El Ciclista

Apoyado en la columna del portón metálico con mi título de Mecánico en Motores a Gasolina bajo el brazo, esperaba una víctima para demostrar mis conocimientos adquiridos en la Real Escuela Técnica de la avenida Washington, a media cuadra de la Prefectura.

Después del medio día, lentamente, entró al taller un escarabajo VW verde palta, un poquito chancado, se cuadró con miedo y duda. La puerta del chofer se abrió y poquito a poco aparece una escultural mujer, de gran belleza, delgada, contorneada, bonita, bien mamacita; miró el taller, panoramicamente hizo un giro de rotación de 180° en su propio eje, modelando para mis ojitos victorianos; a contraluz miré su silueta muy bien formada; la miré de cuerpo entero; de pies a cabeza; la cadera, sus largas piernas, sus piesitos y por último, hipocritamente, la carita de ángel. Miré al cielo para pedir ayuda al Creador, éste me mandó un rayo de concentración aguda para corregirme los crisoles libidinosos y no pecar de miradas impuras, de pensamientos malos o adulteros. La cosita rica, con su educada voz de soprano, su encantadora sonrisa de musa y mirada despreocupada; me miró alegremente, saludó e interrogó:

- ¡Hola Niky! ¿Cómo estás?

- Bien! ¡Todo normal! ¡Los chicos bien! Algo preocupado porque la niña de mis ojos me amenaza que se quiere ir de la casa!

- ¡Ah! ¡Caramba! ¡Por algo será! ¡Tú también no eres un santo. Da gracias a Dios que alguien se fijó en ti!

- Jajjaja, preocupado estoy porque siempre me amenaza que se va! ¡Que se va! ¡Que se va! ... ¡Y no se va!

- ¡Loco! ¡Eres un loco! ¡Ya te voy a ver llorando como una ... como un llorón! ¡Ella es una linda persona, es bonita, inteligente, buena madre, buena amiga ... que más quieres? ¡Tú eres una mie ... mi amigo! Mejor no opino.

Con la espada desenvainada para continuar con el diálogo; crujió la otra puerta, la del copiloto, nos quedamos mirando y seguimos con la mirada el chillido de las oxidadas bisagras acompañado de un sonoro bostezo incontrolado de cansancio y aburrimiento de no hacer nada en varias horas. Cuando terminó de abrirse la puerta, emerge a la superficie un zapatazo con media suela y taco reparado, talla 45, acto seguido, una calancaza de jugador de basket de la NBA; la otra taberna con su correspondiente calanca; unos finos y plásticos dedos se aferran a ambos lados del marco de la puerta; con un buen impulso sale a la luz como juguete de sorpresa: “Un antifaz andino” que llamamos cara, e inmediatamente el dueño de la achinada máscara folklórica presenta toda su estilizada y larga y energúmena estatura. Estirándose como gato techero, acomodó sus prolongados huesos de aproximadamente dos metros de altitud sobre el nivel del mar, demostrando su estampa, genio y figura, genuino representante icono descendiente de los bravos caciques de las punas de Chancas, Huancavelica y Angaraes.

- ¡Nikito! ¡Hermanito! ¿Qué es de tu vidú? ¡Te has perdido! ¡Ya no se te ve! ¿Cómo está la familia? ¿Ahora eres empresario automotriz? ¿Quién lo creyera? ¡Eres papá, empresario ... cómo has cambiado, hermanito?

- ¡Hola, Chino! ¡Están de vaca! ¡Quién como ustedes! ¡Se te ve bien! ¡Mujer bonita, carro, casa, salud, dinero y amor! ¡Buena, Chino! ¡Qué más le puedes pedir a la vida!

- ¡Falta platita, hermanito! ¡No todo lo que brilla es oro!

- ¡Estamos iguales de jodidos, entonces! ¿Qué tomas? ¿Licor, cerveza o ron? Tengo un conchito de pisco legítimo de ...

- ¡Sólo agüita ... mineral!

- ¡Con gas! Yo tomo con gas. ¿Y tú flaquita, qué tomas?

- ¡Igual! ¡Lo mismo! ¡Agüita!

- ¡Qué lindos! ¡Gente sana, caramba!

- ¡Nikito! ¡Aparte de la cordial visita, quiero pedirte un favor, revísame los frenos del auto, están largos y suena algo raro! Pero me cobras con cariño, la verdad hermanito, estamos faltos de dinero.

- ¡Haber, haber! ¡Pisa el freno! ¡Ya lo tengo! ¡Está papaya! Mientras me visto pide un botellón de agua mineral con gas al frente, en la bodega, díle a la señora que es para mi, a mi cuenta.

Una vez listo, uniformado con mi mameluco profesional azul marino, seleccioné las herramientas, llaves y un cartón corrugados de caja de leche para tirarme debajo del carro; desarmé todas las partes dañadas del sistema de frenos, chequié lo que había que cambiar y lo que podía reparar.

- ¡Chino! Ahorita, urgente, tienes que comprarte un cable de freno con su funda. A lo demás puedo darle un toque de sabor para que dure un par de meses. !Carajo! ¡Más chamba voy a tener en armar todo este rompecabezas! ¡Mucho trabajo para poca paga! ¡Agarra la bicla de mi papá, en la esquina doblas a la izquierda y derechito a tres cuadras hay una tienda con un pizarrón verde de colegio, con las letras VW, ahí es!

