La odio y la quiero. La amo y me desarmo.

La odio y la quiero. La amo y me desarmo.
Agradecimiento infinito, a la Dama del Imperio Británico, Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan, conocida como Agatha Christie; María del Socorro Tellado López, conocida como Corín Tellado; Alejandra María León Palma, conocida como Alejandra María del Socorroco Antonieta de las Nieves León Palma Campanillas de Balconcillos Pío Pío Pío Pío; José Luis Martín Espinoza Córdova, conocido como Jolis; y Rodrigo León Palma, conocido como Rigo.

Esta es la historia de un buen samaritano, padre de familia y al mismo tiempo hijo y abuelo; sentado frente a una porción de cancha salada, meditaba en un día de miércoles, no importa que mes, sobre los trillados versos que recitaba.

"Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda qué paz se puede encontrar en el silencio. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Aún con toda su falsía, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!" (Desiderata).

Don Abelardo Martino descansaba de su larga estadía por las desérticas tierras y valles del Sur del Eterno Sol. Descansaba probando una botella de pisco acholado de su destilería artesanal en su restaurant favorito. La cosecha y la venta de sus jabas de hermosos racimos de uvas selectos para la elaboración de pisco fue un rotundo éxito comercial y económico, él no había pensado en la magnitud de la oferta y la demanda; gracias a la guerra del pisco salió premiado.

Mirando al cielo agradecía al Todopoderoso por haber escuchado sus rezos y plegarias. Pidió al Altísimo una vejez tranquila, sin sobresaltos. Y el milagro se cumplió en el mismísimo momento cuando cosechaba, cobraba y recibía el pago en efectivo fuera de Lima. Su esposa, la madre de sus cinco hijos, había decidido fregarle la pita a su mejor amigo y compadre, ella había hecho abandono de hogar dejándole una carta pidiendo el divorcio por mutuo consentimiento y disenso, sin pleitos ni reyertas como personas civilizadas por el bien psicológico de los chicos para que no se traumaticen más adelante. - Para eso están los mejores amigos; pensó. Y en cuanto a los chicos el tema estaba bastante fuera de foco. Después de terminar de leer la carta con graves faltas de ortografía y borrones, inmediatamente mandó cambiar las chapas y cerraduras de su humilde hogar por sí las moscas, podía ser que la Madame se arrepintiera y quisiera regresar.

Parsimoniosamente levantó su copa de pisco y de un sólo huaracazo saboreó el néctar de vid, retomó el aire para meterse otro igual, seco y volte'o, y comenzó a picar su rico seviche de pescado y calamar.

Ahora sí, por fin, se había quedado solo, las súplicas a Dios Padre, a la Virgen, al Niño Jesús, a los inquilinos del establo; a los Ángeles, Arcángeles y Santos del cielo y de la tierra habían surtido su efecto esperado. Sus cinco hijos se habían mudado uno tras otro. La última en marcharse había sido su hijita linda y bella que nunca lo jode, la niña de sus ojos, su engreída, su chochera, su Inesita querida. Faltaba poquito para celebrar dos almanaques de su retirada. En conclusión tenía hijos casados por religioso, por civil y rejuntados, mismo servinacuy. Ellos eran dueños de sus vidas, de sus profesiones, respetuosos con sus parejas, ejemplos de buenos hogares; bueno, eso era lo que Don Abelardo Martino, creía.

Don Abelardo descansando y soñando en el exclusivo restaurante Comando Sur, recordaba sus momentos de pelotero, de sus amigos y paísanos del Club Centro Iqueño; de su barrio victoriano, al decir verdad, toda su vida había vivido en La Victoria, eterno hincha de Alianza Lima Corazón pero siempre la tierra de sus padres, de sus abuelos y de sus ancestros lo jalaba, al menos en la temporada de la cosecha de uva.

Leyendo detenidamente un tríptico sobre Buenos Aires, pensando hacer un viajecito para conocer el Barrio de La Boca y su entorno, el Club Boca Juniors, la calle Caminito y el Museo de Bellas Artes de La Boca de Artistas Argentinos "Benito Quinquela Martín". Marcando con un lápiz de color azul los precios y los costos de la posible estadía, recordó que tiene amigos en la Capital Federal y en La Plata, así se ahorraba alguito. El trabajito que le esperaba en casa era buscar el Directorio del año de la pera pero estaba seguro que estaba a buen recaudo en uno de sus cajones donde guardaba sus fotos, recortes de periódico, cartas de amores y postales. Sonriendo solo de sus maldades de antaño, recibió una noticia por celular. Miró el mensaje, era su hijo político que pedía llamada porque no tenía crédito.

- "Hola. spro qts biem necsito ablar.yamaa Urgente. No credit”.

Marcó el número con paciencia y buen humor. Escuchó varias timbradas.

- “llame. cel imagino apagado".

Nuevamente recibió otro mensaje.

- “algo faya”.

Volvió a marcar el número. Por fin contestó el yerno querido.

