Un Coro para El Mesías. NDLeón

Un Coro para El Mesías. NDLeón
Ejemplo fraterno de solidaridad

Mi hija Alejandra me pidió prestada una de mis maletas viajeras -Escoge la que más te conviene y cuídala- le contesté y me olvidé del asunto. Cuando llegué a casa, tarde como de costumbre, me puse a ordenar trastos y documentos para el día siguiente. Mi hijita salió de su cuarto y me alcanzó un fajo de papeles -¿Qué es esto?- le pregunté –Es tuyo, estaba en uno de los bolsillos de la maleta- Curioso hojeé hoja por hoja, me di con la sorpresa que eran escritos y anotaciones de mi puño y letra; recortes de periódicos, postales, bucles, retratos, pañuelos, cartas de amor con sobres y estampillas. Yo había dado por perdido el bendito expediente. Miré detenidamente una ilustración de una revista, ahí estaba yo posando como un artista tenor. Le enseñé la fotito a mi hija a la par que comencé a contarle la historia de la foto.

GA, Domingo, 27 de Novienbre de 2008.
Coro de la Iglesia Evangélica de Grötzingen 

Esta foto la tomaron medio año antes del apoteósico estreno y la Revista Grötzingen Aktuell la publicó días antes de la presentación del gran Concierto por el Aniversario del Coro de la Iglesia Evangélica de Grötzingen. Ese día de la foto yo fui de huele guiso, tu sabes que yo no toco instrumento alguno, nada con el bel canto, en música soy hincha fanático de Los Saicos de Lince. Dio la casualidad que ese día no había ensayo coral, habían programado una sesión fotográfica. ¿Y sabes por qué aparezco en la foto? Porque el director del coro me pidió que llene un hueco, pues faltaban dos cantantes... ahí estamos en las gradas de la escalera de la entrada de la Iglesia Católica. Estoy posando como Luis Alva para la inmortalidad. -¿Cómo es eso, el coro de la Iglesia Evangélica se toma la foto en la fachada de la Iglesia Católica? How is that? Explicate.-. 

El Coro de la Iglesia Evangélica de Grötzingen cumplía su 125° Aniversario y los integrantes del Coro un año antes planificaron un gran concierto, como les faltaban voces, cantantes y músicos, pidieron colaboración, y por ese motivo reclutaron miembros del Coro de la Iglesia Católica, de la Iglesia Metodista y uno que otro vecino sin iglesia. Al principio cada coro ensayaba en su jurisdicción y una vez al mes se reunían en el templo evangélico para afinar puntería, pues cada grupo tenía su estilo, su sello característico bien marcado. Los ensayos generales fueron grandes retos para el afinado oído del director quien con paciencia y profesionalismo desarrolló un programa alegre de camaradería logrando unificar y afiatar la calidad artística del grupo humano. 

Los que no estuvieron nunca de acuerdo con tantos ensayos fueron los mosquitos se la zona, algunas notas desafinadas los pusieron de mal humor, nosotros habíamos venido a perturbar su tranquilidad espiritual y cada vez que salíamos del templo; dicho sea de paso estaba rodeado de hermosos parques y jardines; salíamos del templo gozosos y felices por el bello canto, estos aerochupasangre nos picaban sin piedad y a los que no cantábamos el trato fue mucho peor.

Faltando una semana observé el Ensayo General, era otra cosa, otro Coro con relación a la primera vez que los escuché. Mismos profesionales del bel canto. Se escuchaba como los dioses. Y en cuanto al sonido de los instrumentos, fue bastante halagador por no decir A1. En los últimos ensayos se acoplaron varios maestros con oficio en conciertos y sinfónica.

PÓSTER
125° Años del Coro de la Iglesia Evangélica de Grötzingen

El Concierto se dio en la Iglesia Evangélica de Grötzingen. Dirección postal: Kirchstr. 15, 76229 - Karlsruhe. El Domingo 7 de Diciembre de 2008, a las 17:00 horas. El programa que interpretaron fue la Cantata de J.S. Bach “El Corazón y la Boca y la Obra y la Vida”, y la 1ra. Parte del Oratorio para solista, coro y orquesta "Nacimiento" y "Aleluya" de "El Mesías" de G.F. Händel. El resultado fue excepcional, maravilloso, grandioso. El espectáculo fue grabado. Fue un verdadero ejemplo de tesón, fraternidad y solidaridad.

