PRESENTACIÓN “DE CHORRILLOS… ” DE NDLEÓN – XV ENCUENTRO ESCRITORES - PUCALLPA – OCT 2016

Presentación del libro de narrativa de “De Chorrillos hasta las Playas de Río” de Nicolás Daniel León Cadenillas en el “XV Encuentro Internacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo” “Homenaje Oswaldo Reynoso – Miguel Gutiérrez”. Pucallpa – Ucayali. 
Del 27 al 29 de octubre de 2016.






Señores profesores, directivos, administrativos, alumnos de esta prestigiosa Universidad Nacional de Ucayali, reciban mis calurosos saludos; principalmente mis respetos a los integrantes de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales. Señores escritores y poetas, amigos y colegas del Gremio de Escritores del Perú. Público en general… Buenos días.

La presentación de esta narrativa “DE CHORRILLOS HASTA LAS PLAYAS DE RÍO”… trataré de hacerlo en diez minutos exactos como rige el reglamento. El libro tiene las características de formato A5,  con 75 páginas de papel marfileño distribuidas a modo de capítulos con la denominación de países. Tiene el prólogo del escritor Bruno Buendía Sialer y se imprimió en los talleres gráficos del Grupo Editorial Arteidea.





La obra está escrita en prosa y en primera persona, pertenece a la especie literaria de Testimonio. El desarrollo del trabajo tiene que ver con el periplo que le tocó vivir al protagonista a modo de crónica donde se manifiesta el espíritu aventurero, propio de una persona joven que va descubriendo y aprendiendo como consecuencia de su propia experiencia. Se inicia con la despedida al hacer alarde del viaje a otros países. Aunque visitar los países de América del Sur en la década de los setenta era bien difícil porque esta parte del mundo estaba viviendo las nefastas dictaduras militares en pleno operativo de represión contra la izquierda denominado “Plan Cóndor”. El autor emulando al Che Guevara tuvo la buena idea de tomar nota a modo de crónica lo que veía, percibía  y naturalmente formaba parte de una legión convulsionada en unas más que otras. Viaja de Perú a Bolivia, Paraguay, Argentina y Chile para retornar a su querida patria.

El protagonista ni bien salió de su barrio sufre por primera vez los estragos de la vida, las inclemencias del clima, la falta de dinero, sufre hambre, sed, del frío voraz y calor extremo, abrazador. Como joven, buenmozo, pintón, trotamundo, juerguero, marimbero, bebedor empedernido e irresponsable forni… esa palabra la dejamos para la imaginación… tiene que lidiar constantemente con las terribles tentaciones carnales y espirituosas, y así va ganando experiencia como todo buen mochilero bajo el lema:

-¡Llegar al destino sin trabajar! 
- ¡No trabajar ni en defensa propia!

Cito un pasaje:

- Como no hay bien que dure cien años, alistamos mochilas, nos tomamos la última foto con la vista del volcán Misti y proseguimos viaje. Agarramos el tren con destino a Juliaca, el viaje duró de seis de la tarde hasta las seis de la mañana, llegamos como pingüinos, no sentíamos las piernas, menos los pies, ni hablar de los zapatos. Estábamos congelados, con veinte grados menos cero, sobre 3,830 msnm. Nos descongelamos tomando unos vasos calientes de emoliente pitiado… En La Paz el frio era peor que en Juliaca.

- En Bolivia viajamos en el  famoso Tren de la Muerte de Santa Cruz de la Sierra a la Estación Ferroviaria de Corumbá en Brasil.

- El Tren de la Muerte de Santa Cruz para nosotros fue la única alternativa de transporte, las condiciones de viaje fueron algo incomodas con hacinamiento, asaltos, broncas, sudor, olor a pezuñas y sobacos. Muchas horas de viaje con improvisados ambulantes al paso en cada paradero. Cada uno viajaba donde le daba la gana. En el techo, estribos, pasadizos, debajo de los asientos. El tren de la muerte era famoso por sus malos augurios, desgracias, infortunios, accidentes y muertes. Al final el viaje tuvo su encanto de gente.

- En Brasil, en la ciudad fronteriza de Corumbá, ciudad asentada en el pantanal, para pasar las horas de la noche, nos metimos a un Salón de Billar. Jugamos con apuestas, chelas, cigarros, al final, los brasileiros nos invitaron aguardiente y comida típica de la zona. El local cerró sus puertas y nosotros nos fuimos a dormir encima de un vagón de carga lleno de costalillos de estiércol. Dormimos calentitos.