- Hola Martín, mira lo que te voy a decir es bastante fuerte.
- Soy Martino, Martino, olvídame pero no me confundas.
- Hola Martino, no sé como empezar esto es muy delicado.
- Un momentito. ¿Has pensado que me puedo morir de la impresión? ¿Has pensado en eso? Seguro que no. Yo soy tu suegro no soy tu papá güevón. Tienes que cuidarme. Se me para el bobo y me voy al hoyo. Ya, ahora habla, te escucho.
- Bueno, el sábado pasado Cumpleaños y Bautismo de mi hija, su nieta ...
- Ya sé eso, yo mandé ciento veinte dólares para la fiesta.
- Porfa, toi hablando, nos quedamos hasta tarde y sucedió un problema que para mí es de gravedad. Desde ese dia ya no estoy en tu depa. Me he ido a mi casa.
- Con todo el respeto que te mereces hijo mio, ¿qué mierda estás hablando?
- ¡Nos hemos embroncado, Inés y yo!
- ¡Ajá! Entonces ahora tienes tiempo de sobra para trabajar y no estar de niñera. Saco largo.
- Escuche por favor, en la fiesta tu hija se pasó de copas y no quería ir a dormir. Yo dije a tu fámili: Atención, Inés está mariadita, va a descansar; en eso Shena, tu sobrina y madrina de la bebe, dijo: "¡Qué, nos estás botando, descansa tu zonzonazo y deja a mi comadre en paz!". Repetí que Inesita tenía que descanzar por la bebe. Mi mamá me apoyó y empezó el pleito.
- ¡Carajo! ¿Pero Inés cuándo descansa? Ella es el alma de las parrandas, y ¿cuándo ustedes dos se amanecían por las huevas? La bebe la hubiera cuidado tu madre y solucionado el problema.
- ¡Inés me gritó delante de todos! Me gritó: “¡Lo que pasa que este güevon está acostumbrado a mandar y aprovecha para hacer lo que le da la gana. Y ustedes siempre lo apañan!”, les gritó a mi mamá y a mi tía. Tonces yo le dije que me llevaba a mi hija a la casa de mi mamá, ella dijo, la bebe no sale. En ese momento todos se me fueron encima y me gomearon.

Mientras escuchaba el lamento de su despechado jugador urbano, Martino se levantó de su mesa y se dirigió a observar detenidamente una gran fotografía donde él posaba como back central con su larga y esponjosa melena negra; escuchando, repasaba, contemplaba las demás fotografías y recortes de periódicos del salón colocados cronológicamente en el tiempo y en espacios inverosímiles. Se distraía haciendo las dos cosas al mismo tiempo, solamente escuchar le parecía tragicómico.

- La señora Irene, Chavela, Salomé, Dalila y la Reina de Saba, Cleopatra, La chata Nancy, Bonnie sin Clyde, Batiniña, Gatúbela, Superniña, Luisa Lane, Yoko Ono, los Ángeles de Charlie, Xena, Xuxa, la Bestia, Luisa Lane, la Mujer Maravilla, Jane, Boy, Tarzán, Pinky y Cerebro, y hasta el hermano Pedro Santiago me golpearon sin consideración, y yo tenía a mi hija en brazos. Ellos se metieron al lío, sólo mi mujer tiene derecho, ella y nadie más a llamarme la atención.

Abelardo sonrió. Hay que ser bien cojudo para mandar a dormir a la dueña de la jarana, de los muebles y de la casa; él conocía bastante bien a su hijita. Hay gato encerrado, tengo que buscar los cinco pies al gato, algo no está bien; pensó.

- Por la culpa de su familia no puedo seguir ahí, no me respetan. Dicen cosas que no son, lo único que han conseguido es que yo me aleje de Inés y la deje sola con la bebe.
- Algo presentí cuando leí Urgente. Tómate un asueto de una semana después hablas con Inés. Por mi parte te cuento que yo vivo tranquilo. Lejos del mundanal ruido. Lejos de problemas, no me la pongas difícil. Dios me ha recompensado.
- Eso voy hacer. Me'toy quedando en la casa de mi'amá. Yo amo a Inés pero así no quiero vivir, rodeado de su familia mi vida es un martirio.

Martino repitió mentalmente la última palabrita, mar-ti-rio, luego reflexionó: Y éste huevo frito al primer problema se va de la casa, calzonudo. Él que había brindado los mejores años de su vida a su ingrata mujer y para hacerla feliz tuvo que sepultar sus ilusiones, veinticinco años soportando tantas mentiras, metiches, alcahuetas, cuñadas y cuñados sordomudosciegos. Nunca se le cruzó irse de la casa. Dejar sola a la mujer con los hijos fue un tema tabú e impensable. Ahora por quítame una paja estos jóvenes abandonan el barco y solucionado el problema, qué bonito. - Para que se juntan sí no han madurado lo suficiente. Todavía no han dejado de ser hijitos de mamás y buscan mujer. ¡Hijos de … mamita!

- Voy a intentar hablar con Inés, sí no funciona yo me voy para siempre y nunca más volver, te lo juro por mi madrecita santa que me acompaña e ilumina, no volveré. Perdóname, aún la nave del olvido no ha partido, yo tan cerca y tu tan lejos de los problemas.
- ¡Hey! Yo no estoy lejos, estoy en La Victoria, en mi casita. Te aconsejo empezar desde el principio, habla con Inés. La solución está en la buena voluntad de ustedes dos. ¿A propósito qué sabes de tu suegrita?
- ¿Quéee? Bueno, la señora, éte ... ella no vino al Bautizo ... tampoco a la fiesta. Ehhhh, yo creo, que ... no sé, estuvo enferma, creo, yo ... Inés no me dijo nada ... como hemos peleado, ée ...
- ¡Tú no sabes nada, ok! ¿No sabes nada, no? Jajjajaj
- ¡No! No sé nada, ni quiero hablar de ese tema. No me compete.
- Bien, yo voy a llamar a Inés y la visitaré para hablar con ella.
- Gracias por escucharme y por el consejo. Ojalá nos podamos encontrar para tomarnos una sangría. Suerte.

