Sin di ... Entes pero con Son ... risas.

Dedicado a la doctora en Ciencias Ocultas,
Beatita Teresa Quelopana Kolynos
(Triple frescura con flúr).

Según el Santoral Católico, 15 de agosto, Fiesta de la Asunción de la Bienaventurada Santísima Virgen María (Assumptio Beatæ Mariæ Virginis).

Tenía que ir un ratito a Misa. Por mis clásicos pecados tengo que seguir pidiendo perdones para que no me expulsen de la cancha del Edén con tarjeta roja por la cantidad de infracciones acumuladas fecha tras fecha.

Me arreglé y me dirigí al centro de la ciudad. Sentadito en el tranvía haciendo el recorrido de Grötzingen a Karlsruhe, muy bien peinadito, estrenando un exigente nuevo corte retro de pelo: Cuadriculado escolar de los años 60; con chachá nuevo, mica, lompa y chuzos veraniegos; con cara seria de pocos amigos; con una pinta de latin love de revistas frívolas de espectáculos chicha de barrios populares; repasando mentalmente mis partituras y textos teatrales; pensando, pensando por lo que más tu quieras hasta cuando, hasta cuando. Y así pasan los días y yo, desesperando y tu, tu contestando, quizás, quizás, quizás.

En el vagón del tranvía frente a frente de dos tías cincuentonas con c de siliconas, bien estiraditas, muy bien reencauchadas, sin arrugas; la de la derecha una morena con un tinte al pomo escandalosamente rubio platinado y la otra doña, blanquísima como la nieve con una cabellera negro azabache fosforecente; hablaban de todo un poco sin fundamentos científicos, muchos menos prácticos ni pedagógicos; con gran hipocresía paré la oreja para escuchar y entender lo mejor posible, me faltaba pocos paraderos para llegar a mi destino, la Parroquía de St. Stephan; lugar de encuentro con mis compinches latinoamericanos, misma cofradía. Por dos razones tenía que llegar a la hora en punto. Por la primera y por la segunda. Y para agarrar el mejor sitio en la Taberna/Cervecería El Huerto frente a la Parroquía con menús del mediterraneo muy cómodos al alcanzé de los bolsillos latinosbroders.

En el tranvía lo que alcanzé a escuchar fue muy poco, una le decía a la otra:

- Mi hermana tiene un novio que no lo quiere presentar porque tiene los dientes chuecos.
- Ay, mi hija conoció a su esposo en Marruecos, el morocho sólo tenía la mitad de sus dientes cuando llegó a Alemania. Ahora con los postisos se le ve muy bien.
- A proposito, tú te has hecho algo en los dientes?
- Si hija, aproveché irme a Brasil, el seguro no cubría los gastos, lo que me iba a gastar acá en arreglarme la dentadura me salió para los pasajes, en avión, paseos, chequeo y reparación, todo con odontología cosmética de primera y veranié en Río de Janeiro, me fui con mi amigo el artísta del Rhin. Tres semanas en el paraíso y regresé como nueva.
- Yo necesito un amigo que me acompañe, todos trabajan, son altos ejecutivos y nadie tiene tiempo.
- ¿Y tu esposo?
- ¡También trabaja! ¡Sino cómo vivimos!

Como buen hijo del nuevo sol peruano llegué a deshora a la reunión, en ésta oportunidad para variar once minutos veintinueve segundos antes de la hora, no había ningún conocido, esperar como todo un gilazo. La puntualidad, según don Napo Bonaparte: "Cinco minutos antes no es la hora. Cinco minutos después no es la hora. La hora es la hora". Llegó la tropa de marianos, oramos, alabamos, después del rezo a papalindo salimos en mancha al local reservado con anticipación, nos colocamos en nuestras posiciones en una gran mesa rectangular de pino macizo, yo comodamente acomodado en el centro del rústico tablero repartía la pizza con la diestra y el vino con la siniestra. Después del primer tanganazo, me detuve a pensar por fracciones de segundos en la insulsa conversación pirateada en el tranvía, se me vino a la memoria algo parecido que escuché en el segundo piso del edificio donde vive mamita, escuché con mis tísicos oídos de barrio perfectamente entrenados en las tablas de la vida.

- ¡Abuelito!
- ¡Antes de entrar, primero tienes que tocar la puerta! ¿Entendiste? ¡Tienes que aprender a tocar primero!
- ¿Qué cosa abuelito?
- ¡Tienes que tocar primero la puerta!
- ¡No! ¿Qué cosa tienes escondido en la mano?
- ¡Nada! ¡No tengo nada!
- ¡Enseñame pé! ¡Enseñame!
- ¡Te enseño, pero con una condición, no le dices a nadie!
- ¡Ya, qué cosa es?
- ¡No le digas a nadie! ¡Es un secreto! ¡Pssssssssss, silencio total!
- ¡MAMÁ! ¡¡Mi abuelito tiene dientes de juguete!!
- !Sálvame, Virgen María!

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