- En el tren brasileño el trayecto por el Mato Grosso hacía Sao Paulo nos consumió una terrible humedad y un intenso calor. Nosotros soportamos estoicamente más horas por fallas mecánicas. El tren estaba lleno de mochileros asiáticos, europeos, latinoamericanos, dos peruanos y bolivianos. Todos aportaron sus excentricidades y locuras. En el tren, algunos señores fumaban dentro de los vagones unos cohetones preparados por ellos mismos, y afuera, en los estribos, los jóvenes fumábamos la rica y digestiva y aperitiva marihuana, marimba colombiana de la buena moño rojo, anti estresante y relajante. Después de todo y toda la tortura, vimos paisajes inolvidables.

El protagonista conforme avanzaba en el viaje cada día era peor… pero siempre se la agenciaba para tener una cajetilla de cigarrillos y una botella de ron. Atraviesa todo Mato Grozo, llega a San Pablo, Belo Horizonte, Ouro Preto, Río de Janeiro, Curitiva, las Cataratas de Iguazú. Entra a Argentina y las tropas de gendarmes descaradamente desvalijaban a todos los que ingresaban a turistear, es ahí donde el autor del libro pierde su diario de viaje que era lo más preciado que tenía y donde había anotado al detalle muchos hechos, llevándose con ello su gran sueño de pasar a la inmortalidad de haberse publicado posteriormente. Después de cruzar todo el norte argentino llega a la estación ferroviaria Tolar Grande del Departamento Los Andes de la Provincia de Salta donde muestra sus dotes de barrio popular. Cito:

- En Tolar Grande nos quedamos varados, la policía chilena no nos dió el pase por falta de dólares, no reconocieron la tarifa de estudiantes, nos dijeron mil razones y nos bajaron del tren. Preguntamos cuando venía el siguiente tren. Un tren por semana fue la respuesta seca.

- Los gendarmes argentinos nos pidieron que bajáramos a la Estación. -Está prohibido caminar fuera del campamento- nos dijeron. El soldado jefe argentino se apiadó de nosotros y nos consiguió un cuarto en el campamento militar. A las seis de la mañana sonó el corneta y saltamos de los colchones. Colaboramos cortando leña con hacha. El hacha estaba hecha hielo de congelada y pesaba como un vagón de tren. Después del desayuno nos trasladaron a los cuartos del dispensario rural de la Estación como alojamiento. Todo el día hacía frío en Tolar Grande y en la noche era una congeladora industrial. En una de las salidas, vimos movimiento en la pampa, nos acercamos cautelosamente. Once jóvenes, entre veinte y treinta años de edad, estaban apostando unos vinos y asados. A un equipo le faltaba un jugador. Nos miraron de pies a cabeza.

  - ¿Che, sabés jugar a la pelota? - preguntó el capitán del equipo blanco.
- ¡Soy peruano pibe ¡Ya te olvidaste de la eliminatoria de Mexico 70!
- ¡Che, no jodás! Contestá! ¿Qué jugás?
- ¡Defensa! - grité super confiado. Empezó el partido y por mi lado fueron los ataques, yo me encontraba oxidado. Cinco minutos de juego y ya perdíamos tres cero por mi culpa. Mi marcador pasaba como perico por su casa. Hasta mis compañeros de equipo se reían de mí torpeza. Las piernas las tenía anquilosada y entumecidas por el frío. Nuevamente el macho se me vino encima con pelota pegada a los chimpunes, le puse la pata recontrafuerte como Roberto Perfumo, un jalón como Chito la Torre, una quimba como el Cholo Sotil, un pase como Roberto Challe, y un golazo como Perico León. Me ahogué en la celebración de mi gol. Quería que acabe el partido, pedí cambio, me mandaron a la mierda. Seguí jugando como Daniel frente a los leones. En el segundo tiempo demostré mis dotes y condiciones innatas de armador. En Minas Gerais aprendí algunos trucos de campeones. Terminamos empates.

