El premio. NDLeón

El premio. NDLeón

Fragmento del cuento "Mi Gran Unidad Escolar".
Publicado en el libro: "Cuentos breves para mi nieto" 
de Nicolás D. León Cadenillas.

Unos días antes del Mes Morado, Mes de Nuestro Patrono, habían colocado en el Periódico Mural de Primaria un aviso para todos los primariosos, no era de carácter obligatorio, pero yo lo sentía así, se trataba de un concurso de cometas; toda una semana de fiestas y homenajes al Señor de los Milagros, y como fin de fiesta, premiación a los campeones de fútbol y básquet inter-aulas y otras disciplinas. Y en primaria, el concurso de cometas.



Una vez en casa le dije a mi papito que quería concursar, que necesitaba un sencillo para comprar los materiales.

- ¿Qué? ¿Es obligatorio ese concurso?
- ¡No!, el que quiere concursa, yo quiero concursar.
- En el colegio también quieres seguir jugando, el colegio es para estudiar, primero es el estudio, el estudio es la base de todas las materias. "¡El que estudia triunfa!".
- Pero es sólo para el sábado, un ratito nada más. Después vengo y hago mis tareas, esta semana estamos de fiesta, no hay deberes.
- Si no hay deberes aprovecha en estudiar. Lee tus libros.
- Si, ya, papá, además cómo voy a llevar la cometa.

Al día siguiente cuando salí del colegio me fui a la carpintería de mi tío Totti.

- ¡Tío Totti! ¡Hola! ¿Mi tío Sancho? Quiero hablar con él.
- ¿Te han dado permiso para venir por acá?
- Estoy de paso, me estoy yendo a mi casa. Quiero hablar con mi tío Sancho.
- Adentro está, pasa.
- ¡Tío Sancho!
- ¿Qué pasa?
- Tío, hola, tío hay un concurso de cometas en el colegio y yo quiero concursar...
- Bueno, trae los materiales y yo te ayudo...
- Mi papá no quiere que concurse, quiere que estudie, que lea mis libros pero yo quiero concursar.
- ¡Ajá! Así es la cosa. Bien. Vente mañana, yo voy a comprar los materiales, tú haces la cometa, si necesitas ayuda, yo te dirijo.
- Ya tío, tío pero que mi papá no se entere.
- No se va a enterar, sobrino. Somos manto morado. ¿Qué cometa quieres hacer?

Sonriendo, lleno de júbilo, con suma alegría, dije:

- ¡Pava Cantora!
- ¡Ajá! Si la haces bien te invito una gaseosa con tu budín.
- Ya tío, chao, vengo mañana.

Al día siguiente mi tío Sancho me esperaba con los materiales, había comprado papeles de colores, morado y blanco, y me había limpiado un espacio en el piso para que pueda hacer mi “Pava”, le gorreé goma a mi tío Totti, y le pedí retazos de tela a mi tío Lolo, me salió regalando unos bibidíes viejos y una camisa que ya no usaba para hacer la cola. Cuando acabé los tres Gatos me aplaudieron y felicitaron. Mi tío Sancho me llevó a comer budín con gaseosita al chino de la esquina.

- ¿Y ahora cómo vas hacer para llevártela?
- No puedo llevármela, el sábado vengo tempranito y de acá me voy al colegio.
- ¡Ayyyy! Me había olvidado. Muy bien, sobrino. No te preocupes. Acá te la guardamos.

El día sábado, del callejón hasta el cole me fui caminando. En el colegio había como cincuenta concursantes, con la ayuda de dos amiguitos puse los tirantes a la cometa, uno la llevaba para tomar impulso y el otro cargaba el pabilo, el trome del manejo era yo. Al principio teníamos problemas faltaba peso en la cola, nos sacamos las corbatas y las amarramos, quedó perfecto. Había que esperar a los profes del jurado. Nos turnábamos para volar el juguete. Cuando los profesores se acercaron donde estábamos instalados los concursantes, todo era un meollo de nervios. Comenzaron a tomar nota, nombres de los modelos, hasta que se acercaron a nosotros.

- ¿Qué modelo es esta cometa?
- ¡Pava Cantora!
- ¿Por qué Pava Cantora?
- ¡No ve que está cantando! Es la única que hace bulla con sus flecos.
- ¿Cómo te llamas?
- ¡Wigiberto Tolentino! ¡Cuarto C!
- Está bonita tu cometa ¿Quién te la hizo? ¿Dónde la compraron?
- Yo la he hecho en la carpintería de mis tíos Totti y Sancho. Si quiere le doy la dirección para que vea y pregunte.
- Te creo. Eso es todo. Hasta el lunes.
- Hasta el lunes, señor profesor.

Mis amigos estaban más contentos que yo. Yo me preguntaba, y ahora ¿qué hago con la cometa? Con cometa y todo me regresé al taller, se la entregué a mis tíos para mis primos.

- ¿Y cómo te fue?
- Me han anotado pero el lunes dan los resultados. No creían que yo la había hecho.
- Usted es un campeón, sobrinito. Ahora a tu casa volando.

Llegó el lunes y en plena formación de las ocho de la mañana comenzaron a entregar los trofeos y medallas a los ganadores de los campeonatos de declamación, lectura, poesía, matemáticas, dibujo, fútbol, fulbito y básquet, a los últimos en nombrar fueron a los concursantes de las cometas. Llamaron al tercer puesto, yo sudaba; al segundo puesto, me puse nervioso; mis amigos comenzaron a decir que yo me llevaba el primer puesto, abrí lo ojos para escuchar mejor.

- ¡Primer Puesto! Para la "Pava Cantora" del Cuarto C, alumno Tolentino, Wigiberto.

Mis dos amiguitos que me habían ayudado saltaron de alegría, yo estaba tan alegre que me quede petrificado. De un grito me llamaron al estrado, subí orgulloso, el Director me esperaba de pie y con aplausos. Me estrecho la mano, saludé a mi profesor de aula, y levantando el brazo saludé a todos los presentes. ¡El Primer Puesto! El premio no fue ningún trofeo, ni medalla, ni algo que se pareciera, fue un libro.

- “En nombre de la Dirección de Primaria y del Personal Docente, hago entrega el Premio del Primer Puesto en el Concurso de Cometas, al alumno del 4° C, Tolentino, Wigiberto, premio que consiste en un libro sobre el Departamento de Arequipa. Aplausos al Campeón”.

- ¡Un libro! Todo el esfuerzo, fastidiar a mis tíos, jugar a las escondidas con mi papá para que no me vea, ni se entere, cargar con la cometa para arriba y para abajo, para un libro. ¿Qué iba a hacer con un libro? Fue debut y despedida. Al próximo año no concursé en nada.

Nicolás D. León Cadenillas.
D - Karlsruhe, Oktober, 2008.

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