Y para completar todo el ambiente jocoserio de pleitos de marido y mujer, de líos, dímes y diretes, que mi mamá es santa, no te metas con mi madre, habla de la tuya cochetumare, que yo no fuí, ella es mala y embustera, él es un cobarde y maricón, y demás cojudeces; el salón principal se llenó de música tropical.

“La mujer tiene mala conciencia, de ser mala hija, de ser mala hermana, de ser mala prima, de ser mala tía, de ser mala esposa, de ser mala suegra, de ser mala novia con todos los hombres. El Trio La Rosa lo dice. De las mujeres no hay más que decir porque ni Dios lo dispuso así. Mira no hay más que decir. Que son malucas, que son coquetas, que son crecidas, que son presumidas que son mala amiga, mala enamorada, mala novia, mala esposa, etc".

Don Abelardo, consultó con su almohada, daba vueltas en su humilde morada, no sabía como encarar el tema, llamó a su hijo mayor, abogado de profesión. El hijo no contestó ninguno de los siete teléfonos de su oficina, ni a los celulares, llamó a su casa, ni la servilleta contestaba, nadie, nada. Llamó a su segundo hijito, director de relaciones públicas de una empresa estatal.

- ¡Papá, hola cómo estás? Cuando nos tomamos un pisco purito, yo no tomo Pisco Sour me cae bomba tanta combinación, joden al pisco caramba.
- Quiero hacerte una consulta. Tu hermana está en bronca con su marido.
- ¿Y qué quieres qué yo haga? Los dos son unos inmaduros de ... pueden ser grandecitos pero inmaduros, cuidadito con meterte, no te metas, que se jodan para que aprendan. Chao, me llamas el domingo para almorzar juntos y meternos un tragito, chao papi. Cuídate.
- Chaufa.

Lo que más le dolía a don Abelarlo era que gastaba sus minutos en llamadas perdidas y no encontraba una solución al problema de su engreída. Prendió su computadora y le mando un mail a su primogénito.

- @: Hijo querido, llamé a todos tus teléfonos y ninguno respondió, no dejé mensaje. Me han mandado fotos del Bautizo, mal tomadas, oscuras, pésimas y no te veo en ninguna de ellas. Dicen que todo salió muy bonito. Después me enteré que hubo boche. Inocencio mandó a dormir a tu hermana, la comadre se metió, luego la tía, la prima, el primo, el tío, la suegra, los vecinos, las amigas, y lo gomearon. El tono terminó en mechadera. El se ha ido a su casa. Inés no me ha dicho nada hasta el momento. Espero su versión. Saludos. Papá Martino.

Pasaron los días, Abelardo llamó a la niña de sus ojos y nada. Le respondieron que salía temprano y regresaba tarde, que dejaba a su hijita donde su comadre. Que su marido seguía resentido y la castigaba con el billete. Pero como Inesita es chamba ella conseguía los frejoles. Pidió el número del celular de Iné, le respondieron que había perdido el cel o que se lo habían robado, y que en la próxima semana conseguía otro y que iba a tratar de ponerle el mismo número. Colgó y seguía en lo mismo. Nuevamente escribir otro mail y esperar una respuesta para estar enterado de la versión de su cielito lindo.

- @: ¡Inés, mi hijita linda y adorada! ¿Qué tal estuvo la fiesta? No te olvides de mandarme fotos de la ceremonia y del tono. Querida Inés, tengo conocimiento que la fiesta fue el despelote, folklórico y telúrico. Qué terminó con golpes. La borrachera la acepto, los golpes no. Yo nunca realicé actos vandálicos en mi propia casa. Hasta ahí no llegué. Sólo algunos gritos. Ahora tu tienes una hijita, me dijiste que Inocencio es un buen hombre, que lo quieres. Cuando conversé con él me prometió que te iba a cuidar. Habla con él, míralo a los ojos. Respeta para que te respeten. Espero respuesta. Te quiero. Los quiero. Tu papá Abelardo Martino.

- ¿Por qué será que hoy en día con lo avanzado de la informática estamos tan distanciados, no tenemos tiempo, no podemos vernos, menos tocarnos, darnos un beso, apoyarnos en el hombro de un ser querido? Más tecnología más vacía mi vida. Por la puta madre. De niño ví la televisión en blanco y negro, ahora veo todo en colores y no entiendo nada. La cibernética nos ha distanciado a años luces. Estoy más solo de lo que quería estar, qué soledad tan tríste y cojuda. Hablaba amigablemente con el espejo Don Abelardo Martino, el hombre con tino.

