¡Gracias Jesús!

¡Gracias Jesús!

Paseando de la mano con mi nieto, de sorpresa muy tercamente me pidió que fuéramos para la derecha del pasaje, doblamos y nos encontramos con una iluminación blanca, clara y radiante, en la siguiente esquina divisé una silueta, seguimos caminando y la silueta era Jesús en persona que me sonreía, con las justas podía mirarle a los ojos, la luz radiante que iluminaba sobre sus hombres era muy fuerte como de medio día. Para colmo no tenía mis gafas Ray-Ban Fotogrey para mirarlo directamente a los ojos. Jesús me volvió a sonreir y amorosamente como un padre, como cuando lo conocí por primera vez en el antiguo Salón Parroquial, se dirigió a mí.

- Hola, te esperaba, sabía que venías por este camino recto.
- No hay duda que el señor lo sabe todo.

Volvió a sonreir. Mi nieto lo miró fijamente, nos dimos cuenta que estaba cubierto con un reluciente gran paño blanco de pies a cabeza y calzaba unas humildes sandalias blancas, todo de blanco como los angelitos que están dando vueltas en el cielo. Mi nieto por curiosidad preguntó:

- Abuelito, quién es el señor?
- ¡Es Jesús, mi amigo, amigo de los niños!

Jesús nuevamente se dirigió a mí. Como todo maestro me habló pausadamente.

- Te esperaba para decirte sólo unas palabras: ¿Por qué no escribes sobre la religión, la ética y la moral de tu barrio? Es un tema interesante.
- ¡Jesús! Me propones que escriba sobre un tema recontra difícil y escalofriante. Es una empresa muy difícil, maestro. Hablar de religión es muy complicado puedo ofender!
- ¡Yo estoy aquí para socorrerte en los momentos más difíciles! ¡Tienes que tener Fe en tu Dios!
- ¡Confío en tí Jesús! Conforme avance lo escrito te lo voy leyendo en las noches para que tu escuches y me guíes.
- Me gusta tu decisión y no flaquees. ¡Nuestro Dios Padre te guiará!
- ¡Gracias Jesús! ¡Y cuídate!

Mi vecino Jesús Máximo de Marcela montó rápidamente su motocicleta y se dirigió a la Playa de Agua Dulce donde lo esperaban las cuadrillas de Niños Exploradores (Boys Scout) para realizar las excursiones de verano; y nosotros, mi nieto y yo, nos dirigimos a comprar unas golosinas mientras tanto pensaba sobre la proposición del inusitado tema.

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