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Bodoque. NDLeón.

Bodoque. NDLeón.
“Es de sabios tener paciencia,
y es más honroso perdonar la ofensa.
Proverbios 19:11”


Bodoque
Oye, Bodoque…
¿Quién te ha mentido?
¿Quién te ha engañado?
¿Quién te ha dicho que eres una Dama?
En este juego de ajedrez.
No eres blanca, ni negra.

Eres turbia.
Sin clase, ni imagen.
Comportamiento dudoso.
Mentirosa, chabacana, malera.
Sin estilo, ni decencia. Ni pedigree.
No sabes escribir acentos en la i.

Hablas cada barrabasada.
Con imperdonables faltas.
Lenguaje vulgar y prepotente.
¡Dios mío! Crucificas el vocabulario.
Siembras maldades. Incertidumbres.
Hablas a espaldas de la gente decente.

Clavas a la mala el puñal de la discordia
Sin importarte la edad, género, ni creencia.
Armas discusiones y laberintos de la nada.
Y así dices ser una dama.
Hazte un examen de conciencia.
Purifica tu alma.
¡Víbora, Mala Mujer! ¡Pide disculpas!
No hagas berrinches
Ni ocasiones más pataletas.
Mujer chiflada
¡Morisqueta!

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2015.

MUSA de Nicolás León

Poema: MUSA

Actor / Escritor Nicolás D. León Cadenillas.

MUSA de NDLeón
Para María.

Yo tenía 14 años, ella 12.
La miré por vez primera.
Cumplí 16, ella 14.
Quise hablarle.
Mudo me quedé.
Llegué a los 18.
Pensaba que decir.
A los 20, en el altar.
De blanco, de novia, la vi.

Diez años más tarde.
Traté de olvidarla.
En mi mundo lleno de fantasías.
Aparecía como mi sombra.
Como mi alma mía.
Musa primorosa que me inspiraba.
Como el divino pan de cada día.

A los 40 me sonreía.
A los 50 me iluminaba.
A los 60 sentí que me hablaba.
Pero, yo no dije nada.
La miré, y con mudo silencio.
Bajé la mirada.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

GOL a lo Perico León. NDLeón

GOL A LO PERICO LEÓN
De Nicolás Daniel León Cadenillas 
Promoción 1969. 5° F. "AU"



“Voluntad, Disciplina y Acción” 
Dedicado:
Asociación de Ex-Alumnos Ugartinos
Asociación Ugartina
Círculo Ugartino
San Isidro, 2005. Lima - Perú.

