Reflexiones desde la cuarta pared

Reflexiones desde la cuarta pared
De niño fui un asiduo concurrente teatral, gracias a mamita; de joven seguí con el interés teatrero; y como ciudadano con libreta electoral, insistí tercamente. En el transcurso del tiempo aprendí que en el teatro nunca se termina de aprender.
Y por aprender más, dando tumbos, llegué al Teatro de Arena de São Paulo, sabía que estaba cerrado por orden de la represiva dictadura militar, pero quería verlo, sentirlo, palparlo; al director lo habían etiquetado como activista cultural, lo habían tomado preso y desterrado. En la universidad nos contáctamos con ex-integrantes del grupo y nos explicaron salomonicamente los lineamientos del Teatro de Arena, el sistema Coringa y las bases del Teatro del Oprimido.
Nuevamente en casa, preparando una obra con la esperanza que todo lo aprendido funcione, sin querer queriendo mentalmente comencé a comparar los trabajos que hasta entonces había visto. Y traje a mi memoria las obras más significativas de la cartelera nacional:
La Celestina de Fernando de Rojas. La Celestina es el personaje pintoresco, vívido, hedonista, avara y vital; "mujer malvada y manipuladora", mejor dicho la alcahueta ejemplar. Fue interpretada por la primera dama de la escena nacional. Según los datos de camarín, el director quedó algo decepcionado porque la prima dona no alcanzó los requerimiento exigidos, pero después de todo el espectáculo tuvo bastante éxito. Me pregunté: ¿En que falló la actriz?; me respondí: No basta aprender letra y recitar de memoria toda la lección aprendida. El personaje tiene que tener vida propia.
Sentados en un rincón del Bar Palermo de la avenida La Colmena, leíamos los argumentos de las obras del comediógrafo griego Aristófanes, acompañados de música clásica del primer violín de la Sinfónica que al igual que nosotros saboreaba su pisco mezclado con gaseosa y limón. De rato en rato había un comentario sobre lo leído. Charlabamos también de anécdotas de camarín. Escuchamos una con mucha atención: Cuando estaban barajando los nombres de los actores para la obra La Ópera de dos por medio, de Bertolt Brecht, para escoger a la "Polly Peachum" de nada sirvió lo dramático, ni la calidad interpretativa de la actrices, sino dieron prioridad a la vara, al tarjetazo del papá que presidía la comisión del presupuesto en el Senado, representante de la estrella de cinco puntas e intereses económicos, para que hubiera plata para la puesta, dejando rezagado lo artístico; lamentablemente el que perdió fue el teatro. Tal acción me trajo a la memoria la premisa de Brecht: "Qué es mayor delito, ¿robar un banco o fundar un banco?."
Seguí con mis eternos estudios, actuaciones y giras; estudiando y aprendiendo. Mientras tanto en cartelera presentaban: Las Troyanas de Eurípides, con la gran actriz de carácter como protagonista. El mensaje de la obra es, una condena a la guerra en general y de las expediciones coloniales en particular. La gran actriz en el papel de Hécuba, la ex reina de Troya que a perdido todo. La prima dona demostró su profesionalismo, perfecta dicción, voz clara y limpia con tonos graves y agudos, engolada y exagerada por momentitos, pero su personaje no demostró su drama.
Con buenos almanaques en el mundo artístico, con lindas experiencias como actor y director, fui invitado a un estreno: La casa de Bernarda Alba, drama de Federico García Lorca. Esta demás decir que en la obra destacan rasgos de la 'España profunda' de principios del siglo XX que vivía en una sociedad tradicional muy violenta en el que el papel que la mujer jugaba es secundario, mezclado con un fanatismo religioso y el miedo a descubrir la intimidad. Bernarda es la tirana, la hipócrita, la déspota. Representa el orden español estricto y represivo. Gracias a Bernarda, Federico, nos dejó su opinión de lo que es el teatro:
"El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre".
Viendo la función, nos fuímos contra una pared; la actriz protagonista reinventa un personaje ajeno a lo que propone García Lorca; por momentos es graciosa, simpática y pintoresca. El cuchicheo se filtró del pasillo de los camarines. “Quiero que todo sea natural, dramático, pero natural, sin gritos”, se escuchó el consejo del director. Y el colmo de los colmos, las buenas y favorables críticas salían publicadas en el diario conocido como el "Decano de América". Periódico de marcada ideología política de derecha. Y lo que publicaba el Decano, los mortales lo aceptaban como verdadero.
Otro si, cuando los articulistas definen a una actriz como : "la gran actriz de carácter", "primerísima actriz de carácter": ¿Qué quieren decir? Existe un concepto y creo que es diferente a lo que quieren decir los "comentaristas" y "críticos de arte".
Cuando lejos me encontraba de casita, en Berlín Este, me enteré por los medios que habían estrenado "Madre Coraje y sus hijos" de Bertolt Brecht. El argumento: Madre Coraje es una astuta vendedora ambulante que saca provecho de la guerra y del dolor humano. Es la obra fundamental del teatro épico de Bertolt Brecht, donde utiliza el efecto de distanciamiento, para evitar la catarsis y permitir al público el entendimiento del proceder del personaje y las consecuencias de la guerra. El tema es un profundo alegato antibélico. La audiencia debe reaccionar indignada ante la inutilidad de la guerra y no compadecerse emocionalmente de Madre Coraje.
Por los mismos medios, prensa escrita, leí una entrevista a la protagonista en la que manifestaba, que se había preparado suficientemente bien para meterse en el personaje y sufrir y plasmar los avatares de la Madre Coraje; para mi concepto, fue una magistral errónea preparación, muy lejos de los preceptos del Breviario de Bertolt Brecht.
Para terminar:
"La función social del teatro no es la de mostrar como son las cosas verdaderas, sino la de revelar como son verdaderamente las cosas". Bertolt Brecht