Recuerdo, la bella voz de la Soprano, Lidia Lasch como Solista; el timbre esmaltado de Daria Dorothee León en el Coro, y la magistral Dirección General de Gerhard Jügelt.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, Mayo 2015.

Bodoque. NDLeón.

Bodoque. NDLeón.
“Es de sabios tener paciencia,
y es más honroso perdonar la ofensa.
Proverbios 19:11”


Bodoque
Oye, Bodoque…
¿Quién te ha mentido?
¿Quién te ha engañado?
¿Quién te ha dicho que eres una Dama?
En este juego de ajedrez.
No eres blanca, ni negra.

Eres turbia.
Sin clase, ni imagen.
Comportamiento dudoso.
Mentirosa, chabacana, malera.
Sin estilo, ni decencia. Ni pedigree.
No sabes escribir acentos en la i.

Hablas cada barrabasada.
Con imperdonables faltas.
Lenguaje vulgar y prepotente.
¡Dios mío! Crucificas el vocabulario.
Siembras maldades. Incertidumbres.
Hablas a espaldas de la gente decente.

Clavas a la mala el puñal de la discordia
Sin importarte la edad, género, ni creencia.
Armas discusiones y laberintos de la nada.
Y así dices ser una dama.
Hazte un examen de conciencia.
Purifica tu alma.
¡Víbora, Mala Mujer! ¡Pide disculpas!
No hagas berrinches
Ni ocasiones más pataletas.
Mujer chiflada
¡Morisqueta!

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2015.

MUSA de Nicolás León

Poema: MUSA

Actor / Escritor Nicolás D. León Cadenillas.

MUSA de NDLeón
Para María.

Yo tenía 14 años, ella 12.
La miré por vez primera.
Cumplí 16, ella 14.
Quise hablarle.
Mudo me quedé.
Llegué a los 18.
Pensaba que decir.
A los 20, en el altar.
De blanco, de novia, la vi.

Diez años más tarde.
Traté de olvidarla.
En mi mundo lleno de fantasías.
Aparecía como mi sombra.
Como mi alma mía.
Musa primorosa que me inspiraba.
Como el divino pan de cada día.

A los 40 me sonreía.
A los 50 me iluminaba.
A los 60 sentí que me hablaba.
Pero, yo no dije nada.
La miré, y con mudo silencio.
Bajé la mirada.

Nicolás D. León Cadenillas.
Lima, 2014.

GOL a lo Perico León. NDLeón

GOL a lo Perico León. 
De Nicolás Daniel León Cadenillas. 
Promoción 1969. 5° F. "AU".



“Voluntad, Disciplina y Acción”. 
Dedicado:
Asociación de Ex-Alumnos Ugartinos
Asociación Ugartina
Círculo Ugartino

San Isidro, 2005. Lima - Perú.

El mejor gol de mi vida fue en mi colegio y no como alumno sino muchos años después. Se presentó como un hermoso presente para mi, para mis condiscípulos de promoción y para todos los Ugartinos en general; fue mi regalo a mis Bodas de Rubí con ayuda del divino omnipotente maestro Alejandro Villanueva, que dio lauros al Perú.

Todos los sábados en las tardes cheleras o de cafecito caliente, nos reunimos en el colegio aprovechando las tardes deportivas, algunos ex-alumnos van puntualmente para evitar la fatiga de estar lavando ollas, regando las macetas o cuidando a los nietos. Los asistentes, sport abueliboys, nos vestimos de corto, los más viejitos, también, para darle a la redonda y demostrar los destellos de la clase de antaño. Como alumno secundario no fui brillante futbolísticamente y en los estudios tampoco, sólo fui un jugador cumplidor y disciplinado. En aquella época dorada de nuestra juventud había señores jugadores, buenos y excelentes, algunos estuvieron en la selección por vara, apoyados del tarjetazo del Regente. En esos tiempos también se usaban los padrinazgos para ponerse la gloriosa AU en el pecho.