El mejor gol de mi vida fue en mi colegio y no como alumno sino muchos años después. Se presentó como un hermoso presente para mi, para mis condiscípulos de promoción y para todos los Ugartinos en general; fue mi regalo a mis Bodas de Rubí con ayuda del divino omnipotente maestro Alejandro Villanueva, que dio lauros al Perú.
Todos los sábados en las tardes cheleras o de cafecito caliente, nos reunimos en el colegio aprovechando las tardes deportivas, algunos ex-alumnos van puntualmente para evitar la fatiga de estar lavando ollas, regando las macetas o cuidando a los nietos. Los asistentes, sport abueliboys, nos vestimos de corto, los más viejitos, también, para darle a la redonda y demostrar los destellos de la clase de antaño. Como alumno secundario no fui brillante futbolísticamente y en los estudios tampoco, sólo fui un jugador cumplidor y disciplinado. En aquella época dorada de nuestra juventud había señores jugadores, buenos y excelentes, algunos estuvieron en la selección por vara, apoyados del tarjetazo del Regente. En esos tiempos también se usaban los padrinazgos para ponerse la gloriosa AU en el pecho.
Ahora los cracks de la recordada época de oro estaban pesos pesados, gorditos, tíos, viejitos; lentos, pelados, sacolargueados y sin físico. Yo, gracias a Dios y al ángel Lucifer me conservaba “Light”, sin barriga, bien chévere y bonito. Con un peso ligero semi-pesado envidiable, y gracias a esa figura atlética como si hubiera hecho trato con el Doctor de las Tinieblas, el Cardenal Satanás.
Por respeto a la moral y a las buenas costumbres no quiero decir el nombre de la otra cara de la moneda, es para evitar problemas y rencillas; me limitaré sólo a decir su chaplín para que los más cercanos lo ubiquen y no le pasen la voz.
“El Archivado”, el esposo de La Archivada, gran jugadorazo de los años sesenta y setenta del siglo pasado, calichín y juvenil del Club Alianza Lima Corazón junto con Julio Baylón y Luis “Babalú” Martínez; hoy sobregirado en la cuenta bancaria de los lípidos (grasas) aparte que se le está cayendo el pelo estrepitosamente. Como jubilado no hace nada, no barre, no compra el pan, ni da agua a los conejos, tanta ociosidad y el consumo gratuito de chelas sabatinas con pretextos y mentiras han dísminuido o mejor dicho agrandado su abdomen.
Su equipazo de estrellas fugaces se enfrentó a mi disminuido y remendado equipo de fulbito, pero se llevarían una gran sorpresa porque no contaban en las maravillosas zurdas, diestras y siniestras de parte de nosotros.
Como puntero mentiroso tuvimos a Jorgito Vigo con su fina estampa de luchador de zumo, llevando al frente una pipa de muchos kilos de peso; a Antonio Rospigliosi conocido por la afición como “Mesie Levú”, siempre sobrio y lúcido porque el Doctor le prohibió el alcohol y tabaco por una dolencia hepática; a Edilberto Flores, “con Vampiro en el arco la defensa es colosal”; al gran matarife de Surquillo, Víctor Gonzáles, fue un deportista prometedor pero se casó muy joven y terminó lavando cerros de pañales; la estrella de nuestro equipo, oriundo del oriente amazónico, hijo adoptivo de los desérticos arenales de San Juan de Miraflores, eximio y catedrático con la redonda, el gran Paquito Pérez.
Me estoy olvidando de mi, o sea de yo, Nikito León, maromero-mochilero de fama internacional y local. Padre casi ejemplar y abuelo chocho.
Fuímos los seis miembros que formamos el Dream Team de aquella tarde de leche Gloria. No nos importó la apuesta ni la ridícula chancha de moneditas para las bebidas. Lo importante era ganar, demostrar que seguíamos por la senda del triunfo en las canchitas, habas y maní, y en nuestras vidas profesionales.
Yo, ya tenía mi pasaje en el bolsillo con destino al Viejo Mundo para tranquilidad de mis amigos que no veían la hora que me vaya. César “Cheche” Malca, me había conseguido una oferta en la aerolínea holandesa KLM, primera clase junto al piloto, por ese motivo y muchas cosas más quería entrar en el Libro Guinness de Récords de la Asociación de Ex-Alumnos Ugartinos antes de partir.
El Archivado había formado su equipo con los ases del pasado, tíos con mucho renombre y apellidos, pero éramos seis contra seis, nada más. Por indicaciones de Paco, fui adelante como único centro delantero permanente, posición que en mi barrio llamamos “Lauchero”.
¡El árbitro puede ser una mierda, pero se le respeta! Es un famoso dicho popular. Pero justo en esa tarde, tuvimos la oportunidad de contar con un referee de quilates, honrado e imparcial, al ejemplar Past Presidente Ugartino David Brandariz.
Al volar la moneda por los aires para escoger nuestra ubicación, ganamos el sorteo y escogimos el arco de la tribuna de Oriente mirando al Este; la elección no era gratuita, jugaríamos de cara al sol en el primer tiempo y en el segundo tiempo no había sol que molestara. Veinte minutos cada tiempo con cinco de descanso. La loza deportiva tenía la dimensión de 30 x 25 metros, no era tan chiquita ni tan grande, era la medida ideal y correcta.
En el primer tiempo El Archivado y su gente dominaban las acciones, paraban la bola, la dormían, la jalaban, la levantaban, pases cortos, cortitos, largos, de taquito, con la parte interna del pie y para variar con la parte externa, hacían de todo, eran unos magos de la acrobacia futbolera, hacían su show como al mejor estilo de los Globetrotters, pero no avanzaban, todo el espectáculo era en su campo. Nosotros por nuestra parte hacíamos lo necesario, esperando el momento oportuno para contratacar, hasta que llegó el pitazo del entretiempo y al descanso.
Por ahí uno de los compañeros de aula del Archivado le dijo su apellido como solíamos llamarnos en las épocas de escolares.
- ¡Seminario! Pregunta si podemos hacer cambios.
- ¿Qué, ya no puedes?
- ¡Si! ¡Pero no puedes preguntar Chato de M ... !!!
El Chato Seminario y sus Archivados estaban como todos nosotros, sacando la lengua, pero nosotros teníamos un hálito de aire puro en nuestros pulmones porque como siempre pagábamos lo que pedíamos nos cuidábamos de no tomar demasiado. Seminario y su mancha chupaban gratis cualquier cantidad, no cuidaban su físico, sábado tras sábado habían maltratado su corpo y su hepático hígado, pero sus bolsillos se mantenían nuevecitos por falta de uso.
A Bernardo “Papá” Vera, elegantemente vestido con un conjunto del Floh Markt de Heide, le encargaron la función de Veedor Oficial.
En la Tribuna Sur “El Negro” Daniel Béjar se atragantaba con un choribaguette, olvidándose de su colesterol y de los consejos de su abuelita.
Segundo tiempo, salimos a la cancha; los sapos y curiosos, exalumnos e invitados se acomodaron en las tribunas, comenzaron a vernos con placer por nuestra forma de tratar la pelota y como manteníamos nuestro ritmo, sabor y el esquema táctico minuciosamente elaborado con ajos y cebollas.
A los cinco minutos, gran atajada de Edi Flores, pasa la bola a Levú, Levú levanta la mirada y con un preciso pase me la manda hasta el área contraria, yo saltando con todas mis fuerzas una altura abismal de 69 centímetros, amortiguo la bola con el pecho y giro sobre Peralta, mi marcador, avanzo unos pasos, recuerdo que me salió un fantástico autopase, amortiguo la pelota con el muslo como en cámara lenta, y cuando voy a cruzarla para darle un toque de bolea con el empeine izquierdo para enviar la bola al ángulo contrario, Justino Peralta me da un empujón desleal y cobarde que refleja su mediocridad deportiva del momento.
Vigo por su punta hacía los centros matemáticos que llegaban exactamente a cualquier lugar menos a un compañero que desesperadamente pedía tocar la pelota, en algunas jugadas la paraba de barriga porque pecho no tenía, se le veía como un hermoso ropero ancho de cuatro cuerpos. Levú la jugaba en cortito con Gonzáles, Paco trajinaba como buen punta de lanza y cruzaba toda la cancha repartiendo bola y nosotros malogrando la jugada. En una de esas virtuosidades de Paquito me dio la bola como si fuera con la mano, un cruce de taquito con chimple y cuarta. Paro la bola y Foul (en español: Faul o falta) de Zafra Promo 63. La jugada era un claro clarinazo de lo que se venía venir.
Los que conocemos de futsal no necesitamos correr tras la pelota, esperamos un buen pase y en fracción de segundos con genialidades resolvemos con resultados de gol.
Cinco minutos más tarde, Flores desde su área le acomoda la pelota a Levú, éste avanza en pared con Paquito, el Chato Seminario pone la pata a la mala y Paco con un toquecito magistral en la parte inferior de abajo de la vedette, como decía el huachafo de Martínez Morosini, golpecito con la punta de su zapatilla derecha marca Nike, levanta la pelota haciéndole un hermoso sombrerazo charro mexicano al Archivado Chato Seminario, la pelotita da un primer gran rebote, sigue el segundo rebote a dos metros de distancia del área contraria y yo aprovechando la oportunidad en fracciones de segundos, hago un pique, con el hombro saco de juego al tramposo de Justino Peralta que hasta este momento no paga su arruga a mi hermano Yuri, las 50 resmas de papel bond que pidió fiado; ¡Corro!, como en mis mejores momentos cuando era Doble de Riesgo en las películas de tercera categoría B3 del cine nacional; en el cuarto bote alcanzo la redonda y mirando el arco contrario que se me había achicado, miro al arquero, tomando aire contaminado con smog, fusilo con toda mi alma al parásito del portero que no la vio por donde pasaba la de cuero, por el potente disparo, hago el gol, un Gol al mejor estilo del gran profesor Pedro “Perico” León, mi tocayo y mi ex-vecino de La Victoria.
Fue un Gol, un Golazo, agradecí al Verbo, festejamos, nos abrazamos, saltamos y gritamos por toda la cancha con hurras y dándonos valor pusimos la bola en el centro.
- ¡Tremeeendo cañonaaazo! Se escuchó desde la Tribuna de Occidente, emulando al polifacético “Rulito” Pinasco que de fútbol no sabía nada.
Los Archivados amargados, heridos e irascibles, ni bien el arbitro dió el pitazo para que se reinicien las acciones, adelantaron sus líneas para tratar de sorprendernos; dejaron de entretenerse con la redonda. Ni locos que fuéramos a jugar con una cuadrada.
Atacaron y atacaron, no hacían otra cosa, sólo atacar; por orden de Paco Pérez, nuestro capitán, y porque lo pedía la afición, cambié de puesto, me fui de Back Centro, cumpliendo una función puramente defensiva, fui el último hombre, el estorbo para los Archivados. Defendiendo a lo macho como nuestro recordado Javier “Muerto” Gonzáles; defendiendo con el gordo Vigo nuestro arco.
Edilberto Flores tapada de todo, por arriba, por abajo, de costado, volaba de un palo al otro como buen Vampiro bueno; Levú, Víctor y Paquito se batieron adelante. No se les dio ventaja a los ases del otro equipo, ellos eran muy entendidos en el juego de la vida, se comprendían maravillosamente; hubiera sido un craso error si le hubiéramos dado cinco segunditos de felicidad.
Paz de Novoa en la Tribuna Popular apoyando a los Archivados esperaba con una bolsa XL, color crema, que termine el partido para ofrecer sus conservas de engrudo con sabor a mermelada de frutas, muy apropiadas para la confección de cometas y pegar carteles en las esquinas de los barrios.
Los minutos avanzaban lentamente, nuestros esfuerzos fueron heroicos; las apuestas en las tribunas y en los baños fueron de diez contra uno, nadie había confiado en nosotros, contra todo pronóstico, mantuvimos el gol del triunfo, soportamos los ataques y las arremetidas desleales por todos los sectores del campo de juego hasta el último minuto, momento que el árbitro tocó el silbato y dio por concluido el juego. Nos juntamos en el centro de la canchita con nuestros simpatizantes y nos dimos un fuerte abrazo como buenos hermanos; demostrando nuestra hidalguía saludamos a los Archivados: Seminario, Zafra, Infantes, Peralta, Espichán, Barrionuevo; hasta la fecha no pueden dar crédito de la experiencia vivida. Y nos fuimos a los camarines cantando “We are the Champions”.
Los hermanos Lo Pino aplaudieron la hazaña, reconociendo la calidad y la clase que aún nos quedaba.
Flash de último minuto!!! Por E-Mail el chisme del triunfo fue regado por toda la Comunidad Ugartina, los corresponsales bélicos y de propaganda fueron Ricardo Negrillo y Alfredo Ángeles.
No hubo foto porque el mejor y único fotógrafo del Círculo Ugartino, era yo, y por más que quería no podía estar jugando con la cámara colgada al cuello; en las pupilas, córneas e iris de todos los presentes quedó grabado el acontecimiento social deportivo de ese año. Con muy justa razón ingresé al Salón de la Fama de la Asociación Ugartina.
Días después del partido colgué mis calzados deportivos y mi destapador de letras doradas “AL Club 1901” con alto relieve, fue la hora de retirarme a mis cuarteles de invierno, tuve que prepararme para mi viaje a Europa con destino final Alemania; se había presentado la oferta y demanda, la oportunidad de regresar a mi querida profesión de Actor de Teatro (en alemán: Schauspieler), no conté con el arduo trabajito que me esperaba, desempolvar mis libros, mi caja de maquillaje, mi único terno azul marino, La Biblia, el Atlas Mundial, el Breviario de Bertolt Brecht, mis libros en idioma alemán del Goethe-Institut y las direcciones de mis amigos residentes en Europa.
Recuerdo como si fuera ayer cuando subí al avión con el corazón que me latía y hacía tic tac tic tac de contento, cargando mi maletín de mano lleno de optimismo y recuerdos de mi gente, de mi colegio y de mi barrio; despercudido de rencores y odios; purificado por los sinceros abrazos de mis familiares y amigos incondicionales; viajé al Viejo Mundo para concretar el sueño de mi vida. ¡Última oportunidad! ya no había otra; dejé a mis hijos mayores y a mis nietos menores y con la bendición de mamita sólo atiné decir ¡Adiós!
*Fotografía; El autor de la nota, Niky León, con la redonda. Nk
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS 
Promoción 1969. 5° F. "AU".
Lima, 2005.

