas cláusulas enrevesadas que necesitaba ayuda de un abogado para entender el contenido. Sí aceptaba, mis obligaciones con la Mesa de Teatro legalmente empezaban a regir a partir de abril del siguiente año; varios de los puntos principales estaban relacionados con giras por el interior y fuera del país. Sonaba interesante. Al final acepté sin consultar. En plenos ensayos pregunté, nadie había leído las palabritas de tamaño de hormiga. Pregunté en la Escuela a mis inteligentísimos coleguitas noveles —¿quién me puede asesor con esto de contratos, sueldos? Silencio general. —Mejor ¿por qué no vas al Sindicato? me respondió amigablemente una voz perfectamente engolada, con una dicción amanerada e impostación prefabricada. Asenté con la cabeza la buena idea.
Un día por casualidad del destino me encontraba en la Lima Cuadrada, jironeando por el jirón Camaná, me acordé del dato, miré la hora en el relojazo de la torre de la iglesia, el sol se ocultaba con nubes gruesas anaranjadas. Decidí probar suerte y me enrumbé acelerando el paso hacia el Sindicato de Actores del Perú (SAP). Llegué a las Galerías de San Agustín, jirón Ica N°426, trepé el entrepiso, y correctamente ceremonioso ingresé a las oficinas del SAP. Me atendió una simpática secretaria; linda y cortés; escuchó pacientemente varias de mis preguntas y con suma delicadeza me entregó un papelito impreso en mimeógrafo con Stencil gastado donde se notaba a duras penas los requisitos para obtener el Carnet de Actor. La nota era del tamaño de un cuarto de oficio, un piojo en argot imprentero. Había, sí mal no recuerdo, tres categorías de carnets. Me explicó, también, otros puntos que no figuraban en el piojo. Agradecí y pregunté antes de despedirme.
¿Con quién he tenido el gusto?
—Con la señora Ana. Ana Suazo.
—Muchísimas gracias por todo. León.
Como buen actor dramático al cruzar el umbral de la oficina sindical doblé el papelito en cuatro, lo guardé en mi bolsillo de mi camisa deportiva, y me olvidé de la existencia de los requisitos por mucho tiempo.
Egresado y contando las horas para debutar, ensayaba lo más disciplinado posible mis papeles. Llegó el día, y con el «Grupo Mesa de Teatro de Lima» me estrené como Actor Profesional con la obra «El Huancapetí está negreando» de Áureo Sotelo, en esa ocasión reemplacé al señor actor Humberto Cavero, esposo y padre ejemplar, justo y probo activista social, sindicalista; el elenco estaba conformado por grandes luminarias del cine, radio, televisión y farándula; teníamos como productor, actor y director, a Don Vidal Luna Coraquillo, heredero de la antigua escuela de estirpe de los grandes capocómicos de Lima — «Que Baco lo tenga siempre en su viña» —. Seguidamente llegó otro estreno, el drama históricosocial de tres actos «Túpac Amaru» del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún. Viajamos de Lima al Sur, al Norte, costa, sierra y selva del Perú. Dos líneas más sobre Vidal Luna, lo conocí cuando apoyé, junto con Alfredo Ormeño y un grupo de estudiantes de arte, la toma de la Sala Alcedo y el Teatro Segura por la «Mesa Permanentemente de Autores Teatrales del Perú» en rechazo a la inepta censura al contenido sobre dos obras de la Mesa por parte de la Municipalidad. Vidal Luna era el Director General de ambos espectáculos.
Pasaron varios meses, no me acuerdo la fecha exacta. Llegamos por una semana a Lima, aproveché la situación y cargando una hoja de la ENAD inmembretada A4 con dos sellos, que acreditaba como constancia, que había terminado satisfactoriamente la carrera especialidad: Actuación; fotos carnet, pasaporte, postal, todas en blanco y negro; recortes de revistas, periódicos; volantes, afiches; boletas y sobre de pagos; y con una cara de cansancio descomunal me presenté nuevamente en el SAP. La eficiente señora Ana, apenas me vio, me reconoció y con su característico buen trato me recibió.
—Señor León, buenos días ¿en qué lo podemos servir?
—Traigo todo esto, si falta algo me dice, el papelito de los requisitos se me extravió.
—Su nombre completo por favor ...
—Nepomuceno Daniel de los Santos Gattopardo León Di Lema
—¿Nombre artístico?
—Nepomuceno, dé mayúscula, punto seguido, León Di Lema.
—Puedo sugerir, sí me lo permite, Nicky León, suena mejor … —dudé, pensé, respondí.
—Niky León, así a secas. Niky sin cé.
—Espere por favor —. Esperé media hora. Inquieto pregunté.
—¿Falta algo? ¿Regreso mañana?
—A partir de este momento puede venir todos los días a esta su casa, felicitaciones señor León, aqui tiene su carnet —. Acerqué el carnet a una distancia prudencial de quince centímetros de mis lentes bifocales, leí. —¡Profesional! —seguí leyendo y en el reverso me encontré con la firma y rública de mi amigo Humberto Cavero, intachable Secretario General.
A partir de ese momento gracias a mi carnet profesional del Sindicato de Actores se me abrieron muchas puertas como también se me cerraron otras tantas. Apoyé a la Secretaria General y a su Junta Directiva.
El Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas y demás yerbas, creó el Instituto Nacional de Cultura (INC) para controlar el quehacer cultural, burocráticamente caminó bajo las patas de los caballos a las órdenes de la hoy conocida como «la dama de la interpretación autentica» doctora Martha Hildebrant, gran filóloga que actuaba como Sargento 1° en dicha institución. La ENAD pasó a ser regentada por el INC; en la Escuela ocupaba el sillón de la Dirección, el antipirotécnico del Teatro de la Universidad Católica (TUC), el ingeniero Arturo Nolte, bombero y hombre de teatro. Y no puedo decir más de mi Alma Máter, sólo diré que después de diez años me dieron el Título a Nombre de la Nación.


