Una historia inolvidable

Una historia inolvidable
Cuento basado en el Diario del Maquiavélico DT. Luglio Temístocles "El Proveedor del Papa".

Dedicado a mi querida trouppe de Palermo de Balconcillo.

Esta aventura está ambientada en la cosmopolita urbanización Piccolo Balcone di Palermo, enfocando el turbio ambiente de la mafia palermitana. La acción transcurre en los pasadizos del Mercado Cooperativo; en el puesto de jugos y en la larga cola de las yuquitas fritas; al costado de las licorerías y a un lado de los cambistas de cada día; en los recovecos de las avenidas y calles transversales y en los ciegos y mudos pasajes.

Todos los años en honor a San Nicolás de Tolentino se realiza el Campeonato con vibrantes partidos en la pista del famoso barrio, que gracias a la fama se echaron a la cama durmiendo en sus laureles mientras que en otros lugares reverdecían los verdes por la exhaustiva labor de los capos de las familias mafiosas.

En el Editorial del Semanario "El Futuro" se leía en negrita:

-“Yá stamos en la finale. La zogñada, en la annelada pistare. Tutti li Mundi quieren estare y solamente las megliores la pissaràn para levantare el Trofeo como Campionas. La Catedrale dell Voleibolle se viste de gala y las grandes esponentis de este populare sporte daran su meglior esforzo en post del Título y registrare su nombre enlla storia deste magno evento sportivo que cumple su 77 l'edizione ...".

- “Que se quede el infinito sin estrellas / Y que pierda el ancho mar su inmensidad / Pero el negro de tus ojos que no muera / Y el aroma de tu piel se quede igual ...”, chillonamente se escuchaba en los grandes parlantes instalados en medio de la pista bloqueando el transito vehícular, a las carretas y a los triciclos para que no perturben el accionar del lugar.

Giorgio Gattopardo, jefe de la familia más respetable del barrio popular, fue invitado como padrino al último partido de vóley del archiconocido Campeonato Inter- Distrital. En la solicitud que recibió le pedían encarecidamente la donación del máximo galardón. Con una sonrisa y un cheque firmado aprisa donó un reluciente Copón.

El equipo del Pasaje Grau se coronó Campeón invicto, su capitana Marebella D'Ennero recibió el trofeo y lo alzó con el ritual acostumbrado de las Campeones. La flamante “Copa de la Amistad ” se lució en las manos de su gran capitana D’Ennero, gran jugadora callejera de estirpe y clase del popular deporte de matar. Emocionadísima mirando al Padrino, pronunció sollozando:

- "¡Un Título es un Titolo per ell amore di Dios!"

Giorgio Gattopardo la había estado observando desde los minutos iniciales del partido, punto por punto, en los saques, mates y en el bloqueo defensivo. Al entregarle el premio mayor la miró fijamente a los ojos, miró su carita de ángel, sus tetas bien formadas y el buen trasero de jugadora aficionada. Para ella el vóley era su pasión más no su profesión.

Fue un flechazo de amor a primera vista, se miraron detenidamente, en fracción de segundos ella lo chequeó, miró su corazón donde reposaba la billetera llena de fotitos del Santito bendito de Benjamín Franklincito. Los dos pensaron en el mismo momento, "es la mujer de mi vida", "es la tarjeta dorada que siempre soñé".

El galán invitó a la niña a dar un paseo por el Malecón en su auto deportivo Ferrari, ella al toque de un felino salto se acomodó; el convertible salió embalado en primera y en segundos ya estaba cuadrado en la ribera de la playa de estacionamiento de la Huaca de Santa Cata, al ladito del riachuelo. Como todo buen caballero tendió en la grama unos cuantos periódicos pasados, ella sin tener el documento nacional de identificación sabía lo que hacía. Se acomodaron y sin decir palabras cabalgaron sin bridas y sin estribos. Gattopardo tocó sus tiernos pechos, ella con arte lo libró de los botones; él se desabrochó el revólver y ella retiró el cuchillo de su cintillo. La inocente con mimos y halagos le demostró sus dotes y fina calidad de su linaje de potranca de pura sangre. Fue noche primaveral con bulla de banda, petardos y brujerías. Gattopardo intensionalmente la había llevado a la Huaca creyendo que era niña pero tenía marido. Después de la marinera, él estaba seguro que con su sapiencia, paciencia y experiencia la ex-señorita lo ayudaría. Pero el destino se burlaría de la nefasta decisión pues sería la primera vez que el Jefe se equivocaría.

Ella era una criaturita con carita de inocente paloma. La santa madrecita del Jefe enterándose de este nuevo amor, exclamó:

- ¡Sigñore! ¡Cuìdame della agua mansa que de las bravas me cuido yo!

Los capos de la mafia de Palermo eran señores que provenían de familias de rancia alcurnia, su poder en la sociedad pasaba en sucesión y arrastrándose de generación en generación. Los Biorggio, los Mosca, los Jostti, los Barinotto, los Soriano, los Trisolini, los Pariòna, los Marallano y los más respetados, los Gattopardo.

Pasaron tres meses, llegó el Año Nuevo, la joven jugadora cumplió mayoría de edad, sacó su Libreta Electoral, ahora podía jugar como profesional. Pidió matrimonio y sueldo sin titubear. Así nació la gran historia inolvidable de amores diferentes pero con objetivos generosos amplios y contrarios.

- ¿Tú me quieres solamenti per tí? ¿Güeno, quanto hay? Me sposato contigo pero te voy advvirtiendo que tú tenere que mantenere quattro bocattis más.
- ¡No hay problema, al toque te hago los cuatro bambinis!
- ¡Qué bambinis ni ocho cuarttos! ¡Amorchito, tenés que darle de comere a la mía mamma y a la mia ermanna!
- ¡A tu madre la visto! ¡Pero a ella no le doy de manyare, come por cuattro! ¡Cómmo traga la condenata! ¡Me voy a ir a la quiebra con la consh'di tu madre y la tuya ermannita! A propossito la tuya ermanita come con su mano. ¿Per qué yo debo que darle de manyare? ¿Y su marito que fache?
- Su amicco no trabaja ni labura, todavía. Contestó indignada la jugadora del pasaje.
- ¡El guevón come gratis, qué lechero, y la segñorita viene con hambre después de manyare a su marito! ¿Y tengo que mantenere? ¡Mamma mia!! ¡Chucha, Ché!! ... ¡Él que quiere cheleste que le cueste! ¡Què voy fachere!
- ¡Nossotros no somos cheleste, nosotros somos Blanquiazule! ¡Sempre tenlo pressente! ... ¡Otra cosa te quero dechire!
- ¡Parla aprissa! No tengo tempo, dopo parlamos, ...
- ¡Yo me quiero sposare di bianco!
- ¿Per qué, Ché?
- ¡En la mia famiglia todas nos sposamos de bianco!
- ¡Famiglia d'merda, bianco el vestido, nero el alma y el corassóne! La tuya famiglia llevan tuttis los peccatis enchima y quieren bianco. ¡Per la Madonna! ¡Carajjo! Non veo ninguna alma buona en la tuya famiglia.
- ¿Y en la tuya famiglia? ¿Que me diches? ¿Ma què cuá cua? ¡Ón!! ¡Erdá!!
- ¡Nossotros somos decentes! Meglior con lo que vamos a gastare nos vamos de lunata di miele a Rio, a Sinaloa; a los Statis Unitis no puedo andare ni entrare; a Pariyi, a Berlino, a Roma; en vez de gastare tantti dineri dandole de tragare y tomare a vostra madre y a toda la tuya famiglia. ¡Zánganos d'merda, buenos pera nada! Una fiesta de matrimonio con tu famiglia me va a salire más carolini que una volta al mundo en ochentta dias.
- ¡No jodas güevón! ¡Tú tienes! ¡No ti hagas el strecho! ... Uno último favore, podés dechire que la mía mamma me regaló el vestido bianco.
- ¡Y enchima son unas mentirosas di mercoledí! ¡Comenssando per tu'madre!!

Aclarado los puntos en suma armonía la pareja se quedo muda, ella mirando el bellísimo reloj de pared y el mirándole el Cu Cú. No se decidía entre el cucú o su dietético desayuno. Después de un cuarto de hora, en la pausa, Marebella bajándole el periódico mañanero con la cucharita de plata y con su consabida alegría, empezó el diálogo nuevamente.

- ¡Amore! ¿Come hacemos con el Buffete? Yo quiero un buffete criollo, ...
- ¡Qué buffete, ni qué buffete, Ché! Tengo uno negossio que atender, ya retorno. Voy a invitare a los segñores a la ceremonia del matrimonio, toma Cien dólares y encargate del manyare, me traes factura no te hagas la cojudata.
- Meglior, Cien dolarillos más para contratare aun Chef di alti cuchina y se encarge di tutti!
- ¡Cien dollares más! ¡Putana! ¡Esto és un asalto! Es molto, por acá en el barrumto hay más baratos, buscate o preguntare a Pampo Pampini, él es el meglior spechialista en pastas y quessos. ¡Chiao! ¡Tóma!! ¡Los Cien dollares! ¡Para que no joderes tutti el giorno! ¡Yá retorno!
- ¡Ya mi amore! ¡Cuidate, no manejes muy deprissa, é perocoloso! ¡Lentamente despacio, despacio se va lontano!!

El atareado novio salió en su Alfa Romeo a dar el encuentro a los cuatro jefes para invitarlos a su matrimonio personalmente y tranquilizarlos, poniéndoles sobre aviso que en una pausa conversarían de los negocios de la familia. Mientras tanto la noviecita con la anuencia de su mamita se encargaban de la cocinita, la mami llamó ipso facto a sus íntimas de su misma calaña que ultimamente habían vacacionado en el Centro Penitenciario “Cinco y Medio” de la Carretera Central, todas mujeres de amplio prontuario, de grandes dotes y conocimientos en el arte culinario, en hostales, bares y en penales.

La China, la Negra, la Flaca, la Gorda y la Morocha; sobre el pucho se consiguieron prestado un par de Primus y tres ollones del comedor popular; del pueblo joven del cerro de atrás y de la vecina del caldo de gallina. Eligieron como menú, Arroz con Pollo, Cau Cau y Arrocito blanco graneado.

La novia llegó sin cita a la peluquería porque era caserita; a las futuras esposas las trataban como reinas; y ella aprovechando el momento chismoseaba en color de rosa; el pedicurísta se lucía embelleciendo el par de tamalazos. La dueña del local decoraba estéticamente las uñas de las manos, le dijo como preludio un refrán:

- “Todas las líneas di vuestras manos stan dichendo que por stas bellissimas manitas van a transitar y recibir molto dineri ... los astros revelan tu grande futuro, eso siniffica que serás una grande cajera ... o una gran putana d'merda!”. Todas ríeron en carcajadas, especialmente la novia.

Giorggio y Marebella no firmaron ninguna capitulación, ni contrato, ni cláusula para gestionar y menos para realizar los matrimonios como se estila entre las familias de la Mafia Siciliana e Italo-Palermitana, se casaron ciegos de amor. El novio estaba ciegazo, la novia sólo guiñaba el ojo derecho por recomendación de la profesional alcahueta de su madre, que muy tranquila y silenciosamente hacía su trabajo celestiniano. La Celestina había elegido al joven para la salvación de su familia, con él el papeo ya estaba requeteasegurado.

El novio llegó en su Lamborghini blanco a la Iglesia, pasó el umbral de puerta. Blanco y radiente va el novio, le sigue atrás la bruja de su suegra, vestida de verde palta mirando de reojo, el inmaculado terno confeccionado en la Sastrería-Bar Hnos. Marchena. Él, ante el altar está llorando, dentro su alma está gritando: ¡Ave María!. La Chica Maravilla lo esperaba de rodillas.

