EL PATÁN de NDLEÓN
EL PATÁN
—¡Mi esposa es una dama! —Gritó el susodicho.
—¡Cuida el culo a tu mujer! —Volvió a
vociferar.
—Familia ¿qué te pasa? Respeta al
vecindario.
¿Cuándo has campeonado? Nunca. Calichín
quedaste.
No fuiste el primero, llegas placé, ni serás el último.
Mudo estás mejor. Guarda silencio. Considera al vecino.
Entiende, idiotón. Respeta al vecino,
al anciano,
cuida tu boca, tus palabras, cuida tu ano. So marrano.
—¡No eres mi familia! —Rugió el
mentecato.
—¿A quién chucha le importa si somos
familia o no?
¡Fujiidiota! ¡Tarado! Nos libraremos
de tus gritos
destemplados. De tus estupideces de
cada día,
de tu fanatismo descerebrado. Patán de
mierda.
Ignorante con sencillo, católico hipócrita,
padre de alquiler, fariseo. Mojón. Respeta
el lindo
barrio que te vio nacer, crecer. Te has
convertido
en un descomunal animal, patán, en una
bestia;
jodiendo al barrio de hermandad. Entiende.
Cuenta hasta diez, lee un libro, deja de
joder con
tu chachara de táper naranja. Infeliz.
Pobre desgraciado,
hazmerreír del barrio victoriano, abajo el puente,
del camal de Yerbateros, Ate, San Borja y San Luis.
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
Lima, 2026
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