No sé en que momento, solo sé que de un momento a otro visité un Sindicato de Utilería. En mis ajetreos por las telenovelas y comerciales; los canales de television y agencias de publicidad me tenían una arrugota. La trafa era evidente, cada vez aumentaba el número de acreedores. Me acerqué al Sindicato hablé con un Directivo de utilería, le expliqué mi mal; el sesudo Directivo me repreguntaba lo mismo.
—Sí, Pantel Canal 5 y tal Agencia me deben un billetón, si ustedes cobran se quedan con el 40% de lo cobrado para caja chica del Sindicato.
—Pero, Canal 5 está cumpliendo …
—A mí me debe …
—Trataré de llamar …
—Llamando te van a güevear como me están güeveando a mí. Tiene que ir uno de ustedes a nombre de Sindicato.
—Veremos, cuando tengamos una respuesta te comunicamos.
Nunca se comunicaron conmigo, ni me dejaron un mensaje, ni un telegrama; llamé varias veces y el famoso Directivo de utilería nunca me atendió. —Vuelva a llamar por favor, el señor está ocupado —fue un disco rayado de nunca acabar. —Pensé —. El mundo no sabe lo que se pierde, palabra que no —. Dejé de llamar y poco a poco me ausenté cada vez más del Sindicato.
Llegó un momento que cambiaron de local; de aquí para allá; cambiaron de nombre, de dirección postal y yo mientras tanto me había ido a mudar a otros meridianos. En Lima y alrededores tenía una sequía de oportunidades y huelga de ocasiones. No me daban ningún chance por ningún lado, miré a la izquierda, miré a la derecha, nadie me conocía, ni en la radio, ni en la televisión.
Con la fama esquiva y la popularidad efímera, en ese tiempo sólo recibí el apoyo y palabras de esperanzas de parte de mi mamita. —En la vida hay que tener paciencia y prudencia —. Sí, te creo pero esperar hasta cuando —. Siempre me repetía la frase de Edwin Forrest que yo mismo se la había enseñado: «La popularidad del actor es efímera; hoy aplaudido, mañana olvidado».
Por reclamar y zapatear por un pago justo y puntual sin paseos, ni mecidas, ni mentiras, me fui quedando varado en las ofertas de la vida. Por exigir mi dinero honrado me tacharon y vetaron en varias agencias de publicidad, producciones, filmes y videos. Dos canales me pusieron en la lista negra. Mal pagado y jodido en Lima, seguí viajando por provincias y fuera de las fronteras.
Muchas primaveras pasaron, muchos estrenos también; y antes de la despedida triste para emprender la famosa y definitiva retirada al terruño de los Fritz Walter, Gerd Müller, Franz Beckenbauer; Marlene Dietrich, Karl Valentin, Bertolt Brecht; Joseph Goebbels; Johannes Gutenberg, Martín Lutero; Alberto Durero; Friedrich Nietzsche, Immanuel Kant; Willy Brandt; etcétera; con nostalgia visité uno de mis paraderos conocidos, antes preferido, el SAP, con un nuevo nombre Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú (SAIP) en el jirón Manuel Segura 315, Oficina 302. Santa Beatriz. Cercado de Lima. Llegué más o menos a las seis y pico de la tarde de un día cualquiera, toqué el timbre, una vocecita femenina, sin abrir la puerta, me comunicó que regrese otro día, que no me podían atender, luego abrieron la puerta y me dijeron lo mismo: —Regrese otro día de lunes a viernes —y me cerraron la puerta en mis narices; insistí, me dijeron, desde adentro, que tenían Junta de Directivos en reunion extraordinaria. Tanto insistí que salió un jovencito muy educadito y de refinado trato, de buenos modales, que me choteaba igualito que la dama. Volví a insistir. Me hizo pasar a solo dos metros de la puerta, me alcanzó una silla. Le miré bien la carita, no lo conocía ni en pelea de perros. —¿Por qué este trato? —me pregunté —no sé —me respondí.
El joven con modales milimétricamente estudiados inició una conversación con una voz hiperbajita. Tenía la orden despacharme al instante.
—Usted no me conoce, soy actor, quiero actualizar mi situación con el Sindicato...
—Estamos en reunión.
—Lo sé, pero, un artista intérprete tiene la preferencia. La reunión puede esperar. Mañana desaparezco del mapa y no tengo tiempo para regresar. Sólo una preguntita ¿quiero saber cuánto debo para estar operativo? ¡Mi nombre es Niky León! ¿El secretario es Ciro Umeres?
—¡Estamos en Asamblea!
—No has respondido la pregunta.
¡Estamos en Asamblea le vuelvo a repetir!
Mi interlocutor se levantó de su asiento, circunspecto, sin decir palabra alguna se dirigió hacia un armario de madera deslaqueado, sacó un fichero. Mientras buscaba mi ficha, me cambió de tema y hablamos de todo un poco; la lavada de bandera, el ranking de las telenovelas nacionales, los problemas con los actores extranjeros, los nuevos espectáculos en los nuevos teatros; del Sindicato y de sus normas, estatutos, leyes, disciplina, ventajas de ser afiliado y desventajas de no ser sindicalizado.
—Una preguntita ¿con quién puedo hablar en cristiano?
Sólo conmigo.
Nuevamente frente a mí, con una tarjetita en la mano, afirmó. 
Amigo León, usted no figura en el nuevo patrón, no está en autos ni en regla, ¿no?
—Llamé mil veces y siempre me pelotearon; envié saludos, postales del extranjero y nunca me contestaron; venir no podía, yo quería saber cuanto debía para enviar el dinero y finiquitar mi deuda. ¡Necesito el carnet!
—Según las nuevos estatutos y reglamentaciones tiene que inscribirse como nuevo.
—¿Qué, treinta años de actor y ahora soy menos que un principiante?
—¡Lo dice los Estatutos!
—¿Otro Directivo con dos dedos de frente con quién pueda hablar?
—Repito, sólo puede hablar conmigo. 
—Sabes qué, siento que al hablar contigo es como si hablara con nadie. Estás repitiendo un rollo de paporreta, sin razonar, te has aprendido la lección sólo para decir no y no. Un actor debe pensar, opinar con voz y voto. Yo soy actor desde que tú estabas en pañales. Soy actor de más de treinta años en el oficio. No me puedes tratar como un novato. ¡Estatutos!
Mientras hablaba alturadamente, sentí detrás una sombra de una señora o señorita que hablaba en mimo con señas a lo mudo; su silueta se reflejaba en el vidrio del cuadro que yo tenía en frente; voltié sorpresivamente, la ampayé haciendo una morisqueta cojuda. Me vio y con su cara de antipatiquita malcriadita, refunfuñando se fue a meter a una oficinita del costado. ¿Qué circo es todo esto? me pregunté sarcásticamente. Me despedí dejando la tarjetita con los nuevos requisitos.
Por la caiguas tantos años de actor y de experiencia profesional para que me traten como un desconocido en mi propia casa sindical.
Muchas lunas después, de casualidad veo con sorpresa en un noticiero internacional que el nuevo Secretario General del SAIP es uno de los jovencitos de mi generación, don Carlos Victoria, amigo e hijo del patriarca Enrique Victoria. Uso en el mejor sentido de la palabra el refrán español: «De casta le viene al galgo». A Carlitos le escribí unas líneas por Mensaje Fb y en menos de lo que canta un gallo me contestó amicalmente. Que gusto saber que el Sindicato tiene un hombre de confianza y entereza. Recordé los tiempos dorados de mi Sindicato donde todos éramos hermanos y nos sentíamos seguros y protegidos de verdad. Amén de un sin fin de anécdotas y curiosidades.
Había llegado el momento de escribir algo sobre mí. Tomé nota, lápiz y papel, y comencé a escribir mi propia reseña histórica teatral:
Con los mejores calzados de puro cuero de becerro importado hechos a mano, caminé por el pulcro salón principal hasta llegar al centro del plató, mi apuntador personal me repetía muy bajito la letra, me tranquilizaba para tranquilizar mi intranquilidad —. Estoy seguro que haréis una buena labor por el Gremio de Artistas e Intérpretes. Yo trataré de apoyarte en todo lo que pueda según las condiciones y circunstancias, pero, primero lo primero —. Las luces y los micrófonos inalámbricos estratégicamente en sus sitios. El actor de reparto super concentrado repetía su soliloquio. El director dio la orden y la magia nos envolvió. Tres segundos de silencio. En off una perfecta y brillante voz tomó la palabra, el actor de reparto sólo movía la boca. ¡Artistas! ¡Intérpretes! ¿Primerísimo primer actor señor Niky León, juráis por Dios cumplir fielmente los Estatutos del SAIPPP y prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones culturales, guardar y hacer guardar los Estatutos como norma fundamental del Gremio, obedecer y respetar a Dionisio, no abandonarlo nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa del dios Baco y del buen vino? Mímica de los figurante y extras; pausa dramática, la cámara se dirigió a mí en primer plano, la luz indirecta difusa y tenue me cae al rostro sin dejar sombras; respondí con una convicción dialéctica de distanciamiento brechtiano. ¡Si, juro! —. Entonces, la voz en off replicó y el actor de reparto siguió moviendo la boca. Si cumplieseis vuestro juramento cívico y promesa, que Dios y la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, que Dios y la Patria os demandéis quien esto quebrantase mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella —. Y para terminar la escena la voz en off añadió: ¡Teatreros! ¡Viva el SAIPPP!  ¡Viva el SAIPPP! Cientos de voces en off contestaron: ¡Viva! Ruego a Dios que os ayude a cumplir lo que habéis jurado y prometido .




NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS.
Teatrólogo.
Karlsruhe. 2012.

1945: Año providencial (EL CONSUETA)
Pero, en 1945, año providencial y significativo en la historia del teatro en el Perú, se da un salto cualitativo trascendental. El capocómico Carlos Revolledo, que era muy querido por el público merced a la creación de su personaje “el sargento de polecia (policía)”, funda el 13 de Octubre de 1945 el Sindicato de Actores del Perú (SAP) nuestra más importante agrupación gremial. Que nace como una poderosa organización de todos los artistas del espectáculo incluidos actores de teatro y radio, cantantes, bailarines clásicos y frívolos, músicos, circenses y folcloristas. Desgraciadamente esta poderosa institución se fraccionó en los años siguientes y se redujo a sólo los actores de radio, cine y televisión, con lo que perdió fuerza sindical. Actualmente se denomina Sindicato de Artistas Intérpretes del Perú (SAIP) y su Secretario General es el dramaturgo Juan Rivera Saavedra.
(Breve Historia del Teatro Peruano – Instituciones Teatrales Limeñas (1938-2008) - Domingo, 27 de Julio de 2008 - profesor Ernesto Ráez Mendiola).

Fotografías de Archivo:  Nicolás León, actor.
"Los tocadores de tambor o parábola del servilismo" de Sara Joffré (1976).
"El Oro de Cajamarca" versión libre de Fabulina Erzähltheater (2011).