* Pedro Pablo León García (Lima, 1943 - ) es un ex futbolista peruano apodado “Perico”. Es un histórico delantero del Club Alianza Lima y de la Selección de fútbol del Perú con la cual participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1970 en México, alcanzando los cuartos de final. “Perico” León fue un delantero potente, dueño de una habilidad poco común para cabecear y tocar el balón con gran precisión para definir. Su inteligencia para moverse dentro y fuera del área, le permitía retrasarse para crear juego y asistir a sus compañeros. Es considerado uno de los grandes delanteros de la historia del fútbol peruano y para muchos el más completo centrodelantero. Desde pequeño se formó en las canteras del Alianza Lima hasta convertirse en el mejor punta de lanza de su historia. Radica con su familia desde más de hace veinte años en Estados Unidos. (
Wikipedía, la enciclopedía libre)

CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN de Rodolfo Milla

CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN
“Historias dentro y fuera de la cancha” de Rodolfo Milla.

Comentario de Nicolás D. León Cadenillas.
Lima. Miércoles, 29 / Abril / 2015.

Buenas noches.
Es un halago estar en esta mesa de honor con el distinguido poeta y periodista Rodolfo Milla, autor del libro “Challe, Sotil y el Gran Perico León” “Historias dentro y fuera de la cancha”… mis respetos estimado colega Alfonso Torres.

Cuando le comenté a Jorge Luis Roncal que yo tengo un cuento "Gol a lo Pedro Perico León", que lo iba a llevar este miércoles cultural, por si acaso, a manera de imperdible. Roncal me respondió – Nicolás, tú estás muy ligado al Alianza Lima y a esa generación ¿qué tal si comentas el libro de Milla? ¿Sí o sí? – Zafando el compromiso evadí el tema, pensé que Jorge Luis estaba bromeando-  No tengo idea del libro pero puedo apoyar  –retruqué. Roncal volvió a la carga -Nick... por síaca, yo tengo el libro, puedo prestártelo.


CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN.
Del Poeta y Narrador: RODOLFO MILLA...
Un libro que revela aspectos pocos conocidos del mundo del fútbol... 

escrito con rigor, pasión y alegría.

