Luis Paredes: Comentario sobre el Poemario AMOR & DESAMOR de Nicolás León

Luis Paredes: Comentario sobre el Poemario Urbano
AMOR & DESAMOR DE UN FULANO
Del actor/escritor
NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS
VIERNES LITERARIOS. Programa 1137. Lima, marzo, 2017


El actor/escritor Nicolás Daniel Cadenillas, y el crítico literario teatral Luis Paredes.


Continuando con Cadenillas, que debe decirse mejor León Cadenillas, se trata de un escritor multifacético, que ha desarrollado una particular destreza para elaborar unos cuentos, donde queda mejor parado que el más pintado (Cuentos breves para mi nieto y De Chorrillos hasta las playas de Río son dos muestras cabales que la escritura lo tiene como su aliado) Hoy presentamos Amor y Desamor de un fulano (poemario urbano) que son un conjunto de poemas que cuestionan la relación amorosa. Digo cuestionan, pues su mirada no es la de que explora la relación romántica para sacar partido de su relieve amoroso en estricto sentido. No. Por ahí no va León Cadenillas, él prefiere zaherir el amor, latiguear el amor con la mirada de su desprecio más profundo. Y saca a relucir roces, broncas (solapadas), mandadas a la mierda, pero siempre conservando el rictus del que quiere no hacer evidente su malestar. Para ello saca a relucir todo su repertorio de actor cómico. Aquel que con un gesto amable despotrica de los demás, pero no lo da a notar. Este recurso resulta hilarante en la mayoría de sus textos:

Papacito
¿Por qué caminas así?
Se te ve pacharaco.
(...)
Cachucha vieja.
Con zapatos
Formales de cuero
(...)
No seas pacharaco
Mi amor.

Esto va extremándose más cuando empiezan las exigencias de su pareja:

Con una coqueta seña.
Me pides que me cambie de ropa.
Pantalones corte sastre.
Camisa de cuello.
Zapatos de cuero.
Clavel púrpura en la solapa.
(...)
Colonia y chalina escarlata.
¿Para qué tanto trabajo?
Mi querida Ñata.

Luego descubrimos que es un diálogo de amor (desamor):

Amor
Yo
Te amo.
Con mi voz
Con mi cuerpo
Con mi pensamiento
Con palabras
Con silencios.
En mis alegrías
En mis lamentos
Cuando estoy arriba
Cuando estoy abajo.
Plácidamente
Tendido
En la sombra
De arrumacos
De besos
De cariños
De suspiros
De tensiones
Concentraciones
Agitaciones
Y
Relajo

Y al final viene el aclare. Muy teatral en su confección:

¿Amor?
¿En qué piensas?
En mí…
Ahora en ti…
Mañana en nosotros.
-Muy gracioso...
-¿Qué te crees?
-¿Escritor, artista o loco?

León Cadenillas es un poeta de barrio. Su Lira es de Balconcillo, La Parada, Barrios Altos... por eso descubre los ritmos pasmosos y a veces violentos de las trifulcas amorosas, que él intenta recomponer en unos versos desmadejados y ríspidos, a veces... pero casi siempre auténticos. 

La poesía de Cadenillas, es en resumen, la parte anecdótica del actor León Cadenillas... diríamos como la famosa película de Dustin Hoffman, CADENILLAS contra CADENILLAS. Gracias.

Luis Paredes.
Lima, 24 de marzo de 2017.

CAMAS Y COLCHONES de NDLeón

CAMAS Y COLCHONES de NDLeón.
Tú descanso es mi éxito.
Dr. Cochón.

En plena ola de huaycos de la madre naturaleza; desborde nacional de corrupción al por mayor, sobornos, fraudes, narcotráfico, lavado de dinero; acaparamientos y especulaciones; derrumbes de casas; desastres, puentes modernos colapsados; escases de agua potable, víveres, etc. Siempre hay un chisme que contar. Y dice así:

En medio de un paraje tétrico, turbio y desolado, resalta una construcción sombría, ubicada frente a las verduscas playas del oeste e incrustado en el peñón mayor saliente, un inmueble tristemente conocido como el ‘Castillo de la Chapana’; inmueble completamente distante, por no decir muy lejos, de los dioses paganos y del dios cristiano pero muy cerca del famoso caserío “Marquezaso de Balkonciyo”, en el susodicho condominio cada semana se disfrutaba del elixir manjar, presentado en mantel largo y muy bien decorado.

En el asolapado Castillo de la Chapana, los señorones y acompañantes se citaban cada viernes al almuerzo criollo tropical andino. Almuerzo donde solo asistía la crema y nata de la ociosidad, capos de la holgazanería y chismosería. Reunión casi decente con música caliente para rechinar los dientes.



En la gran sala con vista a la playa de estacionamiento, una de las féminas se encontraba sola pero no triste; su fiel esposo se había quedado varado en medio del río Coñete, varado dentro de su auto que flotaba como juguete producto de la fuerte inundación que acechaba la zona. Este comunicó que no llegaría a la reunión del mediodía. Pasaron los minutos. Llegó la hora del almuerzo. La espigada dama atravesó la sala e ingresó al comedor, se le cruzó un delfín moreno pintón y bien plantado. Se miraron y pulsearon.

-¿Eres nuevo por aquí, no?- preguntó la avezada dama.
-¿Qué, no, no me conoces, no sabes quién soy? Para vuestro conocimiento mi bella dama soy una leyenda viva de nombre de pila, Ludovico Cochón, más conocido como El Doctor Remendón.
-¿Doctor en qué?
-En lo que se presente… experto en somieres, camas y colchones. Para relajo, divertimento y dolores. Además, camas eléctricas…
-¿Para electrocutar?
-Sí a eso te refieres, también…
-¿Me acompañas a mi mesa? Estoy sola.