Composición tipo escolar. Tema: Reencuentro Ex-Alumnos Ug@rtinos

Composición corregida y achicada para el día 27 de Noviembre 2011. Día del Ex-Alumno Ug@rtino.

La Victoria, 02/Enero/2009. COMPOSICIÓN:
“Jorge Luis Vigo Seminario - Promoción 1967 de la GUE “Alfonso Ugarte” de San Isidro. Lima, 27. Perú - en la Fiestas Navideñas de los Ex-Alumnos Ug@rtinos”.

En la última reunión del año pasado de los ex-alumnos Ugartinos que se realizó el último Miércoles de Diciembre (antes eran los jueves) a las 7:30 pm, para disfrutar del delicioso buffet en el Chifa "Noh Pelil Fillao Pol Fabol", sito en Jr. González Prada en Surquillo, altura Cdra 52 Av. Paseo de la República (a media cuadra del Zanjón, frente al grifo del Teatro Marzano) para celebrar las Fiestas Navideñas, despedir el Año Viejo a lo grande y agasajar el “diablo” de los Ugartinos que cumplían años ese mes. La Comisión envío una carta electrónica a todos los Ugartinos, si la memoria no me falla, rezaba así:

“Con tu presencia realzaremos la noche e iniciaremos de una vez por todas, nuestra fraternidad y unidad de nuestra Familia Ugartina y así apoyar a nuestro “cole” y colocarnos en el sitial que se merece y que todo el “mundo” se entere que los Ugartinos Valientes, somos capaces de muchas cosas porque tenemos “Sangre Granate” “Pasemos la voz porque todos estamos invitados” “ADELANTE UGARTINO VALIENTE” “VOLUNTAD DISCIPLINA Y ACCION” “Un abrazo Ugartino” “LA COMISION”

Para no saltearme en la narración tengo que agregar que en este actual mundo globalizado las promociones estan interconectados en la red del MSN gracias al trabajo de hormiga del encargado de las Relaciones Públicas del Circulo Ugartino, el ex-alumno D’Alfredo Angeles Córdova, a la vez que todos están inscritos en los planillones de la Asociación muy especialmente los sesentónes y setentónes de las promociones de los años 60 al 70 que participan los sábados en las tardes cheleras deportivas en el colegio.

