RATEROS, Vía Crucis en PanTel. NDLeón

RATEROS, Crónica de un Apóstol de Nicolás León.
La siguiente crónica puede herir susceptibilidades, abrir zanjas en los recovecos del cerebro más fiero y maltratar la inquebrantable salud cultural. El escribidor.

"Las deudas antiguas no se pagan y las nuevas se dejan envejecer".  
Don Genaro S. Delgado Parker.



PanTel, Panamericana Televisión, Canal 5.


Fue en el año 1976. Me llamaron e invitaron a grabar dos capítulos de una adaptación de La Achirana del Inca de don Ricardo Palma. Esto fue en un ciclo de programas sobre las Tradiciones Peruanas.

Como egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático ENAD me caía muy bien un cachuelo en la "TV" para hacerme conocido (¿?) mejor todavía si el contratista era PanTel, Panamericana Televisión, Canal 5.

Entusiasmado por mi juventud, acepté, sin medir las consecuencias. El trato del monto del pago fue verbal. Después, para salir de dudas, pregunté a otros actores y me dijeron que así era el negocio. Que me quede tranquilo.

Mi personaje era un protagónico, "El Joven Guerrero, novio de la doncella que cortejaba el Inca Pachacútec".

A don Ricardo Palma lo caracterizaba el gran actor Jorge Montoro. Entre los actores del elenco se encontraban los señores: Luis Cabrera; mi profesor y amigo Álvaro Gonzales; mi tío -de cariño, no es familia- don Rómulo León, entre otros.


Don Jorge Montoro, consagrado actor nacional de cine, teatro y televisión.

Leyendo el libreto me enteré que "Achirana", palabra quechua, significa... "lo que corre limpiamente hacia lo que es hermoso".

Cuando llegó el día de las grabaciones, todo estaba correctamente preparado y en su sitio. Los actores más experimentados ayudaron y aconsejaron a los novatos. Grabamos los dos capítulos en dos días.

A la hora de ir a cobrar empezaron los problemas. El día, lugar y hora de pago habían sido cambiados.

- Tienen que esperar unos días porque los auspiciadores no han mandado el dinero.

Fue la explicación que nos dieron los cancerberos encargados del pago. La noticia me cayó como un balde de agua fría. Yo estaba recién llegadito de una gira teatral por el interior del país y no tenía sencillo ni billetes ni nada en el bolsillo. -¡Miento!- Tenía un hueco. Me regresé en "Dodge" patitas a mi casa. Había que esperar con la santa paciencia.

Cuando llegó el día acordado; los actores, extras, figurantes; todos corríamos por los pasadizos del canal para llegar primero a la ventanilla de pago. Como buenos peruanos no respetábamos la famosa cola. Se escuchaba un solo de gritos hasta que me tocó estar al frente del cajero. Este me dio una Guía de Remisión en blanco para que la firmara. Protesté, le repetí la sabia enseñanza de mi barrio, no firmar nada en blanco.

-¡Cómo voy a firmar algo en blanco!

Escuché una voz femenina detrás de mí como mi conciencia.

- Firma no más. Así es. No hagas problemas. Si no ya no te llaman. Ellos ya tienen la cantidad acordada.

Firmé contrariado. Me volvieron a explicar que así era esta vaina.

Caminando desorientado a paso lento con dirección a la salida, escuché a otros actores hablando en voz baja:

- ¡Ese conchesssumaee de Oré es un trafero de mierda!

Ahí me enteré que un tal Oré era el cajero. Era obvio que todo el mundo sabía lo que pasaba después con la Guía de Remisión, la llenaban con una cantidad mucho mayor a lo pagado.

Pasaron más de mil años, muchos más...

De casualidad pasando por la peluquería de mi barrio, el dueño me invitó con sorna a ver un programa de televisión.

- ¡Pasa! Están entrevistando a tu patrón, tú lo conoces ¿no?- me dijo.

- Ah, a don Genaro Salvador Delgado Parker- afirmé. Justo en ese momentito el entrevistador le hacía una pregunta clave a don Genaro:

- ¿Cuál era la fórmula del éxito financiero del Canal?