Ahora los cracks de la recordada época de oro estaban pesos pesados, gorditos, tíos, viejitos; lentos, pelados, sacolargueados y sin físico. Yo, gracias a Dios y al ángel Lucifer me conservaba “Light”, sin barriga, bien chévere y bonito. Con un peso ligero semi-pesado envidiable, y gracias a esa figura atlética como si hubiera hecho trato con el Doctor de las Tinieblas, el Cardenal Satanás.

Por respeto a la moral y a las buenas costumbres no quiero decir el nombre de la otra cara de la moneda, es para evitar problemas y rencillas; me limitaré sólo a decir su chaplín para que los más cercanos lo ubiquen y no le pasen la voz.

“El Archivado”, el esposo de La Archivada, gran jugadorazo de los años sesenta y setenta del siglo pasado, calichín y juvenil del Club Alianza Lima Corazón junto con Julio Baylón y Luis “Babalú” Martínez; hoy sobregirado en la cuenta bancaria de los lípidos (grasas) aparte que se le está cayendo el pelo estrepitosamente. Como jubilado no hace nada, no barre, no compra el pan, ni da agua a los conejos, tanta ociosidad y el consumo gratuito de chelas sabatinas con pretextos y mentiras han dísminuido o mejor dicho agrandado su abdomen.

Su equipazo de estrellas fugaces se enfrentó a mi disminuido y remendado equipo de fulbito, pero se llevarían una gran sorpresa porque no contaban en las maravillosas zurdas, diestras y siniestras de parte de nosotros.

Como puntero mentiroso tuvimos a Jorgito Vigo con su fina estampa de luchador de zumo, llevando al frente una pipa de muchos kilos de peso; a Antonio Rospigliosi conocido por la afición como “Mesie Levú”, siempre sobrio y lúcido porque el Doctor le prohibió el alcohol y tabaco por una dolencia hepática; a Edilberto Flores, “con Vampiro en el arco la defensa es colosal”; al gran matarife de Surquillo, Víctor Gonzáles, fue un deportista prometedor pero se casó muy joven y terminó lavando cerros de pañales; la estrella de nuestro equipo, oriundo del oriente amazónico, hijo adoptivo de los desérticos arenales de San Juan de Miraflores, eximio y catedrático con la redonda, el gran Paquito Pérez.

Me estoy olvidando de mi, o sea de yo, Nikito León, maromero-mochilero de fama internacional y local. Padre casi ejemplar y abuelo chocho.

Fuímos los seis miembros que formamos el Dream Team de aquella tarde de leche Gloria. No nos importó la apuesta ni la ridícula chancha de moneditas para las bebidas. Lo importante era ganar, demostrar que seguíamos por la senda del triunfo en las canchitas, habas y maní, y en nuestras vidas profesionales.

Yo, ya tenía mi pasaje en el bolsillo con destino al Viejo Mundo para tranquilidad de mis amigos que no veían la hora que me vaya. César “Cheche” Malca, me había conseguido una oferta en la aerolínea holandesa KLM, primera clase junto al piloto, por ese motivo y muchas cosas más quería entrar en el Libro Guinness de Récords de la Asociación de Ex-Alumnos Ugartinos antes de partir.

El Archivado había formado su equipo con los ases del pasado, tíos con mucho renombre y apellidos, pero éramos seis contra seis, nada más. Por indicaciones de Paco, fui adelante como único centro delantero permanente, posición que en mi barrio llamamos “Lauchero”.

¡El árbitro puede ser una mierda, pero se le respeta! Es un famoso dicho popular. Pero justo en esa tarde, tuvimos la oportunidad de contar con un referee de quilates, honrado e imparcial, al ejemplar Past Presidente Ugartino David Brandariz.

Al volar la moneda por los aires para escoger nuestra ubicación, ganamos el sorteo y escogimos el arco de la tribuna de Oriente mirando al Este; la elección no era gratuita, jugaríamos de cara al sol en el primer tiempo y en el segundo tiempo no había sol que molestara. Veinte minutos cada tiempo con cinco de descanso. La loza deportiva tenía la dimensión de 30 x 25 metros, no era tan chiquita ni tan grande, era la medida ideal y correcta.