Los asistentes desde temprano llegaban uno por uno o en pequeños grupos. Jorge Luis Vigo Seminario llegó con sus hermanos; con sus hijos; con dos bravos de las cucharas sus engreídos sobrinos; con sus queridos cuñados; con tres compadres de su antiguo barrio de Santa Cruz y con su señor padre Don Tercero, viejo roble oriundo de la sierra norte descendiente directo de la estirpe del Majestuoso Apu Inca Atahualpa.

El Excmo. David Edward Brandariz, Marqués de Sant Borgia, el honorable gran hermano Ugartino, preparó el cronograma de la actividad y toditita la coordinación de la magna reunion, todo estuvo bajo su atenta inspección, con sus doscientos centímetros y algo más de altura supervisaba como un disciplinado centinela en su atalaya todos los rincones del sagrado recinto.

En el centro del salón esperaba el buffet acordado de S/. 11.99, se podía comer cualquier plato, las cantidades y cantidad de veces que uno deseeaba, esto era solo hasta las 11:00 pm (desde las 8:00 pm). Los guachimanes prohibían la entrada a los que portaban loncheras o tappers, el precio no incluía los líquidos, gaseosas o licores.
BUFFET:
- Una copa de Vino "Los Gorreones" de San Isidro.
- Agua Mineral "Ke Shu".
ENTRADA:
- Cocktail de Camarones de San Juan.
- Choros de Chicago Chico.
- Conchas de su Mare a la Surquillana.
- Ceviche de Borracho a la Chorrillana.
SEGUNDOS:
- Huachalomo Fino Saltado con Aló.
- Tallarin Asaltado en La Victoria.
- Arroz Chaufa de Despedida.

La reunión estaba amenizada con un potente equipo y varios parlantes super chillones que cumplían su función de alegrar a los antiguos jovenes con música del recuerdo y los Hits de la Nueva Ola. Algunos de los presentes llegaron con una ropero al estilo de Pablo Luna, Jimmy Santi, Elmo Rivero, Tele Santiago Cassina, pero la mayoria fueron con prendas de vestir deportivas que es la ropa que mejor se acomodaba para la ocasión.

Hablando de ropa, sorpresivamente hizo su aparición el Mariachi Doctor con su voz de Charro Cantor, ex-alumno Vitorino Híjar González, a pedido del Pass Presidente y de sus fans cantó la misma canción que siempre canta por Navidad, psiquiátricamente brindó “Allá en el Rancho Grande”, para despedirse y hacer su cola para su buffet, cantó “Las Mañanitas”, por la gran ovación de sus seguidores volvió al estrado con “El Jinete”, grandes aplausos y después nadie lo movió de su asiento. Murmuraron por ahí:

- Ahora esperar otro año más para volverlo a escuchar ¡Siempre lo mismo, miércales!

El flaco Emiliano Valdivia tomó la posta y con un pulmón prestado se mandó el tango “Tomo y Obligo”, continuó con “Cambalache” y finalizó con “Adios Muchachos”, tenía que regresar temprano a su casa para atender a sus suegritos que habían llegado de sorpresa a comerse su rancho.

Yuri Gatopardo Dasso tomó la rienda y al son de “Caballo Viejo” deleitó a los cochitos de la promo 56, con Nemecio Chupaca Chang a la cabeza; los antiguos compañeros del “Japonés Rata de la Yuca” se estaban trompeando a mordiscones con el “fino huachalomo”; Yuri Gatopardo dedicó una bella canción a todos los presentes y a su doña de la hermosa tierra de Cúcuta “Amor Eterno”.