Cuando le di una primera hojeada, al libro, me di con la sorpresa que no solo trata de tres grandes del fútbol nacional (Perico León, Cholo Sotil y Roberto Chale), no señores, trata de un surtido de anécdotas, breves artículos de grandes jugadores internacionales y de simpatizantes, en general el libro toca el lado humano de sus protagonistas, sus defectos y virtudes en este corto periodo de gloria que da el fútbol y en este largo camino que nos lleva al Gólgota de la viña del Señor. La lectura me alegró la tarde y me refrescó la memoria.

Yo también tengo recuerdos sobre el Maracanazo, primero lo escuché por mis tíos los Cadenillas, hermanos de mi mamá. Después me documenté con artículos y libros que trataban el tema. Me impactó cuando me contaron que la gente se suicidaba después que el árbitro inglés dio por finalizado el partido. Contra todo pronóstico, Uruguay ganó a Brasil por 2-1 en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. No entendía la envergadura, ni la dimensión que acarreaba el fútbol. Con mi Libreta Electoral recién estrenada llegué a Río de Janeiro, conocí el Maracaná y extasiado me imaginé ese silencio sepulcral, ese corazón quebrado, esa agonía sin límites de la “torcida” brasileña. Y el libro nos narra ese “Día que Brasil lloró” en su Copa Mundial de la FIFA - Brasil 1950.

De niño soy hincha del club victoriano Alianza Lima del Perú y de joven aprendí que con el fútbol se sufre pero también se goza.

Siguiendo con Brasil. En Río de Janeiro, visité el Club Botafogo. El Club de Mané Garrincha, jugador a quien le tengo mucho aprecio por su trágica vida. Él fue un mortal entre los dioses pero siempre mortal. Gracias a la narrativa de Rodolfo Milla recuerdo el Noticiero “El Mundo al Día” en los cines antes de la función de matinée, ahí pasaban las majestuosas jugadas de Mané Garrincha en el Copa Mundial de Fútbol de 1962. Y gracias a Mané, Brasil Campeonó. Después “la alegría del pueblo” poco a poco se opacó hasta el ocaso.

Rodolfo Milla retrata a otro grande de Brasil, “O garoto do parque” “El muchacho del parque”. Rivelino, apodado "el mago" porque poseía un dominio de balón impresionante para la gambeta en corto. Puro arte. Tienen que leer el libro, un comentario es poco para decir algo tan grande. A Rivelino lo conocimos en el Mundial México 70 y para dicha de todos sus fans fue elegido en el once ideal del Mundial de México-70... y siguió dando cátedra por muchos años más.

El artículo sobre El Doctor Sócrates. El doctor de la libertad es acertado por los giros políticos de su protagonista. De Sócrates aparte de su hilvanado, displicente, cerebral, frío, pausado pero funcional juego se hizo conocido por sus provocadoras opiniones que pusieron de vuelta y media a los mandamases de la FIFA y al gobierno dictador de su país, me acuerdo el lema en una banderola blanca con letras gruesas en negro y rojo: "Ganar o perder pero siempre con democracia".

Alfonso Torres Valdivia, Nicolás D. León Cadenillas y el autor Rodolfo Milla Cuentas.
Posando con la camiseta del recuerdo: 
"Mundialito de El Porvenir - Homenaje al Cholo Hugo Sotil"

La crónica sobre “El jugador más inteligente del fútbol peruano” es verídica y aplaudo la calidad de la narrativa. Yo conocí al Gran Perico León. Tengo una anécdota de Perico cuando yo tenía 12 años de edad… -junto con mi collera de barrio, íbamos al Estadio Nacional Tribuna Sur una hora antes que empiece el partido de Alianza Lima Corazón, esperábamos a los jugadores y cuando estos ya estaban cerquita a la puerta de entrada nos abalanzábamos sobre ellos y nos sujetábamos fuerte, como pirañitas, bien agarrados de sus correas, maletines. Mi hermano Pedro y yo casi siempre teníamos de caserito al Gran Pedro Pablo “Perico” León García. Perico, nos abrazaba y con su vozarrón decía a los vigilantes y a los que controlaban la entrada: -¡Son mis sobrinos!- algunas veces le contestaron de manera graciosa: -Usté tiene sobrino de todo lo colore, branco ojo azule, nero, chino, cholo mazamorrero- Perico contestaba risueño – La familia es numerosa-. Cuando terminaba el partido esperábamos la salida de los jugadores y caminábamos con ellos hasta el local del club en la Av. Manco Cápac -al costado del cine Lux- si el score era favorable para nosotros, los íntimos de La Victoria, todo era risa y bromas. Pero si nuestra escuadra había sido derrotada, todos caminábamos compungidos y en silencio. Vi a mis ídolos; Perico León, Pitín Zegarra, Grimaldo, De La Vega, entre otros; caminar a paso lento "con los ojos rojimios por el llanto" como dice Mario Cavagnaro.

¡Qué Cholo…! Hablar y escribir del Cholo Sotil es una delicia y Rodolfo Milla cumple el cometido, nos entretiene y nos documenta gráficamente los azahares de la vida del ser humano y del jugador. Los victorianos del Distrito de La Victoria vimos al Cholo en el Mundialito de El Porvenir con el Deportivo Gaillard mucho antes que se le conociera como crack profesional. Después de años gloriosos en el Barcelona F.C. recordamos como su juego pícaro y endiablado fue la carta bajo la manga para que el Barza, después de 14 años de espera, lograse la Liga Española de Fútbol 1973-1974. Ese año fue la histórica goleada del FC Barcelona al Real Madrid por 5 a 0 en el mismísimo Santiago Bernabéu, Sotil anotó el quinto gol. Nuevamente en Lima, al Cholo Sotil, lo volvimos a ver en la loza del Mundialito de El Porvenir con el equipo de Baterías Huarcaya... logrando el Tricampeonato.

Una acotación. Uno de los motivos de mi visita a Barcelona fue visitar el Estadio Camp Nou del Club Barcelona. A primera hora entré al Shopping-Bazar y ... al Museo... donde tuve la inmensa alegría de apreciar con mis propios ojos el gran cuadro azulgrana “El Equipo Campeón -1974- de Hugo Sotil,… ”, así decía en la reseña del cuadro. 

Nicolás León, Victoriano de Tradición y Aliancista de Corazón.

