Homenaje a los señores goleadores. NDLeón.

Homenaje a los señores goleadores. NDLeón.
Recuerdo para mi querida Promoción 1969 - 5° "F".
GUE "Alfonso Ugarte", San Isidro. LIMA - PERÚ.

En el último minuto cuando estaba preparándome para calentar banca me dieron la única oportunidad de jugar de titular, justo en el partido definitorio del "Campeonato Inter-Salones. Bodas de Plata. AU. 1969-1994". Por estrategia el DT -director técnico- me ordenó marcar al más representativo y experimentado goleador de nuestra Gran Unidad Escolar, al ídolo de las multitudes, al letrado "Señor Chato". Sus incondicionales fans de seguidores lo llamaban así. Pero nosotros -sus contemporáneos- lo llamamos cariñosamente "El Chato Archivado Petunia Clark" o abreviando "Chato Archivado" o simplemente "El Archivado". Este Alien Depredador antiguo, galán irresistible de las jubiladas profesoras del magisterio de la Casa del Maestro del Paseo Colón, seguía siendo el famoso matador, gran jugador neto, nato, magistral hasta con el full vaso. Sus condiscipulos y toda la afición confiaba en él. Yo confiaba en mí. El Archivado era fuerte como jabalí silvestre, ágil como una mortal víbora con veneno, imprevisto como una hiena carretona y conchudazo como él mismo. Yo conocía mis deficiencias pero él no me conocía a mí. Yo lo había visto jugar cientos de partidos, él nunca me había visto jugar un partidito, ni de fulbito, porque en el colegio yo no jugué fútbol, con tan buenos jugadores de balón pie, ni loco haberme metido a competir un puesto; yo como buen figuretti no quería ser suplentón, ni del montón, quería salir Campeón. Por lo tanto, práctiqué otras disciplinas deportivas, atletismo de campo por ejemplo, y entre ellas representé a mi sagrada Alma Mater de Secundaria, vistiendo los gloriosos colores ugartinos, batallando como gladiador romano en el puesto de Jardinero Derecho, así logré alcanzar laureles, premios y medallas con el equipo titular de la "Selección Ugartina de Béisbol".

Llegó el momento de la definición. Nos acomodamos en la cancha. El Chato en el centro del círculo portando en el brazo el brazalete de capitán, yo en mi área como cancerbero macho alfa. Monedita al aire, apretones de mano. El árbitro dio las indicaciones. Pitó el silbato. Empezó el partido. Dos pases y el Chato Archivado ya estaba en mi área haciendo con mucha clase la primera gran jugada de la tarde, me ganó lejos pero a la hora de definir, hice trampa, con el hombro lo saqué y le moví el piso. Nuevamente pase para el Archivado, giró y en prima metió su primer gol, a los dos minutos de juego. Fiesta en las tribunas. Una gran carajeada para mí.

- ¡Te dijimos güevón que tengas cuidado con el Chato! ¡Al primer descuido moja!

Saque de gol, nuestro centrofoward retrocede la bola, el medio campo titubea, el Archivado roba pelota impecablemente y muy confiado entra por el centro del área, justo por mi puesto, lo esperé en diagonal para correr con él, hizo una finta, una jugada maestra como los grandes maestros de antaño. Se luce derrochando pundonor y cojones, yo lo esperé como boy scout, siempre listo, me miró de reojo, levantó la de cuero con una bicicleta, la paró de pechito; avanzó un pasito más con un pique endiablado, aceleró, paró, volvió a picar, yo al costado, miré de refilón al réferi… y le metí un furibundo y sófero alce, lo levanté con un severo estáte quieto. -¿A dónde vas Chatito?- El Señor Archivado paró en seco, se quedó paradito sobre las puntas de sus pezuñentas zapatillitas Bata y con los brazos levantados haciendo una hermosa figura de ballet como una cruz; gritó a lo desconocido -¡Conchatumáadre!- Buscó, miró a la derecha e izquierda quien había sido él hijo de la güayaba que se había atrevido profanar su trasero. Me encontró, me miró con odio criminal, yo corrí hacia donde estaba el árbitro, se quejó, puse cara de yo no fui. Bien despacito, sólo para él, le pedí perdón, no atracó.

¿A dónde vas Chatito?

- Disculpa Chato fue casualidad.
- ¡Qué disculpa ni que disculpa imbécil! ¡Ya te cagáste conmigo güevón! ¡Pútamare, en mis veinte años de futbolista profesional nunca me ocurrió esto!... ¡Este idiota me ha faltado el respeto delante de todos! ¡Si le rompo la pata no me jodan!

El juego se reinició. Cambié de puesto, me fui de líbero. El Archivado por buscarme descuidaba la jugada o la bola. Su rabia contenida no lo dejaba jugar como él sabía, como los dioses. Punto a favor para nosotros que esperábamos que lo minutos pasen para llevarnos el triunfo y el trofeo a nuestro salón.

Faltando cinco minutos para finalizar el partido uno de nuestros crack, el sorprendente hombre goma, "el Cajacho del Arenal de San Juan", metió un chuñazo como un cañon, el disparo rebotó en el muslo de un marcador y la bola haciendo un extraño se metió al arco... y gol. Empatamos de chiripa, de pura casualidad como dijeron los cochos de las tribunas. Nos ilusionamos, adelantamos líneas sacando fuerzas de donde no había. Presionamos. Yo me metí al área contraria de puro macho sabiendo las consecuencias, y zás, recibí un patadón, un alevoso foul traicionero. Caí en el punto de penal. Con dificultad volteé muerto de risa, solté la carcajada, sabía que mi verdugo había sido el Señor Chato Archivado. Reclamaron al colegiado, éste firme en su decisión, repitió la condenación.

- ¡Penal... no jodan!

Mis compañeros miraron al infinito buscando ayuda divina, me dijeron que pateara yo. Todos desconfiaban de mis innatas condiciones.

- ¡Patea tu cuñao! ¡Es tu jugada. Si la cagas la cagáste! No mires al arquero. Arrastrón no más. ¡Un puntazo!

Qué cara habré puesto que mi capitán se acercó y me arengó como buen caudillo y psicólogo de profesión.

- ¡Oye mierda no pienses mucho güevón... patea de una vez carajo, tú la haces!

Me acomodé, el juez dio la orden... y gol. Escuché en las tribunas muy clarito que se acordaron de mi querida mamita y de toda mi familia. Levanté los brazos para saludar a nuestra hinchada, no había nadie, no teníamos hinchada. Todo el público, los cientos de espectadores eran fanáticos hinchas del Chato Archivado. No lo podían creer. Un desconocido en el mundo de los grandes peloteros goleadores le había ganado el Campeonato al Super Estrella Chato Archivado... por pelotudo.

Y colorín colorado esta crónica del pasado se ha acabado.

Nicolás D. León Cadenillas.
GUE Alfonso Ugarte. San Isidro.
Promoción 1969. 5° "F". Letras.

Núremberg, 2013.

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