En el primer tiempo El Archivado y su gente dominaban las acciones, paraban la bola, la dormían, la jalaban, la levantaban, pases cortos, cortitos, largos, de taquito, con la parte interna del pie y para variar con la parte externa, hacían de todo, eran unos magos de la acrobacia futbolera, hacían su show como al mejor estilo de los Globetrotters, pero no avanzaban, todo el espectáculo era en su campo. Nosotros por nuestra parte hacíamos lo necesario, esperando el momento oportuno para contratacar, hasta que llegó el pitazo del entretiempo y al descanso.

Por ahí uno de los compañeros de aula del Archivado le dijo su apellido como solíamos llamarnos en las épocas de escolares.

- ¡Seminario! Pregunta si podemos hacer cambios.
- ¿Qué, ya no puedes?
- ¡Si! ¡Pero no puedes preguntar Chato de M ... !!!

El Chato Seminario y sus Archivados estaban como todos nosotros, sacando la lengua, pero nosotros teníamos un hálito de aire puro en nuestros pulmones porque como siempre pagábamos lo que pedíamos nos cuidábamos de no tomar demasiado. Seminario y su mancha chupaban gratis cualquier cantidad, no cuidaban su físico, sábado tras sábado habían maltratado su corpo y su hepático hígado, pero sus bolsillos se mantenían nuevecitos por falta de uso.

A Bernardo “Papá” Vera, elegantemente vestido con un conjunto del Floh Markt de Heide, le encargaron la función de Veedor Oficial.

En la Tribuna Sur “El Negro” Daniel Béjar se atragantaba con un choribaguette, olvidándose de su colesterol y de los consejos de su abuelita.

Segundo tiempo, salimos a la cancha; los sapos y curiosos, exalumnos e invitados se acomodaron en las tribunas, comenzaron a vernos con placer por nuestra forma de tratar la pelota y como manteníamos nuestro ritmo, sabor y el esquema táctico minuciosamente elaborado con ajos y cebollas.

A los cinco minutos, gran atajada de Edi Flores, pasa la bola a Levú, Levú levanta la mirada y con un preciso pase me la manda hasta el área contraria, yo saltando con todas mis fuerzas una altura abismal de 69 centímetros, amortiguo la bola con el pecho y giro sobre Peralta, mi marcador, avanzo unos pasos, recuerdo que me salió un fantástico autopase, amortiguo la pelota con el muslo como en cámara lenta, y cuando voy a cruzarla para darle un toque de bolea con el empeine izquierdo para enviar la bola al ángulo contrario, Justino Peralta me da un empujón desleal y cobarde que refleja su mediocridad deportiva del momento.

Vigo por su punta hacía los centros matemáticos que llegaban exactamente a cualquier lugar menos a un compañero que desesperadamente pedía tocar la pelota, en algunas jugadas la paraba de barriga porque pecho no tenía, se le veía como un hermoso ropero ancho de cuatro cuerpos. Levú la jugaba en cortito con Gonzáles, Paco trajinaba como buen punta de lanza y cruzaba toda la cancha repartiendo bola y nosotros malogrando la jugada. En una de esas virtuosidades de Paquito me dio la bola como si fuera con la mano, un cruce de taquito con chimple y cuarta. Paro la bola y Foul (en español: Faul o falta) de Zafra Promo 63. La jugada era un claro clarinazo de lo que se venía venir.

Los que conocemos de futsal no necesitamos correr tras la pelota, esperamos un buen pase y en fracción de segundos con genialidades resolvemos con resultados de gol.

