No es cuento (Próximas funciones)


No es cuento (Próximas funciones de El Oro de Cajamarca)

El tercer domingo de junio, Día del Padre, mi vida empezó como un domingo más, preparé el desayuno y avancé los quehaceres domésticos cotidianos antes de ir a la Santa Misa de once a eme. Pero conforme pasaba el domingo patriarcal se puso turbio y terminó como uno de los días más negros de mi historial artístico.

En esa tarde, gris, claroscuro, me enteré que tenía que actuar con la boca cerrada como con un cierre, a lo mudo. Recibimos una llamada telefónica y nos confirmaron la próxima función en nuestro distrito para los viejitos de la Casa Adulto Mayor-Durlach; conocido centro geriátrico que se caracteriza por compartir arte y cultura con sus internados de la tercera edad. La Directora del Centro que conoció nuestro trabajo en una de las funciones con teatro lleno; acompañados de guitarra, castañuelas, taconeo y cajón peruano; nos explicó sus puntos de vista y nos informó que ninguno de sus ancianos conoce ninguna lengua latina, por lo tanto el actor, o sea yo, debía hacer lo mio a lo Charlie Chaplin, mudo; como sí me hubieran comido la lengua; si no, no nos contrata; según ella que ya vio y recomendó el espectáculo, yo lo puedo hacer sin usar palabras, cómico, y además con un cachito de ironía existencial.

En el atardecer me senté en el poyo del zaguán de mi linda casita, medité sobre lo que tenía que hacer en el escenario. Uno, aprenderme todo el texto alemán al pie de la letra para seguir mimicamente a la perfección la narrativa de la actriz. Dos, evitar todo movimiento dudoso así esté equivocado. Tres, utilizar al máximo mi agilidad físico-mental y reflejos sobrehumanos.

- ¡Tanto estudio para hablar correctamente y no poder hablar nada! Requinté pa' mis adentros.

No terminé de hilar mis pensamientos, se venía la noche, y me comunican que la invitación para presentarnos en Hungría es un hecho, y hasta el momento está "casi" confirmado varias funciones. Lo único que teníamos que hacer es leer bien las cláusulas para evitar problemas.

- ¿Qué problemas? Pregunté con un gesto.

Una de las condiciones consistía en trabajar el texto intercalando la historia húngara, haciendo hincapié en la batalla de Mohács y la victoria turca; y en el episódio de Hungría contra el poder Otomano. Acciones contemporáneas del encuentro de los españoles con los peruanos, de Atahualpa con Pizarro. Otra condición, que mi desempeño se limitará a realizar mi narrativa con mímica, gestos, pantomima, figuras o utizando cualquier tipo de imágenes. La última y terrible mordaz condición, organizar un Taller de Comedia física o Visual. Acepté frustadamente, dije que sí con un gran signo de interrogación en la cabeza.

Como sí se hubieran puesto de acuerdo las dos jefas; leía en mi mente la ficha técnica: Dos grandes actores extranjeros. Actriz alemana (narración épica); actor peruano (teatro mudo, no habla, no respira, misma momia precolombina).

- Bueno, ¿Qué hacemos para resolver la ecuación?
- ¡Fácil!

Solucionamos el problema teatralmente, una narradora explicaría los acontecimientos históricos húngaros en húngaro; Daria actuaría y declamaría en alemán culto, y yo actuaría sin habla. Tanto estudio de dicción, impostación, trabalenguas para terminar contando historias como si fuera Bernardo, el criado y compinche de Don Diego De La Vega "El Zorro".


Ahora que estoy expedito en el habla, con una oratoría como navaja de gallo de pelea, fluida, sin tensiones musculares, sin miedos, ni stress; ¿para qué? Para que den una orden que tengo que hablar como un minusválido verbal. Con el perdón de los enfermitos del habla. No puede ser. Hablar con figuras y gestos ... ¡Vade retro, Satanás! ... Todavía me tintinea en mis sensibles y melodiosos tímpanos la vocecita de mi nietito cuando, en plena función, le comentó a su mamita:

- "¿Qué gracioso es mi abuelito, no mamá?!!

Por tan linda premisa me comprometí enviarle un CD de todo el espectáculo, "¿qué le voy a mandar ahora? "¿qué le voy a decir? ... ¡Que justo cuando yo hablaba fallaba el audio!

Continuará ...
¡No se pierda el próximo capítulo de “El cuento no es cuento”. Mañana, a esta misma hora y por este mismo canal! Continuará ...


No es cuento (2° parte)
En la primera semana de agosto, mes de Isabel Flores de Oliva, O.P. más conocida como Santa Rosita de Lima, la tabogana; nos presentamos en la Casa de los Viejitos. Después de tanto requintar, el experimento salió bonito, hablando con propiedad, salió bien con calidad A1. Daria con lo mejor de su repertorio, actuación, narrativa épica y encanto, y yo ... haciendo máscaras como sí fuera una vitrina de huaco-retratos mochica chimú. Con la orejota bien parada para no estar fuera de foco. Todo mi despliegue físico me sirvió para darme cuenta que estoy un poquito oxidado y necesito recuperar mi training. En la sala de actuaciones nos apoyaron con una super pantalla, pasamos fotos idóneas de nuestros viajes por el Perú (Lima, Cusco, Cajamarca) y nos prestaron un equipo modernísimo para la música de fondo "Inkas aus Peru". Terminé la funcion más cansado que caballo de bandido, que tal transpirada, ni cuando jugaba mi pichanguita de fulbito en mi yapla favorita, Agua Dulce, me sentí tan trapazo, por poco me acalambro me salvo mi sapiencia. Y como 'antiguedad es clase', esta me sirvió para llegar al último minuto final ... del espectáculo.

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