A la fiesta llegaron todos los familiares de la excallejera, y en primera banca sentaditas las cinco vecinitas dispuestas, preparadas y equipadas con bolsitas de plástico y camuflados tappers para llevarse las presitas a sus maridos y mascotitas. Conocidas eran por la forma de tragar a lo bestia y chupar a lo vikingo, mientras que a los doce invitados del feliz novio les sirvieron copitas de vino tinto, alitas crocantes con papitas del Cau Cau y de guardicion un cerrito de rico Concolón.

Los invitados, comían, bebían, hablaban, chismoseaban y bailaban al compás de la Orquesta del Maestro Manuele Meggìa y de la primera corneta Ugo Toconni.

- ¿Samsung? ... ¿Oe, ese nombre é de la Biblia, no? ¿Ese fue el marito di Dalila?
- ¡No, Sansón fue el marito di Dalila y lo dejaron pelado!
- ¿Y a Samsung como lo dejaron?
- ¡Calato!
-¡ Puta! ¡A uno pelado y a otro calato!! ¡Perra nostra vita!!

- ¡Ché! ¡Stás borrachíssimo! ¡La tuya sposa stá hablando mal de ti! ¡Dice que stás trabajando!
- ¡Gente de merda, parlan cada tonteria! ¡Qué merdas!

- “Che bella cosa na jurnata ‘e sole, n’aria serena doppo na tempesta! Pe’ ll’aria fresca pare gia’ na festa, Che bella cosa na jurnata ‘e sole. Ma n’atu sole cchiu’ bello, oi ne’. ‘O sole mio sta ‘nfronte a te! ‘O sole, ‘o sole mio sta ‘nfronte a te, sta ‘nfronte a te! ...” Giorggio Gattopardo acompañado de la orquesta cantó ligeramente acompasado, bastante regular para no hablar mal "O Sole Mio", cuando acabó su demostración del Bell Canto fue aplaudido intensamente causando la envidia del más pintado de los cantantes contratados.

Federigo Biorggo d'Linze, el famoso Automecánico Tenor del Piccolo Balcone, cantó como despedida para los novios la última canción "La Donna È Mobile" para pasar factura y descontar la antigua arruga que le tiene al Jefe por sus servicios y protección.

- "La mujer es voluble, cual pluma en el viento, cambia de palabra y de pensamiento. Siempre su amigable, hermoso rostro, en el llanto o en la risa, es engañoso. ¡Siempre es mísero quien en ella confía, quien le entrega, incauto el corazón! ¡Aunque nunca se sienta plenamente feliz quien de su pecho no beba amor!

- "El jefe dormirà por prima vez con una extragña" susurró el más fiel de los fieles, el doméstico Edoardo Pavoni.

En una noche, Giorggio Gattopardo, el jefe de la respetable familia, salió sorprendiendo a sus lacayos, los más cercanos lo saludaban y lo cuidaban siguiéndolo con la mirada, el jefe de los sicarios, masticó:

- ¡Vida! ¡Para que hacerlo fácil, sí facherlo difíchile es molto meglior!!

Envió a uno de los hombres de confianza para que acompañara al jefe.

-¡Jefessito! ¿Qué ache Ché? A las dos de la mattina marchando a piéde por esta Vìa que é pericoloso, moltos enemigos.
- Voy al Ristorante Chio, a mi segñora le ha provvocato un platto de Frijoles a lo Pòpulore con su huevo monta'o, siempre sale com sus caprichitos ...
- ¡Yo entendo Jefe! ¡Después de poner al día al Jefe, la segñora cobra ... cobra los servicios prestados jajajaj, cobra los deberes y las obligaciones que Dios manda! ...
- ¡Yessi Yessini! ¡Quién merda te ha pregunta'o algo para que parles!
- Yo quería pedirle un conssejo jefe ...
- ¡Dopo! Primo andiamo por los frijoles ...
- ¿La suya sposa tiene un estomaggo de camióne volquete, no jefe?
- ¡Calla, calla, calla que me dessespeeeeras!!!
- ¡Ustè non me tiene pacienchia, jefessito!
- ¡Parlas cada güevvada!! ¡Yessi Yessini Durini!!
- Jefe, de ese plattasso pueden manyar quattro personas y es molto. ¿Me puede invitare alguito?
- ¡Tuttoo ese platto es para la mia sposa, capichi ... y le queda chicote, no jodas!!
- ¡Pero el plattasso parece un escudo medioval!
- ¡Per la putana que te pariò! ¡Cállate la boca!

Marebella cumplía a medias sus funciones de anfitriona. Indirectamente jodía al marido. Que mujercita de miércoles y de jueves! Invitaba a los conocidos de su esposo a las charlas de café pero sin café, ósea después del almuerzo y antes del café. Lo que quedaba en la cocina directamente en tappers tenía su destino, su madre y su hermana, el perro, el gato y el pericote ya no tenían que cachuelear ni joder la paciencia ni meterse en la vida ajena menos en la vida de sus vecinos, ahora con barriga llena la siesta estaba asegurada.

Al principio, después del matrimonio la joven Maravilla tenía el donaire de un platillo de “Frutti di Mari”, más tarde tendría el sabor de un “Calenta'o della Concha d'ssu Mare”.

El tiempo caminaba con cizaña, muchos altibajos por culpa de los incomprendibles caprichitos de Marebella, discutían por tonterías, pero no todo era malo había momento de lucidez y la chica perdonaba a Giorggio cada vez que ella se equivocaba, y él sabiendo que tenía la razón se quedaba callado.

Poco a poco la mujercita se iba convirtiendo en una Terminator, era de temer, ella quería participar el los trabajos de su esposo y en las transacciones de la familia.

- ¡Conmigo non te vas arrepentir, yo soy tu muglier, vostra amante, tu querida, tu socia! ¡Tu socia!!, repitió "socia" varias veces. Stás ganando una socia de quilates, conmigo vas a ganar más billettos de lo que pensabas ganar en tu vida, yo sono d'aqui no dell mas allá, de ahora en adellante yo soy tu amuleto de buona suertte. ¡Confía en mí!!!
- ¿Lo juras?
- ¡Lo juro por mi madrecita!
- ¡No jureís por tu madre, esa hija de putana!! ... ¡Jura per Dei!! ¡Por Dios!! ¡Por el Santo Padre!!
- ¡No puedo jurar su Santo nombre en vano! ¡Somos cattolicos, non podemos pecar!
- ¡A la merda con tus pecattis! Juras o non juras? ¡Jura por la Cruze del Dios!
- ¡Por Dios! ¡Por la mia madre, por mi Santa madre que me illumina ...
- ¡La vostra madre no tiene nada de Santa!! ¡Non la metas en el Saggrado Juramento, si es assí no vale tu Juramento, repitizione!
- ¡No jodas! ¡Yo stoy jurando, güevón!!
- ¡Jura por Dios!
- ¡Juro por Diosito!!
- ¡Esso ès lo que me gusta escuchare! ¡Esso es tutti! ¡Saca la botella de Shiumara, vamos a tomarnos un trago con su jarabe d'angostura para celebrare. Para il mio com hielo y limone!

La vida seguía igual, el tiempo y el destino golpeando sin cesar más seguían adelante sin dejarse doblegar pues no vale llorar tampoco suplicar, hay que pensar que todo pasará. Todos tenían una función designada, un lunes ocho de la mañana Giorggio en conversación con su chaleco de confianza, Edoardo Pavoni, hablaban, planeaban y hablaban.

- ¿Qué cosa abbiamo que facher esta noche, Jefessito?
- Lo mismo que hacemos todas las noches, mi caro Edoardo, tratare di conquistare il mondo. No hay problem, tú e yo conquistaremos il mondo.
- Passudiablo, io ya he parlato con la gente y non te preocopes di nada, todo camina essatamente como lo has planeadi.

La señora para ese momento ya estaba convertida mentalmente en una Cyborg Terminator, robotizada escuchaba y miraba su futuro. Siempre lo mismo, ya estaba cansada de preparar el desayuno, el almuerzo, lavar y tender la ropa que se amontonaba; miraba como vaca furiosa su loco porvenir, pero algo raro había ese día en sus ojos y en su mirada. Designaron a Vittorio Pastrullo a depositar el dinero en el Banco en la cuenta del lavado de los verdes. La Cyborg llevaría los Un Ciento Seis Mil Quinientos Cincuenta y Cinco 99/00 Dólares USA en su canguro de cuero de chancho ahumado abrochado en su férrea cintura. Tenían que tomar la misma ruta de rutina. El turbio dinero para lavar servía para pagar los honorarios, servicios prestados y colaboraciones de las amigables autoridades malas.

En el camino Marebella, fue explicando lo feliz que sería con ese fajo de billetes en su cuenta corriente, y ayudaría también hacer feliz a Pastrullo Vittorio, y darle el hijo que no había querido tener con Giorggio Gattopardo. Le explicaba una coartada y para que Pastrullo lo piense mejor podía darle una probada con una encamada. Vittorio Pastrullo escuchaba seriamente y aceleraba el paso para eliminar de su mente la loca y absurda idea de trampear a su querido jefe. La escuchaba y se imaginaba en la cárcel sólo, triste y abandonado o muerto a balazos en el salitroso desierto de la Cruz del D'Asso, como no era tan cojudo se hacia el enfermo o el angustiado, el inocente o el tarado.

- Oye sí nos reparttimos il billete, y después dessimos que nos han pescueze’o ...
- Yo non puedo dichire mintiras al mio jefe, al vostro marido, a tu sposo, ...
- ¡En los commerssios no essiten sposos, zonzo di merda! ¡En los neggossios él es mio socio! ¡Vení conmigo! ¡Cobarde!! ¡Basura de Porquería!
- Repartir "Uno Ciento Sei Milles Cinquechentos e Cinquanta e Cinque 99/00" enttre due e molto difichile! Yo no estoy portando la mía máquina calculadorini.

Al entrar al Banco ella notó que las insinuaciones no habían hecho efecto, antes de llegar a la línea amarilla de espera de la ventanilla, le dio en los últimos segundos un curso acelerado de "Filosofía de la Vida" según los datos recopilados del chamán Sioux-Chiclayano Tawa Serra Quesquén ... y concluyó con la disertación de otra filosofía, más simple, la filosofía de la calle, la callejera:

- La drogga te a caggado el cerevro, sólo un vegetattivo no approvecha di ésta occasione en la vida, rechassarme a mi, idiotta; escremento de porco, luquea sto, yo soy un lotezazo, non lo que tienes en la tuya casa. Mira lo que te stas perdendo y tutto por culpa di essa cochinada ...
- ¡Cochinada, per ... Tan rica!
- ¡Imbechilel!! ¡Iddiota!! ¡Figlio di ...

La empleada de la ventanilla la llamó, la Cyborg Marebella se cuadró de muy mala gana; levantó el canguro de cuero de chancho y con un gran esfuerzo sacó los fajos de billetes, mirando con intenso odio a Vittorio Pastrullo entre dientes lo granputeó.

- ¡Zonzzonazzazzo di merda, tutti questi dinnero e tuyo, recapassita, per que lo commpartes con èle malldito di Giorggio, él te utilissa!
- ¡Ya apresurate!! ¡Entrega il dinnero y retornamos al Cuartele! ... ¡Tutto conforme!! ¡Vamos!! ¡Andiamo!!
- ¡Taranttini, sttupidini!! ¡L'droggitti ti a caggado la testa!! ¡A mi rechassarme! ¡Figlio de prosttituta!!

Vittorio Pastrullo a partir de ese momentito vio su estrella caer, tenía que andar con mucho cuidado porque en algunas oportunidades el Jefe veía, oía y hablaba lo que la Cyborg Terminator decía.

Giorggio Gattopardo y Edoardo Pavoni visitaban los negocios cercanos haciendo tiempo y tomando un capuchino. Giorggio basado en la confianza le dice a Pavoni que sí todo sale bien llevará a su mujer al último gran golpe y con ella obtener el poder. Solamente había que enseñarle detenidamente el arte de deber y saber deber, siempre con la conciencia tranquila, insistir en que el negocio tiene dos caminos, con plata, dinero y efectivo; y con labia, persuación y disertación; ambos caminos siempre apoyados en las leales metracas.