 - Mañana la revancha.
- Yo no puedo mañana - dije con voz tétrica lazarística.
- Si ustedes no hacen nada. La próxima semana recien se pueden ir.
- Mañana es mi velorio. No puedo más - ríeron todos. Pusieron leña al fuego de la parrilla, sacaron de una caja de cartón unos enormes churrascazos. Abrieron los vinos mercenarios La Riojana, vino malo, tipo lija, pero efectivo para la digestión. Los peruanos nos pegamos un atracón de padre y muy señor mío. Quedamos bien curados con la bendita sangre del Señor. Con el trencito bajamos a Salta para recursearnos un sencillo más. Salí a las calles a chambear, a las plazas a manguear, laboré en la Plaza de Armas haciendo Teatro de la calle, Mimo y Pantomima, pedí limosna, limpié carros; me aburrí y seguí la ruta hasta Lima - Perú.





Y esto es todo por hoy, el libro está en el Hall de este gran Auditorio en la Sección Exposición Venta a precio popular: Diez Nuevos soles. Por favor compren, necesito vender mínimo diez libros para regresar a mi casa, a Lima – Perú. Gracias.

Nicolás Daniel León Cadenillas.
Pucallpa, viernes 28 de octubre de 2016.

EL NEGOCIAZO AUTOCAT de NDLeón.

EL NEGOCIAZO AUTOCAT de NDLeón.

“Yo acá en el barrio no hablo con nadies, estos muertos de hambre me tienen envidia, cojudazos.”
El Marqués de las Yuquitas.

Así es, nadie sabe nada, nadie pregunta nada, nadie tiene que saber qué hacen con su bendito tiempo de ocio o laboral. ¿En qué trabajas, con quién duermes, cuánto ganas? Esa respuesta es un secreto infernal. En el Condado Palermitano desde que las criaturitas nacen les enseñan no preguntar. – ¿Mamá, que has cocina’o? ¡Cállate y come! – De niños les aconsejan no preguntar nada porque pueden traer un malestar, el susodicho que quiera contar su historia que la cuente, la víctima solo debe saber escuchar. Ese es el lema principal. Y así ha sido siempre desde que se inauguró la esquina principal. Se sabe que uno o que otro vecino modestamente viaja a su terruño de cuando en vez; otros viajan al extranjero con fluidez;  y algunos por falta de padrino viajan a su río como fatal destino.

Eran las dos de la tarde, el barrio adormitado, uno que otro parado en su esquina y solo uno usando el poste como letrina.

- ¿Oe Gitan está tu dorima?
- ¿Cúal de ellos? Je je je…
- Ya péee jugadora no jodas no te pases pe, me voy a poner celoso conshasúuu…
- Oye Chato de mierda tú no te me hagas el cojudo lengua suelta basura… que mierda has habla’o que tu suegra el otro día me ha zampa’o un cachetadón güevón… gracias a mi Guadalupita que nadie se ha entere’a…
-Ya, córtala, apágate. ¡Putama’re hay zapatos! ¡Loca’e mierda!
-¿Qué quieres cachudo?
-¿El papá de tu hijo está?
-Has llega’o graciosito baboso… papá de mi hijo… el amor de mi vida es otro, grandote y cumplidor ja ja ja ja… para que te lo sepas el Cabezón Marqués, ese bueno para nada, está haciendo la siesta y no le gusta que lo molesten cuando descansa… carijo… huevea todo el día y hace siesta qué concha, y cuando monta se duerme ji ji ji ji
- Pssss oe… tengo… una… merca de bajada… pssshhs
- Danielito cojudo… hubieras empeza’o poráaii.  Toca el timbre tres veces… ¡Páaara! ¡Hijiiito despieta a tu papá! ¡Qué baje rápido!
- Gitan, cuándo pé, llámame cuando quieras pa’entrar en calor… al toque te pongo al día…
- Palabras, palabras, palabras… no jodas Chato de mierda… je je je… chao.




El carismático Danny Daniel alias El Chato Pela’o, personaje siniestro sin oficio conocido, ex mercenario de las fuerzas paramilitares, le dieron de baja por vender armas y pertrechos al enemigo, y por comerse el rancho especial de un oficial; chofer y chaleco según la ocasión y situación que lo amerite. Intimo compadre del patrón asesino Satanás.

