Crónica: El pre estreno. El Oro de Cajamarca

Crónica: El pre estreno. El Oro de Cajamarca.

Después del pre estreno de nuestra versión teatral de "El Oro de Cajamarca" me senté en la antigua mecedora frente a la chimenea, juntito al calor de la leña silvestre, envuelto y acurrucado bajo la frazada de alpaca Made in Cuzco; con media botella de vino tinto y una pila de libros de autores sudamericanos repasé los momentos álgidos de nuestra linda empresa artística en Karlsruhe.

Como grupo teatral habíamos pasado una experiencia esquiva, nuestra primera tentativa había abortado y nos habíamos quedado inquietos y preocupados. Pasamos semanas enteras buscando un tema para recomenzar el trabajo; la busqueda era difícil e incierta.

En un día con espesas y marcadas nubes negras, con un tiempo nada bueno, la tardecita dejó entrever una tormenta, y súbitamente cayó lluvia mezclada con granizo e hizo frio. Y yo me encontraba entretenido leyendo un libro de cuyo autor no quiero acordarme, vi la silueta de Daria cuando le dio la espalda al vitral con la imagen del Dios Baco, venía en mi dirección después de bajar en silencio por la escalinata doble, se acercó pausadamente con una carita y mirada de ave celestial, cuando se detuvo, el cielo se iluminó por un rayo que rajó el firmamento, ingresó la luz relampagueante contrastando con nuestras figuras estáticas, y su primera palabra fue interrumpida por el estruendo de un sonoro trueno. Segundos de silencio, me miró intensamente con alegría contenida, y prosiguió con una hermosa sonrisa:

- ¿Qué te parece esto?, tenía entre sus dedos un librito chiquito amarillito.
- ¿Qué? Dejame ver por favor.
- "Das Gold von Caxamalca" ...
- ... von Jakob Wassermann; leí el comentario a ojo del cubero. ¡Ajá! ... Trata de Atahualpa, de Pizarro y de toda su banda. ¡Bacán! ¡Si! ¡Acepto! Qué buena idea!
- ¡Mañana empezamos! ¡Manos a la obra! ¡Nada de pretextos! ¡Ni peros, ni nada!

Seguí con el texto entre mis dedos y lo volví a hojear, estaba impreso en alemán antiguo, con una letritas chiquitas, y era bastante extenso. En el reverso se leía:

- "La fábula de la 'vanidad de todos los que tienen' es el tema de esta primera publicada en 1923, la historia apasionante que tiene lugar en el antiguo Imperio de los Incas en la época de los conquistadores españoles".

Lo primero que tuvimos que hacer fue la traducción al español, trabajito super plús agotador. Cuando tuvimos nuestras versiones listas, confrontamos. Daria tenía su trabajo en alemán culto y yo en español victoriano, es decir, entendible. Es ahí donde empezaron los problemas. No nos poníamos de acuerdo, dudas, discusiones, peleas, explicaciones, más explicaciones, silencios; claro, todo muy alturado; pero, cada uno tenía sus puntos de vista y por el bien del trabajo teníamos que concordar con un punto común. Hasta que comenzamos a elegir las secuencias que más nos impresionaban. Y por fin fuímos acercándonos a nuestra meta, poco a poco, hasta que llegó el día que tuvimos la sensación que era la hora de cruzar nuestros textos y hacer una gran lectura, con sus pausas e intenciones. Al terminar nos miramos, sonreímos, habíamos dado en el clavo, habíamos llegado a la meta de nuestros ardientes deseos. El texto estaba listo para empezar el segundo paso. Estudiarlo y memorizarlo correctamente.

- ¡Exactamente, exacto! ¡Tu diriges y yo soy tu asistente de dirección; tu llevas la batuta y yo soy tu comparsa! Voy a hablar con Wilder para que nos haga la musicalización.
A partir de ese momento: "Todos nuestros movimientos estaban fríamente calculados", parafraseando al Chapulín Colorado. Con largas caminatas por las laderas vecinas y con mutua ayuda íbamos alcanzando nuestro objetivo. De un momento a otro en un arranque de lucidez, Daria propuso la hora y fecha del pre estreno. Suspiré nervioso y acepté, nuevamente, tranquilo y confiado.

- No hay problema hasta esa fecha llego como navaja con la letra aprendida; le contesté. De paso que recibimos las bendiciones del Cristo Moreno de Pachacamilla, el Señor de los Milagros. No hay pierde; pensé.

"Tenemos el honor de invitar a usted al Pre Estreno de la Obra: "El Oro de Cajamarca". Local: KIT (Universidad Karlsruhe). Día: Sáb/30/Oct/2010. Hora: 6:30 PM. Sito: Engesserstr.13/76131 KA/Edif 30.34/ 1er piso. Agradecemos su gentil asistencia".

Para controlar mis nervios y no comerme las uñas, me dediqué en las horas extra programáticas a confeccionar el afiche y el libro del narrador. Con los nervios de punta me hubiera comido hasta los dedos. En los tres últimos ensayos con nuestro amigo Wilder, el músico, tuvimos sólidas esperanzas que todo iba a salir bien. Como pausa cultural aprovechamos ver una película, "Macbeth", en la versión del maestro Orson Welles.

Llegó el día y llegó la hora. Primer, segundo y tercer timbre. En nuestro caso fue tercer guitarreo. En la segunda fila de la platea nos esperaba con cámara fotográfica en mano, Elmer Reuther, para capturar la instantánea perfecta. Empezó la función, las palabras de Daria fluían con calidad, la música emanaba embrujo y yo poniendo mi granito de arena y experiencia, colaboraba lo mejor posible. Los minutos caminaban, el público atento, nosotros dando lo mejor de nuestro repertorio y hasta nos dimos el lujo de bailar un huaynito, danzando y zapateando con candor y calidez. Terminó el espectáculo, silencio, y ... aplausos. Lo sentimos como abrazos fraternos. Nos abrazamos y nos dijimos:

- "Recién ahora empieza lo bueno".

Brindamos con los asistentes. Conversamos, nos dieron sus opiniones y críticas constructivas. Bastantes favorables para retomar vuelo y emprender el tercer paso:

- "Continuar con el espectáculo".

Agradecimos a todos nuestros colegas, amigos y familiares que nos apoyaron. Y estamos agradecidos, también, de aquéllos que cruzaron los dedos, tocaron madera, rezaron, hicieron macumba y nos desearon suerte; de los que mandaron buenas vibras, palabras de aliento y muchas emes para que nuestra performance saliera optimo. Muchas gracias a todos.

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