Don Genaro muy suelto de huesos con su vocecita de mafioso a lo Vito Corleone, respondió sonriendo para las cámaras:

- Fácil, no es nada de otro mundo: "Las deudas antiguas no se pagan y las nuevas se dejan envejecer".

El peluquero exclamó:

- ¡Pucha, conschssummreee... ese Genaro resultó más ratero que la mierrrda!

Moví la cabeza afirmativamente.

Pasaban los días... pasaban las noches...

En uno de esos azares del destino. En la puerta del Sindicato de Actores del Perú SAP me crucé con un colega de la ENAD. Lo vi fastidiado con un nudo en la garganta queriendo decir algo. Nos sentamos en las gradas. Escuché atentamente su triste confesión:

- "Por terco me pasa esto hermano. Me están meciendo en el Canal 5. No debí aceptar. No hay cuando nos paguen. Fíjate. Terminamos de grabar y nos dijeron: -Que había faltado coordinación con la Central y que no nos iban a pagar hasta el último viernes del mes-. El último viernes del mes llegué hora exacta. En la puerta del Canal el guachimán de frente me dijo que no podía hacerme pasar, que no estaba presentable. -¿Presentable? ¿Cómo tengo que estar?- le dije -Con camisa de vestir y pantalones que no sean Blue Jean- me contestó. Me desesperé y grité: -¿Y cómo chucha voy a venir presentable si no pagan?  ¡¡Chuchatumadre!! ¡Me tengo que comprar ropa! ¿Con qué plata? ¡¡Miéerda!!- Quise llorar de rabia hermanito. Tú sabes que yo no reacciono así. Que soy pacífico. Tranquilo. Puta me sacaron de mis casillas. Si tú supieras que no tengo ni para los pasajes, ni para comprarme un pan. Suerte que soy soltero sin hijos sin compromiso... te sigo contando. Al siguiente actor que llegó le dijeron otra cosa. Para cada actor, el guachimán tenía una objeción diferente. Al final nadie entró y hasta ahora no pagan. Ya pasaron bastantes viernes y nada. Yuca con nosotros".

En ese momento mi colega me contagió su rabia e impotencia. ¿Y la famosa Ley del Artista? Me preguntaba mirando el cielo gris. Gris como nuestras esperanzas.

Pasaban las semanas con sus días...

Más cholo terco fui yo.

Había regresado a casita después de un periplo por Palermo de la Sicilia, entre laburo y turismo, visité a la mía familia Leone Cadenillas. Llegué a Lima con la consigna de actualizar mi currículum profesional para postular a un trabajo en Baden-Wurtemberg al suroeste de Alemania.

Explico para que se entienda y la crónica no suene a editorial de prensa chicha sensacionalista; a tinterillada, a informe forense, ni a parte policial; mucho menos a catarsis actoral. Cada línea marca el paso de la triste realidad de un calvario en carne propia que debe acabar.

En el año 1983, por el llamado del señor Manolo Castillo trabajé en la tele-serie "Gamboa" que producía PanTel. Eduardo Cesti interpretó al Mayor Gamboa. Luis Llosa era uno de los directores. Yo trabajé en el primer capítulo “El Gran Robo”, interpretando al chofer asaltado, trabajé también en otros capítulos de la serie. Manolito de vez en cuando se acordaba de mí y me llamaba para trabajar en diferentes telenovelas.

En la primera semana de abril del 2006 me llamaron de Panamericana Televisión, conversé brevemente con el Jefe de Producción y Casting de PanTel Canal 5 sobre las condiciones de mi participación y remuneración, sin vacilar me creí el cuento del señor Manolo Castillo Garay.

Manolito Castillo mintió repitiéndome las mismas mentiras aprendidas como muletillas que le servían para encandilar al necesitado actor de turno. De lo que me dijo solo me acuerdo lo siguiente:

- Que él era el responsable y que no me preocupara por el pago. Que él estaba a cargo de todo. Que mi personaje era un protagónico y no lo vaya a defraudar. Que trabaje muy seriamente con ganas. Que él ya me conocía como era mi trabajo. Que mi pago era de Cien Dólares Americanos.