Pasaron los días, las semanas, días de veinticuatro horas al día. El sol quemaba y nuestro papá héroe se encontraba en medio de la Plaza Manco Cápac. Solo en el mundo y solo en casita, se dio el coraje de coquetear con su vecinita, una morena cuarentona, fuerte y lo mejor de todo con negocio propio. Se había puesto de acuerdo para comer pollito a la brasa frente a la Municipalidad. Martino cuadrado marcialmente junto al Inca esperaba impaciente. Llegó la amiga, se dieron un besito sincero en los cachetes, los dos super rojos de contentos, ambos bien vividos y curtidos en las experiencias que ofrece la vida. Sabían que si había migas entre ellos podría ser una relación de largo aliento.

"Cuando el amor llega así de esa manera uno no tiene la culpa, quererse no tiene horarios, ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan".

En pleno palabreo, los dos hablaban de sus temas favoritos, de sus hijos, de sus nietos. El aseguró que todo le iba color de rosas y que con su esposa eran amigos, por los hijos y por los nietos, a la distancia; además que ya eran suficientemente mayores para estar en broncas cojudas. Ella contó que su marido se había ido con una chiquilla y le susurró muy quedo al oído que había esperado este momento desde mucho tiempo, que tuvo un amigo pero el pata era jugador, timbero, y eso ella no soportó y le dio forata.

- Con lo que cuesta ganar un sencillo para los fríjoles, no acepto el despilfarro.
- Yo no juego, no me gustan los burros ni los gallos, ni juego cubilete, no sé jugar ajedres, con las justas juego damas, damas chinas no. No voy al billar, no veo tampoco, futbito prácticaba con viejos de mi edad. La cerveza me friega y me resfrío al toque. No fumo ...
-Mejor dame tu Hoja de Vida.

Se dieron un beso, empezaron a comer. Pidieron un vino para celebrar y entrar en calor, para después llegar al ring de las cuatro perillas, sabrosones. El habló que quería ir a Buenos Aires por dos semanas. Ella sonrió, sus ojos centellaron de emoción. Hasta que llegaron al final de la conversación. Habían agotado todos los temas. De fútbol también hablaron, los dos iban a la tribuna Occidente del estadio de Matute. Pagaron la cuenta. Hicieron un silencio, miraron la salida, avanzaron al umbral de la puerta como novios.

- ¿Dónde tomamos el asentativo, mucha grasa provoca colesterol hay que hacer un poquito de ejercicios. En mi casa o vamos a la tuya? Perdón, no es lisura.
- Vamos a la mía. Tengo mi cama con sábanas limpias. En tu casa no sé como andan las cosas.
- Yo estoy bañadito de cuerpo entero y la cosita está limpiecita, jajjajaja.

"Bonito, todo parece bonito, bonito lugar, bonita La Plaza, bonito es el día, bonita la vida, bonito, bonita la paz, bonita la vida, bonito volver a nacer cada dia, bonita la amistad, bonita la risa, bonita la gente que gana, que pierde, que habla, que ama, bonito …".

En la casita limpia de la morocha, en el altillo con el televisor prendido, los dos descansaban acurrucados, no había siesta estaban de parranda.

- Para ser tío, tienes buen cuerpo y no tienes guata, se nota que no eres chelero, pero algún vicio debes de tener, no creo que seas un santo, mejor dime de una vez antes que me entere por mi propia cuenta y no me vaya a gustar la sorpresa.
- Uno de mis vicios es que me gusta comer bien ... yo sé cocinar.
- Jajajaja idiota, te haces el idiota, jajajaja …¿ Para cuándo piensas viajar a Argentina?
- No sé. Sólo es un sueño.
- Yo conozco Buenos Aires.
- Che, piba ¿Conocés el barrio de La Boca?
- Laboré en la Capital Federal cinco años en servicios de impresión digital y offset. ¡Vos, tenés mucha guita para viajar!
- ¡Vos, sos una linda mina!
- ¡Sos un lindo groso!
- ¡Después de hacer el amor, volver hacer al amor!
- ¡Che, vos sos un boludo! ¡Loco, querés un terrible ñapi!
- ¡Che, basta de chamuyo! ¡Vení!

Don Abelardo se puso tigre como fiera al acecho para dar el zarpazo final, sacando pecho y fuerzas, inoportunamente sonó su celular que le cortó la viada. Se miraron, siguieron para adelante, el bendito celular no dejaba de sonar, perdió la concentración, desesperado por el timbre, cogió el aparatito y se percató que era su hijito.