-Cuña’o, puta cuña’o, hablando de malas lenguas y apareces tú. ¿Qué hay Chato? Llegó a mis oídos un tintilín.
-Oe, Cerebro, mira, tengo unos repuestos que han salido de remate, de la aduana del Llauca, están calentitos. Corretéalo, ya tú sabes como es.
-¿Pa’mí, cuánto?
-¡Treinta por ciento! Ni má’ni meno. Igual’pe güevón.
-Pasa. ¿Quieres tomarte un trago?
-No puedo, estoy de pasache.
-Gitan, cuenta la merca, inventario por favor. Acá somos profesionales… ja ja ja ja Chato güevón, por fin la hiciste, no te preocupes vamos hacer el negociazo del año, yo tengo los compra, sigue así esto es nuestra mina…
-¿Oe Cabezón no me vayas a cagar, ah?
-¿Danielito, cuándo te he caga’o?
-No digas mi nombre güevón. Cabezón de mierda…
- Sale la primera venta y nos vamos a veranear a Panamá y de regreso nos traemos contrabando, tengo un Comanche que es mi ángel de la guarda.
-Oe, chitón boca, no comentes nada de nada. No me has visto. No me conoces. Yo soy fuga.
-Tranquilo yo acá en el barrio no me hablo con nadies, todos estos muertos de hambre me tienen envidia, cojudazos. No te preocupes Chatito, la hacemos- se ufanó sacando pecho el marquesazo urbano.

Las paredes escucharon. Más, por temor, callaron. En el Condado Palermitano al Marqués de las Yuquitas nadie le tenía envidia, él solito se la creía; su mujercita, dama ingenua, correcta, decente y honrada le cuidaba las espaldas, chalequeando y vigilando las inapropiadas miradas de las vecinas de la peluquería, del mercado y pollería. Ella también se aseguraba cobrando su tanto por ciento y entre los dos salía un suculento botín para el festín.

-Tú sabes que yo tengo mi plata, no necesito de nadies, y viajo con mi plata cuando se me da la reverenda gana.
- Me voy. Chao. Ten cuida’o.

Las primeras ventas salieron con ganancia. Gran reparto, whisky y alegría para las narices frías. Planearon mejor estrategia y marketing, y ampliaron vertiginosamente el stock.

-Recién vas a ganar plata papá. Déjame a mí, esa es mi habilidá’pé. No te preocupes sí quieren factura yo les doy factura ¿Boleta? También hay, recibo electrónico, honorarios, todo hay… Chato con esto sales de tu callejón y te compro un chalet en Las Casuarinas. Te vas a caer de espaldas güevón… yo agarro clientes de barrios fichos… no vienen pa’cá, delivery es la voz, yo voy, entrego la merca y zafo. Tengo mi ruta… con este negociazo alitas de mariposa compa’re. ¡Ganaremos un huevo de plata Pelao… qué rico… paz, amor, música, playa, coquita, whisky… se me hace agua la boca!

El cerebral Cabezón buscó un mejor postor, repartió su tarjeta de Vendedor A1 en zonas céntricas del comercio automotor. Con paciencia de Job esperó. Timbró el celular, cotejó el número que empezaba con 01. No estaba registrado en sus contactos. De todos modos contestó. Le propusieron la compra de todo el lote “en exclusividad”, anotó la dirección postal y nuevo número de un celular. Fijaron la hora de entrega. Fríamente Cerebro dio seguridad como buen malandrín urbano recalcando que su palabra es la ley. Cargó como loquito medio auto, se le cansaron los caballos, pidió ayuda a un morocho que estaba de pasada.

-Cumpa, una manito y te ganas alguito.
-¿Qué chucha es? ¿No es choreo, no?
-Nancy ni bertha, yo trabajo por la legal. Mira las guías, mira las facturas. Mira el RUC. Mira jugador, sapazo de mierda.
-Puta’ta pesada la cajita.
- Ayuda no más después te invito un sevichón, tengo un huarique… que es la muerte, ya no ya.
-Oe, que ayude tu ñori también pé.
-Ella está contando la merca.

A media voz, de cantina en cantina, de esquina a esquina, el cuchicheo gansteril mafioso era cada día más peor. Chorreaban el chisme.

-El Marqués anda grueso… ¿De dónde? Muchos viajecitos con el Pato de San Fernando. Ese Pato siempre anda volando y no invita.
-Ese es su problema… por si acaso yo no quiero problemas. Cuando llueve, llueve para todos. Todos se mojan. No jodan.





La venta en exclusividad era respetablemente grande… el cielo se nublaba conforme se llenaba el auto con la mercadería. Lo que nadie sabía, nadie se la olía que, una de las tarjetas del vendedor estrella había caído en manos del Zar monopolista dueño de la tienda mayor de repuestos en El Cercado del Condado. El Zar citó al vendedor para que muestre el producto. Impecablemente el Marqués llevó el producto, el Zar chequeo la mercancía. Con la mirada aprobó. Respondió que hablaría con la Gerencia, que espere un par de días y él lo llamaría. Nuevamente el cerebral vendedor dejó otra Tarjeta. Luego se dijeron, adiós.