El jefe los esperaba, recibió a su esposa con una sonrisa sincera.

- ¡Confiaba en ti! Ahora stoy mas seguro que nunca in la tuya lealtà y fidelidà. ¿Elle Pastrullo es un buon compagñero? ¿Come se a comportato?
- Non le tengo naditta di conffianssa!
- ¡Vedremos que podemos fachere mas avanti! ¡O sea mas adelanti!
- ¡Como tu quieras mio amore!! ¡Tu ères el Jefe!!

El jefe ponía la fuerza, el coraje, la decisión para que el trabajo salga, bonito, bueno, barato, y ... perfecto. Su mujer ponía la imaginación ... para ensartarlo, pensando como llevarse alguito o algote ... para su molinote.

Todo estaba cerebralmente planeado, fijamente determinado, dar el golpe a la mafia y a las familias entrometidas; el último gran golpe y escalar a posesiones más altas, mismo Vito Corleone de El Padrino, o desaparecer con el dorado metal y las maletas repletas de verdes. Antes de salir hacia la faena final, el Jefe se santiguó y masculló entre dientes un rezo apresurado:

- "¡San Niccolò!" “Padre Nostro que stáis in los cielis tirando balassos a los gallinassos ... y líbranos del mal”. “Amen”.

El último trabajazo salió como se pide chumbeque, Giorgio Gattopardo tal y como lo prometió había llevado a su queridísima esposa. Para que no quede huellas, ni sospechas, ni lo vean con bultos, entregó, haciendo un quiebre, el maletón con los fajos de dinero a su chaleco principal, éste de taquito se la pasó a Edoardo Pavoni y éste menso entregó el botín a la impredecible y coqueta señora, repitiendo las sagradas palabras del jefe.

- ¡Immediatamente!! ¡Aggarra vostro automobile e dessapareche!

Marebella había esperado este gran momento de su vida, ahora con el botín entre sus brazos hercúleos su sueño se había hecho realidad, su ambición era notoriamente hepática y enfermiza, más ambición más verde amarillo era el color y brillo de sus rapaces ojitos, la bílis que corría por sus venas marcaba su descomunal cuerpo, se cegó y transformó cerebralmente en la terrible Bestia maligna del subconsciente y de mal proceder. Víbora ese nombre te han puesto porque en el cerebro llevas el veneno mortal de la calumnia, de la maldad y de traición.

La Bestia abrazó maternalmente con mucho cariño el maletón y arrancó con un pique de jugador de fútbol americano, tomó el sendero larguísimo de la silenciosa avenida Arcos De La Cabaña, paso de frente sin mirar su auto, siguió hasta Cinco Esquinas y una esquina más, dobló a la derecha, tomó un taxi y desapareció. Como le habían ordenado.

Fue un golpe profesional, el poder y el dinero estaba asegurado. Giorggio Gattopardo compró un periódico de grandes titulares, caminó como los guapos al caminar, mirando de medio la’o, con las manos en los bolsillos de su gabán, se acomodó los lentes oscuros; cuando se percató que el ambiente y la ciudad estaba dormitada, caminó hacia el parqueo de la tribuna sur, se llevó un puro a la boca, Edoardo Pavoni le encendió el habano y limpió el parabrisas, y en dúo de a dos tararearon "Io Cherco la Titina" al estilo de la pecosita Rita Pavone.

“Io Cherco la Titina, io cherco la Titina, Titina, o Titina, io cherco e non la trovo chissà dove sarà. Io cherco la Titina, Titina ” “¡Saluttire a la Cuchina y a totti la Cachina y la tuya Mamma y tutti los demas!! La qui, qui del la, quai del je del la! ¡Fumo uno cigaretto, del buenotte, del la tuya Nona, la tuya figlia esta piernona, tu del la, tua del la y te doy per la troya!! Jajajaa!!»

Tomaron la Vía Central con dirección a su Cuartel General para limpiar y tener listas sus armas de calibres mayores para mejor proteccion y asegurar las acciones. Se cruzaron con un trailer de color indefinido y con placas bambas diferentes.

- ¿Que laburo cuchino starà fachendo esa gente per este lugare? Jajajajaaj. soltó una carcajada a lo pavo real, Edoardo Pavoni.

Regresaron al Cuartel General, en la entrada del condominio disminuyeron la velocidad por los niños que jugaban; los guardaespaldas de menor rango y jerarquía, felices se acercaron y muy alegres preguntaron al más más.

- Jefessito, la segñora nos dijo que el golpe saliò mortale! Y que nos mudamos a otro Cuartele Generale!

No escuchó nada, le zumbaron los oídos, siguió caminando con dirección a su morada. Pausadamente metió la mano al bolsillo izquierdo del pantalón, con las yemas de los dedos escogió del llavero la plateada llave, la asió con el índice y el pulgar, golpeó tímidamente la cerradura del portal y ésta se abrió de par en par y miró hasta el fondo el desnudo hogar. Viroleó, giró sobre sus tacones aperillados, volvió a mirar toda la puerta, el número, y no reconoció la sala vacía de su hogar. Tartamudeó como Jefe, muy disimulado, para no dar a notar su malestar.

- ¿La ... la ... la .... la segñora ...?

Como siempre el inoportuno Edoardo Pavoni tuvo que hablar.

- ¡Jefe, no me diga que la segñora no entendiò ni capiche y dessapareció asi perque así! ... ¿Dessapareció di vero, de verdà? ¡Pero Ché, jefe, que suchede, yo no capisco niente! ¡Nada de nada! ¡No entiendo! ¡Responda subito rápido per favore!!
- ¡No suchede ni merda!¡ Sapo figlio di putana! ¡Concha de vostra madre!! ¡Comm Ché tu mmáiii!!

Sucedió lo que nunca pensó que le podía a él suceder, lo habían desvalijado, la Bestia Marebella lo había atrasado, se había levantado todo el nidito de amor, solamente se había quedado con la Sección de Avisos Clasificados del Periódico Diario "Il Commercio", Decano de la Prensa; comenzó a leer los anuncios, pasaba las hojas con el índice derecho humedecido con la punta de la lengua que temblaba tibiamente; repasaba los anuncios como principiante; el gran golpe a la mafia había recibido un revés y todo lo planificado fue una gran cojudez.

En el Occidente sobre el Pacífico mar, el sol se ocultaba igual que la gran señora; al día siguiente tempranito el Astro Rey aparecía y La Bestia Marebella D'Ennero en huída seguiría. Por un tiempo la tierra se la tragó. Después de muchos almanaques cuentan por ahí que la vieron con nuevo look haciendo mercado en el norteño país de las grandes oportunidades, gozando de la vida, veraneando en la exclusiva Playa The Future Beach.

Egerer in Chieming, am Chiemsee, im Chiemgau. D.  August. 2010.

¡Zorro, paga lo que debes!

¡Zorro, paga lo que debes!
Dedico la siguiente narrativa a mi entrañable amigo, maestro vidriero y querido vecino del alma, Guillermo Aparicio (a) Memo, solterón maduro de Vizcardo y Guzmán.

Como en las buenas familias en BalconCity, también, tenemos nuestros problemitas; los vecinos nos queremos y respetamos pero al igual que una parejita de eternos enamorados tenemos que limar ciertas asperezas para reanimar el romance y así remar en la misma correcta dirección para que todo marche sin contratiempos y con mucho amor.

La casualidad fue que en el mismo día de mi cumpleaños número cincuenta, Bodas de Oro de mi Natalicio, me tocó ser protagonista de un escandaloso y sonado birrinche palermitano. Como nunca había salido temprano de mi dulce hogar, en el taller familiar me esperaban con duda y asombro, me dieron las órdenes correspondientes de las labores del día, un hermoso sábado chelero pero primero había que cumplir con las obligaciones, me tocaba cubrir la función de Jefe de sección cobranza; con plano y direcciones bajo el brazo tenía que peinar las zonas gráficas de Lima y La Victoria, y alguito de Breña; cobrar a los benditos morosos hijos de la morosidad. De paso yo cobraba lo mío, mis cachuelitos, fotos, muertos y heridos.

Cuatro de la tarde del mismo día regresaba al barrio con la cara larga, algunos inescrupulosos habían amortizado migajas, el resto había prometido para la próxima semana; y lo mío, solo me habían pagado tres fotos con rebaja. Bajé del micro en la sucursal del guaguancó, la avenida Palermo, toda la gente del barrio de fiesta y mi billetera de luto; a paso ligero sin fisgonear me dirigí al taller a rendir cuentas, en eso se me da por sapear el telehipódromo, una buena mancha de conocidos pero la mayoría misios; miré la berma central, otros conocidos pero antipatiquitos; luqueo a las esquinas y nada; en eso miro mi licorería favorita "Botillería La Negrita" y veo adentro una cara simpática, mi vecino Memo, esfuerzo mi vista de lince mismo Terminator y veo a su cuñado Jorguito Nassi, y entre los borrachines a Bigote; y en el centro, sapeo, nitidamente, a uno de los más grandes tramposos, sinverguenza, conchudazo del barrunto, el trístemente célebre: Señor Zorro (a) Carlos Aparicio, el de los bonitos ojitos verdes. Rodeado de ayayeros chupando como vikingo con su gentita de media mampara; el cánido este se me había escapado infinidad de veces de la exhaustiva cobranza; siempre me metía un floro en el taller o cerquita de la casita de mamita y en ese terruño yo soy niño bueno, más bueno que un pan; no podía decir nada ni levantar la voz, todo cojudazo atracaba sus mentiras y cuentos; pero ahora estábamos en corral ajeno, había que hacer algo, por ejemplo, ir a cobrar.

Crucé la avenida despacio pensando como entrar en la conversación. - ¡Mira Zorrito ha pasado un güevo de tiempo y me estas meciendo de lo lindo, bueno, pues, ya basta de mecidas, entre gitanos no nos podemos adivinar la suerte¡, repasaba la lección mentalmente para decirle lo aprendido como amigo y se caiga con algo. Llegué al umbral de la licoreria y me paré como cherif de coboyada, interiormente me daba valor escuchando en mi subconciente la músiquita "Por un puñado de dólares", por supuesto que yo era el bueno, Joe, Clint Eastwood; en eso, del mostrador salen dos bravos, con caras de malos, que se me vienen encima, los nuevos abigeos de BalconCity, Louis Carrasco y Edward Market, tragué saliva pero como era el jovencito de la cauuboy seguí parado en mi sitio.

- ¡Jelo! Quiúbole? Me saludo Louis. Edward movió la cabeza.
- ¡Holas! Quiero cobrar una arruga … al Zorro. Dije despacito.
- ¿A ese? Me miraron y movieron la cabeza sonriendo. Perdíste, ón. Mejor vete y no te hagas problema. Me animó a la retirada.
- Voy hacer el intento.
- ¡Esa basura es un hueso duro de roer! ¡Táque care!

Saludé a todos los presentes, ní me miraron, miré al Zorro, me dovolvío la mirada con odio. Yo me hacía el que no me daba cuenta. El Zorro, antes que yo pudiera abrir la boca, se me adelantó y todo guapo me despachó.

- ¡Oe, si vas a venir a joder mejor te largas, ahora estoy con mis amigos, más tarde o el próximo sábado arreglamos cuentas, llegaste placé, chao!
- ¡Oe, Zorro, zonzo de mierda, sí no quieres que te jodan pága! ¡Pá gá ló qué dé bes!¡Págame lo que debes! ¡No te hagas el cojudo! ¡Yo también quiero licorearme! Le dije con todo el respeto que se merecía delante de sus amigos. ¡Yo soy tu amigo, taradazo, por eso te di crédito imbécil!

Me acordé de mi historial de matón en mi escuelita de Kindergarten.

- ¡Hubieras venido más temprano, he pagado el menú, espera el otro sábado!
- ¡La señora del menú te está buscando con policia y recompensa!

El abusivo me mentó la madrecita. Me sonreí, volví a la carga.

- ¡Paga no más! ¡No te me hagas el valiente qué nada te cuesta!