Cinco minutos más tarde, Flores desde su área le acomoda la pelota a Levú, éste avanza en pared con Paquito, el Chato Seminario pone la pata a la mala y Paco con un toquecito magistral en la parte inferior de abajo de la vedette, como decía el huachafo de Martínez Morosini, golpecito con la punta de su zapatilla derecha marca Nike, levanta la pelota haciéndole un hermoso sombrerazo charro mexicano al Archivado Chato Seminario, la pelotita da un primer gran rebote, sigue el segundo rebote a dos metros de distancia del área contraria y yo aprovechando la oportunidad en fracciones de segundos, hago un pique, con el hombro saco de juego al tramposo de Justino Peralta que hasta este momento no paga su arruga a mi hermano Yuri, las 50 resmas de papel bond que pidió fiado; ¡Corro!, como en mis mejores momentos cuando era Doble de Riesgo en las películas de tercera categoría B3 del cine nacional; en el cuarto bote alcanzo la redonda y mirando el arco contrario que se me había achicado, miro al arquero, tomando aire contaminado con smog, fusilo con toda mi alma al parásito del portero que no la vio por donde pasaba la de cuero, por el potente disparo, hago el gol, un Gol al mejor estilo del gran profesor Pedro “Perico” León, mi tocayo y mi ex-vecino de La Victoria.

Fue un Gol, un Golazo, agradecí al Verbo, festejamos, nos abrazamos, saltamos y gritamos por toda la cancha con hurras y dándonos valor pusimos la bola en el centro.

- ¡Tremeeendo cañonaaazo! Se escuchó desde la Tribuna de Occidente, emulando al polifacético “Rulito” Pinasco que de fútbol no sabía nada.

Los Archivados amargados, heridos e irascibles, ni bien el arbitro dió el pitazo para que se reinicien las acciones, adelantaron sus líneas para tratar de sorprendernos; dejaron de entretenerse con la redonda. Ni locos que fuéramos a jugar con una cuadrada.

Atacaron y atacaron, no hacían otra cosa, sólo atacar; por orden de Paco Pérez, nuestro capitán, y porque lo pedía la afición, cambié de puesto, me fui de Back Centro, cumpliendo una función puramente defensiva, fui el último hombre, el estorbo para los Archivados. Defendiendo a lo macho como nuestro recordado Javier “Muerto” Gonzáles; defendiendo con el gordo Vigo nuestro arco.

Edilberto Flores tapada de todo, por arriba, por abajo, de costado, volaba de un palo al otro como buen Vampiro bueno; Levú, Víctor y Paquito se batieron adelante. No se les dio ventaja a los ases del otro equipo, ellos eran muy entendidos en el juego de la vida, se comprendían maravillosamente; hubiera sido un craso error si le hubiéramos dado cinco segunditos de felicidad.

Paz de Novoa en la Tribuna Popular apoyando a los Archivados esperaba con una bolsa XL, color crema, que termine el partido para ofrecer sus conservas de engrudo con sabor a mermelada de frutas, muy apropiadas para la confección de cometas y pegar carteles en las esquinas de los barrios.

Los minutos avanzaban lentamente, nuestros esfuerzos fueron heroicos; las apuestas en las tribunas y en los baños fueron de diez contra uno, nadie había confiado en nosotros, contra todo pronóstico, mantuvimos el gol del triunfo, soportamos los ataques y las arremetidas desleales por todos los sectores del campo de juego hasta el último minuto, momento que el árbitro tocó el silbato y dio por concluido el juego. Nos juntamos en el centro de la canchita con nuestros simpatizantes y nos dimos un fuerte abrazo como buenos hermanos; demostrando nuestra hidalguía saludamos a los Archivados: Seminario, Zafra, Infantes, Peralta, Espichán, Barrionuevo; hasta la fecha no pueden dar crédito de la experiencia vivida. Y nos fuimos a los camarines cantando “We are the Champions”.

Los hermanos Lo Pino aplaudieron la hazaña, reconociendo la calidad y la clase que aún nos quedaba.

Flash de último minuto!!! Por E-Mail el chisme del triunfo fue regado por toda la Comunidad Ugartina, los corresponsales bélicos y de propaganda fueron Ricardo Negrillo y Alfredo Ángeles.

No hubo foto porque el mejor y único fotógrafo del Círculo Ugartino, era yo, y por más que quería no podía estar jugando con la cámara colgada al cuello; en las pupilas, córneas e iris de todos los presentes quedó grabado el acontecimiento social deportivo de ese año. Con muy justa razón ingresé al Salón de la Fama de la Asociación Ugartina.