Jugada de goleador

Jugada de goleador (Cuento deportivo)
Con cariño para el DT que me enseñó a diferenciar estrategia y táctica en el fútbol. Mi querido hermano Yuri.

Después que terminó la fiesta del pueblo del futbito callejero del Mundialito de El Porvenir en su 61º version, quedamos pateando latas deportivamente, se coronó Campeón "Cebada y Humo", y nosotros como mensos seguíamos hablando de nuestros lejanos recuerdos. Cuatro quinquenios sin levantar el trofeo de Campeones, extrañando las jugadas de nuestros antiguos jugadores de la talla de Hugo Sotil, Teófilo Cubillas, Julio Baylón, Lucho La Fuente, Nicolás León; principalmente añoramos los quiebres, filigranas y poemas de nuestro goleador histórico Gagarín Halcón.

Aplanados, agotados y agitados en recuerdos agridulces en el Triciclo Chifa de la esquina de Lucanas con Humbolt, saboreando un combinado de arroz chaufa con tallarin salta'o, wantan y huevo monta'o; sacábamos conclusiones de nuestra última participación en el futbito macho.

¡Carajo! Yo me acuerdo, como si fuera ayer, cuando Campeonamos! Con Doman en el arco; Xton's, Kike Potón, Quetzón; Temístocles, Paquirri Psicodélico, Pepe Tawa y Lucho El Pera, Julito Iglesias y el gran Gagarín Halcón; y Leonel, el Tornero, de suplentón, completaba la selección. ¡Un equipazo de la pe eme! -dijo estusiasmadísimo Chiburra, il romano-.

El eterno aguatero y ayayero Sardón alias El Pato, conocido como miss simpatía por lo antipatiquito que se ponía, con su clásico vozarrón y con la boca llena de chaufa y concolón, se paró de la banca para llamar la atención y gritó donaldmente:

- ¿Muchachos, ustedes se acuerdan de la jugadota que hizo Gagarín a la Cruella de Vil?
- ¿Qué jugadota? Preguntó Del Piero Ángelo, el Benjamín del grupo.
- Yo me acuerdo de la huevadita, jajajajjaja, pero el Maestro la cuenta más bonito, con sabor y saoco. Recalcó Vitorugo Pariona.
- ¡Maestro, cuéntala, pé! ¡Es un vacilón! El chef callejero, sonriendo, lo pidió.

Todos en coro, mirándome con ruego, me pidieron que lo cuente en su 20° edición. Acomodándome y a pedido de la afición, nuevamente, me explayé en la gran jugada de nuestro campeón: Gagarín Halcón.


- "En esta misma esquina, en esta misma banca, en este mismo Triciclo-Chifa, hace muchos años, nuestro goleador Gagarín Halcón en plena eliminatorias le tiró lenteja a la más bella, dulce y pura; inocente, estudiosa y hogarena; respetuosa y top model: Juanacha Bo. Era una muñeca de figura juvenil de un metro ochenta y dos de estatura, y de un físico envidiable, super light. Cero en grasas y bio-calorías balanceadas. Era la Blanca Nieves del pasaje, era bien buenita, honrada y filantrópica. Colaboradora, ad honoren, con el vaso de leche y con los comedores populares de los cerros El Pino, San Cosme y San Damián.  

Los tortolitos, Juanacha y Gagarín, con sonrisitas y coqueteos, entablaron una linda amistad. Pero nuestro Halcón no contaba que la bella criatura del Señor tenía su depredador ángel guardián. La terrible mandibulina, versión femenina de Tiranosauro Rex. La degustadora profesional, la odontóloga Thereza Khelo Máshz. Su satánica madre.

Esta señora era el terror de las polladas, de las ferias, festivales, tombolas, kermeses y fiestas populares; roía todo el día y fiestas de guardar; tenía un radar incorporado culinario satelital, siempre ubicaba la olla común o la olla pro-salud o de caridad, y devoraba todo con un apetito feroz y voraz.

Todos sabemos que Gagarín siempre fue un pan dulce, buenito, lindo, piadoso como la miel, un pan de oro, un amor como persona. Pero en esta jugada que ponía en riesgo su vida no sabía como desmarcar a la descomunal oponente; la doña se le anticipaba en cada jugada. Peor era los sábados y domingos; él la veía y picaba, la dribleaba y se escondía entre la multitud pero el olfato de la cancerbero era mortal, y al final, nuestro goleador, terminaba pagando las jugosas cuentas de las frituras, salchipapas, anticuchos, chancholíes, raches con ají y huacatay.

La tía lo marcaba a full-presión, mismo Reyna con Maradona, ella como jugadora antigua sabía jugar con anticipación; Gagarín estaba seco, sin chispa, ni creación, no le salía una de las suyas, estaba como idiotizado, mejor dicho, hechizado.

Gagarín después de un tremendo partidazo jugado en pleno sol que achicharraba a los deportistas, a las jugadores y sapos veedores; pidio una agua mineral. La tía le pidió que invitara algo de jama porque las tripas le sonaban. Y fue ahí, en ese mismíto instante, cuatro de la tarde supersoleado, se le prendió el foco. Invitó a la mamita de su amorcito un riquísimo y recalentado seviche mixto de carretilla de la cuadra once de Unanue con Lucanas, preparado por un respetable astronauta de El Condor. La señora Neanderthal aceptó sobre el puchero y se empujó el piqueo con yuquita frita, camote, papita y canchita. El sevillano recontra picante hizo transpirar a la tía. Gagarín Halcón muy acomedido le trajó en una bolsa plástica un litro de juguito especial de frutas con adítivos, cerveza negra y no sé que más, heladísimo al polo, tremenda combinación no tardó en hacer efecto. Fue al toquepala. A la Morticia se le subió y bajo la presión, se puso blanca como papel y más morada que hábito en octubre, pidió que la llevaran a su penthouse, en su cripta desvaneciendose corrió los tramos finales hasta su real y descascarado trono marchito y se chantó balbuceando con lágrimas en los ojos. Los que estaban en casa salieron espantados. La reina madre con una diarrea cacal-cerebral criminal se apoderó del waterlú totalmente descerebrada y bastante deshidratada, media hora después pidió papel, le aventaron un par de diarios, Ojo y Correo, quiso pararse pero tenía cuerda pa'más, la descompresión era grave y mortal; se dio cuenta que la evacuación de los intestinos era al cuadrado a la décima potencia, y no pudo vigilar más, menos insultar ni gritar.

Por fin, la bella y el indiscutible goleador tenían cancha libre, nada de peaje, ni control, y así amorosamente la dulce parejita en un colorido cuartito prestado cerca al emporio de Gamarra con vista a la legendaria pista de la cuadra seis de Prolongación Parinacochas, con agilidad, destreza y picardía como los saben hacer los buenos goleadores victorianos; pudieron campeonar a su regalada gana, sin vacilar, ni pestañear.

Todo el tiempo que duró la eliminación fue una verdadera y hermosa historia de amor hasta que llegó el 1° de Mayo; Día Internacional de los Trabajadores; Gagarín ratificó su valer y levantó el trofeo de Campeón del Mundialito; en plena euforia la bella model le pidió matrimonio y el goleador mudo de emoción sin saber que decir, dijo: ¡Si!. Y fueron muy felices hasta el día que se casaron ... y colorín colorado este chisme sobre Gagarín se ha acabado”. (1°/Mayo/2011).

Fotografía de los Archivos de Soy Mundialito Noriega García.

Nicolás D. León Cadenillas.
Karlsruhe, 2011.

Cahuide en el Parque Zonal Cahuide

CAHUIDE EN EL PARQUE ZONAL CAHUIDE de NDLeón

Recordando a mi buen y gran amigo Alejandro «Cholo» Berrocal.

«Un hombre de carácter podrá ser derrotado, pero jamás destruido»
Ernest Hemingway

Cómodamente instalados, en una banca, en el pequeño parque de la Roten Zone de Karlsruhe, vimos en pantalla gigante el primer partido de Alemania contra Portugal —UEFA EURO 2012. El partido fue parejo hasta que por fin en el minuto 72' el delantero del Bayern Múnich, Mario Gómez, de un espléndido cabezazo derrotó el loable esfuerzo portugués, un hermoso gol, en una sufrida victoria. Los lusos liderados por Cristiano Ronaldo realizaron una notable exhibición pero no aprovecharon las oportunidades que se le presentaron. Se cumplió la regla «goles que no haces, goles que te hacen».