El Zar había reconocido su mercadería. A pesar que Cerebro le había cambiado el logo en la nueva caja de presentación “CATerpera Inc. Company”. El Zar minuciosamente inventarió, arqueó, auditorió su almacén principal y tilín tilín saltó la chía. La sucursal profanada era la más controlada y se voceada que era mejor resguardada. -¿Cómo miércoles fue está mermelada?- Se preguntó es Zar Miró Quezada. Después de cavilar serenamente. Llamó al cerebral Vendedor. Le pidió todo el lote en exclusividad. Por MSM envió la dirección postal del depósito –Carretera Central Km 20. Voltear a la derecha en la esquina del Hotel Apolo - Av. Pool Marchend con la Av. Eduard Rosell al costado de La Comisaria PNP-. Cerebro inmediatamente devolvió la llamada, solicitó que el pago sea en verdes USA – 50 mil en billetes de 100; 30 mil en billetes de 50; el resto en billetes variados de 20 y 10-. Después de una hora y media de viaje el Cabezón llego a su destinatario, abrió la puerta posterior y bajó la primera caja, el Zar lo esperó risueño con un file de papeles y una mochila color pavo celestón. El Cabezón entregó la primera caja al Zar, el comprador recibió complacido la caja y dio un grito de atención. Los pajaritos se sobresaltaron, el gato huyó, los perros despavoridos ladraron. El cielo gris se nubló. Le cayó la noche al reducidor ampliamente conocido como Cerebro El Cabezón; en segundos fue rodeado por el chupetero, el heladero, el canillita, el lustrabotas, la marimbera, la prostituta y la puta que lo parió. Todos miembros efectivos de la policía desplegados en el más grande megaoperativo contra el más grande estafador, embaucador, reducidor y mal amigo traicionero hablador. La PNP en segundos y sin ningún disparo capturó al delincuente y dio un duro golpe a la red del robo sistemático computarizado.

-¡Jefecito yo no soy dueño de la merca!
-¡No te muevas mierda!
-A mí me la dieron pa’guardarla… por diosito yo no sé ná’a…
-¡Cierra el hocico ladrón de mierda!
-¡Jeeefe, yo no soy el dueño… el Chato Pela’o Danny Daniel es el dueño, se lo juro jefe el Chato Pela’o es el dueño... jefeeecito… yo no sé ná’a!
-¡Mieeerda! ¡Cierra el hocico basura de mierda! ¡Soplonazo también eres! ¡Jejejeje estás que te orinas mariquita de mierda!

Enmarrocado y con chaleco policial al Cabezón lo metieron a la sombría celda escalofría. Le permitieron un par de llamadas, llamó a sus abogadas, a su familia legal. Estas fueron apresuradas para arrancharlo del Poder Judicial. Tenía veinte y cuatro horas de plazo para arreglar, si no arreglaba se iba de frente para su río.

Mientras tanto Gitan, la compinche y fiel esposa, llamó y llamó al Chato Danny. Danny Daniel (a) El Chato se hacia el desentendido por los cuatro costados, con él no era. Se negó tres veces y muchas veces más. Danny Daniel pensaba que lo estaban sembrando, grabando, echando.

-¡Oye Chato de mierda contesta carajo no te hagas el cojudo hijodeputa conchadetumaaaaadre! ¡Contesta!
-¡Puedes dejar tu mensaje en la casilla de voz!
-¡Imbéeecil! ¡Yo sé que eres tú! ¡Maricón cobarde pela’o mieeeerrda!
-¡Esto es una grabación… después del tono deje su mensaje!
-¡Basura, drogadicto de mierda! ¡Yo sé que eres tú! ¡Cobarde basura contesta!

El Chato Danny Daniel, incólume, no se daba por aludido. Con carita feliz –al otro lado de la línea- hacía la finta como si conversara con unas de sus trampas.

Chorrearon el chisme que los repuestos automotores para autos Fórmula 1 valía su peso en oro. El estricto Mayor Comisario conocedor de precios y experto arreglador, le preguntó al reo.

-¿Cómo es?
-Jefe, solo hemos junta’o veinte mil cocos…
-¡Cuarenta mil o nada!- el marcial oficial era de pocas palabras.

Cerebro pidió su celular –celular con cuenta atrasada que este sinvergüenza nunca pagaba- marco de memoria uno de los números de su archienemigo de los balnearios del norte grande.