Días después del partido colgué mis calzados deportivos y mi destapador de letras doradas “AL Club 1901” con alto relieve, fue la hora de retirarme a mis cuarteles de invierno, tuve que prepararme para mi viaje a Europa con destino final Alemania; se había presentado la oferta y demanda, la oportunidad de regresar a mi querida profesión de Actor de Teatro (en alemán: Schauspieler), no conté con el arduo trabajito que me esperaba, desempolvar mis libros, mi caja de maquillaje, mi único terno azul marino, La Biblia, el Atlas Mundial, el Breviario de Bertolt Brecht, mis libros en idioma alemán del Goethe-Institut y las direcciones de mis amigos residentes en Europa.

Recuerdo como si fuera ayer cuando subí al avión con el corazón que me latía y hacía tic tac tic tac de contento, cargando mi maletín de mano lleno de optimismo y recuerdos de mi gente, de mi colegio y de mi barrio; despercudido de rencores y odios; purificado por los sinceros abrazos de mis familiares y amigos incondicionales; viajé al Viejo Mundo para concretar el sueño de mi vida. ¡Última oportunidad! ya no había otra; dejé a mis hijos mayores y a mis nietos menores y con la bendición de mamita sólo atiné decir ¡Adiós!

Nicolás Daniel León Cadenillas. 
Promoción 1969. 5° F. "AU".
Lima, 2005.

* Wikipedía, la enciclopedía libre.
* Pedro Pablo León García (Lima, 1943 - ) es un ex futbolista peruano apodado “Perico”. Es un histórico delantero del Club Alianza Lima y de la Selección de fútbol del Perú con la cual participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1970 en México, alcanzando los cuartos de final. “Perico” León fue un delantero potente, dueño de una habilidad poco común para cabecear y tocar el balón con gran precisión para definir. Su inteligencia para moverse dentro y fuera del área, le permitía retrasarse para crear juego y asistir a sus compañeros. Es considerado uno de los grandes delanteros de la historia del fútbol peruano y para muchos el más completo centrodelantero. Desde pequeño se formó en las canteras del Alianza Lima hasta convertirse en el mejor punta de lanza de su historia. Radica con su familia desde más de hace veinte años en Estados Unidos.

CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN de Rodolfo Milla

CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN
“Historias dentro y fuera de la cancha” de Rodolfo Milla.

Comentario de Nicolás D. León Cadenillas.
Lima. Miércoles, 29 / Abril / 2015.

Buenas noches.
Es un halago estar en esta mesa de honor con el distinguido poeta y periodista Rodolfo Milla, autor del libro “Challe, Sotil y el Gran Perico León” “Historias dentro y fuera de la cancha”… mis respetos estimado colega Alfonso Torres.

Cuando le comenté a Jorge Luis Roncal que yo tengo un cuento "Gol a lo Pedro Perico León", que lo iba a llevar este miércoles cultural, por si acaso, a manera de imperdible. Roncal me respondió – Nicolás, tú estás muy ligado al Alianza Lima y a esa generación ¿qué tal si comentas el libro de Milla? ¿Sí o sí? – Zafando el compromiso evadí el tema, pensé que Jorge Luis estaba bromeando-  No tengo idea del libro pero puedo apoyar  –retruqué. Roncal volvió a la carga -Nick... por síaca, yo tengo el libro, puedo prestártelo.


CHALE, SOTIL Y EL GRAN PERICO LEÓN.
Del Poeta y Narrador: RODOLFO MILLA...
Un libro que revela aspectos pocos conocidos del mundo del fútbol... 

escrito con rigor, pasión y alegría.

Cuando le di una primera hojeada, al libro, me di con la sorpresa que no solo trata de tres grandes del fútbol nacional (Perico León, Cholo Sotil y Roberto Chale), no señores, trata de un surtido de anécdotas, breves artículos de grandes jugadores internacionales y de simpatizantes, en general el libro toca el lado humano de sus protagonistas, sus defectos y virtudes en este corto periodo de gloria que da el fútbol y en este largo camino que nos lleva al Gólgota de la viña del Señor. La lectura me alegró la tarde y me refrescó la memoria.