Eduardo Backus Rocca siguio haciendo música con las botellas, con los platos, las cucharas, mismo baterista de banda folklórica del Callejón de Huaylas, Caraz, ofreció el tema “Llegó Borracho el Borracho”, por su larga experiencia y con sus dotes histrionicos no defraudó, el tema le salió de maravillas. Recibiendo media caja de cervezas como premio consuelo.

Un tarado tarareó La Tarara, lo callaron rapidamente pasándole la jarra de ron para que se meta un viaje seco y volteáo. Julius Infantes tarareó “Tu nombre me sabe a yerba” en el inconfundible estilo de Archi’s, Matute y Cía.

Pietro Albertico Averno desde su banca y con los cubiertos en las manos entonó el “Rock de la Cárcel” al estilo chichero de Chacalón y la Nueva Crema.

“El Rey” fué interpretado por Pablo Jaime Vizcardo y Velarde, integrante de la banda salsera “Los Papeleros”.

El Maestro de Ceremonias, Ricardo Rinesa De Surquío, pidió silencio y con unos golpecitos tintineando insistentemente las botellas vacías se dió la espectacular largada, los presentes se acomodaron en sus puestos, asientos e improvisaron bancas con las cajas de cervezas y gaseosas, garraspearon y se inició la programación.

Primero se cantó el Himno del Colegio muy desafinado sin compás pero con muchas ganas de secar las gargantas, luego vinieron las palabras de los Ayayeros principales que utilizaron el micrófono más de la cuenta como si en su casa no tuvieran permiso para hablar; siguió el Tesorero insinuando que las arcas están vacías y se necesita la colaboración desinteresada de los miembros activos (solo se escuchó el zumbido de una mosca), y haciendo el uso de la misma el Presidente del Circulo Ugartino, Oscar Lo Pino De la Guardia, en posición de atención brindó con todos los asistentes deseándoles un Mejor Año, con las copas en alto la audiencia pensó que no había esperanzas para el proximo año, era utópico pensar de un Próspero y Buen Año con el Gobierno de Caballo Loco.

Nuevamente el Maestro de Ceremonias pidió silencio, aclarando que pedía un minuto de silencio por los que se han ido al Cielo, al Infierno o al Purgatorio. Silencio total, silencio que se escuchó muy grave y profundo.

Unos de los mayores de edad, Daniel Bejar Ingenieros, comentó que no tiene problemas con su esposa, que se entienden perfectamente pero que su hogar es un infierno porque hasta el momento conviven con sus suegros y cuñados.

- ¡Bótalos, pues, viejo huevón!; le aconsejaron.
- ¡No puedo, la casa es de ellos!; contestó.

En plena comelona y con la ayuda de los vinos y rones comenzó poco a poco la lora, empezaron hablando de la política nefasta del gobierno, luego de la economía nacional e internacional, de las noticias locales, que se ha separado de la esposa, que ya le salió el divorcio, que la secretaria está esperando un bebe y que la esposa ni se entera , que se va a vivir a Europa; después siguió el tema de la economía doméstica, de los nietos que hay que criar para que los chicos estudien y salgan adelante; del fútbol peruano que cada día que pasa no hay nuevos valores y somos los últimos de América y para terminar comenzaron hablar de los achaques, de los males crónicos, de las enfermedades, del colesterol, de la diabetes, del chequeo mensual a la próstata, de las dentaduras postisas que han subido de precio y el Seguro no reconoce el gasto ni ayuda en nada.

Jorge Judas Iscariote Barrionuevo, en un rincon apiñado en una mesita junto a su secta de fariseos de la comunidad Fraude Electoral Electrónico, confesó que su dentadura estaba igual que su carcocha, pero que gracias al tratamiento de paradontosis hoy tenía nuevo juego de cubiertos, un reluciente cassette, obsequio de sus hijos que trabajan en un Banco del Parque Central de Nueva York vendiendo periódicos y postales a los turistas.