Hablando de fútbol, táctica, técnica, resistencia, fuerza, empuje, desplazamiento, control y rotación de la pelota; de los faul, fintas, güevaditas y artimañas. Usando ejemplos para hacer más amena la charla de café, hablé de mi época en que vestí de corto en mi efímero cuarto de hora de crack por las canchas de los Parques Zonales de Lima Metropolitana.

El primer ejemplo. En el Parque Zonal Cahuide, en su mejor cancha de grass. Los vecinos de los cerros de Ate-Vitarte, El Agustino y La Victoria, realizaron un Torneo Relámpago Amistad Pro-Salud. Nuestro experimentado Director Técnico Asociado, Manuel Mejía Máspoli, armó el equipo y me ordenó reemplazar a nuestro crack y goleador indiscutible, al mejor centroforward de todos los clubes de nuestro barrio, al maestro mecánico Pablo Jaime, el bisturí de Juan Pablo Street.

Convertirme en centro delantero de la noche a la mañana era cosa de locos. Centroforward nunca fue mi puesto pero no hubo otro que lo reemplace. Respeté la decisión del profesor. Acepté a regañadientes.


Pablo Jaime León Cadenillas. Prom AU-1984. G.U.E. Alfonso Ugarte. San Isidro. Lima 27.


Está bien profe, me sacrificaré por los colores de nuestro heroico barrunto, y estoy seguro que este sacrificio será un ejemplo para las futuras generaciones que vienen detrás de nosotros y para *«que siempre hagan flamear el pendón, hoy de nuevo al llegar cansado de la lid, a los nuevos bohemios les entrego mi pendón, para que lo conserven y siempre hagan flamear, celoso de su barrio y de su tradición».
—¡Carajo! Si asi como hablas, jugaras. Campeonamos en prima.
—Profe, una preguntita. ¿Por qué yo? ¡Qué vaya Daniel Maguiña o René Papay!
—Daniel Maguiña y René Papay van a la volante, ellos son creación, y tú eres corazón.

Por otro lado, nosotros, los socios, vecinos y jugadores, siempre nos sentímos sumamente identificados con nuestro hogareño club, el disciplinadísimo «SACOSS» «Atlético Sacolargos Unidos, jamás serán vencidos».

Llegamos a la cancha, nos cambiamos, trotamos, y calentamos músculos y motores. Era un día sombrío, con neblina y humedad. Por sorteo nos tocó jugar contra los organizadores del campeonato, los vecinos de los cerros del famoso Faraón Papá Chacalón. Gente macha, provinciana, atrevida, faite y achorada. Casi nada.

En el centro de la cancha, el árbitro, los jueces de línea y ambos capitanes. Intercambianos saludos con apretones de mano. Empezó el partido. Retrocedí la bola, avanzamos sin apresuramientos, llegamos al área rival, me pasan la redonda y zásss, una guadaña talla 47 me sacudió toda mi humanidad. 'Voltié' y vi una estatua de bronce. Lo miré como victoriano de Balcon City, me levanté.

—Juega bonito, compadre. No jodas —lo recriminé.
—¡Yo no soy tu compadre, trata de pasar si puedes... acá te espero... sal, ají, chicha y vinagre!
—¡Chúchi, malo eres! ¡Jajajaja güevón! ¡Grandazo por las güevínchis!

Seguimos dominando, yo entraba al área super mosca. Un pase en volea para gol, la paro de pechito, y sentí un infame zapatazo que me paró el bobo. Respiré. De nuevo el  mercenario back.

¡No te piques hijo de la güayaba cuando recibas el vuelto! le dije recontra azabache.

Y así continuó el partido hasta que el árbitro pitó para la pausa. Miré de lejos a mi marcador. Era un cholazo de acero inoxidable, mucho más grandote que yo, recontra bravo, conocido en Pamplona Alta como «Sargento Cahuide». Descenciente directo de Cahuide el firme. Batallaba aniquiladoramente todas las bolas, y para joda, ganó casi en todas. En cada encontrón yo llevé mi chiquita y cuando yo repartía me llamaron la atención y recibí cartulina amarilla. 
Para el segundo tiempo será la venganza me dije con bastante valor y rabia.

—¡Oiga, usted no afloje! 
me recomendó el DT.

Comenzó segundo tiempo, los primeros veinte minutos fueron normales. Minuto veintiuno me cruzaron una bola como con la mano, sentí un gran pisotón al mejor estilo de chancando camote con los pies. El árbitro parecía comprado o amenazado o ciego para un lado. Cinco minutos más tarde, yo estaba completamente descuajeringado. Me cambié a la punta derecha por un ratito, centraba, quería sorprender y nada. Regresé a mi puesto. René Papay, el volante de creación, me lanzó un pelotazo al centro del área, corrí con decisión, pensé en hacer yaya, salíó Cahuide a mi encuentro, a la mala le metí un chuñazo para bajarlo, este petreo defensor hijo del Sol no se dio por enterado; salí despedido, reboté herido. Me quedé más golpeado y desorientado.

Me centraron una bola con dirección al área chica, corrí como bueno, tomé puntería, calculé al guerrero imperial, salté y con todas mis fuerzas le metí un codazo criminal de la gran siete por la orejota y el parietal; el hijo del Imperio del Sol siguió jugando como si nada y yo sentí el codo y el brazo, quebrado.

En una de las últimas jugadas peleamos una bola, quise sacarlo de juego con un hombrazo, fue como tratar de mover las moles del Sacsayhuaman. Me sentí molido, mis deditos y rodillas, los meniscos y tobillos, músculos, tendones y ligamentos estaban hechos papillas. Yo, 
«Corazón valiente» y Cahuide «Granítico Supercholo».


Dibujo de Carlos Christian Castellanos Casanova.
(El Supercholo / Juan Pumasonco. Personaje creado en el
suplemento El Dominical del diario El Comercio del Perú
por Francisco Miro Quesada Cantuarias,
con el seudónimo de Diodoros Kronos en los años '50).


Seguímos dame que te doy todo lo que restaba del partido, sonó el silbato, fin de la batalla y casi muerto el combatiente. Nos ganaron los de casa, uno, cero.

En el camarín, todos me miraron con caras de pocos amigos. Con las miradas me dijeron que yo era el culpable, pero yo me sentí el chivo expiatorio. El DT me llamó a un lado.

—¡Oiga usted, mala leche! Usted arrugó, tuvo miedo ir al cuerpo, cuerpo... me ha decepcionado ... sólo tenía que patear al arco. ¿Se le achicó el arco?
—¿Profe, usted no vio la muralla que tuve al frente, usted no lo vio? Ese Cahuide guerreó todas las pelotas con alma, vida y corazón como un león; por aire, tierra y mar me malogró todas las jugadas, mandó en su área, fue el patrón y yo un humilde kamikaze suicida y güevón.
—¡Por tu culpa hemos perdido! —dijeron todos en coro.
—¡Pero estoy vivo! —respondí, segundos antes que me dieran la extremaunción.

*De vuelta al barrio. Vals autoría: Felipe Pinglo Alva.

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Karlsruhe, Juni. 2012.

Juan Diego en Grötzingen

Juan Diego en Grötzingen
Dedicado a nuestra sorprendente vecina de la calle Durlacher Straße.

Faltaba un par de días para la función estelar de nuestra obra versión recontralibre teatral en nuestra ciudad. Yo aprovechaba cada situación y excursión para ir con el texto en mano y recitar mi letra de cada día por las calles de mi distrito grötzingeniano. Las señoras del barrio estaban seguras que veían a un loquito del cerebro deambulando. Claro, con todos los ademanes, gestos, movimientos de brazos, tonos de voces; falcetes, engolamiento y tétricas carcajadas. Más de una tenía razón y yo tenía un nudo en la garganta lleno de nervios y tensión.

Con mi esposa y compañera de reparto, salímos a hacer una diligencia y de paso deletrear letra. No habíamos caminado cincuenta metros; cuando nos cruzamos con una vecinita; ella nos alcanzó trotando por la veredita vestida super deportiva con short, camisetas sin mangas, zapatillas con talonera y una botella de agua. Nos saludamos.

- Guten Tag! - (- ¡Buenos días!)

Se detuvo y sin perder el paso, nos preguntó:

- Was tun Sie? - (- ¿Qué hacen ustedes?)
- Wir haben eine kleine Stücke Theater Studieren . - (- Nosotros estudiamos una pequeña obra de teatro). - Und Sie? (- ¿Y usted?)

La señora respondió en un alemán culto y sin acento de la región.

- Estoy entrenando para el próximo Campeonato Regional de Maratón. Yo soy la campeona del año pasado categoria master mayor 70- 80 años ... pero, yo estoy haciendo trampa ...  yo tengo más de 80 años.