Yo hablaba fuerte pero controlando mis gritos, en el fondo me hacia el valiente manteníendo mi distancia de cualquier imprevisto; le seguí cobrando, cobre que te cobre delante de toda su mancha, el matón de cantina hervía en cólera hasta que conseguí lo que quería escuchar. Uno de sus ayayeros, el payasito del bar, dándosela de matón de esquina, como bueno le aconsejó que me metiera goma; para mí era la primera vez que un metiche me caía super bien. El chistosito fingiendo voz gruesa de macho machote, grito:

- ¡Sácalo al fresco y reviéntale el pico por bocón!

Otro ayayero fue más cauto en sus palabras:

- ¡Págale al idiota este para que no joda y nos deje chupar tranquilos!

El Zorro con sus noventitantos kilos de peso e impresionante y descomunal tallota avanzó un par de pasos, lo insulté y al toque salí de la tienda, agarré vereda, su mancha en mancha me cercaron, a empujones yo seguía retrocediendo y guapeando, en un momento nos quedamos cara a cara, él con dos botellas de cerveza en una mano, una helada y una sin helar, y con un vaso bien servido cepillado de a cheque en la otra. Su hermano Memo, muy acomedido, le quitó las botellas y el vaso para que esté libre de bultos. Y burlonamente me miró como diciendo: "¡Ahora que te maten por cojudo!" Zorrito hizo un ademán de golpe, retrocedí empujando a los bravos que no me dejaban retroceder, estaba en medio, solo y acorralado en el círculo de la muerte; en eso veo con el rabillo del ojo nuestra camioneta con Emilio, el lugarteniente de mi hermano menor en la caña; no distinguí al copiloto; agarré confianza y me acomodé para lo que venga. Zorro estaba caldeado y no soportó más los insultos y la cobranza, hace un ademán de meterme un tabazo, con el hombro vuelvo a empujar el cordón humano; me sentía más acorralado que cuy en tombola. El Zorro se me viene con todo y yo hago un queco, lo que nadie hasta ese momento había pensado, ni el Zorro; me metí en su guardia y le apliqué un tremendo puñetazo al mejor estilo de mi Campeón Nacional Mauro Mina de Chincha Cuna de Campeones. Zorro se me desarmaba con el hocico hinchado y comienzó a caerse lentamente de espaldas como Goliath; aprovecho la sorpresa general y en prima salto por sobre las cabezas y hombros de la gran muralla humana, mismo jugador de fútbol americano, de suerte que caígo parado, hasta las caiguas pero parado; con otro gran salto felino mismo gato techero como una tromba me prendo de la puerta derecha de la camioneta, estaba con seguro, miro a través del vidrio y me doy con la sorpresa que adentro, orinándose de miedo estaba El Pato Edgard Sardón, le pedí por favor de buenas maneras que me abra la puerta y el muy maricón no atinaba a nada.

- ¡Abre conchatúuuumare! ¡Imbéeecil! ¡Aaabre! ¡Hijodepú! ¡Abre maldecido! ¡Maricón! ¡Cobarde! ¿De qué tienes miedo? ¡Idiooota!

La gente del Zorro empezó a reaccionar, doy dos trancazos por encima de la tolba llegando con las justas a la otra puerta. Cerrada también con seguro. Vuelvo a pedirle por favor al Pato Sardón que me abra la puerta.

- ¡Hijodetumare! ¡Abre rechuchatumaaay!! ¡Aaaaabre!! Pormi mádrecitaaa queyáaaate cagástee conmiiiigo! ¡Abre cobarde!

Se me vino un iracundo fans, le metí un cachetadón, y otro y otro, y todos los hijos de la guayaba; en mi desesperación corrí en fracción de segundos como cien metros sin respiro en tiempo record, atrás mío volaban las botellas, vasos, latas de cerveza. Memo corría desesperadamente aconsejando a su hermano Zorro.

- ¡Las botellas llenas, no! ¡Las llenas, no! ¡Las botellas con cerveza, nóoo! ¡Zóorroo, noooo!

A los cien metros exactos se me acabó la cuerda, me metí a la Panadería y entre vitrinas, vidrios y el mostrador esperé que pase lo que pase. Controlando mi respiración. Entró uno, otro, y otros con caras de lobos hambriento, atrás llegaba el Zorro, le hicieron un caminito. Zorro se me cuadro a un metro de distancia, ahora me tenía respeto, estaba tan cansado y agotado que no atinaba a nada; quizo levantar el brazo y le pesaba, quizo patear y se acalambraba; me sonreí cachacientamente y con ironía estudiada; con la palma de la mano a manera de un cachetadón le empujé la cara de zorro languideciento, retrocedió un buen paso, inerte. Ahora su gente iba a ser justicia por él. Esperé lo peor. De afuera escuché una voz bajita pero firme del ex-infante policia militar del ejercito peruano: Emilio, el lugarteniente y chaleco de mi hermanito Yuri; me tomó del hombro y salí de la boca del lobo, vivo.

Caminando a paso lento, el ex combatiente de primera clase me dio más valor para no volver hacer cojudeces, menos en el día de mi cumpleaños.

- ¡Esta es la última vez que te salvo la vida, ya no me voy a meter en tus problemas, la próxima me sigo de largo, dejaré que te saquen la mierda así se amargue Yuri! ¿Haz entendido? ¡La última vez!
- Yo solo quería cobrar mi sencillo.
- ¿Qué le vas a cobrar al sinverguenza ese del Zorrosquete? ¡Todo el mundo sabe que ese no paga!

Hasta el momento mi corrida ha pasado desarpercibida, muchos a lo mudo y quietecitos me apoyaron con su silencio. Cuando me llevaban en la camioneta me arregle los lentes, ví que me aplaudían sin golpear las palmas y sonreían de satisfacción. Me había convertido, sin quererlo, en el vengador anónimo.

Ahora después de diez años, a Zorro (a) Carlos Aparicio, le perdono todas sus malcriadeces y él que me perdone todos mis pecados, pero, la deuda no se la perdono, sigue pendiente y en la próxima vez, voy a cobrar acompañado de mi bateria porque Emilio ya no me quiere apoyar.

Karlsruhe 2010.

La odio y la quiero. La amo y me desarmo.

La odio y la quiero. La amo y me desarmo.
Agradecimiento infinito, a la Dama del Imperio Británico, Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan, conocida como Agatha Christie; María del Socorro Tellado López, conocida como Corín Tellado; Alejandra María León Palma, conocida como Alejandra María del Socorroco Antonieta de las Nieves León Palma Campanillas de Balconcillos Pío Pío Pío Pío; José Luis Martín Espinoza Córdova, conocido como Jolis; y Rodrigo León Palma, conocido como Rigo.

Esta es la historia de un buen samaritano, padre de familia y al mismo tiempo hijo y abuelo; sentado frente a una porción de cancha salada, meditaba en un día de miércoles, no importa que mes, sobre los trillados versos que recitaba.

"Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda qué paz se puede encontrar en el silencio. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Aún con toda su falsía, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!" (Desiderata).

Don Abelardo Martino descansaba de su larga estadía por las desérticas tierras y valles del Sur del Eterno Sol. Descansaba probando una botella de pisco acholado de su destilería artesanal en su restaurant favorito. La cosecha y la venta de sus jabas de hermosos racimos de uvas selectos para la elaboración de pisco fue un rotundo éxito comercial y económico, él no había pensado en la magnitud de la oferta y la demanda; gracias a la guerra del pisco salió premiado.

Mirando al cielo agradecía al Todopoderoso por haber escuchado sus rezos y plegarias. Pidió al Altísimo una vejez tranquila, sin sobresaltos. Y el milagro se cumplió en el mismísimo momento cuando cosechaba, cobraba y recibía el pago en efectivo fuera de Lima. Su esposa, la madre de sus cinco hijos, había decidido fregarle la pita a su mejor amigo y compadre, ella había hecho abandono de hogar dejándole una carta pidiendo el divorcio por mutuo consentimiento y disenso, sin pleitos ni reyertas como personas civilizadas por el bien psicológico de los chicos para que no se traumaticen más adelante. - Para eso están los mejores amigos; pensó. Y en cuanto a los chicos el tema estaba bastante fuera de foco. Después de terminar de leer la carta con graves faltas de ortografía y borrones, inmediatamente mandó cambiar las chapas y cerraduras de su humilde hogar por sí las moscas, podía ser que la Madame se arrepintiera y quisiera regresar.

Parsimoniosamente levantó su copa de pisco y de un sólo huaracazo saboreó el néctar de vid, retomó el aire para meterse otro igual, seco y volte'o, y comenzó a picar su rico seviche de pescado y calamar.

Ahora sí, por fin, se había quedado solo, las súplicas a Dios Padre, a la Virgen, al Niño Jesús, a los inquilinos del establo; a los Ángeles, Arcángeles y Santos del cielo y de la tierra habían surtido su efecto esperado. Sus cinco hijos se habían mudado uno tras otro. La última en marcharse había sido su hijita linda y bella que nunca lo jode, la niña de sus ojos, su engreída, su chochera, su Inesita querida. Faltaba poquito para celebrar dos almanaques de su retirada. En conclusión tenía hijos casados por religioso, por civil y rejuntados, mismo servinacuy. Ellos eran dueños de sus vidas, de sus profesiones, respetuosos con sus parejas, ejemplos de buenos hogares; bueno, eso era lo que Don Abelardo Martino, creía.

Don Abelardo descansando y soñando en el exclusivo restaurante Comando Sur, recordaba sus momentos de pelotero, de sus amigos y paísanos del Club Centro Iqueño; de su barrio victoriano, al decir verdad, toda su vida había vivido en La Victoria, eterno hincha de Alianza Lima Corazón pero siempre la tierra de sus padres, de sus abuelos y de sus ancestros lo jalaba, al menos en la temporada de la cosecha de uva.

Leyendo detenidamente un tríptico sobre Buenos Aires, pensando hacer un viajecito para conocer el Barrio de La Boca y su entorno, el Club Boca Juniors, la calle Caminito y el Museo de Bellas Artes de La Boca de Artistas Argentinos "Benito Quinquela Martín". Marcando con un lápiz de color azul los precios y los costos de la posible estadía, recordó que tiene amigos en la Capital Federal y en La Plata, así se ahorraba alguito. El trabajito que le esperaba en casa era buscar el Directorio del año de la pera pero estaba seguro que estaba a buen recaudo en uno de sus cajones donde guardaba sus fotos, recortes de periódico, cartas de amores y postales. Sonriendo solo de sus maldades de antaño, recibió una noticia por celular. Miró el mensaje, era su hijo político que pedía llamada porque no tenía crédito.

- "Hola. spro qts biem necsito ablar.yamaa Urgente. No credit”.

Marcó el número con paciencia y buen humor. Escuchó varias timbradas.

- “llame. cel imagino apagado".

Nuevamente recibió otro mensaje.

- “algo faya”.

Volvió a marcar el número. Por fin contestó el yerno querido.

