Misión en el Club de la Unión

Misión en el Club de la Unión

Cuarentiocho horas ininterrumpidas se necesitaron para grabar las escenas con vista a la Plaza Mayor del Centro Histórico de Lima. Las escenas correspondían a una gran película nacional de categoría B de bajo presupuesto, co-producción peruano-gringa. Espías, militares y asesores en pugna para mantener al corrupto y sanguinario Presidente  títere en el poder. Dos días full time. El plató fue minuciosamente preparado en los amplios y bellos salones del Club de la Unión.
El actor estrella fue un reconocido actorazo de Hollywood. Llegó, grabó y se fue. En el breve tiempo de su estadía demostró clase, talento y experiencia frente a la cámara.
Todo funcionó como un ejercito recontra disciplinado. Nuestra primera sorpresa fue el libreto en inglés. Todo en inglés americano. Los que teníamos texto nos miramos muy sorprendidos. La asistente del Director entendió nuestras miradas y nos ordenó repetir mil veces nuestras brevísimas líneas; con su ayuda pescamos fonéticamente algo cercano al ideal. Después nos tomó examen y los mejores alumnos eran incluidos en las tomas, el resto hacía de bulto o de extras.
Pasaron seis meses y nos llamaron para hacer lo mismo y en la misma locación. En el revelado de la cinta hubo un error en el laboratorio y una buena parte de esta colapsó. En esta nueva oportunidad el Director aprovechó hacer unas acrobáticas tomas demás con variadísimos planos.


El actor estrella fue reemplazado por un doble, un actor madeinperu, y lo bonito de todo fue que no había que hablar ni estudiar letra; puras imágenes y situaciones; ir y venir. En el trascurso del trabajo el actor doblete se mostraba engreído y falto de compañerismo. Pedante y soberbio. El era la nueva estrella. Grabamos de frente, de costado, de arriba, de abajo, de lejos, de cerca. En la pantalla piloto-monitor todos salíamos lindos. 
Después de un año se estrenó la película en Lima con bombos y platillos y gran publicidad. Se notó a la legua la calidad de baja monta, mal doblada, y de un subgénero mazamorrero melodramático filmado en el Perú. Me soplé estoicamente toda la película. Lo que más me gustó fue ver que todas las peliculinas del actorcillo doble habían sido mochadas. Sólo se le vio la nuca y a veces las orejotas. Me hubiera gustado verle la cara en el momento que se entretenía como eximio cinéfilo de bodrios.

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