Este chamullo fue para la serie "Detrás del Crimen XI", capítulo "Caso La Cantuta". Donde salía el Sheriff Benedicto Jiménez. El trato, como siempre con Panamericana Canal 5, de palabra. Nada firmando. Ningún recibo. Nada. Ni michi.

Los días 12 y 13 de abril, las 24 horas de cada día, con amanecidas y un refrigerio desastroso. Realizamos el trabajo. La locación para la grabación fue la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle" conocida como La Cantuta. Al final contando todas las horas de trabajo sumaba tres días laborables. Tema que omito.

 Protagonistas: (De izq a der).
El primer actor, Carlos Rivera. El señor actor, Nicolás León. 
El primerísimo primer actor de carácter, Luis Menezes.

A la hora del pago llegó la joda, la repetición del mismo rollo de siempre. La mentira, el fraude y el engaño. El peloteo. La señorita Elena Dioses del local de A. Tirado N° 217, fue la primera que empezó con el clásico verso:

- Tienen que esperar. Paciencia. Vuelvan a llamar el próximo viernes porque los viernes son días de pago. No tengo en este momento la planilla ni los datos ¿Okay? Hay, gracias por su comprensión, son ustedes muy lindos, nos vemos pues.

Después de varios viernes y perdiendo el tiempo averiguando el nuevo número de teléfono de la oficina. Contestaba la señorita Joyse Cabrera, igual, gran mecida. Nos explicaba que ella no sabía nada y que el próximo viernes mejor llamen a Recursos Humanos que la oficina está en M. Carranza N° 176 que nos iba atender la señorita Grace. Total, a la famosa señorita Grace nunca le vi la cara ni en pelea de perros. Todas las veces que me citaron, los días viernes por la tarde, me atendió el vigilante parándose en la rejita frente a mí como una tranca haciéndome retroceder varios pasos hasta el filo de la vereda, me hablaba con monosílabos y me daba forata.

El Sheriff Benedicto Jiménez. El presentador de la Serie:
 "Detrás del Crimen". Capítulo: "Caso La Cantuta".
PanTel, Panamericana Televisión, Canal 5. 

Seguían pasando los viernes.

Muchas veces me crucé con un señor que era el jefe de la señorita Grace. Meses después me enteré que era el señor Almirón. El muchachón se hacía el desentendido con el reclamo del pago. Con él no era. Que sabido.

Mientras tanto ya había pasado mucho tiempo, el capítulo donde aparecíamos había salido al aire, exactamente el viernes 21 de abril. Recibió muy buenas críticas por parte de la tele-audiencia.

- ¿Y el pago a sus protagonistas? Nada ¡Nada!

En el transcurso de los viernes siguientes, de las semanas siguientes, de los meses siguientes. Contestaron las llamadas varias señoritas y señores; el señor Víctor Terrones, el señor Miguel Merino, el señor Oscar Becerra; y todos igualitos con la misma lección aprendida, con la misma respuesta de mierda.

- Que iban a ver el libro de pagos y devolvían la llamada.

Como si estuvieran haciendo un favor.

Perdiendo todas las esperanzas del pago. Como quien jode me acerqué un viernes a la oficina de Recursos Humanos de PanTel- Canal 5- Jr. Mariano Carranza N° 126. Lima 1.

Había pasado buen tiempo. Habían cambiado de guachimán, en la puerta atendía un joven educado que me invitó a pasar al Hall para que espere a la persona indicada.

Hablé con una señorita que no me quiso dar su nombre, me certificó que el encargado del pago era el señor Freddy Almirón. Esperé por espacio de una hora hasta que llegó el bendito señor Almirón con acento en la ó. Llegaba contento con sus ayayeros, entre ellos un señor pelado narigón.

Me presenté, le manifesté que era un actor del Caso La Cantuta, Detrás del Crimen, que me tenían una deuda y ya había pasado mucho tiempo.