- Hola Martín, mira lo que te voy a decir es bastante fuerte.
- Soy Martino, Martino, olvídame pero no me confundas.
- Hola Martino, no sé como empezar esto es muy delicado.
- Un momentito. ¿Has pensado que me puedo morir de la impresión? ¿Has pensado en eso? Seguro que no. Yo soy tu suegro no soy tu papá güevón. Tienes que cuidarme. Se me para el bobo y me voy al hoyo. Ya, ahora habla, te escucho.
- Bueno, el sábado pasado Cumpleaños y Bautismo de mi hija, su nieta ...
- Ya sé eso, yo mandé ciento veinte dólares para la fiesta.
- Porfa, toi hablando, nos quedamos hasta tarde y sucedió un problema que para mí es de gravedad. Desde ese dia ya no estoy en tu depa. Me he ido a mi casa.
- Con todo el respeto que te mereces hijo mio, ¿qué mierda estás hablando?
- ¡Nos hemos embroncado, Inés y yo!
- ¡Ajá! Entonces ahora tienes tiempo de sobra para trabajar y no estar de niñera. Saco largo.
- Escuche por favor, en la fiesta tu hija se pasó de copas y no quería ir a dormir. Yo dije a tu fámili: Atención, Inés está mariadita, va a descansar; en eso Shena, tu sobrina y madrina de la bebe, dijo: "¡Qué, nos estás botando, descansa tu zonzonazo y deja a mi comadre en paz!". Repetí que Inesita tenía que descanzar por la bebe. Mi mamá me apoyó y empezó el pleito.
- ¡Carajo! ¿Pero Inés cuándo descansa? Ella es el alma de las parrandas, y ¿cuándo ustedes dos se amanecían por las huevas? La bebe la hubiera cuidado tu madre y solucionado el problema.
- ¡Inés me gritó delante de todos! Me gritó: “¡Lo que pasa que este güevon está acostumbrado a mandar y aprovecha para hacer lo que le da la gana. Y ustedes siempre lo apañan!”, les gritó a mi mamá y a mi tía. Tonces yo le dije que me llevaba a mi hija a la casa de mi mamá, ella dijo, la bebe no sale. En ese momento todos se me fueron encima y me gomearon.

Mientras escuchaba el lamento de su despechado jugador urbano, Martino se levantó de su mesa y se dirigió a observar detenidamente una gran fotografía donde él posaba como back central con su larga y esponjosa melena negra; escuchando, repasaba, contemplaba las demás fotografías y recortes de periódicos del salón colocados cronológicamente en el tiempo y en espacios inverosímiles. Se distraía haciendo las dos cosas al mismo tiempo, solamente escuchar le parecía tragicómico.

- La señora Irene, Chavela, Salomé, Dalila y la Reina de Saba, Cleopatra, La chata Nancy, Bonnie sin Clyde, Batiniña, Gatúbela, Superniña, Luisa Lane, Yoko Ono, los Ángeles de Charlie, Xena, Xuxa, la Bestia, Luisa Lane, la Mujer Maravilla, Jane, Boy, Tarzán, Pinky y Cerebro, y hasta el hermano Pedro Santiago me golpearon sin consideración, y yo tenía a mi hija en brazos. Ellos se metieron al lío, sólo mi mujer tiene derecho, ella y nadie más a llamarme la atención.

Abelardo sonrió. Hay que ser bien cojudo para mandar a dormir a la dueña de la jarana, de los muebles y de la casa; él conocía bastante bien a su hijita. Hay gato encerrado, tengo que buscar los cinco pies al gato, algo no está bien; pensó.

- Por la culpa de su familia no puedo seguir ahí, no me respetan. Dicen cosas que no son, lo único que han conseguido es que yo me aleje de Inés y la deje sola con la bebe.
- Algo presentí cuando leí Urgente. Tómate un asueto de una semana después hablas con Inés. Por mi parte te cuento que yo vivo tranquilo. Lejos del mundanal ruido. Lejos de problemas, no me la pongas difícil. Dios me ha recompensado.
- Eso voy hacer. Me'toy quedando en la casa de mi'amá. Yo amo a Inés pero así no quiero vivir, rodeado de su familia mi vida es un martirio.

Martino repitió mentalmente la última palabrita, mar-ti-rio, luego reflexionó: Y éste huevo frito al primer problema se va de la casa, calzonudo. Él que había brindado los mejores años de su vida a su ingrata mujer y para hacerla feliz tuvo que sepultar sus ilusiones, veinticinco años soportando tantas mentiras, metiches, alcahuetas, cuñadas y cuñados sordomudosciegos. Nunca se le cruzó irse de la casa. Dejar sola a la mujer con los hijos fue un tema tabú e impensable. Ahora por quítame una paja estos jóvenes abandonan el barco y solucionado el problema, qué bonito. - Para que se juntan sí no han madurado lo suficiente. Todavía no han dejado de ser hijitos de mamás y buscan mujer. ¡Hijos de … mamita!

- Voy a intentar hablar con Inés, sí no funciona yo me voy para siempre y nunca más volver, te lo juro por mi madrecita santa que me acompaña e ilumina, no volveré. Perdóname, aún la nave del olvido no ha partido, yo tan cerca y tu tan lejos de los problemas.
- ¡Hey! Yo no estoy lejos, estoy en La Victoria, en mi casita. Te aconsejo empezar desde el principio, habla con Inés. La solución está en la buena voluntad de ustedes dos. ¿A propósito qué sabes de tu suegrita?
- ¿Quéee? Bueno, la señora, éte ... ella no vino al Bautizo ... tampoco a la fiesta. Ehhhh, yo creo, que ... no sé, estuvo enferma, creo, yo ... Inés no me dijo nada ... como hemos peleado, ée ...
- ¡Tú no sabes nada, ok! ¿No sabes nada, no? Jajjajaj
- ¡No! No sé nada, ni quiero hablar de ese tema. No me compete.
- Bien, yo voy a llamar a Inés y la visitaré para hablar con ella.
- Gracias por escucharme y por el consejo. Ojalá nos podamos encontrar para tomarnos una sangría. Suerte.

Y para completar todo el ambiente jocoserio de pleitos de marido y mujer, de líos, dímes y diretes, que mi mamá es santa, no te metas con mi madre, habla de la tuya cochetumare, que yo no fuí, ella es mala y embustera, él es un cobarde y maricón, y demás cojudeces; el salón principal se llenó de música tropical.

“La mujer tiene mala conciencia, de ser mala hija, de ser mala hermana, de ser mala prima, de ser mala tía, de ser mala esposa, de ser mala suegra, de ser mala novia con todos los hombres. El Trio La Rosa lo dice. De las mujeres no hay más que decir porque ni Dios lo dispuso así. Mira no hay más que decir. Que son malucas, que son coquetas, que son crecidas, que son presumidas que son mala amiga, mala enamorada, mala novia, mala esposa, etc".

Don Abelardo, consultó con su almohada, daba vueltas en su humilde morada, no sabía como encarar el tema, llamó a su hijo mayor, abogado de profesión. El hijo no contestó ninguno de los siete teléfonos de su oficina, ni a los celulares, llamó a su casa, ni la servilleta contestaba, nadie, nada. Llamó a su segundo hijito, director de relaciones públicas de una empresa estatal.

- ¡Papá, hola cómo estás? Cuando nos tomamos un pisco purito, yo no tomo Pisco Sour me cae bomba tanta combinación, joden al pisco caramba.
- Quiero hacerte una consulta. Tu hermana está en bronca con su marido.
- ¿Y qué quieres qué yo haga? Los dos son unos inmaduros de ... pueden ser grandecitos pero inmaduros, cuidadito con meterte, no te metas, que se jodan para que aprendan. Chao, me llamas el domingo para almorzar juntos y meternos un tragito, chao papi. Cuídate.
- Chaufa.

Lo que más le dolía a don Abelarlo era que gastaba sus minutos en llamadas perdidas y no encontraba una solución al problema de su engreída. Prendió su computadora y le mando un mail a su primogénito.

- @: Hijo querido, llamé a todos tus teléfonos y ninguno respondió, no dejé mensaje. Me han mandado fotos del Bautizo, mal tomadas, oscuras, pésimas y no te veo en ninguna de ellas. Dicen que todo salió muy bonito. Después me enteré que hubo boche. Inocencio mandó a dormir a tu hermana, la comadre se metió, luego la tía, la prima, el primo, el tío, la suegra, los vecinos, las amigas, y lo gomearon. El tono terminó en mechadera. El se ha ido a su casa. Inés no me ha dicho nada hasta el momento. Espero su versión. Saludos. Papá Martino.

Pasaron los días, Abelardo llamó a la niña de sus ojos y nada. Le respondieron que salía temprano y regresaba tarde, que dejaba a su hijita donde su comadre. Que su marido seguía resentido y la castigaba con el billete. Pero como Inesita es chamba ella conseguía los frejoles. Pidió el número del celular de Iné, le respondieron que había perdido el cel o que se lo habían robado, y que en la próxima semana conseguía otro y que iba a tratar de ponerle el mismo número. Colgó y seguía en lo mismo. Nuevamente escribir otro mail y esperar una respuesta para estar enterado de la versión de su cielito lindo.

- @: ¡Inés, mi hijita linda y adorada! ¿Qué tal estuvo la fiesta? No te olvides de mandarme fotos de la ceremonia y del tono. Querida Inés, tengo conocimiento que la fiesta fue el despelote, folklórico y telúrico. Qué terminó con golpes. La borrachera la acepto, los golpes no. Yo nunca realicé actos vandálicos en mi propia casa. Hasta ahí no llegué. Sólo algunos gritos. Ahora tu tienes una hijita, me dijiste que Inocencio es un buen hombre, que lo quieres. Cuando conversé con él me prometió que te iba a cuidar. Habla con él, míralo a los ojos. Respeta para que te respeten. Espero respuesta. Te quiero. Los quiero. Tu papá Abelardo Martino.

- ¿Por qué será que hoy en día con lo avanzado de la informática estamos tan distanciados, no tenemos tiempo, no podemos vernos, menos tocarnos, darnos un beso, apoyarnos en el hombro de un ser querido? Más tecnología más vacía mi vida. Por la puta madre. De niño ví la televisión en blanco y negro, ahora veo todo en colores y no entiendo nada. La cibernética nos ha distanciado a años luces. Estoy más solo de lo que quería estar, qué soledad tan tríste y cojuda. Hablaba amigablemente con el espejo Don Abelardo Martino, el hombre con tino.

Pasaron los días, las semanas, días de veinticuatro horas al día. El sol quemaba y nuestro papá héroe se encontraba en medio de la Plaza Manco Cápac. Solo en el mundo y solo en casita, se dio el coraje de coquetear con su vecinita, una morena cuarentona, fuerte y lo mejor de todo con negocio propio. Se había puesto de acuerdo para comer pollito a la brasa frente a la Municipalidad. Martino cuadrado marcialmente junto al Inca esperaba impaciente. Llegó la amiga, se dieron un besito sincero en los cachetes, los dos super rojos de contentos, ambos bien vividos y curtidos en las experiencias que ofrece la vida. Sabían que si había migas entre ellos podría ser una relación de largo aliento.

"Cuando el amor llega así de esa manera uno no tiene la culpa, quererse no tiene horarios, ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan".

En pleno palabreo, los dos hablaban de sus temas favoritos, de sus hijos, de sus nietos. El aseguró que todo le iba color de rosas y que con su esposa eran amigos, por los hijos y por los nietos, a la distancia; además que ya eran suficientemente mayores para estar en broncas cojudas. Ella contó que su marido se había ido con una chiquilla y le susurró muy quedo al oído que había esperado este momento desde mucho tiempo, que tuvo un amigo pero el pata era jugador, timbero, y eso ella no soportó y le dio forata.

- Con lo que cuesta ganar un sencillo para los fríjoles, no acepto el despilfarro.
- Yo no juego, no me gustan los burros ni los gallos, ni juego cubilete, no sé jugar ajedres, con las justas juego damas, damas chinas no. No voy al billar, no veo tampoco, futbito prácticaba con viejos de mi edad. La cerveza me friega y me resfrío al toque. No fumo ...
-Mejor dame tu Hoja de Vida.

Se dieron un beso, empezaron a comer. Pidieron un vino para celebrar y entrar en calor, para después llegar al ring de las cuatro perillas, sabrosones. El habló que quería ir a Buenos Aires por dos semanas. Ella sonrió, sus ojos centellaron de emoción. Hasta que llegaron al final de la conversación. Habían agotado todos los temas. De fútbol también hablaron, los dos iban a la tribuna Occidente del estadio de Matute. Pagaron la cuenta. Hicieron un silencio, miraron la salida, avanzaron al umbral de la puerta como novios.

- ¿Dónde tomamos el asentativo, mucha grasa provoca colesterol hay que hacer un poquito de ejercicios. En mi casa o vamos a la tuya? Perdón, no es lisura.
- Vamos a la mía. Tengo mi cama con sábanas limpias. En tu casa no sé como andan las cosas.
- Yo estoy bañadito de cuerpo entero y la cosita está limpiecita, jajjajaja.