- No contestes, vení, dejálo ahí.
- Eeeh, ... e'mi'jo, un ratito … ¡Hola hijito!
- ¡Holas!
- ¿Cómo estás? Hijito querido ...
- ¡Abelardo Martino Sacramento Ferreny i demás yerbas! Estoy bien, y tú?
- Por acá, preocupado por el pleito de tu hermana ...
- Iné se consigue cada cojudo.
- No hables así, el chico es bueno, sólo que es hijito de mamá.
- Jajaja, ¿Qué sabes del escandalo del bautizo?
- Sí yo te lo conté ... o no has leido mis mails?
- No. No he leído nada. Yo no fui, viajamos a Trujillo para traer a los abuelos de mi chola a Lima y embarcarlos para que viajen a España hasta nuevo aviso. Sobre la fiesta me contó Rosa Albina, mi primita como se presta para el chisme. ¡Todo lo que ha pasado es un buen material para escribir una obra de teatro, una culebrona, podemos vender la idea es un tema para escribir una novela como Agatha Christie, Corin Tellado, jajajaj, fácil se puede hacer una película, la trama puede ganar un Oscar, el Goya, la Berlinale, un Grammy ...
- Yo hablé con Ino y te mandé un mail ...
- Voy a revisar mis correos ... ¡Dónde tenemos que acentuar un poquito es en el momento que Pía Candelaria le aplica un jab a la mamá de Inocencio!!
- ¿Pía Candelaria?
- ¡Si!! ¡Se enfrentaron las vecinas, el clímax tiene un parecido a David y Goliath pero esta vez Goliath, gana!
- ¡Eso no me han contado! Jajaja, bueno las tías se llevaban bronca desde hace tiempo ...
- Jajajaja, si puta, le metió un cachetadón al mejor estilo de un Mate: ¡Le cagó la cara!!
- Inés me contó que la ñori le metió golpe y ella no respondió, se quedó quietita, al menos pensó en ese momento ... sí respondía la historia era otra ... me voy ... me están llamando, tengo un asunto que terminar muy importante. Llámame, escríbeme, chismosea, saludos pa'la familia. Después hablamos, chao, hijito.
- Tu también llama, chao.
- Mirá viejito lindo, tenés que empezar de nuevo desde el principio porque el cuerpo se me enfrió.
- Bueno, habrá que calentarlo, a calentar motores señores ... "Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido. La ventanita de mis calles de arrabal donde sonríe una muchacha en flor; quiero de nuevo hoy volver a contemplar aquellos ojos que acarician al mirar ...".

Después de un buen largo tiempo de paz y tranquilidad, Don Abelardo y su amiga tomaron su relación en serio, solamente tenían un problema, quien se mudaba a la casa de quien. El seguía cachueleando en sus menesteres de siempre como mercachifle profesional en compra y venta de filigranas y chucherías de plata, y en sus ratos libres mensajero interfamiliar. Por fin había encontrado la tranquilidad soñada. Pero esta duro menos de lo que pensaba. Nuevamente empezaron los problemas de Inocencio con Inés, estos loquitos estaban empeñados en complicarse la vida y complicar las vidas de los demás. 'El fantasma de la ópera' era una bicoca al lado del drama de sus angelitos. El esperaba que todo este lío no tenga un final trágico. Don Abelardo y su esposa, la madre de sus hijos, recibieron un mail de parte de Ino. Esto lo mortificó pero como abuelo lo aceptó. Antiguamente todo este embrollo se resolvía hablando ahora con tanta tecnología se trata de resolver envíando un E-Mail, qué gran cojudez. Maldecía mudamente a las computadoras en soledad.

- From: Ino@:naran.jo / To: ... / Subject: Saludos. Les escribo para que me ayuden. Inés me esta haciendo la vida imposible. No me deja traer a mi hija a la casa de mi mamá para que mi familia vea a la bebe. No quiero que después digan que soy loco y que actúo sin motivo. Les mando el chat del día de ayer para que saquen sus propias conclusiones:

Este gíl cada día está más loco, yo a esa edad y con hijitos chiquitos nunca tuve problemas, y por qué este gallo jode la paciencia por cojudeces. Preocupado para que su familia vea a su hija. Tiene tiempo para llevar y traer a la bebe. ¿Y en que momento la mueve?, se rompía la cabeza Don Abelardo.

- Ino@: Iné, sí no quieres hablar no hables pero no tienes porque pelear.
- Inés@: No estoy peleando idiota. Hijito cobarde de madre alcahueta. Sabes lo que significa: Lealtad, Fidelidad, Respeto. No te preocupas del sustento entonces te privo de tus derechos hasta que pases manutención. Como dijo tu may: "Si no das ni un sol no tienes derecho a reclamar". Eso es todo, repito … sí quieren verla, tienen que venir a visitarla pero mi hija no sale de mi casa, gracias.

Se entiende a las leguas que todo este birrinche es por el vil metal, pero no da un sol, y ¿quiere tener derechos de padre? ¿Este jovencito está loco o come moco? Que bonito, vive con mamita, jode, no suelta el billete y pide ayuda. Señor, Dios Mio, dame sabiduría para entender está geometría. ¡Mama Mía!

- Ino@: O sea que para ver a mi hija tengo que pagar. El jueves le dije bien claro que no podía ver a la bebe ese fin de semana. Me colgó el teléfono diciendo que estaba ocupada. Ella no dice la verdad a nadie. A todo esto quiero que sepan la verdad porque cuando yo he tenido todito se lo he dado y me ha mentido a su antojo, se a burlado, a todos les miente, pero Iné es su hija y siempre le creerán a ella y yo quedo como mentiroso. Les pido por favor que hablen con ella o no voy a ver a mi hija y no paso ni un sol. Espero comprensión y apoyo. Por favor háganle entender que la bebe no tiene la culpa de sus problemas mentales. Saludos y suerte en todo. Inocencio.

Eso de problemas mentales no le gusto a Don Abelardo, se la guardo esperando su momento de aclaración. Por fin se encontró con su hijita bella y linda que nunca jode. Se pusieron de acuerdo para almorzar juntos con la condición que Don Abelardo compraba todos los ingredientes con yapa y alguito de más para cocinar en el departamento de su engreída. Llegó en taxi, salieron con dirección al Mercado Cooperativo del barrunto. Le era triste caminar por su barrio, no veía amigos, ya no existía el café ni el criollo restaurant, todo había cambiado. Todos se habían ido, a conversar con San Pedro, con los años al correr. Mejor pensaba en el fogón del rico sabor de su sazón victoriano.