Admirados de su franqueza la felicitamos, y así comenzó una linda conversación y amistad con nuestra vecina mayor. En la conversación nos enteramos que hablaba siete idiomas y que había empezado a estudiar ruso hace unas semanas pero las clases se le cruzaban con sus estudios de canto. Y ya no tenía tiempo suficiente para pintar sus cuadros, ni dibujar sus retratos de paisajes o de naturaleza muerta; ni poder preparar sus variados potajes internacionales, ni hacer sus ricas recetas de repostería mundial. En medio de la conversación habló en italiano mezclado con alemán. Yo respondí con las justas lo necesario de acuerdo a las pocas palabras que me acordaba de mi rudimentario greco-romano.

- Oh, Entschuldigung, Woher kommen Sie? - (- Disculpe. ¿De dónde vienen ustedes?)
- La mia e sposata e tedesca, io sono di Perú. Lima, Machu Picchu, Cusco, ...
- ¡Igual que Juan Diego Flórez, el maravilloso cantante tenor peruano!

Y la doña habló en español y se disculpó por nada.

- Ustedes van a perdonar mi español que no está tan bueno, me falta un poquito de práctica.

Nos dijo modestamente usando un perfecto español lorquiano. Continuó hablando.

- Nosotros tenemos en casa un cedé autografiado por el mismo Juan Diego. Les cuento, mi nieta, la menor, estudia en Londres, ella caminaba por el Piccadilly Circus y en una esquina vio a un hombre con cara conocida, le preguntó: - Excuse me, usted se parece, ... es igualito ... o usted es ... el tenor Juan Diego Flórez? - Y para sorpresa de mi nietita era el mismísimo Juan Diego Flórez. El, muy lindo y con su comportamiento amable que caracteriza a los peruanos la invitó a tomar un café y le regaló el cedé autografiado. Cuando pasen por mi casa van a escuchar a Juan Diego. Es maravilloso.


Antes de despedirnos, nosotros la invitamos a ver nuestro estreno teatral “Perú: El Mundo de los Andes”. Le entregamos nuestra tarjeta y un volante, y cada uno continuó con sus deberes.

Una semana después del estreno nos encontramos nuevamente con nuestra magistral vecinita biónica. En esta oportunidad manejaba una bicicleta de carrera profesional. Sin parar, avanzando muy lentamente, manteniéndose en un perfecto equilibrio acrobático. Inició la conversación, nos felicitó y nos dio un par de sugerencias.

- Los fui a ver, felicitaciones, todos estuvieron bien; felicitaciones señora, fantástica, muy bien; y usted también estuvo bien, no me quepa la menor duda que los compatriotas de Juan Diego son buenos ...

“No todos. Tenemos unas joyitas como padres e hijos de ... la patria”.  - Pensé con una mueca de sonrisa en mi dramática faz actoral.

La doña con una reverencia latina prosiguió su marcha ciclística cantando el vals “Fina Estampa” de nuestra gran Chabuca Granda; cantando con una sorprendente y maravillosa voz de soprano, tratando de imitar el tono de nuestro compatriota Juan Diego Flórez.

- “Fina estampa, caballero / caballero de fina estampa / un lucero / Que sonriera bajo un sombrero / no sonriera / más hermoso ni más luciera / caballero / Y en su andar, andar / reluce la acera / al andar, andar ... Es un caminito alegre / con luz de luna o de sol / Que he de recorrer cantando / por si te puedo alcanzar / Fina estampa / caballero / quien te pudiera guardar ...”


Ka, Grötzingen, Mai.2012.

Hombre de provecho

Hombre de provecho

Querida esquina de La Oficina,
estoy con depre de depresión,
quiero salir de esta rutina,
y volver a mi rico callejón.

No quiero saber nada de premios,
ni de medallas, ni de euros, ni diplomas,
no quiero ser hombre de provecho,
quiere ser el mismo Don nadie,
mal hijo, mal amigo, mal padre,
ronero, hablador y chismoso.

Añoro las flores, las amapolas y los claveles,
las yuquitas fritas y las fuentes de seviches,
el juguito surtido y la riquisima raspadilla,
mi emoliente caliente y mi rica chelita helada.

Ser actor, poeta, loco, escribidor,
pintor, narrador, dramaturgo, dibujante,
decorador, chef de cocina, centroforward,
no significa nada, nada de nada.
Sólo quiero regresar a mi linda esquina.
A mi querida esquina de La Oficina.

Niky León - Alemania, Junio/2012.

¡BASURA!

¡BASURA! - Tributo a la canción: "A mi manera".
Dedicado a mi gran mancha de amigos de mi lindo Pasaje José María Corbacho, Cuadra Uno.

"Lo que es para Juan, no es para Pedro, entonces no es para nadieS"
 Niky León.

El gran Juez de la Tremenda Corte estaba cabezón, no dormía lo que debía, su cabezota le dolía y tenía los sesos como granos de raspadilla que se le derretía. Saltaba en las noches y caminaba sonámbulo en el día. El vecino ejemplar, magistrado modelo del Tribunal Supremo estaba por perder el juicio. Estresado y tenso quería mandar todo a la gran pú. Por facebook recibió los peores insultos de su vida, afiebrado abría el ordenador y releía las injurias, una y mil veces al día, no lo podía creer. Desde América de Norte los saludos cachacientos le habían quebrado su conciencia, sí es que tenía.

- Eres un pichi, caca, poto, nunca fuistes ni lo serás.

Como toda la vida trabajó para los políticos más corruptos y para jefes miembros de la PIP, se sintió capaz de responder el insulto. Esperó respuesta. Y nada. Miraba su lindo Parque Miguel Dasso y veía que la gentita se organizaba, vió como colgaban el cartel de la Gran Pollada Bailable, empilaban las cajas de cervezas y prendian el fuego y carbón.


Llegó la noche, música chicha del Faraón Chacalón. Los vidrios sonaban al compas de los estridentes parlantes de callejón; bulla, jolgorio, amigos, trampas, tramposas y vecinos; juntitos por una causa desleal de enrejar el paraíso terrenal, conocido como el Parque de los Tubos. Pidió permiso a su esposa, ella aceptó y le aconsejó.

- Esposo mío, a mí no me gusta que te juntas con gente de segunda clase. Tú eres un señor profesional. Pero sí deseas ir, es puro capricho por parte tuya. Por favor demuestra que eres todo un gentleman, un caballero. Te quiero ver juntito a la Santísima Cruz. Cuídate mi tesoro. Hay gente mala, pecadora, libertinos, poetas y locos en esas fiestas populacheras.

El permiso se escuchó bonito, en lenguaje femenino aburguesado, significó:
- ¡No quiero que vayas, mierda!


Con los tragos que iban y venían, calmaba su sesasa y su angustia; como pasaba la rica chela helada, que bonito era encontrarse con los amigos de antaño. Esperaba para más tarde empujarse la segunda presa de pollo, mientras tanto gorreaba los traguitos que se le cruzaban. Con su bonito floro encandilaba, no daba consejos sólo escuchaba y repartía su tarjetita personal dando cita para terminar la jornada. Por los buenos tragos tambaleó, chupó nuevamente los pellejos y huesitos que separó. Desvariando se sentó en la rotonda central, comenzó hablar cojudeces con frases inteligibles. Habló con el parlante y con el árbol más cercano. Sus amigos huyeron, lo dejaron solito para que descanse. La esposita podía hacer roche y les jodía la noche.