"Bonito, todo parece bonito, bonito lugar, bonita La Plaza, bonito es el día, bonita la vida, bonito, bonita la paz, bonita la vida, bonito volver a nacer cada dia, bonita la amistad, bonita la risa, bonita la gente que gana, que pierde, que habla, que ama, bonito …".

En la casita limpia de la morocha, en el altillo con el televisor prendido, los dos descansaban acurrucados, no había siesta estaban de parranda.

- Para ser tío, tienes buen cuerpo y no tienes guata, se nota que no eres chelero, pero algún vicio debes de tener, no creo que seas un santo, mejor dime de una vez antes que me entere por mi propia cuenta y no me vaya a gustar la sorpresa.
- Uno de mis vicios es que me gusta comer bien ... yo sé cocinar.
- Jajajaja idiota, te haces el idiota, jajajaja …¿ Para cuándo piensas viajar a Argentina?
- No sé. Sólo es un sueño.
- Yo conozco Buenos Aires.
- Che, piba ¿Conocés el barrio de La Boca?
- Laboré en la Capital Federal cinco años en servicios de impresión digital y offset. ¡Vos, tenés mucha guita para viajar!
- ¡Vos, sos una linda mina!
- ¡Sos un lindo groso!
- ¡Después de hacer el amor, volver hacer al amor!
- ¡Che, vos sos un boludo! ¡Loco, querés un terrible ñapi!
- ¡Che, basta de chamuyo! ¡Vení!

Don Abelardo se puso tigre como fiera al acecho para dar el zarpazo final, sacando pecho y fuerzas, inoportunamente sonó su celular que le cortó la viada. Se miraron, siguieron para adelante, el bendito celular no dejaba de sonar, perdió la concentración, desesperado por el timbre, cogió el aparatito y se percató que era su hijito.

- No contestes, vení, dejálo ahí.
- Eeeh, ... e'mi'jo, un ratito … ¡Hola hijito!
- ¡Holas!
- ¿Cómo estás? Hijito querido ...
- ¡Abelardo Martino Sacramento Ferreny i demás yerbas! Estoy bien, y tú?
- Por acá, preocupado por el pleito de tu hermana ...
- Iné se consigue cada cojudo.
- No hables así, el chico es bueno, sólo que es hijito de mamá.
- Jajaja, ¿Qué sabes del escandalo del bautizo?
- Sí yo te lo conté ... o no has leido mis mails?
- No. No he leído nada. Yo no fui, viajamos a Trujillo para traer a los abuelos de mi chola a Lima y embarcarlos para que viajen a España hasta nuevo aviso. Sobre la fiesta me contó Rosa Albina, mi primita como se presta para el chisme. ¡Todo lo que ha pasado es un buen material para escribir una obra de teatro, una culebrona, podemos vender la idea es un tema para escribir una novela como Agatha Christie, Corin Tellado, jajajaj, fácil se puede hacer una película, la trama puede ganar un Oscar, el Goya, la Berlinale, un Grammy ...
- Yo hablé con Ino y te mandé un mail ...
- Voy a revisar mis correos ... ¡Dónde tenemos que acentuar un poquito es en el momento que Pía Candelaria le aplica un jab a la mamá de Inocencio!!
- ¿Pía Candelaria?
- ¡Si!! ¡Se enfrentaron las vecinas, el clímax tiene un parecido a David y Goliath pero esta vez Goliath, gana!
- ¡Eso no me han contado! Jajaja, bueno las tías se llevaban bronca desde hace tiempo ...
- Jajajaja, si puta, le metió un cachetadón al mejor estilo de un Mate: ¡Le cagó la cara!!
- Inés me contó que la ñori le metió golpe y ella no respondió, se quedó quietita, al menos pensó en ese momento ... sí respondía la historia era otra ... me voy ... me están llamando, tengo un asunto que terminar muy importante. Llámame, escríbeme, chismosea, saludos pa'la familia. Después hablamos, chao, hijito.
- Tu también llama, chao.
- Mirá viejito lindo, tenés que empezar de nuevo desde el principio porque el cuerpo se me enfrió.
- Bueno, habrá que calentarlo, a calentar motores señores ... "Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido. La ventanita de mis calles de arrabal donde sonríe una muchacha en flor; quiero de nuevo hoy volver a contemplar aquellos ojos que acarician al mirar ...".

Después de un buen largo tiempo de paz y tranquilidad, Don Abelardo y su amiga tomaron su relación en serio, solamente tenían un problema, quien se mudaba a la casa de quien. El seguía cachueleando en sus menesteres de siempre como mercachifle profesional en compra y venta de filigranas y chucherías de plata, y en sus ratos libres mensajero interfamiliar. Por fin había encontrado la tranquilidad soñada. Pero esta duro menos de lo que pensaba. Nuevamente empezaron los problemas de Inocencio con Inés, estos loquitos estaban empeñados en complicarse la vida y complicar las vidas de los demás. 'El fantasma de la ópera' era una bicoca al lado del drama de sus angelitos. El esperaba que todo este lío no tenga un final trágico. Don Abelardo y su esposa, la madre de sus hijos, recibieron un mail de parte de Ino. Esto lo mortificó pero como abuelo lo aceptó. Antiguamente todo este embrollo se resolvía hablando ahora con tanta tecnología se trata de resolver envíando un E-Mail, qué gran cojudez. Maldecía mudamente a las computadoras en soledad.

- From: Ino@:naran.jo / To: ... / Subject: Saludos. Les escribo para que me ayuden. Inés me esta haciendo la vida imposible. No me deja traer a mi hija a la casa de mi mamá para que mi familia vea a la bebe. No quiero que después digan que soy loco y que actúo sin motivo. Les mando el chat del día de ayer para que saquen sus propias conclusiones:

Este gíl cada día está más loco, yo a esa edad y con hijitos chiquitos nunca tuve problemas, y por qué este gallo jode la paciencia por cojudeces. Preocupado para que su familia vea a su hija. Tiene tiempo para llevar y traer a la bebe. ¿Y en que momento la mueve?, se rompía la cabeza Don Abelardo.

- Ino@: Iné, sí no quieres hablar no hables pero no tienes porque pelear.
- Inés@: No estoy peleando idiota. Hijito cobarde de madre alcahueta. Sabes lo que significa: Lealtad, Fidelidad, Respeto. No te preocupas del sustento entonces te privo de tus derechos hasta que pases manutención. Como dijo tu may: "Si no das ni un sol no tienes derecho a reclamar". Eso es todo, repito … sí quieren verla, tienen que venir a visitarla pero mi hija no sale de mi casa, gracias.

Se entiende a las leguas que todo este birrinche es por el vil metal, pero no da un sol, y ¿quiere tener derechos de padre? ¿Este jovencito está loco o come moco? Que bonito, vive con mamita, jode, no suelta el billete y pide ayuda. Señor, Dios Mio, dame sabiduría para entender está geometría. ¡Mama Mía!

- Ino@: O sea que para ver a mi hija tengo que pagar. El jueves le dije bien claro que no podía ver a la bebe ese fin de semana. Me colgó el teléfono diciendo que estaba ocupada. Ella no dice la verdad a nadie. A todo esto quiero que sepan la verdad porque cuando yo he tenido todito se lo he dado y me ha mentido a su antojo, se a burlado, a todos les miente, pero Iné es su hija y siempre le creerán a ella y yo quedo como mentiroso. Les pido por favor que hablen con ella o no voy a ver a mi hija y no paso ni un sol. Espero comprensión y apoyo. Por favor háganle entender que la bebe no tiene la culpa de sus problemas mentales. Saludos y suerte en todo. Inocencio.

Eso de problemas mentales no le gusto a Don Abelardo, se la guardo esperando su momento de aclaración. Por fin se encontró con su hijita bella y linda que nunca jode. Se pusieron de acuerdo para almorzar juntos con la condición que Don Abelardo compraba todos los ingredientes con yapa y alguito de más para cocinar en el departamento de su engreída. Llegó en taxi, salieron con dirección al Mercado Cooperativo del barrunto. Le era triste caminar por su barrio, no veía amigos, ya no existía el café ni el criollo restaurant, todo había cambiado. Todos se habían ido, a conversar con San Pedro, con los años al correr. Mejor pensaba en el fogón del rico sabor de su sazón victoriano.

- Haber hijita de mi corazón ya estoy bastante cabezón con tantos emails del güevon ... perdón, amor de tu vida. Carajo, antiguamente uno resolvía sus problemas entre sábanas pero el jovencito está en las faldas de mamá, no puede resolver nada y pide ayuda. Ahora quiero escuchar tu versión. Cuéntame tu versión. Y no me mientas, respétame, soy tu padre.
- Papito, yo estoy dolida ... este imberbe a cometido faltas muy graves.
- Cuenta, te escucho. Soy todo oídos. Cuenta. Había una vez una linda princesita y ... un batracio ...
- Esta es la historia según yo. Ino se ha comportado pésimo conmigo. Papá tengo el corazón desgarrado pero entrar en detalles no es necesario. Estoy replanteando mi vida, he madurado, pero estancarme, no. Ya empezé a trabajar y sólo pienso en chambear. No hay otra meta en mi mente. Me acusa de mentirosa, él fue el tramposo y lo perdoné. De que moral habla. En primer lugar yo no miento, en segundo lugar sí le pongo cachos bien merecido lo tendría y en tercer y último lugar, 'Yo soy lo suficientemente inteligente para no dejarme descubrir, sí en caso que yo quisiera hacerlo'.
- Jajjajajajaja. Esa es mi hija, inteligente como su padre, caricho. Sigue, sigue, con esta historia me voy a volver escritor y me lleno de plata, esto es un Bestseller del desagüeve ... por mi madrecita.
- No jodas papá que esto es serio.
- Jajajajaja
- Ino se llena la boca diciendo que yo paro cheleando, sí él nunca me ha visto. ¿Además qué miércoles le importa lo que yo hago? Dice que tiene que pagar para ver a la bebe. El por obligacion tiene que dar una pensión, que no joda es conchudazo. Habla huevadas no más. Habla de mentiras. Yo descubría sus mentiras. Palabra que no estoy exagerando.
- ¡Por qué la gente tiene que estar mintiendo! Miente el Presidente, miente el Cardenal, miente el General, todo el mundo miente.
- Papá tu no te hagas, tu tienes tu guarda'o, por algo mi mamá se fue de la casa.
- Ella se fue porque quiso, yo no mentía hasta ese momento, ahora he aprendido a mentir un poquito, jajajajaj
- ¿Papá y tú por qué te quedaste tan tranquilito cuando mi mamá se fue?
- Porque yo sabía que tu mamá me mentía …
- No mientas por favor, no te creo, que desgraci'o eres …
- Escucha bien lo que te voy a decir, no lo voy a volver a repetir ... tu mamita me atrasaba, me ponía cachos, me adornaba, me hacía vena'o, jajajajajjajaj
- ¿Síii? ¿Mi mamá? ¡No te creo!
- Si. Ahora cambiamos de tema por favor. Sigue contando tu apasionante radionovela.
- ¿Cómo te enteraste que mi mamá mentía? ¿Por una chismosa seguro? ¿Cómo sabes que es verdad? ¿Has averiguado bien?
- Ella misma me lo dijo …
- ¿Qué? ¿Sí? Anda …
- Tu madre hablaba dormida, jajajaj, y cuando se tomaba un trago hablaba demás, me daba ganas de ponerle la almohada encima de la cara y apretarle el cuello, jajajaj
- ¿Tú nunca le dijiste nada?
- Hija, sí la mataba, la botaba, la agarraba a zapatazos, yo perdía. Además, quien iba a cuidar de ustedes? Una madrastra no es igual. Tu mamá los quiere a todos por igual, a mi me dejó de querer nada más. Así es la vida.
- Ay, papá, tu siempre filosofando, siempre viendo el lado bueno de las cosas simples de la vida.
- No soy bueno, soy práctico nada más … después ella tuvo la consciencia de hablar que yo era un desgraciado, maldito, sirvenguenza, corrupto, y todo el mundo, especialmente su familia le creyeron el cuento a la pobrecita.
- ¿Y tú por qué no dijiste nada?
- ¿Para qué? Yo tengo mi alma buena, vivo mi vida, quiero a los que me quieren y respeto, punto. Mi mamá me enseño a vivir. Ahora sigue tú ... tu, tu ¿Qué más? ¡Vómita todo por favor!
- ¿Cómo te vacilas, no? Yo no soy un ejemplo pero hoy en día trato de serlo.
- De joven todos la cag...fregamos.
- He aprendido de mis errores. Con Ino fui sincera, honesta, fiel, leal, paciente, directa, solidaria, etecé. Lo que no fuí, fue ser sumisa, callada, calmada y todas esas cojudeces que los hombres esperan encontrar en sus mujeres, si pienso algo simplemente lo digo y si estoy segura que tengo la razón peleo por mi punto de vista.
- Yo también soy así. Te apoyo. Con tu mamá tenía muchos problemas y siempre le ampayaba sus mentiras jajaja
- ¡Y así soy yo! No me gusta que me cojudeen, ni que me mientan, ni que me quieran ver la cara de güevona. No soy la típica ama de casa, me gusta tomarme mis chelas, me pongo a conversar, odio las escenas de celos, detesto que me pidan explicaciones por huevadas y definitivamente no creo en eso de que la mujer se debe al marido!
- ¡Mamá! ¡Taxi! ¡Me voy! ¡No te soporto! ¡Qué chinche! ¡Y eres mi hija! ¡Por Dios! ¡Feminista, hipócrita, desgraciada, maldita! Jajajajajaja
- ¡Deja hablar pé y no jodas! Jajajajajaaj ....
- Jajajajaaja, te escucho, ¡Terceeer acto! …
- Estoy segura que él no es malo si no medio burrito, hace las cosas sin pensar en las consecuencias, a veces no sé sí reírme o amargarme porque me sale con cada cosa. ¡Ni te imaginas! Y te aclaro que fui a la casa de su mamita a reclamarle por lo que les había escrito a ustedes, no me molestó que les escribiera en sí, si no porque ha inventado un montón de tonterías, y eso me dio rabia. ¡Le dije sus verdades en su cara!! En fin, el me jode y yo lo ignoro, me llega, y te pido que no le pares balón. De todas maneras gracias por tu preocupacion papito … ¡Papá dame un abrazo!
- ¡Mi'jita!
- Te quiero papá ... lo de mi mamá que quede entre nosotros.
- Tus hermanos no saben … este secreto que tienes conmigo, nadie lo sabrá.
- ¿Papito, tu puedes cocinar mientras yo preparo una torta para tu nieta?
- ¡Carajo! No me digas que has aprendido a preparar tortas.
- Cocino también ¿Tú qué crees? Me sé de memoria tu sazón victoriano.
- ¡Ay carijo! ¡Sazón de potrillos corazón!