-Compadre, estoy en un lío, ayúdeme. Necesito un ripio pa’librarla. Toy caga’o…
-Ya estoy entera’o… ¿Cuánto?
-Veinte mil verdes… solamente presta’o…

Silencio y clic. El Padrino cortó la llamada y automáticamente cambió y desechó el chip y para mayor seguridad cambió el celular.

La Gitana por su lado también llamó al Padrino y habló escueta y sobriamente. Pidió perdón y clemencia, compasión y piedad, pidió ayuda humanitaria y monetaria.

-Padrino, ayúdalo, ayúdanos, se va’pa su río. Por favor ayúdanos y yo seré tu esclava por los siglos de los siglos, amén. Lavaré tus finas ropas de marca; te cocinaré tus exquisiteces; prepararé tus cócteles como te gustan; por favor pídeme lo que quieras y tu deseo será cumplido… pero ahorita ayúdanos para que este güevón no se coma un canón. No nos abandones ¡Ayúdanos por favoooor! En tus manos esta nuestra reputación, nuestro destino, que van a decir los vecinos.

Después de larguísimos cinco minutos de espera, del cielo llegó un mensajero alado, alas blancas inmaculadas, majestuoso, chinchoso híbrido y vozarrón. Era el enviado del Padrino. El chistoso Pato E'Dgar Sardón trayendo un morral crema con el saldo para la arreglada.





En el barrio nadie sabe cómo arregló, como cruzó nuevamente La Frontera. Como se deslizó por la pradera. Desde la esquina lo vieron en la peluquería de al lado pintándose el plateado cabello de dorado y los bigotes de marrón acholado.

Sus amigos de faena y diversión fueron los primeros en chismear su situación y avisar a la población que en los diarios chichas había un notición.

“Capturan jefe de mafia liderada por terrible hampón estafador (a) “Cerebro Cabezón”.

-Es una raya más al tigre. Si el carro también se lo tiró.
-Revendió repuestos a Yanacocha. Salió gruesazo y no invitó.
-Dicen que los celulares que utilizaba ni siquiera los pagaba.
-¿Pero cómo ha hecho para estar libre de la noche a la mañana?
- Tiene dos abogadas que lo asesoran.
-¡No hagan leña del árbol caído!
-¿Cuántos días estuvo precioso?
-No interesa, ya la libró, arregló, no jodan…
-¡Chucha’taba forra’o!
-¿Y su ñori estaba en la güevadita?
-¡Clarinete, ella sabía todito el pase, se hace la cojinova!

Los astutos sinvergüenzas creen que nadie sabe nada, que nadie está enterado, nadie habla nada, todo el barrunto es un silencio sepulcral, a lo lejos se escucha la marcha del Señor de los Milagros, el pueblo manto morado se persigna, reza… pero esta crónica de repuestos y hurto agravado es bocado de todo el Palermitano Condado.

Nicolás Daniel León Cadenillas.
Piedras Gordas, octubre, 2016.

JUAN BENAVENTE: Presentación de la Narrativa “DE CHORRILLOS... ” de NDLeón

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE NARRATIVA
“DE CHORRILLOS HASTA LAS PLAYAS DE RÍO” DE NICOLÁS DANIEL LEÓN CADENILLAS

Por Juan Benavente

Estimados amigos:
Hoy que estamos conmemorando el XLIII aniversario de la partida del gran artista plástico, padre del cubismo, Pablo Picasso, y habiendo considerado el homenaje a nuestro Vallejo en la programación en este mes de las letras ya nos encontramos en el programa 1090 de Viernes Literarios. Contento porque engalanan la mesa los poetas Nora Alarcón y Yoshiro Chávez, quienes nos ofrecerán lo mejor de sus últimas creaciones literarias. Inicio la presentación del libro de narrativa “DE CHORRILLOS HASTA LAS PLAYAS DE RÍO” de Nicolás Daniel León Cadenillas, cuyo libro tiene las características de formato A5,  con 75 páginas de papel marfilado distribuidas a modo de capítulos con la denominación de países: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, Chile, con el prólogo suscrito el año de 2014 por Bruno Buendía Sialer. Presenta una edición apropiada por el grupo editorial arteidea. 

Presentación de la narrativa de Nicolás León  a cargo del poeta y escritor Juan Benavente.
Viernes Literarios. Programa 1090. Abril 2016.