"Saltó al ruedo a mover el esqueleto con chicha, perreo y el famoso teteo. Zapateó, brincó, cantó, tarareó, era su fiesta y su pollada. Él era otro. Adiós al cuello duro de cojudo, era su lindo parque que lo había visto nacer y crecer, y rechazar el querer? Comenzó a levitar, flotó, se elevó por los aires como un globo gordo, se agarró del poste central, del gran parlante, bajó lentamente y pisó tierra. Miró a las mujeres, a los hombres, volvió a mirar a las mujeres y la más bonita de ellas con una angelical sonrisa lo miró, también. El abogado del diablo pensó y en su neblina mental, no recordó nada: - ¿Será mi esposa, mi querida, mi amante, mi trampa o mi tramposa, mi musa, la secretaria?  ¿Dios mío, quién es? Señor, sácame de esta duda de una vez. – La ninfa, la muñequita más bonita, la más tramposa y venenosa. Le contestó: - ¡Soy la broder ángel de la guarda del saltamonte que vive en el Polo Norte, él que te escribió. ¡Basura! A ver pues, respóndeme a mí cabrón, vuelve a meterte con los míos y vas a saber quienes soy, arrastrado, vividor, mal padre, mal hijo. Por más lejos que estés la justicia llega, pobre y triste caca. ¡Basura! Tú no tienes conciencia, tú no tienes corazón, no tienes corazón, corazónnn. - El abogado del diablo nunca pensó que el pequeño saltamonte tenía madrina, fue un impacto de duro golpe de macana. - ¡Pero él tiene la culpa, él empezó! - balbuceando opinó. Sin poder soportar la mirada de terror de la terrible jugadora tramposa endemoniada viperina. Rezó. Salió corriendo por el pasajito bonito de Jota Eme Corbachito; en el quinto piso vio a Jesús, llamó, gritó fuerte, Jesús le dio la espalda y siguió bebiendo y comiendo su crocante y rico presón. Sudoso como marrano, embrutecido y desquiciado, con la camisa abierta manchada de cenizas de carbón y del juguito de la pollada siguió corriendo hasta la avenida Palermitana, llegó a la carretilla de sánguches, papas fritas y choripán. Una despampanante rubia lo saludó, se miraron profundamente, y con la ayuda de unos cien dólarillos el coqueteo se transformó en amor. Solapadamente camuflado regresó a su casa de la mano con la gringaza, no había nadie, estaba vacía, la pollada seguía, dio riendas sueltas a su pervertida pasión, con lujurías, drogas y alcohol. - ¿Dime, amor mío, tú que haces cuando se acaba el amor? - Me visto y me voy a mi casa. - Despertó. Se enteró que se habían llevado su mejor terno plomo rayadito completito y a cambio le dejaron una peluca gringa, tetas postizas y un suspensor. Nuevamente desde la azotea escuchó la conocida vocecita, los pelos se le pararon de punta, su cabezota casi explotó. - ¿oe perro quién es ese viejo, habla lo ajustamos? - También escuchó los cacareos del corral barra brava de Ate. - De miedo se hizo la pichi, sudó frío, no habló, se acobardó, se aventó al vacio, cayó en la tolba del camión de Juancito Roque cargado de algodón, llegó al centro del parque, saludó, nadie le prestó atención. Dio tres vueltas a la rejita de la Cruz. Pasaron las horas, se volvió a meter a su cuarto. Le rompieron las puertas, era la Policia Fiscal, la Policia Nacional, el Prefecto en persona y un empleado de la SUNAT, lo interrogaron, lo insultaron, no le creyeron ni un bledo. Tenía que presentarse al Tribunal Superior Supremo de Rey Salomón. Con tanta injusticia, jarana y ajetreo perdió la reunión de los Mitrones-UB-Club del Jirón Toribio Ureta. Que les iba a decir a sus compadres, a Mickito, Huguito, Rolito, El Pera, Jaimito Lértora, Ramoncito Mifflin, Juanito Reynoso. Derrotado, su cabezota llena de triquinuelas y tintirilladas estaba en nada. Escuchó nuevamente la vocecita de su coleguita malvada que repetía e insistía: - Que sea la última vez que sé de tí cagada humana, yo por mi familia mato, cabrón. Repugnante, ajjjj, toma chocolate y paga lo que debes. Y dale uuuuu de Surco y del Perú. - El mefistofélico abogado se sentía morir, derrotado y con los brazos en alto con las justas contestó: - Si, yo soy un mal ladrón ... un mal hijo y mal padre, adónde iré, robo porque es mi profesión. Tengo jefes, trampas y familia. ¿De algo tengo que vivir, no? - Se mofaron de él. - Me das risa pobre y triste infeliz. Al menos eres sincero y sabes que eres lo que eres una buena eme y una gran caquita así que nunca más vuelvas a escribir cojudeces y menos en el face de mi broder, yo estoy más que segura que larga vida tendrás para pagar todo lo malo que has hecho en tu vida maldito mequetrefe porque aquí en esta tierra está tu verdadero infierno. Espero no tener que ver tu despreciable humanidad porque la verdad siempre me diste repulsión ajjjjjjj aquí termina todo. Adiós, basura de michi Fuji-Montesinista, pofff".

El brillante solazo sin permiso entró a su casa a las seis de la mañana del día lunes, retumbaron las campanitas del reloj despertador, sonó el celular, unas cachetaditas con amor lo sacudieron y despertaron. El señor doctor, Teofórico Jokanaan Nándo, atontado miró a la ventana y vio su querido y rico Parque Miguelito Dasso limpio y azulado. Se peñiscó, sonrió a su pía mujercita. Saltó de la cama. Toda la historia, calumnia y persecución había sido producto de su imaginación. Malditos recuerdos y engaños aparecieron en el fragor y calor que dan los diablos azules. Pesadillas por culpa de la borrachería, pollito, vino y sangría.

- ¡Qué escándalo, Dios mío! ¡Qué triste espectáculo! ¡Te has comportado como un ser repugnante! ¡Qué bajeza tan baja! ¡Ay, Virgen de Guadalupe! ¡Ay, San Nicolás de los Bares! No quiero hablarte, vistete y lárgate al trabajo, cumple con tu misión, trae el pan de cada día. No importa como. Dios te perdonará. Estamos en la Fiesta de San Juan Bautista. ¡Tenemos que ir a Misa, rezar y comulgar!

Fin

Fotos: Pirateadas, corregidas y coloreadas de los archivos del Grupo "Mi gente querida del parque MIGUEL DASSO" de Facebook.

Karlsruhe. Junio. 2012.
Nicolás D. León Cadenillas.
Teatrólogo - Fabulina Erzähltheater.

El cajonero cajoneador

El cajonero cajoneador
"Primero tengo Patria que partido". Miguel Negrete.


Dedico este cuento, escrito con arañazos de realismo mágico, a los pocos 
compañeros ejemplares, honestos, decentes y honrados de la Promoción 1956 
de la Gran Unidad Escolar "Alfonso Ugarte" de San Isidro. Lima 27.

Corría los años ochentaitantos, la fecha exacta la tengo entre una nebulosa de datos y titulares que leí en los periódicos de la ciudad capital: "La peor crisis económica en la historia del país. Insólita hiperinflación. Corrupción y delincuencia. Gran descontento social".

A esta altura del partido, la fama me había sido esquiva, no era famoso, pero si era recontra conocido en mi bello distrito; en mi querido barrunto, en las canchas de fútbol macho; en las misas y procesiones de los santos patrones; y en las famosas polladas sodomíticas bailables que ofrecia el partido antiimperialista con sabor y saoco de música Tecno Chicha Mariachista Tropical Tijuana.

Caminando por la Alameda del Deporte me crucé con mi antiguo amigo el famoso pintor de brocha gorda y entrenador estrella de nuestro equipo campeón victoriano en la Interligas de la Liga Provincial de Fútbol de Lima: El Greco D.T.

- ¡Compañero! Te estoy buscando desde hace varias lunas.
- Yo tengo casa, mi querido Sócrates, güeveando no vas a encuentras a nadie. - le contesté amigablemente.
- Oe, yo soy Horacio, no te güevées …
- ¡Horacio Claudius Di Francesco, alias, Mano Bendita! ¡El profesor de la hoja ... seca …
- ¡Compañero! El doctor Mauricio Mejía te está buscando …
- Horaclítores, no me digas compañero, ni cumpa, ni camarada, ni correligionario, ni hermano. Yo tengo mi nombre …
- ¡Tá bien, mi querido Judas Damián!
- Jejjejejej, pendejerete es usted. Mi respetable Cara de Nada.
- Ya, deja hablar. El doctor Mauricio Mejía te está buscando, quiere hablar contigo, necesitamos hacer una parodía que critique duramente a este gobierno del Chino Rata y a todos sus ayayeros delincuentes y corruptos. Si sale para febrero, mejor.
- Para el Día de la Quema del Ño Carnavalón.
- Tú sabes de lo que estoy hablando, no te hagas el estrecho.
- ¿Cuánto hay?
- ¡Colabora pé!
- Yo soy artista. No trabajo gratis. Mis hijos comen. Exijo respeto. Que tal conch ciencia la de ustedes. Son los nuevos ricos y yo el cojudo de la coobói.

Hablé con el doctor dueño del circo. Le propuse una adaptación popular: “La sinvergüencería de Alín Babá y la banda de los cuarenta faneones”. No aceptó.

- No, pé, algo que sea local del barrio. Tú manyas, hay que dar lo que le gusta a la gente.