Pasaron dos horas y yo seguía trompeandome con las fallas del carromato. ¡Arreglar carros viejos era más complicado, parecía zapatero remendón arreglando lo imposible! Cuando estaba requintando el último perno ingresa al taller una bicla a cincuenta kilómetros por hora, por poco se va contra la mujer bonita y de paso llevarse de encuentro la carcocha reparada. La flaca se libró con las justas, dió un saltito para atrás y toreó la embestida del veterano ciclista. Este se bajó de la bici a la volada, la cuadró e ingreso a la oficina que le servía de almacén; mientras la flaquita, sin darle importancia a lo sucedido revisa su auto.

El Chino con ojos desorbitados de sorpresa, exclamó:

- ¡Niky! ¿Y ese viejito quién es? Yo lo conozco, al viejito lo conozco. Por poco lo atropello en la avenida Huaylas, se me cruzó hermano, por poco me lo llevo en el Ovalo, estaba yendo con dirección a la Escuela de Policías. ¿Quien es, ah?

- ¡Mi papá! ¡Es mi papá!

- ¡Tu papá! ¿Tu papá? ¿El señor de la bicicleta es tu papá? Quien va a creer que es tu papá, sí camina todo pobrecito, con chancletitas, camisa gastadita, con huequitos en los codos; se le ve pobrecito, hermano.

- ¿Sí mi papá sale a vender sus papeles elegantemente bien vestido, quien le compra? ¡Nadie! Es su vestuario de vendedor de papeles ... jajajaja ... qué buena táctica, verdad? Así da pena y le compran la mercadería al toque. Ya ves, me tiene bronca porque soy teatrero y él hace más teatro que yo, jajajajaja!

- ¿Qué lleva en la bici? Tenía unos bultos amarrados en el timón y en la parrilla.

- ¡Papel! Papel de despacho ... papel para los mercados, papel periódico para que envuelvan las carnes, menudencias, pollo y pescado; también lo usan como servilletas.

- El que lo ve no cree que tu viejito es dueño de un edificio, de un taller, de un carro y una camioneta ...

- ¡ ... y dos bicicletas!

- ¡Lo que es la vida, te iba a dejar huerfanito, hermanito! ¡Se me cruzó inesperadamente “!Intespectivamente!” ¡Como requinté a tu viejito!

- ¡Papá! ¡Te presento a mi amigo! Te conoce de vista. Te ha visto por Chorrillos llevando papeles.

- ¡Encantado joven!

- ¡Lo mismo digo! Mucho gusto, para servirle señor.

- ¿Usted de donde conoce a Niky?

- ¡Soy artista igual ...

- ¡Permiso tengo que preparar la mercadería para mañana!

- ¡Por qué tienes que hablar de arte a mi papito lindo! ¡Tú sabes, te he contado ciento de veces que mi viejo me tiene bronca porque soy actorazo! ¡Cacaseno! ...¡Ahora toma chocolate y paga lo que debes!

El flacuchento contando sus billetitos de cinco soles y sus monedas, completó el pago de la factura con 50% de rebaja. Oferta y ganga de parte de la casa. Deseándonos suerte en el futuro nos despedimos con un fuerte apretón de manos, y con un besito en el cachete de parte de la flaquita encantadora, nos dijimos:

- ¡Hasta pronto! ¡Hasta la vista! ¡Chao!

- ¡Espero verte en el teatro próximamente!

- ¡Si! ¡Algún día trabajaremos juntos en el mismo espectáculo! ¡Lo presiento! ¡Maneja con cuidado! ¡Suave no más! ¡Chao, suerte!

- ¡Chao, portate bien!

Nuevamente sin clientela, reflexioné sobre lo conversado con el Chino, en ese momento recién se me vino a la cabeza una respuesta, una meditación, tenía que haber dicho:

“!Chino, después de todo no nos podemos quejar! Tenemos papás que con sus diferentes estilos de vida nos han dado todo lo que necesita un hijo. Fuímos niños privilegiados. Sí no hemos aprovechado es nuestra culpa, nuestra grandísima culpa”.

Silbé, y canté mentalmente una cancion que me enseñó mamita a la hora del lonche, en los muchos lonches que duró mi niñez; dediqué la antigua Polka de la Guardia Vieja “El Ciclista” a mi papá, mentalmente hablando.

"Una mañana, en mala hora, sentada estaba una señora en un banquito de esos de plaza sin presumir lo que le pasa. En eso viene, a lo lejos, un ciclista que se perdía casi de vista vino a estrellarse contra la reja y ¡Cataplúm! Cayó la vieja. ¡Qué tal lisura, qué tal reposo! ¡Qué desvergüenza la de este mozo! Si yo lo agarro lo desbarato ¡Y hasta le rompo el aparato!

Atenas, 10/Set/2009.

2 comentarios:

Karen dijo...

El ciclista es la mejor cancion del mundo y a mi me recuerda a mi ninez pues mi padre me la cantaba todos los domingos cuando saliamos a pasear.
Busco desesperadamente el audio de la cancion. Ya no se encuentra en ninguna oarte por la antiguedad que tiene.

Andres Leon-Geyer dijo...

Lo encuentras de Yolanda Alavedra, espero que aún cante, hace 2 años cantaba en vivo con más de 80! https://www.youtube.com/watch?v=2jjmMbsuEvs