Yo también tengo recuerdos sobre el Maracanazo, primero lo escuché por mis tíos los Cadenillas, hermanos de mi mamá. Después me documenté con artículos y libros que trataban el tema. Me impactó cuando me contaron que la gente se suicidaba después que el árbitro inglés dio por finalizado el partido. Contra todo pronóstico, Uruguay ganó a Brasil por 2-1 en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. No entendía la envergadura, ni la dimensión que acarreaba el fútbol. Con mi Libreta Electoral recién estrenada llegué a Río de Janeiro, conocí el Maracaná y extasiado me imaginé ese silencio sepulcral, ese corazón quebrado, esa agonía sin límites de la “torcida” brasileña. Y el libro nos narra ese “Día que Brasil lloró” en su Copa Mundial de la FIFA - Brasil 1950.

De niño soy hincha del club victoriano Alianza Lima del Perú y de joven aprendí que con el fútbol se sufre pero también se goza.

Siguiendo con Brasil. En Río de Janeiro, visité el Club Botafogo. El Club de Mané Garrincha, jugador a quien le tengo mucho aprecio por su trágica vida. Él fue un mortal entre los dioses pero siempre mortal. Gracias a la narrativa de Rodolfo Milla recuerdo el Noticiero “El Mundo al Día” en los cines antes de la función de matinée, ahí pasaban las majestuosas jugadas de Mané Garrincha en el Copa Mundial de Fútbol de 1962. Y gracias a Mané, Brasil Campeonó. Después “la alegría del pueblo” poco a poco se opacó hasta el ocaso.

Rodolfo Milla retrata a otro grande de Brasil, “O garoto do parque” “El muchacho del parque”. Rivelino, apodado "el mago" porque poseía un dominio de balón impresionante para la gambeta en corto. Puro arte. Tienen que leer el libro, un comentario es poco para decir algo tan grande. A Rivelino lo conocimos en el Mundial México 70 y para dicha de todos sus fans fue elegido en el once ideal del Mundial de México-70... y siguió dando cátedra por muchos años más.

El artículo sobre El Doctor Sócrates. El doctor de la libertad es acertado por los giros políticos de su protagonista. De Sócrates aparte de su hilvanado, displicente, cerebral, frío, pausado pero funcional juego se hizo conocido por sus provocadoras opiniones que pusieron de vuelta y media a los mandamases de la FIFA y al gobierno dictador de su país, me acuerdo el lema en una banderola blanca con letras gruesas en negro y rojo: "Ganar o perder pero siempre con democracia".

Alfonso Torres Valdivia, Nicolás D. León Cadenillas y el autor Rodolfo Milla Cuentas.
Posando con la camiseta del recuerdo: 
"Mundialito de El Porvenir - Homenaje al Cholo Hugo Sotil"

La crónica sobre “El jugador más inteligente del fútbol peruano” es verídica y aplaudo la calidad de la narrativa. Yo conocí al Gran Perico León. Tengo una anécdota de Perico cuando yo tenía 12 años de edad… -junto con mi collera de barrio, íbamos al Estadio Nacional Tribuna Sur una hora antes que empiece el partido de Alianza Lima Corazón, esperábamos a los jugadores y cuando estos ya estaban cerquita a la puerta de entrada nos abalanzábamos sobre ellos y nos sujetábamos fuerte, como pirañitas, bien agarrados de sus correas, maletines. Mi hermano Pedro y yo casi siempre teníamos de caserito al Gran Pedro Pablo “Perico” León García. Perico, nos abrazaba y con su vozarrón decía a los vigilantes y a los que controlaban la entrada: -¡Son mis sobrinos!- algunas veces le contestaron de manera graciosa: -Usté tiene sobrino de todo lo colore, branco ojo azule, nero, chino, cholo mazamorrero- Perico contestaba risueño – La familia es numerosa-. Cuando terminaba el partido esperábamos la salida de los jugadores y caminábamos con ellos hasta el local del club en la Av. Manco Cápac -al costado del cine Lux- si el score era favorable para nosotros, los íntimos de La Victoria, todo era risa y bromas. Pero si nuestra escuadra había sido derrotada, todos caminábamos compungidos y en silencio. Vi a mis ídolos; Perico León, Pitín Zegarra, Grimaldo, De La Vega, entre otros; caminar a paso lento "con los ojos rojimios por el llanto" como dice Mario Cavagnaro.