Y para terminar... Roberto Chale, el Maestro Chale, "el niño terrible"... soy hincha del gran jugador, excelente Director Técnico, Roberto Challe Olarte... los amantes del fútbol sabemos su trascendental vida; Chale no solo fue terrible dentro de la cancha también lo fue fuera de ella... indisciplinado... como yo. Rodolfo Milla describe magistralmente los altibajos del maestro Chale. Más bajos que altos. Cuento una anécdota que me contaron los allegados de ambos juveniles crack del barrio de Magdalena, Ramón Miffin y Roberto Chale. Mifflin cansado de perder cada encuentro frente a su vecino Roberto Chale, un día decidió tocar la puerta de la casa de la familia Chale Olarte, salió Roberto y Ramón le pidió unir fuerzas para ganar a quien se les cruzara en el camino. Roberto Chale aceptó. Y de esa unión nació una volante con tradición. Chale y Mifflin fueron estrellas en sus equipos profesionales y en la Selección México 70. No cuento la performance de Robertito en las Eliminatorias México 70, el Maestro demostró clase, garra y diabluras en la temida Bombonera del Club Boca Juniors, Chale no se arrugó y fue uno de los principales artífices para eliminar a la Selección Argentina. Todo peruano sabe que el joven Chale en ese encuentro se convirtió en "el niño terrible" secundado por Didí, el Director Técnico de la Selección Nacional –“Roberto siga jugando así y ganamos” le dijo a vista y paciencia delante de los jugadores. Roberto Chale a pesar de ese comportamiento díscolo siempre supo llegar a sus compañeros, fue líder del equipo crema; después con el buzo de entrenador logró un histórico tricampeonato con Universitario (1999-2001). En una definición para el campeonato nacional un periodista le preguntó al Maestro Chale, ¿Dónde preferiría jugar la final? ¿En el Coloso José Díaz o en Matute de Alejandro Villanueva? El Maestro con su singular estilo lacónico respondió: -Es igual. La diferencia es cinco cuadras.

Esto es todo por mi parte pero hay mucho más en este incunable texto de nuestro gran Rodolfo Milla, poeta y periodista que nos ilumina el día. 

Gracias, muchas gracias.

Nicolás D. León Cadenillas.
Actor / Escritor G.E.P.

UN VINO… UN ADIÓS. NDLeón.

UN VINO… UN ADIÓS. NDLeón.
Para Cris.



UN VINO… UN ADIÓS
Tus penetrantes hermosos ojos negros
Me miraron con el ceño fruncido.
Yo pestañee, hilvané sueños.
¿Te acuerdas? -me dijiste.
Recordamos bonitos recuerdos.
Recuerdos de antaño, lejanos.
¿Te acuerdas cuando te miré con amor?
¿Cuándo traté de robarte un beso?- te dije.
No recuerdo- respondiste.
Recibí un tajo en el corazón.
La conversación siguió.
Reímos de nuestro presente.
Cabizbajo quedé por el pasado.
Nos miramos con tristeza.
Fue un mirar de despedida.
Un beso, un arrumaco, un apapacho.
Un susurro, mil lamentos, después…
Una larga repetición de silencios.
Desapareciste sin despedida.
Sabemos que es triste.
Ahora quiero gritar tu nombre
Me quiebro en silencio
Muero poco a poco
Que no daría solo por uno de tus besos.
Mi vida, mi alma, mis huesos.

NICOLÁS LEÓN. Lima, 2015.

Cántico por una buena acción. NDLeón.

CÁNTICO POR UNA BUENA ACCIÓN. NDLeón.
Con estima especial para el último Boy Scout Palermitano:
Lic. Pat'tricio Sardosky della Ángelus.

"Siempre mi promesa he de cumplir, honor, lealtad y pureza, hasta morir."
Cantoral Scout.

Juntos después de cuchumil almanaques, parecía que el tiempo se había detenido, que fue ayer. Sentimos una atmósfera de paz espiritual, de confianza y amabilidad como si los años no habrían pasado. Murmuramos si el encuentro fue de casualidad o sorpresa del destino. En mi condición de discípulo de Dionisio puedo decir que el Oráculo de Delfos marcó el designio. En la misma esquina de la pulpería de La Oficina nos encontrábamos la mayoría de los Lobatos Boys Scouts como hace cuarenta años lo hicimos antes de partir a nuestra recordada excursión hacia las desérticas playas del Sur. Donde acampamos, caminamos y nadamos. En Asia, Mala y Cañete gozamos de ricas experiencias infantiles que nos alegra la vida cuando las recordamos.

En ese entonces cada uno de nosotros tenía su sobrenombre de cariño que servía para diferenciarnos, pues había varios Luises, Juanes, Albertos, Josés. etc. Como no recordar a: Tawa, al Loco Mané, a Lalo, Muela, Pachín, Gazú, Olluco, al Marqués de Caracolillos, a Pocho, Topo Gigio, al Rata, al Pato, Puppi, Juanacha, Sambi, Riqui, a la Peluchín, Buribán, al Chavo, Pezuña, Vitorugo, Chuburra, al Mudo, Mono, al Ciego, Pollo, Rolo; una lista sin fin de grandes amigos de la chiquititud.

Boy Scouts - La Flor de Lis .
LEALTAD, PUREZA y ABNEGACIÓN

En pleno concordia de abrazos, saludos; el palmípedo Merengue con su vocecita de cachinero tenor, preguntó:

-¿Se acuerdan cuando se salió el mar y se levantó todo? ¡Carajo, tuvimos que meternos al agua para rescatar nuestras cosas! Ja ja ja ja ja... que buena- todos opinaron al momento, gran alboroto. Nuevamente el Merengue con más ánimo, deletreó -¿Se acuerdan cuando Benigno Pío cataneó a Luigi Brutus?- todos se carcajearon -¿Quién no se va acordar? Todos nos acordamos- gritaron. Algunas parejas de los scouts pidieron que se contara la catana. El Merengue tomo la palabra, se posesionó en el centro de La Oficina y narró:

-"Con el oído oiréis y con la razón entenderéis"... La anécdota sucedió en Asia, playa elegida por los jefes de las patrullas victorianos. Cuatro días, Semana Santa, por el Sur. Igualito que ahora, feriado largo, jueves, viernes, sábado y Domingo de Resurrección, fiesta y vacilón. Espero ser breve, la historia tiene tres protagonistas:

El primero... El Rata, niño ejemplar con principios de moral y buena educación, respetuoso de la Santísima Virgen de Guadalupe y piadoso obediente de los Diez Mandamientos. Ratita era uno de los menores, delgadito y siempre alegre, amable, servicial, bondadoso; se diferenciaba del resto porque todos éramos normales. Los otros dos, se decían: El Llanero Solitario y Tonto. Pero eran exactamente la caricatura de Pinky y Cerebro. Para contar el cuento y no tener problemas con la policía a Pinky lo llamaremos "El Pato Cremón" y a Cerebro lo llamaremos "El Cerebro Huevón". No decimos los apellidos para evitar un juicio apañado o arreglado.