Busqué mentalmente otro título dentro de mis genialidades de mi repertorio grisaceo palta.

- "El cajonero cajoneador". Música, cajón y castañuelas. Trata de un pueblo, con sus costumbres e idiosincrasia que con la ayuda de sus autoridades …
- Excelente, la necesitamos para la tercer sábado de febrero.
- … viven con un manto de trísteza y de miedo. - Esto lo dije para mis adentros. - ¿Cómo es? - pregunté en prima.
- Ya sé, te vamos a dar un viático, la mitad de un sueldo mínimo.
- Me estas dando un diezmo, eso es una propina. Acepto porque estoy misionero. Y el Alcalde está que se levanta ...
- Más respeto con el señor Alcalde, todavía no le han comprobado nada por lo tanto es inocente hasta que la Justicia compruebe lo contrario.

En el Aula del Comité de la Calle 13, me presentaron a nueve jóvenes. Inteligentes, brillantes y con una oratoría endemoniada.

- La obra es de mi autoría. Es una adaptación recontra libre de una adaptación formal de un cuento clásico tradicional europeo. Pero esta versión en mía de mí, de mi propiedad. Yo soy el autor.
- Perdón profesor, una pregunta, ¿quién es el autor?
- Según el cronograma sólo tenemos tres días de ensayos, para el primer día de ensayo: Quiero letra aprendida. Asi como se saben de paporreta las sabias enseñanzas del maestro y guía, me traen de memoria todo el libreto, texto y acotaciones. Y un par de sánguches y gaseosas. No compren nada en carretilla, nada, se me enferman y la cagada.

Y asi fue, en el primer ensayo la juventud llegó con toda la letra aprendida al dedillo. El pequeño problema que se suscitó fue que les tuve que explicar lo que querían decir los personajes en sus parlamentos y cual era el contenido y la intención del director.

- No quiero que hablen como charlatanes, ni como encantadores de serpientes, ni como Testigos de Jehová. Hablen como personas normales, como cuando toman desayuno con sus familias, con tonos claros y decentes.

El tercer sábado del carnavalesco febrero los actores de la Juventud estaban como navaja de gallos de pelea. El local del Comité de la Calle 13, repleto, no cabía un alfiler más. La obra empezó puntualmente una hora y media más tarde por culpa de Secretario General del Comité que se quedó atendiendo al Secretario del Secretario del Burgomaestre de la Plaza Mayor, Dr. Thíus Xorxes Pietro.

Tomé a los chicos de los hombros, hicimos un círculo, los motivé, les volví a repetir mi confianza y que ellos eran el futuro del Comité, y sumamente despacito les grité:

- ¡Mierda! ¡Tres veces mierda, mierda! – Me miraron asombrados y sonrieron de la travesura. – En el teatro, mierda, significa, suerte. – les expliqué muy bajito.

El joven narrador con el libro abierto mismo profesor de Lengua y Literatura tomó el centro de la sala, saludó y empezó su labor. Los demás actores tomaron sus posiciones disciplinadamente. Empezó la magia del espectáculo.

"Vamos a contarles un cuento, un cuento que puede ser que alguna vez haya sucedido en nuestra diaria realidad.
Es un cuento sobre:
Un flautista, quién es un flautista?
Un alcalde, quién es un alcalde?
Y un pueblo, quién es un pueblo?
Este era que te estera."

Hace muchísimo tiempo, en una bella ciudad, donde ahora se encuentra 
la Iglesia de Nuestra Señora de Las Victorias, no había nada, nada de nada. 
Salvo una chacra y nada más. Poquito a poco se fue poblando de honestas y 
trabajadoras familias, labriegos, artesanos, artistas. 
Gente pobre pero limpia, con oficios y beneficios levantaron sus humildes moradas.

"Diariamente todos salían a trabajar, al colegio, a hacer compras, 
y a muchas cosas más, todos querían hacer sus tareas rápido, 
llegar temprano a sus trabajos, a sus colegios, en fin.
 Pero imposible porque había tantos agujeros en las pistas,
tantas cañerías malogradas. 
Que para ir a cualquier parte había mucho que caminar. 
Y esto no era todo".

Los pobladores salían temprano de sus casas porque no había suficientes ómnibuses 
y las combis asesinas hacían su agosto bajo la tutela de las autoridades del tráfico.
 Las acequias y buzones sin tapas emanaban aguas servidas fecales. 
Los cerros de basuras hervían de moscas y de bácterias. 
Y en los paraderos no paraban los micros, 
paraban en cualquier sitio menos donde estaban las señales de Pé de parada. 
Uno que otro pericote andaba suelto en las esquinas conversando con el tombo del semáforo.

De pronto llegó un momento de angustía y deseperación. 
Llegó una banda de ratas.  Estos cobraban peaje y protección. 
Algunos pobladores reclamaron, las amenazaron para ahuyentarlas pero les fue muy mal.
 La decente población convocó al Consejo 
y juntaron una chancha de puro sencillo para contratar a 
un exterminador.

"Daremos las monedas a quien nos libre de los ratones".




Llegó un hombre vestido con habito monjeril y sandalias, aceptó el trato. 
Habló con los gansteriles animales.

"Hermanos ratas, por el bien de la comarca y de ustedes, 
tienen que abandonar el pueblo. 
Vengan conmigo, yo los guiaré donde hay comida y abrigo".

Los roedores malhechores ni se inmutaron, seguían rascándose las pelotas. 
El musicante metió su mano por uno de los huecos del hábito y sacó una flauta. 
Y al compás de la música del teteo, las ratas se atontaron, 
comenzaron a seguir al dichoso flautista.
 Llegaron al caudaloso río Huatica. El flautista les ordenó que subieran a los botes; 
cuando el musicólogo dejó de tocar la flauta, 
las ratas facinerosas se le fueron encima, le rompieron la cabeza con la flauta, 
descacanaron la flautita a zapatazos; 
lo amordazaron de pies a cabeza, 
y bien amarradito lo tiraron a unos de los botes para que
 el río haga su correspondiente trabajito de exterminación.

Después de una temporada, el pueblo había crecido aceleradamente. 
Habían terminado de construir la Santa Iglesia victoriana y contrastando a un costado
 habían construido, también, el edificio del mal,
 el Palacio Municipal. 
Y como obra de cuentos de hadas mezclada con coboyada, el flautista reapareció,
 vestido con jeans gastado, casaca de cuero negra y con gafas de sol, 
mismo Marlon Brando en "Nido de Ratas". Se cuadró en medio de la Plaza 
y conforme avanzaba a la Alcaldía, se percató que los guachimanes, 
los empleados y funcionarios eran terribles ratas. Sacó una zampoña de caña de carrizo 
y empezó con una tonada enérgica y vibrante. Las ratas lo rodeadon. 
El serenazgo, por un chisme, se enteró de la llegada del buen samaritano, 
le metieron un fierrazo por la espalda, y con cualquier pretexto lo detuvieron. 
Le levantaron falsos testimonios, lo denunciaron en la Comisaría, los hábiles policias
pericotes armaron un parte fraudulento, aludieron que el flautista estaba en contra 
de la Declaración Derechos Humanos,
 alterando el orden, la moral, las leyes y costumbres del gobierno de turno. 
Cuando lo llevaron en el patrullero, los policias y maleantes ratas, gritaron:

¡Crucifíquenlo, pá que aprenda!

Lo metieron preso cuatro años en una carcel en el centro de la ciudad.

Mientras tanto el alcalde saqueaba y cajoneaba, sus compinches cajoneaban;
el alcalde mayor y matones cajoneaban; 
el señor doctor guía y mesiánico gobernador, cantor y cajoneador: 
Cajoneaba.
 Todos cajoneaban al compás de guitarras y cajón, a una sola voz, con la ranchera El Rey:

"Con dinero y sin dinero / yo hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. / 
No tengo trono ni reina / ni nadie que me comprenda / pero sigo siendo el rey".

Las pocas personas decentes no decían nada; por miedo o por cobardía;
 por represalia o por traición; no salían de sus casas por la 
contaminante peste bubónica de corrupción 
que había desatado el gobierno de turno con sus asesores,
 con sus ministros, congresistas, parlamentarios y el poder judicial.

Pasaron más de mil días y muchos más. 
El flautista recuperó su libertad, se le veía más flaco de lo que era. 
Pálido y ojeroso, se le escuchó decir:

"He sobrevivido al momento más grave de mi vida, 
estar en prisión en una cárcel de los que apoyan
 la Nueva Constitución".