Cuando todo era carnaval en la vida de Don Abelardo, buscando pasajes para realizar el sueño de su vida, visitar Buenos Aires, recibió un mail que le llegó altamente a los talones pero lo leyó por simple curiosidad.

- Ino@: Gracias señor por el problema en que me metió, su hija me llamó de todo en mi casa y me vino hacer un escándalo. Ya sé que no puedo contar con usted. Gracias. Inocencio

Abelardo Martino suspiró largamente, tomó un papel y un lápiz, y escribió una carta a la antigua, ya estaba harto de tanta computadora, E-Mails y tonterías, de tantas faltas de ortografía, de ver como descuartizaban la sintaxis y a las conjugaciones. Tomó aliento y comenzó a escribir en la blanca hoja como cuando era mozalbete enamorado, a puño limpio, con el corazón latiendo, caliente y ardiente.

- Querido Inocencio: Desde que Dios nos jodió con el Castigo Divino con el lema: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. No nos queda otra cosa que cumplir estoicamente la bendita Ley. La vida para nosotros los jefes de familia no es fácil, simplemente, es una tortura. Pero como dice el filósofo victoriano del Centro Social Musical Domingo Giuffra: “Todas las mujeres joden” “incluyendo la inmaculada mamita, hermanita, abuelita" "No hay excepciones”. Pero así como joden tambíén nos catapultan a la fama ... no hay que exagerar y verlo todo mal.

Aclarando, sí peleas con tu madre no te puedes ir de la casa y tienes que seguir respetando. Pero sí peleas con tu mujer, fácil es la solución, volteas la página y asunto arreglado. Mi matrimonio se acabó después de veinticinco años de casado. Luché como un varón pero no gané. Con hijos en medio no hay ganadores sólo perdedores. Todos pierden.

Nos dices en tu mail que hemos echado más leña al fuego. No es cierto. Sólo hemos hablado con Confianza. Y ese punto ustedes dos lo han perdido en el camino. Paro bien o para mal, así tu tengas la razón tienes que asumir tu equivocación, pedir perdón, trabajar más y dejar billete. Por los siglos de los siglos. Amén.

Yo no tengo argumentos para aconsejar, no fui buen Padre, no fui buen Hijo, ni soy buen Espíritu Santo. Para mi el trabajo lo hizo Dios como castigo. Cuando hablé con tu señora madre me recalcó: “Que tu habías recibido una educación familiar sana, severa, limpia, ejemplar, con preceptos de buen juicio y razonamiento; que eres muy trabajador y  honrado; conocedor de tus derechos, deberes y obligaciones. Que eres su alhaja, su imagen y semejanza; que no nos vamos arrepentir de tenerte a nuestro lado”. Con este adjunto de recomendación a tu Curriculum Vitae, y porque Iné me dijo que eres el hombre de su vida; te acepté como hijo.

Voy a repetir los sabios consejos que mi señor padre me machacaba hasta el cansancio y yo no hacía caso porque me llegaba altamente ser responsable:

“Un hombre tiene que ser responsable de sus actos y acciones, por lo tanto debe velar por su familia e hijos, mantener y dar de comer a su prole; para un padre no hay domingos, ni fiestas, todos los días se trabaja. La madre es la reina de la casa y todos los días es el Día de la Madre, ella administra, vigila, controla la educación de los hijos, da de comer, vigila las tareas del colegio y pasea y juega con los hijos. El hombre, el papá, el macho, su obligación es trabajar, trabajar y trabajar. Trabajar es su designio, su sino, su deber, su obligación, su vida, el hombre por naturaleza es el hijo del Trabajo”.

Mi papá tuvo once hijos, más sobrinos y ahijados que mantener. Para mí eso del trabajo siempre fue un poquito exagerado. Por eso sólo tuve cinco hijitos y para mí fue bastante y mucho, por no decir demasiado. Pero a ti te gusta el trabajo. Y como joven trabajador tienes que demostrar que vales y no te enfrasques en pleitos que no conducen a nada bueno. "Acuérdate en el tiempo que eran novios. Las llevabas al coctel, la invitabas a comer, la sacabas a bailar, tu única mujer, ahora no puedes cambiar tu forma de ser". Las mujeres no cambian, palabra de Dios.

Al Señor de los Milagros le he mandado decir que el milagro que me tenía pendiente lo postergue y te envíe las Bendiciones que necesitas para salir de todos tus problemas que te aquejan.

Y para terminar. Que Inés te huevee, se emborrache, te saque la vuelta y te ponga cachos, que es loca y problemática, que camina con su comadre, que no habla sólo discute y pelea. Que miente y miente a todos a su reverenda gana. En eso yo no me meto. Esas pequeñeces no son de mi incumbencia. Es problema de ustedes dos solucionarlo y les deseo la mejor de las suertes.
Firmado: Abelardo Martino Sacramento Ferreny.

Abelardo sintió que se había sacado un peso de encima, fotocopió la carta, las copias las envío por correo con estampillas y cartero a sus hijos, a la madre de sus hijos, otra para su hijita, guardo una para él y asunto arreglado. Esperando que ya no lo joroben más. No veía las horas de viajar a Buenos aires y librarse de todo este malestar. Tenía el dinero para comprar los pasajes pero su enamorada no respondía nada. Ni sí, ni no. Sólo evasivas y miradas esquivas.

Pasaron unos días y encontró en la bandeja de entradas un par de mails. Un correo de uno de sus hijos que vivía en el extranjero y otro email de Inocencio, el yerno.

- virusvirtual@: ¡Papá, qué buena carta! No sé porque miér...coles es, pero muy bien, ojalá que se despercude y deje de joder. Ojalá que encuentre trabajo y mande plata para su hija. Y ojalá que los que le dan trabajo sean honrados y paguen, ahorita hay mucha trafa y estafetas como cancha. Me contó Inés que Ino no pasa ni un peso. Besos para vos. Saludos de tus nietos. Oscar Adolfo.
- Ino@: Tiene razón Don Abelardo hasta este momento me dejé llevar por la cólera. Conozco mi deberes y tengo obligaciones que cumplir y las cumpliré palabra de hombre. Gracias por sus sabías palabras. Saludos. Inocencio.

Don Abelardo dio el puntillazo final. Como buen banderillero escribió ¡Sin perder la línea! el último email.

- @: Inés, hijita de mi corazón, sólo quiero decirte que en la primera carta de Ino, yo me dí cuenta que hablaba con el hígado, por eso sólo le aconsejé que trabaje y se deje de tonterías. Sigue trabajando que es el mejor ejemplo que nos puedes dar. Besos. Tu pá.
PD. "Veo cielos azules y nubes de blanco. Y pienso para mí. Que mundo tan maravilloso nos ha tocado vivir".

Por fin Don Abelardo Martino caminaba con tranquilidad en su alma, además que se había librado de sus pesadillas electrónicas, logró rematar su Laptop a precio de regalo con un Aviso Clasificado Online, estaba sumamente harto hasta la coronilla de tantos E-mails, cadenas, estupidez, rezos y propaganda virtual. Caminando con dirección a su casa se percató que se acercaba una silueta conocida de delicioso contoneo, su negrita linda, se alegró pero pronto la sonrisa se le congeló y la alegría se le convirtió en llanto.

- Te esperaba. Me voy a Buenos Aires, mis hijos me llaman, me necesitan, me han mandado un contrato de trabajo de una imprenta y en el tiempo libre cuido a mis nietos. Acá yo … te amo … pero no puedo evitar esta partida. Tengo que partir. Llegó el momento del adios, la vida tiene que seguir.
- ¡Y que será de mí, si ya me acostumbré, a vivir para tí!
- "Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez". Mirá vos tenés casa cuando visités el Barrio de La Boca.
- Gracias, gracias ... Adiós.
- No tan rápido quiero conocer tu cama, quiero una despedida romántica, en el bolso traigo un vino argentino y un kilo de lomo fino, alégrate, vas a comer rico, una despedida con carne de primera.
- Sólo quiero tu lomazo argentino.

Hasta este momento no sabríamos decir sí Don Abelardo viajó o no a la Argentina o tomó otro desconocido rumbo pero no se le volvió a ver por su barrio, ni por el distrito, menos por el Club blanquiazul.

“Te odio y te quiero, Porque a ti te debo mis horas amargas, Mis horas de bien, Te odio y te quiero, pues fuiste el milagro, La espina que duele y el beso de amor, Por eso te odio, por eso te quiero, Con todas las fuerzas de mi corazón, Te odio y te quiero y hoy llevo en mi pecho, Un infierno por ti”. (“Te odio y te quiero" de Rubby Pérez). FIN. (Karlsruhe, 2010)

La ventana indiscreta

La ventana indiscreta
Agradecimiento a Elmer Keith. Creador del calibre .44 Magnum.

- @: Don Vito Ugo Veachy, Dos noticias, una mala y la otra peor. La mala, todavia no sé los resultados de mi examen B1. La peor, el cuento "La Ventana ..." está terriblemente mal escrito.