Hilberto Alexis Vam Pírou contó que a él le había salido muy baratito a precio de ganga, de remate, de oferta, sus dentaduras postizas, pues, buscando, buscando, encontró a su medida y super barato en la cachina de la Av. 28 de Julio con Aviación, casi nuevas y de yapa le dieron un diente de plata del Llanero Solitario.

Por ahí alguien dijo que a Luis Jorge Seminario Vigo (a) “El Archivado”, lo iban a operar de las hemorroides, del juanete derecho y del uñero goleador. Que Nicola Dell'Bar K'dnías estaba con un tratamiento intensivo por una cirrosis crónica de su parrandero hígado. Que Justino Peralta a la vejez se había hecho la vasectomía porque su joven esposa había tenido un hermoso bebito rubio de ojos verdes y ya no quiere tener más hijos. Que Kaká Zaffrá se había hecho el punto de oro en los bolsillos y ya tenía monedas para gastar y poner unas chelitas, y taparles las bocas a los de su promoción y a los de su mancha que siempre le paran diciendo que deje de chancaquear.

Vigo Seminario, Jorge Luis como se había embalado con los tragos comenzó a explicar a los de su promoción; a Manolito Tello, Eladio Reyes, Tomy La Momia, La China Gómez, Manuel Lench, Malqui Alí Babá, Magu Bonifaz, Alfredo Benavides, Marito Díaz de Ur; y a otros patas, jurando por diosito y por su cholita linda del Perú, decir la verdad y nada más que la purita verdad; con la mano izquierda apoyada en la cajetilla de cigarros y la mano derecha en alto sujetando la jarra de ron con pepas de limón, juró con lágrimas en los ojos que tenía dolores en la columna que puede ser una luxación al coxis por dormir en el sillón de su sala todos los sábados en la noche, que en el fulbito le habían jodido los meniscos, que recién había dejado su mal habito de fumar dos cajetillas diarias de cigarrillos rubios que solamente estaba fumando cajetilla y media para no tener problemas con su tos de fumador, ni con su garganta, ni con los pulmones; que en una ocasión se había tomado agua estancada de una residencia donde trabajó y que por poco se muere y ahora el estomago le ha quedado resentido por buen tiempo; que en la reparación de un techo de la tienda Pharmax de la Av. Salaverry en Magdalena del Mar, trabajando de amanecida porque la tienda no puede cerrar ni parar la atención al público porque atienden las 24 horas, se golpeó el hombro cargando una pesada viga de varillas de 1" cuando estaba en la cima de un raquítico y enclenque andamio prestado de los hermanos Cadenillas Cadenillas y antes de venir a la reunión le metió un cabezazo a un faltoso de su barrio del Arenal por orinar las llantas de su reluciente camioneta delante de su familia y se siente con malestar, jaquecas y algo de mareos.

Don Tercero, su señor padre, había estado atento a todo el soliloquio de su primogénito y engreído, y como filósofo artesanal pidio la palabra diciendo:

!Lo que tienes es VEJEZ! ¡Y no jodas! Mejor ¡Cierra el pico! ¡Carajo! ¡Viejo y huevón! ¡No has aprendido nada de lo que te he enseñado!

Acto seguido Don Tercero se tomó su segundo trago de pisco sin respirar.

Inmediatamente los longevos parlanchiles sexagenarios y septuagenarios cambiaron de tema y cantaron a voz en cuello la Marcha Deportiva de nuestra querida Gran Unidad Escolar.

Pasada la media noche con el clásico:

“Yo te quiero hermanito” “Hermano de mi corazón” “Cuándo nos vemos” “Compadre, yo te quiero, compadre” “Yo siempre voy los sábados al colegio, búscame” “Cuñao, prestame pa’ mi taxi después te lo devuelvo” “Mi mujer no me va a creer que he estado con ustedes” “Feliz Año” “Feliz Año, Ugartinos Valientes, pecho al frente resuelto a luchar” “Adelante Ugartino Valiente contigo volveremos como antaño fortaleciendo la unidad y buscando la Gloria Ugartina”.