- Haber hijita de mi corazón ya estoy bastante cabezón con tantos emails del güevon ... perdón, amor de tu vida. Carajo, antiguamente uno resolvía sus problemas entre sábanas pero el jovencito está en las faldas de mamá, no puede resolver nada y pide ayuda. Ahora quiero escuchar tu versión. Cuéntame tu versión. Y no me mientas, respétame, soy tu padre.
- Papito, yo estoy dolida ... este imberbe a cometido faltas muy graves.
- Cuenta, te escucho. Soy todo oídos. Cuenta. Había una vez una linda princesita y ... un batracio ...
- Esta es la historia según yo. Ino se ha comportado pésimo conmigo. Papá tengo el corazón desgarrado pero entrar en detalles no es necesario. Estoy replanteando mi vida, he madurado, pero estancarme, no. Ya empezé a trabajar y sólo pienso en chambear. No hay otra meta en mi mente. Me acusa de mentirosa, él fue el tramposo y lo perdoné. De que moral habla. En primer lugar yo no miento, en segundo lugar sí le pongo cachos bien merecido lo tendría y en tercer y último lugar, 'Yo soy lo suficientemente inteligente para no dejarme descubrir, sí en caso que yo quisiera hacerlo'.
- Jajjajajajaja. Esa es mi hija, inteligente como su padre, caricho. Sigue, sigue, con esta historia me voy a volver escritor y me lleno de plata, esto es un Bestseller del desagüeve ... por mi madrecita.
- No jodas papá que esto es serio.
- Jajajajaja
- Ino se llena la boca diciendo que yo paro cheleando, sí él nunca me ha visto. ¿Además qué miércoles le importa lo que yo hago? Dice que tiene que pagar para ver a la bebe. El por obligacion tiene que dar una pensión, que no joda es conchudazo. Habla huevadas no más. Habla de mentiras. Yo descubría sus mentiras. Palabra que no estoy exagerando.
- ¡Por qué la gente tiene que estar mintiendo! Miente el Presidente, miente el Cardenal, miente el General, todo el mundo miente.
- Papá tu no te hagas, tu tienes tu guarda'o, por algo mi mamá se fue de la casa.
- Ella se fue porque quiso, yo no mentía hasta ese momento, ahora he aprendido a mentir un poquito, jajajajaj
- ¿Papá y tú por qué te quedaste tan tranquilito cuando mi mamá se fue?
- Porque yo sabía que tu mamá me mentía …
- No mientas por favor, no te creo, que desgraci'o eres …
- Escucha bien lo que te voy a decir, no lo voy a volver a repetir ... tu mamita me atrasaba, me ponía cachos, me adornaba, me hacía vena'o, jajajajajjajaj
- ¿Síii? ¿Mi mamá? ¡No te creo!
- Si. Ahora cambiamos de tema por favor. Sigue contando tu apasionante radionovela.
- ¿Cómo te enteraste que mi mamá mentía? ¿Por una chismosa seguro? ¿Cómo sabes que es verdad? ¿Has averiguado bien?
- Ella misma me lo dijo …
- ¿Qué? ¿Sí? Anda …
- Tu madre hablaba dormida, jajajaj, y cuando se tomaba un trago hablaba demás, me daba ganas de ponerle la almohada encima de la cara y apretarle el cuello, jajajaj
- ¿Tú nunca le dijiste nada?
- Hija, sí la mataba, la botaba, la agarraba a zapatazos, yo perdía. Además, quien iba a cuidar de ustedes? Una madrastra no es igual. Tu mamá los quiere a todos por igual, a mi me dejó de querer nada más. Así es la vida.
- Ay, papá, tu siempre filosofando, siempre viendo el lado bueno de las cosas simples de la vida.
- No soy bueno, soy práctico nada más … después ella tuvo la consciencia de hablar que yo era un desgraciado, maldito, sirvenguenza, corrupto, y todo el mundo, especialmente su familia le creyeron el cuento a la pobrecita.
- ¿Y tú por qué no dijiste nada?
- ¿Para qué? Yo tengo mi alma buena, vivo mi vida, quiero a los que me quieren y respeto, punto. Mi mamá me enseño a vivir. Ahora sigue tú ... tu, tu ¿Qué más? ¡Vómita todo por favor!
- ¿Cómo te vacilas, no? Yo no soy un ejemplo pero hoy en día trato de serlo.
- De joven todos la cag...fregamos.
- He aprendido de mis errores. Con Ino fui sincera, honesta, fiel, leal, paciente, directa, solidaria, etecé. Lo que no fuí, fue ser sumisa, callada, calmada y todas esas cojudeces que los hombres esperan encontrar en sus mujeres, si pienso algo simplemente lo digo y si estoy segura que tengo la razón peleo por mi punto de vista.
- Yo también soy así. Te apoyo. Con tu mamá tenía muchos problemas y siempre le ampayaba sus mentiras jajaja
- ¡Y así soy yo! No me gusta que me cojudeen, ni que me mientan, ni que me quieran ver la cara de güevona. No soy la típica ama de casa, me gusta tomarme mis chelas, me pongo a conversar, odio las escenas de celos, detesto que me pidan explicaciones por huevadas y definitivamente no creo en eso de que la mujer se debe al marido!
- ¡Mamá! ¡Taxi! ¡Me voy! ¡No te soporto! ¡Qué chinche! ¡Y eres mi hija! ¡Por Dios! ¡Feminista, hipócrita, desgraciada, maldita! Jajajajajaja
- ¡Deja hablar pé y no jodas! Jajajajajaaj ....
- Jajajajaaja, te escucho, ¡Terceeer acto! …
- Estoy segura que él no es malo si no medio burrito, hace las cosas sin pensar en las consecuencias, a veces no sé sí reírme o amargarme porque me sale con cada cosa. ¡Ni te imaginas! Y te aclaro que fui a la casa de su mamita a reclamarle por lo que les había escrito a ustedes, no me molestó que les escribiera en sí, si no porque ha inventado un montón de tonterías, y eso me dio rabia. ¡Le dije sus verdades en su cara!! En fin, el me jode y yo lo ignoro, me llega, y te pido que no le pares balón. De todas maneras gracias por tu preocupacion papito … ¡Papá dame un abrazo!
- ¡Mi'jita!
- Te quiero papá ... lo de mi mamá que quede entre nosotros.
- Tus hermanos no saben … este secreto que tienes conmigo, nadie lo sabrá.
- ¿Papito, tu puedes cocinar mientras yo preparo una torta para tu nieta?
- ¡Carajo! No me digas que has aprendido a preparar tortas.
- Cocino también ¿Tú qué crees? Me sé de memoria tu sazón victoriano.
- ¡Ay carijo! ¡Sazón de potrillos corazón!