Nicolás León, nació en Lima y se crió en La Victoria. Es actor, director, teatrólogo y escritor. Realizó estudios en la Universidad San Martín de Porres y abandona porque prefiere estudiar en la Escuelas Nacional de Arte Dramático (ENAD) donde también estudió Hudson Valdivia, quien nos contaba las bondades de tan prestigiosa institución que acogió de igual manera al gran maestro de maestros en las tablas como fue Luis Álvarez, Lucía Irutita, Delfina Paredes, entre otros que han destacado en el campo de la actuación. Nicolás León, fue becado para continuar estudios de dirección en teatro para jóvenes y niños en Berlín. Trabajó varios años con el grupo “Homero, Teatro de Grillos”. Catedrático de la Universidad San Martín de Porres. Ha realizado viajes a países de Sudamérica y Europa. Es integrante de varias instituciones.

La obra está escrita en prosa y en primera persona, pertenece a la especie literaria de Testimonio, inicia con una suerte de dedicatoria a Jaime Federico Lobatón Heredia. El desarrollo del trabajo tiene que ver con el periplo que le tocó vivir a modo de crónica donde se manifiesta el espíritu aventurero, propio de una persona joven que va descubriendo y aprendiendo como consecuencia de su propia experiencia. El autor ya advierte que trata una serie de hechos envueltos en el seno anecdotario. Se inicia con la despedida al hacer alarde del viaje a otros países. Aunque  partiendo de la visita a los países de América del Sur, década de los setenta donde al parecer, el autor no conocía que esta parte del mundo estaba viviendo las nefastas dictaduras militares en pleno operativo de represión contra la izquierda denominado “Plan Cóndor”. Emulando al Che, tuvo la buena idea de tomar nota a modo de crónica lo que veía, percibía  y naturalmente formaba parte de una legión convulsionada en unas más que otras. Viaja de Perú a Bolivia, Paraguay, Argentina y Chile para retornar a su querida patria.

En cada país denota una particularidad en función de la acogida o la indiferencia. Por supuesto como en todo viaje de aventura, se pasan momentos difíciles que tiene por lo general con el transporte, la comida y el hecho de ganarse la amistad. Por el frío que hacía entre otras situaciones en dirección a Brasil. En este país desarrolló a pesar de las limitaciones una acción turística donde pudo conocer lugares de corte cultural y amistades que lo llevaron a la vida libertina de juventud. Hubo empatía con lo que hacía llevado por su actividad artística. Naturalmente uno de los problemas fue el idioma y sin embargo se dio el tiempo de aprender algo. Conoció mucho sobre Jorge Amado, considerado como uno de los importantes escritores y que definitivamente ha marcado época. Con todas las peripecias que sufre un mochilero que lleva la ilusión y la emoción al tope se aventuran a salir de Brasil para continuar ahora por Paraguay donde no pudieron ingresar con facilidad, primero porque no mostraron dólares ni monedas y luego fueron literalmente expectorados en cumplimiento de  las órdenes del gobernante José Alfredo Stroessner que estaban impedidos de ingresar mochileros, vagos y peor si eran pelucones. Fueron acompañados hasta la frontera y le dieron forata. Siguiendo la flecha del grupo, llegaron a Argentina. Encontraron también a la tropa de gendarmes, quienes controlaban el ingreso y salida de viajeros. Durante la revisión captaron que descaradamente desvalijaban y todos eran víctimas, lo hacían bajo al amparo de la prepotencia, es ahí donde el autor del libro pierde su diario de viaje que era lo más preciado que tenía y donde había anotado al detalle muchos hechos, llevándose con ello su gran sueño de pasar a la inmortalidad de haberse publicado posteriormente. Con todo esto llegaron a la provincia de Misiones y vieron a los argentinos celebrando el estreno de nuevo presidente que pertenecía a las filas del Partido Justicialista, un civil, Héctor Cámpora. En términos generales, tuvieron una buena acogida y vieron la solidaridad de la gente. Aunque pasaron momentos difíciles por la situación política como por ejemplo los enfrentamientos a balazos entre la derecha y la izquierda peronista. Originado por la derecha que impedía el paso de los montoneros que se dirigían a escuchar a Juan Domingo Perón.  Los titulares de los diarios llamaron a este acto violento: La Masacre de Ezeiza que dejó 13 muertos y 365 heridos.