Y la fiesta se acabó poco a poco, algunos grupitos la siguieron en otros bares de Surquillo o en Balconcillo. Amén osea Fin.

Los puentes de BalconCity

Los puentes de BalconCity
Dedicado a mi hermanito Pablo Jaime, mecánico de profesión.

Reseña comentario: Chismoseando de esta joya del chisme de barrio popular, para mi gusto, el mejor chisme de una larga lista de cuchicheos del escribidor. Los puentes de BalconCity es una historia irresistible de inicio a fin. Es difícil expresar en pocas líneas lo que se siente en la primera leída. Nunca había leído una sacada de vuelta tan pendeja y desvergonzada, tan baja y retorcida, que sin embargo y gracias a Niky León, funciona a la perfección. Porque no hay nada más triste que un amor pendejerete. Adalbertho y la Juana, dos jugadorazos con ases bajo las mangas, dos facinerosos farsantes mentirosos con pecadillos, dos hipócritas que juegan a los inocentillos; arriesgan cruzando los puentes incómodos de la vida, y muchas veces la felicidad es evasiva en la otra orilla. "Caballo viejo tiene el tiempo contao y no puede perder la flor que le dan porque después de esta vida no hay otra oportunidad". Caballo Loco (a) AGP.

Necesitaba un socio técnico mecánico automotriz para recuperar unas carrandangas que estaban hasta la última lona, me dieron el dato que el mago de los fierros, el que yo necesitaba, se encontraba en la esquina de Moyobamba y Tarapoto. Caminé cruzando las callecitas peligrosas de mi barrunto, cortando camino llegué al huarique y con voz vocinglera llamé a Don Adalbertho. Después de unos minutitos de espera el dueño del nombre desde una recondita esquina del galpón contestó amigablemente.

- ¡Hey, calla la bulla!

Y de la oscuridad emergió el hombre que compartiría su sabiduría con este inocente servidor. Conforme se acercaba yo lo retrataba; rostro aguileño, cabello castaño, ojos alegres y nariz corva; bigotes finitos y delineados; parecía arequipeño porque no era ni grande, ni pequeño; tez morena; ancho de espaldas, y suelto de lengua.

- Hola compadre, me pasaron el vivo y he venido a ofrecerte un negocito.
- Mira, si es legal atraco, si no pierdes tu tiempo ya estoy viejo para vacacionar en Cánada.
- Tengo unos rocas para recuperar, de dos o de tres podemos sacar uno, lo vendemos y ganancias de pescadores.
- Necesito un ayudante.
- Yo mismo soy. Tenemos un mes de plazo, estamos contra el reloj.
- Atraco. ¡Adalbertho Doménico Chihuán para servirte!
- Encantado, no te vas arrepentir, socio.

Así fue como entró a nuestro barrunto este amigo íntimo de nuestra andanzas de mercachifle, cuyo recuerdo perdura aún en nuestra esquina como un ángel de los cuatro ases. Al día siguiente a las siete de la mañana como lo acordado los dos nos encontramos en la puerta del taller, abrí el portón, al fondo se veía una flota de VolksWagen escarabajos-taxis, en total veintisiete autos chancados, maltratados, jironeados. De baja por una orden municipal, prohibidos de cachuelear. Como experimentado viejo zorro revisó algunos, chequeó varios motores y dio su visto bueno.

- A medio día vengo con mis herramientas y empezamos. A estos dos ponlos acá para desarmarlos al toque y ese de atrás de emergencia.
- Okey, socio, vamos a tomar un desayuno mientras hablamos.