El segundo... El Pato Cremón era un niño estudioso, rosadito, aplicadito; hijo modelo y alumno sobresaliente. Su amiguito, el tercer protagonista... el Cerebro Huevón, era todo lo contrario; era el más manganzón del grupo, malero, mentirozón, cara de palo, hipócrita, conchudo y bien aprovechador.

En el segundo día, en la formación para el rancho de mediodía, mientras las guías, las akelas, servían las comidas y bebidas. Cerebro con ínfulas de mandamás tuvo una ideota, su compinche el Pato Cremón se maravilló, saltó de alegría y se puso loco de contento por el ideón. A los demás niños exploradores la idea les llegó a los huérfanos. Cerebro sin autorización trató de dirigir al Grupo Lobatos, todos pusieron mala cara pero nadie dijo nada. Cerebro perdió la razón y guapeó a regañadientes, soltó groserías. El más petiso pero disciplinado “Siempre Listo” le manifestó su desagrado: -Tú no eres jefe de nada- Cerebro perdió la cordura, gritó, habló lisuras, insultó. El Rata con su vocecita de niño bueno, increpó: -Yo no hablo malas palabras. Espero que venga el jefe para decirle las groserías que has hablado-. Cerebro le puso cara de malo. Ratita ni se inmutó, muy educadito pidió permiso para retirarse. Cuando el Rata volteó, Cerebro lo atacó por la espalda con rabia desmedida, Ratita gimió, avanzó varios pasitos y giró. Cerebro cobardemente le aplicó un golpe; el Rata retrocedió dos pasitos más, esquivó varios golpes de derecha izquierda... toreó la segunda y tercera embestida de la bestia embrutecida hasta que respondió –todos nos quedamos boquiabiertos, el Rata se cuadró- y a pura finta lo neutralizó, lo bailó a su alrededor. El Ratita sabía pelear con técnica, elegancia y picardía, respondió cada golpe con tesón, conectó un recto de izquierda, un gancho. Cerebro gritó una grosería, Ratita le rompió la guardia y le conectó un derechazo en el hocico por bravucón. Cerebro soltó un lastimero ayayay y se puso colorado cuando escuchó las sonrisas de todos los niños de la Patrulla Los Tigres Scouts. El Pato, su amigo leal, estaba mudo, para él era una tortura ver como su amigo recibía catana. Por abusivo le tocó hacer tremendo papelón el Cerebro cabezón.

Cerebro, viéndose perdido de muy mala fe cogió arena arrojándola en el rostro de su contrincante; la arena le cayó en los ojos al estilista peleador; por un instante el Rata perdió la visibilidad; retrocedió con movimientos zigzagueantes, se concentró, respiró profundo, sintió el fétido olor de las pezuñentas zapatillas de su malero contendor; el Ratita inteligentemente abrió los brazos como aspas de molino para protegerse del indigno peleador. El tramposo trató de dar un golpe de puño, una patada, un cabezazo... en cada golpe se iba en caldo, no acertaba nada, idiotizado de ira embistió como bestia enfurecida, lanzó golpes a granel pero ninguno llegó a su destino. El Rata con destreza y elegancia esquivó por varios minutos todos los malévolos golpes. 

Los chibolos sonreían de alegría, por fin alguien le paraba el macho al abusivo pérfido pegalón. -Encontró la horma de su zapato, por güevón- se carcajeó un niño en completo ataque de risa contagiando a los demás Lobatos.

LEALTAD, PUREZA y ABNEGACIÓN

El Rata, boxer de sana convicción con puños certeros tenía en jaque al manganzón. Como gallitos de pelea giraban como manecillas de reloj en el círculo humano formado en la arena sin sombra pero con bastante sol. Cerebro trató de pesar al Rata, Ratita se tiró de espaldas, se dio un volatín acrobático y con el mismo impulso golpeó fuerte el pecho del cabezón y con una asombrosa técnica victoriana innata, cayó parado como gato aleonado. Cerebro se quedó aturdido, idiotizado, descerebrado, sin aire, bajó los brazos, y muy achantado, musitó: -¡Basta!-. El Rata con humildad con la frente en alto, le respondió: -¡No! Un round más. Tu iniciaste este juego, se acaba cuando yo diga o cuando el Pato tire la toalla... y seguimos siendo amigos- los púgiles se cuadraron de nuevo, el Rata avanzó dos pasitos, Cerebro retrocedió dos pasos. Ratita dio un pasito adelante, Cerebro dio un pasote atrás. El Pato rogó, haciéndose la señal de la cruz se dirigió al Rata. -Ratita, amiguito, por favor, ya acaba esta crucifixión, basta pé. Respeta la Sacra Semana Santa, no le peques más, ten piedá tás dejando mal a mi causita, así no es pé- rogó el Patito Cremón. Cerebro dio el manotazo de ahogado con rabia, bilis y caca en la cabezota. El Rata esquivó nuevamente el golpe y devolvió el vuelto con combinaciones de dos o tres golpes rectos; cruzados, directos, ganchos y crochet; golpes al hígado, un patadón a los huevos y remató el pleito con un suave cachetadón. Cerebro, trastabilló, miró a su incondicional Pato y cobarde se arrodilló.

El Pato con lágrimas en los ojos se comía las plumas con uñas y todo. Moqueaba, renegaba, sufría en sangre propia la gran paliza que recibía su ídolo de barro. Para el Pato fue una experiencia cruel, mucho peor que la flagelación de los cuarenta latigazos que recibió Nuestro Señor Gesù en la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson Association. 

El Rata, peso pluma, casi un delicado alfeñique, había hecho justicia en nombre de todos los humillados. Cerebro, peso plomo, mordió el polvo de la derrota.

Cucarda - Boy Scout - Flor de Lis.
SIEMPRE LISTO

-¿Abusivo eras, no? ¿Cómo te quedó el ojo? ¡Cabezón cobarde!- gritó enérgicamente el Mudo.
-¡Vamos, pe...entra... amenaza!- dijeron los niños Lobatos que antes habían sido golpeados por el abusivo Cerebro, el tristemente célebre matón.