Cuando todo era carnaval en la vida de Don Abelardo, buscando pasajes para realizar el sueño de su vida, visitar Buenos Aires, recibió un mail que le llegó altamente a los talones pero lo leyó por simple curiosidad.

- Ino@: Gracias señor por el problema en que me metió, su hija me llamó de todo en mi casa y me vino hacer un escándalo. Ya sé que no puedo contar con usted. Gracias. Inocencio

Abelardo Martino suspiró largamente, tomó un papel y un lápiz, y escribió una carta a la antigua, ya estaba harto de tanta computadora, E-Mails y tonterías, de tantas faltas de ortografía, de ver como descuartizaban la sintaxis y a las conjugaciones. Tomó aliento y comenzó a escribir en la blanca hoja como cuando era mozalbete enamorado, a puño limpio, con el corazón latiendo, caliente y ardiente.

- Querido Inocencio: Desde que Dios nos jodió con el Castigo Divino con el lema: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. No nos queda otra cosa que cumplir estoicamente la bendita Ley. La vida para nosotros los jefes de familia no es fácil, simplemente, es una tortura. Pero como dice el filósofo victoriano del Centro Social Musical Domingo Giuffra: “Todas las mujeres joden” “incluyendo la inmaculada mamita, hermanita, abuelita" "No hay excepciones”. Pero así como joden tambíén nos catapultan a la fama ... no hay que exagerar y verlo todo mal.

Aclarando, sí peleas con tu madre no te puedes ir de la casa y tienes que seguir respetando. Pero sí peleas con tu mujer, fácil es la solución, volteas la página y asunto arreglado. Mi matrimonio se acabó después de veinticinco años de casado. Luché como un varón pero no gané. Con hijos en medio no hay ganadores sólo perdedores. Todos pierden.

Nos dices en tu mail que hemos echado más leña al fuego. No es cierto. Sólo hemos hablado con Confianza. Y ese punto ustedes dos lo han perdido en el camino. Paro bien o para mal, así tu tengas la razón tienes que asumir tu equivocación, pedir perdón, trabajar más y dejar billete. Por los siglos de los siglos. Amén.

Yo no tengo argumentos para aconsejar, no fui buen Padre, no fui buen Hijo, ni soy buen Espíritu Santo. Para mi el trabajo lo hizo Dios como castigo. Cuando hablé con tu señora madre me recalcó: “Que tu habías recibido una educación familiar sana, severa, limpia, ejemplar, con preceptos de buen juicio y razonamiento; que eres muy trabajador y  honrado; conocedor de tus derechos, deberes y obligaciones. Que eres su alhaja, su imagen y semejanza; que no nos vamos arrepentir de tenerte a nuestro lado”. Con este adjunto de recomendación a tu Curriculum Vitae, y porque Iné me dijo que eres el hombre de su vida; te acepté como hijo.

Voy a repetir los sabios consejos que mi señor padre me machacaba hasta el cansancio y yo no hacía caso porque me llegaba altamente ser responsable:

“Un hombre tiene que ser responsable de sus actos y acciones, por lo tanto debe velar por su familia e hijos, mantener y dar de comer a su prole; para un padre no hay domingos, ni fiestas, todos los días se trabaja. La madre es la reina de la casa y todos los días es el Día de la Madre, ella administra, vigila, controla la educación de los hijos, da de comer, vigila las tareas del colegio y pasea y juega con los hijos. El hombre, el papá, el macho, su obligación es trabajar, trabajar y trabajar. Trabajar es su designio, su sino, su deber, su obligación, su vida, el hombre por naturaleza es el hijo del Trabajo”.