- @: "Recién va la primera leída, voy a seguir leyendo para hacer los análisis respectivos correspondientes".

Varios días después, il Dottore llegó a la conclusión.

- @: "¡Está huenasa! ¡Está de puta madre jajajaajaj! v.veachy.

Luego de un análisis exhaustivo de parte del profesor y discípulo indirecto de la doctora Martha Hildebrandt, el controversial Lingüista Analistólogo del Pasaje Abeja, Dottore Signore Don Vito Ugo Veachy, respiré tranquilo; hoy día por fin tengo en mi poder la carta pase con el correspondiente Visto Bueno para realizar la publicación del macabro cuento intitulado: "La Ventana Indiscreta, Requiescat in pacem" en mi página blog leonad@s.

Cuento basado en el relato de ultratumba de Thérèse Kent Lock Phana of Olives è Mont Ricco, última concubina del Conde Vlad Draculea.

- "¡Parece un cuento de terror ... enorme carencia de moral y de valores, cuánta innobleza!" (Vladivideo N° 230951).
- "Desde el punto de vista psicoanalítico es una obra de arte a la huevadita". (N.D.Löwe).

Había una vez, en la milenaria Ciudad Prohibida del Kom Dorg Pay, un pueblito de medio poniente - de medio poniente porque los parroquianos no ponían ni medio - instalado entre las escarpadas montañas de la jungla de cemento de Mongolia y de Kazajstán tirando para la derecha en los altos de un pasajillo donde cantan los pajarillos y aúllan los lobillos, muy lejos de los bosques embrujados, muy cerca del Emporio Comercial, de los chifas, picanterías, hotelitos al paso y salas de billar. En una casita de las tantas del paraje con vista a la Canchita del conocido Complejo Deportivo Popular "Fung Mong" vivía una antigua jugadora de Soccer llamada La Shy Na (en chino: Shi Na Pé) aunque no era de la China sino del más allá de lo evidente según los clarividentes. Nació en el millonario, exclusivo y aristocrático Barrio Rojo La Flo Ral. Barrio de ilusiones, de hermosas flores de plástico, jardines sintéticos, bouquets de rosas, jazmínes y tulipán Made in Taiwan, claveles rojos de tinta artificial.

La Shy Na, nuestra heroína, mujer enigmática de finos oídos tísicos, de día no se le veía con frecuencia en la esquina ni en el barrio, ella descanzaba o dormía y aún así sabía las andanzas, la pasión, la vida y crucificción de todo el vecindario de la juridicción, y de los otros pueblitos lejanos y cercanos, su perspicuidad era mínima, su poder chismográfico: Universal; traspasaba los límites de la fronteras de Las tres Américas con México y Cánada. Los sábados, domingos y días feriados como antiquísima sacerdotisa del dios BackusyJohnson hacía su aparición preparando sus polladas y el vacilón, demostrando su clase de antaño con sus eximias jugadas, sáques, entregas en prima, toquesitos, tiros libres e indirectos, chalacas de medio la'o, y maromas como un porfia'o.

Ella, La Shy Na, la amante, merece la gloria y tiene su historia en la calle Capón, motivó espantos porque no salió de blanco ... el vestido blanco e'taba empeña'o. Ella, solita en este lejano terruño del Extremo Oriente, sola contra el mundo, solamente con la compañía de su hijita ... y de sus doce hermanos y hermanas, primos y primas, sobrinos y sobrinas, compadres y comadres, y una sarta de haraganes y galanes, honrados y del otro lado.

La Shy Na aburrida hasta el cansancio; aburrida y fastidiada; aburrida, fastidiada e hinchada; requintaba y mentaba a los cuatro vientos su indignación que por culpa del huevón tenía que alimentarse sólo de sopillas y papillas; de huevos escalfados, rosaditos o estrellados, nada de tronchas ni de presitas soasadas. Ella le pusó el paralé, su estáte quieto, conteniendo su rabia en el cuartito de alquiler.

- Oye Zha Pa Zo, cuando te dije que podíamos vivir juntos y compartir todo, no me refería a compartir mi dentadura postiza.
- ¡Pero yo he puesto el billete! Además te dije que yo lo iba a usar este fin de semana.
- ¡Pero ya estamos jueves y no devuelves ná! ¡Mirá hueveador, si no me devuelves ahorita mi "juego de comedor" te largas de la casa!
- ¡Me voy pé! mejor pa'mí! Prefiero perderte qué mantenerte!
- ¡Oe, ... pero deja mis dientes!
- ¡Me voy con los dientes, con tu cepillo y con la crema dental! Yo los compré, me endeudé, pagué "el juego de cubiertos" con mi habilidad! ...
- ¡Ya te jodiste guevón! Me las vas a pagar, ladrón! ¡Te atraparé, aunque sea lo último que haga! Yo soy una Player que lucha hasta el pitazo final ... y me vengaré con una goleada.
- ¡Vete al carajo! ¡Desmuelada!

La Shy Na que no es de la China, se quedó desdentada, masticando aire caliente de sus fauces como dragona, con sus pulmones agitados por la alturada discusión y fatigada por la altura. Había subido los sesenta y nueve escalones de dos en dos hasta el cuarto piso para encontrarse con Zha Pa Zo, el donjuanesco hueveador.

Después de lo sucedido el que pagó pato fue el esposo de la hija, el inocente (a) "Ful Ka Ye", fue mimado y dominado, hipnotizado soltó un sencillo sin pestañear para que compren el acero y fajos de billetes para confeccionar el instrumental, todo fue tan rápido que cuando al yerno querido se le pasó la vaina no recordaba ni su nombre, menos su apellido, peor su estado civil, ni su cuenta bancaria. Ya era muy tarde, estaba bolsiqueado de cuerpo entero hasta de la secreta del calzoncillo; su esposa conocía todos los huariques de su amado principe y cornuto gavilán pollero.

- ¡Antiguos espíritus del mal, transformen este Acero quirúrgico titanio en inmortales Colmillos y Molares del Nunca jamás!, soñó despierta La Shy Na.

Una vez que le entregaron sus herramientas, sus prótesis dentales prefabricada en la NASA; trituraba los huesitos, los cartílagos, las pepas; al bolo alimenticio lo hacía máchica, no dejaba nada en los platos, hasta las figuritas las desaparecía y se las comía, los platos de cartón los rumía. Ella hipócritamente decía que comía como pajarito. No llevaba la cuenta que comía todo el día, nada ni nadie la detenía siempre picando alguito con su juguito y su Tacu Tacu al costa'o, Anticuchos, Choncholíes, Kam Lu Wantan, Lomo Salta'o y taypá ... para chismear le metía jama y jama. Tragaba porque el chisme era su cantar y la agotaba física y mental.

Cuentan los historiógrafos de la esquina, que en una noche de luna llena de verano hubo una gran redada, con bala, caimán, palo y patada. Patutos, sirenas, escándalo, humo y gritos. Tiesos y rajados, petrificados y mojados, mudos, loros y cotorros ...

- ¡Chucha! ¡Transfórmense ! ¡Patrulleros!
- ¡Allá vienen! ¡Concha! ¡tamos cerca'os!
- ¡Corre! ¡Qué los tombos te siembran y te cagan!
- ¡Planeador abajo! ¡3, 2, 1, 0, Contacto!
- ¡Rayos Fotónicos! ¡Rayos Laser!
- ¡Sopleteros! Huyan!
- ¡Adelante Planetarios!
- ¡Proyectiles!

La Shy Na metida en su sarcófago modelo Tutankhamán, lista para hacer tuto con su capa de dormir y calcetines Sport. Al primer balazo de un .44 Magnum voló de su cama como guardapiolas y se trepó a la ventana sacando medio cuerpo a la calle, identificando a los buenos y a los malos; un jovenzuelo corrió por su pasaje, el tombo que lo seguía metía bala a discreción, La Shy Na gozando hasta el éxtasis orgásmico de tanto bochincheriano placer, recibió un balazo, nadie se dio cuenta, los minutos pasaron, los ánimos se calmaron, se tranquilizó el ambiente, sus familiares la llamaron para que no se enfríe ni se resfríe, ella lógicamente no reaccionaba ... parecía dormida.

- ¿No la ven que está dormida? Pobrecita mi tía. Está dormida, está dormida.

Parecía dormida mostrando su animalidad humanizada estirada como cuando llega de amanecida después de una buena perdida con juerga, jarana, comida y bebida; la movieron, su hijita intuyó lo peor. Con llanto en los ojos y en su mirada no quiso oír a nadie.

- ¡No me digan nada, es mentira, es mentira, sólo sé que no está dormida!

Como hija única tomó la iniciativa de meterle un cachetadón para provocar una reacción, después del tercer cachetadón y antes del cuarto, La Shy Ni Ta linda del callejón abrió sus ojitos de alcancía, sonrió, tenía entre los dientes el plomo y sonriente lo escupió. Todas las miradas se dirigieron a la bala calibre .44. Sus "dientes de titanio con incrustaciones de Los Diamantes" le habían salvado la vida para que siga chismeando mientras Diosito decida.

Todo volvió a la normalidad, pasaron cuarenta y seis días exactamente y La Shy Na se ganó la loteria sin comprar número. Uno de sus charros cantores "El Mariachi Ka Ne Bo" le regaló un terrenito después de agarrarse a machetazos con los del Cártel de La Mar y antes de morir a balazos por el cazador de recompensas Wa Lo Agi Le "E'Chaski" el terrible sableador malo.

El lotecito en metros cuadrados no era ni grande, ni pequeño, ubicado en los arenales del norte de Los Ála Mos cruzando el Puente Kamo Té y el Río Zorrillo del Naranjal.

-¡Algo es algo peor es nada!

Dijeron al unísono los invitados y la plañidera en el velorio momentos antes que salga la luna y se oculte el sol. Los varones amigos, enemigos, simpatizantes, conocidos, todos en completa armonía apoyaron la idea y la cruzada que tenía como objetivo levantar la cabreriza y el hostal. Todos colaboraron, jóvenes y viejos, clientes nuevos y antiguos; los jóvenes y nuevos con más ahínco, pues, querían en la inauguracion debutar, sin pagar.

- ¡Mamá Dora! ¿Dónde lo pongo?
- ¡Oye, yo no me llamo Dora, soy La Shy Na! ¿Ok?
- ¡A mi me dijeron, pregúntale a la mamá Dora!
- ¡Dora será tú maý!
- ¿Dónde pongo esto?
- ¿Qué son? ¡Huevos! ¡Estoy harta de tanto huevo!

Construyeron el inmueble en menos de lo que canta un gallo, de lejos parecía y de cerca era una realidad. La hijita experta en "Debe, Haber y Desaparecer" dibujó el boceto básico y los planos, en lirismo y en conclusión el proyecto finalizó como una canción dedicada al Mojón, y así se construyó.

-Qué mierda sabe el burro de alfajores? preguntó un Arquitecto en Interiores.

En el segundo piso junto al corral de las lechuzas, cuervos y urracas; al costado de las aves de corral y abajo de las palomas; le construyeron a La Shy Na su Slee Ping To Reón de tres metros de altura sin ventanas, con un tragaluz en el techo, con cruces y hostias consagradas y cabezas de ajos cocinadas.

A partir de las veinticuatro horas en punto, todas las noches con puntualidad matemática se escuchaba un roer por toda la casa; los huéspedes y familiares no podían dormir tranquilos, compraron trampas, venenos, raticídas; pero nada. Pasaron cuarenta noches con sus días y por fin cesó el molestoso ruido nocturno. La culpable de todo el gasto innecesario fue La Shy Na, ella estuvo royendo el muro con sus dientes postizos de titaneo, haciendo un agujero del tamaño de su puño, mataba o moría, para estar en contacto con el mundo exterior "de afuera" en las tenebrosas noches y saciar su sed de averiguar y chismear la vida ajena de la buena gente de su nuevo y bonito barrio del Oli Bar.

Eso es to ... eso es to ... eso es todo amigos. (KA,Juli,2010)