Se escuchó un cántico Scout: - “Con nuestras manos enlazadas en torno al calor / formemos un círculo de amor // Todos somos amigos de todos / tenemos el deber de hacer el bien / Pero este malo, vengativo y traidor / esperamos que haya aprendido la lección.”

-¡Esto se acabó!- Gritó, Ratita, con su vocecita aflautada, se acercó para estrecharle la mano al Cabezón perdedor y a su aliado el Pato Cremón. El Patito ayudó a levantarse al Judas Cerebrón, este de pie reaccionó como siempre, jaló del brazo a su Pato, cruzó el círculo humano, completamente humillado, aniquilado, y se marchó. Los niños felices, no dijeron nada solo sonrieron y con sus inocentes sonrisas abrazaron al noble y leal Rata Corazón.

El defenestrado acomplejo como buen cobarde amenazó ásperamente a su incondicional Pato Cremón: -Oye huevón, ni se te ocurra contar la mechadera. Esto no existió. Te quedas callao. Cierra el pico, chitón el hocico, no cuentes a nadies nunca lo que pasó. Nadies tiene que saber... ya van a ver... los voy a joder uno por uno a esos güevobertos- el Pato movió la cabeza de arriba para abajo y subordinadamente, contestó: -Si, patrón.

Y esto es todo por hoy. Espero que lo hayan grabado. ¡Me ha dado una sezaza! ¡Pasa la botella!

-¡Bravo! ¡Qué buena historia! ¡Alguien la tiene que escribir profesionalmente para los anales históricos de la Patrulla Los Tigres LV 136, para los Lobatos, para los Boys Scouts Victorianos! Moraleja: ¡El bien siempre gana al mal!- Vitorugo Stone se comprometió hablar con el Escribidor- el grueso del público aplaudió la gran iniciativa, inmediatamente hicieron una chancha, el Merengue contó los billetes, escribió una esquela y entregó un sobre manila al honrado de Vitorugo para el Señor Escribidor.

Hasta el momento ya pasaron cuarenta años y Cerebro cumplió lo que prometió. En todo este tiempo se la pasó jodiendo a todos sus amigos scouts, a sus amiguitos del colegio y del barrio. Como en la gran plaga bíblica, Cerebro azotó el distrito victoriano y distritos cercanos; estafando, mintiendo, incumpliendo, traicionando, chismoseando, delatando, conspirando, etc.

"Señor, Dios Todopoderoso. Misericordioso y Omnipotente. Padre, Hijo y Espíritu Santo, has que el cabezón Cerebro hueco calabazón se saqué el premio mayor de la Lotería del Señor de los Milagros para que se mude a un barrio bastante lejano y no lo volvamos a ver, nunca, por siempre, jamás."

NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLS
Lima, Abril, 2015.

Oe, no me la peles. NDLeón.

Oe, no me la peles. NDLeón.
Diálogo irreverente entre dos artistas de la pichanga urbana. Juntos pero no revueltos, cara a cara, Judas, el marquezazo, frente a Manuelito, el sullanero.

Después de la visita de la señora muerte por el barrio, pasaron lentamente cinco semanas. La comarca seguía acongojada, el velo gris del cielo cubría el doloroso dolor, la triste tristeza y las lágrimas húmedas y secas.

El finado, David Salomón, sorprendió con su muerte y con el entierro se generó un ambiente de duda y desconfianza por la herencia y repartición. Como siempre nadie decía nada a viva voz en la villa del señor pero el cuchicheo cada día era mayor.

El llanto era latente entre los aldeanos. El maleteo era el pan de cada día entre los caballeros, nobles y cortesanos. Con recibos y facturas fraguadas se realizó la misa del mes con invitaciones a dedo selectivo. Hubo explicaciones al aire. Que, el difunto no tenía donde caerse muerto pero se murió. Que, gracias a Dios enterrado y sacramentado está. Que, solo había monedas guardadas en latitas de lata oxidada.

La codicia, la pendejada y la angurria de los protagonistas invitó a malos entendidos, a pleitos y estos se degeneraron en inverosímiles discusiones entre los rancios señorones del conventillo de la plaza mayor.


Nicolás León.
"XIII Encuentro Nacional e Internacional de Escritores".
Ciudad de Chulucanas, Capital del Distrito de Chulucanas.
Provincia de Morropón - Departamento de Piura - PERÚ.

Fotografía: Ana María Santana.



- Oye, Manuelito.
- Mande, Marqués.
- Manuelito te acuerdas de las monedas que yo tenía que entregar a la huerfanita Petipan. Primero me acompañaste a sacar una merca de la Empresa Cannabis-Bus de Cajamarca que mi chef Zúñape me mandaba en encomienda de bajada…
- ¿De bajada? A mí no me cuentes nada, esa es tu habilidá…
- Escucha pe, cuando estábamos viniendo para entregarle su parte a la Petipan me dijiste –Me están llamaaando de Spooorting Cristaaal, me voooy- te bajaste del coche. Entonces yo solito, caballero nomas, fui’onde la Petipan, puse mi mejor cara de luto que pude. -Hola hijita, mira estas son las alcancillas de tu señor padre, lástima que ya no está acá ¿no? Así es la vida pe, uno nace, se crece y se muere y nos vamos con las manos vacías. Es una lástima, no. Toma, es lo que quedó de la herencia de tu padre, 400 monedas…- ¡Carajo! La Petipan me miró con desconfianza, se le desencajó la máscara, en vez de agradecerme, me cuadró  –¿Tío, sabes qué? Me han dicho que las monedas de las arcas de mi difunto padre alcanzaba un total de 1200 monedas de plata y tú me estás dando la cuarta parte, las latas están vacías-. Manuelito, no quiero que pienses mal pero sobre el pucho llamé a tu mujer.
- ¿Aló?... Hola, soy el Marqués… Hola, Sissi… mira, por tu culpa tengo problemas… te has ido de boca… qué tienes tú que decir que había 1200 monedas… la Petipan me ha dicho que le han dicho que tú has dicho lo que yo te he dicho… aló… ¿Aló?…- Manuelito tu mujer me dejó con el fono colgado, la pausa me pareció más larga que pedo de culebra. Hasta que por fin respondió tu mujercita.
– ¿Qué? Por mi patroncita la Virgencita Nuestra Señora de las Mercedes yo no he dicho nada de nada. No me pongas palabras en mi boca. No sé de qué hablas- respondió la Sissí.
- ¿Entonces quien ha ido con el cuento? Tú eres la única persona que estaba ahí cuando nosotros contábamos las monedas.
- ¿Yo? Yo estaba cocinando mi cachemita encebollada para mis nietitos. ¿Tu esposa no se habrá embolsicado un tantito? Con tremenda cartera que siempre lleva encima. Pregúntale a ella y no me jorobes la pita.
- Ella, mi esposa, es correcta, decente y honrada.
- Ja ja ja, no me hagas reír que se me cae la braga.