Mi papá tuvo once hijos, más sobrinos y ahijados que mantener. Para mí eso del trabajo siempre fue un poquito exagerado. Por eso sólo tuve cinco hijitos y para mí fue bastante y mucho, por no decir demasiado. Pero a ti te gusta el trabajo. Y como joven trabajador tienes que demostrar que vales y no te enfrasques en pleitos que no conducen a nada bueno. "Acuérdate en el tiempo que eran novios. Las llevabas al coctel, la invitabas a comer, la sacabas a bailar, tu única mujer, ahora no puedes cambiar tu forma de ser". Las mujeres no cambian, palabra de Dios.

Al Señor de los Milagros le he mandado decir que el milagro que me tenía pendiente lo postergue y te envíe las Bendiciones que necesitas para salir de todos tus problemas que te aquejan.

Y para terminar. Que Inés te huevee, se emborrache, te saque la vuelta y te ponga cachos, que es loca y problemática, que camina con su comadre, que no habla sólo discute y pelea. Que miente y miente a todos a su reverenda gana. En eso yo no me meto. Esas pequeñeces no son de mi incumbencia. Es problema de ustedes dos solucionarlo y les deseo la mejor de las suertes.
Firmado: Abelardo Martino Sacramento Ferreny.

Abelardo sintió que se había sacado un peso de encima, fotocopió la carta, las copias las envío por correo con estampillas y cartero a sus hijos, a la madre de sus hijos, otra para su hijita, guardo una para él y asunto arreglado. Esperando que ya no lo joroben más. No veía las horas de viajar a Buenos aires y librarse de todo este malestar. Tenía el dinero para comprar los pasajes pero su enamorada no respondía nada. Ni sí, ni no. Sólo evasivas y miradas esquivas.

Pasaron unos días y encontró en la bandeja de entradas un par de mails. Un correo de uno de sus hijos que vivía en el extranjero y otro email de Inocencio, el yerno.

- virusvirtual@: ¡Papá, qué buena carta! No sé porque miér...coles es, pero muy bien, ojalá que se despercude y deje de joder. Ojalá que encuentre trabajo y mande plata para su hija. Y ojalá que los que le dan trabajo sean honrados y paguen, ahorita hay mucha trafa y estafetas como cancha. Me contó Inés que Ino no pasa ni un peso. Besos para vos. Saludos de tus nietos. Oscar Adolfo.
- Ino@: Tiene razón Don Abelardo hasta este momento me dejé llevar por la cólera. Conozco mi deberes y tengo obligaciones que cumplir y las cumpliré palabra de hombre. Gracias por sus sabías palabras. Saludos. Inocencio.

Don Abelardo dio el puntillazo final. Como buen banderillero escribió ¡Sin perder la línea! el último email.

- @: Inés, hijita de mi corazón, sólo quiero decirte que en la primera carta de Ino, yo me dí cuenta que hablaba con el hígado, por eso sólo le aconsejé que trabaje y se deje de tonterías. Sigue trabajando que es el mejor ejemplo que nos puedes dar. Besos. Tu pá.
PD. "Veo cielos azules y nubes de blanco. Y pienso para mí. Que mundo tan maravilloso nos ha tocado vivir".

Por fin Don Abelardo Martino caminaba con tranquilidad en su alma, además que se había librado de sus pesadillas electrónicas, logró rematar su Laptop a precio de regalo con un Aviso Clasificado Online, estaba sumamente harto hasta la coronilla de tantos E-mails, cadenas, estupidez, rezos y propaganda virtual. Caminando con dirección a su casa se percató que se acercaba una silueta conocida de delicioso contoneo, su negrita linda, se alegró pero pronto la sonrisa se le congeló y la alegría se le convirtió en llanto.

- Te esperaba. Me voy a Buenos Aires, mis hijos me llaman, me necesitan, me han mandado un contrato de trabajo de una imprenta y en el tiempo libre cuido a mis nietos. Acá yo … te amo … pero no puedo evitar esta partida. Tengo que partir. Llegó el momento del adios, la vida tiene que seguir.
- ¡Y que será de mí, si ya me acostumbré, a vivir para tí!
- "Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez". Mirá vos tenés casa cuando visités el Barrio de La Boca.
- Gracias, gracias ... Adiós.
- No tan rápido quiero conocer tu cama, quiero una despedida romántica, en el bolso traigo un vino argentino y un kilo de lomo fino, alégrate, vas a comer rico, una despedida con carne de primera.
- Sólo quiero tu lomazo argentino.

Hasta este momento no sabríamos decir sí Don Abelardo viajó o no a la Argentina o tomó otro desconocido rumbo pero no se le volvió a ver por su barrio, ni por el distrito, menos por el Club blanquiazul.

“Te odio y te quiero, Porque a ti te debo mis horas amargas, Mis horas de bien, Te odio y te quiero, pues fuiste el milagro, La espina que duele y el beso de amor, Por eso te odio, por eso te quiero, Con todas las fuerzas de mi corazón, Te odio y te quiero y hoy llevo en mi pecho, Un infierno por ti”. (“Te odio y te quiero" de Rubby Pérez). FIN. (Karlsruhe, 2010)

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