Inmediatamente como si tuviera un libreto aprendido, vomitó:

- Justo estamos buscando los archivos para saber cuanto tenemos que pagar y a quienes. Como el Canal a tenido problemas no sabemos cuánto debemos ni a quienes debemos. Todos los archivos han desaparecido. Estamos haciendo un esfuerzo titánico para solucionar todo.

Me ofrecí traerle una copia de la grabación del programa, un DVD, para que me vea y se dé cuenta de mi trabajo. Constate quien era. Y me pague. Eso era todo. Le repetí que por el personaje que había realizado me debían Cien Dólares como había acordado con Manolo Castillo, el jefe de producción.



Nicolás León. 
Personaje: Jesús Mateo Sosa Saavedra (a) Kerosene. Suboficial EP. 
Integrante del Escuadrón de la Muerte "Grupo Paramilitar Colina".

El ayayero pelado que estaba a su siniestra; sufría, se retorcía, sudaba, era el hígado del señor Freddy Almirón; quería traducir y explicar lo hablado, repetía como tarado lo que ya se había conversado.

Nuevamente me repitieron el mismo sonsonete de siempre. Qué los días de pago eran los viernes a las 7 de la noche.

- Estamos viernes- le dije.

- Sí, hoy es viernes pero hoy no hay dinero en la caja. Por favor venga el próximo viernes que le tengo su dinero sin falta- rebuznó.

Regresé al siguiente viernes, pero no a las 7 PM, sino a las 6:30 PM. En la puerta ya no estaba el guachimán educado. Habían puesto un rabioso perro guardián con uniforme. No me dejó pasar y no me dio ninguna razón de nada. Mudo como una tapia. La señorita de la oficina tampoco contestaba a mis preguntas. Parado en la puerta, vi como llegaban las otras víctimas y conforme pasaban los minutos se retiraban volando porque no podían esperar. -Estamos en temporada, nos vamos- decían y sobre las mismas corrían. Tenían función a las 8 PM. Los colegas uno por uno se comenzaron a retirar y me quedé solo nuevamente. Esperé más de una hora.

El señor Freddy Almirón y sus secuaces habían hecho hora en el café de la acera del frente; el guachimán quiso abrir el pico para advertirle de mi presencia; pero lo intercepté a tiempo y el sorprendido gerente de miércoles, me preguntó:

- ¿Usted no es actor? ¿Usted no está en funciones?

- No tengo trabajo- contesté calmadamente.

Me solicitó que lo espere unos minutos. Pasamos a la oficina. Pidió una copia de los pagos pendientes. Me mostró la hoja recién impresa donde figuraba mi nombre con la suma total de Sesenta Dólares.

- ¿Sesenta Dólares?- pregunté.

- Son los datos que da la computadora- me dijo.

- Los datos lo puede llenar cualquiera- agregué.

- Son Sesenta Dólares, es lo que hemos encontrado- puntualizó.

Me sonreí del estúpido e infantil engaño. -Bueno, peor es nada- pensé.

- Okey. Acepto. ¿Dónde firmo?- dije.

- Ah, no, ahora no puedo pagarle. Tiene que venir el próximo viernes. Tengo que mandar la conformidad a contabilidad y administración para que ellos me manden el dinero o el cheque. ¿Usted sabe cómo es eso?-agregó.

- No, yo no sé cómo es eso. ¿Cuánto tiempo? ¿Cuándo me van a pagar?- pregunté con fastidio.

- Le estoy diciendo que el próximo viernes, le doy mi palabra- aseguró.

Los ayayeros lameculos habían escuchado toda la conversación, les faltaba poco para que aplaudieran a su jefe por su gran disertación.

Ya será una deuda antigua para estos miserables delincuentes ¿Estarán cantando su himno? la famosa guaracha:

"Échale tierra y tápalo / Échale tierrita y tápalo / Así, así... Tápalo".

Estamos comenzando julio del 2008.

La farsa, el engaño, el timo, el fraude, la mentira, el hueveo, la estafa, la burla, la trampa, el robo, hasta este momento continúa.

Continuará...

Nicolás D. León Cadenillas.
Karlsruhe, 2008.

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