Manuelito, más conocido como El Sullanero, antes de decir palabra alguna, pensó, “el que cierra sus labios es un hombre de entendimiento”. Pero al instante pateó el tablero de la decencia y mandó al tacho su santa paciencia. No aguantó pulgas, respondió en prima.

- ¡Oe, Marquezazo, tú eres cojú o te han cachao de chiquito¡ ¡Áyala mierda, usté'tá que me ofiende, usté no tiene porqué llamar a mi mujer! Si son treinta monedas o más ese tu problema, resuelve tu problema tú solo y no jodas a los demás. Tú y tu mujer están refataaaal.
- ¿Pero… la Petipan, cómo sabe de la cantidad exacta de las monedas?
- Porque las paredes tienen ojo y oídos. Porque la amante y confidente del difunto que está muerto vio a tu ñora con su inseparable carterota. La señora Sarah Sarita Bernhardt los vio a ustedes dos por la ventanita silenciosa, triste y desolada que llora por el compañero que se fue dintro del cajón y llena de fe espera la resucitada del cuerpo y alma del que fue Don David Salomón.
- Pero nosotros no hemos tocado nada. No hemos robado nada. Nada nos hemos levantado.
- Eso es lo que ustedes dicen pero la señora Sarita dice todo lo contrario. Por mi parte yo no sé ni me interesa. Eeese es tu problema.
- ¿Y de dónde sabe la Petipan que ha fin de mes le tocaba el pandero a su papá?- preguntó la terrorífica Dama de Olluco, la esposa del Marquezazo.
- Todo el mundo sabe que el último número del pandero le tocaba a David Salomón, todos esperaban el invite de los rones con querosén y aspiraciones.
- Pero Manuelito, nadie sabe como es mi pandero, ni a quien le toca, ni cuando voy a pagar. Todo está anotado en mi cuaderno. ¿No sé porqué le han dicho eso a la Petipan?- la muy ingenua mujer fatal, la Olluco, volvió a preguntar.
- ¿Pero era o no era el último número?
- Sí, claro, pero no se lo iba a dar porque yo sabía que se lo iba a gastar con esa chusma.
- ¡Olluco, a mi me interesa un comino lo que ustedes hagan, hayan hecho o lo que van hacer! Yo estoy libre de pecado ¡Puedo tirar la primera piedra, ahorita! ¡No me interesa náa! ¡Chiii, no me la repeles por favor!
- Con las habladurías de tu señora, de la señora Sarita y tú silencio cómplice. Si, cómplice porque no defiendes a mi consorte, todos joden al Marqués, dicen que es un estafador, un embaucador.
- ¿Quién ha dicho eso? Tú lo estás diciendo, nadie ha hablado mal del marqués.
- Yo solo te estoy advirtiendo. Porque están hablando que yo me he levantado fajos de billetes, talegas de sencillo, de dólares, un reloj pulsera de oro, una libra de plata, los dados de la buena suerte, las bolitas lecherongas, un juego de monopolio, un ciento de CDs de video porno sadomasoquista. ¿Cómo quedo yo y mi marido?
- No me interesa… no me interesa… pa'adefesiero yo nooo.
- ¿Otra cosa, tú sabes que yo siempre viajo?- aclaró el cabezudo marquezazo.
- ¡Carajo! ¡Anda que te cache un burro! No me interesa si viajas o no. Por milésima vez te repito, no me interesa. ¿Marqués, qué te paaaasa? ¿No entieeeendes? ¡No me intereeeesa un comino lo que digas o lo que hablan!
- ¡Pero escucha pe, yo viajo con mi plata!
- Y a mí que mierda que viajes con tu plata o con la del vecino. Yo no viajo.
- Es que están chorreando un chisme que yo me he estado tirando la plata del muerto. El muerto no ha tenido plata menos plata guardada en mi casa. ¿Tú sabes bien eso no?
- Para mi novedáaaa, yo no sé naaaada… yo solo sé que nuestro muertito, mi pata David Salomón que en paz descanse y de Dios goce, antes de morir me dijo que tú le tenías una arrugaaasa, un guardaooo y varias arruguiiiitas, y que lo habías mecido a tu regalada gana, su última voluntad fue que le entregues el billete del pandero y de la junta, las joyas, la lavadora que compró al cash; todo le entregues a su heredera… sonrió… me miró, respiró profundo y estiró la pata… saqué una sábana limpia, lo tapé y nada más. Eso es todo. Más no sé.
- Pero esa lavadora la compró con mi plata, yo le presté el dinero- interrumpió la Olluco.
- No me interesa. Mira de tu panza has un tambor y de tu culo un silbador. Yo vivo de mi trabajo.
- A mí también me deben -gritó aclarando a su conveniencia el Marquezazo- yo he pagado todo; el féretro, la capilla ardiente, el nicho, la carroza, los arreglos florales, el velatorio, las flores, el sepelio, el traslado, la movilidá. No pedí un real. La fámily del occiso solo me han mandao doscientos dólares de Manjátan.
- ¿Chiii, cuánto te ha costao el difuuunto?
- ¡Siete Mil Setecientos Setenta y Siete con 00/100 Monedas de Plata!
- ¿Guaaa, pucta’tá carisisísimo?
- Fue un entierro de primera, pe -se vanaglorió el rancio marqués.
- ¡Erda ereees bien mentirozasooooo!


El autor, Nicolás León, con el maestro
FERNANDO BARRANZUELA ZEVALLOS,
Importante autor de cumananas y décimas de Piura, oriundo de Yapatera,

Comunidad afroperuana del norte del país. 
Fotografía: Armando Arteaga.


Después de tantos líos, dimes y diretes, chismes de comadres; golpes bajos, golpes a mansalva, golpes a traición. Alguien tenía que pagar pato. En la comarca nada volvió a ser igual. El susodicho que agarró la mejor tajada de león en la repartición siguió mintiendo a discreción. En cada rincón y en la esquina de La Oficina aprovechaba cada conversación para dar explicación y acomodar los hechos a su cuestionada razón de la sinrazón.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2015