El famélico flautista regresó a la Plaza del distrito blanquiazul, 
se encontró con una estatua del 
Primer Inca del Tahuantinsuyo, Manco Cápac.
 Señalando al vacio o a los culpables que habían vejado a la comunidad. 
Llegó con una blanca túnica corta con ribetes color azul púrpura. 
El flautista miró a su alrededor y no vio ninguna persona con la imagen y 
semejanza como nos creó Dios. 
Todos los pobladores tenían el aspecto de viles roedores.
 Aparecieron los chinos ratas; se le cruzaron los caballos locos ratas;
 los tucanes ratas, los mapaches ratas, las marthas ratas, 
los leones alegres ratas, los ratas ratas; faneones y petroaudios ratas,
 los perros ratas, los búfalos ratas, los pavos ratas, las gallinas ratas, ... 
las águilas, búhos y zorros, ratazas. 
El ambulante de triclico y de carretilla, y el gran comerciante, ratas.
 Desde el cura hasta el cardenal, el cachaco y el general; el tombo 
y el Sheriff Marshall; el licenciado, el Alcalde y 
el jefe general más el alcalde mayor, todos eran ratas, mucas, 
escorpiones, y camaleones, otorongos y el perro del hortelano: 
Todos, Ratas, Ratas-Ratazas.
Ratas con oratoria, ratas mudas, ratas ciegas, ratas sordas. Ratas jerarcas. 
Ratas con poder; ratas rastreras. Ratas-ratas.




La ciudad estaba llena de villanos ratas sin escrúpulos, 
estaba más peor que la verdadera ciudad de 
"Nido de Ratas".


Volvieron a tomar preso al inocente Flautista. 
A leguas se notaba que era un personaje extraño y bondadoso. 
Su estirpe y estampa de monje franciscano no la había abandonado. 
Las autoridades ratas capturaron al hermano desposeído. 
Su delito: Ser justo. Honesto, leal, fraterno. 
En este país ser solidario es un terrible delito sin nombre. 
Lo enmarrocaron, lo golpearon; lo flagelaron, azotaron;
 lo escupieron; se burlaron de él; esperaron algunas horas
 y en la tolba de una camioneta, de madrugada,
 lo trasladaron a una cueva a las afueras de la ciudad.
 Lo victimaron y lo desaparecieron del mapa. 
Borraron todas las huellas.
 Lo desaparecieron sin más ni más, sin explicación, 
sólo por una orden de arriba, 
orden del Chino Rata, traducido en japonés: 
Ladrón Ken'ya Lesa Humanidad.

Mientras tanto el pueblo honesto; 
las madres de la Plaza;
 las madres sometidas a 
esterilizaciones forzosas;
 los hombres y mujeres caídos 
en el Costa, Sierra y Selva;
 en el Norte, en el Centro y en el Sur;
 se preguntaban:

"Meses y años han pasado / ¿dónde estará? / acaso dentro de los pedregales / 
volviéndose tierra, o en medio de las espinas / ya brotando como hierbas".

La prensa corrupta mercenarizada - diarios y periodicuchos - 
al servicio del gobierno represor y autoritario, mentiroso, 
intolerante y cobarde; en grandes titulares colocaba
 hermosas cortinas de humo para ocultar la realidad. 
El Cardenal defensor de la Declaración de los Derechos Humanos 
se hizo el de la vista gorda; 
los laicos y curitas de la misma cofradía, también; 
algunas portadas fueron de lo más estúpido e infantín.

"La plata viene sola"; "Mi compromiso es con todos los peruanos" 
"El que no la debe no la teme".
 "Se autosecuestró" "Se autoeliminó" "Se autoenterró" 
 "Desapareció por su propia cuenta"
 "El grupo Colina son héroes" "Defiendo la amnistía para los Colina"
 "En este faenón no hay delito, sólo hay escándalo"
"Es la parlamentaria más joven, más bonita y la más votada"
"Mi gran intención es que se conozca toda la verdad".

La ciudad quedó limpia!
¿Quedo limpia la ciudad? 
Algún día sabremos, 
si quedo limpia de verdad!

Y esto es todo por hoy.

"Y colorín colorado este cuento se ha acabado y espero que te haya gustado,
 y fueron felices y comieron perdices".

La obra acabó, exactamente según lo planeado, fue una hora redonda del más puro histrionismo artístico multicolor de imágenes e imaginación. Fue un baño de Fantasía Clásica al más puro estilo de Walt Disney World Live Entertainment.

Los jóvenes y amas de casa aplaudieron unidos con entusiasmo, los señores de terno y corbata miraron al elenco como miran los políticos reaccionarios de la peor calaña, sin entender el mensaje de paz, de amor y de confranternidad.

Uno de los sacristanes invitados se me acercó con cara de karateca chino y haciendo puño con el rosario en la mano, me increpó:

- ¿Qué fue? ¿Un spot publicitario o un aviso comercial político contratado? ¡Has echado mierda con ventilador!
- Que culpa tengo yo que todos los gobiernos de porquería sean igualitos, tan iguales o peores. Mi querido sacristán Rey Rey Al'Cubo.

Un anciano enseñó un antiguo carnet amarillento, y preguntó:

- ¿Oiga, por qué la obra se llama El Cajonero , si el protagonista es el Flautista?
- Estamos en un error de apreciación, el protagonista no es el Flautista. El protagonista es el Cajonero: El Alcalde. El Alcalde es el verdadero cajonero cajoneador. Él es el que cajonea de lo más lindo. Y todos los cajoneadores compinches corruptos que se levantan al pueblo y al país entero.
- Entonces hubiera tocado un negroide. - Gritó un ciego cerebral.

Con el rabillo del ojo y de reojo, busqué a mi buen comparsa y le pasé el vivo.

- Oe, Horacio Claudius Di Francesco Mano Bendita, dile a tu jefe que no se olvide del pago.
- ¿Si te vamos a pagar o no crees que te vamos a pagar?
- No creo, ya ni en la Paz de los Sepulcros creo. A mi no te precipites ni te preciputes, ón.

El señor doctor Secretario General del Comité Calle 13 antes del Brindis de Honor se dirigió a todos los presentes pero sacaba culo, no me daba cara. Todo me olía a mecida, inmediatamente después de sus preconcebidas palabras, sacó la guaracha.

- Estimados ciudadanos, noble Artista, tenemos el honor, la alegría, el placer, de declararlo hijo ilustre del Comité Calle 13.
- Muchas gracias. – despacito volví a preguntar lo mismo - ¿Quisiera saber cuándo me van a pagar?
- Después hablamos, salud.

Me güevearon ese día y me siguieron güeveando los días sucesivos. Me fui a quejar donde el Señor Alcalde.

- Señor Alcalde lo vienen a buscar
- Dígale que estoy muy ocupado
Señor dice el Alcalde que está muy ocupado
- Dígale que necesito hablar con él. Que soy el Actor-Director-Dramaturgo, y quiero mi paga.
- !Ay, qué mal estoy del resfrío, no oigo nada!
- El Alcalde se siente mal, vuelva mañana.
- Yo he hecho un trabajo y alguien debe pagarme.

Hasta que por fin encontré al Secretario Nacional de Disciplina y Control. Me atendió fraternalmente.

- Promesas son promesas. - me dijo enfáticamente. - Nosotros antes de ser gobierno, prometímos el oro y el moro. ¿Qué promesa se ha cumplido? Ninguna. Y te vamos a pagar tu ridiculo viático. No seas ingenuo. Apoya a tu gobierno, pon tu pechito, no seas antipatriota.


Al final no me pagaron nada, ni el viático ni todo el palabreo que me prometiron. Nada. Fue una gran mecida universal; de aquí para acá, de allí para aqüí. Sólo me quedó decir:


 "Si sabes mucho enseña, si sabes poco aprende".

Fin.
BW. Mai. 2012.


Prontuario Bibliográfico. 
. Diarios y semanarios:
 La Tribuna, Correo, Ojo, El Bocón, El Chino, Todo Sport, El Men,
 El Popular, Trome, Líbero. 
. Película:
 "El rostro impenetrable", conocido como "One Eyed Jacks". Género:
 Western/Drama, 1961, dirigido y protagonizado por Marlon Brando.
. En letra cursiva, fragmentos del cuento:
 "El Flautista de Hamelín" de Sara Joffré.
. Canción: 
“Huamanguino” de Ranulfo Fuentes.
. Foto:
 Préstamo del mítico colega Marlon Brando en "Nido de Ratas".