Se tomaron del brazo y entraron al sofisticado comedor. El joven galán saludó a sus amigos íntimos de jarana.

-Buenas tardes a todos. ¿Cómo la están pasando?
-¡Cómo siempre… por debajo de la mesa! ¡Eso ni se pregunta!- contestó uno de los asiduos comensales de los viernes criollos con guitarra y cajón.

La dama se hizo la estrecha como si no escuchara nada. Tenía oficio en el arte de la hipocresía y majadería.

-¿Qué tomas?- Preguntó la dama.
-Para empezar cerveza…
-¿Y para terminar?
-Más cerveza. Soy cervecero.
-¿Cómo te llamas?- preguntó el galán.
-Magaly- respondió la señora con una gran sonrisa de oreja a oreja- ¿Tú?
- Ludovico Cochón. Mis allegados me dicen Doctor.

Almorzaron juntos. Hablaron de negocios, cutras y coimas. De viajes a la China o a la Cochinchina. De pasajes a crédito o al contado. De importaciones y exportaciones. Bailaron y se entretuvieron escuchando los chismes de los presentes. Hasta que el anfitrión se le ocurrió cantar y malogró la reunión. Uno a uno o de par en par los comensales se fueron retirando a sus habitaciones. La pareja decidió regresar a la gran ciudad.

-¿Y los huaycos?
-Hacemos la prueba. No te vas a arrepentir- coqueteó la fina dama.

Se enrumbaron al Cercado Histórico, directamente al distrito populoso, llegaron a la urbanización, estacionaron el auto, subieron las escaleras y se metieron a la casa de la doña inspiración. No había problema, el esposo estaba chequeado por los noticieros que cada minuto informaban desinformando la noticia de los desastres de la costa, sierra y selva. El fiel esposo se reportaba cada media hora por whatsapp, messenger, hasta que se le gastó la batería del celular. Una pena.



El mozo delfín se metió un lavado a la diabla con un baldecito de agua e improvisada esponjita jabonada. Salió limpito a la sala. Tocaron la puerta, sintió pánico, escuchó voces de mujeres y se le pasó. Las invitadas eran cuatro amigas de la señora que cargaban cervezas heladas a discreción y empezó el vacilón. La pareja se disculpó y se metieron al dormitorio nupcial. Las amigas hacían barra y chacota. El estruendo de los colchones, somieres y resortes eran escandalosos como parlantes de ópera rock. Entre brindis y brindis las chicas pericas se tomaron la caja de cerveza. De la refrigeradora sacaron los Six Pack cheleros. Todo el tercer piso era de fiesta y jarana. Repentinamente un manojo de llaves trinó la chapa. Rechinó la puerta de metal. Había llegado el esposo a casa en forma triunfal, la infantería motorizada del Ejercito Nacional lo socorrió reparando el automóvil ipso facto y en forma eficaz.

-¡Magalyyyyyy! ¡Tu esposo ha llegado!- gritaron las cuatro amiguitas -¡Japi berdey tu yú… japi berdey tu yú… cumpleaños felices te deseamos a ti…!
-¡Holas, están graciosas! ¿Qué hay de bueno… mi esposa?
-Ahí está…

La señora salió linda y radiante del cuarto matrimonial.

-¡Amor mío, estas locas creyeron que hoy día es tu cumpleaños y vinieron a saludarte!
-Se equivocaron chicas, mi cumpleaños ya pasó… gracias y chao- recriminó el esposo.
-¿Nos podemos tomar las ultimitas latas del estribo?- suplicó la gitanilla, cotidiana amiguita de juerga a hurtadillas.
-Tomen, terminan y se van. Gracias por todo.
-¿Vas a botar a mis amigas?
-Hoy he perdido todo el día, por poco me muero ahogado, mañana tengo que trabajar… vamos a dormir.

El esposo cargó en vilo a su bella esposa y se metió al cuarto cerrando la puerta con el talón del zapato izquierdo. Tiró a la dama a la cama. Se escuchó un conato de pleito, unas quejas, lisuras, groserías… palabras de amor… silencios… y nuevamente se escuchó un chillar de resortes del colchón, el somier trinó, el catre retumbó en la bendita cama matrimonial. Gritos, aullidos, loba en celo; luna llena; respiraciones entrecortadas, grititos y gemidos. Los minutos pasaban, una de las vecinas tomaba tiempo. La otra preguntaba por el joven delfín guapo. Las vecinitas sonreían como buenas alcahuetas, cuchicheaban de rato en rato, preocupadas se decían. Aplausos, risas, besos, bostezos y silencio. Silencio sepulcral. Algunos ronquidos, unos pasitos y nada más.

Después de media hora no se escuchaba nada, las amigas en la esquina protegidas por las sombras y oscuridad, bastantes preocupadas esperaban el desenlace. Tres de la mañana, el joven delfín pintón había permanecido quietito debajo de la cama nupcial, recibió una señal, y arrastrándose salió de su escondite, se arrastró calatito toda la sala, abrió la puerta con mucha cautela, salió calato con el poto al aire, se puso la camisa sin abotonar, y mientras bajaba los tres pisos se arreglaba, se peinaba, transpiraba, en la vereda se apoyó a la pared, hizo una pausa para ponerse los pantalones y zapatos, las vecinas lo acompañaron hasta la esquina para que huya a su guarida sin dejar rastros ni pistas. Pero desde la casa del frente los chismosos de siempre contaron cada uno su versión y esta versión es el producto final. Y colorín colorado este chisme se ha acabado.

*(Por asuntos obvios hemos cambiado los nombres de los protagonistas).

Nicolás Daniel León Cadenillas
Chillón, 2017.