¡Qué Cholo…! Hablar y escribir del Cholo Sotil es una delicia y Rodolfo Milla cumple el cometido, nos entretiene y nos documenta gráficamente los azahares de la vida del ser humano y del jugador. Los victorianos del Distrito de La Victoria vimos al Cholo en el Mundialito de El Porvenir con el Deportivo Gaillard mucho antes que se le conociera como crack profesional. Después de años gloriosos en el Barcelona F.C. recordamos como su juego pícaro y endiablado fue la carta bajo la manga para que el Barza, después de 14 años de espera, lograse la Liga Española de Fútbol 1973-1974. Ese año fue la histórica goleada del FC Barcelona al Real Madrid por 5 a 0 en el mismísimo Santiago Bernabéu, Sotil anotó el quinto gol. Nuevamente en Lima, al Cholo Sotil, lo volvimos a ver en la loza del Mundialito de El Porvenir con el equipo de Baterías Huarcaya... logrando el Tricampeonato.

Una acotación. Uno de los motivos de mi visita a Barcelona fue visitar el Estadio Camp Nou del Club Barcelona. A primera hora entré al Shopping-Bazar y ... al Museo... donde tuve la inmensa alegría de apreciar con mis propios ojos el gran cuadro azulgrana “El Equipo Campeón -1974- de Hugo Sotil,… ”, así decía en la reseña del cuadro. 

Nicolás León, Victoriano de Tradición y Aliancista de Corazón.

Y para terminar... Roberto Chale, el Maestro Chale, "el niño terrible"... soy hincha del gran jugador, excelente Director Técnico, Roberto Challe Olarte... los amantes del fútbol sabemos su trascendental vida; Chale no solo fue terrible dentro de la cancha también lo fue fuera de ella... indisciplinado... como yo. Rodolfo Milla describe magistralmente los altibajos del maestro Chale. Más bajos que altos. Cuento una anécdota que me contaron los allegados de ambos juveniles crack del barrio de Magdalena, Ramón Miffin y Roberto Chale. Mifflin cansado de perder cada encuentro frente a su vecino Roberto Chale, un día decidió tocar la puerta de la casa de la familia Chale Olarte, salió Roberto y Ramón le pidió unir fuerzas para ganar a quien se les cruzara en el camino. Roberto Chale aceptó. Y de esa unión nació una volante con tradición. Chale y Mifflin fueron estrellas en sus equipos profesionales y en la Selección México 70. No cuento la performance de Robertito en las Eliminatorias México 70, el Maestro demostró clase, garra y diabluras en la temida Bombonera del Club Boca Juniors, Chale no se arrugó y fue uno de los principales artífices para eliminar a la Selección Argentina. Todo peruano sabe que el joven Chale en ese encuentro se convirtió en "el niño terrible" secundado por Didí, el Director Técnico de la Selección Nacional –“Roberto siga jugando así y ganamos” le dijo a vista y paciencia delante de los jugadores. Roberto Chale a pesar de ese comportamiento díscolo siempre supo llegar a sus compañeros, fue líder del equipo crema; después con el buzo de entrenador logró un histórico tricampeonato con Universitario (1999-2001). En una definición para el campeonato nacional un periodista le preguntó al Maestro Chale, ¿Dónde preferiría jugar la final? ¿En el Coloso José Díaz o en Matute de Alejandro Villanueva? El Maestro con su singular estilo lacónico respondió: -Es igual. La diferencia es cinco cuadras.

Esto es todo por mi parte pero hay mucho más en este incunable texto de nuestro gran Rodolfo Milla, poeta y periodista que nos ilumina el día. 

Gracias, muchas gracias.

Nicolás D. León Cadenillas.
Actor / Escritor G.E.P.