Nos fuímos a la carretilla del frente de la cholita más buenamoza del callejón, la Juana Sacsay Huaman. Pedímos nuestros cafés y panes con camote. Yo me la pasé hablando solo porque mi socio Adalbertho se había prendado de la belleza de nuestra anfitriona. Estaba sordo e idiotizado. Terminamos el desayuno, nos levantamos y con apretón de manos nos despedimos.

- Una pregunta, ¿La Juanita, tiene marido?
- Compadre, mejor no te metas socio. Donde uno come no ensucia. Debe de tener marido. Un chisme para tu libro. Como toda chica del barrio tiene sus fallas pero eso es normal; también tiene su gracia, es bien chambeadora ... además es jugadora, interesada, aprovechadora, trafera. Tiene un hijito, un gringuito, el blanquiñoso que tenía la abandonó y aunque digan que no es buena tiene corazón.
- Voy y vengo al toque. Te prometo que en tres días está funcionando el primero, necesitamos movilidad.
Dicho y hecho, el primer auto salió funcionando al tercer día como resucitado.
- Mientras tú pones los avisos para venderlo yo los voy probando.

Con auto el señor mecánico comenzó a merodear a la dama joven del corral ajeno; él como gallo viejo tenía experiencia y paciencia; ella joven e impulsiva lo mandaba mudar. Hasta que en una oportunidad a las seis de la mañana los vi llegar muy contentos del Mercado Mayorista, La Parada, San Pablo; con el carro repleto de papas, ajíes, yuquitas, fideos y gallinas peladitas. Habían confraternizado e iniciado una secreta sociedad de venta de caldo de gallina para los mediodías como menú almuerzo.

Llegó el primer mes, arreglamos cuentas, quedaban quince autos para descuartizarlos y resucitarlos. Nos pusímos de acuerdo y seguimos trabajando full time. A la semana me trajo una sorpresiva noticia.

- ¡Compadre te invito a mi pedida de mano!
- ¿Y cuando es el matrimonio?
- ¡Todo a su tiempo! No hay que apresurarse.
- Ahí estaré.
- Llevaté una botella de pisco.

Después de la pedida de mano, la parejita no perdieron tiempo y se fueron de luna de miel un fin de semana. El lunes llegaron al callejón los pedidos para armar el nidito de amor. Refrigeradora, cocina, lavadora, horno y microonda. Adalbertho de un cocacho se convirtió en mi vecino. Era un ejemplo de señor hogareño y reposado; no tomaba, no fumaba, únicamente practicaba luna de miel y buenas lecturas para rehabilitarse. Su vida era de rutina; seis de la mañana llegaba de La Parada, de ocho a seis en el taller después clavado en su casita, y así sucesivamente todos los días de las semanas.

Dos días antes que se acabe el mes, a mediodía me entregó las llaves del auto que había usado, me dio un apretón de manos, se sonrió, me abrazó y repentinamente se despidió.

- Me voy compadre. Hasta acá llegó nuestra sociedad. Me voy. Desaparezco. Regreso a la casa de mis hijos, ellos me necesitan, mis nietos me extrañan.
- No entiendo.
- Cuando tengas mi edad, entenderás. Voy a salir como quien compra repuestos.
- Déjame tu dirección por si acaso.
- No tengo dirección, ni casa, ni paradero. No existo. Soy nada. No me has visto nunca pero te estoy muy agradecido, mi querido socio. Si preguntan por mí no me has visto.
- Chao, Adalbertho, suerte.
- Un consejo compadre: 'Dedicate a otra cosa como mecánico te vas a morir de hambre'.
- Jajajajajaj sin un socio como tú tengo que cambiar de giro y de profesión.

Sonrió, silbó la melodía de "Caballo viejo" de Simón Díaz y atravesó el umbral del portón, y como por arte de magia desapareció.

Pasó una semana, las tiendas recuperaron sus artefactos electrodomésticos por falta de pago. Todo volvió a la normalidad y los artesanos y técnicos del barrio seguimos tomando café y caldito de gallina en la carretilla de la Juana.