Cuando un poco bajó la marea, se instalaron en lugares donde se ejercía el arte y aprovechando el oficio de actor y egresado de la Escuela de Arte Dramático del Perú, participó casi espontáneamente con trabajos de Eduardo Navarro a quien recordamos esta noche porque apoyó en el homenaje a Hudson Valdivia cuando se conmemoró el III Aniversario de su partida y lo realizamos en el salón de grados de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue una noche apoteósica de poesía, música y teatro.

En ese país, Nicolás realizó una serie de actividades dentro y fuera del centro cultural. Conoció a importantes lugares y personajes involucrados con todas las artes. Recordamos también que realizó el trabajo de la vieja leyenda del teatro de la calle como es la obra El Ladrón que robó al ratón de Jorge Acuña, nuestro laurel cultural, que concurría a los Viernes Literarios cada vez que llegaba a Lima. Su trabajo fue bien aplaudido y cuando se empeñaba en trabajar en una obra o pretender ser contratado para algo mucho más trascendente, le pidieron y esto a modo de anécdota cuando le dijeron que solo le faltaba hablar argentino. Se mantuvo por buen tiempo pasando el sombrero, hasta que un día llegó una carta de su madre y que llevaba un sello con la palabra “urgente”. La misiva tenía el mensaje de su padre que había fijado fecha para la distribución de la herencia y deseaba tener a todos sus hijos, en el caso que no estuviera, la madre le recordó con una sencilla sentencia “El que se va a Barranco pierde su banco”, también recordaba que tenía un compromiso pendiente que asumir como el bautizo de una de sus sobrinas. Fue la motivación más importante que tuvo para iniciar el retorno. Pidió apoyo y de alguna forma hubo manos solidarias. Llegó a Chile, se vivía el ambiente de un país que respiraba ambiente socialista. Sintió el inmediato apoyo cuando llegaron sedientos y hambrientos, pues el grupo comunal designado que apoyaba al presidente Allende. Realizaron un fugaz paseo para conocer algunas zonas de importancia, pues tenían que ver la forma de cómo llegar al Perú. Como todo artista, pues tuvo que sacar lustre a su conocimiento y talento, confiesa que se quedaron muy impresionados con el cuento de  “El Sueño del Pongo”, cuento de José María Arguedas. Se encontraban en Antofagasta con la idea de salir hacia la frontera con Perú cuando se enteraron que la situación se había complicado con la huelga de los transportistas. Pues la Confederación de Dueños de Camiones de Chile, había iniciado una huelga general indefinida que se inició el 25 de julio y duró hasta el 11 de setiembre que culminó con el fatídico golpe de Estado que protagonizó el General Augusto Pinochet.

Lograron conocer que había rutas clandestinas y después de muchas situaciones de ansiedad, temor entre otros por las dificultades, abordaron uno que los llevó hasta la frontera con Perú. Recordó de todas maneras que cuando fueron al Consulado Peruano, la empleada no ataba ni desataba y la solución fue dada por alguna gente que también necesitaba salir.

VIERNES LITERARIOS. VL. Que viva la fiesta de la palabra.
Juan Benavente y Nicolás León

Finalmente llegaron a su patria y se convirtieron en testigos de cómo mucha gente viajaba a Tacna para llevar productos a bajo precio y revenderlos en Lima. Al revisar su equipaje también se dio cuenta que faltaban varias cosas y lo más contradictorio después de pasar la aventura con toda clase de vicisitudes, es el Ministerio de Economía y Finanzas a través de sus diversas oficinas para llenar una serie de documentos que al final tenían que responder con una serie de requerimientos inclusive económicas, según habían declarado el tiempo que permanecieron fuera del país y eso en dinero tenían que abonar moras y multas que al final con aclaraciones no llegaron a efectuarse. Era una suerte de castigo que imprimía el Estado con sus propios hijos, era inconcebible. El resto es ya conocido porque contará a sus amigos sus aventuras y trasladará conocimiento sobre los lugares y personas que conocieron. Lo importante es que llegó a tiempo para el reparto de la herencia que realizó su padre y cumplir el compromiso de bautizar a su sobrina.

Nicolás León, aunque se da alguna imprecisión del tiempo y ubicación, valga la salvedad que no es una estricta crónica en forma general, debo saludarte por dar a conocer tus experiencias, anécdotas y la forma ágil de haber descrito con ese lenguaje sencillo y lineal, sin llegar a complicar en ningún momento la lectura que invita a hacerlo de un solo tirón.

Muchas gracias

Juan Benavente
Lima, abril de 2016